Aquí les traigo la continuación disculpen la tardanza, pero en esta ocasión me pareció algo delicada esta parte de la historia, demasiadas partes entrelazadas con la historia original. Por mi amor al increíble trabajo de Hinako sensei no deseo modificarla, o quizá lo menos posible, pero aquí se las dejo, espero pueda conmoverlos como lo hizo conmigo al escribirla. Un detalle más, agradezco a Erika-chan por su sugerencia. También gracias a todos aquellos que me dejaron reviews, leer sus comentarios me da más ánimo para continuar rápidamente.

Sueños rotos

No tenía idea de que cosa hacía en ese salón de clases, como es que encajaba yo aquí, por alguna extraña razón a nadie parecía importarle mi procedencia, ni mi nombre. Seguramente tenía que ver con aquella cosa que tiene el extraño poder para cambiar la realidad o moverme a través del tiempo a su antojo, llegue a pensar que después de pasar aquel tiempo en el pasado, podría yo quizá volver a donde pertenezco, no obstante estaba casi seguro que mi castigo o mejor dicho aquellas cosas que debo mejorar en la vida de Morinaga para llegar a conocerlo, deben ser más que las simples cosas que hice para él cuando era niño. Estoy seguro que Masaki tiene algo que ver en lo que haré aquí. Mientras reflexionaba sobre esto miraba mi escritorio con algunos papeles sobre él, entre ellos el primero hasta arriba era la lista de asistencia con el siguiente título:

Lista de asistencia de la materia Química primero de bachillerato

Menos mal que no soy el profesor de otra materia, ya que no se si podría dar una clase que no fuera química. Me sentía algo nervioso frente a un grupo de muchachos jóvenes que seguramente no son fáciles de controlar, nunca antes había dado alguna clase, se ponían inquietos por mi silencio, no tengo jodida idea de donde comenzar, de modo que primeramente decidí pasar asistencia. Al pronunciar los nombres buscaba los rostros, no tardaría en llegar al nombre de Morinaga Tetsuhiro, no lo vi llegar puesto que me encontraba revisando las cosas que estaban en el escritorio conmigo, eran tantos muchachos mirándome, que una vez dijera su nombre podría saber dónde estaba.

Pronuncié su nombre y todo el salón enmudeció por unos instantes, después escuche unas risas junto con el clásico.

-Presente-

Por parte de Morinaga, mire los ojos más tristes que jamás pude ver en él, la mirada casi perdida, su rostro algo pálido y desganado, entre los murmullos escuchaba:

-Ese pervertido no tendría por qué venir a esta escuela-

-Silencio por favor- Exprese con algo de enfado.

Supongo que todos se enteraron de los rumores acerca de Masaki, por esa razón el pobre Morinaga está sentado sin que nadie le dirija la mirada. Una vez concluida la asistencia procedí a preguntar sobre lo último que vieron con el anterior profesor, gracias a eso con mi propio libro de texto del escritorio pude ver las cosas sencillas que veían, por ello no tuve ningún problema en dar la clase. Todos se retiraban al concluir menos Morinaga que se encontraba cabizbajo.

-Morinaga podemos hablar-

-Si Sensei que ocurre- Su débil voz expresaba.

-Puedo ver que te encuentras muy deprimido que ocurre contigo-

-Por lo visto no ha escuchado los rumores, ya se enterará-

-Sea lo que sea que hicieras no creo que fuera lo suficientemente malo para estar tan triste, yo lo sé, se lo que realmente paso-

-¿Ya no me quiere en su clase verdad?-

-No digas tonterías, me gustaría escuchar tus problemas, yo sé lo que realmente ocurrió contigo. Ese tal Masaki traicionó tus sentimientos…

POV MORINAGA

Masaki y yo nos encontrábamos en mi habitación, el deseo invadía todo mi cuerpo, deseaba poseerlo, quería ser uno con él. El correspondía mis besos como siempre solía hacerlo, también me deseaba, lo tocaba poco a poco sobre su ropa mientras mis dedos se deslizaban sobre los botones de su camisa, entonces desabroche su pantalón y escuchamos la puerta de mi habitación abrirse. Era mi hermano, había descubierto nuestra relación, la condenación en sus palabras era bastante dura, sentía mi pulso acelerado lleno de nervios, también la ira invadía mi mente yo no hacía nada malo ¿Acaso era una cosa mala amar a otra persona y demostrarle tu afecto?

