La Reina de fuego bajo la mirada y hizo que Finn se levantara -¿Por qué tan de pronto?, Finn se sorprendió y no supo que contestar -Pues tu y yo.. digo hemos estado saliendo durante vario tiempo y pienso que es... algo que tenia que pasar ¿No?, -Pues sinceramente no creía que tan pronto, Finn ¿Qué pasa?-, Finn bajo la cabeza y se miro los pies -Marceline se me declaro, Ayer por la tarde afuera del bosque-, -Y eso hizo que te apresuraras, entiendo pero Finn yo no quiero casarme, no justo un reino que gobernar, tu eres muy lindo y me gustas mucho pero lo siento no me puedo casar contigo- Finn tenia aun la cabeza abajo estaba evitando mírala a los ojos, tenia unas enormes ganas de llorar, Finn asintió y salió de ahí, porque sabia que si se quedaba mas diría cosas que lamentaría.
Marceline daba vueltas por el lago de su casa, mientras tocaba la guitarra tristemente. Miraba su reflejo en el agua, se repetía y repetía la declaración del anterior día en su cabeza, sabia que Finn no sentía lo mismo pero aun así quiso decírselo porque sentía que el corazón le iba a explotar, no sabia como volvería a ver a Finn a la cara o siquiera si lo volvería a ver después de eso, tenia un muy mal presentimiento. Pero ya lo había hecho y no había vuelta atrás.
Cuando Marshall se separo de Fionna, esta tenia otra mirada, una mirada cariñosa que conosia muy bien. -¿Fionna?- Ella lo abrazo y asintió -Lo recuerdo, nuestra primera cita, tu declaración, la noche en tu casa, la pelea, todo-, -Marshall le regreso el abrazo y le dio un beso en la frente -No sabes lo feliz que estoy- Fionna sonrió, unas pequeñas lagrimas empezaron a caer por sus mejillas, -Lo siento, por no acordarme antes- Marshall negó con la cabeza y la abrazo mas fuerte en señal de que todo estaba bien. Ese día se quedaron juntos, estaban los dos acostados en la cama con las manos entrelazadas y platicaban de todo, desde lo que había pasado, hasta lo mucho que se querían. En eso alguien toco la puerta, -¡Voy!- grito Marshall bajando las escaleras, cuando abrió la puerta vio a Cake y Marceline -¿Esta Fionna aquí?- dijo la gata algo histérica -No la he visto desde que salió por la tarde y estoy muy preocupada-, -El ultimo lugar que supe que venia fue aquí- dijo Marceline. -Tranquilas esta aquí, ¡Fionna!- La chica bajo de habitacion -¿Si?- tanto Cake como Marceline estaban asombradas -¿Qué sucede aquí?- pregunto Marceline, Fionna se acerco a ella casi corriendo, -Marci- dijo mientras la abrazaba -¿Fionna?-, -Me alegro tanto de verte-, -Yo también, aunque nos vimos hace unas horas-, -No, me alegro de verte- dijo Fionna, Marceline la vio y con solo ver sus ojos entendió -Te acuerdas- Ella asintió, Cake casi sollozando se tapo la boca y abrazo a Fionna, -no puedo creerlo- . Esa noche se quedaron a cenar juntos mientras se volvían a poner al corriente de lo que ella se había perdido. Al irse Marshall y Fionna se quedaron a dormir juntos, abrazados en la cama. Marshall le daba besos en el cuello mientras ella se cantaba una balada para dormir.
Gumball y Bubblegum se habían acercado mas y mas en los últimos días, se podría decir que había "algo" en ellos, los sirvientes de el se habían dado cuenta de que el castillo se haba vuelto alegre y con luz. Ellos estaban juntos en el patio real bebiendo té de gomitas, Gumball se aclaro la voz y le dijo a ella -Bubblegum creo que es hora de decirlo, yo...- pero ella lo detuvo -Creo que yo debo hablar primero, creo que me he enamorado de ti, se que es una locura pero es cierto- Gumball sonrió -Pero anuqué tu sientas lo mismo o no, no podemos estar juntos- La sonrisa de Gumball se esfumo -¿Por qué?-, -Tu tienes responsabilidades aquí y yo en mi mundo, aunque haya venido por un tiempo va siendo hora de que regrese y me haga cargo de mi reino- Ella se levanto y dio media vuelta, -Lo siento- se echo a correr con lagrimas en los ojos, al llegar al jardín de manzanos sintió una mano en su brazo que la jalo dándole vuelta, los labios de ella chocaron contra los de el y sus ojos se cerraron crear una magia sensación para ambos.
