Ufff. Este capi quería subirlo desde ayer, porque estaba listo desde el miércoles (consecuencias creo de no tener novio jajajaj), pero por no tener internet en casa no me fue posible subirlo, en fin. Quiero agradecer a todos por seguir hasta este punto, en especial por sus hermosos comentarios de los capítulos anteriores, en verdad agradezco mucho el haberme atrevido a escribir, porque gracias a eso he encontrado a personas maravillosas.


Capítulo 11

Un día antes de presentar todos nuestros argumentos para que Rosel no se volviera a acercarse a nosotros, me sentía muy cansada, después de estar durmiendo poco por culpa de las pesadillas y noches de desvelo para armar el expediente, puesto que lo que menos queríamos era que hubiera cabos sueltos que a la larga impidieran que procediera la orden.

-Bonita, deberías adelantarte a casa –

-No, me espero a que terminemos, ya solo son un par de horas – dije entre bostezos.

-Pero te ves cansada y mañana debemos estar muy frescos y alerta para que no vaya haber fallo –

-Yo creo que no la va haber – Dijo Thom que estaba leyendo nuestro escrito – fueron minuciosos al armarlo, así que esto va funcionar chicos de verdad –

-Verán que no tendrán nada de qué preocuparse – Hilary tenia a en brazos a su pequeña que ya estaba durmiendo.

-Ojala que todo salga como lo planeamos – mi voz se escuchó agotada.

-Kat ve a casa, en un rato más yo iré, aprovecha la compañía de Thom y Hilary – insistió Peeta.

Esta vez hice caso, debido a que me sentía muy fatigada, aparte que traía un poco de inflamación y no me sentía nada a gusto, en verdad deseaba llegar a casa y ponerme el pijama, por lo que más tarde en entrar, que estaba yo bajo las cobijas, esperando no quedarme dormida para ver a Peeta y darle un masaje en los hombros que buena falta le hacía también, él se hacia el fuerte, trabajando, cuidándome y aparte haciéndola de abogado para llevar el caso a instancias legales y poder deshacernos de Rosel.

Al salir del baño me percate de un ruido, el cual no supe muy bien de donde procedía, porque se convino con el ruido al cerrar la puerta. - ¿Peeta, estas en casa? – dije sin moverme, a la espera de que me contestara.

No hubo ningún sonido en casi dos minutos, porque permanecía ahí parada, tratando de encontrar el origen, lo que me llevo a la conclusión de que había sido un sonido de la calle, tal vez algún vecino rompiendo un vaso o algún portazo no identificado por mi parte.

Me resigne a dormir, porque aún faltaba un buen rato para que Peeta llegara, pero justo cuando estaba por perder la conciencia reaccione y me di cuenta que había alguien en la habitación, poniendo todos mis sentidos en alerta; al intentar levantarme sentí como algo se hundió sobre mi impidiéndome mover al mismo tiempo que una mano me tapaba gran parte del rostro.

-Hola Niss, ¿Dónde está el señor Mellark? – Rosel hablaba demasiado cerca de mi rostro, mi estómago se hizo pequeño e inmediatamente envió nauseas a mi garganta ¿Cómo era posible que este tipo estuviera dentro de mi casa? Si las últimas semanas habíamos sido muy precavidos al respecto, pero lo que más me molesto es que me tuviera aprisionada con su cuerpo mientras que su otra mano sujetaba con fuerza mi muñeca inmovilizando el brazo que tenía libre de su cuerpo – eso no importa, solo importa que tenemos muy poco tiempo, así que cariño lo vamos a provechar –

Trate de morder sus asquerosos dedos mientras lanzaba patadas para intentar quitármelo de encima, la adrenalina estaba al cien – lleva años esperando este momento, desde aquel día que le dije a mi tío Snow que me permitiera ser de los primeros si ganabas tus juegos, pero ese Peeta tenía que haber aparecido, tu debiste ser la ganadora, nadie más, tu hiciste todo por él, lo salvaste, te arriesgaste demasiado por él – tan solo escuchar que este hombre era pariente de Snow me dejo más asqueada – debo admitir que fue todo muy… romántico, incluso eso te hacia más deseable – cuando su rostro se acercó más fue cuando luche con todas mis fuerza, sabía que era pequeña, pero el golpe de adrenalina que sentía debía de ayudar, de algún modo tendría que quitármelo de encima.

Logre liberar mi brazo de su peso y golpee con fuerza su cabeza, al tiempo que luchaba por que mis rodillas se movieran y pudieran enterrarse en alguna parte de él.

-aaahh – se quejó con mi golpe y soltó mi boca para agarrar mi brazo.

