Este fanfic pertenece a Dioxa, quien hace aproximadamente un año desapareció de facebook y de fanfiction y con su cuenta, todos sus fics incluyendo éste. Hace una semanas una usuaria conocida como "Romantikona" plagió esta historia y a partir de que varios autores comenzamos a reportarla y desenmascararla, la muy descarada ha dicho que es un homenaje, siendo que se vio forzada a admitir el plagio y, en su perfil asegura que éste fanfic es de su autoría, mentira.

Este fanfic fue publicado, si la memoria no me falla, entre el 2006 y el 2009 por la autora Dioxa de España, fue uno de los UA pioneros en el fandom hispano y de verdad, uno de los mejores que se han escrito, incluso fue inspiración para crear uno de mis fanfictions los cuales pueden leer en mi cuenta principal "Odette Vilandra".

Subo esta historia con la única intención de desenmascarar y arruinar a esta usuaria que sólo busca atención del modo más bajo: plagiando. Y por otro lado, si tanta gente tiene tantas ganas de conocer este fic, que lo puedan leer sabiendo quién lo creó.

Espero no recibir reviews alabándome a mí puesto que por ésta historia no merezco mérito alguno, puesto que yo no la escribí, si desean dar un comentario positivo por favor, que sea para Dioxa, la creadora de éste fanfic.

Por otro lado, si desean conocer mi trabajo reitero, soy "Odette Vilandra" así pueden encontrarme y encontrar mis historias.

Gracias.

Grisell Morgan,

Aka. Odette Vilandra.

SUMMARY ORIGINAL:

Los saiyajins conquistan la Tierra. Vegeta es el príncipe, Bulma una terrícola que trabaja para ellos

Antes de nada quiero explicar que esta historia es un universo alterno, basado en lo que hubiera ocurrido si los saiyajins hubieran conquistado la Tierra. En esta historia, Goku no fue enviado a la Tierra y no existen ninguno de los guerreros Z. Los protagonistas son Bulma y Vegeta. Ella como terrícola y él como príncipe de los saiyajins.

CAPITULO 5

Una sutil venganza

Al día siguiente, Vegeta y Nappa se dirigían caminando por uno de los pasillos de palacio. El príncipe tenía la intención de reunirse con su padre para retomar el tema de la creación del prototipo ideado por Bulma. No estaba dispuesto a dejar pasar más tiempo.

- Vegeta, aquí nos separamos. Tu padre aún se encuentra en sus aposentos y yo me dirijo a la sala de combate. He quedado allí con Raditz para entrenar juntos.- Dijo Nappa deteniéndose en un cruce de pasillos.

- De acuerdo. Luego me pasaré por allí.- Contestó Vegeta.

Los dos hombres tomaron cada uno un camino diferente. Al cabo de unos minutos, el príncipe se detuvo ante una gran sala custodiada por dos enormes soldados saiyajins, los cuales le saludaron con sumo respeto.

Vegeta llamó a la puerta y al cabo de unos segundos una voz se escuchó desde dentro.

- ¿Quién es? – Exclamó el Rey con su ronca voz.

- Vegeta. ¿Puedo pasar? – Contestó su hijo.

- Claro, pasa. – Dijo el monarca más tranquilamente.

El príncipe entró, cerrando la puerta a su paso. Su padre, el rey, se encontraba aún a medio vestirse, con el torso desnudo y secándose su alborotado cabello con una toalla.

- Vaya, Vegeta. Creí que hoy te levantarías más tarde, una noche de bodas agota a cualquiera...jeje, pero claro tú eres joven, no como yo, que después de la fiesta de ayer hoy me ha costado bastante trabajo levantarme - Le sonrió dirigiéndose hacia una mesa cubierta de numerosas cantidades de comida. – Siéntate y come conmigo. – Le indicó.

- No, gracias. Ya he desayunado antes de venir aquí. Padre, tenemos que tomar ya una decisión. Necesito que hoy mismo reúnas al Consejo. – Le dijo el príncipe con tono serio

- Sshh...baja la voz, no estamos solos – Le recriminó señalando hacia la puerta que daba a la zona donde se encontraba su dormitorio.

- ¿Es una de tus esclavas?...Si es así, ordénale que se marche – Repuso Vegeta de mal genio. Estaba empezando a impacientarse.

- Vamos, Vegeta, tranquilízate...además, probablemente todos o casi todos los miembros del Consejo estén recuperándose de la celebración de ayer, no creo que hoy podamos reunirlos, asi que, será mejor que calmes tus nervios. – Contestó el Rey intentando apaciguar a su hijo.

