Disclaimer: ni Rurouni Kenshin ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Nobuhiro Watsuki, yo solo los tomo para crear esta historia que espero sea de su agrado.

Este fic tampoco, es una traducción del fic "Boy meets dad" de Kagome Taisho.

Conociendo a mi padre

Cap. 16

Luciérnagas por siempre

-¿Qué te hace feliz, Kenshin?- Las palabras de Kenji eran un poco arrastradas. Koshijiro había bebido sake en exceso hace varios minutos y ahora estaba cómodamente durmiendo, parecía como un águila extendida en el suelo.

Himura Battousai ponderó la pregunta. ¿Qué me hace feliz? No creo que me haya hecho esa pregunta antes. Una imagen de la sonrisa dulce e inocente de una niña revoloteó por su mente pero él lo hizo a un lado, no estaba listo para pensar en ello todavía.

¿Qué me hace feliz? Miró al joven que estaba sentado a su lado. Durante los días que habían pasado juntos, el Hitokiri Battousai sintió calma en su alma que nunca jamás había sentido antes. Una sensación de estar en casa. Un sentimiento de pertenencia. De cuidar a una persona, de cuidar a su familia. El chico del futuro le había enseñado unas cosas y le mostró otras de las que pensaba que no tenía derecho a ver o sentir antes.

¿Qué me hace feliz? Creo que la pregunta real es ¿merezco ser feliz?

-Tu sabes que estuve con shishiou para convertirme en un Hitokiri, creyendo que realmente podía usar mi espada para llevar a cabo una nueva era. Pero... Parece que no importa a cuantos haya matado, Japón no está ni cerca de conseguir la paz.- los ojos púrpura de Kenshin se habían ensombrecido un poco.

-Ahora que te conozco, Kenji-chan, tú me has mostrado lo que es la felicidad y lo que significa proteger a alguien. Me di cuenta de que yo puedo ser diferente de lo que estamos acostumbrados, pero prometo que, incluso si no puedo proteger a todo el mundo o hacer felices a todos de la forma correcta, algún día, de alguna manera, cuando el Hitokiri Battosai ya no sea necesario, voy a encontrar una manera de hacer felices a las personas sin matar con el fin de reparar todas las vidas que he destruido.

A pesar del estado difuso de su cerebro, Kenji supo que lo que su padre decía era importante. Él se enderezó y escuchó atentamente.

-Me gustaría desear que te quedaras en esta época, Kenji-chan. Tengo que admitir que me gusta mucho tu compañía. Me has dado tanto sin esperar nada a cambio. Me gustaría ser capaz de reparar cualquier error que haya cometido contigo en el futuro.

Nunca pensé que te oiría decir esas palabras, padre. Kenji sonrió a Kenshin. –Ya lo hiciste, creo. Estos han sido los momentos más felices de mi vida, Kenshin. Yo... nunca pensé que tendría que experimentar esto. Si fuera a morir mañana, moriría como un hombre feliz... papá.

-No digas eso Kenji-chan. No morirás mientras yo viva.- dijo Kenshin con vehemencia y totalmente serio. Por encima de su cadáver Iba a permitir que cualquiera pusiera una mano encima de su familia, No le gustaba que Kenji hablara de esa forma aunque fuera solo una broma.

-¿Alguna vez te han dicho que eres demasiado serio para tu propio bien, Kenshin?

Ambos, padre e hijo se sonrieron mutuamente.

-Ya sabes que debemos irnos pronto. Alguien podría buscarnos en Otsu y pensar que estamos muertos o desaparecidos si no nos encuentran allí.

Kenji suspiro. -Lo sé. Ya sabía que esto…- Señaló a Koshijiro que seguía roncando suavemente en el suelo, -…era demasiado bueno como para ser duradero.- Sus ojos se llenaron de tristeza, pero él sabía que iba a verlos de nuevo algún día, probablemente, su abuelo y su madre...

-A veces los miro y simplemente me imagino vivir aquí para siempre, sin la guerra... ser feliz. Ha sido extraño- Fijó su mirada firme en el Jarro ahora vacío sobre la mesa. -La mayoría de las personas que conozco que son mayores que yo en mi tiempo son más jóvenes que yo ahora. Los conozco, pero ellos no me conocen. Se ven tan jóvenes, casi sin preocupaciones, incluso en estos tiempos de guerra, en comparación con los que conocía antes... o... er los conoceré... Bah, ya sabes lo que quiero decir! - Sus pensamientos derivaron de nuevo a la gente que vivía en el Aoiya en Kyoto. Aoshi-sama ya era un bloque de hielo en la adolescencia, pero sus hombros no estaban teniendo el peso que en su época ya tenía. - Algunos de ellos- dijo, pensando en Saito- ni siquiera son mis amigos todavía.

