Disclaimer: ni Rurouni Kenshin ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Nobuhiro Watsuki, yo solo los tomo para crear esta historia que espero sea de su agrado.

Este fic tampoco, es una traducción del fic "Boy meets dad" de Kagome Taisho.

Conociendo a mi padre

Cap. 15

La enseñanza del estilo Kamiya Kasshin

Ha pasado una semana desde el par de jóvenes se hospedaron en el Dojo Kamiya en Tokio.

Kenshin se había levantado a lavar la ropa temprano en la mañana, tan pronto como terminó de preparar y comer el desayuno con los Kamiya. Él descubrió que el sol de la mañana no era lo suficientemente caliente como para quemarle y para cuando hubo terminado de colgar los futones recién lavados, fue el momento de hacer el almuerzo y esperar a que el sol de la tarde secara la ropa. Esto le había dado tiempo suficiente para jugar con jugar con la Kaoru – ya sea volar cometas, juegos de espadas, pequeños paseos o simplemente le permitía hacer lo que quisiera con él - y para cuando las sábanas estaban secas, las bajaba del tendedero y las doblaba cuidadosamente, los estudiantes comenzaban a llegar por lo que era hora de 'observar' y aprender el estilo Kamiya Kasshin. Era un buen horario por lo que se adaptó rápidamente.

Battosai no quería participar en el aprendizaje de otro estilo de espada sin embargo, pero Kenji le señaló que su actitud haría que Kamiya-sensei sospechara de él por lo que de mala gana tomó parte en los ejercicios diarios también.

-¡Bien hecho, Himura-san!- Koshijiro elogió a Kenji, dándole palmaditas en la espalda también. -has ejecutado este movimiento como un verdadero maestro del estilo Kasshin! Tú eres un estudiante de rápido aprendizaje. ¡Eres es un genio!- Kenji sonrió a la alabanza de Koshijiro. ¿Has oído eso, Otousan? ¡El abuelo me llamó un genio!

Oh, si supiera Kenshin se burló. Él era un estudiante rápido, pero Kenji lo mantuvo en secreto porque el chico ya era tan bueno en el estilo Kasshin como lo era Kamiya-sensei, solamente estaba fingiendo no saber sobre ello. Creo que él realmente disfruta recibiendo elogios de su abuelo, es por eso que no puede dejar de presumir.

-No fue nada, Kamiya-sensei. Yo solo presto atención a todo lo que dices, eso es todo... también creo que eres un gran maestro.

-¡No lo creo!- Se rio Koshijiro, aunque parecía muy complacido por los cumplidos de Kenji. -Tú eres mi mejor alumno hasta la fecha, Himura-san. ¿Estás seguro de que no vas a reconsiderar quedarte aquí permanentemente?

Más que nada en el mundo Kenji en realidad quería decir que sí a esa pregunta, pero sabía que no podía. Se rio alegremente. -Eso es muy tentador Kamiya-sensei, lo voy a pensar un poco, gracias.- ¡Oh! cómo me gustaría, abuelo...

-¡Sensei!- Le llamó uno de los estudiantes. -Hay un hombre en la puerta en busca de usted.

-Muy bien, continúen con sus lecciones mientras atiendo a esta persona. Tal vez se puedan escuchar a Himura-san o pedirle consejos sobre cómo mejorar sus técnicas.- Les dijo a sus estudiantes. -Vuelvo en un rato.

Kenji sonrió con malicia, sintiéndose un poco travieso después de que su abuelo dejó el dojo. Los estudiantes lo miraron expectantes, esperando aprender algunos consejos sobre cómo hacer todas sus técnicas perfectas ante los ojos de su sensei.

-¡Muy bien, escuchen!- Reunió la atención de los estudiantes. Señaló su bokken a un grupo de ellos. -Ustedes se van a alinear en orden por altura y ustedes formen grupos de tres, luego se alinearán en un círculo.- Habían muchas miradas en blanco mientras cumplían con sus órdenes.

Kenji puso una mirada de irritación fingida y suspiró dramáticamente. -¡Sólo vamos a practicar sus cambios! ¡Caray! -Afuera de las paredes del dojo empezaba a llover y truenos empezaban a resonar en grandes distancias.

