Disclaimer: ni Rurouni Kenshin ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Nobuhiro Watsuki, yo solo los tomo para crear esta historia que espero sea de su agrado.

Este fic tampoco, es una traducción del fic "Boy meets dad" de Kagome Taisho.


Conociendo a mi padre

Cap. 2

Visitando a Tomoe-san

Kenji se planeó en su mente tomar la ruta Tokaido de regreso a Tokio, pero no iba a casa todavía. Después de una breve parada en el Aoiya para despedirse del Oniwabanshu, quienes conocía perfectamente, Misao y Aoshi y Okina el jiji-san no hentai (anciano pervertido), compró unas flores y se dirigió hacia el lugar donde la primera esposa de su padre fue enterrada a darle sus respetos.

No era la primera vez que conocía el lugar. Él había arrimado a estos entornos con el Maestro Hiko antes, fue el precio del cual era pagar las dos jarras de sake que tanto amaba ese hombre, así como cargar baldes de agua del manantial y de la casa de baños. Durante todo un mes, todos los días mientras llenaba y volvía a llenar el baño del hombre. Aprendió por las malas lo que era pedirle un favor al espadachín, pero valió la pena, en su opinión.

A fin de que él entendiera su padre, sentía que tenía que descubrir todos los rincones, tomar cada piedra del pasado de su padre y escudriñar. La primera esposa de su padre fue una de esas grandes piedras.

Él sabía sobre la historia detrás de la muerte de Tomoe Himura.

Sabía que ella era la razón por la Battoussai el homicida se convirtió en Kenshin Himura el espadachín errante después de la Bakamatsu.

Cada vez que pensaba en ello, Kenji no podía evitar sentir una punzada de celos en nombre de su madre.

El sol estaba alto en el cielo mientras se abría camino a través del cementerio tranquilo. Deteniéndose frente a una sencilla lápida, colocó una flor de jazmín sobre ella.

Él juntó las manos, se inclinó y comenzó a orar.

-No sé si puedes oírme, Tomoe-san, y ni siquiera sé si me conoces.- Él respiró hondo, sintiéndose un poco tonto hablar con aquella mujer que ya no tenía presencia física.

-Usted fue la primera esposa de mi padre, que lo salvó de la locura en la que se encontraba durante el Bakamatsu... pero ¿a qué precio? Vagó por todo Japón durante diez años, incluso después de conocer a mi madre y que ella me dio a luz, su único hijo, no me permitió llegar a saber quién era él.

Toda la rabia que sentía por la ausencia de su padre resurgió de nuevo y templando su cuerpo, mientras él invocaba la fuerza de su espirito con tanto ahínco que el estilo Kasshin Kamiya y el Hiten Mitsurugi les enseñó para calmar a sí mismo.

Ese era su mayor debilidad. La ira por el abandono de su padre.

Tomando una respiración profunda, una vez más, continuó:

- Sólo deseo que hubiese podido tener la oportunidad de pasar más tiempo con él. Llegar a conocerlo, no sólo como mi padre, sino como un hombre... ¿Fue acaso mucho pedir?- Le preguntó casi con amargura. No sabía por qué, pero sentía como si estuviese virtiendo su corazón en estos momentos.

-Cada vez que pensaba en ello, me preguntaba por qué su hijo, o sea yo, no podría haberlo impedido que se apartarse de su casa. ¿No era yo una de esas personas "débiles" que tenía que proteger? ¿No era yo lo suficientemente importante para él, la sangre de su sangre, carne de su carne? ¿Era yo de tan poco valor a lo que él optó por dejar en vez de pasar tiempo conmigo?

Él abrió un ojo, esperando que un rayo de huelga de los cielos por la forma en que estaba hablando con la mujer fallecida, pero por suerte, no había ni una nube en el cielo.

-Pido disculpas por la rudeza. No sé qué me ha pasado. Sólo quiero buscar respuestas... y la gente que me puede ayudar a buscarlos y a no están conmigo.

Él terminó de orar y estaba en el medio del camino de pie cuando una brisa intensa casi lo tiró a sus pies.

Podía sentir los vellos de la nuca erizarse y por puro instinto, su mano deslizó más cerca de la empuñadura de su espada, con su postura defensiva.

-¡¿Quién está ahí?! -Exigió.

Si se trata de las respuestas que buscas, entonces esa respuestas vas a encontrar, joven Himura...

Él se dio la vuelta, buscando a la voz.

-¿Quién está ahí?- Exigió una vez más como al mismo tiempo él agarró el mango, dispuesto a defenderse. No sólo había una brisa fría en el medio del verano, también había una niebla espesa que se asentaba rápidamente en el lugar.

Buena suerte...

Antes de darse cuenta, la espesa niebla lo rodeaba, casi lo asfixiaba el espesor del aire.

Bajo el pánico que se estaba asentando en su corazón en este extraño suceso, cogió sus pertenencias y se decidió hacer una carrera para salir del lugar.

Pero él nunca lo hizo.

Si algún forastero lo habría visto, con un destello de luz cegadora, Kenji Himura desapareció del cementerio de Kyoto.


