Este One- shot pertenece al reto temático mensual "Una pareja para… " del Foro "El Diente de León" el personaje del mes de FEBRERO es JOHANNA MASON.

SUMMARY: No era solo alguien mas de casa para mí, era más un hermano que una amigo, era la única familia que me quedaba del Siete. La única persona a quien podía recurrir y a la que menos pensé que dañarían.

DISCLAIMER: Los personajes, lugares y hechos cronológicos que reconozcan se le atribuyen a la grandiosa Suzanne Collins y su maravillosa trilogía LOS JUEGOS DEL HAMBRE.


:: SOMEBODY FROM HOME ::

Dos agentes de la paz me escoltan a una sala completamente desconocida, por debajo del gimnasio de entrenamiento, en la Torre de tributos.

La sala está cubierta de madera y las paredes están pintadas de blanco. Hay un conjunto de muebles de terciopelo rojo, una mesa de café de madera oscura y pesa, quizá roble, tenemos de ese en casa.

Sobre la mesa, un enorme jarrón de cristal sostiene una cantidad exuberante de rosas blancas, el olor es tan intenso que me provoca nauseas.

Los agentes se retiran y cierran la puerta detrás de mí. Me quedo de pie mirando la nada, con los nervios de punta.

Un enorme sillón individual se gira estoy de frente con Snow. Sostiene en su mano una copa de vino. Hace un mohín para indicarme que tome asiento.

El sillón es más cómodo incluso que los muebles de la Villa, las rodillas me tiemblas y pongo una mano sobre ellas, ejerciendo presión, obligándolas a quedarse en un solo sitio.

―Johanna, querida, que gusto verte de nuevo. Que hermosa criatura en la que te has convertido, mi pequeña.

―Cumplí los dieciocho el mes pasado, hicieron un artículo sobre eso en las revistas rosas.

― Por supuesto que sí, una fecha tan importante no debe pasar desapercibida…

― ¿Por qué me ha traído aquí? ― interrumpo su frase, y él sonríe de lado

― Veras, es muy sencillo, te has convertido en una flor muy bella, y aquí, en el Capitolio nos gusta admirar e idolatrar esa belleza, seria para mí un honor que me permitieras, compartir tu exquisita belleza.

― ¿Qué está queriendo decir?

― Sencillo querida mía, al igual que algunos de tus amigos, basta con brindar tu presencia y compañía a la persona que guste de ella. Cenas, entrevistas, fiestas, eventos privados, esas cosillas a las que ya estas acostumbrada.

De repente, todo cuadro, recordé aquella conversación que escuche a hurtadillas entre Mags y Finnick, aquella donde él decía que "trataría de cobrar algunos favores" para que la incapacitaran mentalmente a la nueva vencedora de su distrito…

― ¿quiere convertirme en su puta personal, como a los demás? ― Un calor insoportable se apodero de mi estómago y se expandió por todo mi cuerpo, el mismo calor que sentí cuando gritaron mi nombre hace dos años. La cara de Snow se contorsiono por un segundo y después regreso a su status rigidus de siempre ― No. No seré la puta de nadie Sr. Presidente

― Tal vez deba pensar en los beneficios que a su familia le traería señorita Mason, vaya a casa, la estaré esperando el año entrante.

Subí al elevador y presione el número siete. El cacharro no se movía con la rapidez que yo quería. Cuando las puertas se abrieron en mi planta, salí como ventoral y me precipite hacia el bar del piso.

Blight me espera ansioso sentado en la barra, no creo que nadie supiera de mi reunión con Snow, pero cualquiera temería si dos agentes de la paz venían a arrastrar a una chiquilla de dieciocho años a quien sabe dónde.

― ¿Qué paso? ¿Dónde estabas?

― El maldito cara de serpiente de Snow me quiere como una más de sus putas ¡Eso paso!

La cara de Blight se transformó de la preocupación al miedo, y del miedo a la preocupación de nuevo.

