Capítulo V
El sueño de cada uno…
Cuando la noche finalmente había caído sobre un tranquilo Canterlot, a la hora en que los pequeños han comenzado a prepararse para irse a dormir y al momento en que los padres dedicaban las últimas horas a ellos, sea para hablar sobre su futuro, sea para tener algo de diversión extra o solo para tener un momento de tranquilidad después de horas de incertidumbre laborar y cuestionamientos por los cuales todos pasamos en algún momento de nuestro vaivén existencial. Spike y Helmet al percatarse de que la noche finalmente se había proclamado como la eterna soberana a estas horas decidieron bajar y posponer su plática para otro momento más, Servet terminaba de secarse su cabello y Elisa solo dejó su habitación, poniendo un libro sobre su cama "Poesía Arcana por Abdel Hadi" Un libro grueso y sumamente pesado, algo polvoso cuando lo extrajo de la biblioteca pero repleto de una belleza estética incomparable. Elisa, mientras caminaba escaleras abajo rumbo al el comedor no dejaba de pensar en un poema en particular
"Cuando las tinieblas se espesen,
espérame en la tenue noche, siendo ésta
la mejor guardiana de secretos;
Pues, al sol le impedirá brillar,
a la luna salir y a las estrellas correr"
A pesar de que solamente era una pichona de grifo, ella comprendía temas que teóricamente solo aun adulto deberían internarle. Cuestiones como política, economía, religión, amistad, odio y amor eran temas recurrentes. Casi no tenía con quien hablar, salvo su madre, la cual, como era de esperarse, era más que obvio que Twilight no era su madre biológica, pues ella comprendía bien de biología y por lo que respecta, salvo raras excepciones, dos especies distintas no pueden procrear. Sin embargo eso no le impedía llamar a la princesa de la amistad "mamá" una palabra que a los oídos del sin número de pretendientes que buscaban a la alicornio morada los ponía nerviosos, provocando que las damas de otras cortes proliferaran pérfidos rumores con respecto a ella y su "cosa" que era como las demás miraban a Elisa; siempre una extraña, una rara que sabrán los dioses porque Twilight no se ha deshecho de ella. En un principio, cuando ella era incluso más joven, solía acompañarla en varias reuniones. Pero los cotillos incesantes finalmente le habían hecho a ella desistir de acompañarla.
Algo que Twilight no vio con buenos ojos, para ignorancia de ella, no sabía que su hija era discriminada por los nobles, siempre a expensas de la madre (reina y princesa) mofándose siempre de la grifa, aprovechando cada descuido de la princesa, al punto de hacerla llorar en incontables ocasiones. No soportaban el hecho de que un grifo estuviera aun lado de una de las princesas más importantes de las reuniones de las naciones o cualquier otro evento.
A pesar de que Twilight necesitaba a Elisa para sentirse segura, pues el saber que sin importar nada pues ella siempre estaba ahí en los momentos de mayor tensión, finalmente tuvo que aceptar su negativa. Y desde entonces Twilight viajaba acompañaba de Spike, como siempre había sido, desde ese incidente, aunque él nunca olvidaba su posición como el general de las fuerzas terrestres, siempre formal y por mero protocolo no podía mostrarse siquiera un poco condescendiente con ella, pues eso demostraría una clara debilidad de la incapacidad de su reino, y para ese momento sería un claro momento para invadirlo. Pues pese a ser un país esencialmente pequeño, era rico en materia prima, minería, agricultura y un sinfín de riquezas naturales que harían plausible una invasión. Pero como Elisa era pequeña no habría problema alguno en que mostrará su lado débil ocasional. No podía con Spike, a pesar de quererlo como un hijo y un hermano, y él a ella de la misma manera recíproca, no podía contarle o abrazarlo en esas circunstancias. En cualquier caso Elisa no le gustaba pensar mucho sobre eso, aparte tenía hambre. Así que solo terminó de bajar las escaleras hasta llegar a una puerta enorme que fue abierta por los guardias que las resguardaban. "huele delicioso" pensó.
Enfrente de ella una larga mesa rectangular se extendía en todo lo ancho de la habitación, un enorme candelabro colgaba oscilante por encima de sus cabezas, de este un brillo blanquecino producto de "los cristales eternos" (que era como llamaban a un material relativamente común, descubierto hace poco, el cual tenía una forma similar a un tosco rombo, de este un brillo tenue y cálido era desprendido siendo capaz de iluminar una pequeña habitación, en el caso del candelabro debían haber como setenta cristales haciendo que un brillo casi mágico diera una sensación de dulce calidez a los comensales) Cinco sillas puestas a un lado de otra con excepción de la silla real al frente de las cuatro (puesto por mera tradición más que por gusto). Elisa había sido la primera en llegar pero decidió no sentarse aún. En su lugar recorrió la habitación, al fondo de la misma, se encontraban seis enormes ventanales en donde se podía ver Canterlot en la noche, pero había nubes negras que impedían el paso, por ende solo una enorme luna se colaba por el lugar creando una escena similar a un ambiguo misterio carente de respuesta. Elisa miraba por detrás, pensando en que pudiera pasar si quizás hace siglos la historia hubiera sido distinta "¿Tal vez Ikaruga siguiera todavía? Puede ser. Aunque bueno, hubo varios factores que influyeron durante la guerra del "gran regreso" en cualquier caso… Quien sabe" Suspiró y se sentó. Unos minutos después los comensales hacen su entrada. Primero Servet, quien acababa de bañarse, de hecho su plumaje huele a hierbas aromáticas, fruto del baño en que estuvo hace poco. Su pupila se expande al momento de ver a la pequeña, esboza una sonrisa, tan forzada como sincera, a la joven grifa. En su interior una lucha de sentimientos de lleva acabo, a su manera de ver, ella es su hermana renacida, pero de sus memorias pasadas, de toda la vida que compartieron juntos, no hay nada. Cada recuerdo es como una gota simple de agua que ha sido evaporado por circunstancias ajenas a su entendimiento. De ser por ella estaría dispuesta a hacer lo que fuera por recuperar sus memorias, pero por mucho que ha leído, investigado y escabullido a las secciones antiguas de las bibliotecas del castillo, no ha podido encontrar algo, una pista siquiera, indicando la manera correcta de recuperarlo.
Resultaba frustrante, que una pequeña pichona cargue con semejante peso en sus alas. El deseo de ser querida por una ser importante y saber, aun cuando intentes hacer todo lo que éste dentro de tus posibilidades, nunca podrás hacer nada por lograr el cariño de ese ser. Tratar de imaginar lo difícil de la situación poniéndose en las plumas de un menor es algo imposible de describir. Elisa quería abrazarlo pero gritarle a la vez, una confusión plagaba su mente, un panal embravecido dispuesto a sacrificarlo todo por un solo objetivo, y en este caso respondería a una sola y simple interrogante "¿Me quieres?" Una simple pregunta que hace temblar a cualquiera que sea en cuanto las palabras retumban en sus tímpanos
-¡Servet!-Comentó la pichona con asombro en su voz
-Elisa…-Servet quería decir algo pero… Sencillamente se limitó a tocarle la cabeza y revolotearle sus plumas-Buen, provecho. -Y se sentó a comer a dos sillas de distancia, mientras Shining, Spike y Twilight tomaron sus lugares. La cena consistió en papas al horno sazonadas con hierbas finas, acompañas en salsa de champiñones y un arroz con espinacas para los ponys, mientras que por su parte; Spike y Servet degustaban unos medallones de res con una guarnición de arroz, pero para Elisa, decidió solo probar las papas y nada más. Algo que ciertamente era raro de ver, dado el hecho de que los grifos son principalmente carnívoros por ende Servet no entendía el comportamiento de ella… de Elisa. "En otro tiempo, comías carne como si no hubiera mañana. Recuerdo a nuestra madre levantándose temprano, colocando unas papas con cecina en el horno bañadas con mantequilla y un poco de orégano, las horneaba hasta que adquirieran un color característico. Me solía despertar tarde, lo cual me molestaba porque literalmente te devorabas todo. Claro ese era otro entonces. Mucho antes de que…. De muchas cosas que no quiero pensar. ¿Estarás ahí? En ese pequeño cuerpo que tienes ¿Tendrás el alma de mi hermana? Quisiera que me dieras una demostración, Elisa, una leve prueba de que sigues ahí. Dormida o perdida navegando por los dioses saben dónde hacía un rumbo incierto" Servet corto un trozo del medallón y lo introdujo en su pico saboreando como los jugos de la carne excitaban cada papila gustativa de su ser.
Él realmente quería sentir algo pero, sencillamente, el sentimiento no brotaba, no le nacía ninguno de afecto a la pequeña grifa, pese a ser el actual portador del elemento de la bondad, no podía, no era que no hubiera tratado. Resultaba frustrante y hasta contradictorio que tratara todo el tiempo de quererla. Pero, el ya no tan joven grifo, decidió no pensar más. Hace un tiempo Twilight le había explicado que si pasara más tiempo con Elisa pudiera comenzar a quererla sin embargo. Aun así nunca nada paso…
El silencio pudiera haber sido absoluto, salvo por los sonidos de tenedores, cucharas y cubiertos revolviendo la comida y golpeando la fina vajilla de porcelana. Por un momento la princesa de la armonía se sintió invadida por un recuerdo de sus amigas y ella cenando en un salón parecido pero en su castillo original. Recuerda a Pinkie haciendo maromas en la mesa y a Rainbow Dash retando a un concurso de comida a AJ mientras Rarity les dice que se comporten y la risa delicada de Fluttershy es provocada por algún chiste de Spike. Pero la imagen rápidamente se desvanece en un instante en el cual ella regresa al tiempo presente. Spike deja a un lado su carne, toma un copa de vino, carraspea un poco y pregunta a Twilight
-Este… ¿Cómo van las juntas?-
La princesa se limitó a emitir un suspiro mientras no dejaba de mirar su reflejo en el plato. Estaba cansada, las juntas con los dirigentes le tenían harta, ella deseaba sencillamente desaparecer de una buena vez y por todas pero sabía que no podía, no ahora que las cosas se encontraban en un punto crítico.
-Bueno, como van las cosas en el imperio de Cristal ¿He Shining?-Pregunta Spike nuevamente
-Este… Yo realmente no quiero hablar de eso Spike-Shining baja la mirada y sus siguen a una hormiga que pasaba tranquilamente. Lo cierto es que Helmet es también general suplente de la guardia de cristal y como tal goza de ciertos privilegios en el imperio, aparte si algo llegará a pasar con Cadence, él tendría que asumir el torno al ser descendiente directo de Shining Armor, su tatarabuelo. Cadance respetaba y quería su nieto, pero por varias circunstancias se reserva el lujo de expresar sus sentimientos. Probablemente el suceso que más cambió a Cadence fue los hechos acontecidos durante la "rebelión del maíz" un hecho que marcaría un antes y un después en el reino de Canterlot, y hasta antes de la caída del imperio grifo, este era el hecho más significante para la historia de Equestria y provocaría que las grandes naciones del mundo comenzarán a temblar con respecto al poder los gobernados.
-Hmmm… Entonces Servet que me cuentas de…. He… No sé lo que sea-Dijo Spike con un trozo de filete atorado en sus colmillos y medio masticas
-Este…Yo…. No sé-EL joven grifo no se encontraba en mejor situación. El de la cena resultaba lúgubre y desolado, como la paz incierta y traicionera tras una cruenta batalla, pero que podía esperase si realmente no había mucho que decir, al menos así lo pensaba el grifo. Aunque en su interior, la querella más inmensa se llevaba a cabo, una línea imaginaria divida sus dos hemisferios, una gritaba "¡VAMOS EMPRENDAMOS LA BÚSQUEDA!" y la otra que era racional, sabía que la situación política hacia imposible movilizarse, que un gobernante abandonará su puesto en la situación tan delicada de que rodeaba al mundo después de la crisis de la caída del régimen grifo, sería el santo y seña esperado para la invasión deseada. Pues, aun cuando Equestria, no era más que un país, moderadamente grande, dentro de un planeta inmenso con rincones aún inexplorados, sus años dorados se encontraban ahora tan distantes. En un tiempo hablar de Equestria era sinónimo de poder y estabilidad, tierras fértiles y riquezas impensadas. Pero siglos de conflictos, sequías, inviernos y desarmonía habían desbalanceado a la pobre nación que se hallaba actualmente en recesión económica no muy favorable, debía préstamos a otros imperios que se habían alzado como las nuevas economías imperantes, y algunas habían comenzado a expandirse de una manera más pacifica pero no por ende libre de violencia pasiva. Naciones como Cowrea se había aliado con Pingwin, una nación conocida por su frio intenso pero donde abunda un material negro y oscuro que impulsa maquinarias de un poder impresionante. Quizás, entre el cosmos político de este mar de juegos de simulación y poder, el más interesante a destacar era el imperio de Cristal, el cual, literalmente, brillaba por su poder militar y comercial.