Yo argumentaba, discutía sus palabras hirientes, me lastimaban pero me sentía protegido por el amor, aquél que se resguardaba tras de mí mientras estaba siendo juzgado. Yo aguantaría todo con tal de protegerlo, pero entonces la realidad como la conocía se desmoronó de repente. Al irse mi hermano después de nuestra discusión, él se disculpaba porque no me amaba, estaba conmigo porque yo era tierno y cariñoso, por todo lo dulce que era estar conmigo, pero estaba enamorado de mi hermano. De cierta forma ya lo sabía, siempre lo supe, Masaki miraba a mi hermano como yo lo miraba a él. Sentía algo de celos, no obstante pensaba que estaba conmigo, así que no tenía por qué dudar de sus sentimientos. Ahora lo sabía todo, estaba demasiado claro, nunca he sido amado por nadie, siempre he estado en segundo lugar. No lo entiendo, no sé cómo le pude prometer no contar que él amaba a mi hermano.

En casa las cosas eran bastante desagradables, esas personas me hacían sentir como un total extraño, estar en casa era como vivir al lado de extraños, me miraban con asco, no podía sentarme a la mesa pues la forma en la que me veían era de total desagrado.

Todos lo sabían, las personas a mi alrededor se habían enterado que yo era algo que todo mundo consideraba una enfermedad infecciosa, ser gay era visto como la cosa más repulsiva, sobre todo cuando ellos pensaban que yo había seducido a un pobre chico contagiando mi mal y luego burlándome de sus sentimientos. Qué equivocados estaban, él había roto mi corazón, lo destrozo, pero no podía odiarlo, lo amaba demasiado, no le deseaba ningún mal, dentro de mí percibía mi corazón sangrante desecho en pequeños pedazos.

Mi cabeza no lo acababa de entender cuando desgraciadamente mis padres se enteraron, los rumores les llegaron mientras ellos estaban en el trabajo, ellos sabían que me sentía algo enfermo, por ese motivo yo había faltado a la escuela ese día. Mi hermano a pesar de su condenación no les había dicho nada, quizá de cierta forma entendía lo que me esperaba cuando lo supieran, teniendo algo de pena por mi situación, pero fue algo sinsentido, Masaki o alguien de su familia había contado una historia diferente. Los vi llegar ese día directamente a mi habitación, con lágrimas en los ojos llenos de ira y desprecio, con las palabras más horribles que jamás pensé escuchar de las personas en las que más confiaba, ya no eran más mi familia, mi padre me pidió que jamás le volviera a dirigirle la palabra. Ahora eran simplemente personas que por lástima cuidarían de mí financieramente, puesto que no tenía ningún otro lugar a donde ir.

Era un completo fracaso como hijo para ellos, para vivir ahí debía cumplir con mis obligaciones una de las cuales era asistir a la escuela, así que me forzaron a ir al siguiente día. Mi alma, mi cuerpo, todo mi ser estaba partido por la mitad, ya no sentía que fuera yo, la sensación de incomodidad y pesadumbre, como de haber perdido algo importante, quizá mi propio corazón que había dejado de existir, ya que no podía ser amado por nadie, ni por el amor más puro de una madre, yo era solo una vergüenza, un estorbo, seguramente deseaban que jamás hubiese nacido, para no importunar sus vidas. Desafortunadamente ya existía, ahora que sería de mí, no sé qué cosa me impulsa a estar en este podrido y asqueroso mundo, porque razón existo, tan solo para padecer este espantoso dolor y vacío.

