Este fanfic pertenece a Dioxa, quien hace aproximadamente un año desapareció de facebook y de fanfiction y con su cuenta, todos sus fics incluyendo éste. Hace una semanas una usuaria conocida como "Romantikona" plagió esta historia y a partir de que varios autores comenzamos a reportarla y desenmascararla, la muy descarada ha dicho que es un homenaje, siendo que se vio forzada a admitir el plagio y, en su perfil asegura que éste fanfic es de su autoría, mentira.
Este fanfic fue publicado, si la memoria no me falla, entre el 2006 y el 2009 por la autora Dioxa de España, fue uno de los UA pioneros en el fandom hispano y de verdad, uno de los mejores que se han escrito, incluso fue inspiración para crear uno de mis fanfictions los cuales pueden leer en mi cuenta principal "Odette Vilandra".
Subo esta historia con la única intención de desenmascarar y arruinar a esta usuaria que sólo busca atención del modo más bajo: plagiando. Y por otro lado, si tanta gente tiene tantas ganas de conocer este fic, que lo puedan leer sabiendo quién lo creó.
Espero no recibir reviews alabándome a mí puesto que por ésta historia no merezco mérito alguno, puesto que yo no la escribí, si desean dar un comentario positivo por favor, que sea para Dioxa, la creadora de éste fanfic.
Por otro lado, si desean conocer mi trabajo reitero, soy "Odette Vilandra" así pueden encontrarme y encontrar mis historias.
Gracias.
Grisell Morgan,
Aka. Odette Vilandra.
SUMMARY ORIGINAL:
Los saiyajins conquistan la Tierra. Vegeta es el príncipe, Bulma una terrícola que trabaja para ellos
Antes de nada quiero explicar que esta historia es un universo alterno, basado en lo que hubiera ocurrido si los saiyajins hubieran conquistado la Tierra. En esta historia, Goku no fue enviado a la Tierra y no existen ninguno de los guerreros Z. Los protagonistas son Bulma y Vegeta. Ella como terrícola y él como príncipe de los saiyajins.
CAPITULO 16
La separación
Vegeta y su padre, el Rey, se encontraban reunidos en los aposentos de éste último. El príncipe le estaba informando de todo lo que había ocurrido y también sobre sus sospechas. En otras palabras, Vegeta quería que su padre entendiera aquél ataque como una traición a ambos y también al imperio.
- ¿Estás seguro de lo que dices, Vegeta?. ¿No es demasiado precipitado para sacar ese tipo de conclusión?. – Preguntó el Rey.
- No, no lo es. Tengo mis propias razones. – Contestó fríamente Vegeta.
- ¡Eso no me basta, Vegeta!. Lo que estás diciendo es algo muy grave. – Exclamó el Rey alzando la voz.
- ¿Y crees que no lo sé?. Lo único que te pido es que confíes en mí, padre. ¡Hazlo por una maldita vez en tu vida!.- Gritó el príncipe furioso.
- ¿Cómo te atreves a hablarme así, Vegeta?. – Replicó su padre golpeando la mesa con los puños.
Vegeta trató de calmarse un poco, y después de respirar hondo, dijo:
- Estoy harto, padre. Harto de que mis opiniones no sean tomadas en cuenta y sólo te dejes convencer por esos malnacidos del Consejo, incluyendo al maldito Kabark.- Hizo una pausa y después continúo hablando: - Nunca te he defraudado. Siempre he tratado de que te sintieras orgulloso de mí y siempre obedecí tus órdenes con sumo respeto...pero...a partir de ahora, voy a hacer las cosas a mi manera, con o sin tu ayuda. Pienso utilizar todo lo que esté en mi mano para descubrir a esos traidores y darles su merecido castigo. Nada va a detenerme...ni siquiera tú, padre. – Concluyó dirigiéndole su mirada más fría.
El Rey se quedó en silencio. Nunca había visto a su hijo tan afectado y tan seguro de sí mismo. Sabía que nada iba a hacerle cambiar de opinión y que se encontraba al límite. Podía sentir el inmenso poder que desprendía la energía de Vegeta y sabía que su hijo no se rendiría jamás. Ahora lo veía claro...Vegeta era la imagen clara de todo lo que representaba la raza saiyajin...honor, orgullo y fortaleza. Todas esas cualidades las reunía su hijo en su máximo esplendor, aparte de una increíble inteligencia y astucia, que lo hacían aún más poderoso de lo que ya era.
- ¿Tienes pruebas que confirmen lo que dices? – Preguntó el Rey más calmado.