Con regulaciones nunca antes vistas el moribundo imperio consiguió poder como nunca antes visto, inclusive, durante las magnas reuniones, la voz de Cadence, quien ahora se hacía llamar "la monarca del cuarzo" había impuesto y sometido a las demás naciones sin disparar una flecha siquiera. El descubrimiento de una extraña veta hace seis años de unos cristales que llamaron karks había propiciado el descubrimiento de un nuevo material que impregnado en las armas, convertía a la roca en acero (no literalmente pues no cambiaba su estructura molecular) y a las armaduras de hierro las hacía tan duras como un diamante. Permitiendo de esa manera abaratar los costos de su ejército. Una vez resuelto su problema militar importó la formula a los otros reinos, Cowrea fue la nación más interesada y la primera inversora. En Camelú descubrieron que los cristales karks podían ser usados como adornos en orfebrería. Y siendo el imperio de cristal el único lugar del mundo donde existe ese material, el capital comenzó a fluir y el poder Cadence creció como nunca.
Pero ahora, en estos últimos ocho años tal empresa lucía muy lejana por no decir imposible, en especial con el resurgimiento de la primera democracia Twilight tuvo que frecuentar varias reuniones para explicar que paso y que no paso, pero principalmente aprovechaban cada oportunidad para recriminarle que permitió que un gobierno profano se burle de la larga tradición de monarquía que el mundo estaba tan acostumbrado a mirar, pero los tiempos cambian, siempre es así nadie puede evitar que revoluciones aparezcan y que imperios y palacios caigan.
Sencillamente tenían miedo de lo que pudiera significar para ellos por eso querían sacarle información a la última princesa de Equestria, creían que ella sabía dónde se encontraba ese arma devastadora que fue capaz de reducir en un día a Ikaruga a nada. No obstante eso era algo que ignoraba, cierto, ella había visto esa arma en su máximo esplendor evitando una tragedia mayor la cual era la explicación que daba siempre, pero ellos seguían sin creerle. Estaba harta de que estos últimos ocho años hayan sido desperdiciados en tan banales reuniones, quería gritarles pero sabía que no debía, y mucho menos podía, cualquier acto de un reino pobre ante poderosos sería tomado como amenaza. Ella sencillamente quería emprender la búsqueda de su maestra tal y como Servet le había indicado….
La cena terminó sin decir más palabras. La noche entró y Luna sola permaneció, pues esta ex princesa gustaba de comer en soledad absoluta, ocasionalmente sonaba una música de su cuarto u otras veces la comida permanecía sin ser tocada… Cada huésped se fue a su cama. Pero Servet se encontraba dando un paseo nocturno, fruto de su falta de sueño. Recorrió inmensos pasillos pero sin objetivo alguno, llego al trono real y vio a un Discord durmiente flotando encima de ellos, tal vez dormía o tal vez no, era Discord dormido en el trono, no le dio más importancia (sonrió un poco al verlo tan vulnerable y apacible) y dejó la habitación hasta llegar a un balcón. Extendió sus alas y despego del suelo llegando a la parte alta del castillo donde encontró a la princesa Twilight sentada ahí mirando hacía el vacío en la noche más impregnada de estrellas que Luna pudiera haber creado para esta noche. Servet se ocultó detrás de una columna y contempló a la princesa que estaba con el cabello ligeramente mojada y la brisa nocturna revoloteaba algunas gotas que le hacían tener un brillo casi celestial. Servet pudo percibir su aroma, un aroma dulce y melancólico. Iba a darse una vuelta cuando:
-Sabes es de mal gusto espiar a las personas-Discord apareció de la nada provocando que Servet salta de un susto cayendo al suelo despertando a la princesa de su trance emotivo-Y ahora es momento de la retirada-Y con un chasquido de dedos desapareció tan rápido como aprecio
-¿Servet? ¿Qué haces aquí?-Le extendió su pata para ayudarlo, moviendo el mechón de que había bloqueado su ojo.
-Creo lo mismo debería preguntarle a usted majestad
-Vamos, no es necesaria la formada…. Bueno, yo… Yo solo estaba aquí-Ligeramente sorprendida comentó
-Ya veo. Yo no podía dormir. Di una vuelta y luego llegué aquí encontrándola con usted y luego Discord apareció cuando estaba a punto de retirarme
-Así es Discord, aun cuando hace siglos que dejó de ser malvado nunca ha podido evitar tener esa actitud tan bufonesca. Al menos ahora está más tranquilo. Desde que perdió el setenta por ciento de sus poderes parece haber demostrado más serenidad. Recuerdo una vez cuando lo deje a cargo por un día de Canterlot, todos mis súbitos eran ajedrez de gelatina de anís y la leche era la comida-Servet rió ligeramente
-Servet ¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro-Respondió titubeante, sabia porque sería la pregunta
-¿Por qué ves con indiferencia a Elisa?
El grifo guardó funesto silencio. Antes de dar una respuesta
-Por qué no puedo aceptar que ella sea mi hermana. Se parece a ella, pero aun así no siento el alma de mi hermana
-¿Acaso puedes ver el aura de los seres?
-No, pero es algo que tú mejor que nadie conozcas. Todo ser tiene una energía especial. Llámale aura, chacra o ki. Esa energía tiene un aroma, color y sensación. Mi hermana transmitía una sensación de calidez-verdosa, algo que no puedo ver en esa niña. Pero lo más difícil es que ella no es mi sangre.
-Tú eres el elemento de la bondad, deberías ser como Fluttershy
-Pero no soy Fluttershy, inclusive ella, también tenía sus propios defectos. Durante toda su vida a ella nunca le gustaron los dragones
-Pero ella quiso a Spike
-Porque Spike era diferente, cuando estuvo en Ikaruga, por Celestia, tú misma lo comprobaste, él no era como los demás. Era pacífico, es bravo, pero su modo de ser lo incita a la paz, no busca combate ni lo alienta, si no le queda de otra Spike pelea.
-Pero como representante del elemento de la bondad deberías comportarte como un digno representante
-¿Y acaso crees que estaba en mis planes convertirme en el sucesor de los elementos? Todos los dieron por perdidos cuando se juntaron para formar el árbol y ahora mírame, estoy con un brazalete en mi pata. Yo no me pedí que fuera así. Sin embargo… No puedo evitarlo, no sé qué signifique realmente este brazalete. Pero algo me dice que se avecina algo grande, lo siento.
-Fluttershy nunca se comportaba cortante con nadie
-Pero Fluttershy no está, además, Twilight, tu eres la magia, y sin embargo no tuviste el poder suficiente para proteger-La frase hizo revivir un episodio a Twilight, que ella hubiera preferido que no
-Eso fue en tiempo pasado
-Entonces, porque insistes en que actué como un fantasma del pasado
-Fluttershy no es un fantasma. Ella vive dentro de ti, mira, en tu pata yace el elemento de la bondad. Tu deberías ser una persona renovada, tu deberías ser un digno representante del elemento más noble, tu…
-¡TU DEBERÍAS DEJAR DE VIVIR EN EL PASADO!-Grita a todo pulmón Servet quien estaba fastidiado con el discurso de la princesa. Quien guardó silencio, se acercó a él y le dio una bofetada en su mejilla
-¿Tu que sabes de mí? He vivido más setecientos años, conozco más de la vida que tú, ¿tu acaso sabes lo que es perder un ser querido? ¿Tu acaso sabes lo que significa perder todo aquello que alguna vez amaste? ¿Tu siquiera sabes lo mucho que odio esto? Tu siquiera sabes lo mucho que…-Guarda silencio incomodo, cualquier frase que pudiera emerger la guarda en sus adentros mientras un atónito Servet lleva su ala para masajear su roja mejilla. Entonces en el intervalo entre silencio y sonido él dice tranquilamente
-Lo sé-Su mirada fúrica desparece un aura tétrico, sus pupilas pierden el brillo, su cuerpo se torna rígido y su voz adquiere una autoritaria y macabra seguridad propia de un supremo monarca destinado a la tragedia
La princesa le mira, mientras la luna se alza a su espalda, formando una imagen casi fantástica de ella como si fuera más grandilocuente que el mismo astro plateado el cual es como una bandera que ondea a sus espaldas y refuerza su presencia.
-Deberías amar a todos los seres-Comenta tranquilamente
-Y tú deberías saber que nunca fue tu culpa-Aquella feracidad desaparece y Servet se acerca a ella tocando su mejilla con su ala derecha limpiando una lágrima que emerge de sus ojos. Lo que sucedió a continuación es probablemente esa sensación de búsqueda de seguridad en la calidez de alguien más, una extraña sensación de tristeza aborda a Twilight, imágenes de gritos y llantos sumergidos en las llamas de infierno, ponys corriendo, rezando a las princesas por una solución al gran apocalipsis que se desata. Los pasos como una marcha terrible resuena en el lado de una colina mancilla con el color de la vida: el rojo carmesí, mientras un negro se cierne sobre el paisaje. Una risa gutural resuena, el cuerno negro brilla como diamante enfermizo y tres voces siembran el coro del caos a medida que avanzan. Ante tal desborde de imágenes, Twilight no puede soportar más y abraza de imprevisto a Servet quien responde de manera cariñosa ante el abrazo de la princesa, que avergonzada por dejarse llevar por tal impulso se retira en una fracción de segundo. Servet suelta una leve risa, se despide, da una media vuelta y emprende su regreso
-Espera un momento…-Dice Twilight ya con su rostro carente de sonrojes
-¿Qué sucede?
-En una semana, será la última reunión que tendré con estos líderes.
-Eso es bueno de saber-Comenta de espaldas
-Servet ¿Todavía puedes llevarnos con Celestia?
-Si estas dispuesta, sí. Cuando Adirf subió al poder yo perdí la familia que alguna vez tuve. Fueron asesinados. Ustedes son la única familia que me queda.
-Servet yo… Te quiero pedir una disculpa
-No te preocupes, incluso los dioses comenten equivocaciones
-No soy un dios
-Pero estas cerca de ser uno. Buenas noches
Mientras Servet se aleja en la noche, arrojándose al vacío mientras planea hasta la tierra, Twilight no deja de verle, de manera fascinada y atrapada por la figura del grifo quien parece un halcón nacido en el viento que sencillamente espera ser uno con las nubes nuevamente.
Hacía lo desconocido… sea lo que sea eso
Windy Mountain cubierta hasta los dientes en una capa, con sus armas ocultas bajo su costado, terminó su séptima taza de café en la semana. Habían pasado ya tres días desde que se alejó de la estación donde ser perdió, ahora ya se encontraba en otro punto lejano a cualquiera que hubiera visto. Claro ésta, si fuera una persona consiente y preocupada se habría dado cuenta que de haber girado a la derecha hubiera encontrado el camino. Aunque claro aceptar algo así ella lo definiría como "Una tontería ridícula" Y ahora, que todo era blanco, como la pureza sin corromper o alguna metáfora absurda de la cual ella carecía para describir donde se encontraba, comenzó realmente a preocuparse por su vida. Debían haber pasado como diez días desde la última vez que vio un ser vivo o un pueblo o la insinuación de algún pueblo. Aunque bueno, realmente no importaba donde se encontrara "He estado en peores situaciones que ésta, sé que podré salir. Solo debo matar a esa princesita morada y listo, entonces podré nuevamente a mi exilio" Quizás ese último pensamiento no fue el más grato que pudo tener, de cierta manera era un color negro, una tinta negra en un manto blanco, peor lo suficientemente diminuto para ser siquiera notado.
Por horas avanzó, hasta que sus cascos finalmente sintieron el peso y su cuerpo colapso en la nieve, resulta un espectáculo tétricamente gracioso el ver a la búfala arrastrarse por la sábana blanquecina hasta una cueva pequeña para resguardarse de la nieve. Llegó, y cual sería su mayúscula sorpresa, pues al poner su primer casco en la casa esta comenzaba a achicarse más y más. Pero el frío era inmenso y tuvo que arrastrarse lo suficiente, entonces, resbalo por una roca que le hizo deslizarse, la cueva se agrandó y ella pudo mover su cuerpo con libertad, si por libertad llamáramos agitar tus cascos al aire buscando donde agarrarte. Su impresión termina al momento que se impacta secamente en el suelo rocoso, pero, cálido. El golpe y el calor le inducen al sueño y queda finalmente suspendía en el mundo real y el mundo sombrío.
-¿Oye hermana recuerdas este árbol?
-Si
-Pues, padre lo plantó cuando era recién nacido y mira ahora lo mucho que ha crecido-Dice el pequeño Búfalo mientras se maravilla ante un hermoso árbol de guayabos
-Pero creo que le falta algo
-¿Qué cosa?