Al llegar a la escuela ese día, me percate que los rumores se habían esparcido no sólo entre mi familia, sino ahora todos los que yo conocía despreciaban mi presencia, era infeccioso para todo el mundo, no podía mirar a nadie a los ojos pues no me dirigían la mirada. Al final de una de las clases una cálida mirada llena de ternura me observaba, yo no me había percatado de ello hasta que se aproximó hacia mí y me dijo:

-Yo sé lo que realmente ocurrió contigo. Ese tal Masaki traicionó tus sentimientos-

Sus palabras me hicieron regresar a la realidad, las lágrimas llegaban a mis ojos sin poder contenerlas.

-Pero que dice… yo lo seduje y luego lo bote…-

Mi llanto salía sin que yo pudiera evitarlo, no podía pronunciar ninguna palabra más, el doloroso cosquilleo recorría todo mi cuerpo llenándolo con una sensación de desesperación, el vacío, la ira, el temor, la pena y el sufrimiento se apoderaban de todo mi ser, luego aquél hombre viejo me abrazó calmando todo. Mi llanto salía como no había podido salir desde que mi familia me suprimió de sus corazones.

-No llores Morinaga, no estás solo, tu eres muy importante más que ese tipo mentiroso, no los necesitas, no necesitas a nadie. Maldita sea debes decir la verdad a todos-

-No digas eso, no hables así de él… yo sabía lo que él sentía por mi hermano… aun así deseaba estar a su lado…fue culpa mía… lo merezco-

Las palabras se atoraban en mi garganta, deseaban salir, aquellos ojos miel me confortaban pero sacaban mis emociones de una manera extraña, como si ya lo conociera, parecía saber de mí.

-Todos se fueron cuéntame la verdad, yo no te juzgaré, de hecho tengo un hermano…-

-¿La verdad? ¿Sobre qué? No tengo nada que decir-

-Cálmate un poco, sécate esas lágrimas que no pareces tú, ¿Tienes más clases?-

-No sensei esta era la última-

Llámame Tatsumi, por favor-

-Imagino que no tienes deseos de ir a casa todavía ¿No es así? Entonces que dices si me acompañas a comer algo, yo te invito-

-No tengo hambre, solo quiero estar solo-

-Eso es típico de ti, huir de todo y de todos, deberías enfrentar los problemas y buscar una solución-

-No quiero faltarle al respeto pero usted no me conoce, como es que me dice esas cosas tan desagradables si no tiene idea de lo que estoy pasando-

-Vamos Morinaga, nada pierdes si me acompañas a comer, además seguro que no tienes ganas de hacer nada más-

Sus palabras parecían ordenes en mi cabeza, de alguna manera él tenía algo extraño, sentía que debía hacerle caso, no lo entiendo pero iré, después de todo escucharlo me hace sentir tan tranquilo. Así que simplemente asentí con la cabeza, fuimos al sanitario para que me limpiara el rostro y curiosamente pude notar que se veía al espejo insistentemente de manera extraña.

POV SOUICHI

Esa entidad es bastante extraña soy un viejo incluso más grande que papá, lo más curioso es que soy idéntico a él. ¿Qué voy a hacer contigo Morinaga? No sé qué decirte para sanar tu corazón roto, pero ya pensaré en algo.

Pedimos bastante comida incluso yo pedí una bebida alcohólica para relajarme un poco, pues me sentía algo tenso, como él era bastante pequeño unos 16 años puesto que estaba en nivel bachillerato, entonces él no podía beber, no obstante yo le ofrecí de mi bebida, ya que se veía que él necesitaba más esa bebida que yo. Al parecer a lo largo de todas estas nuevas experiencias me he sentido diferente, al principio deseaba llegar a su lado volver a donde todos estos cambios comenzaron, pero ahora me pregunto a donde exactamente volveré, los cambios que realice que tanto afectarán la realidad que yo conozco, cuando regrese ¿Será posible que él esté conmigo? ¿Por qué pasa esto? Siento mucha preocupación, no entiendo cómo es que Morinaga pasó por esta situación solo, que puedo decir que él mismo no pensara. Entre tantas introspecciones durante nuestra comida, pude notar que se relajaba un poco, no podía evitar mirar aquél muchacho tan perdido, tan deprimido por culpa de un amor no correspondido, como las horribles cosas que yo mismo le hice pasar, seguramente en varios momentos se sintió de esta forma por culpa mía. Si mí Morinaga supiera que sería capaz de declararle mi amor, si este joven que sufre supiera que en el futuro habrá alguien que corresponderá sus sentimientos.

