Hola :) :) :)

Estoy feliz por todos los comentarios que recibí son un amor wiiii, me encantaría contestarles al instante a todos pero a veces no es posible, también me gustaría agradecerle a tod s los que comenta a pesar de no tener una cuenta, saben que si pudiera les respondería sus comentarios. Y como lo prometido es deuda aquí esta el nuevo capitulo, ahora un poco mas largo, creo que empiezo a retomar el rumbo, pero yo creo que con sus comentarios es lo que me alienta a seguir, así no olviden comentar al final.


Capítulo 3

Creíamos que pasaríamos una tarde tranquila, abrazados en el sillón, pero Liz nos sorprendió cuando llego con su bebé en brazos pidiendo que lo cuidáramos debido a que había habido un accidente con dos trabajadores que pintaban el edificio de la alcaldía, estando uno de ellos grave para entrar a cirugía, requiriendo la atención tanto de ella como de Paul y el doctor Marck en la clínica.

-no te preocupes Liz, nosotros cuidaremos del pequeño Thomas -contestó Peeta al recibir al bebe que dormía.

-de verdad se los agradezco - Liz me puso la pañalera prácticamente sin darse cuenta, como si fuera un perchero -es que Hilary está un poco enferma y...-

-ya te dije - la interrumpió mi esposo - no hay problema, regresa ayudar a la clínica-

-gracias, vendré lo antes posible -

El bebé se removió al sentir que los brazos habían cambiado, a sus seis meses ya reconocía perfectamente a su mamá.

-hey calma pequeño - le dijo Peeta al sentarse en el sillón -Kat busca si en la pañalera viene algún biberón preparado por si Thomas tiene hambre, esa Liz no dijo nada de sus horarios -

-estaba muy acelerada, se me hace increíble que después de cuánto tiempo sigan sin enviar más personal médico, aunque el distrito tiene poca gente tiene sus emergencias - removí el contenido de la pañalera, para después darme cuenta que Peeta me ignoraba, porque estaba más que entretenido arrullando al bebé.

No pude más, fue ahí donde me di cuenta lo mucho que él deseaba un hijo, que su instinto paternal nunca seria cubierto por mucho que hubiera niños a nuestro alrededor, que estaba disfrutando del hijo de Paul sin percatarse de lo que eso provocaba.

Tenía tantos sentimientos encontrados, primero era culpabilidad, otro era miedo, pero principalmente nostalgia, aun no entendía que era lo que había estado pasando en los últimos días, pero esa sombra de los hijos nos estaba envolviendo sin darnos cuenta y al parecer estaba en mis manos que esto terminara bien.

-hey descerebrada desembucha ¿qué rayos te pasa? Llevas días ausente- como siempre Johanna con su sutileza - creo que desde hace más de un mes en el cumpleaños de Finnick, ya le pregunte a tu marido, pero él está igual de desconcertado-

-¿qué te dijo Peeta? Él no me ha dicho nada-

-precisamente, no sabe ni que decir al verte así, aparte de que necesita unas vacaciones, ese negocio lo trae vuelto loco-

-mamá Jo, mira te gusta mi sol - Johanna ayudaba a Daniel a decorar la pared de su habitación, dejando que el niño pintara a su antojo en una de ellas.

-es precioso, pero necesitas solo abarcar el espacio marcado, recuerda que lo demás nos toca a papá y a mí - no cabía duda que los hijos cambiaban a las personas, personas como Johanna y su extraño carácter, incluso me podían hasta cambiar a mí.

-¿Jo, como piensas que hubieran sido las cosas si Daniel no estaría aquí? -susurre.

-muy tristes, él cambio muchas cosas, de hecho ayudo mucho en mi relación con Fred, estaba ya muy débil, ese viaje al distrito 11 era para ver si las cosas mejoraban y creo que así fue, ahora cuando nos ponemos fogosos hay que tener cuidado, es emocionante-

-ya vas a empezar, ¿que nunca te cansas de eso? -rodee los ojos.

-¿que ustedes si? -sonrío maliciosamente - con Daniel aquí, debemos asegurarnos que no este o que duerme para poder usar la casa a nuestras anchas, la cocina, la mesa -

-basta, no quiero oír donde lo hacen -

-como si ustedes siempre usaran una aburrida cama, dime Katniss, ¿cuál es el lugar preferido de Peeta?- instantáneamente pensé en la sala.

-cállate- sonreímos.

