La entrega de mi ser
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Había aparecido en el baño de algún lugar, afuera de aquí se escuchaba música. En esta ocasión traía prendas bastante llamativas, una camisa negra pegada, un pantalón de mezclilla negro también bastante entallado. Afortunadamente al salir del sanitario no había nadie más, pero me sorprendió al verme al espejo que ya no me veía viejo, ahora volvía a ser yo mismo un poco más joven, quizá 18 años. Tenía la dichosa nota en mi mano, la leí y decía.
Lo has hecho bastante bien todas las veces,
ahora enfrentas un reto más grande, tienes
que calmar su corazón, si no lo haces bien
lo verás irse con alguien más. Si no eres
tú, será cualquier otro, incluso algún abusador.
Al salir me percate que estaba en algo así como un bar gay, ya que todos éramos hombres, tenía ganas de correr y salir de ahí hasta que lo vi, a mi Morinaga con sus ojos tristes, sin vida, tal como ocurrió cuando su familia lo acababa de rechazar, pidió alcohol y el bar tender ni le importo que fuera menor de edad le sirvió una copa. Miraba hacia todos lados hasta que nuestros ojos se encontraron, sonrió de una manera extraña, se aproximó a mí y comenzó hablarme:
-Hola ¿Cómo te llamas?-
Se me hizo realmente raro ver a un chiquillo intentar seducirme, pero recordé lo que una vez me contó, que él llevaba una vida salvaje después de recibir el rechazo de Masaki cosa que acababa de suceder, pero aunque mi apariencia era de un muchacho yo era un tipo mayor casi le doblaba la edad de seguro, ¿Cómo podía estar haciendo cosas tan sucias? Deseaba alejarme de ahí y sacarlo a golpes hasta su casa pero en ese momento un extraño presentimiento me llego, saque la nota de mi bolsillo y leí otra vez lo que decía:
Lo has hecho bastante bien todas las veces,
ahora enfrentas un reto más grande, tienes
que calmar su corazón, si no lo haces bien
lo verás irse con alguien más. Si no eres
tú, será cualquier otro, incluso algún abusador.
Al ver subrayado el texto comprendí, de modo que, agache la mirada y le sonreí falsamente.
-Mi nombre es Tatsumi, Souichi, ¿no quieres beber una copa conmigo?-
-Claro- Me contesto el tierno muchachito que era mi Morinaga.
-¿Qué haces tú aquí? ¿No eres muy pequeño para estar en un bar?-
-Necesitaba compañía, me siento tan solo-
-¿No tienes amigos Morinaga?-
-Llámame Tetsuhiro, estamos en confianza-
¿Qué lo llame Tetsuhiro? Esta vez era bastante extraño, no era como con el pequeño, ahora se parecía bastante al que era mi kohai, un poco más chico de edad pero sin lugar a dudas mi cuerpo y cabeza reaccionaban diferente. Las cosas no son iguales que hace unos días cuando yo era el viejo profesor, también sentía los impulsos extraños de este cuerpo juvenil, impulsos que cuando tenía esta edad siempre ignoraba, como palabras que gritan dentro de ti, las cuales ahora eran una voz ensordecedora, que no te deja pensar en nada más que en aliviar esas necesidades de tu organismo. Sonrió travieso al ver que todo mi cuerpo ardía y mis mejillas se sonrojaban, había pasado tanto tiempo de no probar sus labios, aún más de no sentir su calor dentro de mí. ¡Demonios porque pienso esas cosas tan obscenas! Debo controlarme, soy un hombre bastante mayor, tengo que calmarme y solo distraerlo para que no se vaya con algún abusador.
-Dime, pareces un par de años mayor que yo pero pareciera que es tu primera experiencia en un lugar así o con un hombre ¿quizá?-
-Y …yo-
No comprendo que me ocurre no puedo ni hablar, primera experiencia, apostaría que se mas cosas que él, maldito idiota, tengo ganas de golpearlo y luego besar sus labios. No quiero seguir pensando esas cosas. Al pensar en eso sin querer solté la nota que estaba en mis manos, la cual cayó justo a mis pies. Entonces Morinaga se bajó del banco de la barra donde estaba sentado y se agacho justo a mis pies, de modo que percibí el dulce olor que emana de su piel; extrañaba tanto ese dulce aroma, era tan fuerte, tan sobrecogedor ante mis sensibles sentidos. Cuando se levantó a entregármela nuestros ojos se miraron.