- Aún no. Por eso quiero que confíes en mí. Necesito tu autorización para poder actuar en cualquier ámbito del reino como si fueras tú mismo, sin que nadie pueda interferir en mis decisiones. Sólo así podré llegar al final de este asunto, y lo sabes.- Contestó Vegeta.
- Quieres que excluya al Consejo de todo esto...que sus miembros no intervengan y que no se les permita investigar absolutamente nada por ellos mismos...es eso¿no?. – Dijo el Rey con la más absoluta seriedad en su rostro.
- Exacto. No quiero interferencias de ninguna clase.- Exclamó el príncipe con dureza.
El Rey se levantó, comenzó a caminar en silencio durante unos segundos. Se mostraba bastante preocupado tratando de tomar una decisión bastante difícil y sabía que no tenía mucho tiempo para hacerlo. Tenía serias dudas acerca de esos planes de traición de los que hablaba Vegeta, pero por otra parte, ya estaba cansado de que Kabark y algunos miembros del Consejo se dedicaran casi exclusivamente a criticar cualquier acción del príncipe y, tal vez, merecían una lección.
Al cabo de un rato, se volvió hacia su hijo, clavó sus ojos en los de él y le dijo pausadamente:
- Está bien. Daré la orden hoy mismo. – Dijo. – Pero..Vegeta...sabes que si te equivocas, tú y yo tendremos un grave problema. Todo esto podría desatar una guerra dentro de nuestro imperio con fatales consecuencias para nuestra supremacía en el universo. –
- Lo sé...y te prometo que eso no ocurrirá. – Contestó el príncipe con total seguridad en sus palabras.
- Eso espero.- Dijo. – Pero antes de hacerlo, necesito que tú hagas algo por mí...-
- ¿A qué te refieres?. – Preguntó Vegeta con curiosidad.
- Esa esclava...esa mujer científico...también ha muerto¿no es así?..- Exclamó el Rey.
Vegeta se quedó sorprendido unos instantes. No creyó conveniente que su padre supiera que Bulma seguía aún con vida, cuanta menos gente lo supiera, mejor. Asi que, decidió mentirle, sin saber aún el por qué del interés del Rey en ella.
- Si. Nadie sobrevivió a la explosión. – Contestó con convicción.
- Entonces...ya no tienes ningún motivo para no pasar las noches de nuevo junto a tu esposa, como debe ser. – Dijo su padre con tranquilidad.
Vegeta respiró hondo maldiciéndose por no haber intuido anteriormente lo que su padre iba a reclamarle y dijo en un intento de evadirse:
- Padre...Syra nunca debe llegar a ser reina. No es digna de ello.-
El Rey se enfureció ante estas palabras y se dirigió al príncipe con dureza:
- ¡Es tu esposa y así son las leyes en Vegetasei!. Maldita sea, Vegeta...me pides que yo confíe en tu intuición hasta el punto de poner en peligro mi reinado¿y tu no eres capaz de cumplir con una de tus obligaciones como príncipe?. Si no estás dispuesto a demostrarme tu responsabilidad, no tengo ningún motivo para creer en ti.- Gritó con ira.
Vegeta asimiló las palabras de su padre y comprendió que, por un lado, tenía razón para estar furioso. Era justo que él correspondiera de algún modo con una muestra de respeto. Decidió que no le quedaba otra opción mas que aceptar su propuesta y retomar su relación de matrimonio con Syra, tal como quería su padre. Ya pensaría más adelante en el modo de deshacer su matrimonio e impedir su ascenso al trono. Además, así podría vigilarla más de cerca, puesto que ella formaba parte de la lista de sospechosos, y el Rey no lo sabía aún. No le diría nada hasta no tener las pruebas que lo confirmaran.
Respecto a Bulma, ya no tenía muy claro lo que pasaría con su relación a partir de ahora. Las palabras de ella le habían abierto los ojos, y lo único que había conseguido con su afán de mantenerla a su lado, era ponerla en peligro continuamente. Primero lo de Raditz, y ahora, el intento de acabar con su vida. Todos sus esfuerzos por protegerla, no habían servido de mucho y sabía que no podría ocultarla indefinidamente. Por eso, la idea de alejarla de Vegetasei rondaba por su mente desde hacía horas, aún no había decidido el destino pero estaba seguro de que era la mejor solución. Además, el hecho de que ella desapareciera, confirmaría con más ímpetu la creencia que todo el mundo tenía de que había muerto en la explosión del laboratorio, y ello contribuiría a que los traidores se confiaran y revelaran de algún modo su satisfacción por haber realizado con éxito su trabajo.