-Estoy seguro de que todo va a salir bien

Kenji suspiro. -Sí, yo también lo espero. Si tuviera el poder de detener el tiempo, lo haría. Me volvería a alojar aquí para siempre, sólo nosotros cuatro en este dojo.

Los grillos cantaban y se agitaban al viento entre los árboles. Los ojos de Kenji estaban siendo más y más pesados por los efectos del alcohol que se había arraigado en su sistema. Estaba empezando a pensar que no era justo la forma en que algunas personas como Kenshin o especialmente Hiko-sama podían beber más que él y no mostrar síntomas de estar borracho.

No mostró ninguna resistencia cuando kenshin lo llevó a su habitación después de asistir al señor Koshijiro, Kenji era tan cooperativo como una muñeca de trapo cuando Kenshin lo vistió con un yukata de dormir y suavemente lo metió en la cama como si fuera una niño de tres años. Se durmió en el momento en que su cabeza tocó la almohada.

-Voy a proteger tu felicidad, hijo mio.


-¡Keeeeeeeeeeeeeeeeny!

-¡Ya voy! ¡Espera señorita Kaoru!

-¡Keeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeny!

-Ya casi, Kaoru-dono.

-¡Date prisa! ¡Date prisa! ¡Rápido! ¡Rápido!

-¿Qué es todo ese escándalo?- Koshijiro soltó la pregunta al aire cuando abrió la puerta y frotó su cabeza tratando de alejar el dolor que le producía. Tenía muy baja tolerancia al alcohol, que era la razón por la que casi no bebía sake.

-¿Kenshin?- Preguntó Kenji cuándo abrió la puerta shoji para investigar la conmoción.

-¡Keeeeeeeeeeny!

-¡Espera Kaoru-dono!

-¡Mou! Date prisa

Picado de la curiosidad, Kenji decidió averiguar lo que pasaba. -Es muy temprano en la mañana para estar muy alegre.- Él murmuró en voz baja. El no s ehabia levantado con el pie derecho, tenía un dolor de cabeza leve debido al sake de ayer en la noche y sus ojos se negaban a cooperar esta mañana. Todavía estaban medio abiertos e inyectados de sangre por el cansancio.

-¡Rápidoooooo Kenny!

-Hai, Kaoru-dono, sólo un poco más ¿de acuerdo?

Kenji se preguntó que tanto hacían sus jóvenes padres tan temprano en la mañana. Heck, me pregunto cómo Kenshin logra librarse de los efectos del alcohol durante la noche. Se imaginó que su baja tolerancia al alcohol debió haber venido de parte de su madre, que siempre veía doble después de unas cuantas rondas. Se dio cuenta de que Koshijiro parecía estar maldito con la misma aflicción cuando el hombre emprendió su viaje al mundo de los sueños rápidamente.

Frotándose los ojos y bostezando, Kenji finalmente encontró la causa de todo el fuerte ruido que hacía tan temprano en la mañana. Se puso de pie al lado de Koshijiro y parpadeó como un búho a la vista.

Kenshin estaba dándole un uso interesante de su velocidad divina, tratando de calmar a una Kaoru de aspecto airado. Arrastraba cubos de agua desde el pozo hasta la casa de baños bajo el ojo crítico de la niña que sostenía su bokken de confianza, que mira como si estuviera en posición de atacar en cualquier momento. Ella le decía a su Kenny que se diera prisa y 'Kenny' de hecho andaba deprisa, lucía como si un batallón entero del shinsen-gumi le persiguiera.

Koshijiro parecía francamente impresionado en la demostración de la velocidad extraordinaria de Kenshin, se quedó con la boca abierta y sus ojos eran dos veces más grandes.

Si su maestro podría verlos ahora, ver a Kenshin utilizar estas enseñanzas sagradas para apaciguar a una niña... Kenji se desplomó en el piso del dojo en un ataque de risa histérica.

-¡Date prisa, Kenny!- Exigió la pequeña Kaoru de nuevo, sus manos ahora hechas puño y situadas a los lados de su cintura.

-Está casi hecho, Kaoru-dono. Sólo uno más y...- Él desapareció dos veces más en la casa de baños.

Cuando la niña estaba finalmente satisfecha con la cantidad de agua que fue preparado para su baño, Battosai asió diligentemente los fuegos de la casa de baños para dar calefacción a su baño. Cuando estuvo satisfecho con la temperatura y ya no había más quejas de la niña mandona, se acercó a donde su hijo que aún seguía histérico de la risa y lo miró.