-Siento que te conozco, ¿Te había visto alguna vez?-
-No lo creo Morinaga, sino te acordarías de mi nombre-
-Es verdad, pareces tan lindo, no había conocido a alguien como tú-
-Podrías sentarte de nuevo, invades mi espacio personal-
-Lo siento, no parecía molestarte-
Una vez que se sentó continuó:
-¿A qué te dedicas Souichi?-
Miserable descarado, de no ser porque tenía que cumplir una misión ya le habría partido la cara por hablarme tan irrespetuosamente. Notaba su inocente seducción, deseaba llevarme a la cama aunque no me amara, quería que dijera su nombre cosa que era realmente difícil para mí, solo lo había hecho lleno desesperación, de otra forma era incómodo. Decirle que era muy pronto para hablarnos tan informalmente me convertía en alguien que lo rechazaba, hacer eso me alejaría inmediatamente de él. ¿Entonces qué debo hacer? ¿Debería dejarme guiar por los impulsos de mi cuerpo? ¿Qué hay de mi orgullo? El sin duda no es nadie para mí ahora o ¿Si lo es? Morinaga es la misma persona ¿Cómo demonios puedo negarlo? En unos años él mismo me conocerá y nos enamoraremos, pero si en este momento él no me ama ¿Por qué debo tolerar este tipo de abusos y cosas homo? Por supuesto él no está bien, cuando lo tengo a mi lado su corazón se calma de alguna manera, yo soy muy importante, así como el pequeño sonreía mucho de estar conmigo y de igual forma su angustia se desvanecía al convivir nosotros siendo su profesor. Ahora ya no siento su sufrimiento su mirada no refleja lo mismo que al entrar al bar. Debo liberar sus penas, no esconderlas.
-¿A qué te dedicas Morinaga?-
-Soy estudiante de preparatoria. Dime Tetsuhiro por favor, así parece que hablo con alguien que no me tiene confianza, pero tú si la tienes ¿Verdad? Después de todo estamos en este bar para conocer nuevas personas. ¿Será que no te agrada mi compañía y prefieres que me marche?-
Sin lugar a dudas eso había sonado a chantaje, seguramente se dio cuenta que estoy interesado, pero enunciarlo así fue solo para presionarme. Maldito extorsionador, debo ayudarlo no puedo dejarlo ir así nada más. Su manera de verme tan inquisidora sobre mi respuesta, no hacía más que ponerme los nervios de punta. No tengo otra opción, de modo que respiré profundo para calmarme y dije:
-¿Qué piensas estudiar cuando termines la prepa?-
-Aún no lo sé, tu pareces un tipo bastante listo Souichi, tu que estudias, al parecer tu eres universitario ¿no?-
Mi nombre lo decía con total descaro, me encendía escucharlo hablarme así, por una parte para romperle la cara a golpes y por otra para sentir su cuerpo.
-Yo soy estudiante de la maestría de agricultura, digo de la licenciatura de agricultura, pero planeo llegar hasta la maestría y luego doctorado para ser un buen investigador-
-Suena interesante voy a revisar esa carrera-
-Deberías, no sé porque me da la impresión que te gustaría. Pero dime ¿Qué hace un muchacho tan pequeño como tú en un lugar así? No deberías estar en casa-
-¿Pequeño? Si soy más alto que tu- Dijo con una risita burlona.
Maldito gusano, como se atreve a decirme enano. Pensaba en matarlo hasta que cambió su rostro de nuevo, me percaté que solo había evadido la pregunta, que resultaba ser obvia para mí, pues conocía su historia. Por supuesto se siente solo, no puede evitar recordar el amor que tenía por el estúpido Masaki ¿Qué hago ahora? ¿Qué cosa hacía que Morinaga cambiara su ánimo?
