Isabella recibe un informe sobre las identidades de los padres biológicos de Lizzie y su misteriosa desaparición. Quizás involucre a Ferraro para tratar de hallarlos. Alisa intenta calmar los nervios de Alsacia y Mati sufre por falta de ibuprofeno. Shion conversa con Mu sobre los últimos cambios en su vida y Flos… comienza a preocuparse.


¡HOLA A TODOS! Para hacer un poco de conciencia: en el marco de la oleada de inmigrantes que se ha venido sobre Europa los últimos meses, huyendo de las guerras en Medio Oriente, tengan en cuenta que ha pasado todo tipo de personas al interior del continente, tanto gente buena, como mala. Ha sido tanta la cantidad de personas que intentan pasar y los controles tan extraños, que se han extraviado personas y separado familias en el desastre. Algunas fuentes de ONG's, Uniceff y fundaciones orientadas a la caridad han advertido que desde que comenzó la crisis se ha detectado que redes de tráfico humano han estado depredando a los inmigrantes y que solo en Italia se les han perdido niños por miles. Esto está pasando y plantea un problema gravísimo que no está siendo bien manejado por los gobiernos receptores. Gente: esto pronto se pondrá más peliagudo.

Pasando a temas más ligeros… o tristes: el final ya está aquí… pero por apocalíptico que suene, solo me refiero a este fic n.n. Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon (sí, hubo cambio de año, recuerden). O si les resulta más fácil y menos complejo, dense una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.

Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que además de incentivarme y animarme a escribir, aplacaron mis instintos asesinos y varios personajes vivieron para contarlo.

Mención especial para Maytelu, quien insisto, es la única médico que conozco que tiene pacientes en el Santuario. Sus consejos me guían.

Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, y en este caso se recomienda mucho, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D

Una velita para que el Concilio actualice los spin offs…

Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al Sr. Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. Alessandro Ferraro es un personaje original de Ekléctica, quien me lo ha facilitado para que use (y abuse) de él. Aparece en su spin off "Familia". Del mismo modo, el personaje de Lizzie es creación de Seika Lerki y dejó que la usara para los fines de este fic. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!


ADVERTENCIA.

Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.


"XVI. GENS"
(La Familia)

Epílogo: Investigaciones.

Oficinas de Interpol. Atenas.

Casi un mes después. 8 de mayo. 9:34 horas.

¡Increíble como pasaba de rápido el tiempo!

Hace un parpadeo era marzo y ahora tenían mayo encima. Al mismo tiempo parecía que había pasado toda una vida, considerando el radical cambio de agujas que muchos de sus conocidos (y ella) habían tenido. En serio, si en medio de la crisis renegada de principios de año le hubieran dicho que Kanon pediría su mano, que conocería a un hermano o que se reencontraría con sus padres, se hubiera reído de buena gana hasta que las costillas dolieran. Pero no, había pasado, todo eso, y más. Suspiró de buena gana y tomó un sorbo de su café, antes de volver a concentrarse en su calendario.

El último mes no habían tenido casos muy relevantes, sino de rápida resolución, aunque aún lidiaban con las consecuencias del caso que había llevado a Lizzie a brazos de Mu y Mati. Ferraro, su inesperado informante, seguía en Grecia buscando niños perdidos, sobre todo de los inmigrantes que huían de Siria e intentaban entrar a toda costa a Europa. A Isabella le causaba curiosidad y se mantenía alerta al tipo; no porque desconfiase de él, sino porque algo le decía que debía hacerlo. Al menos le pasaba algunos datos de cuando en cuando, obviamente a cambio de otros.

Mmm. Tenía que preguntarle exactamente a quien buscaba de entre todos los niños a quienes les seguía el rastro.

Sospechaba que a Thanos. Si ese era el caso, se lo tendría que comentar a Máscara en algún momento.

En fin.

Isabella comenzó a contar los días en su calendario. No necesariamente cuántos faltaban para casarse, sino para ver cuántos días le debían entre vacaciones y permisos administrativos. No quería usarlos todos, pero sí juntar una buena cantidad para casarse en paz y salir a la luna de miel tranquila. Con Kanon irían a Nueva York: quizás no el más romántico de los destinos, pero para ambos era perfecto y eso la tenía entusiasmada. Su boda se acercaba, aún no tenía vestido, pero las cosas estaban más o menos caminando bien.

Y considerando que estaba con el calendario en la mano, sin querer se fijó en el lunes de la semana anterior a esa. Rió entre dientes, de costado y quizás con algo de satisfacción: Gómez y Jackson habían sido puestos en libertad por el juez que llevaba su causa, al considerar su detención como ilegal, bloqueando además cualquier intento por investigarlos más, gracias a un abogado de especial destreza, que no les cobró nada. Ambos salieron del tribunal como hombres libres y con una prepotencia que no conocía de humildad alguna. El abogado que los defendió era conocido por lograr estos milagros pero (y aunque tal liberación había causado un mini escándalo) digamos que no era lo que parecía a simple vista.

Gómez y Jackson estaban desaparecidos desde entonces. Oficialmente se asumía que se habían hundido en las profundidades de su mundillo y que pronto sabrían de ellos, si es que los sicarios de Grandchild (que intentaba reconstruir su operación desde Rumania) o el comprador chino de Lizzie no los pillaban. Ante eso Isabella suspiró con astucia: esos dos no habían alcanzado siquiera a caminar dos cuadras cuando se abrió un portal bajo sus pies y cayeron de bruces en el calabozo del Santuario, siendo recibidos por los gemelos, Afro y Mu, quien se tronaba los nudillos. Desde entonces que no veían el sol.