-Kenshin, está empezando a llover.

El día había sido cubierto; Las nubes habían estado presentes durante todo el día, así que la ropa estaba todavía en el tendedero, semi-seco. Los ojos del pelirrojo más joven se agrandaron. Oro!

-¡Ayúdame a bajar la ropa, Kenji-chan!

-¡Pero ese es tu trabajo!

-Bueno, no esperes a tener ropa limpia para que te cambies mañana si no me ayudas.- Tanto el padre como el hijo corrieron afuera del dojo para asegurarse de que la ropa no se mojara nuevamente.


La pequeña Kaoru se frotó los ojos medio dormida, despertando de su siesta de la tarde. Ella había tenido un montón de diversión con Kenny el día de hoy y como gastó más energía de lo habitual, necesitó del breve sueño. Al salir de su habitación, todavía con su lindo y pequeño kimono azul, ella sabía que su Kenny estaba practicando con el otro Kenny de aspecto similar y su papá, así que hábilmente se dirigió al dojo, con ganas de verlos practicar.

Al llegar a la puerta del dojo, colocó una mano en las bisagras de la puerta y se asomó, esperando oír la voz de su padre dándole a sus estudiantes otro de sus famosos discursos.

Un hombre enorme con una espada puntiaguda estaba gritando a los estudiantes, casi como si se estuviera burlando de ellos. Se veía malo. Se preguntó dónde estarían su Kenny y papá, cuando de repente el hombre empezó a lastimar a los estudiantes y parecía disfrutarlo realmente. Sus ojos se abrieron al tiempo en que los gritos de dolor resonaron en el dojo. Los pobres estudiantes cayeron bajo la espada del hombre, visiblemente lastimados. Un estudiante incluso tenía una cortada en su hombro, mientras que los otros se mantuvieron firmes con valentía. La pequeña Kaoru tenía mucho miedo del hombre malo y grande, ella gimió.

-¿él está bien?

El hombre se echó a reír. -Entonces, ¿quién quiere ser el siguiente derrotado?- Con su espada sangrienta, él se dio la vuelta y nadie se atrevió a desafiarlo. Los necios le superaban en número, pero se encogieron lejos de él como los débiles patéticos que eran.

-Kaoru, un paso atrás.- fue su padre quien se halló detrás de ella.

-¡Kamiya-sensei!- Se hizo eco por toda la habitación, el alivio evidente en las voces de los estudiantes.

-Gohei, lo que estás haciendo está prohibido. El camino del estilo Kasshin es no herir a los demás.- Explicó Koshijiro mientras entraba en su dojo. Se preguntó brevemente dónde estarían Kenji y Kenshin antes de volver su atención al hombre a quien había echado fuera del dojo varias semanas atrás.

Gohei Hiruma resopló.

-Estoy harto de escuchar tus tonterías. Una espada es para cortar a la gente.- Él sonrió maliciosamente y señaló con la espada la cara de su antiguo sensei.

-Esta hoja está rogando para degustar un poco más de sangre y quiere la tuya.- Levantó la espada sobre su cabeza y se preparó para atacar al hombre que se había atrevido a avergonzarlo. ¡Nadie me avergüenza y sigue con vida! ¡Te lo voy a demostrar, viejo! Se sentía más confiado en sus habilidades ahora; Había estado practicando durante semanas desde que fue expulsado.

Koshijiro tomó su espada de madera con las dos manos, se acercó y lo golpeó justo cuando Gohei lo atacó, acertando en el blanco cuando terminó el golpe. Su oponente gritó de dolor mientras la sangre se derramaba de su pulgar roto. Se había retorcido en ángulos extraños, demostrando que se había roto varios huesos en múltiples lugares. La espada manchada de sangre cayó con un fuerte ruido en el piso del dojo, Gohei estaba retorciéndose de dolor sobre sus rodillas mientras que agarra el dedo roto.

-Con este pulgar así, nunca serás capaz de utilizar una espada de nuevo por el resto de tu vida.- El sensei del Estilo Kasshin le habló al delincuente con dureza. – ¡Estás expulsado de esta escuela! Asegúrate de no volver a poner un pie en este dojo de nuevo. Vete ahora antes de que llame a la policía.

