Este fanfic pertenece a Dioxa, quien hace aproximadamente un año desapareció de facebook y de fanfiction y con su cuenta, todos sus fics incluyendo éste. Hace una semanas una usuaria conocida como "Romantikona" plagió esta historia y a partir de que varios autores comenzamos a reportarla y desenmascararla, la muy descarada ha dicho que es un homenaje, siendo que se vio forzada a admitir el plagio y, en su perfil asegura que éste fanfic es de su autoría, mentira.
Este fanfic fue publicado, si la memoria no me falla, entre el 2006 y el 2009 por la autora Dioxa de España, fue uno de los UA pioneros en el fandom hispano y de verdad, uno de los mejores que se han escrito, incluso fue inspiración para crear uno de mis fanfictions los cuales pueden leer en mi cuenta principal "Odette Vilandra".
Subo esta historia con la única intención de desenmascarar y arruinar a esta usuaria que sólo busca atención del modo más bajo: plagiando. Y por otro lado, si tanta gente tiene tantas ganas de conocer este fic, que lo puedan leer sabiendo quién lo creó.
Espero no recibir reviews alabándome a mí puesto que por ésta historia no merezco mérito alguno, puesto que yo no la escribí, si desean dar un comentario positivo por favor, que sea para Dioxa, la creadora de éste fanfic.
Por otro lado, si desean conocer mi trabajo reitero, soy "Odette Vilandra" así pueden encontrarme y encontrar mis historias.
Gracias.
Grisell Morgan,
Aka. Odette Vilandra.
SUMMARY ORIGINAL:
Los saiyajins conquistan la Tierra. Vegeta es el príncipe, Bulma una terrícola que trabaja para ellos
Antes de nada quiero explicar que esta historia es un universo alterno, basado en lo que hubiera ocurrido si los saiyajins hubieran conquistado la Tierra. En esta historia, Goku no fue enviado a la Tierra y no existen ninguno de los guerreros Z. Los protagonistas son Bulma y Vegeta. Ella como terrícola y él como príncipe de los saiyajins.
CAPITULO 12
Planes de venganza
Al día siguiente, y según las indicaciones de Vegeta, Bulma fue trasladada a otra habitación, situada en un pabellón cercano al del laboratorio. A partir de ese día, iba siempre acompañada por dos de los mejores soldados del escuadrón del príncipe y nadie conocía exactamente el lugar donde se dirigía después de su trabajo en el laboratorio. Ningún saiyajin se atrevía a seguirles por miedo a encontrarse con el príncipe, el cual todo el mundo era consciente de que pasaba todas las noches junto a ella, incluido el Rey, que hasta ahora no había querido intervenir en el asunto porque le prometió a su hijo que jamás interferiría en su vida privada, pensando en que él solamente se había encaprichado de esa esclava y que cualquier día acabaría por cansarse de ella. Pero, habiendo pasado ya un mes desde el incidente con Raditz, y viendo que todo continuaba igual, el Rey Vegeta, influido por Kabark, decidió reunirse con su hijo para tratar de esclarecer lo que ocurría..
- Vegeta...ya se que no es asunto mío, pero eres mi hijo y me veo en la obligación de advertirte – Dijo el Rey con el semblante serio.
- ¿Advertirme de qué? – Contestó el príncipe apoyado en la pared con los brazos cruzados en su posición habitual.
- No me importa con quien te acuestes o las relaciones que puedas tener con otras mujeres, puesto que nuestras mismas leyes lo permiten, pero eso no te exime de tus responsabilidades como príncipe y una de ellas es dar un heredero digno a la corona y dudo mucho que eso se produzca si tu relación con tu esposa es nula como lo es en estos momentos.- Exclamó su padre frunciendo el ceño.
- ¡Hmpf!..debí imaginar que Syra no tardaría en venir a contarte sus penas. – Repuso Vegeta.
- O sea que es cierto...no te entiendo, Vegeta. Tu esposa algún día se convertirá en la reina de Vegetasei, y tú te dedicas a despreciarla y humillarla pasando todas las noches con una esclava sin importarte lo que la gente murmure. – Exclamó el Rey alzando la voz. – ¿Por qué diablos no puedes ser más discreto?...acuéstate con esa mujer, nadie te dice que no lo hagas, pero si continúas en esa actitud todo el mundo llegará a una conclusión equivocada...-
- ¿Y qué conclusión es esa? – Preguntó Vegeta con voz firme.
- A una a la cual me niego a creer que sea la correcta. Mi hijo no puede ser tan estúpido como para desarrollar ese tipo de sentimientos hacia una insignificante mujer de una raza tan inferior a la nuestra.- Exclamó su padre penetrando su fría mirada en la de él.