Isa rió entre dientes, aunque dentro de sí igual se mostraba cautelosa: dudaba de la legalidad en la que incurría el Santuario al secuestrar a dos personas así como así, pero… ¿quién iba a extrañar a un par de asquerosos criminales pedófilos como esos dos?

"Pago por tus pensamientos, Isa."

"No tienes dinero, Pietro." Dijo la mujer con una sonrisa. "¿Qué traes de interés?"

"Ooooh, mucho. ¿Te acuerdas de esa genealogista amiga tuya que se interesó por el caso de la bebé lemuriana?"

"¿Catalina Nikolaidis? Es la mamá de Matilda, la novia del nuevo papá de la pequeña. ¡Claro que me acuerdo de ella, bruto!"

"Estos parentescos y relaciones que sacas de repente. ¿No que era la tía?"

"Sí, pero la crió de pequeña. Y madre es quien cría." Afirmó Isa con seguridad. "¿Qué pasa con ella?"

"Pues… cumplió lo prometido."

Pietro dejó caer un documento anillado sobre el escritorio de Isabella al tiempo que se sentaba frente a ella. No debía tener más de sesenta páginas, tenía una presentación impecable y muy profesional. Fiel a su palabra, la mujer había dedicado tiempo y recursos para rastrear los orígenes, y por ende a los padres biológicos, de su nueva nieta, obteniendo interesantes conclusiones.

"¡Ay, Caramba!"

"Fue lo que dije. Me entretuve leyendo la investigación, es bien prolija y la mujer tiene buena pluma. Tiene argumentos de peso." Pietro se relajó en la silla. "No será una investigación policial, pero no tiene nada que envidiarle." Isa asintió mientras tomaba el documento y comenzaba a hojearlo.

"¿Algún adelanto de lo que vaya a leer?" Preguntó mientras le echaba una rápida leída a párrafos escogidos al azar. "Oye, esto nos puede servir de base para buscar a esos dos."

"La señora Catalina está casi segura que los padres de la niña son Kelta Tzans y Süfa Brelt. Estaban casados y vivían en Bauska, en Letonia. Hace unos quince meses que están desaparecidos, la policía letona los está buscando." Pietro le señaló unas páginas para que las abriera. "Allí hay fotos."

Isabella buscó las páginas señaladas y se encontró con dos fotos. Enarcó con sorpresa las cejas, al encontrarse con una mujer lemuriana, Süfa, de aspecto simpático y quizás melancólico, cuyos ojos eran diferentes: uno verde y el otro lila, como los de Lizzie. El hombre, Kelta, se notaba muy desordenado y alegre, tenía el cabello en todas direcciones y observaba la cámara como si no tuviera preocupación alguna en el mundo. También tenía heterocromía, aunque en su caso los bordes que rodeaban a la pupila eran celestes, pero los bordes del iris eran castaños.

"Kelta Tzans, ciento cinco años, Süfa Brelt, noventa y cinco. ¡Estas edades! Parecen no tener más de cuarenta." Comentó Isabella. "Bueno… igual los lemurianos tienen una esperanza de vida mucho mayor a la humana."

"¡Y que lo digas! Llegan como a los trescientos años." Silbó Pietro. "El señor Tzans era transportista y su esposa instructora de Yoga. No tenían enemigos conocidos y llevaban casados unos veinticinco años. No tenían hijos… aunque ella estaba embarazada al momento de desaparecer."

"Aquí dice que Süfa es ciudadana estadounidense."

"Nació en Estados Unidos en 1920. Fue la única sobreviviente de su familia tras la masacre de enero de 1930. Emigró junto con un primo cuando los lemurianos abandonaron ese país en protesta por la nula investigación de aquél suceso. La criaron sus bisabuelos en Letonia… No tiene parientes vivos, el primo falleció durante la Segunda Guerra." Pietro se encogió de hombros. "Kelta perdió a su familia durante la Primera Guerra. Era apenas un niño."

Isabella apretó la mandíbula y se concentró en el documento. Era evidente que la investigación era prolija, pero no policial. Parecía versar bastante sobre costumbres lemurianas y se fijaba en hechos históricos que marcaron hitos en esta pequeña familia, como las guerras mundiales y la infame masacre que se había mencionado, que no había sido sino un ataque xenófobo a una fábrica que, para abaratar costos en medio de la cruda crisis económica, había contratado lemurianos. Una multitud enardecida había encerrado a los trabajadores y llevado allí a todos los lemurianos que pudieron atrapar, para proceder a prenderle fuego a la estructura. En el pánico, solo unos pocos lograron dominar el miedo y teletransportarse fuera, pero casi ciento sesenta y cinco personas fallecieron calcinadas. Süfa estaba en casa cuando apareció la horda y su madre la escondió en una alacena justo a tiempo. No hubo mayor investigación al respecto y los incitadores nunca fueron atrapados. En protesta, la comunidad lemuriana en bloque abandonó los Estados Unidos y nunca más volvieron a establecerse en dicho territorio. Süfa nunca volvió a su país, renegando de aquella nacionalidad.

Actualmente los lemurianos seguían sin volver al país, aunque cada tanto visitaban el país ya fuese como turistas o por trabajo. No obstante, nunca se quedaban más de quince días.

"¿En qué circunstancias desaparecieron los señores Tzans?"