Sujete su rostro entre mis manos y lo mire intentando expresar mis sentimientos, para procurar transmitirlos, no podía decirle que él era a quien yo amo, puesto que no me conoce, pero si puedo hacerle llegar mi afecto, esa es la única cosa que lo consuela totalmente de sus heridas. A ver esos lindos ojos verdes que enjugaban unas incipientes lágrimas lo bese, con un poco de ternura movía mis labios sobre los suyos, deseaba probar su sabor cuando simplemente abrió su boca y metió su lengua de forma tosca, fue extraño.
Entendí algo importante, Morinaga no sabía besar, al menos no de la forma que yo recuerdo, quizá con Masaki no tuvo la oportunidad de experimentar muchos besos; rechazos o besos incipientes a escondidas es lo que debió recibir el desafortunado. A pesar de su inexperiencia mi cuerpo reaccionaba ante su toque, siempre él. Lo separé de inmediato lleno de un sonrojo en mi rostro, miré nuestras bebidas y dije:
-¿No gustas otra copa?-
-Claro-
Mientras bebíamos las horas pasaban rápidamente, me encantaba charlar con él, a pesar de que no dejaba de halagarme y avergonzarme con tantas palabras.
-Eres tan lindo y sexy, tienes algo que me está empezando a volver loco Souichi bésame otra vez por favor-
Acariciaba mi mano con la suya subía por mi brazo, sin que yo pudiera hacer nada, o sin que yo quisiera hacer nada para detenerlo. Paseaba su mano sobre mis pectorales y rosaba ligeramente mis tetillas hasta notar que se ponían duras por el contacto tan lascivo. Un rato paso de que nos habíamos sentado en uno de los sillones del bar que se había desocupado, ahí tenía más libertad para acariciar mi cuerpo entre las oscuras paredes. Mi deseo de gemir se volvía incontrolable, sus besos se volvían tan ardientes que no me resistí y accedí a ir con él después de que me diera muchos más besos, que yo correspondía. Me preguntó si lo podía acompañar a un lugar privado. A pesar de que de ninguna forma deseaba esto, sabía que no debía aprovecharme de su inocencia, debía hacerlo para sacarlo de su dolor, al mismo tiempo tenía la certeza que si no era yo, sería cualquier otro sucio tipo que se aprovecharía de mi tierno e inexperto amante.
Fuimos a una habitación de hotel, lleno de nervios, me besaba.
-Souichi ¿Es tu primera vez?-
-No-
-Tampoco la mía pero yo…-
Estaba seguro que esta era la primera vez que estaba con un total extraño, no deseaba arrebatarle esa poca inocencia que poseía.
-¿De verdad deseas hacer esto? No es necesario que lo hagamos si tú no quieres-
Fue así que comenzó a llorar y me contó una vez mas su triste historia, yo escuche atentamente todo cuanto él me decía, a pesar de que conocía lo que me platicaba, no resistía ver sus lágrimas rodando por sus mejillas, necesitaba tranquilizarlo, sin pensarlo mis labios fueron a su boca, con la mayor delicadeza y ternura que brotaba de mi corazón, al sentir mi beso el respondió metiendo un poco su lengua de una forma extraña. Apenas recordaba que no sabía besar, yo debía enseñarle todo lo que el mismo me había enseñado a mí. Lo sujete del rostro, entonces moví mí lengua de manera suave y lentamente para provocar esa dulce sensación que siempre me daban sus besos, sus manos algo torpes temblaban al acariciar mi pecho sobre mi camisa. Sentía tan rico estar de nuevo en sus brazos a pesar de que yo no fuera nada para él, seguía siendo mi Morinaga. Ya verás sanaré tu corazón y cuando me encuentres te enamorarás de mí.
Me entregaba a la pasión en cada beso, yo lo amaba, deseaba estar con él, incluso había soñado estar entre sus brazos. Yo era más audaz, parecía que sus nervios no lo dejaban hacer las cosas adecuadas, no podía inclusive desabrochar mis pantalones. Tanta caricia después de todo este tiempo sin nada, me ponía tan duro que dolía mi miembro bajo mis pantalones, así que dispuse de nuestras prendas. El me seguía el paso en referencia a los besos, para lo cual era un increíble alumno, lograba que me quemara por dentro con su forma de besarme. Me apresuré a quitarme la camisa y también a quitársela a él, luego desabroche nuestros pantalones y los retiré. De esta forma le permití que tomara el control pues no deseaba ser yo quien dispusiera de nuestros cuerpos.
