Sorpresa! un día antes jajaja, ahora si me apure, aparte que ya quería recibir sus comentarios al respecto de este capitulo, así que me dije, escribe rápido, y aquí lo tienen. Por otro lado, quiero agradecer a todos por llegar hasta este punto, por seguir las historias a través de tanto tiempo, se que la hago cansada de repente pero se los juro cuando menos cuenta me doy saco algo diferente jijiji, aunque las bases ya las tenía desde el momento que termine de leer Sinsajo, bueno ya suficiente les dejo el capi esperando que lo disfruten y les recuerdo que esto es mera diversión, la base de esta historia y la mayoría de los personajes no son míos son de la extraordinaria escritora Suzanne Collins.


Capítulo 10.

Terminamos convenciendo a Haymtich que se hiciera chequeos regulares en la clínica, convenciéndolo de que era mejor así a que tuviera que estar viajando y de esa manera si el doctor Marck o Paul encontraban algo mal lo podrían canalizar de inmediato a los hospitales con especialidades. Fue difícil persuadir, pero al final accedió e incluso nos tenía bien informado de sus citas, aunque solo permitía que Effie lo acompañara, decía que no quería que habláramos con el doctor Marck para que después lo estuviéramos fastidiando. Tales circunstancias no permitieron que fuéramos a ver al doctor para nuestro asunto, debido a que si Haymtich nos veía rondando por ahí temíamos que dejara de confiar en nosotros.

-Bonita, pero… esto no es posible, nosotros también tenemos que ver por nuestras salud –

-Lo sé, pero debemos dejar pasar unos días, por favor, no queremos que Haymitch pierda la poca confianza que ya nos tiene, vamos no te pongas así – abrace a mi esposo por la cintura.

-Es que…- no deje que replicara, lo bese muchas veces al mismo tiempo que iba metiendo mi manos frías entre su playera – huy estas… helada –

-Es que – seguía con mi recorrido de besos – afuera hace mucho frío, va ser un crudo invierno – mis manos siguieron explorando su espalda.

-Mmm pues yo tengo una buena técnica para que entres en calor – esta vez Peeta empezó a corresponderme los besos, haciendo que mi cometido de distraerlo se cumpliera, para que no siguiera insistiendo con lo del doctor, hasta ver que pretexto encontrábamos sin levantar sospechas, porque definitivamente no quería que nadie más se enterara de nuestros planes de tener bebé, no al menos hasta que ya fuera seguro.

-Y dígame señor Mellark ¿Cuál es esa técnica? – susurre sobre su oído.

-Pues una que te va encantar, sé que la vas a disfrutar – fue su turno de empezar a meter sus manos entre mi ropa.

-Y está seguro de tener tiempo – bese su lóbulo, preguntándome qué haría debido a que se supone que había venido de rápido a casa por su libreta de encargos.

-Siempre hay tiempo para eso, aparte podemos dejar a Fred un rato más, se las ha arreglado muy bien atendiendo a los clientes – Esta vez su mano estaba sobre mi pecho, dando caricias que me estremecían.

-Bueno, solo espero que no encontremos una Johanna furiosa porque su marido no sale de trabajar –

-Pues dejemos de perder tiempo – su movimiento fue tan rápido que me sorprendió, cuando me di cuenta estaba sobre su hombro y él se dirigía hacia la planta alta.

-¿Qué haces? – dije entre risas.

-Tu empezaste, tú te aguantas, me distrajiste ahora asume las consecuencias – él no podía evitar también la risa del momento.

-No puedo creer parecemos adolecentes – le dije a Peeta mientras bajamos las escaleras tomados de la mano.

-¿Por qué? – río.

-Pues… parece que no podíamos esperar para más tarde, dejamos que nuestras hormonas nos dominaran –

-Claro que no, solo estamos haciendo la tarea y así sirve que más tarde la volvemos hacer – rio y me beso la cien.

-¿qué? ¿No te fue suficiente? –

-Mmm, solo no me gustan las cosas tan apresuradas –

-No, lo puedo creer – reí.

