Capítulo 9: Nuestras almas inseparables
...
...
Morinaga expresaba sus emociones a través del sexo a razón de que era la única forma que conocía donde no era rechazado. Esas múltiples veces que estuve con él me había dado cuenta de que sus emociones salían a flote, además de tranquilizar su corazón ¿Sería acaso solo conmigo? Al menos ahora ya no me sentía como uno de los múltiples amantes que tuvo, yo era el segundo y único; todas las cosas sucias que hacía conmigo las aprendió en aquellas noches a mi lado. No únicamente él aprendía cosas, también descubrí toda la pasión dentro de mí que jamás pude liberar cuando fui un muchacho, él la había sacado, ya que la mayoría de las veces en nuestros encuentros, era un chico igual que Morinaga. Podía apreciar hervir mi sangre llena de excitación, unir nuestros cuerpos de esta manera resultaba diferente, pues ambos estábamos llenos de hormonas juveniles que intensificaban nuestras experiencias.
Afortunadamente para mí esos momentos difíciles habían pasado, mi atuendo era bastante extraño, traía un gorro donde estaba escondido mi cabello, unos lentes oscuros, unos pantalones de mezclilla azul y una playera negra bastante suelta, cosas comunes pero que yo no usaría por voluntad propia.
Había aparecido en la escuela, tenía algo de miedo de ver la nota en mi mano, deseaba saber si era libre al fin o que otra cosa tendría que hacer, me encontraba afuera de los edificios de la universidad, detrás de un árbol entre los muchos que habían ahí. Con un profundo temor revise lo que venía escrito esta vez.
El camino es más corto, ahora debes
observar para que aprendas las
últimas cosas que necesitas saber
sobre él y sobre ti también. Procura
no ser visto, ni escuchado.
Al leer esto me encontraba realmente confundido, pero sin lugar a dudas las cosas no podían ser más difíciles de lo que ya habían sido, precavidamente asomé mi cabeza por un lado del árbol para ver qué pasaba, "observar" debía. Mirando por ahí me percaté de que yo mismo estaba parado cerca de un edificio ¡YO! ¿Podía verme a mí mismo? Seguramente otro hecho del pasado, jamás creí poder verme. No recuerdo que demonios estaba yo haciendo ahí, entonces desde el otro lado vi que Morinaga me seguía y luego se detuvo a espiarme desde una esquina, no a mí precisamente, sino al que estaba parado junto a los edificios. Seguramente ese miserable acababa de conocerme, se ve tan chico, casi como al que acababa de dejar nuestra última vez en Fukuoka. Me miraba de una manera algo pervertida, escaneaba mi cuerpo pero a la vez con algo en sus ojos bastante raro, tal cual todas esas veces en el bar. No podía evitar sentir algo de celos porque no estaba viéndome a mí, sino a él aunque soy yo mismo, es bastante confuso, será mejor que no lo piense demasiado.
Morinaga se veía tan feliz de haberme conocido, ese tipo siempre sonriente ¿Siempre? No siempre, ahora yo conocía su verdadera historia, él era alegre pero desde que habían roto su corazón en Fukuoka se había vuelto oscuro y triste, sin embargo esas últimas veces juntos note que su corazón mejoraba, el miserable parecía divertirse mucho conmigo, si supiera que esto lo pagará muy caro cuando me conozca realmente, aunque las cosas no deberían ser así, quizá yo debiera ayudarlo a llegar a mi corazón sin ser lastimado tan a menudo, pero realmente no hay ninguna forma fácil de que yo acepte a alguien como mi pareja y mucho menos un hombre. Debía recordar que es de mí en verdad, no entiendo que hacía parado aquella vez ahí, yo estaba solo, siempre había estado solo. Ese tipo parecía un total desquiciado se reía para si mismo y se sonrojaba, por sus movimientos en su boca pude notar que hablaba solo al alejarse de mi otro yo, por ello decidí acercarme más y escuchar lo que decía, definitivamente no creo que pueda reconocerme en un traje tan extraño y con lentes oscuros, cosas que jamás usaría y si me reconociera correré hasta que me hagan desaparecer simplemente. Al acercarme junto a él, pude escuchar una frase tan peculiar y asquerosamente cursi:
