Epílogo.

Quinn había sido elegida por un grupo de invocadores para ser el AD Carry de su equipo, junto a sus colegas y amigos Zhin Xao y Garen Crownguard. Batalla tras batallas lograron escalar en las diviciones y al final del día fueron recompenzados con bebidas gratis en la Taberna de las Leyendas. A Quinn no le gustaba beber por la poca resistencia al alcohol que tenía, así que les regaló sus tragos a sus amigos. Entraron con cierto gusto por las partidas ganadas, topándose con un montón de noxianos ebrios. Xin y ella de inmediato miraron a Garen, acostumbrados a recibir sus órdenes; lo siguieron a una mesa alejada.

- Has estado espléndida en batalla hoy. - Le felicitó su superior y de inmediato enrojeció. - Nadie pudo contigo, buen trabajo. - Sus ojos no pudieron evitar iluminarse como quién recibe el premio de su vida y sonrió como idiota, quedándo ebria al sentir la mano desnuda de Garen revolver su cabello. El liderazgo y sobre protección del Poder de Demacia le recordaban a las de su hermano. Sentía por él un cariño fraternal que siempre era malentendido entre sus compatriotas y hasta por los padres Crownguard, que siempre la invitaban a cenar y le daban costosos regalos para su cumpleaños insinuando que querían que ella fuera parte de la familia. Pero para ambos se sentiría como cometer incesto.

Xin le sirvió agua y un sonido metálico interrumpió el ambiente meloso y cálido que los tres habían armado. Se voltearon a mirar un par de sombras que empuñaban dagas lo suficientemente afiladas como para cortar un cabello de yordle en dos. Miró a su rival a los ojos confusa. ¿Qué estaba mal con él? Un vértigo ya muy conocido la invadió cuándo lo vió desaparecer en sus narices. Solía hacer eso en los campos de batalla, para asesinar o huir de sus enemigos. Más cuándo una mano tapó su boca y la otra la agarró de la cintura para raptarla del lugar sintió auténtico miedo. ¿En serio, qué rayos le ocurría?

- Así que Garen, ¿eh? - Murmuró Talon, enojado y borracho. - Vaya mierda. - La arrinconó en una esquina de su habitación y se quitó la capucha. - ¿Qué le ven todas a ese santurrón demaciano?

- Quizás su moral y el respeto que tiene por la mujeres. - Le respondió ella, hechando en falta a Valor y su bayesta. - O también pueden ser sus ojos claros y su bondad. - Quinn sabía que Talon tenía un odio atravesado con el Poder de Demacia y sospechaba del amor que tenían en común Katarina y él, por lo que la única ofensiva que poseía era esa. Necesitaba cabrearlo y que le dajara en paz o la hiriera para así poder pedir ayuda y denunciarlo a las autoridades de la Liga.

- ¿Te gustan los buenos? - Puso su daga en el cuello de la chica y hubo un ligero brillo color sangre en sus ojos. - Dime, Quinn: ¿Prefieres a un hombre bueno, o uno malo? - Esa pregunta capciosa le dejó sin salida; tendría que responderle.

- Prefiero un hombre que pueda amarme solamente a mí, noxiano. - Le confesó, logrando que el ebrio Talon comprendiera que ella no sentía lo que el creía por Garen. - ¿Qué lograría amando a un hombre que no tiene ojos para mí? Ya deberías saber lo de la hija de tu Maestro y mi superior. - Le apartó de un empujón ganando valentía. - No me jodas, es mi jefe y casi mi hermano. Deberías reclamarle a otra persona por que Katarina no te haga caso. - Le dió la espalda decidida a correr a su habitación y llamar a Valor, pero al igual que en su último enfrentamiento fuera de la Liga él le agarró el brazo y la atrajo hacia sí mismo. Quinn inhaló profundamente, juntando valor, para luego voltear y plantarle un beso con sabor a alcohol. Talon de inmediato le correspondió, poniendo sus manos en sus nalgas. El noxiano se había quedado con ganas de tocar mucho más sus curvas en aquella oportunidad a las afueras de Demacia. Le daba apretones y le mordía los labios con deseo, pero las Alas de Demacia aún no lo perdonaba por haberla drogado, desvestido y manoseado sin que ella pudiera oponerse... O participar.

Lo tiró de espaldas a la cama y se le subió encima, comenzando a disfrutar de su ventaja al estar completeamente lúcida y él ebrio. La túnica yacía en el piso junto a la daga y su camiseta. Quinn lo acarició disfrutando de su sumición forzada. Ella como cualquier joven demaciana, fue educada por la presión social de comportarse y ser una dama, sin poder olvidarlo ni en batalla. Pero ahora se encontraba junto a un noxiano, no necesitaba contener su curiosidad y el deseo. Dejó que Talon masajeara sus senos por encima del traje de cuerpo completo mientras ella se movía, para complacer las intimidades de ambos.

- Venga, niña. - Le llamó Talon intentando incorporarse. - Quiero comerte por completo. - De un sólo tirón bajó el cierre, haciéndo saltar sus senos al descubierto. Quinn no alcanzó a detener el impulso con el que se fue directo a su torso, succionando y lamiendo sus senos, hipersensibles por estar tanto tiempo cubiertos y apretados por su armadura y traje. No pudo evitar gemir y luego reírse un poco, por lo desesperado que parecía. Ambos se quitaron sus guantes para sentir al otro y se corrieron prematuramente, él por la ebriedad y ella por la emoción de vivir el momento sin drogas en en su sistema. Esa noche durmieron juntos, en la cama repleta del olor de Talon. Pero a la mañana siguiente, la Sombra de la Espada amaneció en soledad y con un fuerte dolor de cabeza. Ahora predominaba el salvaje aroma de Quinn en toda la habitación.

Golpes en el cristal de su ventana, le taladraron los oídos y rápidamente se acercó daga en mano. Era nada más y nada menos que Valor, quién estaba muy molesto con Quinn por usar una ave de caza y rastreo como paloma mensajera. Con una sonrisa abrió la ventana y vió al majestuoso animal volar hacia el bosque, dejándo en el marco una bolsita de cuero. Dentro habían un frasco de pastillas para la resaca y una manzana roja. El mensaje lo hizo sonreír como idiota.

PD: Éste epílogo y también el prólogo hacen referencia a una de las viñetas que aparecen en Deslices, nadie puede evitarlos, mi recopilación de Drabbles/Viñetas de LoL.

PD2: Xin Zhao estuvo buscándo a Quinn por órden de Garen hasta las cuatro de la mañana.