- Bien, pues entonces la decisión ya está tomada. No necesitamos a esos tipos.- dijo dirigiéndose a la puerta para salir.

- De acuerdo, haz lo que quieras. De todas formas, hace unos días lo comenté con Kabark y él está de acuerdo, asi que, adelante...- Repuso con resignación el Rey.

- ¡Hmpf!...tampoco le necesitamos a él. Hoy mismo iré al laboratorio a dar la maldita orden. – Y diciendo esto último, salió de los aposentos de su padre sin despedirse siquiera, y dejando allí a su padre con el ceño fruncido, en señal de desaprobación ante la actitud de su heredero.

Al caer la tarde, en el laboratorio, Raizar y los demás científicos se encontraban trabajando, cuando las puertas se abrieron inesperadamente y de forma poco sutil. Todos dirigieron su mirada hacia allí, encontrándose con la presencia del príncipe y de Nappa.

Vegeta nada más entrar, comenzó a buscar con sus ojos hasta que al final dijo:

- ¿Dónde está Bulma?. ¡Contestad! – Preguntó.

- Ha ido al almacén, señor. No creo que tarde en venir. – Contestó Raizar algo nervioso.

- Bien. Pues en ese caso, la esperaré aquí. – Y acto seguido, caminó hasta una mesa que se encontraba al final de la sala y allí se sentó. Nappa hizo lo mismo colocándose a su derecha.

Todos los científicos se quedaron paralizados observando a los dos saiyajins durante unos segundos, hasta que un gesto de Raizar, les indicó que continuaran con su trabajo con toda normalidad.

Vegeta llevaba ya un rato observando trabajar a los científicos, los cuales actuaban como si ellos no estuvieran allí, y esto sorprendió al príncipe, parecía que realmente disfrutaban con su trabajo, concentrándose realmente en todo lo que hacían. Al momento, se percató de que la mujer se estaba retrasando demasiado, y justo cuando pensaba ordenar su búsqueda a Nappa, las puertas se abrieron y una sonriente Bulma

apareció entrando en el laboratorio y, mientras se dirigía al archivo dando la espalda a toda la sala, comenzó a comentar lo siguiente:

- Hola chicos, ya estoy aquí. ¡Madre mía, parece que en todo el planeta no se habla de otra cosa más que de la boda del príncipe Vegeta, y todos los soldados que me he encontrado, no paraban de comentar lo hermosa y espectacular que estaba la princesa. ¡Ja, si yo no tuviera que andar todo el día con esta horrible bata blanca, se iban a enterar esos saiyajins de lo que es una mujer bonita...jajajaja.- Al instante, se percató del silencio que reinaba en todo el lugar y se dio la vuelta extrañada. Lo primero que vio fue la cara de Raizar, que parecía que hubiera visto un fantasma, mientras intentaba señalarle algo moviendo sus ojos desesperadamente en dirección al fondo de la habitación.

Ella dirigió su vista hacia allí, y su rostro cambió de repente. Allí estaba Vegeta, con el ceño fruncido y observándola con una mirada fría como el hielo. A su lado, se encontraba el otro saiyajin con las cejas levantadas en señal de asombro. El corazón de Bulma comenzó a latir con rapidez, mientras Vegeta se levantaba de su asiento y se dirigía acercándose a ella. Se detuvo, su semblante cambió y una media sonrisa irónica se dibujó en sus labios..

- Vaya, mujer...parece que hoy estás de muy buen humor..- Dijo clavando sus ojos en los de ella.

- De...de vez en cuando es necesario relajarse un poco del trabajo...- Contestó Bulma algo nerviosa intentando aguantar la penetrante mirada del príncipe.

- Existen también otras formas de relajarse...supongo que las conoces ...- Continuó Vegeta sin cambiar de actitud. Nappa sonrió ante el comentario de su príncipe, le fascinaba el modo en que Vegeta podía hacerse con el control de una conversación llevándola hasta su terreno, no sólo con sus palabras, si no también con su mirada y forma de caminar.

Bulma se mostró algo intimidada con el comentario del saiyajin, pero su orgullo y temperamento la obligaron a decir lo siguiente:

- Desde luego, señor. Pero no creo que usted, el príncipe de los saiyajins, se haya molestado en venir hasta aquí sólo para comprobar mi estado de ánimo, ni mucho menos para hacerme conocedora a mi y a todos los presentes de las técnicas de relajación que utiliza – Fijó más sus azules ojos en los azabaches de él.