-¡Kyaaaa es tan lindo! ¡Tan lindo! Me ha flechado. ¿Cómo se llamará mi hermoso sempai?-
Como demonios pude enamorarme de ese pelmazo. Tenía ganas de golpearlo por ser tan idiota, pero al ver esa sonrisa tan cautivadora de la que tantas veces fui partícipe, entendí que era la primera vez que sonreía así desde que era pequeño, no lo sabía antes de este viaje, puesto que desde que lo conocía, todas las veces se mostraba tan alegre y sonriente. Sin poder evitarlo dije en voz baja:
-Es Tatsumi Souichi, tonto-
-Gracias-
Me había contestado sin fijarse en quien se lo dijo, menos mal, me aleje un poco para tranquilizarme, al hacer eso desaparecí y me volví a encontrar en la escuela ahora veía otra escena de nuestros encuentros, mi otro yo pasaba junto a él y: (parte del manga Challengers v2c4)
-¡Sempai! ¡Oye, Tatsumi sempai!-
-…..-
-¿Qué quieres?-
-Soy yo… ¡Morinaga el de segundo año! Por favor recuerda quién soy por una vez-
-Si no te conozco, entonces no te conozco. ¿Querías algo?-
-Mis amigos y yo iremos por unas bebidas. ¿Te gustaría unírtenos?-
-Por un tiempo, estoy dejando de tomar-
Todos nuestros encuentros podía verlos, nunca recordaba tu nombre, pero lo más importante es que yo siempre estaba solo. Debo recordar que hacía en ese tiempo ¿Por qué nunca recordaba tu nombre? ¿Desde cuándo había estado tan solo?
No hubiera pensado en eso puesto que volví a desaparecer, para verme a mí mismo. ¡¿Por qué a mí?! Maldición esto parece el cuento de navidad. Estaba dentro de un armario, viendo como yo de pequeño leía un libro para … ¡Mi mamá!
-Mi pequeño, deja de leerme y mejor ve a jugar, no debes estar solo, mi niño-
-No estoy solo mami te tengo a ti, Tomoe, Kanako y a papá-
-No mi niño, debes hacer amigos de tu edad, debes correr y jugar. No debes preocuparte por mí, están equivocados si te dijeron que debo irme, porque sabes algo, siempre voy a estar contigo aquí, formaré parte de ti, siempre que me recuerdes estaré en tu corazón-
-No quiero que te vayas mamá, por favor, seré muy bueno, seré el mejor para que estés orgullosa de mí-
-Siempre voy a estar orgullosa de ti, no lo olvides, tú debes vivir como un niño normal y jugar, no estar aquí haciéndote cargo de mí-
-No quiero mami, quiero estar contigo-
Fue demasiado para mí, ver aquella escena me rompía totalmente el corazón, las lágrimas rodaban por mi rostro, incluso tuve que tapar mi boca para evitar hacer ruido con mi atormentado llanto. Recordé que mamá estaba muriendo, a pesar de mi corta edad había notado sus desmayos, su debilidad, el llorar de papá por los rincones oscuros, fue entonces que le pregunté directamente sobre mis suposiciones, quería la verdad. Mi padre resistió bastante el decirlo hasta que inquirí sobre mi derecho a despedirme adecuadamente de ella, fue cuando se quebró por completo y me contó que no le quedaba mucho, quizá un par de meses. Entonces dejó de importarme todas las cosas que a un niño le importan, los juegos, dulces y juguetes eran cosas tontas, lo único que yo quería era estar con mi mamá el mayor tiempo posible. Ella lo sabía, se dio cuenta de mi amargura, sabía que yo había cambiado todo por su dulce compañía.
Al irse, una parte de papa y una parte de mi murió, todo había cambiado de repente, debía hacerme cargo de mis pequeños hermanos, pues mi padre no podía con la pérdida. La tía Matsuda nos cuidaba pero yo consideraba un deber con mamá el protegerlos tal como ella lo hubiera hecho, me dedicaba a estudiar en la escuela evitando distracciones innecesarias, para al llegar a casa velar por mis pequeños hermanos. Claro que lo entendía, desde ese entonces se había cerrado mi corazón, Morinaga me lo había demostrado, no tenía amigos, ni quería tenerlos, pero ahora me preocupaba por mi único amigo y compañero, no soportaba verlo triste siquiera, él realmente era muy especial, pues logró entrar en mi frío corazón y lo volvió … diferente.