-Una fruta especial y única que debe colgar
-Pero todavía no es temporada de frutas hermana
-Tú, tonto
-Espera que estas haciendo, no lo hagas-Windy Mountain levanta a su pequeño hermana hasta la rama de ese árbol, comenzó a reír, Windy no pude dejar de sentirse feliz por lo que acaba de hacer. Su hermano luce como una fruta de temporada, incluso más maravillosa que una misma. Tanta es la dicha del sueño de Windy que no percata al momento en que una soga café se abraza al cuello de su hermana, levantándolo y quebrando su columna, el crujido del hueso coincide con el despertar de Windy.
-¿Has dormido bien jovencita?-Dice la cálida voz
-¿Quien está ahí? ¿Dónde está?-Antes de siquiera levantarse bien Windy ya buscaba la manera de defenderse, de hecho de no ser por su dolor en sus cascos hubiera atacado inmediatamente a la voz en la oscuridad
-Relájate, no voy a lastimarte-Aquella tranquila voz comenzó a frotar dos rocas ígneas. Una chispa brotó y en breves minutos la llama de una hoguera la caverna iluminó. Su rostro era azulado, su cuerno apenas brillaba y lucía moribundo, su cutie mark consistía en una estrella de seis picos encerrada en un cuadrado, los ojos son violetas, pero pálidos y carente de brillo, era como si el alma del individuo hubiera sido succionada.
-¿Quién eres?
-Puedes llamarme Dixie. No es mi nombre, pero me agrada ese apodo
-¿Qué quiere decir?
-Según sé, ese nombre se le daba, en una época antigua, a la parte del sur del Equestria, ignoró cuanto tiempo, pero las leyendas dicen que data del puente de la eternidad.
-He oído hablar de eso, era algo para unir a las naciones ¿o estoy equivocada?
-Esa es la leyenda, como sabes Cervidas, Zebrica y Camelu son las naciones más importantes del sur. Más allá de ellas se encuentra el mundo perdido. La leyenda decía que con el puente de la eternidad se unirían los dos grandes continentes, significando la cooperación entre todas las especies, sin embargo nunca pudo completarse ese proyecto.
-En cualquier caso ¿Dónde estoy?
-Estas en la cueva del humilde Dixie, mi pequeña búfala
-No, eso es obvio, quiero decir en donde estoy.
-Más allá de la frontera de Yakyakistan, cerca del imperio de Cristal.
-Entonces no estaba perdida.
-No, de hecho lo estabas. De la estación de tren, que es me imaginó por donde llegaste se toma un camino que se bloquea durante las tempestades. Pero una vez que termina se limpia fácilmente. Se camina unas tres horas y se llega a la capital. De ahí puedes tomar un trineo hasta donde termina la nieve. Luego caminas tres horas y llegas al imperio de cristal
Windy Mountain sintió como su orgullo era destrozado y su habla comenzó a titubear
-B…Bue… Bueno…. Bueno, esto…. Ejem…. Vale, ésta bien. Fui una idiota. Lo admito
-Vaya, pero si eres sincera
-¿Eso tiene algo de malo?
-La sinceridad es algo que rara vez se ve en estos días
-¿Qué quieres decir?
-Hace tiempo la sinceridad y la honestidad rondaban por todo el mundo. La gente era alegre y trabajadora, había guerras y conflictos, sí, pero no tan violentos como los que ahora azotan al mundo. Yo tengo la hipótesis que todo esto empezó con la guerra del "gran regreso" algunos historiadores le llaman "El gran retorno" O cosas así, que al final significan lo mismo.
-Eres un historiador o algo parecido
-Bueno, de hecho sí. Es mi pasatiempo. Como soy un ermitaño mi único pasatiempo son los libros. Y esta es solo una de mis múltiples cuevas. Yo no tengo hogar propio.
-Pero de dónde eres originario ¿De Canterlot?
-Mis orígenes, como tal se remontarían a un ancestro que vivió en Ponyville por un tiempo
-¿Ponyville?
-¡Ah! Vaya, que descaro de mi parte, te estoy hablando de cosas que no sabes
-Sí, demasiado rápido
-No te preocupes, la mayoría de las personas siempre les afecta que información así llegue de golpe. Pero bueno. Ya habrá tiempo de contar historias largas y narraciones extraordinarias. Así que dime joven ¿Cuál es tu destino?
-Debo ir a Canterlot
-¿Al reino? Vaya, eso es nuevo de oír
-Quiere calmarse con tus "nuevos"
-Disculpa, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hable con alguien-Un ruido de estómago inunda la habitación-¡AH! Pero descaro de mi parte, es mi invitada y no te ofrecido nada, que descaro, que descaro sin duda. Bueno joven ¿Tiene tiempo?
-Supongo
-Entonces permítame, le preparé un banquete, seguro no ha comido-Y era verdad, pero Windy se ahorró las palabras su rostro famélico lo dejaba más que en claro. Así que sin más Windy Mountain vio como Dixie le hizo una seña para que avance dentro de la cueva. Algo que ella, no sin miedo, hizo. Y, al llegar se dio cuenta que esta, es más grande de lo que parecía. Pues, unos metros más allá de la fogata, una luz la encegueció, y ante sus ojos una librería inmensa se mostró. Era como un círculo rodeado de libros arcaicos, historia y novelas de una época olvidada
-¿Son todos tuyos?
-Si
-¿Y los has leído todos?
-Si
-¿No tienes novia verdad?
-No
Windy Mountain comenzó a reír, no podía evitarlo, era tan gracioso para ella, así que solo se disculpó y reclamó su comida. Un banquete de pan y chocolate caliente llego a ella por medio de un carrito arrastrado por el unicornio, aunque de forma curiosa su cuerno brillaba de manera intermitente, pareciese que fuese a acabarse en cualquier momento.
-¿Estas bien?
-Sí, mejor bebe tu chocolate y yo iré a preparar la cena, esto es la entrada-Windy Mountain no dejó de sentirse abrumada por dos cuestiones: la amabilidad de Dixie y la inmensa librería que él tenía. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que alguien le demostró amabilidad, para ser honestos Windy no sabía cómo comportarse en esta situación, así que se limitó a seguir la corriente. En unas dos horas todo estuvo servido. Se puso la mesa Dixie comenzó a hablar
-Y bien, dígame señorita… ¡AH! Que descaro de mi parte ¿Cuál es su nombre? Creo no se lo pregunté
-Windy Mountain
-Vaya, bello nombre, ya casi no escuchaba nombres así desde hace tiempo, vaya que descaro, le ha de tener harta mis constantes referencias al pasado ¿Verdad?
-No mucho la verdad
-Bueno, bueno, bueno ¿Dónde estaba? ¡Ah! Claro, ¿Que la lleva a Canterlot?
-No puedo decirlo es información secreta
-Bueno, mientras no involucre asesinatos. Rió profundamente y Windy forzó su risa para evitar que descubriera su plan
-Hace poco mencionó algo de un Ponyville, ¿Qué es eso?
-¿Ponyville? Bueno, siempre me gusta contar historias, creo comenzaré desde el comienzo. Veras todo empezó en una mañana incierta, la explosión dada hace un tiempo atrás en el imperio de cristal había sido el comienzo, una especie de advertencia
-Espere de ¿Qué está hablando?
-Creo debo ir más atrás ¿No es así?
-Sin duda
-Bueno, creo todo comenzó cuando, antiguamente, hace casi más de dos mil años, en nuestra luna había una marca de una yegua maligna. Había una antigua profecía que la yegua encerrada, tarde o temprano regresaría a cubrirnos con algo que los historiadores llaman "Manto perpetuo" no obstante un romancero muy antiguo lo describe como "noche eterna" Asumo yo un error de traducción pues la lengua escrita de Equestria es algo olvidado, en fin, como toda profecía esta se cumplió y todo pudo haberse sumido en oscuridad salvo por seis grandes ponys que se alzaron, aquellas honorables guerreras al final de una vida llena de hazañas habían recibido el nombre de "Las guardianas del armonía" Sin embargo, aun cuando estas seis habían hecho un largo viaje juntas, solo una de ellas había alcanzado la juventud eterna, la portadora del elemento de la magia, y la actual gobernante de Equestria la princesa "Twilight Sparkle", sin embargo todas sus aventuras no las prepararon para lo que vendría después. Ahora bien, en un punto de la historia, no sé cuál exactamente, hubo una guerra que estremeció a todo, aquella guerra se le llamo el gran retorno. Los detalles no son tan claros, pero se sabe que ese hecho desencadeno la destrucción de Ponyville. Poco después de terminada esta guerra, comenzaría lo que sería conocida como "El renacer del imperio Grifo" y bueno creo ya sabes lo ¿Que está por venir no es así?
-Temo que sí
-Pues yo presiento, que, viendo que el imperio grifo finalmente cayo, los otros gobiernos no van a desaprovechar la oportunidad de destazar al imperio, ahora bebe este chocolate, que ahora es cuando comenzamos con la historia pasada y la futura, claro, si quieres oírla
-¿Por qué no? Tengo tiempo suficiente… Creo…Además las montañas están cubiertas de nieve
-Bien, veamos, todo comenzó con una mañana tranquila…
¿Pony o humana?
Ella seguía esperando respuesta, pero el paso constante de los segundos rápidamente terminó convirtiéndose en minutos y estos en horas de horrible agonía, en los cuales el libro siquiera mostró una pizca de constancia. Mientras a cada hora daba un sorbo a su copa de vino, tres botellas fueron vaciadas y la dama de cabellos dorados con mechas rojizas finalmente cayo presa de la ebriedad, durmiendo unas cuantas horas presa de un sueño de pesadillas inerrables, un torbellino de depuración e incertidumbre no le permitía abrir los ojos, no es que no pudiera, era que no quería abrirlos y descubrir la verdad de las cosas, claro que al final de su aventura la verdad resultaría incluso más horrorosa.
Un sonido abrupto hizo que abriese los ojos junto con su boca seca y sus ojos hinchados, eran las siete de la mañana del otro día, lo primero que hizo es ojear el libro pero nada. Entonces, una vez que sus ojos tuvieron la suficiente claridad para distinguir el claro y el oscuro, notó claramente que las cosas solo irían de mal en peor a partir de entonces.
El libro, ciertamente, aunque no había mostrado signos mágicos durante décadas, nunca había perdido una especie de brillo que hacía que resultará por encima de los demás tomos que componían la modesta biblioteca de Sunset, brillaba como un rayo de sol robado a Apolo, diluido en tinta, con la cual se escribían aquellas letras de rúnicas beatas y hermosas, aquel tratado impregnado en la magia Equestriana; era notorio apenas una entraba, es conocido, que en por lo regular, todos los libros en aparecían lucen igual, algunos más brillosos que otros fruto del desgaste, pero aquel tomo era especial, pues ejercía una fuerza mágica sobre aquel que prestará atención, atrayéndolo a abrir sus páginas y dejarse maravillar por la intimidad de la princesa de la amistad con sus amigas de nuestro mundo.