Vegeta no dijo nada. Tan sólo observaba a su padre fijando sus negros ojos en él. Su padre jamás comprendería su relación con Bulma, lo que sentía por ella. Por otro lado, era normal que no lo hiciera si hasta a él mismo le costó entenderlo y aceptarlo. La situación se estaba complicando cada día más y eso le preocupaba, temía por la seguridad de Bulma, y últimamente notaba que ella se sentía cada día más incómoda por la situación, le molestaba el hecho de andar escondida y escoltada a cada momento por soldados saiyajins, incluso la noche anterior discutieron por ese tema, y ella llegó a decirle que el hecho de acostarse con el príncipe de Vegetasei, la había convertido en algo peor que una esclava, se había convertido en una prisionera. Entonces, el le dijo, en un ataque de ira, que para remediarlo, tal vez deberían dejar de verse...y ella, se echó a llorar desesperadamente en sus brazos, mientras que él le prometía que todo iba a cambiar..que tuviera paciencia...que él lo solucionaría todo...
Pero...¿cómo iba a hacerlo?...Todo el mundo estaba en su contra, incluso ahora su padre. Syra...¡maldita mujer!...había logrado captar la atención del Rey, abordando el tema que más le preocupaba, su descendencia, es decir, la continuidad de su sangre y linaje al frente del trono de Vegetasei...
- Si ya has terminado, padre...tengo que irme. Tengo asuntos que resolver.- Dijo finalmente Vegeta.
- Si...eso es todo, Vegeta. Puedes irte...pero...quiero que sepas que se me están agotando los argumentos. Si no cambias de actitud, me veré obligado a tomar medidas drásticas.- Repuso el Rey algo apesadumbrado.
Vegeta lo miró antes de salir por la puerta y le dijo:
- De acuerdo...Lo tendré en cuenta, padre. –
Mientras caminaba por los pasillos de palacio, se encontró con un soldado, el cual se cuadró ante él. Vegeta se dirigió a el y le dijo:
- Soldado, busca inmediatamente a la princesa y dile que deseo verla ahora mismo en nuestros aposentos. –
- Si, señor, a sus órdenes. – Contestó el hombre, para después comenzar a caminar con rapidez en dirección opuesta a la del príncipe.
En el laboratorio, Bulma trataba de comportarse con normalidad ante todo el mundo, pero no dejaba de pensar en la discusión de anoche con Vegeta. Realmente ella le dijo lo que pensaba, cómo se sentía, y Vegeta lo comprendió finalmente, pero ninguno de los dos encontraron la solución...El único momento de paz que ambos disfrutaban era cuando compartían las noches juntos, el resto del día era un infierno.
Por su mente pasaba la idea de romper su relación con él, lo había pensado muchas veces...pero sentía que si lo hacía, su vida se acabaría en ese mismo instante...
- ¿Ocurre algo, Bulma? – Preguntó Raizar logrando sacarla de sus pensamientos.
- No...nada...sólo estoy algo cansada... – Dijo Bulma con una sonrisa forzada.
- Mira...se que no debería meterme en tus asuntos...pero si necesitas hablar o escuchar algún tipo de consejo, me gustaría que acudieras a mi..- Dijo el anciano amablemente.
- Gracias, Raizar. – Contestó ella. Se moría de ganas de desahogarse con alguien, contarle lo que ocurría...pero no podía hacerlo, porque eso significaría involucrar a alguien más en todo ese asunto, no quería poner en peligro la vida de nadie más...era su responsabilidad. Eso solo significaría complicar aún más las cosas.
Mientras, Vegeta esperaba a su esposa en su dormitorio conyugal. Hacía un mes que no iba por allí, y a Syra no la había visto casi desde entonces. Creyó que ella trataría de acosarle y recuperarle como fuera, pero no había sido así, al contrario, Syra evitaba cualquier encuentro fortuito con él, y el pensó que era lo mejor. Pero la conversación con su padre, le abrió los ojos y descubrió que su mujer era más astuta de lo que él había imaginado.
De repente, la puerta se abrió y Syra hizo su aparición en la habitación. Le sonrió y le dijo con su tono más irónico:
- Vegeta...tienes buen aspecto...espero que sea importante lo que tengas que decirme, puesto que tengo cosas que hacer...-
- Deja de actuar, Syra...sabes muy bien a lo que he venido..- Contestó Vegeta con voz firme.
Ella levantó sus cejas en señal de asombro y le dijo:
- No tengo ni la más remota idea, esposo mío.- Exclamó haciendo énfasis en las dos últimas palabras mientras le sonreía.