En un movimiento inesperado, su mano se estrelló en mi rostro. No era la primera vez que lo hacía. La primera vez fue en el tren el día de mi cosecha, estaba vuelta loca y no dejaba de dar patadas, golpes y mordidas a cualquiera que intentara sujetarme. En ese momento no sabía por que la había hecho.

Hoy si sabía porque. No era secreto que los vencedores penaban que los departamentos estaban pinchados, que todo lo que se dijera o hiciera era analizado por agentes de la paz, y yo acababa de insultar al presidente. Nada más.

― ¿Qué has respondido?

― ¡¿Qué que he respondido?! Obviamente dije que no, Blight, eres idiota o que, ¡No voy a ser su prostituta!

― Aquí la única idiota eres tu Johanna, no sabes en lo que te has metido ― bajo la voz casi hasta ser un susurro ― a Snow nadie le ha dicho que no nunca, eres irascible y estúpida y egoísta también, solo pensaste en ti, no penaste en los demás, en tu familia, encima vienes a decir estupideces aquí. ― miraba alternativamente hacia la puerta y hacia mí, esperando que una manada de agentes de la paz se precipitara por ella y me arrastraran fuera.

― ¿Que puede hacer? ¿Mandarlos a los juegos? Ninguno en mi familia tiene ya la edad elegible ¡No seas estúpido!

― No voy a discutir más Johanna, no me veré involucrado contigo.

Se fue a su habitación dando un portazo. Me tendí en el sofá, la rabia empezaba a desvanecerse, dejando un pesado cansancio a su paso.

Una enorme nube de humo se extendía por el cielo azul, sangre fresca cubría las raíces de los pinos, bajo un cedro viejo, descansaban los cadáveres de mi familia, rodeados de mutos jadeantes bañados en sangre.

Desperté de un golpe, con el aire atrapado en mis pulmones, Blight me observaba desde la barra de desayuno, me levante de un salto y corrí a mi habitación

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Después de todo, Blight tenía razón.

A Snow, nadie le dice que no nunca. Mis padres murieron ese mismo año en una inexplicable explosión en la fábrica de muebles, Seth e Isaak, desaparecieron seis meses después en una excursión al lado sur del Distrito, donde encontraban la mejor madera de cedro, pero que estaba poblada de animales salvajes.

Sufrí en silencio por dos años, descargaba mi furia con sexo desenfrenado con extraños, irónicamente, volviéndome en la prostituta que no quise ser para Snow.

Cada noche era una persona distinta en mi cama, tanto en el Capitolio, como en el Distrito.

Muchas veces me enfrente con él, algunas veces ebria y otras sobria.

Muchas veces intente seducirlo, todas ellas fallaron.

Una noche en especial, el año de los 73° juegos, en la cual estaba especialmente borracha, Blight me encontró al borde de desmayarme en la puerta del loft. Quizá, después de todo lo hice porque lo único que recuerdo de esa noche son sus ojos brillando y sus labios diciendo mi nombre. A partir de ese día, la relación que solíamos tener, volvió a su antiguo carril, y mejoro.

Cada noche de pesadillas, Blight acudía a mi habitación y hablaba por horas intentando que las pesadillas se alejasen. Llego el momento en que mi casa se convirtió en la suya.

Se unió sin pensarlo al bando rebelde cuando yo lo hice, peleo junto a mi, codo con codo en e vasallaje.

Entonces lo perdí a el también.

Se estrelló contra el campo de fuerza en la arena. Sentí como nuevamente una parte de mí se desprendía, no había amor carnal alguno entre nosotros. Había intentado protegerlo de mí de todas las formas posibles, y finalmente lo habían descubierto.

Blight no era solo alguien de casa para mí, era más un hermano que una amigo, era la única familia que me quedaba del Siete. La única persona a quien podía recurrir y a la que menos pensé que dañarían.


Pido una enorme disculpa por esta historia, sufrí un enorme bloqueo mental, y hace apenas dos horas lo deshice.

Quiza este un poco mucho OC, así que discúlpenme o maten me por eso.

Saludos

Imagine.