Kenji se secó las lágrimas de los ojos. -Trabajando como un burro tan temprano en la mañana, ¿Kenshin? No pensé que podría utilizar su velocidad para cargar cubos de agua. ¿Cómo es que nunca pensé en eso?- Se dejó caer en otro ataque de histeria, agarrando sus costillas que estaban empezando a doler la risa.

-Me desperté un poco más tarde de lo normal y Kaoru-dono estaba molesta porque su baño no estaba preparado para ella tan pronto como se despertó.- Fue la respuesta cortante.

Koshijiro se sonrojó visiblemente. -Me disculpo, Himura-san. Mi hija puede ser un poco malcriada como una princesa a veces. Asumo toda la responsabilidad de echarla a perder.

-No se preocupe Kamiya-sensei. Kenshin la ha estado echando a perder la semana pasada más de lo que probablemente ha tenido estos dos últimos años, es por eso que ella le pide cualquier cosa a él. Creo que mi hermano pequeño disfruta dándole atención a la pequeña Kaoru también. Parece que a él le agrada mucho.- Kenji movió las cejas sugestivamente a Kenshin, pero por suerte, en opinión de Kenshin, parecía que Koshijiro no se había dado cuenta.

Kenshin continuó mirando a su hijo, que estaba actuando ajeno a su reacción, mientras que él gruñó por lo bajo. ¡No era su culpa que la pequeña Kaoru le mandaba a hacer cosas! De alguna manera, la niña había desarrollado un apego hacia él y al ser la pequeña querubín mandona que era, parecía que lo manejaba a su antojo. El temido Hitokiri Battosai se había dado cuenta de que sólo tenía dos opciones cada vez que esos ojos azules de bebé centraban su atención en él. Una: que podía hacer lo que quería que hiciera sin ningún tipo de preguntas o quejas. O dos: que podía hacer lo que quería que hiciera sin ningún tipo de preguntas o quejas. Las enseñanzas del estilo Hiten Mitsurugi no podían competir contra un par de ojos azules angelicales.

-No es ningún problema en absoluto, Kamiya-sensei- dijo Kenshin después mirando una vez más a Kenji cuyos hombros aún estaban temblando de la risa contenida. ¡No es gracioso! Él no podía entender lo que el otro pelirrojo había encontrado tan gracioso. -El desayuno está listo. Si tienen hambre pueden seguir adelante y comer, voy a esperar hasta que Kaoru-dono termine su baño así que podemos comer juntos.

Pensó que la pequeña Kaoru siempre olía a jazmines y supuso que debía de ser el jabón que usa.

-¿Todavía irán a ver las luciérnagas esta noche?

-Sí, creo que Kaoru-dono está muy entusiasmada con eso.


-Creo que se llaman luciérnagas mágicas.- dijo Kenji a sus compañeros más jóvenes. Él conocía la leyenda de estas luciérnagas que conceden deseos ya que creció en esta ciudad. -Se dice que si les pides un deseo y tu corazón es puro, las luciérnagas lo harán realidad- Le dijo a la niña que estaba sentada en la parte superior del hombro de Kenshin.

Varias luciérnagas brillantes volaban alrededor de ellos, que proporcionaban la luz en la oscuridad de la noche. La pequeña Kaoru quería alcanzar con diminutos dedos a algunas luciérnagas; era como si ella quisiera atraparlas. Kenshin estaba escuchando su conversación en voz baja; él estaba en su habitual calma y observación. Koshijiro se había quedado en el dojo. Su sensei pensaba que era demasiado viejo para mirar las luciérnagas y acepto que los chicos Himura fueran al verlas tras observar el entusiasmo de su hija.

La pequeña Kaoru se sentó encima de los hombros de su Kenny y miró a los pequeños insectos que emiten un brillo bonito con los ojos muy abiertos. –¿cualquier cosa que desee?

Kenji asintió y sonrió. -Cualquier cosa.

-Me gustaría...-La pequeña Kaoru apretó su agarre sobre el pelo de Kenny: -Me gustaría que tú y Kenny nunca se fueran y se quedaran conmigo y mi papá para siempre.

-Para siempre es mucho tiempo, ¿verdad?

-Por y para siempre, hasta que crezca y podamos vivir ¡felices para siempre!-La niña gritó y golpeó con sus piernas que colgaban en el pecho del Battoussai.

Kenshin calmó las piernas entusiastas de la niña, con miedo a que se cayera de un exceso de excitación. -Maa maa Kaoru-dono.