-Morinaga ¿Por qué no me explicas que fue lo que pasó?-

-No puedo, no quiero hablar sobre eso-

Sus ojos vidriosos conteniendo sus lágrimas me partían el corazón, como puedo abrir la comunicación si nunca he sido bueno comunicando mis propias emociones, en primer lugar debo ganar su confianza. Maldición creo que debo abrir mi propio corazón y hablarle de mí. Desearía decirte me siento tan solo sin ti.

-Yo me siento tan solo, extraño a mi compañero, ya que no quieres hablar de ti podrías escuchar mi historia, pero en algún lugar con menos personas. ¿Qué te parece si vamos al parque que está cerca del bosque?-

Sus ojos cambiaron de inmediato, de pensar en su dolor a sentir empatía y restar importancia a sus pensamientos oscuros llenos de sufrimiento. Por supuesto así era él, siempre haciendo aún lado sus pesares para pensar en los míos. ¿Cómo fue posible que le dijera que nunca tomaba en cuenta mis sentimientos?

-Vamos Tatsumi-sensei-

Una vez llegamos nos sentamos en una banca, entonces hable:

-No sé bien por donde comenzar mi historia, quizá desde aquella vez que lo conocí, un hombre muy parecido a ti, siempre alegre al que yo no notaba pero estaba enamorado de mí. Este hombre sufrió algo bastante parecido a lo que yo creo que te ocurrió a ti. Estaba enamorado de un chico que jugó con sus sentimientos, para complicar más la cosa, su familia se enteró que era gay y prácticamente deseaban desaparecerlo, pero era muy valiente y salió adelante. Buscó una universidad lejos de su casa dejando su pasado muy lejos, no le permitió a las cosas malas el dominar su propio destino, el cual estaba en sus manos, siempre lo supo, nunca dejó de luchar por las cosas que quería-

-Parece buena idea salir de este lugar y alejarme de todas esas personas-

-Si ese es el caso debes esforzarte y estudiar mucho para labrar un nuevo camino que te forje un nuevo destino, pues tu felicidad depende de ti y no de nadie más-

Mis palabras parecían tener efecto en la mente joven de Morinaga, su rostro que cargaba pesar ahora entendía que podía ver la luz al final de túnel, pero esta luz se veía tan distante, me daba cuenta que su pena no saldría hasta que contara su historia, lo cual no sería tan simple. Posteriormente de nuestra charla nos despedimos y me retiré a descansar a un hotel, con el dinero que me otorgaba aquella cosa que me mueve por el tiempo. Al siguiente día me levanté para asistir a mis clases con diferentes grupos, dado el horario de impartición de clases que tenía entre las cosas donde aparecí. Al salir me dirigía a descansar cuando vi que un grupo de chicos estaba golpeando a Morinaga, entonces fui en su auxilio.

-DETENGANSE EN ESTE INSTANTE-

-¿Por qué están lastimando a Morinaga?-

-Es un sucio marica debería alejarse de esta escuela-

-Son unos idiotas, largo de aquí o haré que los expulsen de la escuela-

Levanté a Morinaga del suelo donde estaba siendo pateado por esos chicos, tenía algo de sangre en la boca, entonces decidí llevarlo a la enfermería de la escuela donde lo atendieron y revisaron que no tuviera fracturas o lesiones graves. De ahí nos fuimos de nuevo a comer y a platicar.