Sintió una punzada en su corazón mientras imaginaba cómo sería su vida sin ella cerca...pero no había otra salida, al menos de momento...
- De acuerdo, padre. Dame un par de días para solucionar algunos asuntos y volveré a instalarme en mis aposentos junto a Syra. – Concluyó Vegeta con resignación.
- Muy bien. Es lo que quería oir. – Repuso el Rey. – A partir de mañana, tendrás libre disposición para actuar en cualquier parte de Vegetasei en mi nombre. El Consejo quedará relegado de sus funciones hasta nueva orden y esta misma noche mi decisión será comunicada en todos los rincones del imperio. Ahora...puedes marcharte, tengo mucho trabajo que hacer. – Dijo con extrema seriedad.
- Gracias. No te defraudaré, mi Rey. – Contestó Vegeta con sumo respeto. A los pocos segundos, se dirigió hacia la puerta y se marchó comenzando a caminar con rapidez por los pasillos. Se sentía satisfecho por el resultado de la reunión con su padre y bastante
aliviado. Ahora iría a reunirse con Nappa para empezar a trabajar en la investigación, poner en marcha la reconstrucción del nuevo laboratorio, y planear la marcha de Bulma lo más pronto posible. Quizás esta iba a ser la misión más difícil de toda su vida como príncipe, pero igual que ocurrió con todas las demás, concluiría en una victoria...La más grande de todas.
En una de las enfermerías, Nappa acababa de salir de la cámara de regeneración y se encontraba en plena forma. Recordó los últimos acontecimientos y su ki se elevó un poco como muestra de su enfado. Preguntó a uno de los médicos el tiempo que había permanecido inconsciente dentro de la cámara, y le confirmaron que sólo había permanecido allí unas cuantas horas, puesto que su estado no era demasiado grave.
Decidió ir a buscar a Vegeta y se dirigió hacia el lugar donde pensaba que lo encontraría: la sala donde aquellos soldados dijeron que habían llevado a la mujer terrícola para salvarla de la explosión.
Cuando llegó allí, se encontró con dos soldados custodiando la puerta. Los saludó y les preguntó si Vegeta estaba dentro. Ellos le indicaron que se había marchado hacía unas horas y que no sabían donde había ido. Nappa comenzó a enfurecerse. Odiaba la maldita costumbre que había adoptado últimamente el príncipe de no comunicar hacia donde iba o donde se encontraba. De repente, pensó que tal vez la mujer lo sabría. Se decidió a entrar a preguntarle después de meditarlo durante unos segundos.
Cuando abrió la puerta, se encontró con los ojos de Bulma que lo miraban como si esperara a que Vegeta apareciera detrás de él. Se notaba que había estado llorando, puesto que sus ojos estaban muy hinchados y algo enrojecidos. Estaba sentada en la cama y, a su lado, tenía una bandeja de comida intacta. Aún no podía entender cómo Vegeta había sido capaz de arriesgar su vida por salvar la de esa esclava, una terrícola insignificante, una mujer de una raza tan inferior a la suya. Mientras pensaba en todo esto, frunció el ceño y le preguntó sin más:
- Mujer¿sabes dónde ha ido el príncipe? –
Bulma lo miró extrañada y contestó:
- No, no dijo nada. Estuvo aquí un rato y después se marchó. – Dijo con amargura.
Nappa notó el pésimo estado de ánimo de la mujer pero era algo que a él no le importaba. Se dio la vuelta con la intención de marcharse, y justo cuando iba a hacerlo, escuchó la voz de Bulma que le decía:
- ¡No te vayas aún!...por favor...Nappa...-
El saiyajin se giró extrañado y observó las lágrimas que corrían sin cesar por el rostro de Bulma. Pensó en irse en ese mismo instante, pero sin saber el motivo, no pudo hacerlo..
- ¿Qué es lo que quieres, mujer? – Preguntó con rudeza.
Ella lo miró con la tristeza reflejada en sus ojos y le dijo:
- Yo no te caigo muy bien, Nappa...¿no es así? –
Nappa retiró su mirada y, comenzando a ponerse nervioso, contestó:
- Lo que yo opine sobre ti no importa. –
- Yo se que me odias y que desearías que hubiera muerto en esa explosión...no hace falta que me lo digas...¿y sabes qué?, yo pienso igual que tú...- Dijo ella mirando hacia el suelo y llorando sin parar.
