N/A: ¡Hola! Creo que hace tiempo que no actualizaba esta historia; sin embargo, le llegó el día. Este capítulo va dedicado a Guchi-chan como agradecimiento por explicarme paso a paso cómo arreglar mi Tablet. Y bueno, lo prometido es deuda.


Capítulo 4: El Jefe

—¡Farlan! —gritaba el azabache, mientras corría lo más rápido posible en medio de un campo arenoso, donde el sonido de disparos y explosiones resultaban ensordecedores. La luz del sol solo empeoraba el cansancio, mientras leves gotas de sudor resbalaban por su cuello—. ¡Farlan! ¡¿Dónde estás?!

—¡Levi! —el sonido de una voz fémina lo hizo girar de inmediato, tratando de encontrar a la chica cuya voz lo llamaba a gritos. Sin embargo, la adrenalina le empezaba a nublar la vista.

—¡Isabel! ¡¿Dónde estás?! —gritaba con voz ronca y seca.

Su respiración comenzó a acelerarse aún más cuando el sonido de una explosión a pocos metros de distancia se hizo presente. Entre el humo, una especie de enorme araña metálica de aproximadamente dos metros de altura se abrió paso para comenzar a atacar a los alrededores, donde toda persona cercana terminaba atravesada por alguna de las largas patas de la máquina.

Tras ver esto, Levi quedó seco, dudando entre escapar de semejante creación o intentar buscar el punto débil de la maquinaria. Optó por la última opción. Corriendo con un arma en brazos, gritó fuertemente mientras intentaba atacar, cuando el giro de la matriz de la máquina le dio el frente, emitiendo una luz que le acabó por nublar la vista y lo único restante fue abalanzarse e intentar dar un golpe directo.

—¡Levi! —aún escuchaba en el fondo, sin distinguir la dirección de dónde provenía el sonido.

—¡Chicos! —de repente un latido de golpe lo hizo estremecerse por completo. Levantándose en un segundo con el cuerpo agitado, fue aturdido por un molesto sonido continuo acompañado de una pequeña luz roja en forma de números que lo devolvió a la realidad.

Dio un respiro hondo que lo hizo reconocer el lugar en que se encontraba, su habitación. Después de sentir la suave brisa fresca proveniente de la ventana que comenzó a tranquilizarlo, se dejó caer nuevamente en la comodidad de su extensa cama.

—Otra vez los malditos recuerdos de la guerra… —luego de girar el rostro hacia el reloj otra vez, notó que apenas era medianoche, y por ende, quedaba toda la noche por delante. Como acostumbraba, tomó el computador al lado de su buró para comenzar a observar cualquier archivo que estuviera disponible para perder tiempo en él y con suerte provocarle sueño fuera de sus pesadillas frecuentes.


—Amor, ¿por qué no vienes a la cama? —preguntó cierto azabache mientras se recostaba sin camisa mostrando su abdomen firme y bien marcado.

—Deja de molestar —por su parte, Jaeger ya con casi una semana conviviendo con LDL se había acostumbrado a los comentarios fuera de lugar.

—Amorcito, deja ya esos libros. ¿Y si mejor vemos una porno? Tal vez así te den ganas de una buena revolcada.

—Pff… —a final de cuentas, Jaeger se colocó los audífonos para evitar escuchar esa clase de comentarios. Día tras día era lo mismo. Primero eran shockeantes las palabras que la máquina articulaba, acompañadas del molesto sonido de videos porno gay que el querido Levi miraba para aprender a hacerlo como un homosexual.

Desgraciadamente, aunque el androide tenía integradas funciones para mantener relaciones sexuales, no tenía seguimiento en cuanto a relación entre hombres. Sin embargo, según él, tenía integrado un sistema de aprendizaje que le permitía adaptarse y grabar en su sistema cómo realizar adecuadamente ciertas actividades.

No era bueno para Jaeger saber que el androide podía aprender a hacer cosas que no fueran de su agrado. Y el colmo era que aun siendo un androide no estuviera siguiendo un formato tan estándar de conducta, ya que aparentaba ser demasiado humano, como para incluso creer que era uno. Bien el androide se enojaba a ratos, siendo una conducta imposible según el castaño tenía entendido. Igual, LDL solía estar la mayoría del tiempo de buen humor.

Quien diseñó a Love Doll Levi, había hecho un trabajo demasiado bueno, si el androide llegaba a ese extremo. Cada día, Eren descubría nuevas funciones, cosas que ni siquiera recordaba que estuvieran mencionadas en ese extenso manual que hizo que le leyeran. Tenía una mala intuición al respecto, Armin seguía cotizando más caro a Levi y se preguntaba por qué había costado tan poco dinero.

Había que tenerle paciencia al androide, demasiada. Los intentos de seducción de LDL variaban siempre, pero ninguno tenía mucho efecto. Sabría cortejar mujeres, pero Eren no era una. Ya el androide también se había dado cuenta de que a este paso terminaría perdiendo la apuesta y sería devuelto a la fábrica.

No era la opción que buscaba. Ni la que aceptaría. Y eso espantaba un poco a Arlert; un androide no debería ser capaz de apostar con su dueño y buscar su bien propio. Eso estaba fuera de las leyes internacionales de robótica, y podría resumirlo en acción ilegal. Pero se supone que ningún androide debería ser capaz de evadir esas leyes, era su principio básico.

Sin embargo, dentro de sí, el joven rubio tenía el presentimiento de que no debería mencionar frente al androide la posibilidad de una falla en su sistema que le permitiera evadir toda ley programada. Porque de estar en lo correcto, Eren estaría más que jodido, así como quien creó al androide tendría que pagar una multa millonaria y perder su licencia.

Mientras tanto, el androide había empezado a procesar opciones viables para hacer que el muchacho dijera la frase que necesitaba para finalmente estrenar su miembro. Mas todas seguían como estrategia de última opción, primero sería darle oportunidad al moreno de que por sí solo lo pidiera. Claro que no lo haría.

Pero de momento, cada insinuación era una señal de alarma antes de que el sistema colapse y se llegue a una operación forzada. Ya que, literalmente, Love Doll Levi era una computadora con cuerpo humano, y esto no era más que una alerta amarilla resonando una y otra vez.

—Ahh… —dio un gran bostezo el castaño antes de finalmente quitarse los audífonos e irse directo a la cama, no sin antes empujar a Levi para abrirse espacio—. Muévete.

—¿Esta noche tampoco querrás hacerlo? —preguntó el androide en tono serio mientras analizaba la temperatura del moreno.

No había síntoma de excitación, el ritmo cardiaco estaba un poco bajo sin llegar a hipotensión y los músculos estaban ligeramente tensos. En resumen, solo cansado y con flojera.

—Necesito descansar, ya he estudiado bastante y aún necesito prepararme más. Falta poco tiempo para mi entrevista de trabajo y no sé nada de quién hará la entrevista, pero si el rumor de que es el mismo presidente de la compañía es verdad, necesito enfocarme más… —dijo tratando de sacar su estrés en palabras en tono bajo por el mismo sueño que tenía.

—En efecto, es Levi Ackerman quien hace las entrevistas. Pero tratar de contratar a un puto asistente no es más que una joda que no debería pasar —dijo en tono sarcástico con una especie de tic.