Dentro de mis apesadumbradas reflexiones desaparecía para llegar a otra increíble escena, la forma en la que él entró en mi vida. Secando mis lágrimas pude verlo intentar acercarse, ser alguien para mí. El miserable lo lograba, en aquella banca comenzaba nuestra historia, por un simple documental cambio todo mi mundo, pero su martirio conmigo apenas comenzaba. Me aleje un poco de atrás del árbol donde estaba y dije en voz alta:
-No necesito ver más, lo necesito a él-
En mi mano una nota se manifestaba:
Falta muy poco no debes intervenir
solo observar, de no ser así
desaparecerás de tu vida lo que más amas.
Aparecí tras un mueble en nuestro laboratorio, mis quejidos y gritos se escuchaban, no necesitaba ser un genio para saber qué cosa estaba ocurriendo, el miserable bastardo del profesor asistente Miyoshi intentaba abusar de mí, Morinaga me salvaba. Luego miré varios momentos, pedazos pequeños de nuestra historia, entre de golpes y malos tratos para el inepto de Morinaga, pero también observe su devoción, sus dulces miradas llenas de amor, me amaba sin que yo le diera nada. No únicamente en el laboratorio llegue a aparecer, desde el baño de la habitación de Morinaga, conseguí ver muchos momentos bastante buenos, charlas sobre cosas simples de la vida. En una mesa aledaña a ellos, digo a nosotros, nos escuche platicar. Claro era lo que me faltaba entender, tú eras simplemente lo bueno, lo divertido, eras casi todo en mi mundo, y yo para ti de igual forma era casi todo tu mundo. Mi familia era la tuya ahora.
En un instante estaba de nuevo en tu baño y escuche tu declaración, no tenía algún caso ver eso, pues jamás olvidaría tus palabras. Luego vi nuestro primer beso, de haber sabido que añoraría tus labios, siempre hice hasta lo imposible para detenerte, te necesitaba conmigo aunque no lo admitiera. Todo el tiempo tú sabías algo sobre mí que ni yo sabía, eso era como calmar mi ira, aunque desafortunadamente no te salía muy a menudo.
Finalmente como me temía, miré la escena más vergonzosa de toda mi existencia, escuche los sonidos venir de la habitación yo estando en el baño, tal cual siempre que aparecía ahí; te observé detenidamente mientras me tocabas, no podía dejar de verte, tus ojos cargados de lujuria y deseo, pero sin olvidar el amor y el cuidado con que hacías aquellas cosas, exceptuando la rapidez con que tu… realizaste los primeros movimientos. Esos instantes fueron increíbles, jamás recibí ese placer, todo mi cuerpo se estremecía ante tus manos y tu piel, recordar mi sensación viendo aquello me ponía sumamente excitado, lo que si debías hacer fue hacerlo una sola vez, puesto que era mi primera vez y tú te aprovechaste de mi debilidad para hacerlo demasiadas veces.
Aparecí para ver que estabas llorando, mientras me declarabas tu amor por teléfono, tenía tantas ganas consolarte y decirte que todo estaría bien, encontraríamos la forma para estar juntos, mi corazón se rompía de verte llorar por mi causa, tan frágil, tan indefenso como todos los Morinagas que conocía, pero también tan fuerte para soportar la adversidad, eso es algo que amo de ti.
Sentado en una de las mesas aledañas a Morinaga y su hermano, escuche toda la conversación, el bastardo lo torturaba con sus palabras, le hacía recordar lo avergonzados que todos estaban de él. Inmediatamente reaparecí agachado como siempre, tapándome con la mesa para escucharnos hablar sobre el asunto. La frase que me decía llegaba como flashes a mi cabeza:
"Sen-pai, tu eres el segundo gran amor de mi vida. Amarte por tanto tiempo, siento que he encontrado mi camino otra vez"
Esa frase tan distante cobraba sentido después de todo esta trayecto que he recorrido para encontrarnos, sin saberlo de verdad, de alguna forma yo había curado tu corazón pero tú también habías curado el mío.
Espié algunos de nuestros encuentros y discusiones, aquellos donde hablaban mis celos por Masaki, la duda de saber si yo era solo un sustituto, luego tus temores sobre si yo tenía a alguien más aparte de ti, que idiota fuiste en pensar que Isogai tenía algo conmigo. También veía tu entrega en cada beso, en cada caricia, me hacías el amor, de ninguna forma me usabas, pero claro que lo sabía, solo que debía negarlo, como podía aceptarlo siquiera a mí mismo.
Posteriormente nos vi salir de aquel incendio, recordaba lo que pasaba por mi cabeza: "Soy tan afortunado de no haberte perdido". Desesperadamente quería unirme a ti para comprobar que seguías conmigo, que no te perdería; justo eso ocurrió en el hotel donde nos hospedamos, te protegería por siempre.
