Capítulo 11:
El padre y la mujer que había ayudado a kori, llegaron a la hacienda, para buscar a Richard, ya que ella necesitaba trabaja.
-creí que estabas en santa Rita-
-no pude-dijo Richard
-qué bueno, porque necesito perderte un favor-
-lo que usted mande, padrino-
-bueno esta mujer, no tiene techo ni trabajo en donde quedarse –
Richard se dio cuenta de quién era, la cómplice de su esposa, mientras se iba a escapar.
-lo siento padrino, pero no hay nada para ella-
-como que no hay-
-no-
-no te entiendo nunca me habías rechazado-
-mira ahí viene mi esposa-dijo caminando hacia Kori y Damiana que iban platicando
-te presento a mi padrino, sacerdote-
-gusto en conocerte hija-
-el gusto es mío padre-
-soy Damiana, padre-dijo
-el gusto es mía hija-
-con permiso-dijo kori
-propio hija-
-no le dije que parece un ángel –
-no sé si sea un ángel o no, pero tú te has vuelto un demonio, porque no quieres darle trabajo a esa mujer-
-porque esa mujer, ayer estaba ayudando a mí esposa a escapar-
Kori se acercó a la mujer, mientras ella estaba bien nerviosa.
-qué hace usted, aquí-
-vine con el padre-
-pero no se quede aquí bajo el rayo del sol venga-
.no se moleste, Gracias-
-bueno camelia, encontraremos trabajo en otro lugar-
-buscan trabajo-dijo kori
-tenemos gente de sobra-
-otra boca, no creo que afecte, además necesito una persona que se encargue de mis cosas-
-díselo a Karen, ella lo puede hacer-
-está bien, que esta mujer, tome el lugar de Karen-dijo acercándose a el- no me diga que no, por favor-
-está bien-dijo de una manera dulce
-gracias-
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Kori y Damiana en el pasillo de la casa ya que habían contratado a camelia como cocinera.
-usted tiene un corazón caritativo señora-dijo Damiana
-no, no es eso, la señora necesitaba trabajar para comer y si se puede, me duele decir que no-
-pero el señor, no estaba de acuerdo-
-es por un problema que hubo ayer-
-así-
-nada importante-
-de todas formas el señor Richard la debe de querer mucho para consentirla en todo-
-sí, se lo crea, si acepto le dio, pena negarse ante los demás-
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-me mando a llamar señor-dijo camelia a Richard
-está claro que mi esposa le ha tomado simpatía, pero le advierto una cosa no se le ocurra ayudarla a escapar de nuevo, porque si lo hace se va a repetir-
-como se atreve amenazar a esta pobre mujer-dijo una voz detrás de el
-no la estoy amenazando la estoy previniendo-
-sí, desde su altura de dueño y gran señor-dijo kori
-por favor, no discutan por mi culpa-
-usted nada tiene que ver camelia-dijo kori
-es inmaduro que mi marido responsabilice a los demás, solo de lo que nosotros dos tenemos la culpa-
-vuelva a la cocina –ordeno kori a camelia
-tenemos que hablar-dijo Richard
-La única platica que tenemos pendiente es la del hijo que quiere, para que me deje ir-dijo kori- estoy de acuerdo
-qué significa eso-
-que, estoy de acuerdo en tener un hijo con usted-
-y una vez de que nazca, me lo vas a entregar y te vas a regresar a con tu familia-
-si-
-vaya, nunca creí, que una señorita tan bien criada iba a desprenderse de su propio hijo como si fuera un vestido que se cansó de usar-
Kori decidió ignorarlo a él y el comentario, que se fue directo a las escaleras
-está bien acepto el trato-dijo Richard
Se detuvo, pero después siguió hasta su habitación
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Era casi media noche, Richard estaba pensando lo del hijo con kori, pero estaba también triste, porque ella se tendría que ir, ella le suplicaba, no quería perderla cuando quería escapar la última vez, si no llegara a tiempo ella, ya estuviera con su amante.
Se acercó al retrato donde sale kori sentada, lo levanto para ver, mientras veía la imagen si la acariciaba con sus manos.
Se le ocurrió ir al cuarto de kori, quería verla dormir, abrió la puerta y entro prendió una vela, para ver en la oscura habitación, se acercó a la cama y estaba vacía la cama estaba bien acomodada, ella escapado
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Kori estaba casi corriendo de prisa casi llegando a la puerta principal de la hacienda , mientras llevaba su ropa metidas en una sábana, cuando se acercó a la puerta , trato de abrirla , pero estaba difícil, fue por otro intento , cuando una mano la detuvo.
Ella voltio y se dio cuenta de quién era.