—Hay personas que necesitamos empleo —bufó Eren—. Hey, espera… ¿Sabes su nombre? ¿Se llama Levi, igual que tú?

—Sé todo sobre el maldito amargado —se acercó a Eren recostándose a su lado—. ¿Quieres un masaje antes de dormir?

—Espera un momento… ¿Qué? ¿En serio tienes información de ese hombre?

El muchacho se levantó de inmediato de la cama, mirando al androide con una expresión de alivio y emoción. Si LDL tuviera en su sistema integrado algo sobre eso, le caería de maravilla, esta sería la primera cosa útil entre las novedades que encontraba en el androide.

—Te diré lo que quieras si cogemos esta noche —el androide lo tomó de la barbilla para acercarlo a su rostro mientras sonreía ladinamente.

—Al carajo, tú me dirás lo que sepas solo porque soy tu dueño y te lo ordeno.

Levi frunció el ceño.

—Como digas, cariño. Se llama Levi Ackerman, tiene treinta y cuatro años, multimillonario, dueño y director de Ackerman Corporation, soltero y sin ningún puto pretendiente.

—No jodas. ¿Que no es lo que toda persona busca como pareja? Lo que sea, eso no me interesa.

—Debería interesarte si serás entrevistado por él. Es ex militar, tiene un carácter de mierda, por algo no tiene pretendientes y detesta que se le insinúen. Suele ahuyentar mujeres, puede resultar violento cuando lo molestan, fácilmente puede derribar a alguien de un golpe y dejarlo inconsciente. Es muy directo cuando habla y si te detecta una falla, estás más que jodido. Por una sola llamada de atención puedes despedirte del empleo. De ser mujer te recomendaría que no te le insinúes, pero como eres hombre, solo cuidado con no molestarlo.

—E-espera, tomaré nota —rápidamente Eren sacó un cuadernillo del buró para empezar a anotar.

—Para tener más probabilidades de aprobación, mantén perfil firme, no le evadas la mirada cuando te hable, que tu ropa no tenga ninguna mancha, no comas frente a él, tampoco seas muy lento en lo que haces. No tartamudees, no le hables con confianza, no lo veas por más de cinco segundos seguidos sin que él te esté hablando, no lo toques, no juegues con objetos. Controla tu respiración, le desespera que se exalten frente a él, habla en tono fuerte, no hagas muchos movimientos, si no es para comunicarte con él trata de no hacer ningún ruido. Que tu caligrafía sea neutra, ni muy mala como para que no entienda ni tan buena como para que sienta que le restriegas en la cara garabatos bonitos.

—Carajo, Levi. ¡No puedo anotar tan rápido!

—Puedo ayudarte a practicar, si quieres.

—Hey, Levi… ¿Cómo es que sabes esas cosas? —cuestionó después de darse cuenta de que los detalles que mencionaba no eran información común.

—Yo que sé, solo que está en mi sistema el noventa por ciento de su perfil. También tengo un noventa y cinco por ciento de información del perfil de Hanji Zoe, un setenta por ciento de Erwin Smith y porcentajes bajos de información personal de líderes de otras corporaciones de escala internacional.

—Oh, Smith… me parece conocido. Pero, ¿Hanji Zoe…? ¿Esa quién es?

—Es la ingeniera más putamente sexy, linda, adorable y carismática de toda la galaxia.

—¿Qué…?

—Esa es la información que está en mi sistema.

—No jodas.

Un par de horas más tarde, sin haber conseguido descansar como se lo había propuesto, Eren ya había averiguado gracias a su androide en qué puntos enfocarse en su entrevista, así como a qué atenerse en cuanto a qué responder si era cuestionado, las habilidades que debía refinar y después de haberse aburrido, uno que otro dato inservible de preguntas al azar que arrojaba el muchacho al androide para saber si sabía eso sobre el magnate.

Al final, el mismo androide respondió que conocía cada detalle, y el porcentaje de información faltante era respecto a relaciones amorosas y desempeño sexual. Y la base de desconocimiento de esta información estaba en la probabilidad de que Ackerman no hubiera tenido una relación amorosa en mínimo trece años, pero claro, este dato solo era una probabilidad ya que no había manera de asegurarlo, al menos para quien programó a LDL.


—Moblit… ¿Información nueva? —preguntó Hanji Zoe mientras estaba echada sobre una camilla en una esquina de un laboratorio aparentemente.

—Nada —por otro lado, sujeto frente al computador observaba de nueva cuenta el video de seguridad de aquella fecha en que se emborrachó junto a su jefa.

—Oye, Moblit. ¿Crees que podamos inventar un aparato que nos haga recordar qué hacemos cuando estamos ebrios?

—No, señorita, eso es imposible.

—¡No jodas! ¡¿Por qué teniendo un laboratorio sofisticado para la creación y diseño de los mejores androides del mundo, no contamos con una cámara de seguridad de buena resolución que no pixelee las imágenes con el zoom?!

—Bueno, la luz del monitor también deforma la imagen del computador. Es imposible ver los datos de compra del androide. Y fue su culpa por eliminar el expediente de compra.

—¡Mobliiiiiit! ¡Quiero encontrar a mi androideeee! ¡¿Por qué diablos borré esos datos?! —la mujer se levantó casi llorando, mientras desesperada se jalaba el cabello—. ¡Puedo perder mi licencia!

—Pero… ¿Usted cree que el androide esté en malas manos? —preguntó el hombre tratando de relajarla—. No cualquiera puede averiguar las funciones de LDL.

—¡Moriré si lo hacen, Moblit! ¡Si se sabe que fui yo quien lo hizo, terminaré encarcelada!

—E-entonces… —el hombre volvía a ponerse nervioso—. ¿Y la copia de seguridad del sistema no puede servir de ayuda para rastrearlo?

—Esa porquería es el recuento de mis pecados —rio nerviosa—. Pero mi muñeco es perfecto. Lo que tanto quise hacer durante mis años en la fabricación de androides está hecho.

—No debió dejar el chip de sus recopilaciones a la mano, señorita Hanji.

—No, pero lo hice y lo inserté en el lugar equivocado. Ahora, en un lugar del mundo, vaga la peor amenaza robótica creada hasta la fecha. Espero que si averigüen que su sistema puede hackear cualquier otro e incluso hacer transacciones bancarias y saquear un maldito banco, el sistema de LDL sea tan bueno como para que no encuentren su origen.

—E-espere. ¡¿Puede hacer eso?! —Moblit se levantó asustado.

—Claro, te dije que mi muñeco es perfecto. Es la perfecta amenaza leída en comics de ficción que siempre quise hacer real y no tiene debilidades —comentó orgullosa.

—S-señorita… ¿Qué contenía exactamente la memoria que le insertó al androide?