Al abrir la puerta nos sorprendimos mucho al ver a Johanna parada con una cara de pocos amigos – ¿Por qué rayos están aquí y no atendiendo su negocio? Ya es hora que mi Fred este en casa y sigue atendiendo a clientes –

-Ya vamos, tranquila Jo – Peeta me apretó la mano e intento impedir que Johanna entrara a la casa.

-No, se supone que él cambio de trabajo para ayudarte y para estar más relajado, no es justo que llegue tarde a casa porque ustedes… - me vio tratando de adivinar porque nos habíamos retrasado, así que mi sonrojo no se hizo esperar, porque sabía que era un libro abierto para ellos – no lo puedo creer, van tarde porque estuvieron…-

-Mejor empieza a caminar y deja de sacar conjeturas – dije antes de que lo gritara y todos los vecinos se enteraran.

-Vamos Jo, no tienes por qué ponerte así, solo vamos un poco tarde, en un momento Fred será todo tuyo – Peeta también veía el modo de cambiar el estado de animo de Jo.

-Nada de Jo, tú Katniss eres la que siempre está de que: nosotros no, no te metas- Johanna hizo una voz ridícula – pues ahora si me meto, porque por su culpa Fred no está jugando con su hijo –

-No seas exagerada, solo porque vamos tarde un día – yo arrastraba a Peeta caminando deprisa, lo que menos quería era que la gente se diera cuenta de nuestra discusión – Como si tu fueras muy puntual –

-Pues lo intento y más cuando se trata de mi hijo –

-Bueno y a todo esto ¿Dónde está él? – Pregunto Peeta extrañado que el pequeño no estuviera tras de su mamá.

-Pues lo deje con Fred, no lo voy estar exponiendo al frío y menos si los podía encontrar en una situación no muy conveniente para un niño –

-Johanna – le recrimine volteando a ver Jill y su esposo que pasaban por ahí, rogando que no escucharan las tonterías de mi amiga.

-Ya, tranquilas – Peeta se veía incomodo esta vez.

Cuando llegamos a la panadería encontramos un poco angustiado a Fred, debido a que tenía algo de gente en el mostrado mientras que Steven atendía mesas, así que Daniel se encontraba vagando en el local.

-Daniel vámonos, es hora – dijo Johanna en cuanto entramos.

-Jo, deja que se enfríe un poco, aquí la temperatura es más calidad – le recomendó Peeta.

-Si hubieran estado aquí a su hora mi niño no tendría que haber experimentado el cambio de clima, solo hubiéramos pasado por su papá y listo –

-Pues sí, pero no estuvimos, así que ahora espera un poco o ponle un gorro y bufanda que el frío empieza arreciar, ah y también te recomiendo algo – esta vez le hice señas para que se acercara a mí y poderle susurrar – dile a Fred que te de cenar, para ver si se te quita ese mal humor – esperaba que entendiera mis palabras.

-Claro como tu…-

-Cariño ¿quieres que tomemos aquí algo? – Fred interrumpió a Johanna y yo no pude evitar lanzar una risita.

-No vámonos –

-Bueno pero deja que Daniel se afloje un poco, le puede hacer daño – Fred se veía relajado una vez que Peeta lo había suplido y como yo lo veía, no le importaba que hubiéramos llegado tarde.

Yo no dije nada y me dirigí a la parte trasera a preparar los pedidos que iban saliendo, en verdad Johanna se me hacia una exagerada por su actitud, tal vez si llegamos tarde, pero no era para tanto su molesta, así que después hablaría con ella para ver qué era lo que sucedía.

-Por cierto – Johanna me volteo a ver y bajo su tono – Cuando iba para tu casa me encontré a Rosel rondando, fue quien me dijo que estaban ahí, así que le dije que por qué estaba tan al pendiente de ustedes, se me hizo sospechoso –

-No puede ser –ahora entendía un poco mejor su enfado, a mí me hubiera pasado.

-Dijo que solo los vio entrar, que no era que estuviera al pendiente y el muy idiota me toco, sentí horrible como me rozó la mano, es asqueroso, le termine dando un puñetazo –

-Jo, no es posible – me tape la boca, creía que yo era la exagerada, que exageraba al pensar que su tacto era asqueroso.