Pero no más, el libro ahora grisáceo y desabrido se había vuelto imposible de distinguir de libro cualquiera que uno puede encontrar e manera abundante en un sinfín de librerías, lecturas bien redactadas, gramatical y semánticamente correctas, impresas en hojas de primera calidad y empastadas en ediciones de tapa dura, pero que en esencia, era un desperdicio de papel, pues la escasa inteligencia de sus autores, su pobre si no es que mediocre acervo literario se sentía a cada oración que uno leía, párrafos de abundante superficialidad, temas banales, casi un insulto al igual bajo intelecto de aquellos herejes que compraban como el santo grial de la literatura y presumía afanosamente en cada medio de comunicación como simios a los cuales se les había negado la inteligencia primitiva con la cual nacen todas las bestias. Libros muertos, que era como los llamaba la Twilight de nuestro mundo o en sus palabras:
"No son más que el triunfo de la superficialidad humana, que, en su afán de querer sacar provecho del limitado acervo cultural de sus seguidores en las redes o en la pobre filosofía (Que más que filosofía debería considerarse como expresiones de ebriedad incoherente pues hasta en la ebriedad se alcanza una ilustración mayor que las palabras de quienes escriben semejantes odas a la suciedad) de sus supuestos "mesías literarios" y por consecuente, sus fans como así se hacen llamar, se dedican a producir en masa obras insulsas, baratas (en terminó no literal pues esas inmundicias no son tan baratas) y, con el auge del movimiento "literario vacío" buscan hacer creer al mundo que son ávidos lectores por consumir porquerías, ignorando como siempre escritores de un mayor contenido y mayor sustancia (hablando de sus contemporáneos) los cuales, debido a su escasa popularidad o que sus personajes (cuando no son biografías de usuarios de internet o la música superflua, o manuales acerca de cómo ser un triunfador cuando eres un mediocre) realmente llegan a ser creíbles y sus finales no tan felices, siempre llegan a ser opacados. Inclusive en internet encontrarás grandes autores carentes de editorial, inclusive en sitios dedicados al morbo colectivo, como esas páginas de fanfiction o cosas similares, puede que un día encuentres algo de mayor calidad que lo que un libro muerto en una librería, mas no siempre, pues en estas páginas abunda la mediocridad y los seguidores mismos permean esta terrible situación, y aquellos buenos escritores declinan de continuar su escrito al pensar que lo que hacen no es realmente bueno ¡Ah! Como quisiera decirle a esos literatos en progreso que no rindan, pues la insignificancia de sus contrapartes famosas y la fama que generan, son efímeras y las historias de carácter profundo son las que el tiempo se ha encargado de preservar"
Y aunque le costaba admitirlo, Sunset comenzó con libros muertos como la inmensa mayoría, no obstante se dio cuenta que estos libros no aportaban nada a su vida, y empezó a buscar más y más, clásicos y contemporáneos devoraba a todos por igual, filosofía real, ciencia entre otros su biblioteca, aunque modesta, estaba bien provista, salvo unos cincuenta o treinta libros que aún estaban sin ser leídos, ella tenía en su haber cerca de más de tres mil libros en distintos tamaños, colores y olores, pero el libro que más valoraba era aquel con el que mantenía contacto con su amiga del otro mundo, su hogar natal, y ahora lucía como uno de esos libros muertos que tanto despreciaba. Fue al baño a intentar pensar y razonar lo que había pasado en esas últimas horas, sin embargo no pudo llegar a ninguna conclusión razonable, apartó los pensamientos de que es lo que pasaba en Equestria, el solo hecho de hacerlo provoca retorcijones en su estómago y la náusea casi le hacía vomitar. Pensó en repetidas ocasiones, pero finalmente se cansó, se presa del hambre o el desvelo, pero ella decidió dejarse caer en el retrete. La mañana se adelantaba y con ello el calor del verano, su baño comenzaba a abochornarse. Ello no pudo evitar sentir el calor, así que, desabotonándose los tres botones que componían su bata de seda blanca, ahora percudida y algo mal oliente.
El primer botón soltó sus hermosos senos que cayeron por la gravedad como bellas gotas de rocío delineadas por el rayo de un astro delicado, sus bellos senos de unos ochenta centímetros de diámetro despendían aquel aroma sensual y erótico que solo una mujer madura pudiera generar ¡Ah! La silueta de su copa era casi un eterno eclipse lunar en vaivén de movimiento perpetuo, como si Artemisa hubiera bendecido con su beldad las glándulas de la mujer que ahora desabonaba su segundo botón relevando sus exquisitas caderas de una retirada bailarina, las cuales como en una bella botella fina de vino en la cual sus curvas preceden el valor de su persona en las cuales, aunque algo deterioradas por el paso de los años no han perdido para nada el encanto erótico que de ellas emana. Lleva sus manos al tercer botón haciendo que la bata se abra en dos revelando su sexo en todo su esplendor, un espectáculo a la vista, una poesía materializa y una sinfonía tan compleja y llena de detalles que la hacen lucir tan virginal, tan etérea y majestuosa, aun cuando la verdad sea otra. Si uno contemplará con perfecta atención cada detalle del cuerpo de Sunset, ahora en su intimidad, sería imposible no evitar sentirse enervado y con una corriente eléctrica que comienza por los oídos, con aquella efervescente sensación de un suspiro de dríade en la entrada del mismo, el cual recorre cada parte del cuerpo hasta desembocar en nuestro bien preciado haciendo que este último reluzca en toda su virilidad al momento de verla desnuda.
Su bata besa rápidamente cada parte de su cuerpo, hasta caer hasta el suelo rozando sus tobillos, de desembaraza de esta prenda, abre el grifo de la bañera y la llena de agua fría. Apenas se introduce en la misma, un escalofrió hace que despierte finalmente, en unos segundos o quizás en horas la bañera termina por llenarse y Sunset procede a lavarse. Terminando de enjabonar quita el exceso del producto para permanecer en el agua helada un rato más, sus pezones florecen en el agua y piel ha comenzado a recuperar un poco de la juventud pasada, aprovechando la humedad que ahora está absorbiendo.
-Veamos lo que ha pasado hasta el momento…. Estaba ebria, lo cual no es algo raro, de hecho lo raro sería el momento en que comenzó a brillar el libro como tal. Hmmmm.. Me hubiera gustado que las cosas hubieran sido distintas… ¿De qué estoy hablando?-Rebuzna en el agua provocando que burbujas revoloteen en la misma-¿Cómo se supone que vaya a Equestria, si la estatua perdió la magia o creo que fue destruida? No recuerdo, en estos momentos ni quiera pensarlo-Finalmente se sumerge por completo en el agua y da un grito feroz que es silenciado por las moléculas del agua, la hora del baño había llegado a su fin. Contrario a cómo empezó, ella se secó y vistió de manera más rápida y menos pensativa, quizás el acto de refrescarse hizo también que sus pensamientos fueran más claros y concisos. Como pudo se peinó y su cabello enmarañado y grasoso volvió nuevamente a recuperar el brillo que antiguamente solía tener.
El libro seguía en la habitación, pero ¿Que podía hacer? Era una humana, ya ahora ajena al mundo de Equestria, sus fantasías, su magia y el encanto que despide el mundo. Si lo pensaba cínicamente no era de su preocupación lo que sucediera en Equestria, ella tenía sus propios problemas que atender, literalmente no había salido de casa en varios años, se había recluido a sí misma y encerrado en su propio mundo de finos licores y desintereses. El peso de la realidad finalmente le había golpeado en su riñón y ella había cedido a esta. Estaba decidida, o eso creía, era una humana y su preocupación era humana. Que importaba lo que pasará en un mundo de caballitos de colores y magia, la complejidad cuántica del universo resultaba más interesante que una yegua parlante divina de dos metros, daba igual el vínculo que alguna vez tuvo con sus fallecidos padres quienes dieron todo porque ella fuera a la academia de Celestia, ignoraría el sacrificio de ambos, es posible que hasta sus tumbas ya estén cubiertas de una enorme maleza en estas últimas décadas, no importaba NO, ni importarán, la humanidad en su ser había devorado a la equina que existía en su alma. Rió, y volvió a hacerlo hasta hartarse, en una risa maniaca, falsa e incrédula, negándose aceptar.
Probablemente todo lo del libro no era más que simple invención suyo fruto de tanto alcohol que ingirió, no sería la primera vez, es más ¿Por qué no inducimos nuevamente la fantasía? Corrió a su cocina, abrió la lacena, tirando comida, latas y especias al suelo en su desesperación por encontrar la botella. La encontró, escondida detrás de una bolsa de arroz y busco su quita corchos sin éxito "La alucinación está resultando, ni ebria estoy y ya estoy inventado cosas" su carcajada fue tan escandalosa que no pudo evitar mofarse de sí misma, siendo esto lo que finalmente le hizo entrar en un ambiente de humor infinito. Su rostro comenzaba a sentir dolor, producto de la falsa risa, y su mente obligaba a su cuerpo a que abriera la botella como pudiera, resultaba imposible alejar al demonio del vicio, así que hizo lo impensable, alzó fuertemente la botella (tomándola del fondo) y la estampo contra una esquina de la mesa, partiéndola a la mitad, haciendo que los trozos de vidrio quebrado volarán por toda la casa cortándole la mano. Con la botella rota a la mitad y medio vino desparramado ella vació lo que quedaba en su boca, la bebida se mezcló con su sangre pero apenas lo notó, siquiera se dio cuenta del espécimen que estaba bebiendo, un excelente ejemplar de Château Petrus del cincuenta, miles hubiera matado solo por probar un decalitro de la exquisitez que ahora se corrompía con la hemoglobina de Sunset.
La desesperación le invadió y volvió a romper otra botella, lastimando ambas manos, pero el dolor fue mitigado por el alcohol, una terca y cuarta botella finalmente mandaron señal a su cerebro, así que corrió nuevamente la baño, dejando un rastro de sangre en su camino hacía el retrete donde vació por completo sus vacías entrañas hasta vomitar. Gritó, ahora de dolor, pues al notar las capas carmesí que impregnaban su mano no pudo sino sentirse horrorizada. En el lavabo, abrió el cajón de medicinas, lavó sus manos lastimadas, envolviendo pobremente en un vendaje improvisado sus manos. Respiró profundamente hasta calmarse, luego abrió el grifo para lavarse la cara, limpio sus cabellos hasta escurrirlos. Espero un rato a que su pulso se tranquilizara y su mente estuviera nuevamente en calma, llenó se aire sus pulmones, expulsando todo en una sola y simple respiración.
Ya relajada, Sunset Shimmer se miró al espejo, el cual limpia son su mano vendada, como no lo había hecho en años dándose cuenta de un par de cosas.
-Estoy vieja- Pues el paso del tiempo era innegable y ni ella misma podía ocultar las arrugas que se formaban en su rostro-Y soy humana-No era una pony más-¿Entonces que soy?- Su rostro de pony, manifestado en esta eternidad que no duró más, se borra por su rostro humano que siempre ha tenido. Si hubiera una melodía y una letra para describir su sensación y el dilema que pasaba por su mente, Sunset Shimmer cantaría una canción que alguna vez escuchó en cierto cine, de cierta película de ciertos personajes que siempre le han encantado
Me pregunto con recelo ¿Cuál camino es cierto? Seguir
No lo sé
Una humana soy, yo soy humana
Si soy una pony, es muy humana esta pony
Yo soy humana, una pony tal vez
Si humana soy, una pony de humana puedo ver
Y voy otra vez, solo se acaba el tiempo así
Creo que lo veo y en fin
Ahora entiendo ya quién soy yo
UNA PONY SOOOY
humana de pony puedo ver
Pony yo soy
Hay un dicho que menciona "lo peor que puedes hacerte a ti mismo es engañarte" Y un complemento que expande "Y lo más horrible que puedes hacer es creerte tu engaño" Y un final que dice "Y cuando finalmente lo descubras y aceptes que no puede seguir así, el cambió comenzará"
-Me he estado engañando… Tanto tiempo… Renegando mis raíces… Finalmente lo comprendo, esta soy yo, una pony creyendo ser humana. Mi hogar no es este mundo. Mi hogar está en otro lado. En… en… en… ¡EQUESTRIA! Mi patria, y ahora me necesita- Mira sus vanos vendadas, alzándolas al cielo- Y juró, como Celestia como mi testigo, haré hasta lo imposible por salvar Equestria, así tenga que hacer lo que sea que tenga que hacer. Y juró que no me detendré hasta lograrlo, aun cuando el viaje no tenga retornó, pues mi nombre es Sunset Shimmer y mi patria no es estados unidos, mi patria es Equestriana, tierra donde existieron mis ancestros, mis padres y familia-Dicho eso, una energía inmensa recorrió por completo su cuerpo, su pelo brillaba como un fénix y las reminiscencias de alas rejuvenecidas se manifestaron en un instante, ella brillaba como un ocaso reluciente, que más que marcar el fin de un día, indicaba el comienzo de una nueva etapa que a un estaba por aparecer. Ella finalmente había recuperado la esperanza, había vuelto a creer en ella, pues ahora tenía un objetivo por el que luchar y no se detendría hasta lograrlo-Bien, ahora ¿Cómo lo lograré?
Se quedó pensando un largo rato hasta pudiera maquinar algo…. Bajó a la biblioteca tomó el libro grisáceo buscando alguna clave que indicará. Pero antes fue a la cocina y buscó en la alacena… Encontró lo que buscaba… Una botella de vino brillaba, aun sin abrir, importado desde Italia, pero cuando sus dedos recorrieron el frio vidrio verdoso, un aroma llegó a su mente….