—Bueno, sistema de asistencia personalizada obviamente, está hecho para ser el asistente ideal de Levi. Le agregué funciones eróticas para imitar a los veinte mejores actores porno de la red, tiene programación para realizar actividades hogareñas como los androides que produce Levi, le inserté memoria armamentística con lo más novedoso que encontré cuando hackeé la compañía de Erwin… ¡Oh, sí! Siempre quise hacer un androide letal y su sistema de autoprotección es lo que lo hace muy peligroso. Tendrá el manual de robótica integrado, pero solo como parte de su base de datos y no como tarea en ejecución. Es decir, en caso de que el androide evadiera las reglas, no haría que su sistema colapse como los otros. Así que incluso puede asesinar a alguien si lo intenta desmantelar cuando está activado —soltó una risa nerviosa—. Está conectado directo a la red, así que todo en internet puede ser alterado, además de tener sistema de aprendizaje. Si escanea parte de la red, puede hacer cualquier cosa de lo que haya manual, incluso lo de esas páginas ilegales que siempre frecuento. Aprendí trucos para diseños ahí.

—Hanji —Moblit pronto empezó a respirar de manera más alterada.

—Creo que me tomaría días enteros contarte las funciones que están integrando en esa memoria. ¡Y lo mejor de todo es que el androide se puede auto modificar! Si encuentra un truco en la red que ayude a mejorar su versión y consigue herramienta, ¡puede estarse actualizando solo! ¡Es mi amado diseño ilegal! ¡Lo hice para que fuera capaz de crear una crisis a nivel mundial! —gritó eufórica—. Creo que no debería leer tantos comics… Pero es la magia de ser una nerd. Sinceramente me siento poderosa de solo pensar que logré crear algo que puede ocasionar una crisis en el mundo.

—Señorita…

Y así Moblit se desmayó.


Los días transcurrieron a paso veloz, aumentando el nerviosismo de la entrevista de trabajo de Eren. A decir verdad, para ser un graduado de universidad, el puesto que solicitaba podía considerarse una broma o sonar de menor importancia de lo que realmente era. Ser "asistente" no era lo que un graduado debería esperar tras años de estudio.

Y aun así, el nerviosismo por conseguir ese puesto era increíble, sería el primer paso para cumplir una meta de mayor escala. Hacer méritos para conseguir un puesto administrativo de mayor importancia en esa compañía. Bien el rumor era que los tres papeles más importantes dentro de Ackerman Corporation eran desempeñados por el líder de la compañía, y que a pesar de haber vacante para ello, nadie era contratado.

Lo más cercano a la cima de ese lugar era ser un asistente. Y claro, con ello la esperanza de no solo ser un asistente y ocupar al menos una de las vacantes disponibles tras ganarse la confianza del temible hombre a la cabeza de la compañía. Lo malo era que también se encontraba el rumor de que nadie había conseguido ese puesto en al menos diez años. Y para colmo, ya que el director cumplía las tres funciones principales, quien terminaba como su asistente tenía la misma carga de trabajo que si desempeñara ya uno de esos puestos. Sin siquiera tener el título.

Ser asistente de Ackerman era tarea tan dura que nadie duraba más de tres meses con el empleo.

—Un ex militar… —susurraba Eren en tono bajo tratando de estar mentalmente preparado para aquel gran día, a la mañana siguiente. Girando de un lado al otro de la cama, que aun siendo pleno medio día, no se había levantado.

—Amorcito, no lo pienses tanto. Necesitas distraerte o no podrás dormir esta noche.

—Maldición, falta solo un día. ¿Qué debería hacer?

—Estás preparado. Puedes ser un buen niño y cumplirme el capricho de ir a jugar a la cama.

—¡Que no!

—Entonces ve al médico. En caso de que te contraten, necesitarás certificado médico reciente. ¿Ya lo tienes?

—Oh, mierda. ¡Lo había olvidado! —Jaeger se levantó de la cama de golpe, saliendo directo a su armario a buscar ropa decente para salir a la calle e ir directo a alguna clínica u hospital cercano donde pudieran entregarle resultados rápidos. Realmente había olvidado eso por completo, a pesar de que necesitar certificado médico era de los documentos más comunes que pedían en cualquier trabajo.

Sin pensarlo más tiempo, trató de ubicar un lugar lo antes posible. Incluso si no conocía la ciudad del todo, no tenía mal sentido de orientación y con un GPS no tenía por qué perderse. Realmente no había problema con dejar a LDL con la orden de cuidar la casa y no salir en ningún momento mientras estaba fuera. Y con el tiempo libre que hubiera decidido darse antes de la entrevista, no tenía algún otro asunto importante que atender.

—Ah, maldición… —susurró al observar una clínica. Se sentía un tanto idiota por haber olvidado algo tan importante, aunque lo bueno era haber recordado antes de la fecha, ¿no es así?

Entró al lugar observando la gran línea de espera mientras la mayoría de los asientos estaban ocupados. La única cosa que lo hizo sentirse más relajado fue la atención de Dolls asistentes que daban buen trato a la gente en espera y repartían algunos bocadillos. Aunque la comida no se veía muy apetitosa en realidad si solo se trataba de vegetales o comida nutritiva.

Al menos un poco de jugo de naranja no le caería nada mal. Tras recibir un pequeño vaso de una Doll de cabello rojizo, notó la marca "Ackerman" escrito en letras pequeñas del cuello. El muchacho solo se tensó un poco y sintió su estómago batido. Los nervios volvían.

Y pensándolo bien, había olvidado que Ackerman no solo se dedicaba a la fabricación de Dolls de asistencia hogareña sino también a ayudantes en servicios en general. Se podían observar esta clase de androides en restaurants, hospitales, como guardias en las calles, e incluso en el sistema educativo.


—Joven Jaeger, ¿ha tenido dolores de cabezas recientes? —preguntó una enfermera.

—No.

Las clásicas preguntas para su examen médico eran aburridas, pero lo distraían de observar cómo le clavaban una aguja en el brazo.

—¿Padece alguna enfermedad como gastritis o diabetes?

—No —a este paso se dormiría en el lugar.

—¿Es ovulador?

—¿Eh? —Eren se alteró ante esta pregunta—. En realidad no lo sé.

—Entonces agregaré la prueba junto al análisis de sangre.

—Espere. ¿Eso es necesario? —preguntó el muchacho un tanto incómodo.

—Desde hace tres años que se modificó el formato de la certificación de examen médico, actualmente se incluye ese dato —la muchacha le sonrió.

—No sabía…

—No se preocupe, la información está protegida por las normas de privacidad, ningún hospital o empresa en que labore puede revelar esa información. Además, los casos de hombres ovuladores no son muy frecuentes. Tómeselo con calma, en lo personal nunca he visto un caso.

—De acuerdo —Eren pronto se comenzó a sentir nervioso. La tasa de natalidad de hombres ovuladores sería baja, pero bien Levi lo diagnosticaba como uno. Esperaba que no acertara, de lo contrario, sería vergonzoso.

—¿Tiene algún pariente con un alguna enfermedad hereditaria?

—No.

—Bien, esas fueron todas las preguntas, ingresaré al sistema la información recabada. Mañana puede recoger su certificado junto con los análisis a partir de las ocho de la mañana.

—Espere. ¿Acaso no se entregaban el mismo día?

—No. En realidad, como le mencioné, desde hace tres años se hizo modificación al formato de certificación, así que se incluyen los resultados del análisis de sangre, y este es un poco tardado, no se puede hacer entrega inmediata.

—Está bien.

