Disclaimer: ni Rurouni Kenshin ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Nobuhiro Watsuki, yo solo los tomo para crear esta historia que espero sea de su agrado.
Este fic tampoco, es una traducción del fic "Boy meets dad" de Kagome Taisho.
Conociendo a mi padre
Cap. 13
Todo es relativo
Todas las cosas buenas deben llegar a su fin.
Nada en la vida es constante excepto el cambio en sí mismo.
Nadie puede seguir siendo feliz para siempre.
Podría enlistar más joyas de sabiduría aquí, pero eso es todo lo que tengo y bueno... tendrías un montón de eso.
La apacible vida frágil que Kenji y Kenshin estaban empezando a construir se hacía añicos de la misma forma como el Kohagi Inn se quemaba hasta los cimientos.
Puesto que ya no es seguro para el Ishin Shishi alojarse en Kyoto, Kogoro Katsura le informó a Kenshin que había preparado una pequeña cabaña campo para él en Otsu.
-Mis sueños, mis planes... todo reducido a cenizas esta noche.- Katsura dijo pesadamente. –puedes llevar a Kamiya-san contigo, Himura-san. Te enviare un mensaje a ti una vez que las cosas se calmen y sus servicios son necesarios una vez más. Por ahora, tenemos que reagruparnos. Buena suerte.
Ellos empacaron sus pocas pertenencias, la sakabato de confianza y sus katanas, y se alejaron de las cenizas de la que alguna vez fue el Kohagi Inn, sin mirar atrás.
Battosai estaba preocupado por no llamar la atención de ellos mismos mientras se escondían en Otsu. Teniendo en cuenta que se trataba de dos adolescentes con cabello rojizo, que llevan espadas y características llamativas, y que estaba tratando de hacer planes y planes de seguridad para que el enemigo nunca los rastreara y decidiera atacar.
Para Kenshin, su principal preocupación no era él mismo, sino su futuro hijo. Estaba lo bastante confiado en sus habilidades, y también confiaba en las habilidades de espadachín de Kenji-chan, pero seguía sintiendo una sensación de presentimiento que no se iba.
El temido hitokiri, Battoussai el homicida, un asesino experto llamándose a sí mismo el más fuerte de los imperialistas - se estaba convirtiendo en un manojo de nervios.
Kenji, sin embargo, tenía otros planes.
No creía que el Ishin Shishi fuese capaz de reagruparse durante varios meses por lo menos, tal vez incluso la mitad de un año o más, dadas las condiciones. Con eso en mente, pensó que no necesitaban estar encerrados en alguna casa de campo en una colina a jugar a la casita hasta que alguien viniera a buscarlos como los buenos asesinos imperialistas y guardaespaldas que eran. Él ya tenía su parte de ser abandonado en un lugar como un perro mascota. Su espíritu aventurero estaba siendo pisoteado. Él quería aprender cosas que nunca conoció. Quería escuchar el grito de los lobos a la luna azul. Quería pintar con todos los colores del viento.
Bueno bueno, tal vez, pero en realidad no.
Quería hacer una parada en Edo y echar un vistazo a su madre.
Kenshin, que estaba tan curioso de conocer a la mujer que iba a ser su futura esposa, no ofreció mucha resistencia cuando su hijo se lo había propuesto.
Cuando Kenji dio cuenta de que Kenshin estaba de acuerdo con su sugerencia, arrastró al pobre hitokiri por el camino de Tokaido a Edo antes de que él pudiera decir Shukuchi.
-¿Estás seguro de esto, Kenji-chan?- Kenshin preguntó el adolescente por tercera vez en los últimos diez minutos. Estaba empezando a tener los pies fríos mientras se miraban el cartel que decía "Kamiya Dojo".
El dúo logró llegar a Tokio en dos días, y ahora estaba de pie junto a la puerta del dojo.
Para Kenshin, el decidir venir y el propio viaje era en realidad más fácil que la parte en la que tuvo que enfrentar a quien vivió en este imponente dojo. Sin embargo él nunca admitiría el hecho de sentir la más mínima intimidación. El hecho de que el dojo parecía de muy buena reputación no dejo de hacer que un asesino experto como él, quien ha tomado un montón de vidas y continuará tomando más vidas en la próxima revolución, sintiera dos pies más corto.
-¡Por supuesto que estoy seguro! ¡No puedo esperar a verla!- Cacareó Kenji alegremente, frotándose las manos en previsión. Tenía una mirada imposible de identificar en su rostro que casi rayaba en la locura.
-No estamos manipulando el curso normal de la historia al hacer esto, ¿verdad? Dijo el hitokiri otra vez a pesar de que estaba teniendo un ataque masivo de nerviosismo, tenía mucha curiosidad.