"A una vecina le llamó la atención que el gato de la familia hubiera pasado dos noches en su casa. Como cuidaban al bicho ese fue a tocarles la puerta para saber si les había pasado algo y encontró todo patas arriba: allí hubo una pelea y de sus vecinos, ni rastro." Pietro se puso serio. "La policía encontró restos de sangre y dos dientes del señor Tzans. No hay pistas sobre lo que ocurrió, aunque unos adolescentes del barrio dijeron haber visto un hombre con armadura negra observando la casa más o menos a la hora en que calculan fue la pelea."

Isabella cruzó miradas con Pietro y ambos suspiraron al mismo tiempo. Sin intercambiar palabras se pusieron de acuerdo en que tendrían que hablar con Dafne sobre esto y contactar a la policía letona. Quizás hacer algunas pruebas para saber si Lizzie era o no hija de los Tzans, y seguramente comenzar a buscar en los alrededores a ver si alguien había visto lemurianos que encajasen con la descripción de Kelta y Süfa. Isa entrecerró los ojos… Quizás debería considerar pedirle a Mu que le preguntara a Gómez y a Jackson por esos dos, dado que ella no estaba autorizada a entrar a los calabozos para hacer la pregunta ella misma.

"Supongo que esto implica más trabajo."

"No te quepa la menor duda. Creo que podríamos pasarle el dato a Ferraro a ver si sabe algo."

"No es mala idea en lo más…" El celular de Isa comenzó a sonar con insistencia, pese a que lo tenía en vibrador. La policía se sonrojó bastante y con disimulo revisó el identificador de llamados. "Es mi mamá…"

Pietro se largó a reír de buena gana y le hizo una seña con la mano, al tiempo que se ponía de pie.

"¡Si no es Kanon, ahora es toda tu familia! Dale, aprovecha que encontraste a tu mamá y habla con ella." Le dijo con calma, mientras se retiraba. "Iré a mi cubículo a adelantar trámites con los letones, a ver qué nos dicen."

"Gracias Pietro." Le dijo mientras se disponía a atender. Tomo aire y aceptó la llamada. "¿Mamá…?"


Santuario de Athena. Casa de Aries.

Esa noche. 8 de mayo. 18:45 horas.

Parecía uno de los aquelarres de las chicas, pero no lo era. Sin embargo tenía todas las pintas, pues de que las chicas estaban entretenidas conversando, lo estaban. Alisa y Alsacia se habían detenido unos instantes en Aries a conversar, con las valederas excusas que había que cambiar a Kyrus y que Alsacia de pronto no se sentía en condiciones de seguir subiendo las escaleras. Así que habían aprovechado para quedarse un rato conversando, mientras Kiki se ofrecía a vigilar a Lizzie y al pequeño escorpión.

Cierto, estaban apenas en la primera casa, pero con el tamaño que tenía Alsacia en esos momentos cualquiera se agota incluso de bajarse de la cama.

En verdad la pobrecita no se sentía bien. Desde hacía un mes que el embarazo se le había hecho literalmente pesado, le faltaba el aire y se mareaba fácil, sin mencionar que sentía los pies como si le fueran a estallar. Ella estaba convencida que tenía diabetes gestacional, pero por más que le hicieran pruebas, los médicos no encontraban nada malo en ella. No, no eran hipocondrías suyas las que la mantenían así, sino que eran síntomas muy reales que comenzaban a asustarla.

"Creo que es la cercanía del parto, Alsacia. Ya estás casi encima." Comentó Alisa.

"¿Cuándo dijiste que nacen los minions?" Preguntó Matilda simpática.

"Tengo fecha para el 24 de mayo." Alsacia no pudo reprimir un puchero. La verdad llevaba días con las emociones a flor de piel, más o menos cuando había comenzado a sentirse mal. "Admito que me asusta dar a luz."

"¿Cómo está el señor Camus?" Preguntó Mati. "Hace un par de meses ya que no se detiene aquí con náuseas."

"Se siente estupendo, aunque está algo invasivo. Creo que intuye que estoy asustada."

"No, no lo intuye. Milo me contó que está muy consciente que estás asustada, que para variar no sabe como apoyarte y está histérico." Afirmó Alisa asintiendo con la cabeza. Alsacia suspiró melancólica.

"Camus es un tierno. El cree que no sabe como apoyarme, pero… lo hace y se luce con tanta torpeza. Soy yo la que anda rara, ¡me muero del miedo! Nadie me dijo que una se asustaba tanto." Alsacia miró a Alisa con un puchero, mientras Mati le sobaba la espalda. "¿En serio Milo dijo eso?"

"Sí. Y debe ser verdad porque Milo logró preocuparse." Alisa le tomó las manos. "Yo si dije que una se asusta."

"¡Pero lo decías con tanta alegría que nunca te tomé en serio!"

"¡Es que también estaba contenta! Me aterraba parir, pero saber que tendría a Kyrus fuera de mí era un sueño. Me sentía incomodísima las últimas semanas, ¡Ni me imagino como estarás tú, que llevas dos!"

Alsacia esbozó una sonrisa y se enjugó las lágrimas antes que rodaran por sus mejillas. Matilda dejó que Alisa fuera la de los apoyos, pues era la única que había pasado por la experiencia. Ella solo se limitó a asentir con la cabeza cada tanto en concordancia a lo que decía. En ese momento el útero se le contrajo con ferocidad, pero Mati lo disimuló con maestría. ¡Malditos cólicos menstruales! Y para colmo Mu le estaba regulando el ibuprofeno nada más porque creía que tomaba demasiados en poco tiempo para calmar los dolores y que, si seguía a ese ritmo, se haría pedazos el hígado. ¡Patada en la entrepierna se estaba ganando a ver si le gustaba sufrir!