-Daniel es increíble, agradezco que sea parte de nuestra vida, no me imagino ahora mi vida sin él, vino a descubrir un lado que no creía tener y no solo en mí, también en Fred, se llevan muy bien, Fred lo consiente mucho a veces por lo mismo- explicó muy concentrada en la pared.

A Johanna y a mí nos costó trabajo tener la amistad que ahora tenemos, yo creo por nuestro carácter, pero me sentía Feliz al verla con una familia, el saber que tanto ella como yo contábamos con la otra, a pesar de que su hobby predilecto era molestarme.

-pero no contestaste mi pregunta, ¿qué te pasa?-

-es que... - no sabía cómo explicar todos los sentimientos por los que había estado pasando los últimos meses, mas viendo como Peeta se había refugiado en el trabajo al sentir supongo mi ausencia, era como un ciclo - no sé qué darle para su próximo cumpleaños, empiezo agotar las ideas-

-mmm, ¿Segura que es eso? Presiento que hay otra cosa-

-es que él siempre se luce en mí cumpleaños o en nuestro aniversario, no sé qué hacer, quiero que sea especial- había sido un alivio salirme por la tangente, porque era real, no sabía qué hacer, aunque aún faltaba un mes necesitaba ver que podía preparar, desde que regresamos al distrito esa fecha nunca se había pasado en blanco, siempre le preparaba algo especial, una sorpresa que lo dejaba contento y al mismo tiempo me dejaba satisfecha.

-mmm, pues si a ese hombre le das un cartón, un moño o cualquier cosa, lo aceptara mientras venga de su "bonita" - se burló de la forma en que mi esposo me decía.

-hablo en serio-

-yo también, solo dale una noche de pasión y listo-

-tiene que ser algo especial- dije más para mí.

-claro eso lo tiene casi siempre- rio burlona.

-vamos, déjate de eso, mejor ayúdame a ver qué puedo hacer-

-Kat, pues no sé, ¿qué es lo que más le gustaría?, tal vez más pinturas o lienzos, un paseo al bosque, no sé, tú lo conoces mucho mejor, es tu esposo, ¿qué es lo que más desea?-

No respondí, porque si sabía que era lo que más deseaba, desde hace tiempo.

Los siguientes días se complicaron, porque Peeta tuvo que ir al distrito 4 de imprevisto, resultó que Annie enfermo y nos preocupó a todos, le dio una fuerte gastroenteritis que la mandó al hospital por varios días, así que él fue para apoyar a mi madre y no dejar a Finnick solo cuando trabajaba o al ver que Annie estuviera bien en el hospital. Afortunadamente el transporte ahora era mucho más veloz, así que pudo llegar muy rápido para atender el asunto.

Alex y yo nos estábamos volviendo locos, entre atender los pedidos que se enviaban y todo lo del distrito, por lo que saliendo de la escuela corría a la panadería por un rato para regresar más tarde a los entrenamientos de arco y atletismo, aunque al final los tuve que reducir a solo dos días en la semana en lo que Peeta regresaba. Era urgente contratar a alguien más, en un principio ellos pensaron que con alguien de medio tiempo sería suficiente, pero a como yo veía el movimiento, estaría mejor alguien de tiempo completo para que no estuvieran tan presionados y de vez en cuando tomar vacaciones merecidas.

En situaciones como estas era cuando me molestaba el no poder viajar para ayudar a mi familia, porque eso era para mí, pero también me ponían a pensar de que si tuviera el permiso ¿podría yo subir a ese tren o aerodeslizador? No lo creo, era una situación frustrante, que por mucho que platicará con el doctor Aurelius, no me creía capaz de superar, menos con las pesadillas asechándonos, haciendo que mi trauma no desapareciera.

-hola Katniss ¿qué dice tu negocio? - Rosel me saludo con su clásica sonrisa socarrona y esa mirada que me escaneaba. Era de la edad de Johanna, venia del Capitolio y todos desconfiábamos de él a pesar de que tenía viviendo 3 años aquí.

-buenas tardes señor, ¿en qué podemos ayudarle? - Peeta me había enseñado a ser cortés a la hora de atener a los clientes, que era más desconcertante para ellos esa actitud a que si fuera explosiva, así que puse mi mejor cara.

-mmm, podrías ayudarme en muchas cosas linda - volvió a darme esa mirada ¿qué era lo que le pasaba a este tipo? - pero por el momento busco a tu esposo, quiero un pedido especial de panes de chocolate para una reunión -

-yo puedo tomarlo si gusta- dije con los dientes muy apretados por su actitud, ese hombre en verdad me caía muy mal, cada vez entendía mejor a Johanna cuando lo golpeo por pasarse de chistoso con ella.