Soplo un suspiro de alivio cuando vio a camelia
-por favor déjeme ir-
-señora por favor, no, mire mejor vamos a regresar-
-no, yo no quiero estar, aquí ya me quiero ir-
-pero a donde-
-a donde sea-
- mire yo no soy nadie, para detenerla, pero su esposo, si es buena persona –
-NO LO ENTIENDE ME COMPRO, EL ME COMPRO-dijo ella llorando-me compro por cubrir las deudas de mi familia, a cambio de casarse conmigo
Camelia estaba tan impresionada
-cálmese, mire vamos a la casa, por favor se lo suplico –
-no a esa casa, yo no vuelvo-
-bueno entonces venga conmigo, aquí la pueden ver-
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Richard fue a despertar a todos sus trabajadores, para que buscaran a kori
-busquen a mi mujer, antes que la capture alguien más-grito Richard
Todos fueron agarrando las armas y agarrando sus caballos, para buscar a kori
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-ya sé que mi hermana tuvo la culpa, pero él también se aprovechó de nuestra desgracia-
-porque no hablo con él, porque no le dijo que tenía novio-dijo Camelia
-porque todos me decían, que yo era la única que podía salvar a mi familia de la ruina, e inventaron una horrible mentira en contra de Roy-dijo kori llorando- una mujer llego a mi casa diciendo ser su esposa al mismo tiempo en que a él lo encerraron en una cárcel para que no pudiéramos vernos, se da cuenta del engallo que nos hicieron-
-pero quien fue-
-mi hermana, junto con su esposo-sollozo- y Richard también
-no el, no-
-por qué lo defiende, usted no lo conoce, no sabe quién es-
-es cierto, pero el padre lo crio desde niño, dice que tiene buen corazón, que no es capaz de ser cosas tan feas-
-tampoco él lo conoce, a mí me costa lo despreciable que puede ser-
-por favor, le suplico que no se vaya-
-no quiero quedarme, él es muy violente, muy agresivo –dijo kori- la primera noche, me tomo a la fuerza, se da cuenta-
En ese momento escullaron ruidos de campana, eran los hombres que Richard, había mandado para buscarla
-venga para acá-dijo camelia, mientras, le dijo que se ponga en una barda.
Después Camelia salió
-patrón que pasa-dijo Camelia
-ha visto a mi mujer-
-sí, quiso que la acompañara, para tomar el aire, para no estar sola-
En ese momento salió kori
-es un poco tarde para tomar el fresco, no te parece-dijo Richard furioso-vámonos
Después camelia agarro la ropa de kori, para que no sospechara.
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-pero que fue lo que paso-dijo Bárbara
-hay yo que sé, Bárbara-dijo Karen –nos levantamos, por la campana y los gritos
-y la mujer esa, porque no se levantó también –
-tal vez no escucho-
-no escucho o se hizo la sorda para no molestarse-
En el cuarto de camelia estaba persignándose, mientras Bárbara entro de la nada a su cuarto sin ni siquiera tocar, camelia trato de cubrir la ropa de kori, pero fue inútil
-que tienes ahí-
-cosas mías-
-dame eso-dijo quintándole a la fuerza lo que tenía, pero camelia no se dejaba y la aventó al piso.-son tuyas estas alhajas, te las robaste, verdad
-no-
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-otra vez te quisiste escapar verdad-dijo Richard –acoso te dio miedo a exigir, el cumplimiento de la promesa.
-si me dio mucho miedo-
-entonces porque aceptaste, si tanto asco te doy-ella lo ignoro-no lo vuelvas hacer, te podías encontrar a gente más desagradable que yo
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Kori se había despertado en la mañana, Karen le estaba sirviendo lo que iba a desayunar.
-Karen, le puedes decir a camelia que venga-dijo kori
-a doña camelia-
-si-
-fíjese que la encerraron, porque parece, que se robó unas alhajas-dijo Karen
-quien ordeno hacer eso-
-la señorita Bárbara-
Kori rápido se fue arreglar para bajar y hablar con Bárbara, mientras ella estaba ordenando otras cosas a los criados.
-quiero que suelte a camelia de inmediato-
-pero señora el señor Richard no está…-
-cuando no esté el, yo mando-
-esa mujer robo y cuando alguien, roba y cuando alguien roba se acostumbra a eso-
-ella no ha robado nada-dijo kori- cuando se dirija a mí, guarde el debido respeto, al bájese del caballo
Él se bajó del caballo, mientras todos los demás se le quedaron viendo
-muy bien, he dado una orden y quiero que se obedezca-
-muy bien-dijo el hombre retirándose
-antes de tomar cualquier decisión de los sirvientes de la casa, quiero que se me avise, entendió-dijo kori
Bárbara asistió, pero después no le pareció, hasta que había llegado Richard en caballo a la hacienda.
-yo creía, a ver estado cumpliendo con mis obligaciones-dijo Bárbara
-que paso—
-la señora, me acaba de gritar frente a el capataz y Karen-dijo con plan de inocente
Después entraron a la casa para que Bárbara le explique lo que había pasado.