Me tendió sobre la cama y lleno de pasión comenzó a tocarme poco a poco, cada gemido lo enloquecía de igual forma como ocurría con mi verdadero amante, rápidamente tomo el lubricante que habíamos comprado antes de entrar a la habitación, y me preparó tan bien que casi me corro en el momento de encontrar ese punto que me vuelve loco. Tenía meses que no había recibido algo de placer mi cuerpo, por ello ya no aguantaría mucho. Se levantó un poco y se colocó un condón, cosa que jamás había visto, me pareció extraño y algo excitante. Con algo de dolor sentí la intrusión, debía relajarme, pero estaba muy excitado, el dolor era lo único que evitaba que me corriera de inmediato.
-¿Te duele?-
-Sigue por favor no te detengas-
Si esperaba a acostumbrarme seguramente me correría, entonces en aquel momento comenzó con las dolorosas embestidas, no pude evitar relajarme rápidamente y jadear de placer. Al notar mi reacción llena de goce, pude observar que él también estaba por llegar, pues el gesto de placer en su rostro lo delataba.
-Ahhh… Morinaga… más…rápido -
Aceleró las acometidas y sin que aguantáramos nos venimos al mismo tiempo. A pesar de ello nuestros labios seguían unidos en un beso que no se detuvo hasta que el cansancio llegó a nosotros y nos quedamos dormidos. Por alguna razón me sentía amado y feliz en sus brazos, de cierta forma él tenía un semblante bastante tranquilo, no mostraba dolor.
Me levanté de la cama y me fui a bañar, cuando concluí mi baño me vestí de nuevo y no lo creía pero desaparecí otra vez, quizá habían pasado un par de horas para mí pero aquí estaba en el mismo bar, seguramente a la misma hora de la vez pasada pero en otro momento del tiempo. Miré mi reflejo en el espejo y ahora era mi yo de quizá veintitantos años, no tengo idea de cómo calcular mi propia edad, pero mi cabello era largo de nuevo, a diferencia de cuando tenía menos edad. Salí para encontrarme a gente bailando, en esta ocasión parecía más tarde que la última vez, me aproxime a la barra buscando al bar tender que inmediatamente identifique platicando con el pequeño Morinaga, el cual con una copa entre sus manos lloraba, seguramente contando su triste historia. Preferí no interrumpir su plática, yo debería abordar a Morinaga, pero no sé cómo hacer algo tan estúpido y vergonzoso, así que esperaré a que él me vea y se acerque a mí. Pasado un rato un pequeño chico más bajito que yo con mirada como de cordero al matadero se aproximó a mi Morinaga, y lo sacó a bailar. Miserable engendro del demonio tengo ganas de estrangularlo, está tocando su cintura, debo separarlos pero no puedo llegar y apartarlos, soy más grande que ellos, parecería que soy una especie de abusivo. Mientras pensaba en ello la canción terminó, era un ritmo bastante movido, todos los demás que bailaban ni se tocaban, solo este chico estaba manoseándolo deliberadamente, justo cuando se sentarían juntos en una mesa comenzó a sonar una melodía bastante melosa y se abrazaron empezando a bailar acarameladamente ¡A ese estúpido quién le ha dado permiso para tocarlo de esa manera tan atrevida! Mi corazón dolía cuando observé que las manos de Morinaga de igual manera estaban tocando a ese miserable gusano.
No soporté mas esta desesperación, puesto que era una melodía lenta, era algo sencillo de bailar, recordé que a mí me pusieron a practicar con Kanako una vez antes de una fiesta familiar, lo malo era que debía bailar con un hombre, no puedo creer lo que estoy por hacer; debo resistir esta vergüenza y actuar antes de que mis ojos vean algo que no quiero:
-Me permitirías bailar- Dije lleno de temor con las mejillas totalmente sonrojadas, tocando el hombro de Morinaga, separándose un poco del tipo que bailaba con él.