Vegeta borró la sonrisa de su rostro, se quedó en silencio unos segundos y con el ceño fruncido exclamó:

- ¡Dejémonos de tonterías, mujer!. Vine a anunciarte que mañana tendrás una reunión conmigo. Ya se te informará del lugar y la hora.- Dijo alzando su tono de voz. Se volvió para dirigirse hasta la puerta, saliendo por ella y con Nappa siguiéndole.

Todos los presentes se quedaron pasmados sin saber qué hacer o decir, hasta que Raizar habló: - ¿qué hacéis ahí parados?. ¡A trabajar! –

El anciano fijó entonces su vista en Bulma, que seguía mirando hacia la puerta, se acercó a ella y le dijo:

- Parece que provocas una extraña reacción en el príncipe... – Utilizó un tono de voz bastante bajo.

Bulma le miró confundida y le contestó:

- ¿A qué te refieres?. Aún no se cómo he sido capaz de hablarle así, pero es que ese tipo me saca de quicio con su maldita arrogancia y prepotencia. – Su semblante era ahora serio.

- No sé...He oído hablar del fuerte carácter y forma de actuar de él, y no me cuadra en absoluto con lo que he visto hasta ahora cuando se encuentra contigo – Replicó Raizar algo pensativo.

- No, Raizar, lo que ocurre es que nos necesita. Puede que sea orgulloso y cruel como tú dices, pero no es estúpido. – Contestó Bulma con seguridad en sus palabras.

- Es posible. Pero de todas formas, no te confíes demasiado. Recuerda que casi todos los días se conquistan nuevos planetas, convirtiendo en esclavos a sus habitantes. No sería la primera ni la última vez que he presenciado cómo se deshacen de los antiguos para adjudicarles sus puestos a los nuevos. Para los saiyajins nadie es imprescindible.- Dijo Raizar finalmente. Bulma lo miró, y se quedó meditando durante unos minutos sobre las últimas palabras del anciano.

Nada más salir del laboratorio, Vegeta caminaba deprisa y en silencio. Parecía estar de mal humor. Miró hacia Nappa, que se encontraba a su derecha y, éste, después de devolverle la mirada, comenzó a reirse a carcajadas. El príncipe se paró y apretó los puños.

- ¡Maldita sea¿se puede saber qué es lo que te hace tanta gracia?. – Preguntó Vegeta enfadado.

- Vamos, Vegeta,...jajaja...tenías que haberte visto la cara cuando esa esclava te contestó de esa forma..jaja. Por un momento, creí que ibas a eliminarla solo con la mirada...jajaja. Hay que reconocer que esa hembra tiene agallas – Dijo sin parar de reir.

- ¡Deja de reir de una maldita vez!. Con agallas o no, mañana le demostraré a esa mujer quien manda aquí y entonces seré yo el que me ría. – Contestó visiblemente enojado.

Nappa se calmó un poco y le preguntó con curiosidad:

- ¿Si?. Cuéntame qué tienes pensado hacer... – Sonrió de forma malévola.

El príncipe le devolvió la misma sonrisa y le dijo:

- Vamos, te lo contaré de camino a la sala de combate...- Y comenzaron a caminar de nuevo.

Al día siguiente, Bulma se encontraba en su cuarto lista para salir rumbo a su lugar de trabajo. De repente, llamaron a la puerta y extrañada, se dirigió a abrirla. Se encontró de frente con una mujer, que por su aspecto, ella supuso que se trataba de alguna esclava destinada al servicio. Estaba acompañada por dos soldados saiyajins situados cada uno de ellos unos pasos más atrás.

- Dime¿venís a llevarme a la reunión con el príncipe?. No creí que fuera tan pronto. – Preguntó Bulma.

- Si. El príncipe desea verte ahora mismo.- Contestó la mujer.

- De acuerdo. Un momento, voy a recoger unos documentos y enseguida estoy lista.- Dijo dispuesta a entrar de nuevo en la habitación.

- Espera. Antes tienes que cambiarte.- Exclamó la esclava entregándole una bolsa, y luego continuó diciendo: - El príncipe me ha ordenado que te haga entrega de tu nuevo uniforme, ya que, según sus palabras, el que llevas ahora no es de tu agrado.-

Bulma miró a la bolsa totalmente confusa y sacó el traje que se escondía en su interior. De repente, su expresión cambió y la ira se reflejó rapidamente en su rostro.