Nappa se quedó unos minutos en silencio. Los continuos llantos de la mujer lo estaban poniendo nervioso. Seguía sin comprender qué había visto Vegeta en un ser tan patéticamente débil.
- Te equivocas, mujer. Yo no deseo tu muerte, y sólo es por un motivo: Vegeta. El desea que vivas y mi deber es respetar sus decisiones. Asi que...¿por qué no empiezas por alimentarte?. – Dijo señalando a la bandeja de comida que se encontraba a su izquierda.
- Entiendo...pero no tengo hambre.- Repuso ella. – Escucha, Nappa...¿podrías hacerme un favor antes de irte? – Dijo mientras se limpiaba las lágrimas.
- Depende de lo que sea.. – Contestó él.
- Necesito que le digas algo a Vegeta. Lo he recordado hace un rato y creo que es importante. Tal vez consiga aclarar algo sobre la investigación. – Dijo ella algo más tranquila.
Nappa la miró algo confundido. No entendía a qué se refería la mujer con eso.
- ¿Qué investigación? – Preguntó.
- ¿No te lo ha dicho Vegeta?. El cree que lo que pasó es una especie de sabotaje, al parecer el objetivo de esas personas era acabar con mi vida, y ya ves, la única que logró sobrevivir fui yo...es una maldita paradoja...- Suspiró.
Nappa se sorprendió al escuchar aquello de los labios de Bulma. ¿Por qué Vegeta pensaría algo así?...quizá hubiera encontrado pruebas que lo confirmaran mientras que él se encontraba inconsciente...Tenía que encontrarle y aclarar sus dudas lo antes posible.
Bulma al ver que él no decía nada, se decidió a hablar para contarle lo que había recordado:
- Verás...Vegeta me dijo hace algún tiempo que si ocurría algo extraño en el laboratorio se lo comunicara de inmediato, pero yo no le di importancia...fui una estúpida al confiarme...- Empezó a llorar de nuevo.
- Continúa, mujer. No tengo todo el día – Repuso Nappa con frialdad.
- Si...tienes razón...- Dijo volviendo a secar sus lágrimas. – Resulta que hace unos diez días, se incorporó al laboratorio un nuevo científico, un hombre joven llamado Jun. Nos dijo que provenía del planeta Zirgon, el cual había sido conquistado recientemente. Después de comprobar sus altos conocimientos, le adjudiqué un puesto importante en el cual tenía acceso a todos los ordenadores y también a la mayor parte de la maquinaria con la que trabajábamos. Todo me pareció de lo más normal durante los siguientes días, hasta que anoche...- Se detuvo para respirar hondo. – Anoche, me acerqué al laboratorio para ir a recoger unos documentos para mostrárselos a Vegeta y me lo encontré allí, trabajando, me sorprendió verle a esas horas allí, pero él me dijo que Raizar le había dado permiso, y aunque en un principio me extrañó que Raizar no me lo hubiera comentado, después pensé que lo habría olvidado por un descuido y por eso, no le di la mayor importancia...Pero fui una estúpida, debí hacer caso a mi intuición y comentárselo a Vegeta...Estoy casi segura de que ese tipo fue el que provocó la explosión.- Terminó diciendo con la voz quebradiza.
- Será mejor que me marche ya. – Dijo Nappa dirigiéndose a la puerta. De repente, se volvió, miro hacia Bulma y le dijo: - Le diré a Vegeta todo lo que acabas de contarme, pero a cambio, tendrás que comer todo lo que hay en esa bandeja. –
- De acuerdo, Nappa...Muchas gracias por todo...- Contestó ella con una pequeña sonrisa dibujada en sus labios.
Nappa la miró confundido y salió de la sala dispuesto a encontrar a Vegeta sin más retraso.
Al cabo de un rato, ambos hombres se encontraron. Vegeta informó a Nappa de sus sospechas y del resultado de la reunión con su padre. Después le comunicó su intención de enviar a Bulma lejos de Vegetasei, notando que una expresión de alivio se dibujaba en el rostro de Nappa.
Este le comentó todo lo que Bulma le había dicho hacía tan solo unos minutos sobre ese científico, y Vegeta se mostró furioso por ello, sabiendo que todo lo ocurrido se hubiera podido evitar si ella le hubiera comentado algo al respecto la noche anterior.
Después de estar reunidos hasta altas horas de la noche tomando decisiones y buscando nuevas pruebas, los dos hombres se despidieron y se fueron a dormir hasta el día siguiente.