No, no estaba bien, apenas tendría tiempo para recogerlo antes de la entrevista de trabajo. Tendría solo una hora para trasladarse de un lugar a otro, y no le sería fácil mantener una buena apariencia si vagaba apresurado por toda la ciudad.


La mañana siguiente fue demasiado agitada. Procurando no llegar tarde, había colocado la alarma para que sonara a las cuatro de la madrugada, sabiendo que con esto se levantaría algunos cuarenta minutos más tarde después de escucharla.

Después de una ducha lenta y relajante, fue recibido por su amo de casa que ya le tenía listo su traje planchado y un desayuno apetitoso. Entre lo poco que complacía a Eren de su compra era la habilidad del androide en la cocina y en las tareas hogareñas.

Cuando le llegara el tiempo de casarse, le gustaría que su pareja tuviera esas habilidades de su androide.

—Amor, ya preparé tus documentos. Solo hace falta que pases por el certificado médico de camino al edificio —Jaeger apenas comenzaba a notar que literalmente Levi le hablaba como si se tratara de su esposa.

—Uh, gracias…

Para cuando Eren finalmente terminó el desayuno eran apenas las siete de la mañana, demasiado temprano y a la vez una buena hora, así se aseguraría de estar frente a la clínica apenas abrieran.

Sin filas de espera, sin distracciones ni nada que interrumpiera su paso. El joven de inmediato continuó en su camino tras pasar por la clínica, manteniendo cerrado el sobre con su certificado y enfocándose en calmar sus nervios.

Todo estaba perfectamente en orden, nada debería salir mal.


El edificio del corporativo Ackerman resultó ser tan grande como esperaba, de al parecer unos veinticinco pisos. Anteriormente había hecho alguna búsqueda de imágenes del edificio para darse una idea. Dado que no vivía en la ciudad central, no sabía qué tan diferente sería su zona de procedencia a su futura vivienda. Y los edificios de la ciudad central eran impresionantes, tal y como los que había observado también en algunas películas.

Aun con un puesto de poco renombre, se sentiría orgulloso de que este fuera su lugar de trabajo, y tras respirar hondo decidió entrar. El lugar era sumamente limpio, las pocas personas que veía caminar dentro iban a paso muy acelerado y lo hacían sentirse un poco incómodo.

No tardó en enfocarse en ir directo al recepcionista, un hombre aparentemente viejo de cabello castaño grisáceo con mala cara.

—Disculpe, estoy aquí por una entrevista de trabajo. Mi nombre es E-

—Al último piso, mocoso —fue interrumpido de inmediato.

—¿Ah? —el castaño se perdió en el momento.

—Que la entrevista es en el último piso. ¿Acaso quieres que sea tu nana y te lleve cargando arriba? Usa el ascensor.

—Gracias… señor —lentamente Jaeger desvió su paso.

—Solo apúrate, eres el último de los ocho mocosos que vendrían el día de hoy.

—¿El último…? —Eren se crispó. En realidad había alcanzado a llegar quince minutos antes de la hora. ¿Aun así era el último? Su cuerpo comenzó a tensarse y a sentir algo de presión encima, esperaba que al menos Levi Ackerman aún no hubiera llegado.

Sintiendo su cuerpo entorpecido, rápidamente comenzó a checar sus documentos, verificando que todo estaba completo. Aún no colocaba su certificado médico en la carpeta con el resto de papelería, así que aprovechó para sacarlo y rápidamente introducirlo, procurando no maltratar la hoja.

Sin poderlo evitar comenzó a revisar el contenido procurando que no hubiera nada anormal en él. Pero de momento parecía estar todo bien, ninguna enfermedad venérea, hereditaria, no diabetes, no hipertensión, triglicéridos en orden, buen peso y estatura, sin rastros de deficiencias. Sin embargo, la sangre se le heló al leer uno de los últimos datos.

Ovulador: Positivo.

Levi tenía razón. Pronto la cruda imagen de sí mismo en medio de un parto le revolvió el estómago, eso no debería ser cierto. Toda su vida había escuchado malos chistes sobre hombres que podían embarazarse y le habían causado gracia a pesar de tratarse de humor negro. Incluso se había soltado a carcajadas cuando se había enterado del caso del idiota de Jean.

Ahora se sentía maldecido.

El ascensor se detuvo en el último piso finalmente, mientras las puertas se abrían veloces dejándolo a la vista, pero aún se sentía en shock y no reaccionó hasta que un par de papeles se le resbalaron y cayeron al suelo.

Rápidamente trató de recoger los papeles, pero entre el temblar de sus manos solo terminaron cayéndosele el resto. Una risa burlona al fondo lo hizo sentirse aún peor, ni siquiera sabía de quién era hasta que una voz familiar lo llamó.

—¿Eren? —una muchacha castaña se apuró a ayudarlo a levantar su desorden.

—¿Sasha?

El muchacho dirigió la vista a sus alrededores. Reconocía perfectamente a su excompañera de clases, así como a Connie al fondo siendo uno de los que se reían acompañado de una chica de otra clase que igualmente reconocía de la misma universidad, Hitch.

Por otro lado estaba Marlo en el rincón opuesto. El resto de personas no eran conocidas, probablemente estudiantes de otras universidades, y por supuesto otra joven detrás de un gran escritorio estornudando por el evidente resfriado que tenía.

—¿Ta-también estarías en la entrevista…? —realmente Jeager no tenía idea de que tendría competencia, y por desgracia recordaba las habilidades de Sasha. Jamás había conocido a chica tan rápida frente al teclado, pero se rumoreaba que su contrincante era la misma Hitch. Marlo destacaba en cuanto a cálculos y Connie… a él realmente no lo veía como una amenaza.

—¡Claro! Más valía intentar, la paga es buena y yo tengo muchos gastos —después de ayudarle a recoger sus papeles, sacó de su bolsillo una paleta para introducírsela en la boca—. Igual te deseo suerte.

—G-gracias, igualmente —de manera rápida trató de reponerse antes de seguir pareciendo el más estúpido del momento.

—Joven, sus documentos… —la mujer detrás del mostrador le hizo señas mientras asentía con una sonrisa poco notoria al no quitarse el pañuelo de encima de la nariz.

—Oh, s-sí —de inmediato extendió el folder con sus documentos para ser tomados por la señorita. Sin embargo, tras un estornudo, la misma hizo que salieran volando nuevamente.

—¡Ah! ¡Lo siento! —exclamó la muchacha, mientras se levantaba del lugar para ayudar a recogerlos. Esta vez más de los presentes trataron de ayudarla al sentir una presencia ajena en aquella sala de espera.

Este no parecía ser un buen comienzo para Jaeger. Entre el alboroto por recoger papeles, unos terminaron siendo pisados, y de alguna manera Eren veía como si fueran pisoteando sus logros al momento.

—Ehhh… —la molesta voz de Hitch se hizo presente, haciendo que Eren volteara de inmediato espantado al ver el documento que habían tomado—. No jodas, Eren. ¿Eres ovulador?

La risa contenida de otro par se escuchó en el lugar antes de que la misma chica soltara una carcajada, que aturdió a Eren más de lo que ya estaba, sintiendo ganas de que se lo tragara la tierra en ese momento.