Kenji sonrió a su joven madre con cariño. -Los deseos tienen ciertas formas de ser concedidos, Kaoru-chan. No importa el tiempo que haga falta. Recuérdalo siempre.


SIEMPRE se convirtió en una semana después.

Los dos pelirrojas le dijeron adiós a Koshijiro con el corazón encogido. Kenji había esperado hasta que Kenshin había guardado a la pequeña Kaoru en su siesta del mediodía en silencio antes de que empacaran sus cosas y se despidieran a la futura maestra del kamiya Kasshin que se había encariñado con los dos.

Los ojos de Koshijiro estaban llenos de tristeza, mientras trataba de convencer una última a los hermanos de quedarse en el dojo. Ellos eran grandes espadachines, gente sencilla que no tenía por qué luchar en una guerra.

-¿Seguro que no quieren quedarse aquí en este lugar, Himura-san? Siempre hay más espacio en el dojo para dos compañeros samuráis como usted y su hermano, sobre todo para alguien con tanto talento como tú. Has sido mi mejor estudiante hasta ahora- Le dijo a Kenji una vez más.

Esto había herido a Kenshin cuando tuvo que meter a la niña de cabellos de ébano en su pequeño futón hace tan sólo unos minutos, siendo una despedida silenciosa por ahora. Él tampoco quería irse, pero sabía que no podían permanecer allí todo el tiempo que quisieran, tenían obligaciones que cumplir. Se imaginó que el silencio poco natural de Kenji era una indicación de cómo el otro pelirroja estaba tomando esta separación forzada de su abuelo y su madre también. Él estaba inusualmente tranquilo, y sus ojos color lavanda normalmente alegres estaban desprovistos de toda emoción. No le gustaba ver a Kenji-chan tan triste.

-Me gustaría que pudiéramos quedarnos, Kamiya-sensei.- Kenshin le dijo a su futuro suegro en voz baja cuando su hijo se quedó en silencio. -Pero tenemos obligaciones y promesas que cumplir. Tal vez algún día nuestros caminos se crucen de nuevo.

El maestro Kamiya Kasshin suspiro. Había tenido la esperanza de convencer a los hermanos de quedarse, pero él no quería obligarlos a hacer nada que no quisieran.

-El Dojo Kamiya estará siempre abierto para ti y tu hermano, Kenshin. Me gustaría poder hacer que se quedaran, si no es por el bien de este anciano entonces tal vez por el bien de mi hija que parecía haber desarrollado un apego a ti.- Koshijiro sonrió. -Pero entiendo. ¿Qué clase de hombre eres, si no puedes mantener una promesa, ne?

Su sonrisa era triste, pero casi no era a la vista. Su mirada se centró en los dos pelirrojos que se habían vuelto como los hijos que nunca tuvo. Él realmente deseaba que estos dos hombres a los que había considerado honorables regresaran algún día. Temía tener que enfrentarse a su preciosa hija cuando se despertara y tener que explicarle a ella que Kenny se había ido.

Kenji salió de su estado de adormecimiento mental, el tiempo suficiente para dar a su abuelo un aplastante abrazo, que el hombre mayor no esperaba, pero que devolvió, no obstante.

El Battosai tuvo que girar la cabeza lejos de la emoción extrema que estaba encendiendo el ambiente que les rodeaba.

-Cuídate sensei. Y a la pequeña Kaoru, también. Les prometo…- Kenji tragó, con lágrimas que amenazaban salir de sus ojos - …Les prometo que si sobrevivimos a esta guerra, vamos a hacer todo lo posible por volver.- Él parpadeó rápidamente, quitando la humedad en sus ojos. No iba a ser débil frente a su padre y su abuelo. Era un Himura. Era fuerte.

-Si lo haces vamos a tener una fiesta, ne? Tal vez tu hermano no va a ser capaz de beber debajo de la mesa otra vez- bromeó Koshijiro.

A pesar de que se rieron, los tres de ellos podrían decir que fue forzado. Ninguno de ellos estaba muy contento con la situación actual, pero eran hombres.

-Buena suerte.

Kenshin y kenji Himura se inclinaron respetuosamente ante Koshijiro Kamiya una última vez antes de que se alejaran del dojo y finalmente, comenzaron su viaje a Otsu.


Notas de pola de himura (la traductora): bien¡ ha sido mucho tiempo desde la última actualización, quiero pedir disculpas, pero como ven, ahora me encuentro empezando mi vida laboral y ha sido muy difícil adapatarme, aun me cuesta, pero quiero que sepan que no abandonaré ninguno de mis fics sin terminar, aunque tome tiempo, por fa ténganme paciencia, no es tan fácil esto…. Espero que les guste este cap, nos leemos¡