Vegeta se enfureció por su actitud y le recriminó:
- ¿Con qué derecho te diriges a mi padre para hacerle conocedor de nuestra inexistente relación? –
- Con el derecho que se me confirió al casarme contigo y convertirme en su nuera – Contestó ella sin modificar su tono de voz.
El príncipe estaba al borde de comenzar a aumentar su ki peligrosamente. Se acercó a ella a modo de desafío y le dijo:
- Dime, Syra...¿qué es lo que quieres de mi?...suéltalo de una maldita vez.-
Ella, aceptando su desafío y sin moverse, sonrió de nuevo y habló con una escalofriante tranquilidad:
- Solo quiero lo que me pertenece como princesa de Vegetasei que soy. Me has humillado, despreciado y maltratado sin yo poder evitarlo, solo hay una cosa que podría borrar todos esos agravios hacia mi persona y, de esa forma, mi imagen se vería de nuevo reconstruida, incluso con más fuerza aún que antes...Supongo que sabes a lo que me refiero: Quiero un hijo tuyo..de sangre real..un niño que algún día se convertirá en Rey..-
Vegeta no se sorprendió con esta declaración, sabía que lo único que perseguía Syra era cualquier cosa que consiguiera aumentar su poder y estatus en el reino, y convertirse en la madre del heredero a la corona era lo más alto a lo que ella podría llegar.
Syra se separó de él y comenzó a desvestirse sin ningún tipo de pudor. Mientras lo hacía, comenzó a hablar de nuevo:
- Ya que estoy aquí creo que voy a darme una ducha. – Dijo para después continuar: - Piénsalo, Vegeta..la noticia sobre mi embarazo también te beneficiaría a ti. La gente cesaría en su empeño de hablar sobre tu patética debilidad y nadie prestaría atención a esa...relación que mantienes con tu insignificante esclava. Además...sabes que el tener un heredero es una de tus responsabilidades como príncipe, es un hecho del que no puedes renegar, y tu padre se mostraría satisfecho...- Se puso frente a él, tan sólo cubierta por una sugerente ropa interior de color negro, le sonrió sensualmente y comenzó a acercar su rostro lentamente al del príncipe. El no se movía, solamente la observaba. Cuando sus labios estaban a punto de rozarse, Vegeta puso una mano en su hombro apartándola un poco de él y le dijo:
- Olvídalo, Syra...no sólo no tengo intención de tener un hijo contigo, si no que además voy a hacer todo lo posible para anular nuestro matrimonio..-
Ella se enfureció al escuchar esas palabras y con la ira reflejada en su rostro le gritó:
- ¿Te has vuelto loco?...sabes que eso no será posible, ningún matrimonio se ha anulado jamás en Vegetasei.-
- Pues entonces el nuestro será el primero – Contestó Vegeta con tranquilidad.
El corazón de Syra se aceleró, su ki aumentó y con los puños cerrados volvió a gritarle:
- ¿Y que tienes pensado hacer¿casarte con esa maldita zorra terrícola¿acaso pretendes dar un heredero híbrido al imperio?..¡Nunca se te permitirá hacer tal cosa! –
- Lo que yo haga no es de tu incumbencia, estúpida. ¿Crees que iba a dejar chantajearme por ti?. Disfruta del tiempo que te queda como princesa de Vegetasei, porque después ya no serás nada...- Le devolvió los gritos Vegeta.
- ¡Maldito cerdo! – Syra se abalanzó hacia el príncipe con la intención de golpearle, pero Vegeta la sujetó con rapidez antes de que lo hiciera. Agarró sus muñecas fuertemente y la apoyó contra la pared, presionando su cuerpo contra el de ella.
- ¡No lo permitiré!...antes de que consigas hacer lo que te propones, acabaré con la miserable vida de esa perra..- Exclamó Syra con los ojos llenos de odio.
Vegeta soltó sus muñecas y la agarró por el cuello con una sola mano. El solo hecho de pensar en que Bulma pudiera ser lastimada, consiguió casi enloquecerle. Con el ceño fruncido y penetrando sus negros ojos en los suyos le dijo:
- Si te atreves a acercarte a ella, Syra...yo mismo me encargaré de matarte, y créeme, no tendrás una muerte rápida, será lenta y muy dolorosa... – De repente, rasgó el sujetador de la mujer, y con los dedos de la mano que le quedaba libre, comenzó a recorrer lentamente la piel de la mujer desde sus pechos hasta su abdomen, acariciándola con suavidad.