-¡quítate de encima imbécil! – grite con todas mis fuerzas, esperando que algún vecino escuchara, pero su peso impedía llenar mis pulmones de aire para poder gritar con más fuerza - ¿Qué demonios crees que haces? –

-Cállate – de repente la vista se me nublo del golpe que me dio, poniendo toda la fuerza sobre su dorso de la mano, al grado que no reaccione y volvió a sujetar mis manos – no hagas esto más difícil, ambos sabíamos que esto iba a pasar algún día -

-Estás loco – dije débilmente, tratando de recuperarme del golpe.

-Si loco por ti – de repente una de sus manos se encargó de sujetar mis muñecas, mientras que la otra acaricio mi rostro, bajando por mi cuello y terminando en uno de mis pechos – no hagas esto más difícil, aparte de que no tenemos tiempo, serás buena chica, Snow me dijo que eras buena siguiendo órdenes, no me decepciones –

Al volver escuchar ese desagradable nombre fue que reaccione y solté una de mis manos de su agarre para terminar dándole un codazo en el pómulo, lo que me ayudo a levantar mi rodilla para empujarlo lejos de mí y callera de la cama. Mis ganas de vomitar no disminuían, al contrario, se hacían más notorias, pero trate de centrarme en salir corriendo hacia la planta baja y conseguir un cuchillo o mi arco, pero desafortunadamente Rosel se levantó y me aprisiono contra la pared.

-¿A dónde vas? ¿A gritar que alguien te ayude? ¿Por tu arco? ¿Y luego qué? – me sentí una estúpida por no gritar por la ventana, estaba segura que Thom escucharía y acudiría al instante.

-Voy por mi arco imbécil – dije tratando de mostrar a la Katniss que él vio en los juegos, la que no se tentaba con tal de salvar su vida.

-Sí, sé que eres buena arquera, pero la locura en la que vives… mmm no creo que te permitiera disparar – sonrío maliciosamente – no otra vez a un ser humano -

-¿quieres probarlo? Te recuerdo que no mate a uno o dos – odiaba decir eso pero de algo tenía que valerme.

-Lo que quiero probar es otra cosa – él dirigió su vista a mi boca -y déjame te dijo algo, llevo años estudiándote, te conozco muy bien, se cuáles son tus alcances y debilidades, pero también se cuáles son los míos – nuevamente sus manos se ponían en movimiento, tratando de meterse entre mi ropa.

-¡Asqueroso, suéltame! – esta vez grite con mayor fuerza al no tener todo su peso sobre mí.

Justo cuando vi como su desagradable boca se acercaba a mi cuello, una fuerza lo alejo, dejándome desconcertada derrumbándome en el piso. Al abrir bien los ojos me di cuenta que Peeta estaba sobre Rosel, soltando puñetazos sin compasión, incluso rodillazos y patadas. Rosel solo estaba tirando enconchado mientras recibía todo el enfado de Peeta.

-¡No la vuelvas a tocar! ¡Hijo de tu chi…!-

Al pensar en el enfado y desconcierto vinieron a mí las crisis, Peeta regularmente reaccionaba a los gritos, enojos y ciertas situaciones, así que no tardaría en entra a una crisis, la cual seguramente haría que llegara a la peor de las consecuencias.

-Peeta ya, espera – no sabía si acercarme, corría el riesgo de enfurecerlo más; corrí a la ventana y pedí ayuda –Thom, por favor ayuda, rápido – grite y de reojo pude ver que varias luces se encendían – Peeta, ya déjalo lo vas a matar –

-Este bastardo… - Peeta seguía golpeando al adefesio.

-Hey, hey Peeta detente – Thom llego y abrazo a mi esposo, de modo que impidió que siguiera con su arremetida, pero aun así lanzo un par de patadas – ya es suficiente – afortunadamente Thom era fuerte.

Al ver a mi esposo muy agitado, sabía que eso significaba que podría estar en una crisis, por lo que permanecí parada muy quieta.

-¿Qué… qué paso aquí? – Thom no dejaba de abrazar a Peeta, temiendo que en cualquier momento se abalanzara sobre Rosel o sobre de mí.

-Hey Katniss ¿Qué pasa? –Haymitch grito desde la planta baja.

-Arriba Haymitch – contesto Thom.

-¿Qué demonios ocurrió aquí? –Haymitch entro agitado seguido por Effie, al parecer mi grito los alerto y corrieron para ver que sucedía, volteando para todos lados tratando de entender –preciosa, ¿estás bien? – ambos se acercaron a mí.

-¿Te… te hizo daño? – Effie me puso una mano sobre el hombro de modo titubeante. Yo solo pude negar con la cabeza viendo hacia el piso, sintiéndome muy extraña, sintiendo aun nauseas, así que salí corriendo al sanitario.

-Haymitch ve por Paul y por algún agente para que se lleven a este hombre – Thom empezaba a dar instrucciones.