-Creo que deberías tomar clases de defensa personal, los abusadores como esos no cesan hasta que la víctima deja de ser indefensa, mientras evítalos. Por mi parte hablaré con el director y pediré que les hagan un llamado de atención para calmarlos-

-Gracias por ayudarme Tatsumi-sensei. No entiendo porque a todo el mundo le molesta que yo sea gay si a nadie perjudico-

-Muchas personas no entienden que no todos los homosexuales son monstruos, y les temen por ser diferentes, déjame contarte que yo era uno de ellos, siempre decía que todos eran monstruos, sobre todo porque un tipo intentó abusar de mí, ¿Recuerdas aquel chico que te mencione? Él me salvo de ese malnacido, desde ahí se ganó mi confianza, aunque no sabía que él era gay hasta que se me declaró-

-¿Qué ocurrió luego?-

-Pues por azares del destino tuvimos un encuentro íntimo, que extrañamente comenzó a cambiar mi percepción sobre él, nunca le dije que lo amaba, al menos no al que conocí por tantos años, pero hace poco descubrí que entre él y yo siempre hubo algo único que no tenía nada que ver con ese tipo de encuentros-

-No parece usted gay profesor-

-No seas tonto, de ninguna manera soy gay, es solo que él es… especial-

-Si era tan importante ¿Por qué no está con él?-

-Volveré a su lado en cuanto termine mi estancia en este lugar-

-No entiendo la razón por la cual no le dijo sus sentimientos-

-Creme eso yo tampoco lo entiendo, espero que al volver todavía esté esperándome-

-Espero que si-

-Cuando te enamores de alguien que no tenga experiencia, no seas tan brusco y contrólate-

-¡EH! ¡Enamorarme! Yo no volveré a enamorarme de nadie nunca-

Creo que me pase de la raya, contando cosas y diciendo cosas que no debía, pero como no me recordará, la asociación que su mente hará de este recuerdo con la realidad puede que sea como haber escuchado algo parecido pero no igual. Además ese miserable abuso de mí, debió hacerlo de una manera más tranquila la primera vez, fue bastante doloroso al día siguiente.

-Yo lo entiendo Morinaga. Esto que te cuento jamás se lo he dicho a nadie, es un secreto, solo para ti, el más grande secreto de toda mi vida. No lo entendí hasta muy tarde que yo estaba enamorado de un hombre, era la persona más cariñosa y tierna que no merecía, pero no me di cuenta que yo lo amaba hasta que por mi culpa se fue. Jamás tuve la oportunidad de decirle que lo amaba, mis rechazos hicieron que desapareciera, si vuelvo a tener la oportunidad de encontrarlo se lo diré. Tenía miedo de decirlo porque pensé que mis sentimientos eran algo equivocado, pensaba que el amor entre dos hombres era inexistente, me asustaban las cosas que pensarían los demás, incluso mi familia que es muy tolerante, no quería su reacción. No quiero que estés triste porque te aseguro que un día encontraras a alguien que te amara aunque no te lo pueda decir, pero debes tenerle paciencia seguramente tarde o temprano se dará cuenta lo que siente por ti-

-¿Cómo puede estar tan seguro? No quiero volver a sentir el rechazo, pues fue como morir, ese dolor tan grande…-

Su llanto salía descontroladamente, las palabras se atoraban en su garganta, por lo visto ahora era el momento de sacar su dolor o por lo menos liberarse de tanto sufrimiento que cargaba sobre sus hombros. En la misma forma que lo hacía el pequeño Morinaga se abrazó a mí, aunque este muchacho era más grande que yo. Correspondí poniendo mis manos en su espalda y frotando suavemente hasta que los sollozos se calmaban.