Syra trataba inútilmente zafarse de él, intentando liberar su cuello, notando la falta de aire en sus pulmones, pero pese a ser una gran guerrera saiyajin, su fuerza no era en nada comparable a la del príncipe.
Vegeta dirigió su vista de nuevo a rostro de la mujer, observando la expresión del temor a la muerte en sus facciones, y entonces, sonriéndole de forma irónica le dijo:
- Estoy pensando que puesto que pronto dejarás de ser mi esposa..creo que voy a regalarte una última vez, en recuerdo a nuestra unión...¿qué te parece? – Comenzó a desabrocharse los pantalones. Inmediatamente después, se deshizo de las bragas de Syra, y con violencia, separó sus piernas. Soltó la mano que apretaba el cuello de Syra, y la inmovilizó con su cuerpo, fuertemente. La mujer trataba de conseguir normalizar su respiración, mientras que con las pocas fuerzas que le quedaban, intentaba evitar lo que su marido pretendía hacer con ella.
Vegeta la penetró de forma casi salvaje y ella soltó un pequeño grito de dolor. El príncipe comenzó sus embestidas duras y violentas, sin importarle el daño que pudiera estar causándole a ella. Estaba muy excitado y fuera casi de control. Continuó así durante unos pocos minutos, preocupándose de buscar únicamente su propio placer,
hasta que sintió llegar su orgasmo, y aumentó el ritmo de forma frenética para finalmente terminar dentro de ella y dejar escapar de sus labios un profundo y ahogado gemido.
Cuando todo acabó, se quedó exhausto y sin fuerzas. Se separó de ella y la mujer cayó al suelo de rodillas completamente agotada y respirando con agitación. Al verla en ese estado, recuperó de forma inmediata la cordura, y cerró los ojos en un intento inútil de borrar lo que había ocurrido hacía tan solo unos minutos. Había perdido totalmente el control de sí mismo, nunca pensó en hacer algo así¿qué demonios le estaba ocurriendo?..acababa de violar a Syra y casi acaba con su vida...
- Algún día...pagarás todo lo que me has hecho...Vegeta...- Escuchó decir el príncipe antes de salir de la habitación con la mirada perdida, y comenzando a caminar sin rumbo fijo por los amplios pasillos de palacio...
A la semana después de aquél suceso, Syra se miraba frente a un espejo, varios mechones de su largo cabello caían graciosamente por encima de sus hombros.
- Hice lo que tú me recomendaste y no funcionó...Ahora lo haremos a mi modo y no estoy dispuesta a dejar que pase más tiempo, a que él encuentre el modo de anular mi matrimonio..¡porque eso nunca lo permitiré!...¿lo has entendido?- Exclamó la mujer mientras se despojaba de sus hermosos pendientes.
- Tranquilízate, Syra...mi plan no ha sido del todo fallido, gracias a él hemos descubierto sus proyectos, y si el de anular vuestra boda es uno de ellos...desde luego tu querido esposo es más estúpido de lo que imaginaba...Si intenta hacer algo así, él mismo se habrá cavado su propia tumba, es justo lo que necesitamos para que el Rey se de cuenta de que su hijo no es digno de él. Pero...tienes razón...debemos aprovecharnos de conocer su punto débil...ese que consigue hacerle perder completamente el juicio...- Dijo una voz masculina que provenía de la izquierda de la princesa.
- Hasta ahora esa maldita esclava ha tenido mucha suerte...pero ahora me toca actuar a mi...No imaginas hasta qué punto ansío vengarme...- Repuso Syra sin cambiar de posición.
Justo detrás de ella comenzó a acercarse una figura masculina, que al llegar a su posición, se agachó y en el espejo apareció el rostro de Kabark junto al suyo..
- Desde luego que lo imagino...y muy pronto tus deseos se cumplirán, querida princesa. La venganza será dulce...tan dulce como lo es el sabor de tu suave y hermosa piel...- Dijo mientras apartaba el cabello de Syra y comenzaba a besar su cuello...
La mujer cerró los ojos y él agarró con suavidad la barbilla de ella para girar su rostro y unir sus labios en un largo y apasionado beso.
-CONTINUARÁ-
Gracias si leíste éste capítulo, reitero, escrito por Dioxa quien merece todo reconocimiento por éste trabajo.
Si te interesa conocer mi trabajo te invito a mi perfil de fanfiction "Odette Vilandra"
Canal de YouTube de fanfics: "Odette Vilandra fanfiction"
Facebook: Vilandra y Odette (facebook (punto) com / vilandraodettevegeta )
Twitter: (arroba) grissysweet
Snapchat: grisellvilandra
Instagram: (arroba) grissy_lewis