Kenji se burló. -¿Estamos hablando de manipulación de tiempo conmigo?-Él preguntó, señalando con el dedo a sí mismo. -Creo que ya le he hecho bastante daño a mi tiempo y estoy seguro que va a ser prácticamente irreconocible si alguna vez tengo la oportunidad de volver.-Hizo una pausa y miró los orbes violetas de Kenshin sospechosamente. –No estarás teniendo segundos pensamientos, ¿verdad? ¡Estuviste de acuerdo y es demasiado tarde para irnos de nuevo ahora!- Se Inclinó más cerca a la cara de su padre, trató de encontrar algún tipo de emoción que revelaría las verdaderas emociones de Battosai.
-¡No lo hago!- Kenshin dijo rápidamente y retrocedió unos pocos pasos, demasiado a la defensiva, en opinión de Kenji. -Estoy preocupado por cómo esto afectará tu futuro, eso es todo.- Kenshin pensó que Edo era extremadamente caliente esta temporada, pero se contuvo de recoger la parte delantera de su gi y abanicándose con él. Kenji podría pensar que estaba sudando profusamente porque estaba nervioso o algo... y no estaba nervioso por supuesto. No, no estaba nervioso por conocer a su futura esposa y futura madre de su hijo, no en absoluto, el joven hitokiri repitió la frase una y otra vez en su cabeza.
Mirando a Kenji no le daba mucha imaginación en cuanto a cómo la mujer podría verse, puesto que su propio hijo se ve exactamente igual que a él, pero seguramente ella no era fea a la vista, ¿o si? Incluso si ella esgrimía una espada y parecía ser un poco dominante no significaba que era fea, ¿verdad? Kenji incluso comentó más de una vez acerca de cómo su madre era considerada como la "Flor del Kendo" en su tiempo, por lo que eso significaba que era al menos de lindo aspecto o por lo menos un poco pasable, ¿verdad? ¡Muy bien!
-bieeenn- fue la respuesta sarcástica. -Y estás sudando abundantemente en lo que hoy es, posiblemente, uno de los días más frescos del verano, porque..?
Battosai pensó que los temas cambiantes sería el mejor recurso de acción para él en esta conversación. -¿Hay que golpear o simplemente abrir la puerta?
Antes de que cualquiera de ellos pudiera decidir qué hacer, la puerta del dojo se abrió sola y varios estudiantes de diferentes tamaños y edades comenzaron a caminar hacia fuera.
-Tengan cuidado en su camino a casa y no lleguen tarde a la clase de la mañana!- Koshijiro Kamiya dijo a sus estudiantes con autoridad mientras desfilaban por delante de él.
-Sí, Kamiya-sensei!-Los estudiantes respondieron con gran euforia.
-Abuelo...- Kenji tranquilamente susurró con asombro como si él estaba en un lugar sagrado y tuviera que guardar silencio. Kenshin Parecía totalmente atemorizado del hombre que se había identificado como el maestro de la escuela.
Este debe ser el padre de la madre de Kenji. Concluyó Kenshin de manera segura. Battosai trató de no sentirse insultado cuando observó que su hijo parecía más impresionado en este momento, conociendo a este "Kamiya-sensei" que en el momento en que se conocieron ellos dos allá por las oscuras calles de Kyoto. Él lo atribuyó a las calles poco iluminadas y se excusó diciendo que no estaba prestando mucha atención a la cara del chico esa noche tampoco. Seguramente él no prefiere su abuelo por sobre su propio padre, ¿verdad?
Tomando nota de la espada de madera del hombre mayor en el lado de su cadera, el joven hitokiri pudo hasta identificar el espíritu guerrero del hombre y se sientió confiado de que podría luchar contra él y ganar. De inmediato se sintió mejor, sabiendo que Kenji seguramente le favorecería a él más que a este tipo, incluso si este tipo era su abuelo.
Cuando el último de los estudiantes salió del dojo, Koshijiro notó a los dos pelirrojos fuera de su casa.
-¿les Puedo ayudar?- Pidió y miró a lo que parecía ser el mayor de los dos. -Te ves familiar chico, ¿Nos conocemos?- Koshijiro preguntó mientras escrutó a Kenji. El hombre lo miró de arriba abajo, pero Kenji no parecía ni un poco perturbado. Tenía que admirar la autoestima que poseía.
Kenji negó con la cabeza. -No que yo recuerde señor. Somos un par de vagabundos, eso es todo.
-¿Y sus nombres son?
Kenji se inclinó. -Soy Kenji Himura y este es mi hermano menor, Kenshin Himura.
Kenshin casi se ahogó, pero él tosió en su mano en su lugar. Hermano pequeño? de verdad?! Se inclinó a Koshijiro.
Koshijiro observó considerablemente al pelirrojo mayor y lo que parecía ser su hermano menor enfermizo en silencio antes de hablar. -Entonces, ¿Qué deberes tienen que hacer aquí? ¿Por qué están en mi dojo?