Favorablemente para mi suerte al encontrarse nuestros ojos, esa pertenencia que sentía mi corazón con el suyo logró de alguna manera inundarlo y lo soltó sin dudar ni un solo segundo tomando mi mano, lo sujete como a una chica y dirigí un baile con estilo de vals, la única cosa que sabía bailar. Entre mis pasos rígidos él se dejaba guiar sin vacilar, nuestros ojos no dejaban de mirarse. A pesar de ser más bajo que él, no me costaba dirigir nuestro baile en el que las otras personas de la pista desaparecían y solo estábamos nosotros moviéndonos. Una vez concluida la música no pudimos notar que había finalizado, sino que los bruscos movimientos de los demás, al ritmo de una melodía bastante rápida nos hicieron volver a la realidad. Sin darme cuenta tome su mano y nos fuimos a una mesa que encontramos, ahí platicamos de cosas variadas, entendiéndonos bastante bien. Todo era bastante confuso para mí, no comprendía bien si ¿Yo era solo un sustituto para Masaki?¿Solo deseaba acostarse conmigo para recibir el afecto que le faltaba? Si las cosas eran sin sentimientos ¿Por qué podía sentir su entrega en cada caricia y cada beso? No estaba muy seguro de nada, ahora sólo sabía que yo era el único que entregaba sentimientos en cada acto, espero pronto volver a escuchar sus palabras dulces de amor por mí.
Estas semanas casi no había visto la luz del sol, después de tener sexo una vez, desaparecía y reaparecía en el bar para encontrarlo de nuevo, aunque para las demás personas los días, semanas y quizá meses pasaban, para mí solo eran minutos incluso horas, dependiendo de las veces que ese homo-baka necesitara sexo y confort, se me permitía descansar cuando lo requería, podía dormir y despertar en el mismo hotel para salir a relajarme durante el día tomar el sol y descansar de todo. No me importaba realmente, con la finalidad de avanzar más rápido y encontrarme con mi propio tiempo, ese maldito Morinaga era un promiscuo, cuantas veces más tendré que seguir este juego hasta que lleguemos a conocernos. Lo curioso es que mi propia apariencia variaba, a veces yo era más joven otras un poco más grande, quizá para mantener la fantasía. No obstante, siempre en cualquier lugar donde nos encontráramos, al chocar sus tristes ojos verdes con los míos, era seguro que intentaría seducirme, nunca me costó trabajo salir juntos del bar.
Lo observe detenidamente mientras dormía en la cama de aquel lugar, su rostro se veía pacifico, tanto que no resistí darle un beso, para susurrar en su oreja:
-Te amo tanto, Tetsuhiro-
-Souichi…-
No comprendo porque me respondió, ¿Él me ama? Pero si no me conoce, por la mañana no sabrá ni mi nombre. Al reflexionar esto volví a desaparecer y de nuevo me encontraba en ese maldito bar, cuantas más veces debía complacerlo este día.
…
POV MORINAGA
No comprendía bien lo que pasaba con mi vida, mis compañeros de la escuela ya no me trataban con odio, al menos ya no todos, lo note por casualidad cuando uno de mis libros se cayó al suelo y una chica me lo devolvió con una sonrisa, mi rostro cabizbajo no miraba a nadie en el salón desde aquél día en que supe que todo el mundo estaba en mi contra, no obstante al ver un gesto amable comprendí que las cosas no podían ser tan malas. Anhelaba la hora de salida para ir a comer con el profesor sustituto ¿Cómo se llamaba?