-Café-Y eso es lo que extrajo de ahí dejando a la botella en paz. Esta sería una larga noche
Por la lucha de clases
El tren, como los hombres en el campo cuando regresan a sus casas a besar a sus esposas y cargar a sus hijos entre sus alas, finalmente se cansa de su larga rutina parando en una estación. Eso sí, reduciendo su velocidad de manera progresiva, esto sucedió cerca de dos kilómetros antes de llegar a la estación que se alzaba en una pradera en el centro exacto del Óblast de Aningrado. Lo primero que se ve al llegar a la estación, al menos si uno viajará hasta las afueras de Aningrado, es una señal amarilla que indica al maquinista que disminuya su velocidad, cosa que el hizo. A medida que la maquinaria de vapor llega, se puede ver una especie de fábrica construida con ladrillos grises, ahora cubiertos por la leve ventisca de pesados copos de nieve. El tren, una maquinaria oxidada paso a través de la fábrica por un túnel donde terminaba el largo trayecto de tres días de Koba, quien, rápidamente escapa de ahí, pues si lo llegarán a descubrir la Okrana estaría perdida, pues en el país cuyo nombre en este entonces es "Sacro Imperio Grifo" gobernada por el zar de nombre "Olaras" Un grifo decrepito y enfermo de cuya bestialidad hablaré más adelante con lujo de detalle. No quiero anteponerme todavía al episodio de Jhodynka o el sábado sangriento, eventos que marcarían la caída de "Olaras" pero esa será una historia para más adelante, por ende mi querido lector pido tengas paciencia a este novato relator. Ahora bien, ahora que Koba se encontraba finalmente en las afueras de Aningrado debía encontrar una manera de llegar al centro y buscar el café que su maestro le indico.
No fue hasta unos cuantos minutos después cuando Koba pudo dejar finalmente aquella putrefacta estación, no sin antes arriesgarse a entrar en la fábrica y robar una pieza de pan. Muy en su interior se sintió miserable, pues en la cafetería de la fábrica, que era una fundidora de acero no había gran cosa que robar, de hecho solo había como diez litros de leche, algo rancia por el aroma que le llego a sus narices del balde ligeramente podrido. En la mesa solo había como treinta panes, descontando el que robo. Pero la razón por la cual se sintió realmente mal fue por el hecho de que había poco menos de cuarenta trabajadores, escuálidos, famélicos y patéticos que probablemente solo les tocaría un trozo de pan con leche
"¿Y así tienen que trabajar? ¿Qué clase injusticia esta?" Pero no pudo sentirse como un hipócrita al pensarlo, aparte pensaba que tal vez su acto traería consecuencias a otro, tal y como fue, pues por el robo de un pan el trabajador más anciano fue despedido y posteriormente murió de frio y de hambre en una calle perdida. Koba había matado por accidente, pero nunca pensó en eso. Abandonando la estación que perdía en la distancia como un punto lejano. Caminó por largas horas siguiendo un solo camino en medio de la nieve que se hacía más profunda a medida que el tiempo pasaba, consecuencia de esto el sendero se hacía cada vez menos visible. Koba luchaba por mantenerse de pie, pero entonces la ventisca adquirió una violencia nunca antes vista. Literalmente no podía ver nada más allá de sus garras, siquiera el grueso abrigo que llevaba bastaba para contener el frio intenso que calaba sus huesos. Sin intención alguna había salido del camino, caminó hasta perder en la blancura de la nieve y finalmente se rindió ante el cansancio, la sed y el hambre, un simple pan con un vaso de leche rancia no bastaría para saciar sus necesidades. Entonces, comprendió que había viajado tanto para nada, el sacrificio de su maestro en balde y todas las esperanzas de cambio habían desembocado en nada. El moriría ahí, en medio de algún lugar olvidado de los dioses.
-¿Que esto?-Dijo la dulce voz al momento en que su bastón golpeó el cuerpo inerte de Koba-Es blando, así que no es una roca Hmmm… -La propietaria de la dulce voz, una grifa pequeña no mayor a los diez años, de pelaje verde esmeralda claro, ciega con una venda en los ojos. Las plumas de su frente son largas y caen de tal manera que esconden sus inútiles ojos, que, si se quitará la venda revelarían unas pupilas azuladas color zafiro. Su alas son enormes en proporción a su edad, pero aun así son capaces de elevarla fácilmente del suelo, sin embargo en su condición no sería algo muy útil. Por lo regular con su pata delantera derecha carga un bastón para saber dónde va- por el zar, esto es un grifo ¿Señor se encuentra bien?- Pero apenas puede hablar, así que la joven se agacha buscando una manera de hallar signos vitales, acerca sus orejas al a boca de Koba, percibiendo una leve respiración casi inaudible, pero para el odio desarrollado de la chiquilla resulta fácil –Está vivo y como puede arrastra a Koba hasta la seguridad de su casa que por suerte estaba a diez metros de donde se encontraba el cuerpo del joven, el cual no pudo ver la cabaña debido a la nieve.
Pasaron dos horas cuando el calor de la habitación y el hielo derretido hizo que Koba despertara. Se encontraba en una habitación ligeramente pequeña con una chimenea ardiendo detrás de él. Era un cuadro con un sofá hecho con paja y cubierto con una sábana andrajosa, arriba de la chimenea había un florero con una orquídea cristalina "Flores invernales" Pensó, algo normal en su patria. Todo el color dominante del lugar es un café oscuro profundo, y con excepción del sofá improvisado con paja no hay otros muebles que destacar. Koba se sacude el exceso de agua. Bosteza y, como era de esperarse en situaciones similar, se pregunta a sí mismo "¿Dónde estoy?" No obstante es un ser astuto e inteligente y rápidamente recapitula lo que había pasado hasta el momento. Sabía que alguien le había salvado de morir congelado, pero quisiera saber quién fue su salvador. No tarda mucho en darse cuenta de su protectora. La pequeña grifa se encontraba en el pasillo, quieta y con una taza caliente y humeante de café cuyo aroma, aunque rústico, no deja de sentirse confortable en esta situación
-Tome, es para usted-Dice la grifa quien a cada paso que cada no puede evitar regar algo de café en el suelo de madera- Le pido mis disculpas, no solemos tener muchas visitas, y también le pido disculpas por solo darle esta bebida caliente, no tengo mucho que ofrecerle. Pero por favor beba-Su voz era sincera, y su porte sin duda alguna irradiaba esa confianza que solo las damas de alta alcurnia pueden emanar.
-Te agradezco-Koba toma la taza, dándose cuenta en el acto que su joven compañera es ciega-Ya veo porque regabas la taza
-Pues yo no lo veo-comenta lo último provocando una sensación de malestar en Koba, como aquella sensación de incomodad cuando no debiste decir ni una sola palabra en un momento de tensión absoluta
-Lo siento no era mi intención-Koba lamenta con el fondo de su alma, pero entonces la grifa estalla en un risa jocosa que provoca que su estómago comienza a dolerle mientras se retuerce en el suelo
-Por todos los zares, debiste haber visto tu cara era así de "Oh no he cometido una tontería, debo escapar" En serio eso fue tan lindo-Dice mientras su risotada jactanciosa va disminuyendo progresivamente a la par que se va levantando, recayendo ocasionalmente por el recuerdo pero recuperando la serenidad con la que entró. Ya en su posición normal, la grifa toma aire y regresa a su estado natural
-¿No fue gracioso sabes?-Comenta Koba
-Para mí sí que lo fue, además había pasado mucho tiempo desde la última vez que pude reír con tranquilidad
-¿Qué quieres decir?
-Nada, no importa-En la mente de la acompañante plumífera decide esconder las otras palabras que iba a mencionar.
-En cualquier caso ¿Fue usted quien me salvaste?
-No tienes que ser formal, solo tengo doce años
-Y yo solo tengo dieciséis años, no soy realmente viejo
-Pero tu apariencia es la de un viejo amargado. De hecho me recuerdas a mi abuelo, el a veces se paraba en la puerta a tocar su aun ballet, acerca de una princesa y unos patos blancos que eran hermosos
-No será "¿El lago de los cisnes?"
-Creo
-Bueno, así…-Carraspea un poco-Creo no nos hemos presentando señorita ¿Su nombre es?
-Me llamo Lyubov Plisétskaya
-Es un nombre con cierta elegancia, ¿No hay problema con que le diga Lyu?
-No sé y no
-No importa. Ahora bien que tan lejos está la capital de… ¿Cómo se llama?
-¿Quiere ir a Aningrado?
-Por supuesto, tengo una misión que cumplir
-¿Misión? No será acaso un miembro de la Okrana-Mientras decía esas palabras la joven retrocedía
-No, no pertenezco a esos cerdos asquerosos-El énfasis con el cual pronuncia la palabra "cerdos" provoca que la joven se sienta tranquila- ¿Por qué reaccionaste así?
-La Okrana un día se llevó a mi hermano, y sé que está muerto
-No puedes saber eso
-Sí que lo sé, eso es lo que hacen, secuestran a la gente de sus casas o los secuestran en la calle, o cuando van al trabajo. Luego te llevan a las afueras de la ciudad y te dan un tiro en la cabeza. Se supone que es la policía y debe protegernos, no sé porque nos hacen esto-Su voz trémula flaqueaba intensamente a medida que comentaba
-Es simple, porque el sistema esta corrompido
-¿sistema?
-Si veras, la monarquía que rige se compone de puros imbéciles que solo buscan su beneficio propio
-y se encargan de robar a la gente para su propio beneficio
-¿Cómo es que sabes eso?
-Porque por esas palabras se llevaron a mi hermano hace seis meses
-¿Entonces vives tu sola? No, mis padres fueron a la capital para la celebración del cumpleaños del hijo de zar, supuestamente iban a dar comida y regalos a la población
-¿Y porque no te llevaron?
-El invierno está cerca, el clima es impredecible y como soy ciega probablemente me terminaría perdiendo. Pero mis padres son buenos, nunca me dejarían a mi suerte, siempre me han protegido desde que era pequeña, además me dejaron algo de comida para aguantar los semana que van a estar fuera.
-¿Semana?
-Así es. Espero me traigan algo de allá
-¿ya cuantos días han pasado?
-Cerca de dos, bueno, dos que no son de "La semana"
-¿Cómo?
-Pues ellos fueron a la capital dos días antes de la semana y ahora ellos llevan fuera un día entero
-Hmmm…Ya veo, bueno, si no es mucha molestia creo debo dejar este hogar te agradezco mucho por todo, pero debo emprender mi marcha
-No creo que sea posible
-¿Qué?
-Venga conmigo- Lyubov llevó a Koba a una de las ventanas cubiertas con una madera, la cual antes que nada, palma con sus plumas para sentir que está quitando el madero correcto. Una vez hecho esto un viento invernal hace que la casa sea invadida por una gruesa capa de nieve- Ayúdame a ponerlo nuevamente-Entonces Koba con duro esfuerzo, debido a sus mermadas fuerzas coopera con Lyu para poder reinstalar la tabla y cesar el cruento pre-invierno que acecha. Lo logran
-¿Así que me estás diciendo que esto es solo lo previo al invierno?
-Sí, creo lo más sensato es que esperes a que pase la tormenta
-Supongo que tienes razón-Koba asintió con frustración, no quería aceptarlo pero la situación lo había orillado. Ahora estaba tan cerca de la capital que casi podía verla, imaginaba las estructuras antiguas del centro, erguidas con una fría sobriedad, creadas especialmente para poder soportar los inviernos del Sacro Imperio Grifo, cuya imagen imponente era, más que una estructura social, un símbolo de la brutalidad del zar. Koba recordó la manifestación de los trabajadores en los cuales participaron sus tíos (hermanos de su madre), fue una mañana en la cual las fabricas dejaron de producir esa fila de humo característico de las fundidoras, no había hombres en los campos pues ahora un silencio los había dominado. Las mujeres cargaban a sus crías entre sus plumas, había de todo en esa congregación que fácilmente llegaba a sobrepasar los cinco mil habitantes, quienes se habían reunido con un solo objetivo: pedir un aumento salarial.
Cuando Koba se refería a que su país está muerto, nunca hablaba en metáforas o cuestiones superfluas y carentes de la objetividad de un pensamiento frío y calculador, realmente estaba muerto, la deuda externa y el haber perdido la guerra contra la nación de Pingwin (una batalla ocasionada solamente por capricho del zar) lo cual había llevado casi a la quiebra del estado de no ser por la política de "Tributo al imperio" el cual básicamente autorizaba a expropiar propiedades y cualquier objeto de valor para poder pagar la deuda. Miles de familias al perder sus hogares, algunos con tradición milenaria, murieron ese primer invierno. Todo esto sumado a la mala costeña del mismo año, pues querido lector es menester informarte que estos acontecimientos sucedieron en el orden en que te los cuento todo en menos de un año, me gustaría que tratarás de imaginar esto: imagina que un día, estando con tu familia tranquilamente en tu casa llega alguna autoridad gubernamental a decirte que por decreto del soberano la casa que tú y tu familia habitaron durante generaciones ya no les pertenece. Decir que te echan a la calle sería algo muy tierno de decir, pues carezco de palabras para siquiera poder describir el sentimiento de impotencia que esto te pudiera ocasionar.
Tu futuro, tu pasado y tú presente te había sido arrebato en unos cuantos minutos, con el invierno a la vuelta de la esquina, sin techo, comida o ropa, pues la Okrana si quería te sacaba así como te encontrarás. Ahora, y perdona por la rudeza, el invierno llega y ves como tu familia va sucumbiendo uno a uno producto del invierno.