Pensando rápido, Kenji espetó: -Hemos oído de su técnica revitalizante todo el camino de Kyoto y se volvió una curiosidad, Kamiya-san.
-eso es verdad.
-Como puede ver, somos aspirantes a espadachines- ha apuntado a las espadas que cada uno de ellos lucían, metidos en el cinturón. -¿Consideraría tomar en un par de estudiantes temporales, señor? Nos gustaría observar a su estilo de esgrima Kamiya Kasshin, si usted lo permite.
Los ojos de Kenshin se desorbitaron en la última declaración de Kenji ¿A Qué estás jugando? ¡No podemos quedarnos aquí el tiempo suficiente para aprender el estilo espada de ese hombre! Intentó llamar la atención de su hijo, pero Kenji parecía estar ignorándolo.
-No sé si lo has notado, joven, pero esto es un DOJO, no una hostal- Dijo Koshijiro.
-estoy seguro que usted podrá prescindir de una habitación o dos para mi compañero, ¿no es así? Mi hermano es muy bueno en lavar la ropa y él es también un cocinero decente.
¿Lo soy? Battosai pensó vertiginosamente.
-A cambio de una estancia aquí, nos gustaría ayudar en las tareas domésticas y prometemos que no interrumpiremos en medio de su formación. Nosotros simplemente queremos observar sus enseñanzas y tal vez añadirlas a nuestra habilidad.- Kenji miró a Koshijiro con sus grandes ojos azules, de aspecto inocente, suplicando. Incluso el hitokiri despiadado podía sentir caer preso en la súplica de Kenji, así que no era de extrañar que Koshijiro sucumbiera a ello también.
-Tengo habitaciones extra en el dojo- dijo Koshijiro pensativo. -Mi esposa falleció hace unos años y vivo solo con mi hija, Kaoru.- Él les dijo, sin embargo no entendía como podría sentir cierta extraña confianza con el mayor de los pelirrojos, incluso sintiendo algún tipo de parentesco con él. –Discúlpenme, yo no me he presentado formalmente todavía. Soy Koshijiro Kamiya, Maestro del estilo Kamiya Kasshin, es un placer conocerlos.
Se hizo a un lado e invitó a los dos Himuras a entrar.
Kenji tomó una profunda bocanada de aire, sintiéndose un poco mareado de felicidad. ¡Estoy en casa! Inspeccionó el entorno familiar del Dojo Kamiya, un Dojo al que conocía todos los rincones de memoria.
Kenshin estaba tratando de no actuar de manera sospechosa mientras buscaba en dicho dojo a una adolescente, su futura esposa.
-Ahí está el Dojo, donde tomamos nuestras lecciones.- Koshijiro se comportaba como si estuviese hablando con nuevos clientes mientras caminaban por el jardín. -La cocina esta aquí, y lavamos la ropa allí mismo- dijo, señalando el lugar cerca del pozo. -El baño de la casa está justo allí, también tenemos un pequeño jardín donde crecen algunas verduras. Justo aquí es donde están las habitaciones, tú y tu hermano pueden elegir que habitaciones les gustaría usar, el dormitorio de mi hija esta..." Hizo una pausa cuando algo por encima de ellos saltó y los atacó.
-¡Hiyaaaa! -gritó Una voz chillona, interrumpiendo su pequeño tour.
Un bokken golpeó a Kenshin de lleno en la cabeza mientras hacía lo posible por sostener a su agresor para no caerle encima evitando que se estrellaran. Se quedó mirando el bokken estúpidamente por un minuto hasta que centró su atención en la niña que sostenía en sus brazos. Se dio cuenta de la pequeña mano que sostenía el bokken, trazó una ruta a lo largo del pequeño brazo que hacía juego con un pequeño hombro y luego miró a los más lindos ojitos azules inocentes que él nunca había visto antes. El cabello negro azulado enmarcaba el rostro de porcelana delicada que parecía ser muy suave y flexible.
Awww, ¡ella es tan adorable! Ella era la niña más linda que el joven hitokiri jamás había conocido.
-Y ella...- dijo Koshijiro, casi en tono de disculpa.- es mi hija Kaoru. Kaoru, estos chicos serán nuestros invitados por el momento, por lo que serás una buena chica y trataras de no atacarlos con tu amado bokken, ¿de acuerdo?
La pequeña Kaoru rio en los brazos del samurai pelirrojo. -Sí papá.
Kenshin casi dejó caer la pequeña. A menos Koshijiro tuviese otra hija en alguna parte, que sabía a ciencia cierta que no era cierto porque Kenji le había dicho que su madre había sido hija única, esta niña que sostenía en sus brazos… ¡iba a ser su futura esposa!
-¡Oro!
Notas de la traductora: bien¡ aquí está el siguiente cap. Me ha divertido mucho y espero que a ustedes también¡ saludos¡