-Dime, debes hablarlo o tu dolor te consumirá lentamente-

-Es que Masaki… yo lo amaba… salimos poco más de un año… yo creí que me correspondía, pero no… me uso-

Con esas únicas palabras en mi oído continuó llorando un rato más, hasta que le dije:

-No creo que fuera así de simple, estoy seguro que de alguna manera tú estabas en su corazón, seguramente está arrepentido y un día te buscará para decírtelo el mismo-

Al siguiente día que estaba en la escuela me tocaba dar la clase al grupo de Morinaga pero extrañamente él no había asistido, de alguna forma tengo un mal presentimiento, no recordaba por completo la historia que una vez me contaste sobre ti, así que no tenía idea que era lo que olvidaba, pero debía ser bastante importante puesto que no había partido todavía de este lugar. Al pasar asistencia escuche un comentario que me hizo rabiar:

-Menos mal que ya no vino, ojala ya no regrese nunca más a esta escuela-

Mi ira estalló, pero no de una forma violenta, ahora debía alegar de forma racional con esos muchachos, porque razón eran tan intolerantes, no creo que alguno de ellos pasara por algo como lo que a mí me había ocurrido para ser tan intolerantes, entonces les dije:

-Antes de comenzar esta clase me gustaría platicar con ustedes. He notado que ustedes tienen un profundo desprecio por su compañero Morinaga Tetsuhiro, no comprendo porque lo odian tanto, él es una buena persona que no merece ser tratado así. Es diferente, pero acaso no lo somos todos, algunos somos más altos, otros más bajos, algunos gordos, otros flacos y nuestras facciones son desemejantes al igual que nuestros gustos. Pero las cosas que nos hacen diferentes, son las mismas que producen que la realidad sea interesante. A pesar de que no compartamos los mismos gustos, no todos vamos a hacer las mismas cosas ¿Qué sería de este mundo si todos decidiéramos hacer las mismas cosas o buscáramos seguir el mismo camino? ¿Alguno de ustedes entiende la situación por la cual atraviesa su compañero? No son ustedes los únicos que lo desprecian, ahora ya no tiene a nadie ¿Han visto su rostro? No refleja tranquilidad, está lleno de sufrimiento ¿Qué desean conseguir tratándolo de esa manera? ¿Desean que muera? Todos necesitamos de los demás. Les suplico que entiendan que todo eso no fue su elección, pónganse en su lugar, ¿Qué harían si todo el mundo les diera la espalda? Creo que es todo por hoy reflexionen sobre eso-

Entre lágrimas mis palabras cambiaban el rostro de los jóvenes a los que me dirigía, el rostro de muchos de ellos parecían entender lo que explicaba. Pensé que debía visitarlo, pero hablar con él en su casa debía ser bastante difícil, de modo que decidí tocar a su ventana.

-Tatsumi sensei ¿Qué hace aquí? ¿Cómo supo dónde vivó o cuál es mi habitación?-

Cuando lo vi asomarse por la ventana con los ojos hinchados por tanto llanto, su cara con síntomas de sumo cansancio fue que recordé lo que había pasado. El estúpido Masaki se cortó las muñecas.

-En la escuela me dijeron dónde vives y sobre tu habitación fue solo suerte. ¿Podemos hablar?-

-Está bien saldré por aquí sin que nadie me vea-

Caminamos hasta el parque y mirando hacia el suelo expresó:

-Masaki se intentó suicidar, no debí dejarlo solo, fue culpa mía-

-¿QUÉ? Por supuesto que no, tu no lo has entendido aún, nadie es responsable de la vida de otro, mucho menos si te hizo tanto daño, no fue tu culpa te acababa de romper tu corazón, las cosas que hizo fueron por decisión suya, ¿Cómo ibas a saberlo? Además él está bien, me dijeron que está en el hospital recuperándose-

Me miraba asombrado por mis palabras, quizá era puesto que yo conocía toda la historia.

-Ya lo sé. Yo quería verlo, necesitaba verlo para saber que estaba bien, pero no me permitieron entrar, siento tanta impotencia, tanta rabia. ¡Es un tonto! ¡Lo odio! No tenía ningún derecho a jugar conmigo. No tenía por qué intentar suicidarse si hay alguien que todavía lo espera-

Al fin escuchaba su rabia salir, toda su ira, su sufrimiento se esparcía entre sus palabras, a pesar de que volvió a llorar y acabe consolándolo, me di cuenta ese día que nos despedimos que ya estaba mucho mejor.