-perfecto, ¿dime, El señor Mellark salió del distrito? - él se puso sobre el mostrador muy cómodo.

-sí, dígame de que va constar su pedido - tome la libreta para dejar claro que no quería hablar.

-pobre de ti, dejándote sola en esa casa, si necesitas algo yo puedo ayudarte en lo que quieras - su comentario me molesto mucho, no sé muy bien que era lo que pretendía, con sus comentarios fuera de lugar, ni que fuéramos amigos para que dijera esas cosas.

-acaso le interesa el trabajo - mi sarcasmo no fue evitado en ese momento.

-si fueras tú mi jefa para estar aquí todo el día lo pensaría - volvió a sonreír.

-¿señor dígame qué es lo que necesita?- para esas alturas ya estaba exasperada y todo lo que Peeta me había enseñado se me estaba pasando por alto con este hombre.

-he organizado un par de fiestas, a la que me hubiera gustado que asistieran tú y tu esposo- esa última palabra la recalcó mucho -ojalá en esta reunión pudieran ir, o me gustaría ir a cenar un día con ustedes, es más, podemos aprovechar y para que no estés tanto tiempo sola podemos cenar hoy -

-¿qué?- no entendí, ¿a qué estaba jugando este hombre?

-vamos Katniss no seas arisca -

-es usted un...-

-buenas noches Rosel- Alex apareció interrumpiéndome - Katniss podrías ayudar a Steven por favor, mientras atenderé al señor- Alex colocaba unas charolas con baguettes, era obvio que se había dado cuenta de que algo malo sucedía.

Yo desaparecí del mostrador dándole una y otra vez vueltas a la extraña actitud de ese hombre, a que rayos estaba jugando, más cuando Alex me dijo que solo había pedido un paquete de baguettes con un queso especial.

-no le hagas caso, es del Capitolio y siempre tendrá curiosidad por ti y por Peeta, ya ves como terminó la cosa con Jo - Alex veía el reloj de la pared mientras limpiábamos las mesas.

-Pero siento que no tiene por qué ser... tan desagradable, ¿a qué viene todo eso?-

-no tengo la menor idea, tu mejor que nadie sabe lo extraño que pueden llegar a ser la gente del Capitolio -él seguía atento al reloj.

-¿pasa algo?- Termine preguntando.

-es que Lana quedo de llegar temprano, dijo que nos veríamos aquí para ir a casa y mira la hora-

-¿No estará con Casie ya? – trate de tranquilizarlo.

-Es lo que espero, porque Casie va estar muy molesta si no ha llegado aquí o con ella-

-Compréndala, está descubriendo el mundo, no te puedo decir de cómo eras tú, porque a nosotros nos tocó una etapa difícil en ese entonces, pero…–

-Ese es el problema, todo lo ve muy fácil, y ese chico no me gusta del todo, siente que tiene a todas las chicas a sus pies y ella esta… deslumbrada-

-¿y tú no te sentiste así en algún momento? – La familia de Alex se habían convertido en grandes amigos, no solo nos unía el hecho de que era socio de Peeta, si no que Casie y él se habían apoyado mucho en nosotros, principalmente con mi madre, para consejos de qué hacer con Lana, puesto que les toco ser papás muy jóvenes de una niña de más de 8 años.

-bueno… en un principio – él sonrío – pero no tuve mucho tiempo de eso, y tú sabes que todo era muy diferente para todos, como dijiste hace rato –

-Perdón, perdón – Lana entro precipitadamente – es que no me di cuenta de la hora, y Mary me pedio que la acompañara a casa y su mamá me invito a cenar –

-Lana no quiero mentiras, se te está poniendo un horario que tienes que respetar, no hagas que me arrepienta de haber convencido a tu hermana del permiso, si estuviste con ese chico porque no me dices la verdad, ¿Qué hay que ocultar? – Alex se veía muy molesto, yo diría que exaltado.

Es que ustedes no me comprenden – Lana gritaba.

-Lana no es necesario que te exaltes, porque no le dices a Alex la verdad, no pierdas la confianza que te están dando – No sabía muy bien porque había intervenido, pero no se me hacía justo que ella tomara esa actitud.

-Kat, es que… estuvimos varios chicos en el bosque haciendo una fogata, perdimos la noción del tiempo –

-¿Pero cómo que en el bosque? – No terminaba de comprender porque aun a varias personas les imponía el bosque, Alex había entrado con nosotros, pero siempre se mostró inseguro, al igual que varios de nuestros amigos, pero al menos los chicos habían sido consientes y con la fogata que hicieron ahuyentaron a los depredadores.