A primeras horas de la mañana, Bulma se encontraba ya despierta. Se había duchado y vestido con ropa limpia. Se encontraba algo más calmada que el día anterior, pero en su interior, sentía un inmensa tristeza por las muertes de sus compañeros, especialmente por Raizar. ¿Qué iba a hacer ella ahora?. ¿Cómo iba a poder seguir viviendo con ese sentimiento de culpabilidad que la invadía?. Comenzó a llorar de nuevo, tumbándose en la cama deseando que su vida acabara en ese mismo instante...
Al instante, un soldado entró en la sala portando una bandeja con comida y, justo detrás, aparecieron Vegeta y Nappa.
El príncipe nada más entrar, observó a Bulma en ese estado y sintió esa punzada en su corazón de nuevo. Ella ignoró la presencia de alguien allí y continuó con su llanto sin
importarle nada más. El soldado se retiró dejando allí a los dos saiyajins parados frente a ella.
- Bulma... – Comenzó a decir el príncipe con algo de rudeza pero con un toque de amargura. – tenemos que hablar..-
Ella detuvo sus lloros al escuchar la voz de Vegeta, pero continuó en la misma posición, boca abajo y con su rostro cubierto por ambos brazos. Se quedó inmóvil, tan sólo su espalda se movía al compás de su agitada respiración.
Vegeta miró a Nappa un instante, y lentamente, se acercó hacia la cama sentándose encima de ella. Deseaba abrazarla, besarla, darle su calor en ese mismo instante, borrar toda su amargura y sufrimiento con tan sólo mirarla...pero no podía, él mismo se sentía responsable de su situación, por no haber sido capaz de protegerla, por haber consentido que todo el odio acumulado en contra de él fuera dirigido directamente hacia ella, convirtiéndola en su víctima, arrastrándola hasta el peor de los agujeros, hundiéndola en un pozo del que difícilmente lograría salir. Se odiaba a sí mismo por haber confiado en un futuro juntos, en una indivisible unión entre dos seres de distintos mundos y razas...Ahora lo veía claro...nunca debieron desafiar a la naturaleza, a aquella que los hizo tan diferentes, tan distantes uno del otro, pero que por causas ajenas a su comprensión hizo que se conocieran y que se amaran, ignorando las graves consecuencias que aquello traería. Por eso, debían separarse...volver a lo que eran antes, regresar a sus vidas anteriores y olvidar definitivamente lo que una vez los unió.
Acercó su mano y la posó en uno de los hombros de la mujer. Ella, sintió el contacto de la piel de él y se incorporó con algo de esfuerzo. Dirigió su vista primero a Vegeta, intentando descifrar su fría mirada, y después miró hacia el enorme saiyajin mientras le decía:
- Me comí todo, Nappa. –
El hombre asintió y esbozó en su rostro una leve sonrisa.
Vegeta sentía que ya no lo soportaba más, quería que todo acabara cuanto antes. Aquellos ojos hinchados y enrojecidos lo estaban torturando, la presión que sentía en su pecho era insostenible.
- Bulma, tú tenías razón. Casi con toda seguridad, aquél tipo que entró en el laboratorio hace unos días fue el que provocó la explosión. Hemos revisado la lista de científicos que obraba en nuestro poder, y ese joven no figura por ningún lado. Es como si nunca hubiera existido. Alguien lo introdujo allí, para hacer efectivos sus planes.- Dijo Vegeta con seguridad.
- ¿Y lo habéis encontrado? – Contestó ella tratando de evitar derrumbarse de nuevo.
- No. Seguramente esté muerto.- Repuso el príncipe con frialdad.
- No tiene por qué. Probablemente salió del laboratorio con alguna excusa antes de que todo volara por los aires. – Dijo ella.
- Estoy seguro de eso, y también lo estoy de que no creo que continúe con vida.- Exclamó Vegeta.
Bulma lo miró extrañada, y Nappa interrumpió, tratando de explicarle:
- Lo que Vegeta quiere decir...es que seguramente lo asesinaran después. Quien haya hecho algo como esto, no querría arriesgarse a que el tipo le delatara. –
- Entiendo..- Dijo ella bajando la mirada.
Vegeta la miró mientras su pulso se aceleraba. Lo que iba a comunicarle a continuación, probablemente era la decisión más difícil que se le había planteado en toda su vida, tanto como guerrero, como saiyajin, como príncipe...y como hombre...
- Bulma...quiero que escuches con atención lo que voy a decirte..- Respiró hondo. – He decidido que lo mejor es...que abandones cuanto antes Vegetasei...- Dijo el príncipe con la voz entrecortada.