Al notar la tranquilidad en el ambiente tuve un poco de confianza para preguntar a la compañera de al lado:
-Disculpa Nakamura ¿Cómo se llama el profesor sustituto de Química?-
-Mmmmm…No recuerdo-
Era bastante extraño, a todos a los que les pregunte nadie lo recordaba. Me escondí de los chicos que venían por mí, seguramente a golpearme en el jardín trasero del edificio, entonces fui a la dirección para preguntar por el profesor sustituto, ahí me comentaron que no tenían idea de quien hablaba que lo describiera, pero ahí comenzó otro problema, no recordaba su rostro, solo unos largos cabellos platinados amarrados en una coleta junto con su cuerpo cansado y viejo. No podía dejar de pensar para poder recordar aquél amable rostro que había calmado mi maltratado corazón, me había dado algo de esperanza, debía encontrarlo. En ese instante evoqué algo de mi infancia un recuerdo como de fantasía, siempre pensé que así había sido…
…
FLASH BACK
Estaba algo nervioso puesto que mi madre estaba hablando con Tenshi-sama en la sala, debía concentrarme en la tarea para distraerme de la curiosidad, pues si los intentaba espiar seguramente mi madre me golpearía, fue un poco de tiempo después de que lo vi aparecer en mi habitación a lo que le pregunte:
-Tenshi-sama te vi hablando con mis padres-
-No te preocupes no era nada malo. Vine a hablar contigo sobre algo importante, voy a regresar a donde pertenezco por ello no podré llegar a jugar contigo, pero te estaré vigilando para que todo te salga bien no te preocupes te cuidaré desde arriba, tu puedes hablarme siempre te escucharé con atención. Aunque no escuches mi respuesta quiero que sepas que estamos conectados en nuestro corazón, así que no estás solo-
No quería que se fuera, yo lo necesitaba tanto, el también parecía sufrir con esa despedida puesto que veía como lloraba a pesar de ser un adulto.
-No te vayas no me dejes solito-
-Te prometo que volveremos a vernos, mientras eso ocurre tu puedes mirar las estrellas y hablar conmigo con el corazón, siempre que hagas eso te escucharé, de ese modo estaremos juntos siempre vamos a ser amigos-
-Te quiero …, te voy a extrañar-
-Yo también te quiero, adiós-
Una vez que se había ido me sentía tan triste durante esa noche que solo miraba a las estrellas, tal como me lo dijo pues seguramente era verdad, él estaba escuchando y viéndome desde ahí. No debía decepcionarlo, me portaría muy bien y haría mis tareas para hacerlo feliz allá en el cielo.
FIN DEL FLASH BACK
…
No entendía bien porque este recuerdo había llegado a mi cabeza hasta que intenté recordar cómo se veía Tenshi-sama, quizá de alguna forma podía ser él que había vuelto para cuidarme. Aunque debía alejarme de pensamientos infantiles que distaban mucho de la realidad. Mientras más días pasaban no soportaba permanecer en mi habitación pues los recuerdos de Masaki me atormentaban, necesitaba un escape de esta realidad que me estaba matando poco a poco, no quería llorar más, odiaba tener que vivir ahí con mi familia que me hacía sentir tan mal conmigo mismo. Hubiera deseado ser normal como mi hermano, pero no puedo. Decidí entonces ir a un bar que estaba a orillas de la ciudad, un lugar donde alguien como yo puede conocer a más personas en la misma condición, quizá logre olvidarlo.
A veces me siento tan mal, no comprendo porque me tiene que pasar eso a mí, pensé que después de tanto tiempo de salir juntos se había enamorado de mí, te extraño tanto Masaki, pero ya no quiero extrañarte.
Una vez en el lugar lo primero que pude ver fue esos cálidos ojos color miel, tenía algo en sus ojos que deseaba acercarme y hablar con él. De alguna forma al escuchar sus palabras el dolor que estaba en mi corazón se perdía, como si no existiera nada mas que él y yo, no se que tiene ese chico, me gusta. Mis manos se movían por su cuerpo como si estuvieran poseídas, notaba su excitación y me volvía loco el sentirlo, tan sensible a mi tacto, pareciera que de alguna manera yo lo conozco de algún lugar.