Nos observe en Canadá, no lo sabes pero estar lejos de ti tanto tiempo, hizo que mi orgullo se doblara por tu amor, te necesitaba tanto que me entregue de la forma más libre a ti. Pero nada como lo que paso cuando aparecí para verte obligarme a confesar mi deseo por ti. Por supuesto mi viaje no sólo fue ahí, sino también estaba bastante cerca, el día que Kurokawa pedía la bendición de papá y corriste a llorar al baño por los recuerdos de tu pasado, debí besarte aquella vez.
Negaba mis impulsos, negaba mi amor, no tenía idea del daño que te hacía hasta que llegue tan lejos al torturarte, mis celos hablaban no debí decirte esas cosas tan horribles, claro que sentía amor pero no lo sabía, mientras mi otro yo se iba furioso a mi habitación al recibir el regaño bien merecido del estúpido de Masaki, decidí salir de ahí, pedí un favor:
-Déjame consolarlo, no quiero que esté tan triste, déjame estar con él aunque piense que fue un sueño-
Mi deseo se cumplió, un Morinaga acostado en el laboratorio cubierto con una manta muy chica, dormía cuando me aproximé a él y en un susurro le dije al oído:
-Lo siento tanto, sabes que dentro de mí te amo con todo mi corazón, no me dejes, solo dame espacio para extrañarte, ya verás que volveré a ti, te lo aseguro-
Al decir esas palabras el rostro de sufrimiento desapareció, no pude evitar besar sus dulces labios y mientras abría sus ojos me desvanecí entre sus sueños y la realidad.
Luego vi nuestro momento más dulce, yo estaba encima de ti porque nos caímos, a causa de que intentaba escapar a la pregunta que casi hago, la cual fue la razón por la que no me habías tocado, si ya habías perdonado que te lastimara. Al mirar esto me percate de algo que no deduje antes, no sólo yo reaccionaba ante tu toque, sino tú me pertenecías totalmente a mí, no se trataba de que mi beso te llenara de lujuria, aunque eso de igual forma ocurría sin dudarlo, se trataba de la forma más honesta para demostrar tu afecto, donde nunca fue mancillado tu corazón, como todas las veces… uniendo tu cuerpo al mío.
A continuación aparecí en la escuela, no entendía que faltaba por ver o hacer, me encontraba vestido bastante formal muy cerca de una fiesta en la facultad, la nota en mi mano decía:
¿Cambiarías su destino para mejorar su vida?
Esta vez te dejo decidir, si me pides regresar
con él te llevaré de inmediato a donde partiste,
pero alguna vez dijiste que te gustaría que ella fuera feliz.
Pensaba en ello cuando al levantar mi cara, reconocí al bastardo ex-novio de Hikari, ahora entendí a lo que se refería, este idiota no debía volverse su novio, entonces toda mi ira acumulada fue liberada en mis puños, al terminar de darle la golpiza de su vida le dije:
-No te atrevas a acercarte a mi hermanita Hikari miserable, o a engañar a ninguna otra mujer, si te atreves volveré por ti y no lo contarás-
Había evitado que ella conociera en esa fiesta, a ese nefasto amor que no la dejó avanzar mentalmente, espero que pueda vivir tranquila, aunque me gustaría que fuera mi asistente, ella era una excelente amiga en esa otra vida.
Cerré mis ojos llenos de esperanza, lleno de entusiasmo por lo que me esperaba, volvería con…el amor de mi vida Morinaga Tetsuhiro…
Abría mis ojos, sin creerlo estaba en mi habitación y traía el pijama puesto, cuando creía que todo había sido un sueño, el papel en mi mano me llevo a saber que no fue así:
Valora lo que tienes, nunca sabes cuánto
te durará, espero que entendieras lo
afortunado que eres y cuáles son los
verdaderos deseos de tu corazón.