-No nos adentramos mucho, solo fue para hacer la fogata, por eso llegamos un poco tarde – se defendió Lana.

-Pero que no entienden que es peligroso, más de noche –

-Calma Alex, hicieron la fogata, eso los ayudo, Lana, si hacen estas cosas deben ser conscientes de todo lo que puede pasar, no tomen a la ligera entrar al bosque, menos de noche, se pueden perder y necesitan avisar –

-Por eso no entramos mucho, fue más como un reto que cumplimos, no pasó nada todos regresamos bien –

-ve por las cosas que dejaste aquí, Casie no tarda en venir y no quiero que saque a los chicos tan tarde - la chica desapareció lanzándome una mirada de agradecimiento supongo - eres buena con los chicos, estaría bien que les dieras un curso de sobrevivencia en el bosque por si siguieran con esta locura de entrar-

-Alex por eso vamos cada año al bosque - reí - solo relájate con eso, tal vez tu deberías tomarlo –

Esa noche me quede escribiendo una nueva canción, el tiempo transcurrió y termine llegando tarde a casa, lamentando no poder hablar con mi esposo por la hora, solo esperaba que no hubiera marcado y ahora estuviera preocupado porque no conteste, pero seguramente si hubiera sido eso, volvería a marcar para salir de las dudas o en cualquier momento aparecerían Johanna o Haymitch para ver que todo estuviera bien.

Pase una mala noche, con pesadillas, donde entraba al bosque y mutos me atacaba, dormí muy poco por lo mismo, pero no soportaba seguir en cama a pesar de que era sábado y podía levantarme un poco más tarde, ya que Alex abría hoy y a Peeta le correspondía cerrar. Decidí ir al bosque y buscar que tan adentrados estuvieron Lana y el resto de los chicos, tal vez si les platicaba a Casie y Alex a que altura estuvieron se tranquilizarían o si fuera al contrario, hablar con Lana y algunos de sus amigos para decirles que no lo hicieran, incluso enseñarles cual sería los lugar más seguro para ese tipo de reuniones, esperando que sus padres no lo vieran más como una invitación hacer cosas malas, si no por protección para ellos.

Fue muy fácil localizar el lugar donde estuvieron, tranquilizándome porque desde ese punto el camino al distrito era muy visible, solo los matorrales lo ocultaba de quien pasará cerca de la alambrada que se había restaurado para marcar el límite del distrito para fines de cálculos de territorio por distrito.

Case un pavo y un conejo que pase a dejar a Sae, ella se sorprendió porque ya tenía rato que no iba a cazar debido a las actividades que tenía. -esto está muy bien, después de tanto tiempo, a la clientela le gustara la carne fresca -

Cuando salí de mi casa para irme a la panadería después de un largo baño, me encontré con Rosel en la puerta, pegándome un susto al abrirla y verlo ahí parado.

-rayos, ¿qué hace ahí? ¿Qué quiere? - dije enfadada.

-buenas tardes Katniss- sonrío, pero fue una de esas sonrisas que no me daban confianza, no importaba cuanto tiempo estuviera viviendo aquí, seguiría siendo del Capitolio.

-disculpe pero no tengo tiempo, voy de salida- intente terminar de salir de la casa, pero el hombre prácticamente obstruía el paso, dejándome entre la puerta y él.

-oye no tienes por qué acelerarte, ¿por qué no me invitas a pasar? podemos pasar un rato agradable -

-mire, no sé qué pretende, desde anoche tiene una actitud extraña... - no continúe porque sentí como avanzó hacia mí, obligándome a dar un paso atrás.

-Katniss ¿qué no lo entiendes? Se dé buena fuente que los vencedores son muy... -

-¿vencedores? - dije con desprecio.

-no importa cuántos años pasen, ustedes no dejarán de serlo, como se lo dije a Johanna, siempre serán importantes, por dos motivos, por estar en los juegos y después por ser parte del movimiento rebelde-

Las palabras de este tipo me tenían tan descolocada que no me di cuenta cuando puso sus dedos sobre mi muñeca - llevo años, deseándote, poder tener un acercamiento contigo, desde que te vi en esa carroza y todas esas llamas, te me hiciste tan... Interesante, y luego llegar aquí y descubrir toda la verdad de que al final terminaste con Peeta, te hizo más deseable-

-está usted loco, no quiero que siga, más vale que quite sus manos de encima, si no...-

-¿si no qué? - dijo apretando su mano alrededor de mi muñeca, muy seguro, dispuesto a todo.