¡Sí! Era cierto que se tragaba las pastillas de ibuprofeno como si fueran caramelos, pero ¿En serio pueden culparla? ¡Le dolía un montón!

"¡Y encima Elise viene chiquita!" Se lamentó Alsacia, cosa que hizo aterrizar a Mati.

"Los mellizos siempre son pequeños." Le recordó Alisa.

"Sí, pero Elise viene pequeñita. El doctor dice que no es tan grave, que los ha visto peores y que no debería causar problemas." Alsacia empuñó las manos. "¿Cómo dice eso así tan campante? ¿No ve que me estreso?"

"¿Y Athos como viene?"

"Mejor… ¿será culpa mía que esté chiquita?"

"Para nada, no tienes control sobre eso. Te hemos visto comiendo bien y cuidándote: haz controlado lo que has podido." Le reconoció Alisa. "Ya verás que tu hijita gana peso rápido, lo mismo Athos: esos dos tienen buenos genes y mucha suerte que tú seas su mamá."

"¿Y si no logro hacer eso? ¿Y si no logro saber qué necesitan mis niños?"

"Vas a saber… y si no me crees, aquí mamá oveja tiene experiencia." La bombero señaló a Mati con la cabeza, quien parpadeó perpleja. "Tú y yo la oímos diciendo que no tenía instinto materno, nunca tendría hijos nunca y mira no más: mamá experta en dos semanas cuidando a Lizzie y hasta la hizo llegar hasta su peso adecuado… sin mencionar que ya le dice mami."

Matilda se puso como tomate ante el cumplido. Durante el último mes sin duda que su vida había cambiado una enormidad y hasta le había agarrado un ritmo a esto de compaginar su carrera, hija, pareja y todo. Cierto… ayudaba un montón que prácticamente vivía en el Santuario y aunque estuviera trabajando, tenía a Lizzie al alcance de la mano. También que no le reclamasen nada cuando tenía que llevarla con ella a la oficina, aunque Vardalos se muriera del coraje.

En serio, ¿Cuál era el problema con ese hombre?

Como fuese, tanto ella como Mu tomaban turnos para cuidar de Lizzie y hasta ahora les había ido bastante bien, aunque fuera algo pesado y significara al menos para ella pasar más tiempo en el Santuario. Prácticamente ya vivía en Aries, iba muy poco a la casa de sus tíos.

"Supongo que tienes razón. Si Mati pudo, yo puedo." Dijo Alsacia algo más tranquila.

"Tomaré eso como un cumplido." Dijo Mati, siempre perpleja. Fue cuando notó la mirada de las dos mujeres. "¿Pasa algo?"

"¿Ya te casaste con Mu?"

"¿Estás embarazada?"

Ambas mujeres preguntaron al mismo tiempo y sin rodeos.

"¡NO!" Reclamó Mati con vehemencia, enrojecida de súbito. "A las dos preguntas. ¿De donde sacan eso?" Alsacia se largó a reír.

"Es que derramas más miel de la normal con Mu, y además se les ve tan lindos con Lizzie. Ya con Kiki parecían familia." Suspiró con ternura.

"Pasas más tiempo aquí en Aries de lo que pasas en tu casa, sin mencionar que te has hecho ama y señora de este piso residencial." Añadió Alisa con ojos traviesos. "El otro día te vi echando a Mu, Kiki y a Axl porque traían los pies sucios."

"E insisto lo de la miel. Ha pasado el tiempo desde ese incidente…" Alsacia suspiró enamorada. "Se te ve muy bien con Mu, se nota que llevas al lemuriano bajo la piel."

Matilda se puso como tomate y se sopló el flequillo. Estas mujeres eran un peligro cuando querían obtener información, no había duda, pero lamentablemente para ellas tenía que desmentir todos los rumores. Estaba consciente de que hacía días que corría el chisme que ella y Mu estaban en las semanas secretas.

"Han pasado a menos dos veces dos semanas desde que todo esto comenzó. No chicas, no estoy casada. Y si lo estuviera, no les diría, que por algo son semanas de secreto marital."

"Su Excelencia e Idril esperaron más de las dos semanas legales." Comentó Alisa a la pasada. Se encogió de hombros. "Supongo que Teera tenía razón."

"¿Quién?"

"Una amazona de bronce, Teera de Horologium. Es lemuriana: es la única que pregona que ustedes no están casados y que se les notaría si lo estuvieran." Explicó Alisa, antes que se le iluminara el rostro. "Cuando te cases, ¿nos avisarías? Teera me explicó como las lemurianas hacen despedidas de soltera."

"Creí que no podían decir nada ni antes de la ceremonia ni durante el secreto." Comentó Alsacia.

"Por eso usan un código. Nadie dice nada, pero toman actitudes y dicen cosas que dejan bien claro qué pasó sin echar a perder el secreto. Celebran sin decir nada, pero aguantándose las ganas." Alisa miró a Matilda expectante. "¿Nos dirás?"

"Lo voy a pensar."

"Fijo que los hombres no se han puesto de acuerdo para algo así." Rió Alsacia para sus adentros. Fue cuando puso atención. "¿No está todo muy silencioso?"

Las tres pusieron atención. No, el silencio no era total, se escuchaba el televisor bastante bajito, pero considerando los antecedentes de Kiki (y quizás de Kyrus, quien con lo curioso que estaba, se había puesto algo destrozón) las chicas optaron por ir a ver qué pasaba.

Claro, una vez que Alsacia estuvo de pie.

Las tres recorrieron el corto trecho que llevaba de la cocina a la sala a ver qué pasaba, pero tampoco tuvieron que buscar mucho por algún desorden, pues fuera del normal, no había nada extraño… aunque lo que vieron las motivó a las tres a sacar fotos con sus celulares.