-Espera descerebrada, él no se quedó tranquilo aun con la nariz rota me dijo que por eso te prefería a ti y se alejó –

-¿Quién la prefiere? – Fred traía en brazos a Daniel.

-Te explico en casa, y tú – esta vez me vio a mí - no dejes de platicarle a Peeta, es necesario que tomen cartas en el asunto, debemos hacer que esa escoria se largue del distrito –

-Mami ¿Qué es estoria? – Daniel nos sorprendió por lo atento que estaba, siempre hacia lo mismo y muchas veces no cuidábamos nuestros comentarios de adultos frente a él.

-Es algo desagradable y se dice escoria – Fred apretó la nariz del pequeño entre sus dedos – pero esa palabra no se usa con los niños, solo los adultos la podemos usar –

-Nos vemos, mañana platicamos al respecto – Johanna empezó abrigar a Daniel.

-Adiós Kat, que terminen pronto, despídete Daniel –

-Adiós Niss – como siempre el pequeño me lanzo un beso que fingí atrapar para ponerlo en mi mejilla.

Peeta atendía a sus clientes animadamente tomando órdenes y despachando en el mostrado, cuando me vio sonrió para dejarlo de hacer al instante, mi cara le dijo que algo no estaba bien; camine hacia la parte de atrás y empezar a trabajar, pero eso iba a esperar porque él ya me estaba siguiendo.

-Bonita ¿Qué pasa? ¿Johanna te molesto? –

-Ya sé porque estaba tan molesta – conteste mientras se cerraba la puerta.

-¿Por qué? –

-Por culpa de Rosel- en cuanto lo mencione Peeta frunció el ceño.

-Ese idiota, de seguro también la molesto –

-Sí y… bueno dijo otras cosas –

-Peeta necesito ayuda – Steven había aparecido con varias órdenes – hay gente en mostrador y en mesas –

-Si vamos – le conteste – dejemos que baje de trabajo y te contare todo, hay que ocuparnos en vez de preocuparnos, por favor –

-Ok, pero más vale que me digas todo lo que te dijo – Peeta apretó mi nariz cariñosamente.

Trabaje tratando de dejar a un lado el comentario de Johanna, pero llego el momento que me pregunte, ¿Por qué no nos dejaban en paz? Así como también me pregunte ¿desde cuándo estaría espiándonos? ¿Se habría acercado a las ventanas? ¿Estaría escuchando nuestra conversación? En cuanto mi mente pensó eso me angustie, porque tal vez él se había percatado de nuestros planes para el bebé y lo peor, yo no quería que mi bebé estuviera cerca de una persona así, de todos los riesgos que corría, porque si nosotros le interesábamos seguramente nuestro hijo también.

Peeta me descubrió al borde de tener un ataque de pánico, me sentí muy vulnerable y lo preocupe, así que poco a poco le tuve que contar todo lo que me dijo Johanna, se molestó mucho y salió directo a buscar a Thom, para ver que se podía hacer al respecto, dejándome para el cierre de la panadería y cafetería.

Esa noche pasamos a saludar a Haymitch y comentamos lo sucedido con Rosel; Effie en un principio nos dijo que tal vez exagerábamos, que teníamos que comprender un poco que para mucha gente aun éramos "famosos" pero al final Haymitch le dijo que no era posible que después de tanto tiempo sucedieran cosas así, que estaba invadiendo nuestra intimidad, que Johanna por ejemplo era muy temperamental y reaccionaba así, pero que con nosotros había sido de cierta manera cuidadoso.

Peeta le explico que Thom nos dio un libro donde vienen los derechos y obligaciones de ciudadanos, donde podemos encontrar algún procedimiento para evitar que se acerque a nosotros e incluso a nuestros amigos, que eso era un acoso de su parte.

En un principio creímos que sería rápido, pero al empezar a leer descubrimos que de un artículo nos llevaba a otro y salían más cosas, era difícil definir cuál ley aplicaba y lo que procedía. Incluso Johanna y Fred nos ayudaban, porque ella quería también meter la queja para que fuera más sencillo para todos, aunque nos la pasamos leyendo toda la semana hasta ir armando un buen argumento.