-Gracias Tatsumi-sensei, por escucharme, no sé qué hay en usted que me inspira tanta confianza, por alguna razón siento que ya lo conozco, como si fuera un viejo amigo. Sabe una cosa, desde mañana estoy inscrito en clases de defensa personal, le aseguro que nadie volverá a maltratarme-

Jamás entendí como una persona con tanto sufrimiento en su vida podía ser tan agradable, cariñosa y dulce con los demás a su alrededor. Una vez viendo cada uno de los pasajes de su propia vida y conociéndolo cada vez más, creo que de verdad el amor que siento por él es más grande. Lo amo tanto, necesito regresar con él, el verdadero, aquel que me conoce y piensa en mí.

Fui a descansar a mi habitación en el hotel, por la mañana me arregle para salir, pero justo cuando saldría sentí que estaba desapareciendo de nuevo. Había aparecido en el baño de algún lugar, afuera de aquí se escuchaba música. En esta ocasión traía prendas bastante llamativas, una camisa negra pegada, un pantalón de mezclilla negro también bastante entallado. Afortunadamente al salir del sanitario, no había nadie más, pero me sorprendió al verme al espejo que ya no me veía viejo, ahora volvía a ser yo mismo, pero un poco más joven, quizá 18 años. Tenía la dichosa nota en mi mano, la leí y decía.

Lo has hecho bastante bien todas las veces,

ahora enfrentas un reto más grande, tienes

que calmar su corazón, si no lo haces bien

lo verás irse con alguien más. Si no eres tú,

será cualquier otro, incluso algún abusador.

Al salir me percate que estaba en algo así como un bar gay, ya que todos éramos hombres, tenía ganas de correr y salir de ahí hasta que lo vi, a mi Morinaga con sus ojos tristes, sin vida, tal como ocurrió cuando su familia lo acababa de rechazar, pidió alcohol y el bar tender ni le importo que fuera menor de edad le sirvió una copa. Miraba hacia todos lados hasta que nuestros ojos se encontraron, sonrió de una manera extraña, se aproximó a mí y comenzó hablarme:

-Hola ¿Cómo te llamas?-

Se me hizo realmente raro ver a un chiquillo intentar seducirme, pero recordé lo que una vez me contó, que el llevaba una vida salvaje después de recibir el rechazo de Masaki, cosa que acababa de suceder, pero aunque mi apariencia era de un muchacho yo era un tipo mayor casi le doblaba la edad de seguro, ¿Cómo podía estar haciendo cosas tan sucias? Deseaba alejarme de ahí y sacarlo a golpes hasta su casa pero en ese momento un extraño presentimiento me llego, saque la nota de mi bolsillo y leí otra vez lo que decía:

Lo has hecho bastante bien todas las veces,

ahora enfrentas un reto más grande, tienes

que calmar su corazón, si no lo haces bien

lo verás irse con alguien más. Si no eres tú,

será cualquier otro, incluso algún abusador.

Al ver subrayado el texto comprendí, de modo que, agache la mirada y le sonreí falsamente.

-Mi nombre es Tatsumi, Souichi, ¿no quieres beber una copa conmigo?-

-Claro- me contesto el tierno muchachito que era mi Morinaga.

...

...

Disculpen por cambiar un poco la historia original de Hinako sensei, pero técnicamente Souichi fue el primero en saber la historia de Masaki, además Morinaga cada que Souichi viaja lo tiene que olvidar, su nombre su rostro, por ello los hechos de la historia original siguen pasando de la misma forma. También está el hecho de que en el manga dice que le prometió algo, supongo que fue no contar que amaba a su hermano y eso no lo cuenta, Souichi es quien lo da por sentado. Quizá soy bastante sentimental pero varias partes me hicieron derramar lágrimas, además me deprimía un poco el desarrollo de esta parte de la historia, la combine un poco con la escritura de la otra para alegrarme. Espero sus comentarios.