Tal era la situación en el país que Koba no le sorprendió mucho lo que vendría después. El grifo finalmente aceptó quedarse esa noche, y la niña respondió con una grata sonrisa, le indico que arriba estaba el baño, pero si quería agua caliente tendría que poner en una olla algo de agua y calentarla. Koba aceptó la propuesta gustosamente, la niña se retiró a sus aposentos. Mientras él joven grifo puso agua a calentar.
Pasando unas horas la noche entró, sin embargo el grosor de las nubes había impedido que uno pudiera percatarse. Koba se encontraba en la sala, avivando el fuego de la chimenea mientras Lyubov se encontraba en la cocina preparando la cena. Como era de esperarse, él joven preguntó en que podía ayudarla a lo que para ella respondió, ante su asombro, teniendo en cuenta su condición "Que no hacía falta" a pesar de su negativa finalmente cedió, su padre una vez le dijo: "Hijo cuando una mujer, sin importar su edad, le entra algo a la cabeza, no va a haber nada que pueda sacarle ese pensamiento" Esbozó una sonrisa, pero rápidamente olvidó aquello para evitar pensar en la manera cruel en como la Okrana había masacrado a su padre y a su madre, violando a esta última… quizás… Pero muy probablemente así haya sido. Aquella escena le carcomía las entrañas, se imaginaba a sus padres en su casa, su padre quizás oyendo la radio o probablemente mirando por la ventana pensativamente, como solía a hacerlo y su madre cocinando mientras cantaba alguna dulce melodía, probablemente la favorita de ambos "Trio Dumky op. 90" en el poco Adagio-Vivace non troppo" de Dvorak Antonín. Con el violín haciendo ese juego majestuoso como conversación amena entre compañeros, pero sería y decidida como el carácter de su padre, pero con la delicadeza de su madre. Entonces la Okrana irrumpía en su casa gritando a todo pulmón sobre el paradero de su hijo a lo que ellos responden si saber. La Okrana se impacienta y golpea a su padre, de todas formas ellos ya estaban condenados, luego le habrán enterrado su sable en sus alas para evitar moverlo, inmediatamente van a la cocina, a su madre la golpean en repetidas ocasiones y cuando está a punto de perder el conocimiento los asquerosos cerdos la arrastran hasta la sala.
Su padre abre sus ojos y ve como en esos infames, su miembro fálico comienza a endurecerse, procediendo a penetrar a su madre sin recato alguno, uno de esos, el más gordo, cuando le toca su turno no pierde la oportunidad de darse un placer extra golpeándola mientras poco Adagio termina con esa nota abrupta de piano. Una vez terminado y ante las lágrimas de impotencia de su padre, sacan sus sables y comienzan a descuartizar el cuerpo sin que la radio para de sonar ahora en el andante aquellas notas simples y tristes de piano, una representación burda entre la violencia de la escena y el llanto de su esposo. Quien no corre con mejor su suerte pues sus alas son arrancadas, luego sus patas cortadas para al final arrancarle la cabeza con una cuchilla oxidada. La Okrana rompe la radio, naturalmente personas de aquel calibre siquiera entenderían la belleza de la música, de hecho ¿Qué individuo dedicado a oprimir a gente inocente entiende el significado de arte? Pues para ellos lo único que es certero es la gula y la lujuria, una gula incluso más vacía que la misma gula en sí y una lujuria producto del exceso de poder que tienen. La simple situación provoca en Koba el deseo de vomitar. Respira profundamente tratando de mantener la calma buscando alguna canción que hubiera oído en el pasado "Una marcha Eso es, algo parecido a una marcha o una variante de polka" Busca entre sus recuerdos y halla la tonada perfecta "lo zíngaro Barone-marcia d´ingreso" De Strauss pudiendo olvidar por un momento aquella imagen.
-¿Te duele algo?-Pregunta una dulce voz desde la lejanía
-No.
-Porque desde la cocina oí como doblabas tus rodillas
-Esto bien, yo siempre he estado bien
-No, no lo estás. Ven-La niña va hacia su lado, dando un ligero tropezón en una tabla suelta pero evita caer. Pone su garra derecha en el hombro de Koba.
-Koba, no sé por lo que hallas pasado, pero aquí estamos seguros. La Okrana rara vez pasea por aquí y cuando lo hace es únicamente por orden. Este pueblo está prácticamente perdido
-Gracias
-Claro, la cena casi esta lista
-Me alegra escucharlo
Una media hora más tarde la cena estuvo hecha, fueron papas horneadas con hierbas finas, no fue mucho pero para Koba fue el éxtasis definitivo. Terminado de cenar y alrededor de las nueve de la noche ambos se quedaron en la sala a ver el fuego arder, realmente no había mucho que decir. La joven se encontraba recargada en el sofá de paja boca abajo y Koba está sentado en el suelo mirando las llamas arder.
-Que aburrido-Comenta la niña
-Ni que lo digas
-Sabes, en el sótano de esta casa mi papá tiene una radio, casi nunca la escucha, pero siempre la guarda abajo. Si no estuviera ciega iría yo por ella, pero al haber tantos cachivaches e ignorar como se siente pudiera pasar horas ¿Qué te parece si vas por ella y escuchamos algo?
-Me parece bien
Así que Koba desciende y regresa con la radio
-Préndela
Es un modelo viejo, funciona manualmente, solamente hay que girar una perilla para que la energía comience. A esta hora por lo regular el imperio solo permite noticias o música. Pero esta vez no hay ninguna de las dos
-Busca algo
-Eso hago
Buscando de estación en estación llega a una en especial que repite el final de una canción mientras la voz del locutor dice y ahora comenzamos nuestra hora de vals.
-¿Vals?
"El vals de ahora es el Danubio azul de Strauss, por favor disfrútenlo amable audiencia"
-¡Ah! Esa canción, recuerdo que mi madre dijo que la bailó con mi padre en su boda
La melodía entraba con esa obertura sencilla y esplendida mientras Lyubov sintió aquella imperiosa necesidad de un bailarín al momento de escuchar música
-Koba
-Si
-¿Puedo pedirte otro favor?
-Claro
-Puedes…-Su rostro estaba sonrojado-¿Bailar conmigo esta pieza?-Baja del sofá extendiendo su garra izquierda, mientras tapa sus ojos con sus alas, la típica vergüenza de una niña pequeña, pero Koba acepta, mientras la música acelera
-¿Sabes los pasos?-Pregunta la niña con los ojos cerrados y el rostro enrojecido
-Sé que son tres tiempos
-Entonces… Un, dos, tres-
-¿Ya?
-La música no es eterna
-Bien, y un, dos, tres, un, dos, tres-Comienzan a moverse por la sala, girando en un círculo casi perfecto mientras la música acompaña cada paso que dan. En uno, mueven la pata derecha a la izquierda y su contraria se acerca, da un leve golpe en dos y en tres, esta misma se mueve a dónde comenzó. El vals es fácil, pero sin duda se debe tener porte y elegancia para saber bailarlo. En este caso, Koba con el cuerpo rígido y Lyu con su ceguera no serán la mejor pareja de baile, pero el que goce que desprende ambos es tal que fácilmente opacaría alguien del ballet profesional. Suenan los disco en el compás perfecto de un, dos y tres. Mientras ellos han comenzado a olvidar el tiempo, inclusive la niña ha perdido la vergüenza que tenían. Se acelera la tonada para luego alentarse y finalmente estar en el clásico vaivén que todos conocemos del vals más famoso de la historia
-Es hermoso-Dice Koba
-Es como cuando podía ver
-¿Pero aun eres capaz de sentir?
-La música en especial
Y la música se corta repentinamente parando en seco a la pareja. No es corte de la canción pues aun no terminaba, es algo más…
"Grifos trabajadores uníos" Comentó la voz dura "Les habla su eterno amigo Enim. Hoy, trece de noviembre el zar ha demostrado una vez más la manera en cómo ve a los ciudadanos. En plena manifestación pacífica, de nuestros amigos los panaderos que reclamaban pacíficamente la alza a la harina, por el orden del zar la Okrana comenzó a atacar a diestra y siniestra. Reportes de sobrevivientes hablan de palos que escupían fuego. El saldo final es de trescientos panaderos asesinados hasta el momento. Es probable que cuando escuchen mi voz la plaza este tan limpia como si nada hubiera pasado, pues después de todo "En este imperio no pasa nada" Amigos, es momento de rebelarnos, es momento de devolverle el poder al pueblo es momento de" La interrupción es cortada haciendo que Koba y Lyu se separen de momento. Koba se queda pensativo… Y Lyu va su cuarto a intentar dormir.
Mondscheinsonate
-Mierda
Exclamo ligeramente la mujer sentada detrás de un mostrador
-Maldita sea muévete asqueroso aparato, estoy harta de estar aquí
La voz denotaba un claro malestar, pero no aquel malestar propio de una persona que haya tenido un mal día, era esa clase de malestar con el uno ha cargado durante años. Ese sentimiento de frustración y estancamiento de personas a las cuales sus oportunidades se les habían escapado de las manos, producto de su misma estupidez. Entonces el teléfono sonó y la mujer de cuarenta años tuvo que fingir aquel tono robótico e hipócritamente con el que los empleados usan para atender un cliente que en el fondo detestan.
-Pizzas d´ Angelloti ¿En qué puedo servirle habla Sonata?-Dijo la mujer con un acento italiano fingido, la voz respondió que quería una familiar a domicilio. Sonata tomó el pedido y envío el mensaje al cocinero quien en cuarenta minutos la terminó, luego se la dio al repartidor y se fue, mientras Sonata seguía ahí esperando el final de su turno, el cual no sería hasta la media noche.
Para ella, el paso de estas décadas, tras la derrota y pérdida de sus poderes, no eran que un recuerdo fresco, como sí hubiera sido ayer. Inclusive cuando el agua fría acariciaba sus senos ella tocaba su pecho con la inocente esperanza de poder sentir aquel collar que les había dado un poder impresionante. Un poder terrible y sumamente aterrador, si claro, lo hubieran usado a todo su potencial… Algo que, durante el tiempo que paso con sus hermanas y Adagio como la líder a la cual nunca le paso aquella idea por la mente, es decir, ellas tenían el poder para controlar líderes políticos, empresarios, estremecer el mundo, hacerlo sucumbir y llevarlo a la destrucción, pero Adagio cuya palabra era ley, jamás se le ocurrió ese plan. Fruto de esa reflexión las hermanas rompieron todo lazo entre ellas, haciendo que cada una emprendiera su camino distinto, con la esperanza de poder encontrar fortuna y gloria en el país de las oportunidades. El sueño de Sonata era el de crear su propia franquicia de tacos, una capaz de rivalizar con cualquier cadena de índole similar, pero como cualquier sueño con ambiciones capitalistas, este requería una fuerte inversión de capital.
Así que empezó a trabajar lo más duro que pudo, pero al perder sus poderes y descubrir que no podía seguir alimentándose de la discordia, ella descubrió el hambre, en la misma manera en que lo hacen los necesitados. Descubrió el frío, y la incertidumbre de una ciudad peligrosa, ahora solo era una humana más con sueños y ambiciones de las cuales sería el tiempo mismo quien se encargaría de frustrar. Cada vez que conseguía algo de dinero siempre surgía un imprevisto, la renta del piso que pagaba, la comida o algún problema médico de imprevisto, pues ya no era inmune a nuestras enfermedades. Así, poco a poco ella vio como sus sueños y esperanzas desaparecían lentamente con la misma impotencia de alguien pierde las ganas de seguir existiendo, pero carente de la imperiosa necesidad de suicidarse. A efectos prácticos Sonata era solo otro cadáver en vida que vivía para trabajar y apenas comprendía el significado de la palabra vivir. Y lo peor de todo, en ésta nueva vida, es que ya no era inmortal, su joya era lo que la mantenía joven y ahora que la perdía, envejecía como cualquier otra persona común. Quizás lo único que le daba algo de consuelo era llegar a su casa, prender la radio y escuchar cada noche, exactamente a la media noche con treinta minutos, el final de un programa de radio el cual terminaba con la Sonata para piano n.º 14, en su versión completa de diecisiete minutos. De cierta manera le aliviaba, conocía la historia detrás de esa, aunque simple pero no carente de gracia, particular composición, B… ya entrado en años y sumergido en una sordera absoluta compuso aquella pieza que nunca en su vida escuchó reflejando en el primer movimiento su soledad, pasando luego a un éxtasis de teclas que emulan la desesperación enervante que el música experimentaba al no poder apreciar aquello a lo que consagró su existencia.