"¿Qué?" Preguntó Kiki. El aprendiz estaba viendo una película de dibujos animados en Netflix. Se la había puesto a los pequeños, pero se había enganchado con ella. "Están durmiendo, ya llevan un ratito así."

Kyrus y Lizzie (con su chupete a medio sujetar) estaban en el sofá junto a él, bien abrazados, acurrucados y durmiendo con una placidez envidiable. Para rematarla estaban tomados de la manito.

"Estos dos nos van a odiar cuando cumplan quince y vean la cantidad de fotos que les hemos tomado." Comentó Alsacia, guardando el teléfono.

"Al menos Lizzie ya no llora." Comentó Matilda. "¿Estás cómodo Kiki, o necesitas que nos llevemos a los minions?"

"Déjenmelos, no molestan. Aunque Lizzie está roncando."

"¡No es Lizzie!" Exclamó Mati indignada. "Mi peque no ronca."

Claro que en ese momento un profundo suspiro de la nena la desmintió. No, no era un ronquido propiamente tal, pero sí bastante pesado, y que acusaba congestión en algún sitio de las vías respiratorias.

"Ay, eso suena a resfrío." Se lamentó Alisa, mordiéndose los labios. Mati se puso un poco ansiosa.

"No sé cuidar un… resfrío." Confesó mientras sentía como se le helaban las manos.

Entonces mamá oveja cayó en cuenta de algo. Abrió los ojos como platos e intercambió una alarmada mirada con Alisa, que parecía haber pensado lo mismo que ella y al mismo tiempo. Las dos se quedaron mirando a un perplejo Kiki, quien solo parpadeó, y en seguida se volvieron hacia Alsacia.

"¿Pasa algo?"

"¡RESFRÍO!"

"¡NO TE PUEDES RESFRÍAR!"

Antes que Alsacia, los nenes o Kiki pudieran hacer algo, o reclamar siquiera, Mati y Alisa corrían por toda la casa tratando de controlar la situación, buscando termómetros y el número de los pediatras que atendían tanto a Kyrus como a Lizzie.

¡Y se reían luego de lo aprensivo que era Milo!

Debería darles vergüenza.


Playa Sur del Santuario.

Esa Noche. 23:56 horas.

La noche estaba limpia de nubes y Mu debatía su atención entre la bóveda celeste, furiosamente estrellada, el ruido de las olas y la vigilancia perimetral. No era usual que enviaran dorados a esa playa en particular a esa hora como parte de las labores de vigilancia de fronteras, pero les había llegado el dato (gracias a un contacto de la Guardia Costera griega) que algunas redes de tráfico de personas podrían estar aprovechando la aparente soledad de aquella playa para hacer entrar inmigrantes a Grecia de manera irregular.

Con todo el drama que implicaba el éxodo masivo de gentes que huían de los crudos conflictos y que buscaban entrar a toda costa a Europa, muchos inmigrantes se estaban afirmando hasta de los fierros calientes con tal de entrar al continente, sin importar las condiciones. Hasta hacía unos meses y durante toda su existencia, no se habían registrado ingresos de este tipo por las playas del Santuario, pero ya habían tenido un par de incidentes aislados. No habían sido masivos, en ambas ocasiones se trataron de grupos de no más de siete u ocho personas y se había tratado de quienes habían sido arrojados por la borda para aliviar peso en alguna embarcación anónima. Aioros, poco antes de la llegada de Erich, era quien había recibido y lidiado con el segundo grupo y estaba seguro que había sido el cosmo de Athena quien había guiado y salvado a aquellas gentes.

Por eso esa playa se había incorporado a las rutas nocturnas de los dorados. Desde que Aioros tuviera que manejar a ese grupo de refugiados (salvando incluso a dos de morir ahogados), no habían ocurrido más incidentes, pero el avistamiento de botes y barcazas precarias se había hecho más común. Generalmente buscaban playas de soberanía griega, pero nunca se sabía cuando comenzarían a atreverse a usar ese punto. No se culpaba a los inmigrantes, sino a los descriteriados que arriesgaban las vidas de aquellas personas aprovechándose de su desesperación.

La costa esa noche se veía vacía, pero Mu no se confiaba. No había luna y aquella ausencia podría ocultar un intento de desembarco. Suspiró relajado, pues si bien se mantenía atento, intuía que sería una guardia tranquila.

"Eso es lo engañoso de estas calmas. Estás atento, piensas que puede pasar algo, pero al mismo tiempo estás seguro que no pasará nada."

"Buenas noches, Maestro." Le saludó Mu sin haberse sorprendido. "¿Qué lo trae por aquí?"

"Hace rato que tenía que hablar contigo." Shion se llevó las manos a la espalda y miró al cielo, con una sonrisa que parecía ingenua. "¿O acaso ahora que mi aprendiz recuperó a sus padres no puedo hablar con él?" Le dijo en tono de broma, mientras le daba un codazo, aunque por lo visto Mu no se lo tomó así.

"No diga eso, Maestro, si no fuera por usted, yo no estaría aquí." Le dijo Mu con alarmada honestidad. "Todo lo que me enseñó me trajo aquí y me ayudó a tomar cada decisión en mi vida. Su ejemplo me ha guiado, ¿Cómo dice esa tontería? Con respeto lo digo."

"Vaya."

"Incluso me enseñó a querer a mis padres, pese a que no los conocía." Suspiró mientras volvía a alzar la cabeza. "También a ser maestro: ha sido mi modelo para guiar a Kiki y…" Mu bajó los hombros. "Espero poder seguir su ejemplo y ser buen padre para Lizzie."