Gohei logró ver a la pequeña Kaoru antes de que el bokken de Koshijiro golpeara su dura cabeza, enviándolo al olvido. –Arrástrenlo afuera y déjenlo ahí- les ordenó a sus estudiantes disgustado. Les tomó a cuatro de ellos hacerlo, pero finalmente lograron llevar a la basura a afuera de las instalaciones del dojo y lo dejaron tirado en el suelo.

-¿Estás bien?- Koshijiro se arrodilló y examinó uno de sus aprendices heridos.

El muchacho se estremeció con el agudo dolor de la herida en su hombro. -Estoy bien, sensei. Pensé que iba a matarme realmente, gracias – La admiración y la gratitud brillaban en sus ojos.

-¡Kenny!- La pequeña Kaoru saltó sobre el pobre Kenshin quien apenas y había logrado mantener la ropa seca con ayuda de su hijo, pero se había mojado. Su ropa parecía un poco húmeda y él estaba limpiando las gotas que cayeron en su frente cuando la niña se lanzó hacia él. El pobre hitokiri perdió el equilibrio, pero la atrapó en el tiempo para no caer al suelo como cualquier indigno.

-¿Qué pasa Kaoru-dono?

-¿¡Que pasó!?- Preguntó Kenji, corriendo en ayuda de los estudiantes ensangrentados. Kenshin giró un poco su cuerpo de lado, protegiendo a la pequeña Kaoru de la grotesca vista.

-Fuimos atacados por un ex estudiante renegado. ¡¿Dónde estaban ustedes dos?!

-Estábamos salvando la ropa de la lluvia. Te pedimos disculpas, Kamiya-sensei.

-Está bien, lo que está hecho, hecho está. Será mejor que tratemos a los heridos. Todos los que están bien pueden ir a casa, practicar sus katas y dejen que esto solo sea una lección para ustedes. La enseñanza del estilo Kasshin es no hacer daño a la gente, sino para fomentar el potencial de ustedes. El estilo Kasshin es la espada que revitaliza, que protege. Gohei nunca lo entendió hasta que recibió su merecido- Varios estuvieron de acuerdo con la declaración; Kenshin frotaba la espalda de la pequeña Kaoru con dulzura.

-Los que están heridos serán llevados a la clínica. Confío en que mantendrán una estrecha vigilancia sobre este dojo, ¿cierto, Himura-san?

-Sí, Kamiya-sensei.

Koshijiro, con la ayuda de sus alumnos ilesos, llevaron a los heridos a la clínica más cercana para recibir tratamiento.

-¿Estás bien, Kaoru-dono?

-Oh Kenny, ¡ese hombre era muy grande y aterrador! ¡Era malvado también!- La niña lloró en el gi del espadachín. Él siguió confortando la espalda de la niña en un esfuerzo por calmarla, una abrumadora necesidad de matar a quien atacó este dojo estaba ardiendo en su alma. ¿Qué clase de monstruo asustaría a una niña tan maravillosa como ella? Nunca antes había sentido tal necesidad de matar a alguien como lo sentía por el que asusto a su pequeña Kaoru.

-Todo está bien ahora, Kaoru-dono.- Kenshin tranquilizó a la nena mientras miraba a Kenji que observaba a sus padres jóvenes con picardía.

¿Tengo algo escrito en mi frente o qué? -¿Qué? ¿Por qué me estás mirando de esa manera?...Deja de tener malos pensamientos, Kenji-chan.

-¿Cómo puedes estar tan seguro de que estaba teniendo malos pensamientos, Kenshin?

-Tienes esa mirada en la cara.

-¿Qué mirada?- Le preguntó, con una mirada aparente de mucha inocencia. Le encantaba ver a sus padres así... como unos niños. Él sentía que tenía que meter la mano para conseguir que estuviesen juntos de alguna manera, y pudo ver que su padre ya estaba empezando o ya se sentía muy protector y posesivo con respecto a su madre.

-Esa mirada que tienes cuando se está pensando en algo malo- fue una respuesta simple. Kenji trató de negarlo, pero ambos sabían o él tenía la pequeña certeza de lo que estaba pensando el adolescente. Niégalo todo...

Kenji aun continuaba con la negativa. -No sé de lo que estás hablando, Kenshin.