-si no terminara en el hospital - Tanto Rosel como yo nos sorprendimos al escuchar a Peeta hablando detrás de él - le sugiero que suelte a mi esposa en este momento, porque no voy a permitir que se siga pasando con sus comentarios, que la siga molestando, retírese - mi chico se veía demasiado molesto.

-vaya Peeta, regresaste - Rosel me soltó sin dejar de acariciar la muñeca y la mano a su paso; fue tan desagradable que no pude evitar zafar mi mano mientras que con la otra lo empuje.

-no me vuelca a tocar - camine hacia Peeta.

-no quiero volverlo a ver cerca de nuestra casa y mucho menos de Katniss, créame no me conoce y no querrá hacerlo-

-ok ya entendí, solo quería...-

-lárguese, en este instante- dije apretando mucho los dientes, tenía ganas de vomitar ¿cómo era posible que después de tantos años aun nos pasaran cosas así?

Rosel se fue sin decir nada más, solo nos vio con recelo, pero al parecer entiendo el mensaje de Peeta, que tenía los puños cerrados, señal de que se estaba conteniendo, si no es porque siempre había sido calmado, seguramente estaría sobre ese idiota.

-hola - me colgué del cuello de Peeta, después de semejante situación quería sentirlo, tratar de olvidar los momentos tan desagradables de un instante antes.

-bonita, ¿estás bien? Te extrañe tanto y luego ese imbécil ¿qué pretendía? -

-no sé, pero ¿por qué no me avisaste que llegabas?-

-quería darte una sorpresa - él dio pequeños besos sobre mis labios, tiernos, dulces y llenos de un fervor como solo él podía tener hacia mí.

-pues sí que me has sorprendido- me pegue a él, correspondiéndole cada beso. Regularmente no era de las que demostraban su afecto en la vía pública, salvo cuando salía por varios días, como era el caso - que bueno... que estas... aquí- dije entre beso y beso - eso quiere decir que Annie ya está bien-

-así es, ya llevaba dos días de buen semblante, prácticamente me quede para poder acompañar a Finnick en una actividad de la escuela, donde los papás asistían para trabajar con los chicos en unas clases muestras, pero piden que sean los papas quienes vayan para poder ver los avances y tener un poco de más de convivencia con sus hijos, incluso el distrito para en muchos ámbitos para que puedan asistir sin ningún problema -Peeta me iba abrazando mientras me guiaba para entrar nuevamente a nuestra casa.

-suena interesante, podríamos implementar aquí algo por el estilo, y supongo que Finnick estuvo muy contento-

-sí, porque regularmente es tu madre o Annie quien asiste, como en muchos otros casos, hay muchas madres solteras; ¿sabes? Les dijo a sus compañeros que yo era como un papá para él, que la amistad con su verdadero papá hizo que estuviera al pendiente de él - él sonreía de oreja a oreja - les dijo que su papá me salvo la vida -

-que bueno que Finnick esté tan orgulloso de su papá y a la vez de ti - me sentí con sentimientos encontrados, algo muy recurrente en mí en los últimos días.

-sí, pero eso no evito que me hicieran preguntas incómodas, ya sabes, incluso los papás de otros chicos -

-que mal, porque no leen sus famosos libros, ahí está todo supuestamente-

-Pero dime Kat ¿qué era lo que pasaba con ese tipo? - mi Peeta frunció el ceño, haciendo que se le marcara más una leve arruga de entre las cejas, aquella que se le asentaba mucho cuando estaba en crisis o muy molesto.

-no lo sé, ayer estuvo en la panadería, Alex termino por atenderlo, pero siempre con comentarios incómodos -

-tiene que ver con... los vencedores ¿no es así?- Peeta acariciaba mi mejilla, con leves toques, tiernos.

-pues es del Capitolio, ¿tú que crees? - deje caer mi mejilla sobre su mano, al mismo tiempo que lo envolvía por la cintura, no importaba el tiempo que lleváramos juntos, las múltiples veces que nos besáramos o abrazáramos, siempre me reconfortaba y hacía sentir bien, por muy complicado que fuera mi día, él siempre estaba ahí.


N/A: Que tal? estuvo extraño este capi no lo creen? Espero mucho, mucho que les haya gustado aunque fuera extraño. Recuerden que se acepta toda critica, correcciones de redacción y de horrores ortográficos. Un saludo frioliento, ya huele a pavo. n.n