Shion sin duda no se esperaba nada de esto y se encontró literalmente con la guardia baja. Parpadeó rápido al detectar que los ojos amenazaban con soltar lagrimones y, para suprimir la sensación de nudo en la garganta, inspiró una buena cantidad de aire. Le dio un zape a Mu.

"Muchacho, desde que cumplí doscientos veinte años que me convertí en un viejo sensible. La situación empeora con cada cumpleaños. ¡No me digas esas cosas que me emociono!"

"Si quiere puedo decirle algo para hacerlo enojar."

"Tampoco te vayas a los extremos."

"Tengo la mente llena de dudas, Maestro."

"Algo intuyo."

La pregunta ¿Quieres hablar de ello? quedó implícita en el silencio de Shion. Ambos lemurianos se quedaron mirando al cielo por un buen rato, admirando la vista. La noche estaba tranquila.

"No tienen relación con la adopción de Lizzie." Confesó Mu. "Aunque al principio por poco la devuelvo." Reconoció avergonzado. "Ahora sin ella no, tampoco vivo sin Mati. No me gustó tener esas dudas, pero las agradezco."

"Las crisis ayudan, no son del todo negativas. ¿Sigues con dudas?"

"Sí… pero tienen relación a mi capacidad como padre. O sea, puedo ser un maestro medio decente, Kiki no ha salido tan mal, pero… Cada vez que miro a Lizzie, creo que arruinaré su vida."

"¿Te han dicho que eso es normal?"

"…"

"Lo harás bien, Mu. Es normal asustarse, una personita no es un juguete, no conozco padres que no se hayan aterrado." Shion suspiró. "También tengo mis propias aprensiones con mi propio hijito, y eso que se supone que tengo experiencia… más cuando detecto que el pequeñito salta en el vientre de mi elfita." El Patriarca frunció el ceño y se puso la mano en el corazón. "Es una aprensión que me nace justo aquí, temo que por ser primerizo le vaya a pasar algo. O no dar el ancho como padre."

"Maestro… no será la primera vez que críe."

"Cierto, pero es mi primer hijo biológico. Admito que estoy preocupado y expectante a partes iguales." Una sonrisa ilusionada decoró el rostro del Patriarca. "Casi no puedo esperar para tenerlo en mis brazos."

Mu sonrió tranquilo, entendiendo de alguna manera a Shion. Ambos volvieron a quedarse en silencio, acompañándose un buen rato hasta que el dorado en ejercicio infló el pecho.

"Los trámites de la adopción avanzan bastante bien, no ha habido problemas. Lamento sí que Mati no pueda aparecer como su mamá."

"Todavía." Intervino Shion. Mu lo miró con ojos grandes.

"Todavía… quizás en el futuro."

"Cuando eso ocurra el trámite es fácil: no toma más de un mes. Simplemente dan aviso al juez de familia que corresponde que cambiaron estado civil, se hacen un par de evaluaciones y la señorita Katsouranis aparecerá como madre legal de Elizabeth."

Mu asintió, pero permaneció en silencio, aunque muy sonriente. No, no estaba casado con Mati, no estaban en las semanas secretas, ni nada que se le pareciera. Seguían solteros, por pareja que fueran. Cierto, parecían casados, pero no…

… sin embargo, aquella noche de un mes atrás Mu le había preguntado si quería casarse con él. Le parecía un disparate, por cierto, no llevaban mucho tiempo saliendo, aunque por momentos daba la impresión que llevaban dos vidas y media juntos. Lizzie, curiosamente, no había sido factor al momento de hacer la pregunta. Mu simplemente quería quedarse con Mati toda la vida y por lo visto, el sentimiento era mutuo.

Pero era muy pronto, no querían apresurar nada, menos a sabiendas que Kiki y Lizzie podrían salir perjudicados. Había demasiado en juego. ¿Qué había pasado? ¿Qué había respondido Mati? Habían llegado a un acuerdo: cuando cumplieran seis meses como pareja, en junio, se comprometerían, y si lograban cumplir el año desde que habían conversado por primera vez, en agosto, ese día se casarían. Y considerando que no faltaba tanto para el aniversario de aquella primera charla, cuando Kiki casi derribara a Matilda de aquellos libreros…

"La señorita Katsouranis es una buena chica. Es para ti, definitivamente." Shion le dio un codazo. "Aunque no necesitas mi aprobación."

"A usted lo respeto demasiado, maestro. Me habría hecho sentir muy triste si no la tuviera."

"Pero igual te quedarías con ella. Sé lo cabezota que eres. ¡Igual a tus padres!" Se rió Shion entre dientes. "Te debo una disculpa, aprendiz."

"¿Y eso?"

Shion lo miró de costado con las facciones relajadas y casi tristes. Miró al negro horizonte con paciencia antes suspirar.

"Te puse en un aprieto. Debí haberlo pensado mejor y refrenar mis impulsos cuando vi a Lizzie por primera vez. Debí poner más cuidado a quien se la entregaba." Shion dibujó círculos imaginarios en el suelo. "Casi descalabré tu relación con la señorita Katsouranis, sin mencionar que te puse en una situación incomodísima."

"Bueno… yo era el otro lemuriano que había acudido a ver qué pasaba. Créame que si no me la hubiera pasado usted, la hubiese tomado yo."

"Pero habrías tenido tiempo para prepararte y defenderte de la adopción."