Ella se giró de nuevo hacia él y sus ojos se abrieron de par en par, clavándose en los suyos.
- ¿Qué?..¿Y a dónde voy a ir?...- Dijo ella totalmente sorprendida.
El príncipe, intentando con todas sus fuerzas mantener la calma, respondió sin dudar:
- A la Tierra...Todo está dispuesto para tu marcha esta misma noche..-
- ¿A la Tierra?...pero...¿por qué, Vegeta? – Contestó con lágrimas en los ojos.
De repente, Nappa interrumpió intuyendo que su presencia allí estaba de más. Lo mejor sería dejarles solos para tratar este tema:
- Vegeta...voy a comprobar que tal van los preparativos. Nos veremos más tarde. –
El príncipe lo miró y asintió agradeciendo a Nappa su gesto. Espero a que el enorme saiyajin cerrara la puerta y volviéndose hacia Bulma dijo:
- La Tierra es tu planeta de origen, he pensado que sería el mejor lugar. Ahora se encuentra bajo mi total control y no correrás ningún peligro. Allí...podrás rehacer tu vida con total normalidad...y...no necesitarás protección de ninguna clase...- Terminó de decir desviando su mirada de ella. El dolor era ya insoportable..
De repente, Bulma se echó a sus brazos con desesperación, hundiendo su rostro en su cuello, volviendo a llorar mientras decía:
- ¡No!..¡No quiero irme!...¿Por qué...por qué me alejas de ti ahora?..justo cuando más te necesito...¡Maldito seas, Vegeta!.-
El príncipe cerró los ojos unos segundos, tratando de apaciguar la angustia que sentía en esos momentos. Agarró a la mujer por los hombros y enfrentó su rostro con el suyo diciéndole:
- ¡Escucha, Bulma!..Aquí no puedo protegerte, no estás a salvo...Si se llega a saber que aún vives, volverían a intentar matarte¿lo entiendes, mujer?. No voy a permitir que vuelva a ocurrir algo así...y esta es la única manera que tengo para poder evitarlo.- Gritó.
Se quedaron mirándose unos segundos. Por el rostro de Bulma no paraban de descender lágrimas de dolor. Vegeta dirigió una de sus manos hacia una de sus mejillas, acariciándola suavemente y secando con sus dedos la humedad. La mujer se relajó un poco y contempló el rostro completamente abatido de Vegeta, el cual reflejaba una enorme tristeza, algo que jamás pensó descubrir en el orgulloso príncipe. Comprendió que no había otra salida, tenía que aceptarlo, era el final...
- Al menos...quédate ahora conmigo...no me dejes sola, por favor...- Dijo ella casi suplicando.
Vegeta esbozó una media sonrisa y le dijo con suavidad:
- No pensaba hacerlo, mujer...- Acercó su rostro al de ella y la besó. Sus labios se unieron con pasión al principio, después los besos se fueron acortando, para llegar a ser múltiples, sin detenerse. El besó su rostro, bebiendo sus lágrimas como queriendo así hacer desaparecer la amargura que los invadía a ambos.
Comenzaron a desnudarse el uno al otro sin parar de besarse, no querían pasar un minuto más sin sentir sus pieles rozándose, estremeciéndose con su contacto.
A los pocos minutos, los dos cuerpos se encontraban fundidos en uno sólo, amándose como nunca lo habían hecho, sin descanso, sin tregua...
Los susurros que salían de sus labios se transformaban en pequeños sonidos de pasión y delirio, consiguiendo embriagarles a ambos..
Sus manos se juntaban, entrelazando sus dedos con fuerza, como queriendo evitar que aquella unión se deshiciera ni por un instante..
Sus movimientos eran rítmicos, poniendo en evidencia la perfecta compenetración que tenían sus cuerpos y sus almas, y que profesaban mientras compartían la mayor demostración de sus sentimientos...mientras se entregaban completamente...mientras hacían el amor...
-CONTINUARÁ-
Gracias si leíste éste capítulo, reitero, escrito por Dioxa quien merece todo reconocimiento por éste trabajo.
Si te interesa conocer mi trabajo te invito a mi perfil de fanfiction "Odette Vilandra"
Canal de YouTube de fanfics: "Odette Vilandra fanfiction"
Facebook: Vilandra y Odette (facebook (punto) com / vilandraodettevegeta )
Twitter: (arroba) grissysweet
Snapchat: grisellvilandra
Instagram: (arroba) grissy_lewis