Cuando termine de arquear a lo lejos escuche la voz de Johanna y Fred algo alteradas – Te voy a traer un poco de agua, tranquila Kat ya paso – Effie me daba palmaditas en la espalda.

Yo me empecé a preguntar si Peeta estaba bien o si el amarre de Thom había impedido que se fuera en mi contra, porque ahora lo único que quería era su abrazo protector, sus caricias y su voz diciendo que todo estaría bien, para borrar esta amarga experiencia.

-¿Esta lastimada? – Johanna pregunto desde la puerta, dirigiéndose a Effie.

-No, al parecer no – dijo dudosa Effie.

-Hey Kat – Johanna no dijo nada más, tal vez esperando que yo comentara algo, pero las palabras no salían de mi garganta.

-Denle un poco de espacio – murmuro Fred – aparte ya viene Paul –

Después de que Effie me diera un poco de agua para quitar el sabor desagradable de mi boca, decidí salir, necesitaba ver qué pasaba con Peeta, si se encontraba bien o la crisis aún estaba…

-Vamos levántate – un agente jaloneaba a Rosel para ponerlo de pie – te espera una linda noche imbécil –

-Jael, calma –dijo Thom a su agente.

Al voltearlo a ver, me percate que estaba sentado a un lado de Peeta en la cama, que a su vez, veía con unos ojos amenazantes a Rosel, apretando los puños con fuerza.

-Creo que este tarado no puede ponerse de pie por la golpiza - Johanna veía del mismo modo al adefesio.

-Tal vez sea necesario traer una camilla – comento Haymitch.

-No, que entre como entro el idiota – Fred abrazo a Johanna.

-Vamos, es hora de salir de aquí – Otro agente entro a la habitación para ayudar a Jael y sacar entre los dos a Rosel.

-Llévenlo a la clínica –dijo Thom, haciendo que todos voltearan a verlo.

-¿Qué? – Johanna fue la primera en protestar.

-Tranquilos, no podemos permitir que Rosel este como víctima, que lo curen, que vean que por parte del distrito no hubo negligencia, necesitamos que metan la queja ya y también entrara este desagradable acontecimiento, esperemos que lo tengamos fuera del distrito a más tardar en 8 días, directo al distrito 2- Actualmente el distrito 2 tenía a todos aquellos infractores de las leyes, gente poderosa que se condenó por apoyar a Snow, era la nueva cárcel.

-Rayos – Paul entro apresurado y se paró en seco al ver a Rosel – Kat ¿Dónde? – dijo intranquilo.

-Estoy bien – conteste con la voz cortada por el esfuerzo de gritar y también de momentos antes en el sanitario.

-Vamos salgamos todos de aquí, preparare un poco de té – Effie empezó a empujar a todos para que salieran.

-Peeta ¿vienes? – dijo Haymitch estudiando la actitud de mi chico.

-No, quiero ver que Kat esté bien – contesto levantando la vista hacia mí y al mismo tiempo tranquilizándome de que la crisis o lo que fuera había pasado.

No me importo que aun hubiera gente en nuestra habitación, camine hacia él y me senté sobre sus piernas, abrazándome a su cuello con fuerza, sintiendo sus brazos envolverme y protegerme.

-Oh, bonita – susurro – lamento mucho esto – su mano subía y baja por mis espalda.

-¿Tu… tu estas bien?- mi voz fue un balbuceo.

- Claro que sí, no tienes ni porque preguntar, me preocupas tú – beso tiernamente mi cabeza y me abrazo con mayor fuerza.

Estuvimos un buen rato así hasta que Paul carraspeo, incómodo supongo por interrumpirnos.

-Kat me… ¿quieres que te revise? –

-Si Paul por favor, checa que este bien – Peeta no me dejo contestar, alejándome de su cuerpo.

-Estoy bien, solo me duele la cabeza –

-Sabes que no está de más Kat, solo… es que traes un golpe muy feo en la mejilla – Paul se acercó temeroso – y bueno, no sé si en algún otro lugar te… -

-No, no pasó nada – aclare antes de que Peeta se alterara y también para recordármelo a mí que todo estaba bien, que el idiota ya estaba fuera de nuestra casa.

-Ok solo déjame ver ese golpe – Paul empezó a sacar de su maletín sus instrumentos.

-También chécale este rasguño – Peeta aún me tenía en sus piernas pero empezaba a inspeccionarme.

-Tranquilo – acaricie su rostro.

-Me… me permiten – Paul se veía incomodo, tratando de hacer su trabajo.

-Sí, ven bonita, recuéstate para que Paul vea ese golpe –

No puse objeción, ya que el dolor de cabeza era intenso y el rasguño empezaba arder, junto con uno pequeño que tenía en mi costado izquierdo. Acepte los analgésicos que Paul me daba, así como también deje que limpiara los rasguños; Peeta no se despegó en ningún instante, viendo mis reacciones, al parecer esperando que en algún momento me derrumbara.