- Supongo que se tratará de una broma¿no?. Ya puedes ir y devolverle a ese saiyajin este maldito uniforme, porque no pienso ponérmelo¿entendido? – Gritó, mientras intentaba entregarle de nuevo la bolsa con el traje dentro a la mujer.

De pronto, la esclava, mediante gestos, le indicó que se calmara y casi susurrándole de modo que los soldados no la escucharan, le dijo a Bulma:

- Sabes que no puedo hacer eso, y tú tampoco...-

Bulma percibió en el rostro de la mujer la tristeza y comenzó a calmarse. Sabía que tenía razón. Si la esclava volviera sin haber cumplido sus órdenes, probablemente el príncipe la eliminaría, y después haría lo mismo con ella. Resignada, se adentró dentro de la habitación y comenzó a cambiarse. La esclava entró con ella y cerró la puerta a su paso. Cuando Bulma acabó de vestirse con el uniforme, sacó una nueva prenda del interior de la bolsa, observando que se trataba de una especie de gabardina. Miró a la esclava y ésta le dijo:

- Te ayudaré a ponértela. Date la vuelta – Bulma obedeció. Aquella prenda era de color negro y le tapaba todo el cuerpo excepto la cabeza y los pies.

- Vayámonos. El príncipe debe estar ya esperándote – Exclamó la esclava. Bulma asintió y, ambas mujeres, se dirigieron hacia el lugar de la reunión, sin pronunciar palabra alguna durante todo el trayecto, con los dos soldados siguiendo sus pasos.

Vegeta se encontraba en una de las amplias salas del palacio. Hacía un rato que había llegado y se había acomodado en uno de los sofás que decoraban el lugar, mientras se preguntaba el motivo del retraso de Bulma. A los pocos segundos, llamaron a la puerta y el príncipe indicó que pasaran.

La esclava que acompañaba a Bulma apareció tras la puerta y dijo:

- La mujer está aquí, señor -

- Que pase. Puedes irte, esclava – Le indicó Vegeta.

Bulma entró en la sala. Sus ojos reflejaban odio hacia el hombre que estaba sentado enfrente de ella y que la miraba fijamente. Vegeta reflejó una media sonrisa en sus labios y a continuación dijo:

- Veo que hoy ya no estás de tan buen humor como ayer, mujer. Creí que estarías contenta por el cambio de uniforme, ya que el otro era.."horrible", según dijiste -

- Ayer estaba bromeando, señor – contestó Bulma a modo de disculpa.

- Broma o no, lo mejor sería comprobar si el nuevo atuendo te favorece tanto como dijiste y te quites el abrigo, Bulma – Le dijo seriamente.

El corazón de Bulma se aceleró, y con la ira reflejada en su rostro, contestó:

- Preferiría no hacerlo, -

- Me da igual lo que tú prefieras, mujer. Hazlo ahora. – Replicó de forma imperativa mientras se acomodaba aún más en el sofá, reclinándose un poco sobre el respaldo.

Bulma comenzó a desabrocharse el nudo del cinturón de la gabardina y desabrochó uno a uno los botones. Sus azules ojos no dejaban de mirar los penetrantes del príncipe, intentando demostrarle con su actitud lo mucho que le detestaba. Después dejó caer el abrigo al suelo.

Vegeta al verla, tragó saliva. La mujer era aún más hermosa de lo que él hubiera imaginado jamás. El uniforme nuevo se distinguía del anterior por ser una bata blanca, hecha de la misma tela que componían los trajes de combate saiyajins, la cual se pegaba a su cuerpo como una segunda piel, moldeando sus pechos, su cintura y sus perfectas caderas. Los botones recorrían toda la parte delantera, comenzando en un espectacular escote que dejaba al descubierto una buena parte de sus senos. La corta longitud del vestido, provocaba que se mostraran casi todas sus largas piernas, que tan sólo se encontraban cubiertas por unas medias blancas que llegaban hasta la mitad de sus muslos. Finalmente, Vegeta se fijó en los altos tacones también blancos que adornaban sus pies y estilizaban su espléndida figura...

Gracias si leíste éste capítulo, reitero, escrito por Dioxa quien merece todo reconocimiento por éste trabajo.

Si te interesa conocer mi trabajo te invito a mi perfil de fanfiction "Odette Vilandra"

Canal de YouTube de fanfics: "Odette Vilandra fanfiction"

Facebook: Vilandra y Odette (facebook (punto) com / vilandraodettevegeta )

Twitter: (arroba) grissysweet

Snapchat: grisellvilandra

Instagram: (arroba) grissy_lewis