Sonata solo dejaba la radio sonar hasta quedar dormida. Ese era su plan de vida y su rutina, trabajar en esas asquerosas pizzas hasta hacerse vieja y morir en la mediocridad en la que estamos condenados a perecer, sin ser algo o alguien, solo un cadáver más, una lápida sin nombre en un espacio de algún cementerio de ningún lugar. Pero esa noche fue diferente, las señales de la noche fueron claras, o quizás nunca hubo señales y solo fue una serie de sucesos al azar a los cuales les dio un sentido profundo y místico, o tal vez y solo tal vez…
En primer lugar un señor anciano había entrado a pedir una pizza de sardina, algo que no había pasado en los últimos diez años, luego una señora comenzó a cantar el fragmento de una canción clásica que Sonata no pudo identificar, un suceso que un establecimiento mediocre era algo inesperado, luego una señora de alta alcurnia entró, pidió un refresco y se marchó como si nada. Entonces su jefe le dijo, por primera vez desde que trabaja en ese lugar desde hace quince años
"Sonata…hoy… cerremos temprano… Te encargo todo" Y así, a las nueve para las diez de la noche Sonata regresaba a su departamento. Quizás el hecho que le hizo darse cuenta que nada sería igual era el extraño individuo que la seguía sin que ella se diese cuenta. Llego a su departamento maltrecho. Entonces el personaje tocó a la puerta. Sonata abrió la puerta
-Buenas noches-Dijo con una voz poderosa pero sutil
-Buenas noches-con voz trémula Sonata habló
-¿Es usted la señorita Sonata Dusk?
-¿Cómo sabe mi nombre?
-¿Tiene tiempo? Debemos hablar-Aquella persona vestía un grueso abrigo café y un sombrero acompañado de unas enormes gafas que ocultaban sus ojos, inclusive se apoyaba en un viejo bastón de cedro pulido.
-Está bien, pase
-Muchas gracias ¿le molestaría si le pidiera algo de café? Hace poco que la temperatura descendió
-Supongo
-Le agradezco
Ella no lo sabía pero en cuanto hablar de lleno con su invitado su vida cambiará para bien… Pero para otros solo sería el final.
Allegro vivace
La rockola comenzó con aquel sonido estridente, poderoso y ruidoso. El cual armonizaba perfectamente con los gritos de los hombres embriagados en el calor de la lujuria que este lugar propiciaba. Hermosas mujeres como ninfas rebeldes, iba de un lado a otro, moviendo sus candentes cadera, sacudiendo en exceso sus glúteos tornados marcados por una lencería tan fina como corriente. En este mundo de drogas y alcohol, donde las luces estroboscópicas aumentaban la sensación de alucinación y éxtasis, el amor y la traición eran los temas de cada mesa de este bar de strip tease perdido en el distrito más caro de la ciudad. Espectaculares mujeres y bebidas excelentes, pero hoy eso no era el tema del que se iba hablar, esta vez habían venido a ver un espectáculo especial, la presentación especial del premio gordo para cualquier que pudiera seducirla. Algo que no ha pasado nunca, o al menos no existe una historia de la que se conozca. Todos los hombres de traje, al momento en que ven que las luces se apagan dejan de coquetear con la camareras y se acercan al centro del escenario, el cual es una pasarela ancha con un tubo al final de la misma, la frontera final entre los clientes con esposas e hijos y la hermosa criatura que haría su aparición en cualquier momento. Las otras chicas no pueden evitar sentir celos, pues nunca en su vida, siquiera en sus fantasías van a poder igualar el poder de sensualidad que ejerce el "acto principal" Tanto es el aire de respeto que la rockola es silenciada exclusivamente por ella, aunque sea por una eternidad que no duró más
El silencio predomina el lugar, la oscuridad es total y no se puede ver más allá de los dedos de las manos. Se escuchan unos pasos de algún tacón de ajuga, el caminar es preciso y calculado como las manecillas de un reloj, se para y nada más. Entonces una luz tenue se enciende y lo primero que ven es una silueta de una mujer vestida con un smoking hecho a medida, adornado por un sombrero fedora que oculta su larga caballera. Viste, debajo del saco, una camisa blanca impecable, de una pureza imposible de conseguir en alguna tienda barata. Sus tacones negros tienen la ajuga de dieciséis centímetros, que da la impresión de estar en puntas todo el tiempo. Lleva unas medias que van desde sus pies abrazando sus largas y extravagantes piernas, las cuales gritan a quien las viera "Tócame" con aquel aire de malicia al saber que eres menos que nada. Cualquiera que se pusiera al frente de esas piernas no podía evitar caer rendido ante la exoticidad que de ellas emanaban, firmes y torneadas, incluso por encima de la segunda mejor bailarina del lugar, la cual no era nadie en comparación a ella. Llegamos a hora a sus caderas ¡Ah! Anchas pero sin exagerar, en una perfecta curva, el balance definitivo entre carne y hueso. Al final llegamos a sus pechos, no serán tan grandes como los de su hermana pero tampoco son insignificantes, tienen el tamaño justo del deseo carnal y hedonista. Y su rostro, un rostro tallado por el tiempo y la madurez, el punto intermedio que definía donde terminaba la inocencia y empezaba la adultez, aquella madurez propia de alguien con ojos violetas, quizás su mayor atractivo pero sin sustancia en su mirar, solo atrayente y pervertidora, casi una condena a quien la viera. De hecho, tanto era el poder que ejercía sobre los clientes que le habían dado el sobrenombre de "La sirena del este" algo que a ella le disgustaba pero no hablaba de ello.
Ahora ella camina hacía el escenario, mientras la rockola comienza, la luz le sigue en todo momento, un estruendo de violines melancólicos que rápidamente son acompañados de una batería a dos tiempos acompaña su baile. Va una esquina, llega hasta el tubo poniéndose a su lado y alza su larga pierna derecha con lentitud pero calculada, luego gira sobre el mismo tubo donde se engancha con sus tobillos para llegar al suelo donde, y al golpe con un golpe fuerte del ritmo, ella desciende, toma su sombrero y lo arroja hacia el cantinero quien conoce la rutina mejor que nadie. Entonces vuelve a incorporarse moviendo sus caderas en una vaivén excelente, con sus manos recorre su cuerpo hasta llegar al cielo, lugar donde ella sacude su larga caballera ondulada naranja pálida con algunos rayitos de amarillo. El baile ha sido tranquilo, si fuera otra chica, los clientes comenzarían a demostrar su naturaleza abrumadora y terrible, pero, solo por ella, por "La sirena del este" deciden esperar, han venido desde tan lejos algunos solo para ver el clímax. La luz que en todo momento siguió a la mujer en su erótico ballet se para, el público ahora si está perdido. Pues oyen como se aleja, y justo antes de que comiencen a reclamar las luces ahora, enloquecidas son acompañadas por el rugido de una pantera y clásico rift de una canción ochentera. Se acerca violentamente a la entrada, arrancando el saco y pasándolo por su cuerpo como una serpiente que ahorca a su presa, luego la arroja algún enfermo cualquiera del público el cual comienza extasiarse, pues ella comienza a arrancar botón por botón su camisa blanca. Cuando esta camisa se halla desabrochada va hacia el tubo, girando sobre la punta de sus pies dos veces. Se detiene en seco su sudor empapa a algunos, pero para ellos es como el paraíso. Ahora enreda sus piernas al tubo y comienza a subir impulsada por sus fuertes extremidades, luego desciende, gira y se incorpora, mostrando la entrada de afrodita cubierta por una prenda que apenas dejaba algo a la imaginación, los hombres avientan dinero como lluvia interminable, los más afortunados pueden acariciar su piel por un segundo pero solo para dejar billetes. Entonces, finalmente se quita por completo el saco dejando ver el hermoso bikini con remaches dorados que cubría sus pechos, a este momento varios ya habían perdido la cabeza por completo. La música terminaba y ella debía dar la parte final de su show. Comenzó a cruzar los pies de un lado a otro hasta poder finalmente caer sobre su ingle al compás del rift final de la guitarra, segundos antes de que a luz se apagara ella descubre su pecho pero resulta imposible apreciarlos.
Aun así el espectáculo de cinco minutos le ha dejado cinco mil dólares en una noche. Así que ella va a su camerino especial a tomar agua. Justo en ese momento su jefe llama a la puerta
-¿Sirena?
-¿Qué quieres?-Dice con aquella prepotencia de una estrella consiente de su importancia
-Hay un tipo que…-Y sin poder terminar su oración la sirena exclama
-Que se coja a una cabra, estoy cansada.
-Pero… Él ésta dispuesta a pagar quince mil dólares por cuatro minutos
-Hmmm…. ¿Ofrece algo más?
-Dice que pagará cinco mil por las molestias aunque no aceptes-Realmente eran seis mil, pero el jefe es el jefe. Le desliza los billetes por la puerta
-Ésta bien. Dile que me espere en el cuarto
-Le diré
El cuarto, era rosado y perfumado, con el aroma a cuerpos sudados, semen y fluidos vaginales. La sirena estaba esperando al cliente quien se había tardado, y ella se estaba impacientando. Pero justo cuando está a punto de irse un hombre con una larga gabardina verde oscura que ocultaba su robusto cuerpo. Medía como un metro y setenta centímetros, bastante bajo en comparación con el metro y noventa de la sirena. Llevaba un largo bastón negro y unas lentes de aviador ocultaban sus ojos. Caminaba a zancadas y cuando llego con ella, ésta hizo la pregunta
-¿Comenzamos?
-De hecho señorita Dazzle me gustaría charlar con usted de otra cuestión. Por supuesto pagaré por adelantando cualquier molestia ¡oh! No se preocupe, no estoy tratando de seducirla, muy por el contrario, tengo una propuesta que mencionarle-Su voz, grave, profunda y autoritaria hizo que la sirena evitará decir palabra alguna y permaneció sentada
-¿Cómo sabe mi nombre?
-Se muchas cosas de usted señorita Dazzle, más de las que pudiera admitir.
-Quiero… Decir… ¿Cómo lo consiguió? Nadie salvo yo y mis h…hermanas lo saben
-Adagio ¿Si puedo llamarle Adagio? O ¿Prefiere el termino Srta. Dazzle?
-Adagio, suena mejor… Hace tiempo que nadie decía mi nombre
-¿Treinta años quizás?
-Creo más… O menos…
-Bueno, Adagio, veo que tu vida no ha tomado el rumbo que esperabas- Por la manera en como hablaba el individuo hacía parecer que la conocía de toda la vida, tanto era así que Adagio cedió ante el porte y entro en su juego
-No, desde mi derrota a manos de esas malditas mocosas todo se fue al carajo
-Lo sé muy bien.
-¿Pero que tiene eso que ver? ¿Qué quiere?
-Tranquila, todo llegará a su momento. Por ahora le tengo una propuesta
-Ya no soy puta, quiero que sepa eso
-Me ofende, si mi novia supiera que le propuse "eso" a una mujer me cuelga-Ríe con su profunda voz provocando la misma risa en Adagio-En realidad mi propuesta es esta
-La escucho
-¿Le agradaría volver a Canterlot y vengarse esas mocosas?-La palabra venganza despertó aquel sentimiento que creía olvidado
-Sí-dijo sin titubear
-Entonces, quiero que lo piense bien, en las próximas tres semanas me mandará un mensaje de texto a este número-De su gabardina extrae un pedazo de papel y una pluma donde escribe unos números, se lo da en la mano-En tres semanas, si realmente quiere vengarse solo diga "Estoy dentro" entonces los preparativos estarán terminados
-¿Pero por qué tanto tiempo?
-Hay cosas que tengo que hacer…Bueno, sería todo, le dejo los quince mil dólares por la molestia. Ahora con su permiso me retiro
-Espere…
-¿Si?
-Aun no me ha dicho varios detalles –
-A su tiempo
-Ni su nombre
-Dígame… Koba
-Está bien… Koba
-Hasta luego
Largueto ma non troppo
Aria Blaze, un nombre que causaba el grito de furor entre sus fans al oírla entrar al escenario. Era tanta la fama que tenía la talentosa artista que inclusive la había colocado en el puesto número cinco de los cien artistas más influyentes del siglo XXI. Su nombre ante el público era el de "Ariel" Su verdadero nombre siempre lo mantuvo en secreto. En cierta manera era una cantante misteriosa. Nadie sabía dónde vivía o siquiera si tenía un lugar fijo. Algunos decían que dormía donde le diera la gana otros que sencillamente habitaba alguna casa de un pueblo olvidado o quien sabía. Lo cierto es que solo tenía una manera de contactarla, por medio de un número que ella solo daba a sus representantes, un número que siempre aparecía como anónimo, compartido por un correo que solo se usaba una vez y cambiaba cada cierto tiempo. Imposible de rastrear, la vida de Aria Blaze era la comidilla de los medios los cuales nunca podían publicar nada con respecto a su vida privada.