—¡E-eso a ti no te incumbe! —Eren de inmediato fue a arrebatárselo, pero ya era muy tarde. Desde su entrada al piso, se había hecho el centro de atención.

—N-no debería avergonzarse de eso, joven —para cuando Eren lo había notado, la mujer del mostrador ya tenía en mano el resto de documentos—. Poder dar a luz es un gran don que a muchas nos enorgullece.

Esto ya era una pesadilla, incluso Sasha estaba conteniendo su risa. Llegando tarde, descubriendo algo vergonzoso de sí mismo y terminar como centro de burla ya era demasiado para Eren. Pronto comenzó a temblar y a sentir un nudo en la garganta.

Por Dios, no debía llorar por eso, pero se sentía a punto de hacerlo. Sus ojos comenzaron a brillar enormemente mientras ya veía las gotas acumularse en sus orbes, pero antes de que lograra derramar una lágrima, un fuerte golpe contra la pared captó la atención de todos.

—Silencio —una voz fuerte y gruesa hizo que a Eren se le terminara de erizar la piel. La reconocía por completo. Girando su rostro espantado, se encontró con una imagen que le pareció el peor chiste del momento.

—¿Levi…? —ahora sí el momento estaba totalmente arruinado.

Cabello negro de corte militar, piel clara, orbes grises, baja estatura, cejas delgadas y afilada mirada.

Era su androide.

—¡Señor Ackerman! ¡¿Cuándo fue que llegó?! —aquella mujer extraña se colocó en posición firme para luego hacer una reverencia.

—Desde que el mocoso que va a parir tiró sus documentos —el hombre todavía en posición firme arqueó la ceja observando a Jaeger con desagrado.

—Levi, ¿pero qué haces aquí…? —Eren no lograba comprender el momento, pero ahora sí empezaba a deducir que esto no era más que una pesadilla. Tal vez aún estaba dormido en casa como un bebé remolineándose en su cama.

—¿Huh? ¿Con qué derecho te atreves a llamarme por mi nombre? —una fiera mirada terminó azotándolo.

—E-espera.

—Tch, carajo, esto parece un circo en vez de una entrevista de trabajo. Muevan el trasero y entren a mi oficina —ordenó mientras a paso firme ingresaba al lugar mencionado. El resto de jóvenes entraron tratando de componer su postura mientras Eren seguía atontado sin saber qué hacer.

¿Qué clase de situación era esta?

A final de cuentas ingresó. En aquella extensa oficina ya estaban posicionados varios escritorios en fila, como si se tratara de un salón de clases, cada uno con una laptop encima y una carpeta bastante gruesa con archivos. Cada joven comenzó a deducir que debía colocarse en alguno de estos, puesto que había justamente un lugar para cada uno.

El ambiente se había tornado bastante tenso. ¿Qué clase de entrevista de trabajo era esta?

Mientras Jaeger aún seguía en shock, el resto esperaba indicaciones.

—Mi nombre es Levi Ackerman, dirijo esta compañía y como debieron informarse, les aplicaré la prueba de admisión para trabajar conmigo. La razón por la que yo la hago es simple: si voy a tener un maldito crio interesado como lame botas, al menos lo voy a escoger yo. Me importa una mierda el nivel educativo que tengan, de qué familia provengan o si tienen influencias, para mí todos ustedes son iguales.

El hombre comenzó a caminar manteniendo las manos atrás, en posición firme y dando pasos fuertes, como si se tratara de un sargento. Era comprensible si el sujeto era un ex Militar. Ahora las advertencias de LDL parecían ser parte del mismo juego de este momento.

La descripción de la personalidad que le había hecho a Eren era acertada. Pero esto no era más que un sueño, ¿no es así? Por eso Love Doll Levi ahora fingía ser Levi Ackerman, el magnate millonario que le daría empleo. Con esta mentalidad, Eren comenzó a relajarse.

—No tomen esto como una entrevista de trabajo, es una prueba en el que seleccionaré entre ustedes a quien tenga mejores resultados. Frente a ustedes está una laptop, cada una tiene acceso al Home Page de las quince plantas de producción que manejo y cada una está numerada conforme a la zona de ubicación. En la carpeta al lado hay un archivo de resumen de reporte de producción de una semana del mes anterior. Tienen que hacer uno igual.

Finalmente aquel hombre se colocó en su asiento a observar al resto.

—¿Eh? ¿Eso es todo? —preguntó Connie para terminar provocándole un mal gesto a Ackerman.

—Tch, si te parece poco, también realiza el reporte de una semana atrás.

El joven rapado comenzó a leer el ejemplo que le colocaron en la carpeta para darse una idea de qué debía hacer, porque en sí, ni siquiera tenía idea de cómo era un reporte semanal de producción al igual que el resto de los presentes. Tras darle un vistazo y notar la inmensa cantidad de páginas llenas de números y gráficas, volvió a preguntar.

—¿Cuántos días tenemos para hacer esto?

—¿Días? Se supone que al mediodía deberían largarse a sus casas —bufó Ackerman.

—¿Y si no terminamos?

—Puedes retirarte —antes de siquiera intentarlo, Connie se levantó de su asiento e hizo una reverencia.

—Con permiso.

El resto de presentes solo se sorprendió al ver la facilidad con la que se rindió. Ahora se sentían más presionados al empezar a hojear las páginas. Era imposible terminar eso en tres horas. Esto parecía estar hecho para precisamente no contratar a nadie.

Eren solo se rio un poco. La versión malévola de su Levi le causaba gracia, era un androide tan mal hecho. Ni siquiera se movía tanto, lo hacía de manera excesivamente rígida, tenía poca expresión facial y como si no le hubieran insertado personalidad en el disco duro, las palabras eran tan secas y amargas que parecía un prototipo a medio terminar.

Lo único bueno era la imagen, se veía muy humano al igual que su versión. Tras pensar en esto, el vacío llegó nuevamente a su estómago. ¿Y si no era esto un sueño y resultaba que enfrente tenía al androide personalizado del verdadero Levi Ackerman?

Al menos eso le evitaba el bochorno de que lo hubiera llamado "el mocoso que va a parir". El androide entrevistador tenía mal sentido del humor.

Para comprobar si estaba despierto, Eren uso el clásico truco de pellizcarse. Tras sentir el leve hormigueo de dolor, volvió a tensarse. Estaba despierto.

Antes de continuar haciendo estupideces, finalmente se enfocó en leer y husmear en la laptop el sistema que conectaba los archivos de la compañía, pero en definitiva esto era imposible.

No tardó en encontrar las carpetas que contenían la información que requería, el problema era que era demasiada y podía anexar que se trataba de quince plantas. La frente le comenzó a sudar en frío. Le tomaría cerca de tres días terminar con el reporte en base al ejemplo. Y sin embargo, parecía ser el menos enfocado en el asunto. Sus demás compañeros ya habían comenzado a teclear, e incluso Sasha había sacado un pan de su bolso para concentrarse un poco más. Lo que captó la atención de su vigía.

—Tú. ¿Qué carajo crees que estás haciendo?

Sasha se estremeció al ver al hombre acercarse a ella.

—E-estoy haciendo el reporte que pidió.