-anoche, no quería molestarlo y como esa mujer, tenía unas alhajas bien valiosas y tuve que ordenar que la encerraran –
-y porque tenía esas cosas-
-que quedo cayada y eso quiere decir que de algún lado se las robo, pero lo que más me pudo fue lo de la señora, me avergonzó frente a todo el mundo –
-no te apures, voy hablar con ella-
En ese momento un criado trajo a camelia
-me dijeron que en su cuarto encontraron unas alhajas, de quien son-dijo Richard
Camelia se quedó cayada, tenía miedo en si le decía la verdad.
-si no lo hace, se da cuenta que tendré que entregarla a las autoridades-
-por favor, busca a mi mujer-dijo Richard ordenando a Bárbara
-no hace falta, aquí estoy-dijo atrás de ellos- quiero que hablemos a solas y por favor, dejen tranquila a esta pobre mujer que no tiene la culpa de nada
-eso todavía está por verse-dijo Richard-quédese en su cuarto luego hablamos
Camelia solo asistió
-ustedes también salgan-dijo Richard
Salieron, mientras los dejaron solos
-te escucho-
-anoche cuando Salí de la casa para irme, camelia me vio, me pregunto qué hacía y se lo dije y luego cuando sonó la campana y cuando escuchamos las voces de las personas ella me dijo que mejor no me fuera porque de todas maneras me iban a encontrar, entonces ella se quedó con mis alhajas y mi ropa, para que usted no se diera cuenta lo que iba hacer y eso es todo-
Ella después se retiro
-no te vayas todavía-dijo de una manera dulce
Ella se detuvo
-yo también tengo cosas que decirte-ella se volteo para verlo a la cara
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-hace todo lo que ella quiere nana, se ha vuelto un cordero en sus manos-dijo Bárbara molesta-quiero que esta mujer se quede a trabajar, camelia no tiene la culpa de nada-dijo imitando a kori
-hay que tener paciencia-dijo Damiana
-paciencia, aguantar que me siga hablando golpeado, si no soy una criada, nana-dijo-mejor vámonos a otra casa
-crees que es fácil encontrar trabajo en una casa decente con una familia respetable que te de su lugar, vamos a esperar que pasa, a lo mejor después algo se nos ocurre-
-lo único que se me ocurre es matarla-
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-y fue en ese momento cuando tuve en las manos, las escrituras de las llaves, Xavier las había empeñado a cambio de una fuerte suma de dinero-
-no lo sabía-dijo kori
-se enteró de que yo las tenía y ofreció darme las joyas de koma, le dije que a mí, no me interesaban las alhajas, prefería que se me diera la oportunidad de conocerte, te vi un día en la calle y me gustaste, como ya tenía pensado casarme, pues me interesaba tratarte para saber si algo surgía entre nosotros –
-entonces fue usted el que comenzó todo-dijo en tono molesto
-sí, sí, lo admito, lo reconozco, cometí un error una estupidez y poco a poco me vi enredado-
-enredado-dijo sin comprender
-si, por tu familia-la volteo a ver- y por ti, cada vez que te veía más me gustabas
-pero yo no hice nada para que usted pensara…-
-pero aceptaste, dijiste que sí, pensé que tu falta de conversación se debía a que eras tímida recatada y tu hermana, frente a todos, me decía que no te Hera indiferente, por dios, pero como pude ser tan ingenuo, no soy ingenuo, soy un imbécil –
-pero de todas maneras, nunca atentar a mi hermana-
-tu hermana estaba dispuesta a venderte al mejor postor, si no hubiera sido a mí, HUBIERA SIDO A CUALQUIER OTRO-dijo el- hubiera sido mejor, verdad-
-no sé, si peor o mejor, pero hubiera preferido que nada de esto pasara, mil veces pedí a dios que impidiera este matrimonio y cuando escucho, ya era demasiado tarde
-quien es Roy, donde lo conociste-
-en una quermes –
-a que se dedica-
-es o era teniente del ejército-
-de ciudad trinidad-ella asistió- de la alianza por el progreso, ja, ya me imagen la gente que es-
-Roy es bueno noble, mucho mejor que usted-dijo defendiéndolo
-muy noble debe de ser el hombre que quiere robarle la mujer a otro-
-peor es el hombre que toma a la mujer en contra de su voluntad-
-estaba en mis derechos-
-TAL VEZ, YO NO TENGA EL DERECHO, PORQUE LOS HOMBRES MANDAN, PERO POR LO MENOS SE QUE NO ME GUSTA SOMETERME A USTED, QUE ME REPUGNA ESTA BODA A BASES DE MENTIRAS, QUE LE INVENTARON A Roy una esposa que no existe, y lo encerraron en una cárcel para hacerme creer que me había engallado-
-yo no tuve nada que ver en eso-
-no le creo-
-me da igual, si me quieres creer o no, yo no soy hombre que requiere a esas mezquinadas, no necesito eso para conseguir a una mujer mil veces más guapa que tu-
-por favor dese cuanta, como es nuestra situación, hay demasiados rencor, qué caso tiene que sigamos juntos, déjeme ir, se lo suplico, por favor-
-tal vez, tengas razón –
-gracias-dijo ella