Algunas horas pasaron en ese bar bebiendo, charlando y deseando poseer a este hombre tan atractivo, cuando me levanté al sanitario me percaté que no había pensado en Masaki desde que estaba aquí, el chico que me acompañaba llenaba el vacío de mi alma ¿Cómo era posible si solo es un extraño? Estábamos muy calientes puesto que no dejábamos de besarnos, podía notar la desesperación en el muchacho que me acompañaba, al parecer se encontraba en un estado de excitación mayor que el mío, la música evitaba que notaran sus gemidos, puesto que cuando tocaba su cuerpo gemía sensualmente. Cansado de sentir tanta necesidad, decidí proponerle ir a un hotel, a lo cual el accedió con una duda en su interior que pude notar cuando caminábamos juntos en absoluto silencio. Al llegar al lugar supe que él era bastante tímido respecto nuestra situación, entonces yo fui quien se apartó un momento para comprar lo necesario para pasar un rato agradable en aquel lugar. Una vez adentro pensé claramente en lo que estaba por suceder, ambos sumamente nerviosos, afortunadamente supe que no era su primera vez, pero en un instante me di cuenta que estaba por engañar a Masaki… Al pensar en su nombre todos los recuerdos dolorosos volvieron a mi cabeza, el muchacho que me acompañaba no me abandono al ver que no obtendría nada de mí, deseaba consolarme y escucho cada una de mis amargas palabras. Mientras lloraba, él tomo mi rostro con sus hermosas manos, mirándome de la manera más amorosa que no había visto nunca, luego volvimos a besarnos, sin embargo tomó el control de la situación, su lengua se movía de forma experta, tan ardiente, tan pasional que me transformaba en un loco lleno de fogosidad, intentaba copiar sus movimientos cosa que lo ponía extremadamente duro, sentía moverse su erección en los pantalones. El palpitar de mi corazón se acompasaba al suyo, mis nervios me traicionaban ya que no tenía idea que pasaría, si acaso era yo quien estaría arriba o sería él, una vez terminó de quitar nuestras ropas esperó a que yo continuara, seguramente deseaba ser poseído por mí. Al tocar su lascivo cuerpo sentía por alguna razón su entrega total, como si hubiera un amor muy profundo y puro en su corazón, eso me hacía sentir querido, me causaba gran seguridad sentir que de alguna manera este cuerpo me pertenecía.
Recorría su ser con mis manos hasta tocar todo cuanto estaba ante mí, sus quejidos comenzaron a salir con gran pasión, advertí que todos estos juegos me estaban poniendo desesperado, por ello comencé a prepararlo, una vez que conseguí tocar aquella parte tan sensible distinguí que estaba por correrse, me levanté un poco y coloque el preservativo sobre mi eje lubricándolo un poco más, lo ubique en su entrada e inicié la intrusión, al ver su expresión con dolor me detuve a lo que pregunté:
-¿Te duele?-
-Sigue por favor no te detengas-
De modo que continué poco a poco para que no fuera un martirio para él, empecé a moverme hasta que pude ver el total placer que experimentaba aquel debajo de mí, su rostro lleno de pasión me arrastraba junto con él al goce, sus manos sobre mi espalda me abrazaban con dulzura, no duramos mucho puesto que ambos estábamos demasiado excitados. Me besaba una y otra vez y yo correspondía, de cierta forma sentía como si fuéramos novios o algo más.
Al abrir mis ojos note que ya no estaba, me sentía tan relajado como si me hubieran llenado de eso que me faltaba, sentí también algo de soledad pues pensé que lo vería despertar a mi lado.
Unas semanas han pasado desde que por primera vez me acosté con alguien sin conocerlo, sin amor, sin nada. Pero de cierta forma me hizo sentir tanta tranquilidad, no recuerdo quien era este hombre, ni su rostro, ni su nombre, es muy extraño, siempre recuerdo los nombres de las personas que conozco, me gustaría volver a verlo pero no me siento listo para estar con alguien que me hace sentir así, mi corazón todavía siente la pérdida de Masaki.
El confort que me había dado esa experiencia se iba poco a poco mientras regresaban los malos tratos de mis padres y los recuerdos que atormentaban mi memoria, entonces decidí volver al bar a buscar un poco de compresión, quizá podría verlo a él. Al entrar al bar caminaba por ahí buscando a esa persona, como no pude verlo, puede que porque no recordaba cómo se veía, me aproximé a la barra y pedí una bebida, el dueño del bar era una buena persona que escuchaba mis problemas y me confortaba. Un rato después, un muchacho bastante lindo me pidió bailar a lo cual accedí, bailaba conmigo tiernamente cuando otro nos interrumpió, al observarlo no pude evitar irme con él a pesar de que bailaba bastante extraño, no podía dejar de ver esos hermosos ojos.