—Por si no sabes leer, hay un letrero que dice: "Prohibido ingresar alimentos a este lugar" —recalcó la frase.

—¿Eh? —Sasha dio un bocado del susto.

—Puedes retirarte —Levi volvió a su lugar.

Los demás chicos se pusieron más nerviosos mientras fingían no haber visto ni escuchado nada. Luego de un rato, otro joven fue sacado de la oficina por dejar que se le cayera un papelito, otro más tarde por textear rápido un mensaje en su móvil. Y finalmente otro por haberse detenido de teclear, con la excusa de que no buscaban holgazanes.

Ahora Eren se sentía afortunado de no haber sido echado de la oficina desde el comienzo del día, y a la vez que molesto, porque el androide evaluador era demasiado rígido. Pero aún confiaba en sus habilidades al ser uno de los mejores de la clase. Tras haber logrado terminar de recabar la información de una planta, el resto pareció más fácil, pero para su mala suerte igual era un proceso demasiado lento.

Al sonar de las once, apenas tenía de avance el reporte de dos plantas. Y justo en ese momento, los jóvenes restantes fueron interrumpidos con lo que Eren observó que en realidad solo quedaban tres.

Él junto a Hitch y Marlo.

—Tomen un descanso de diez minutos, luego continúen.

Un descanso era lo que menos querían, o en definitiva no podrían finalizar. Chasqueando la lengua, Marlo se levantó de su lugar para salir y extender sus dedos. Eren trató de hacer lo mismo, en cuanto antes mejor, y bien aunque un descanso era lo que menos quería en este momento, ya tenía algo de dolor de cabeza.

Guardó los archivos que llevaba y se levantó de su lugar, dándole un último vistazo a la desesperada de Hitch. Levi fue el tercero en salir, manteniendo aquel paso firme que lo exponía para Eren como un mal androide.

Levi se dirigió al ascensor mientras el par de muchachos decidió quedarse sentado fuera de la oficina, al lado de la señorita que los atendió por la mañana. Poco después Hitch salió también de la oficina.

—Carajo, a este paso no podré terminar —suspiró Marlo cansado.

—Tranquilos, ya verán que todo saldrá bien —aquella mujer tras el escritorio solo se mantenía sonriente—. Al fin y al cabo por fuerza uno será contratado.

—¿Y usted quién es? —preguntó Hitch un tanto arrogante.

—Mi nombre es Petra Ral, atiendo las llamadas y organizo la agenda del señor Ackerman.

—¿Eso no es trabajo del asistente?

—Bueno, el señor Ackerman trabaja un poco diferente de como lo hacen en otros lugares, así que lo que él pide como asistente no es precisamente el trabajo de asistente normal.

—Oh… ¿Y cómo es Levi Ackerman? ¿Viene aquí muy seguido? —preguntó Eren.

—B-bueno, ya lo vieron.

—¿Se supone que debo creer que ese androide es Levi Ackerman? —Eren arqueó una ceja—. Vamos, puede decirnos cómo es esa persona en realidad.

—¿Androide? —preguntó aquella mujer antes de dar un estornudo—. Lo siento.

—¿Cuál androide, Eren? —preguntó Marlo.

—El verdadero señor Ackerman. ¿Acaso creen que ese androide realmente es humano? A simple vista se le nota que es artificial, actúa muy robotizado.

—Ahora que lo mencionas, creo que sí me parece un poco extraño… —susurró Marlo.

—Igual me pregunto por qué Levi Ackerman tendrá un personalizado de mala calidad. Es decir, él podría mandar fabricar uno de los mejores androides en su clase —resopló—. En internet se pueden encontrar en subastas mejores que este.

La mujer detrás del escritorio soltó una alegre risa.

—Qué buenos bromistas son. A quien acaban de ver es una persona real aunque no lo parezca.

—¿En cada entrevista envían ese androide? ¿O hay varios modelos para evaluar? —insistía Eren.

—El señor Ackerman es único en su especie.

—No lo creo, recuerdo haber visto un Doll casi idéntico a nuestro entrevistador.

Antes de que continuaran hablando, el ascensor volvió a sonar mientras el azabache se encaminaba de vuelta a su oficina. Hitch y Ral fueron las únicas en ponerse nerviosas ante su presencia, mientras Marlo trataba de razonar las palabras de Eren.

—¿Estará construido por Ackerman? Creo que ese diseño es de AOT —continuó sin detenerse.

—¡Ah, s-señor Ackerman! Recibió un par de llamadas de la Ingeniera Zoe, preguntó si quería salir a cenar con ella esta noche. ¿Lo agrego a su agenda?

—No estoy de humor —suspiró el azabache—. Bien, continuemos.

—Mmm… —Eren se mantenía atento observando el cuello de aquel hombre de ojos grisáceos, en búsqueda de alguna marca de la compañía que lo fabricó.

—¿Qué carajo me ves? —preguntó el azabache al notar la mirada indisimulada.

—No tiene marca.

—¿Qué? —Levi no logró comprender.

—Me preguntaba por cuál compañía fuiste hecho. ¿AOT o Ackerman?

—¿Pero qué mierda? —Levi de inmediato reaccionó molesto. Se estaban burlando de él en su cara—. ¿Acaso me viste cara de un maldito androide?

—N-no lo malinterprete, señor —Petra trató de interferir para defender al castaño que no tenía idea de en qué se metía—. El joven estaba hablando de un androide similar a usted que observó hace tiempo —rio disimulada.

—Huh, no me digas que es otro jodiendo con lo mismo de que soy un androide —la jaqueca estaba regresando a Ackerman, no era la primera vez que un crío insinuaba que era un androide. De hecho, se estaba acostumbrando a semejante idiotez, pero no le quitaba lo molesto.

—¿Y no es cierto? —Eren alzó una ceja.

Vieran como lo vieran, esto era una ofensa para el magnate, y por obvias razones, ya sabía quién era el próximo en ser descartado de la lista para futuro asistente. Jeager debía tener pelotas como para decirle eso directamente a la cara.

Molesto, Levi se dirigió contra Eren, y usando fuerza bruta lo recargó contra la pared hasta azotarlo en ella y acabar asustándolo. Pero no había de otra, estaba harto de ese maldito rumor, y bien, si el mocoso podía ser de utilidad en algo, sería acabando con aquel chisme.

Sintió un tic, recordando que ya había tenido problemas por el uso de violencia, y que ya lo habían hecho pagar una fortuna en una ocasión en la que terminó agrediendo a un agente de tránsito corrupto. Claro, nadie le creyó que fuera corrupto e igual le hicieron pagar una suma fuerte de dinero.

Recordando ese evento, se contuvo en golpear a Eren, pero al menos le dejaría en claro que no era una máquina como las que fabricaban en su compañía. Acorralándolo en ese rincón, le sujetó la barbilla para ser observado de frente, clavando su mirada en el par de esmeraldas incrédulas.

Fue hasta este momento que Eren fue golpeado por aquella mirada viva. Aunque la mirada de Ackerman fuera afilada, sus ojos eran hermosos y le provocaban la misma sensación que tendría al estar frente a un lobo salvaje entre la nieve. Y no solo eso, la cercanía era tanta que podía sentir su aliento cerca. Era la respiración de un humano.