La noche era oscura.

Sonidos del susurro de las hojas en el aire era el único sonido que se podía escuchar junto con la melodía ocasional de perro aullando.

Kenji se agitó desde su posición no tan cómoda en el suelo. "¡¿Qué diablos pasó?!" se preguntó a si mismo mientras se sentaba e intentaba auxiliarse las lesiones. "¿acaso estuve bajo ataqué? Si es así, ¿qué me atacó?"

Esto fue extraño, muy extraño la verdad. Lo último que recordaba era sentir que el aire era aspirado fuera de él como él se desmayó.

¡Todavía estaba en el cementerio! Pero... se veía diferente de alguna manera. La lápida a la que estaba rezando a horas atrás había desaparecido. ¿Acaso se había quedado dormido y en ese lapso de tiempo habían robado la pulida roca?... Sí, eso debió haber sido lo que sucedió, razonó consigo mismo mientras se levantaba y se sacudía la ropa.

¡Mou! Se maldijo a sí mismo con la expresión favorita de su madre.

-Supongo que tendré que volver a casa mañana, entonces... – No había nada de malo en que estuviese fuera por esta noche, cuando podría tener una cama caliente en el Aoiya para él.

Recogiendo sus cosas, que aún estaban con él, por suerte se dio cuenta, salió del cementerio y rumbo a las calles de Kyoto. Una sensación incómoda se asentó en sus entrañas otra vez, pero no podía desifrarlo. No era como si estuviera siendo observado, porque no podía sentir a nadie que lo observase. No había algún asentamiento de ki siguiéndolo.

"Simplemente, me parece extraño eso es todo..." dijo mentalmente encogiéndose de hombros pues le restó importancia y siguió caminando por las calles familiares... que no parecían tan familiares después. ¿Qué diablos estaba pasando aquí?

Al doblar una esquina, se acercó justamente cuando se libraba una lucha de espadas.

Sus ojos se abrieron desmesuradamente a lo que veía - varios hombres contra un niño solitario que parecía que aún estaba en pañales.

Su espíritu guerrero estaba pateando en su cuerpo, dejó caer sus cosas al suelo y se unió a la refriega.

Desenvainando su sakabatou, tomó a dos samurais de un solo golpe. El tercero parecía bastante determinado y se vio obligado a aplicar un poco más de fuerza en su ataque para golpear al hombre ahora inconsciente.

Los ojos del hombre se abrieron un poco mientras luchaba por mantenerse despierto en vano. "T-Tomoe ...", susurró mientras finalmente perdió el conocimiento y cayó en un sueño profundo.

Satisfecho de que él detuvo a los hombres y ayudó al niño a sin necesidad de un derramamiento de sangre, se volvió hacia la persona a la que acababa de salvar, esperando gratitud.

Ojos azules observaron con cierta sorpresa un par de ojos ámbar y se encontró a cara con la punta de una filosa katana ensangrentada.

-¡¿Quién eres?!- el chico en las sombras preguntó mientras seguía apuntando con su espada a la cara de Kenji.

Kenji podía sentir el temperamento que había heredado de su madre empezaba a emerger.

¡Qué ingrato! Acabo de salvar su trasero flaco ¿y este es el agradecimiento que recibo? Su agarre estaba apretando en el puño de su sakabatou, respondió:

-Lo siento por salvarte el trasero, ¿por qué no dejas de apuntarme con tu pequeño juguete a mi cara y me das las gracias en su lugar!"

Si fuera posible, los ojos de color ámbar se estrecharon más y se acercó a él al mismo tiempo en que salió de las sombras y logro divisarse a la luz de la luna.

-No recuerdo haber pedido tu maldita ayuda y tampoco la necesitaba.- fue la respuesta que le otorgó el más joven.

Por segunda vez en el día, Kenji sintió su respiración fuera exhalada de él mientras miraba a la cara del chico que pensaba que estaría en problemas esta noche. Puede parecer mucho más joven, pero la cara era tan misteriosamente familiar que podría reconocerlo en cualquier lugar. También se dio cuenta de su cabello rojizo. Lo único que le faltaba al hombre era su infame cicatriz en forma de cruz.

"O-otousan!" se las arregló para no gritar tan fuerte, apoyando una mano en la pared más cercana para que pueda sostenerlo.


Notas de Kagome Taisho (la Autora): Recuerdan la pelea con Kenshin y Akira en Confianza y traición? Varios guardaespaldas contra Kenshin el asesino. Yo lo embellecí un poco y añadí más personas para justificar a Kenji interviniendo para ayudar a Kenshin, por favor tengan paciencia conmigo. Jeje

Pensé que si no mataba a Akira, Tomoe no tendría motivos buscar a Kenshin, por lo tanto, Kenshin y Tomoe probablemente nunca se conozcan en este fic. Ríe maniáticamente… Esto NO es para los fanáticos de Kenshin / Tomoe, se los advierto.

Notas de Kiranamie (la Traductora): bien…. Aquí les dejo el segundo cap, espero que lo disfruten y dejen comentarios.