"No lo sé." Confesó Mu. "Creo que la habría adoptado de todos modos. Cuando me la pasó, se me remeció el cosmo: no podía dejar de pensar en Mati y en lo bella que se vería con Lizzie en brazos." El lemuriano suspiró de nuevo. "Eso sin mencionar los ojitos de mi niña y como me miraba… definitivamente igual la hubiera adoptado."

"Estás grave, aprendiz. De verdad estás enamorado de ella." Shion sonrió paternalmente. "Supongo que perdí la apuesta: Athena insistía en que lo que me acabas de decir. Yo decía que habrías podido defenderte."

"¿Qué ganó la princesa?"

"Que la dejara ir de vacaciones con sus amigas una semana ahora en julio próximo." Mu rió entre dientes, mientras Shion suspiraba derrotado. "Por cierto…"

"Dígame maestro."

"¿Cuándo vas a llevar a Lizzie al Templo Principal a presentársela a la diosa?" Le preguntó antes de hacer un puchero. "Sin mencionar que hace dos semanas que no me visitan. ¡Prometo no volver a darle mermelada!"

"La diosa ya conoce a Lizzie: sin ir más lejos estuvo esta tarde jugando con ella." Mu ladeó la cabeza. "Sobre la mermelada… con respeto le digo que ver para creer. ¿Por qué dice que debo llevarla ante la diosa? ¿Me salté alguna formalidad?"

"En mi defensa, Lizzie me miraba con esos ojazos suyos y no pude evitar darle ese caramelo." Rezongó Shion. "Sobre las formalidades, debes presentársela como tu hija, como hacen todos los santos que se convierten en padres o madres."

"¡Pero si se la presenté ni bien la traje!"

"Sí, la llevaste en seguida, Athena hasta la ha tenido en brazos y enmarcó la foto que le sacaron con Kyrus, el invasor de siestas, pero… no se la has presentado oficialmente como hija tuya, solo le presentaste a una niña que habías encontrado. ¿O esperas casarte para formalizar eso?"

"¿Es obligación estar casado?"

"No, aunque sería lo ideal. Al paso que vas tendré que conformarme que no te casarás nunca, así que trae a la señorita Katsouranis para presentar a Lizzie formalmente ante la diosa. Si gustas claro, y ella accede."

"Maestro."

"¿Sí?"

"Lo haré, le diré a Mati, quizás le gusta la idea." Dijo con calma. "Aunque cuando dice que no me voy a casar nunca… creo que me conoce mejor que eso. Sin mencionar que usted es mucho mejor telépata que yo."

Shion sonrió con astucia y ocultó los ojos tras el flequillo. Se hubiera acomodado los lentes si los hubiera llevado puestos, en un gesto que se estaba volviendo más común en el Patriarca. El ex santo de Aries le dio un codazo cómplice.

"Cierto que soy telépata, y por lo mismo, respeto la privacidad de la mente." El Patriarca se balanceó en sus pies. "Supongo que ya avisarás cuando te cases, no hay que forzar el secreto."

"No estamos casados."

"Se nota, pero de que se tienen ganas, se tienen."

"¡Maestro!

Mu recibió un golpe amistoso en la espalda por parte de su maestro, quien optó por no decir ni un comentario más durante los siguientes diez minutos. Pronto ambos lemurianos se despidieron, quizás tomando conciencia de la hora, y cada cuál continuó su camino de manera separada, ya fuese para volver a sus habitaciones o proseguir con las rondas.

La vida había dado un giro y esto recién comenzaba… pero al menos el desafío era motivante. Lizzie ya era una niña querida y de no tener nada, excepto un oscuro y turbio futuro, pasó a tener familia. Por lo visto tendría una buena vida.

Al otro extremo de la playa, y sentada sobre una roca, los ojos de Flos brillaban con tristeza, mientras observaba la daga de cristal de roca, junto con los cortes que ésta le producía en las manos. El color rojo del objeto había perdido algo de su intensidad… Flos se estaba preocupando: aún tenía que liberar dos cosmos, pero no lograban dar con ellos. Una persona podía pasar una buena temporada sin su energía cósmica, pero aquella arma que servía para devolverle un cosmo a una persona… tenía un tiempo mucho más restringido. Frunció el ceño y apretó los dientes.

Tenía que hablar con Shura.

"Se acaba el tiempo…"

Fin del Fic

Por
Misao–CG


PRÓXIMO PROYECTO

XVII. NEC SPE, NEC METU
("Sin Esperanza, Sin Miedo")

En uno de los peores días de su vida, fue testigo de la huida de un asesino. Meses después lo reconoció en el Metro y cuando quiso enfrentarlo, se fue a negro por culpa de esa explosión.

Ahora, en lo más recóndito de su mente se esconde un recuerdo que puede salvar vidas y dar pistas sobre el paradero de ese asesino… pero no logra desbloquearlo.

Y no digamos que Shura le facilita la vida.


Nota Mental: Si ven esto es porque sobreviví al dentista… de momento, aunque debo volver. ¡Cómo les agradezco la atención que me dieron con este fic! Me alegra mucho saber que lo disfrutaron y que con eso les haya alegrado el día. Al menos en esta ocasión no los hice llorar. De momento dejaré a los arianos tranquilos, que les he dado ya mucha atención y tengo ganas de dedicar esfuerzos a otros personajes. Un agradecimiento especial a todos los lectores fantasmas y a quienes dejan comentarios. Espero siempre contar con su apoyo, ya sea porque hago algo bien, o algo mal (cosa que en serio espero que me digan). Sobre el próximo fic, del que ya pudieron ver un adelanto, me falta todavía escribir el final, pero voy avanzando… solo tengo que hacer tiempo para sentarme y escribir, que he tenido bastante poco. Por favor, si detectan algún error tipográfico, de ortografía y redacción, me avisan para que lo pueda reparar. Recuerden que las reviews anónimas de este capítulo serán respondidas en el próximo omake. ¡GRACIAS POR LEER Y TODO EL APOYO A LO LARGO DEL FIC!