La misma esencia proveniente de Levi era más embriagante que el mismo perfume que olía en exceso. Antes de que Eren tuviera oportunidad de reaccionar en su defensa, finalmente aquel hombre le sopló su aliento directo a la nariz para acabarle de erizar la piel.

—E-eso es acoso sexual —dijo Eren en su defensa al sentir que las mejillas se le acaloraban.

—¿Qué? —Ackerman lo soltó, dándose una palmada en la frente al notar que estaba invadiendo demasiado el espacio personal de aquel crío—. Lo que sea. ¿En serio sigues creyendo que soy un Doll?

Eren solo escuchaba el fuerte palpitar de su corazón.

Si todo esto era real, si el hombre enfrente era un humano y no un androide como el que tenía en casa, si había terminado ofendiendo a quien quería que fuera su nuevo jefe, si había hecho el ridículo esta mañana, si su certificado había sido pisoteado, si realmente era un hombre ovulador…

Este era el peor día de su vida.

Así, comenzó a sacar cuentas de las consecuencias de lo ocurrido. No obtendría el empleo por burlarse de este hombre. Igual que Sasha, Connie y los otros sujetos que estaban aquí antes, lo mejor sería retirarse para volver a casa.

Sus manos empezaron a temblar y la frustración salió a flote, sus orbes nuevamente querían llenarse de lágrimas. Antes de hacerlo, Marlo lo hizo avanzar nuevamente hasta la oficina para terminar lo que había empezado.

Sin esperanzas de conseguir el empleo, observó la pantalla del escritorio tratando de recordar que el archivo en que trabajaba había sido guardado ahí directamente para no tener problemas en encontrarlo al volver. Sin embargo, algo estaba mal. Ni siquiera estaba el archivo.

Se espantó un poco y trató de hacer memoria de dónde lo había dejado. Tras no obtener respuesta de sí mismo más que lo había dejado ahí, observó una y otra y otra vez la pantalla, clickeando icono por icono hasta dar con su trabajo.

Al ver que era en vano, fue directo a búsqueda para tratar de encontrarlo basándose en el título, pero tampoco funcionó.

Sus manos temblaron más, teniendo una mala intuición. Desesperado, buscó carpeta por carpeta hasta llegar a la conclusión final de que no estaba.

Todo había terminado, no tenía oportunidad alguna.

Sus ojos finalmente se llenaron de lágrimas, que comenzó a tallar antes de ser observado, dirigiendo una vista rápida a sus alrededores para asegurarse de que no estaba haciendo nuevamente el ridículo. Terminó por toparse con la mirada burlona de Hitch.

—¿Me borró el archivo…? —finalmente, el nudo en la garganta hizo que no pudiera contener más esas ganas de llorar.

Para cuando se dio cuenta, Levi ya tenía enfocada su mirada sobre él. Era una mirada de fastidio y molestia, no había que ser adivino para saber lo que seguía.

—Jeager —dijo en el mismo tono firme y amargo que cuando echó a los otros.

—Sí, señor —por más que tratara de no fruncir los labios, lo hacía. Sabía lo infantil que debía verse después de esto, se humillaba a sí mismo.

—Puedes hacerme el favor de cerrar la puerta cuando te retires.

Eren asintió, levantándose en silencio y acomodó un poco el folder lleno de papeles que le fue entregado. Dio la vuelta, y cuando sintió aquellas miradas clavadas sobre su espalda, avanzó a paso lento apretando los puños hasta cerrar la puerta. En ese momento dejó que sus lágrimas brotaran con ganas, espantando a la señorita Ral que se mantenía tallándose la nariz con el pañuelo.

Mas ninguno dijo nada al respecto, Eren solo avanzó hasta la salida del edificio. Unos pasos más afuera, sacó su móvil para teclear un par de números y hacer una llamada.

—Jean, ¿estas libre para ir a tomar unos tragos?

Con toda la depresión y frustración del mundo, Eren Jaeger decidió hacer algo que jamás creyó que terminaría haciendo en su vida. Embriagarse lo suficiente para no recordar ni su existencia, y obviamente junto a una de las peores influencias que conocía y alejado de Armin quien pudiera darle un gran sermón.


Un par de horas después, regresaba de un lugar de mala muerte, molesto por varias razones:

Uno, no tenía empleo. Dos, Jean era una nena incapaz de negarse a las palabras de su marido, y por tal, el supuesto chico que recordaba por desastroso y vándalo rebelde, no bebió un solo trago de alcohol. Tres, no tenía empleo. Cuatro, Marco Bodt fue su chaperona durante toda la velada, sermoneándole peor de lo que pudo haberlo hecho Armin respecto al camino de su vida y que no debería desviarse por algo así e ir a emborracharse.

¿Seguimos? Bien.

Cinco, no tenía empleo. Seis, fue abandonado a mitad de la velada, cuando Marco dijo que había sido tiempo suficiente para Jean de distraerse fuera de casa y no podían abusar de la niñera haciéndola cuidar a su bebé hasta altas horas. Siete, no tenía empleo. Ocho, resultó que beber era más costoso de lo que creyó, aparte de que por ser improductivo las últimas dos semanas, se acabó su dinero restante.

Y nueve, lo peor de todo… No tenía empleo.

Por más que había tenido la intención de beber cualquier cosa que lo volviera un estúpido borracho como catalogaba a todas las personas que consumían esta bebida, al paso de un rato había terminado más sentimental. Recordando mil y un razones por las que era un inútil miserable cuya existencia no valía la pena.

A la mañana siguiente se daría cuenta de que su cuerpo no soportaba mucho el alcohol.

Lo único motivante del momento era saber que no tenía dinero, y por lo tanto, su Love Doll no podría comprar más baterías siquiera para cuando acabara de consumir la actual. Y sin energía, el androide se apagaría. Tal vez así podría finalmente deshacerse de él.

Aunque en realidad sería un desperdicio de dinero, el dinero de sus padres.

Por otro lado, podría venderlo. Apostaba que si lo colaba en venta en algún sitio en internet, podrían pagarle bastante bien por él. Los androides de tipo sexual eran muy vendidos, había bastantes depravados en el mundo como para que alguno le comprara el androide barato. Sería una buena manera de sacarle provecho.

O… ¿Qué pasaría si lo prostituía?

Era legal mantener prostíbulos con androides en vez de humanos, siempre y cuando cumpliera con el reglamento de salubridad. ¡¿Por qué no había pensado en eso antes?! El androide tenía carisma como gigoló.

Riendo con cara de idiota, Eren trató de sacar las llaves de su departamento para abrir la puerta, pero cada intento era en vano, no podía atinar a la pequeña rendija de la puerta.

—Grhg… —gruñó, ahora poniéndose de mal humor, mientras difícilmente podía mantenerse en pie. Al menos había conseguido llegar a su casa caminando, en sí no había sido tan estúpido como para ir a una taberna lejana a su departamento.

—¿Amor? —la voz de su androide se hizo audible, siendo este quien finalmente abrió la puerta y lo dejó pasar. El sonido de la voz del androide jamás había sido tan molesto, deprimente y agrio. Era demasiado parecida a la del sujeto que lo había enviado a casa después de haberlo rechazado silenciosamente en su empresa.