Mientras procurábamos no estar solos, Johanna y yo siempre nos acompañábamos cuando íbamos a la panadería o a la escuela, incluso Fred salía a recoger a Johanna del trabajo, lo que menos queríamos es que Rosel la volviera agarrar sola, y no porque no supiera defenderse, al contrario, para que no volviera a tener un enfrentamiento con Rosel y quedara peor parado, impidiendo que nuestros argumentos procedieran por su agresión a este tipo tan desagradable.

Yo había tomado la costumbre de ver para todos lados, buscando a Rosel en algún rincón espiándonos, incluso cuando estábamos en casa revisaba que todas las ventanas estuvieran bien cerradas, que no hubiera imagen alguna del interior de nuestra casa.

-Tranquila Kat, estamos en casa, relájate – decía Peeta mientras tomaba nuevamente el libro que nos dio Thom.

-No está de más cerciorarse –

-Pero si Thom también nos está apoyando, ya hay más agentes visitando nuestra casa y también alrededor de la panadería – eso era cierto, el comité que tenía Thom alrededor había decidido apoyarnos con más vigilancia, para evitar que Rosel se quisiera pasar de listo mientras nosotros armábamos el argumento para la queja ya en índole legal.

-Ven ayúdame para que esto quede lo atentes posible –

-Peeta – no sabía cómo iba a tomar mi propuesta, solo quería que no mal interpretara las cosas.

-Dime – dijo sin dejar de ver los papeles.

-He estado pensado sobre… todo esto y no quiero que mal interpretes la situación – esta vez tenía su atención – quiero que esperemos con lo del bebé – Él abrió mucho los ojos y se puso de pie.

-¿Pero por qué? – había desconcierto en sus palabras pero también había enfado.

-Es que quiero que esperemos hasta que esto termine – señale los papeles – sé que te he hecho esperar mucho, pero no quiero arriesgarme con todo esto de Rosel, hasta que él este fuera de nuestras vidas sería lo mejor para que me embarace –

-Katniss esto… - Peeta inhalo fuerte – a la mejor se nos salió de control, pero estamos haciendo lo que justamente él quiere, afectar nuestras vidas, ya habíamos tomado una decisión –

-Si pero date cuenta, se mete mucho con nosotros –

-Contigo en especial – murmuro

-¿Qué va a pasar el día cuando este embarazada? Querrá saber todos los detalles y no quiero imaginarme a mi bebé cerca de alguien así, alguien que este al asecho –

Por increíble que parezca Peeta sonrió ampliamente, desconcertándome – Bonita, eso no va pasar – él se acercó a mí y me abrazo con fuerza – Rosel saldrá de nuestras vidas, ya lo verás, es mas no tendrá ni la oportunidad de enterarse que estés embarazada – Beso mi cabeza – y me encanta que te preocupes por tu bebé- enfatizo esas últimas dos palabras - por nuestro bebé –

-Es que esto se pudo salir de control, ¿Qué no te dice que a la mejor ha entrado a la casa? La hemos dejado abierta en un par de ocasione, ¿Qué no te dice que él está enterado de nuestros planes y por eso esta tan obsesionado?-

-No creo que sea eso, Kat ¿acaso no te das cuenta de que él te quiere a ti? – Un desagradable escalofrío me recorrió.

-No sé qué sea pero por favor, esperemos a que esto termine, será cuestión de unos días –

-En eso tienes razón, si nos apuramos esto estará listo pasado mañana –

-Eso espero – me aferre a él, enterrando mi rostro en su pecho para después descansar mi oído sobre su corazón, me sentía muy mal por posponer nuestros planes, pero no quería arriesgarme, no mientras sintiera ese miedo.


n/a: bien? espero no decepcionarlos por esta parte final, pero así son las cosas. No olviden dejar comentarios que es mi alimento de cada semana, Un abrazo para todos, por cierto a ver por ahí circula un poster que según es el nuevo de sinsajo parte 2, ustedes saben algo? o es puro cuento.