-Bueno, aparentemente todo está bien, el golpe me preocupa, así que por favor evita dormir en un rato por si hay alguna reacción, ¿con que te lo hizo? –

-Con el dorso de su mano –

-Entiendo –

-De hecho… - volteé a ver a Peeta – quiero ducharme, necesito ducharme –

-Sí, está bien – él beso mi frete.

-Bueno, cualquier cosa que necesiten me avisan – Paul se acercó hacia la puerta – descansen que mañana les espera un día difícil –

Thom quería que le explicara qué había pasado, pero Peeta despacho a todos a casa, no me sentía con ánimos de hablar con nadie, solo Fred se quedó para ayudarnos a cambiar el vidrio de una ventana que rompió Rosel para entrar a la casa. Incluso Peeta no me pregunto nada, solo me recibió con una toalla y abrazándome con fuerza, fijándose que no me faltara nada.

-Te voy a traer un poco de té y ¿tal vez un poco de pan? – No me sentía con ánimos de comer algo, pero no quería preocuparlo, así que asentí con la cabeza.

-No tardes –

-Claro que no bonita, solo subiré las cosas –

-Peeta –

-Dime-

-Gracias – le lance una sonrisa tibia, nuevamente se convertía en mi salvador. Él solo negó con la cabeza y correspondió mi sonrisa.

Una vez que estuvimos acostado, teniendo a Peeta a mi espalda de modo protector fue que decidí hablar -¿Cómo es que llegaste antes? – susurre.

-Afortunadamente Alex y Casie me dijeron que se encargaban de cerrar, Lana estaba cuidando a sus hijos y ellos vieron lo cansada que te veías, dijeron que yo también me veía cansado que era mejor que viniera a casa contigo para que estuviéramos listos para lo de mañana –

-Vaya suerte – dije apenas en un comentario audible, porque mi cabeza me decía que si Peeta no hubiera llegado, si él no me hubiera quitado de encima a Rosel ¿Qué habría pasado? ¿Él hubiera logrado sus…? ¿Yo habría alcanzado mi arco y…?

-Cuando entre a casa me extraño una corriente de aire y luego escuche el forcejeo, salí corriendo y ver a ese… - la respiración de Peeta se empezaba agitar – no sé cómo Thom logro detenerme, me sentía furioso –

-Lo note, de hecho… ¿crees que tal vez hubo crisis por la situación? –

-Fue extraño – contesto Peeta ya más tranquilo después de un largo silencio – porque sentía el enojo que regularmente me pasaba cuando estaba bajo el efecto del veneno, pero estaba consciente de que ese imbécil te trato de hacer daño –

-Pero… entonces porque no – dude un poco no quería que sintiera algún reclamo – bueno ¿por qué no te acercaste a mí en cuanto Thom te separo de él? –

-No quería arriesgarme, a salirme de control, estaba en el filo Kat –

-Lo bueno es que ya paso – jale sus brazos para que me envolvieran con mayor fuerza, al mismo tiempo que sentía su espalda abarcando la mía protectoramente.

-Pues debemos descansar, mañana, como dijo Paul, será un día difícil –

La noche no fue exactamente tranquila, tuve demasiadas pesadillas, varias veces Peeta me tuvo que mover para despertarme de ellas y el colmo fue ver como él tenía una pesadilla; cuando me levante al baño después de dar varias vueltas sin poder dormir nuevamente y sentir cierta incomodidad, lo vi inquieto pero no hice nada por moverlo o decirle algo, así que de repente escuche que gritaba mi nombre, pero fue de una manera muy angustiante.

-Aquí Peeta – dije saliendo del sanitario sin secarme las manos -¿Qué pasa? –

-Oh Kat – él corrió hacia mí y me abrazo con fuerza – tenía una pesadilla, me desperté y no estabas a mi lado, fue angustioso –

-Perdón… yo…- me interrumpió.

-No, no te disculpes, solo es que, hemos pasado una noche horrible – aun me tenía aferrada con fuerza, pasando su amplia mano sobre mi espalda una y otra vez. Yo trataba de hacer lo mismo para reconfortarlo, hacerle ver que estaba con él, que estábamos juntos.


N/A: UPSSS, creo que no fue un buen capitulo para nuestros chicos, pero quiero Felicitar a Monni por lo intuitiva y descubrir desde varios capítulos atrás que Rosel tenia relación con Snow, quiero aclarar que este personaje estaba en mi mente desde una nueva vida, pero de repente mi cabeza cambio todo y entraron los tipos del 13 jijiji, pero bueno, fue un capitulo difícil de escribir, pero lo logré, me concentre y aquí lo tienen. No olviden que espero sus comentarios, saben que soy fansese de sus Reviews. Bonito fin de semana.