—Señor Ackerman… —Jaeger hizo pucheros recordando lo que aparentemente había sido uno de los peores momentos de su vida—. Señor Ackerman… —volvió a repetir mientras sus ojos empezaron a derramar lágrimas.

—¿No conseguiste el empleo? —y así su dulce androide le extendió los brazos, para que el muchacho mal fajado se dejara caer sobre él—. Carajo, parece que un castor te hizo el amor salvajemente y contra tu voluntad.

—Señor Ackerman —el muchacho seguía tonteando—. Quiero el empleo, señor Ackerman.

—Hey, amorcito. ¿Pero qué coño te pasó?

—Levi, no tengo dinero, no tengo empleo. ¡Soy una mierda!

—El dinero no es problema, te dije que mi sistema hace interferencia en tu actividad bancaria. Me aseguré de tener siempre respaldo económico.

—¡Quiero mi empleo! —gritó con voz desafinada, como niño haciendo berrinche.

—Preparé la tina para cuando llegaras. Lo mejor será que tomes una ducha para que te relajes.

—Mierda, Levi. ¡¿Acaso no entiendes que no tengo empleo?! ¡Hijo de puta! ¡Me rechazaste! ¡Me mandaste a la mierda!

—Amor, no fui yo quien lo hizo.

—¡Tú! ¡Tú eres Levi Ackerman! ¡Tú eres el bastardo prepotente que se burla de mí! ¡Dame el puto trabajo!

—Mi panquequito, yo no soy… —el androide se detuvo. Luego de procesar la situación y el estado de trance de estupidez e inconciencia de su dueño, decidió aprovechar la situación—. Hey, bastardo. ¿Qué estarías dispuesto a hacer por el empleo?

—Me arrastraría a sus pies por ese empleo, señor Ackerman. Solo pídame algo y lo haré.

—Oh, si te doy el empleo… ¿te acostarías conmigo? —el androide estaba lejos de ser estúpido.

—Yo… por ese empleo, sería su vil puta —Eren por su parte ya había empezado a desvariar y no pensaba lo que decía.

—Dime que me dejarás quitarte la virginidad y el empleo será tuyo —le susurró al oído, antes de iniciar su sistema de grabado.

—Señor Ackerman…

—Levi.

—Levi, haz lo que quieras conmigo.

—Esa no es la frase que busco.

—¡Que me cojas, carajo!

—Eso sonó un poco mejor —sonriendo libidinosamente, el androide Levi levantó al muchacho para arrojarlo sobre la cama. Ya a medio dormitar, Jeager se extendió cómodamente, desabrochando su camisa por lo acalorado que estaba, y abriéndole paso a que el azabache se colocara sobre él.

—Virgen, ¿huh? Supongo que debo ser más cuidadoso.

El androide se retiró aquella camisa guinda, siendo observado a duras penas por el par de ojos soñolientos de su dueño. No hubo oposición alguna cuando lentamente el azabache le comenzó a retirar los pantalones. Bien tenía demasiado calor, no había conocido los efectos del alcohol hasta ahora y con la comodidad de su cama, no importaban realmente.

—Hey, Levi… —susurró mientras se meneaba en la cama, tratando de tomar una mejor posición para dormir, agarrando su almohada y aferrándose a ella.

LDL no dijo nada al respecto, solo aprovechó las manos ocupadas del contrario para él mismo resbalar lentamente la ropa interior del muchacho. Observó detenidamente el trasero de su amo. El puro, suave y gran trasero de Eren.

El no tener ninguna pieza encima era bastante cómodo, así que el moreno terminó por sacarse la camisa, mientras las caricias sobre sus glúteos se sentían demasiado bien como para negarse a que lo tocaran.

A este paso, el alcohol y el sueño no lo hacían distinguir lo que estaba bien de lo que estaba mal.

Sus piernas fueron sujetadas y separadas, dejando el suficiente espacio libre para que Levi pudiera invadir.

—Levi… —susurró Eren aún más acalorado cuando sintió algo extraño frotándose entre sus glúteos—. Señor… ¿Me dará el empleo?

—Relájate, cariño, el empleo es tuyo.

—No quiero que lo hagas hasta que tenga el empleo.

El androide chasqueó la lengua, deteniéndose.

—Déjame ingresar al sistema.

Levi cerró los ojos por un segundo, mientras su sistema de conectividad empezaba a trabajar.

—Ackerman Corporation, PDA M-01, Archivos y Servicios, ingreso a Sistema de Recursos Humanos —luego de un leve sonido parpadeante, LDL continuó—. Expedientes de empleados, contratación, mover expediente.

—¿Levi? —preguntó Jaeger al ver a su androide en pausa.

—Espera, amor, necesito ingresarte a una nueva nómina bancaria.

—¿Eh? —el muchacho se acabó de echar a la cama, bajando su trasero, harto de esperar.

—Puta contraseña… —el androide cambió rutas de conexión—. Necesito descargar un software nuevo para hackear la computadora de Petra.

—Levi, ¿qué estás haciendo?

—Dame cinco minutos y treinta y ocho segundos, amor.

Y así, exactamente ese tiempo después, Levi reanudó su sistema normal.

—Bingo, amorcito, te envié correo de confirmación. Estás contratado para trabajar en Ackerman —el androide se volvió a posicionar, inclinándose sobre la cama y levantando los glúteos de Eren de nuevo para estar en posición más cómoda.

—¿Tengo el empleo? —el joven borracho finalmente empezó a sonreír mientras derramaba un par de lágrimas sobre la almohada.

—Un trato es un trato —Levi se posicionó sobre Eren, inclinando su torso sobre el de él, hasta alcanzarle la nuca y depositarle un leve beso—. Ahora puedo hacerte el amor con tu consentimiento.

—Señor Ackerman, usted es mi primero… Cuide de mí —susurró en voz baja.

—Tranquilo, te daré todo el cariño que necesitas —comenzó a acariciarle las nalgas con su mano, con roces tan suaves que solo le provocaban cosquillas al castaño.

Luego de esto, el androide acercó sus dedos hasta la boca de Eren, introduciéndolos mientras el muchacho hacía una mueca de incomodidad.

—Ngh, hey… —el muchacho intentó girar para verlo, pero el androide solo retiró el par de dedos que había introducido y los bajó nuevamente hasta los glúteos, donde después de acariciar un poco la entrada anillada, los introdujo.

—Con esto ya no serás tan casto —le susurró al oído—. A partir de este día, seré solo tuyo y tú… serás solo mío.

Eren solo abrió los ojos enormemente cuando el vaivén de aquel par de dedos comenzó.


Próximo capítulo: Contratado

N/A: Sinceramente no tenía ganas de escribir lemon. ¿Para qué? Me conformo con lograr actualizar :'D –la apedrean-

Ahh, realmente no quería escribir lemon, tal vez para una escena más indicada sí redacte tal cual. No quiero hacer aburrido esto, por el hecho de que haya bastantes escenas ero al futuro y se vuelva aburrido un exceso de porno. Lo que me importa es cómo se desarrolle esto y no las revolcadas :'3

Cualquier comentario que tengan, ya saben, pueden dejar review.

¡Gracias por leer!