Solo un poco, Sagitarius. Siempre es lindo saber de mis lectores. Claro que puedes moler a esos animales, siempre y cuando te dejen entrar en el Calabozo. Suerte con eso, que llevo años intentando lograr que me dejen verlo, pero no hay caso. De todos modos, te aseguro que a esos infelices los repasan a diario. Al menos Lümi se acostumbra rápido a la tecnología y no le sisea a los aparatos cuando los ve. Ten en cuenta que ella murió antes de la masificación de internet, así que igual debe estar un tantito mareada. Yo no sé quien va a envejecer antes, si Kanon o Sebastiancito: sospecho que se van a trolear mutuamente aprendiz y maestro. Sobre la chica para Aioros, que puede que haga algún cameo en el próximo proyecto, fue insinuada en el fic del sueño de Saga. ¡GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO!

Como buen aries que eres, Yamid, veo que conoces a tu rebaño. Lümi solo gruñó y se fue a pastar, digo… ._. A entrenar. Sobre el siguiente fic… bueno, ya superé un obstáculo: pude terminar de escribir un capítulo no por falta de inspiración, sino de tiempo, el que para colmo me necesitaba concentrada, dado que era un capítulo complejo. Ahora puedo seguir con los demás, siempre y cuando la vida no me interrumpa. Kanon, no te preocupes, entrenará bien al dragonato. Sebastiancito se va a doctorar en bullying. ¡GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO!


¡NO HUBO ANIMALES LASTIMADOS DURANTE LA PRODUCCIÓN DE ESTE FIC!

Err… bueno, el perro que mordió a Jackson se lastimó la pata, pero solo fue el golpe. Asterión lo adoptó y recibió sus vacunas y un baño sanitario y ahora corretea feliz de la vida a las gallinas del Santuario… tanto aves como soldados y aprendices cobardes. Mal no le fue. Y los cuervos de Jamián se acicalan las plumas y siguen robando chucherías brillantes… y uno que otro anillo cada tanto.

Los calabozos, por cierto, se han convertido en un lugar bastante popular y varios maestros decidieron que sus aprendices debían tomar el módulo de "tortura de traficantes humanos". Menos mal que el lugar está bien enterrado bajo tierra y es a prueba de sonido, o los gritos ya hubieran puesto nervioso a más de alguno.

Grandchild mantiene un bajo perfil y está esperando un tiempo antes de reconstruir su imperio criminal… lástima que Shion envió a un grupo de plateados a seguirle los pasos y eliminarlo a él y a su red de tráfico humano. Lo mismo con el comprador chino de Lizzie.

Y sí… Athena se irá de vacaciones con sus amigas una semana en julio próximo. Aldebarán de Tauro, Afro de Piscis y Shaka de Virgo fueron elegidos para ir con ella a cuidarla. Todavía no deciden el destino, pero Alde intenta convencerla que visiten Florianópolis en Brasil, mientras que Afro sugiere Hawai. A Shaka le da igual, con tal de poder meditar…

Aunque como que la idea de separarse de Chantal comienza a alterar sus nervios.

Digamos que Sebastián se dio cuenta que cuando su maestro dice que se levante a las cinco de la mañana, se refiere a esa hora y no otra. Y que trasladarse a Canadá via portales a esa hora, para huir de un oso grizzli enfurecido no solo es lo más normal del mundo, sino es una excelente manera de comenzar el día.

No, Sebas no está en peligro, pero él no lo sabe. Se trata de un oso amaestrado que usan en películas (Kanon conoce a su entrenador) y que necesita bajar de peso. Nada más.

El oso grizzli salvaje aparecerá cuando Sebastián logre correr diez kilómetros sin sofocarse en el intento.

Eo dijo que Kanon se ha ablandado en su vejez… así que Kanon soltó demonios de Tasmania en su cuarto, encima suyo, mientras dormía. Las únicas que no se rieron de Eo mientras intentaba quitarse a las criaturas de encima fueron Rea y Anfitrite.

El resto se partió de risa.


BRÚJULA CULTURAL

Traída a ustedes gracias a Wikipedia o alguna otra página, según corresponda.

Genealogía: Es el estudio y seguimiento de la ascendencia y descendencia de una persona o familia. También se llama así al documento que registra dicho estudio, generalmente expresado como árbol genealógico. Así mismo la genealogía es una de las ciencias auxiliares de la Historia y es trabajada por un genealogista.

El objetivo principal en genealogía es identificar todos los ascendientes y descendientes en un particular árbol genealógico y recoger datos personales sobre ellos. Como mínimo, estos datos incluyen el nombre de la persona y la fecha y/o lugar de nacimiento, matrimonio y muerte.

La Gran Depresión: También conocida como crisis del veintinueve, fue una crisis económica mundial que se prolongó durante la década de 1930, en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Su duración depende de los países que se analicen, pero en la mayoría comenzó alrededor de 1929 y se extendió hasta finales de la década de los años treinta o principios de los cuarenta. Fue la depresión más larga en el tiempo, de mayor profundidad y la que afectó a mayor número de países en el siglo XX. En el siglo XXI ha sido utilizada como paradigma de hasta qué punto se puede producir un grave deterioro de la economía a escala mundial.