Entraba al bar otro día cuando justo en ese instante, sentí una mirada, gire un poco mi cabeza y pude ver los ojos mas hermosos que jamás había visto, de un tono miel.
-Hola ¿Cuál es tu nombre?-
-Tatsumi Souichi- Me sonrió melancólico, pero me gustó mucho, siento que ya lo conozco, pero no recuerdo de donde, así platicamos…
Cada día que voy a ese bar me siento más tranquilo, en mi cabeza aparentemente cada extraño con el que estoy son la misma persona, me hacen sentir tanto calor, los besos son tan dulces, pareciera que mi corazón no duele cuando estoy en la cama, el vació que hay en mi se llena, como si pudiera amar y ser amado, a pesar de ser simples extraños, quizá es que el amor no es para mí.
En ese bar me pasaban cosas realmente extrañas, un grupo de chicos me habían abordado y estaba en su mesa cuando otro chico de mi edad se acercó con mirada asesina vio a todos los que me acompañaban y a mí me pidió acompañarlo a tomar una copa, sin embargo no pude resistirme ante sus encantos y me fui con él.
Muchas veces creía encontrar algo distinto durante esas sesiones de sexo con aquellas personas, la forma tan dulce en la que veía estremecerse aquel cuerpo me hacía sentir tan lleno de amor, pero al despertar en ese hotel yo solo, comprendía que no había nada de amor o dulzura en los extraños a los que encontraba, sin embargo el confort que recibía era increíble. Varias veces percibía un flechazo por esos hombres con los que finalmente llegaba a la cama, pero al buscarlos al siguiente día no tenía idea de donde podría verlos otra vez, no sé porque pero no recordaba los nombres, quizá sea mi propio corazón que se protege ante el enamoramiento olvidando todo cuanto puede Al que definitivamente debería olvidar es a Masaki, no es que pueda pensar en él cuando estoy con alguien más, ahora que lo pienso nunca he pensado ni un poco en él al tener grata compañía a mi lado, solo vuelve su recuerdo al estar en mi habitación, tantas veces estábamos ahí charlando, yo intentaba besarlo y él siempre se resistía poniendo de pretexto que podíamos ser descubiertos, no obstante entiendo que era para que mi hermano no lo viera conmigo, no se trataba de ser descubiertos por cualquiera sino por mi hermano.
Finalmente varios años habían pasado había concluido mi bachillerato y fui aceptado en la universidad de Nagoya en la carrera de Agricultura, definitivamente era libre ahora ya no tenía que permanecer al lado de las personas que les causaba asco y vergüenza, cuando les comenté que me había inscrito en una universidad bastante lejos de la casa ellos ofrecieron pagarme mi estadía en un departamento que quedara cerca de mi nueva escuela, con tal de deshacerse de mí. No me importaban sus desprecios, podía vivir tranquilo alejado de los malos recuerdos y formar nuevos en una ciudad donde quizá encontraría eso que anhelo. Decidí dejar esa vida de estar en la cama con diferentes muchachos, quizá en esta nueva ciudad pueda volver a encontrar mi camino.
Los primeros días de clase conocí a un hermoso hombre con un lindo cabello plateado sus ojos color miel me habían cautivado. Era callado, del tipo estudioso, tenía una expresión neutral, un cuerpo esbelto y por supuesto esas caderas. Sentí como si toda la vida hubiera estado destinado a conocerlo…
…
…
Aquí termina este capítulo, tarde un poco en traerlo puesto que no me llegaba la inspiración, les agradezco a todos los reviews y espero que se animen a comentar este también. Un detalle de este episodio es que la descripción que hace Morinaga de Souichi al final es tal cual parte del manga de Hinako sensei en Challengers, al menos en la traducción que tengo. Espero no tardar mucho para el siguiente pero recuerden que también actualizo la otra historia.