Battosai suspiró. Yo nunca voy a ganar un argumento contra él, mocoso echado a perder.

-Supongo que no vamos a tener el queso de soja para la cena de esta noche.- Cambió de tema. Seguía lloviendo afuera y que no querían correr el riesgo de ir a la ciudad y coger un resfriado sólo por algún tofu. -¿Qué te parece si hacemos bolas de arroz especiales para esta noche, Kaoru-dono?

-¿Podemos hacer algo con orejas de conejo y bigotes?

-Absolutamente, Kaoru-dono.

Kenji rio en una esquina del dojo, mientras continuaba poniendo los bokken atrás en sus bastidores. Ah... el amor joven...


-¿Qué es esto?- Kenshin miró fijamente la jarra que estaba delante de él.

-Es sake- le dijo Kenji.

El Battosai parpadeó y arrugó la frente. -Yo sé lo que es. Yo crecí con mi shishiou, ¿recuerdas? ¿Qué estás haciendo con esto, Kenji-chan?

-Ano... tú bebes sake, Kenshin.- Kenji tenía una voz traviesa y una mirada muy condescendiente.

Kenshin quería golpear su cabeza contra algo duro; Es como si Kenji-chan no entendiera todo lo que digo... –Ya lo sé, Kenji-chan. Lo que quería saber es ¿por qué lo tienes? ¿De dónde sacaste eso? ¿Por qué llevas eso?

Kenji decidió responder a sus preguntas. -Kamiya-sensei me lo dio a cuando él volvió.

-Uno de los padres de los alumnos vende sake para ganarse la vida. Me dieron una jarra cuando llevé al chico a la clínica.- dijo Koshijiro cuando apareció junto a Kenji. -Uno de los beneficios de cuidar de mis estudiantes y de la ventaja de tener padres generosos. ¿Lo cuidaras para una ronda de bebida, Himura-san?

-¡Por supuesto, Kamiya-sensei!- Kenji respondió con entusiasmo cuando se sentó cómodamente, metiendo sus piernas debajo de él y esperó.

-¿Puede tu hermano beber licor?

-Sí que puede, sensei. Nosotros crecimos con un hombre que ama el sake.- ambos pensaron en Seijuro Hiko XIII. Y sí que ama el sake... pensaron los Himura.

-Bueno, ahora…- Koshijiro sacó tres tazas pequeñas planas del armario y sirvió una generosa cantidad en cada una, después de que se instalaron cómodamente.

-Dicen que cuando un hombre bebe sake y siente que su sabor es dulce, quiere decir que el hombre esta pleno.- Miró fijamente por encima de su taza de sake a Kenshin. -Si le sabe amargo, dicen que es porque hay algo que falta en la vida de ese hombre.- Tomó un sorbo de su copa y le indicó a los dos pelirrojos a hacer lo mismo.

Kenshin se sintió un poco indeciso de beber de su copa, pero Kenji se llevó contenido de un solo trago. No es más que la historia de una antigua esposa, pero ¿por qué siento vacilar de beber sake después de escucharlo...?

-¿Qué pasa Kenshin?

-Nada- le respondió en voz baja y tomó un sorbo de sake. Él parpadeó.

-¿Y bien? ¿Es dulce o es amargo?

-Es...- Kenshin parpadeó-... dulce.

Koshijiro sirvió más del líquido en la taza vacía de Kenji y se rio entre dientes. -Feh Kenshin, no tomes tanto en cuenta la historia de este viejo hombre. Realmente el sabor agradable del sake se debe a un limpio resultado del equilibrio y de la armonía entre el azúcar y los ácidos de origen natural. No hay más verdad detrás de esa historia agridulce.

Kenji asintió su cabeza estando de acuerdo con su abuelo, pero Kenshin sonrió para sus adentros.

El sake era dulce. Y eso fue todo.


Notas de la traductora: woohh de verdad no esperaba actualizar tan pronto jajaja pero dividí mi tiempo y la verdad creo que el largo del capítulo ayudó también, espero que les guste el cap tanto como me gusto a mí, disfrútenlo, espero ser más recurrente aunque lo dudo un poco… ya saben, hay días buenos y días malos (y concentración XD) para escribir, saludos a todos¡