Sin embargo, ahora que el concierto terminaba, Aría de despedía de su público con el cover de una balada pop clásica de un musical importante basado en una novela clásica de la literatura universal Les misérables yla canción en cuestión era "On My own" de manera curiosa, aun cuando el estadio era techo abierto, y el frío de Noruega calaba los huesos, no detuvo a los fans de asistir, y mucho menos la lluvia que caía. Aria pide silencio y todos callan, tanto es la admiración que siente por ella que inclusive su palabra es ley. El piano comienza a sonar, con aquella tonada melancólica y desoladora de una chica que perdió lo más valioso. Ella canta, y lleva su mano a su pecho, y en el estribillo se acerca hacia el público mientras reluce el elegante vestido de color azul profundo adornado con un sinfín de artilugios, que lejos de querer llamar la atención de manera despertante con aires de modernidad incoherente, estos encajan coherentemente con la vestimenta que lleva. Ahora, en la parte forte de la canción ella sale de la protección que ofrece una parte del estadio, comenzando a empaparse, su vestido se empava y abraza su cuerpo, parece que siempre hubiera estado pegado a ella. La voz se enerva y comienza a sentir el frío, pero el calor de la pasión por su arte le mantiene ignorante de su condición. Llega al punto final entre la plataforma y el público. Es como un ángel renegado, una voz tan fina y suave pero poderosa en su sutileza, quizás no tenga la elegancia de una soprano pero aun así tampoco tiene mucho que envidiar. En la parte final de la canción unas lágrimas caen de su rostro, pero están mezcladas con la lluvia que impide que sean vistas por su público extasiado quien cae rendido ante sus pies. Hace un vibrato final y la última tecla es tocada a la par con la luz, haciendo de telón, cae. El concierto ha llegado al final y Aria se levanta y va hacía su camerino sin dirigirle la palabra a nadie o siquiera mirarlo, incluso estos músicos que le han acompañado desde hace diez años tampoco saben mucho de ella. Nunca les habla, salvo en los ensayos para dar indicaciones técnicas. Hoy tampoco sería muy distinto.
Fue a su camerino, ni bien entro se arrancó el vestido paridamente metiéndose a la ducha fría in facto. Salió tan rápido como entró, tomo una sudadera vieja con gorro, un pants morado y unas zapatillas grises gastadas. Entonces, espera un momento parada en la puerta por la que entró, y sale a través de la misma. El pasillo es café y carente de importancia, así que solo avanza hasta llegar a la salida de emergencia. Ya afuera, y con la lluvia detenida, se coloca en su gorro en la cabeza ocultándose del mundo. Ahora era una persona común, sin nada importante que resaltar, el agua se había llevado su maquillaje. Estaba en medio del estacionamiento, sin nada particular hasta que un envidia que vestía una gruesa chamarra negra de cuero, un grueso pantalón de gabardina y unas botas imponentes se acercó a ella a zancadas, llevaba un sombrero que ocultaba su rostro maduro, pelo negro con algunas entradas de canas y una piel ligeramente bronceada. También se apoyaba en un bastón en su caminar. Aria pensó que solo era una persona perdida, pero al momento en que el extraño habló ella supo que esta noche sería distinta.
-Srta. Blaze-dijo el extraño con su autoritaria voz, haciendo que Aria se detenga en seco
-Me confunde con alguien más, yo no conozco a esa Blaze
-Aria Blaze ¿Entonces?
Y ésta comenzó a avanzar paso veloz
-Por favor espere, por el momento no soy capaz de competir a su paso. Pero, no es usted Aria Blaze, ex integrante de las dazzlings ¿Quiénes fueron derrotadas por Twilight Sparkle hace ya más de treinta años ¿
-¿Cómo sabe usted eso?-Algo calo en el fondo de su ser
-Sé mucho más de lo que cree ¿Ahora porque no viene conmigo a un café cercano, y platicamos con mayor detalle no cree?
-¿Usted espera que yo tome un café con un desconocido?
-Bueno, entonces podemos hacerlo aquí. Si me espera iré a mi coche y traeré una cafetera. Mejor ¡Sonata!-Aquel nombre provoco la evocación de un recuerdo que ella pensaba olvidado-Trae la cafetera y unas tres sillas ¿Quieres?-Se oyó un silbido-¿En que estábamos? Así, por favor espere a mi acompañante. Esperaron en silencio hasta que la muchacha llego con una cafetera caliente y tres tazas, una mesita y tres sillas plegables
-¿Sonata?
-¿Aria?
Exclamaron las dos ante tanta incredulidad
-¿Qué haces aquí?-Dijo Aria
-Creo que Koba debería explicártelo
-¿Koba? ¿Quién es ese?
-Yo soy Koba-Dijo el hombre quitándose su sombrero
-No sé quién es-Exclamo aria
-Bueno señoritas, por favor tomen asiento, que esta noche es fría y un café nunca hace mal
-Supongo…-Susurraron las dos
Los tres se sentaron, entonces Koba sirvió tres tazas de café caliente
-Bien, por donde comenzamos, por favor no me pregunte quien soy realmente, eso ahora no tiene importancia, vine a aquí a hablar sobre el futuro
-¿Futuro?-comentaron ambas, pero sin perder esa sensación de incomodidad entre ambas
-Sé que suena increíblemente presuntuoso lo que estoy a punto de decirles. Pero sé de una manera particular como recuperar sus antiguos poderes.
-Eso es imposible-Comentó Sonata
-Primera vez que dices algo inteligente Sonata-Dijo Aria con aquella voz maliciosa que le caracterizara
-Si…-Le toma un segundo a la chica reaccionar-Oye-En un acto inesperado para Aria, Sonata le toma del cuello de la ropa mirándola directamente a los ojos-No soy la misma de hace treinta años Aria,
-Pues ante mi parece que no has madurado
-Será mejor que cuides tu lengua, no sabes lo mucho que quería hacer algo
-¿Qué cosa? ¿Embarrarme con salsa tabasco?
-No, esto- Sonata suelta una mano y alza su puño que es detenido ipso facto, por la mano de Koba quien evita que el golpe impacte
-Señoritas, por favor, compórtense
-¿Cómo se movió tan rápido?-Piensa Aria
-Si no fuera por él ahora me hubiera cobrado todas las que me debe-
-Sonata, querida, baja a tu hermana-Koba expreso esa oración imperativa con una tranquilidad pero con una autoridad y poder subjetivo impresionante. Era como aquella orden que da un general amable pero con un poder tan abrumador que el mero hecho de que expresará su agresividad con palabras era un acto tan bondadoso como terrible
-Está bien-Acordaron las dos
-Gracias… ahora sé que como sirenas con las piedras de la canción podían vivir casi eternamente, razón por la cual Starswirl los mandó a este asqueroso mundo alrededor del mil seiscientos y desde que perdieron sus piedras rojas el envejecimiento ha comenzado a atacarles ¿Es verdad?
-Si-con cierta angustia en sus voces las chicas comentaron
-Sé que por un tiempo vagaron por el tiempo buscando soluciones mágicas pero en este mundo racional la magia no existe más que en la charlatanería, solo cuando la resonancia de Equestria choca con el mundo humano la magia en este mundo es posible, pero tras la destrucción del espejo entre dimensiones eso se acabó.
-Entonces, si tú eres un pony-Aria interrumpe
-Nunca he dicho que soy un pony
-Lo que seas ¿Cómo es posible siquiera que tú estés hablando con nosotras?
-A su tiempo. No obstante sé de una manera en como poder regresarlas.
- Aun así, no confió-Dijo Aria
-Aria, deberéis tranquilizarte, no es como si por llevar gabardina y sombrero sea una mala persona
-Sonata, sigues siendo tan incrédula como siempre ¿No ha pasado por tu cabeza que tal vez seas un violador?
-Pero nunca me ha tocado, salvo una vez para preguntarme la hora cuando veníamos hacía acá
-En cualquier caso Sonata ¿Cómo es posible que aceptaste la invitación de un desconocido? ¿Es que acaso siquiera pensaste en las posibilidades?
-Vamos, no es para tanto
-Lo es, carajo, aun cuando deseo fervientemente despellejar con mis propias manos… o cascos a esas mocosas no crees ¿Que es necesario tener un poco de escepticismo?
-El escepticismo es la herramienta con la cual se manipula más fácilmente
-¿Qué quieres decir?-Pregunto insolentemente Aria
-Si quisiera que ustedes dudarán, no les daría la opción de escoger. Les vendería la idea como un hecho, y hasta el momento solo he dicho que hay una posibilidad de venganza. Cuando se dice que algo es una verdad o dogma, es inevitable que haya gente que cuestione, pero en su escepticismo radica su error
-¿Qué quiere decir?
-Duda por dudar y serás peor que un creyente, duda con pruebas que te sustente y serás alguien con raciocinio
-No entiendo-Dijo Sonata
-No espero que lo entiendan, el cuestionamiento entre verdad y falsedad es algo esencialmente complejo y puramente demagógico. La verdad en sí es que existe la posibilidad de regresarles sus poderes y probablemente aumentarlos, pero la duda radica en si ustedes estás dispuesta a ayudarnos
-¿Ayudarnos? ¿A quiénes?-Aria vuelve a interrumpir
-¿De verdad creían que soy solo yo? No, hay más, somos cerca de tres mil seres que queremos un cambio en Equestria, esas princesas han opacado demasiado tiempo al pueblo, es momento de un cambio. Pero nosotros no tenemos el poder suficiente, mi maestro necesita de más, y yo soy el hombre encargado de dárselo
-Aun cuando consiguiéramos nuestros poderes, esas mocosas tienen esa magia llamada amistad
-No más, una de sus integrantes acaba de fallecer, y los elementos ya no existen en ese mundo más.
-Entonces ¿No tienen nada?-Sonata se emocionaba cada vez más
-Absolutamente, ustedes tampoco estarían solas. Habría más, unos tres o cuatro cabecillas con ustedes.
-Me interesa-Dijo Sonata-Estoy dentro-Koba esbozo una ligera sonrisa
-Puede ser… pero aun no estoy convencida
-No se preocupe señorita Blaze, aun cuando acepten los preparativos para el regreso tomaría más tiempo
-¿Qué tanto?
-Meses o tres años a lo mucho
-Es mucho
-Señorita Aria ¿Qué son tres años con el placer de destruir y arruinar moralmente a las mane-six he… digo five.
-Me ha convencido. Estoy dentro… pero tengo una duda ¿Con Adagio?-La última frase la comento con cierto desagrado mientras Sonata se estremecía
-Ella aun no me ha contestado, estaríamos encantados de tener a las tres, pero con dos es suficiente
-Ya veo.
-Entonces sea dicho, tomen mi número, yo les marcaré en cuanto todo este listo
-Me parece bien
Y la nieve comenzó a caer sobre la jungla de asfalto
N.A
Vale, si sé que ahora tienen suficientes motivos para ahorcarme, quiero decir fueron casi tres meses sin que hubieran noticias de este fic, no puedo evitarlo, y aunque odio dar excusas, el tiempo me ahorca. Solo ahorita gracias al puente de día de muertos (México) pude seguir. Pero como dije hace un tiempo y como sostengo hasta ahora pase lo que pase, el tiempo que me lleve terminaré esta trilogía y tras lo cual habrá otros trabajos como:
M de Spike
RL de Celestia (Nombre en proceso)
El cupcake Mecánico
y mi último y último trabajo será
"El primer Avatar"
Tras lo cual me retiraré de fanfiction para siempre, obviamente terminando estas obras"
El porqué es simple, mi sueño es escribir, hacer una saga de fantasía épica que deconstruya el género por completo; el primer tomo está completo. Y fanfiction para mí es netamente entrenamiento, serio, pero entrenamiento para mí. De hecho Koba, es el borrador de un villano más grande que tengo en mente. Por ende al finalizar mi vida aquí, quiero sus opiniones para lanzarme ya profesionalmente al mundo de la escritura.
Les habló Noat y les deseo lo mejor de sus vidas como siempre, nos veremos cuando tengamos que vernos.
Si el capítulo te ha gustado, comenta, dale a favoritos o a seguir, o compártelo con tus amigos, eso me motiva inmensamente
P.D
Las canciones mencionadas existen como tal, son piezas de música "clásica"
Mondscheinsonate es el nombre alemán para la melodía " Sonata al claro de Luna de Beethoven" sería un juego curioso
Tio Dumky es una composición compuesta por el
La canción mencionada en el capítulo de Sunset pertenece a la película de los Muppets. No recuerdo cual pero la canción como tal se llama "Hombre o Muppet" una canción excelente en una película divertida
"On My Own" es una canción del musical "Les Miserables"
El "Danubio Azul" es un vals clásico
La "Barone-marcia d´ingreso" es una pieza de la opera "Lo Zingaro Barone"
Creo.