Así como había aparecido se desvaneció entre mis dedos al acabar de leerla, miré mi reloj y vi que apenas eran las 5 de la madrugada, no recordaba bien lo que había pasado esa vez que me fui. ¡Por supuesto! El proyecto, termine de escribir el proyecto que debo entregar mañana. Me levanté rápidamente y fui corriendo a su habitación, abrí la puerta velozmente y grité:
-¡Morinaga despierta!-
Se levantó a prisa por mi grito y salte sobre él con lágrimas en mis ojos, tanta fue mi fuerza que lo tumbe de nuevo sobre la cama, pero mis brazos lo rodeaban, lo apretaba con fuerza sin querer mirarlo, entre sollozos pude articular:
-Lo siento… discúlpame… nunca quise lastimarte… no podía, no sabía lo importante que eres para mí-
No podía hablar más, mi llanto estallaba, mis sentimientos deseaban llegar a ti pero se atoraban por culpa de mis emociones desmedidas, la felicidad de poder estar a tu lado. Fue cuando respondiste al tenerme tan frágil entre tus brazos, mientras me consolabas acariciando mi espalda.
-¿Qué ocurre? No te preocupes, tómalo con calma sempai, no es para tanto yo entiendo-
Escucharlo decir esas palabras me enojaba, pero no con él sino conmigo, por ser tan débil como para no poder expresar lo que por tanto tiempo he esperado poder decirle.
-¡NO ENTIENDES NADA IDIOTA!-
Al fin podía hablar, gritar mejor dicho, me separé del abrazó para verlo a los ojos, mi cabello y también lágrimas caían sobre su rostro.
-¿Qué te ocurre sempai? Tranquilízate-
-¡Maldición Morinaga ya cállate y escucha!-
Me contemplaba pensativo, preocupado, al parecer él pensaba que seguramente algo me ocurría y así era, no podía con este amor, se desbordaba de todo mi ser. Observarlo tan cerca me ponía sumamente nervioso, debía calmarme o no podría hablar, respiré hondo y luego contuve mi respiración, pero aun así tu mirada inquisitiva nublaba mis pensamientos sin poder dejarme expresarme. Debía ser fuerte y decirlo, entonces me agaché hacia tu oreja y dije:
-Te amo-
Al escuchar eso tu corazón saltó, con tus manos me levantaste un poco para verme a la cara, las lágrimas habían dejado de caer, pero sentía arder mi rostro de vergüenza. Con los ojos totalmente abiertos por la sorpresa, me mirabas incrédulo ante las palabras que te había dicho, entonces hablaste:
-Tu acabas de decir que…No puede ser… ¿Lo dijiste?-
Los ojos verdes llenos de temor que me veían, no podían contener el llanto que se escapaba, sonreíste algo triste para decir:
-Debe ser un sueño, tú jamás dirías algo así, es demasiado cruel, mejor golpéame para que despierte-
La ironía casi nublaba mi buen juicio llevándome a la ira, sin embargo era tal mi alegría de tenerte por fin entre mis brazos, al único, al verdadero, que dentro de mí no había espacio para ese sentimiento tan áspero, saque mi mano de debajo de tu cuello, pero cerraste los ojos por el temor a ser golpeado con ella, acaricié tu rostro hasta bajar por tu cuello, tome tu barbilla y me incliné a besarte con toda la ternura que llevaba en mí interior. Inmediatamente al sentirme tan dispuesto, correspondías a mi beso adentrándote en mi boca suavemente, tu cálida lengua recorría la mía tan despacio y con tanta dulzura, que no podía más que escuchar los latidos de nuestros corazones acompasados en mis oídos.
Al despegarnos, un poco de saliva unía nuestras bocas, intenté sentarme sobre ti para hablar pero en eso percibí tu erección.
-Morinaga tu…estas…quieres…-
-Lo siento, lo siento, discúlpame yo no quería, ya sabes mi cuerpo, es tan temprano que yo-
Tenía ganas de reírme por tu reacción, pero no sabías lo que yo sentía por ti, deseaba hacerte feliz y complacer tus caprichos, sobre todo después de haber visto tantas veces la terrible decepción que implicaba conquistarme poco a poco, entonces me quite la parte de arriba de la pijama y sin pensarlo mucho tome la tuya también la deslice con algo de dificultad, mientras para facilitarme las cosas te levantaste hacia mí, alzando tus manos para deslizar la prenda, lance lejos de nosotros tu camisa de dormir y al tener mis manos libres reinicie mi beso, el amor en tus ojos apareció por completo, mis acciones cambiaban tus dudas, de alguna forma al retirar la camisa de tu pijama sabías a donde quería llegar, pero no era eso lo que yo anhelaba demostrarte.
-Te amo sempai-
-Te amo Mori…Tetsuhiro-
En un vuelco me tenías de pronto debajo de ti, la emoción en tu rostro por mis palabras, me sonrojaba. Pensar en lo que había dicho me turbaba, pero realmente no importaba, después de todo lo que habíamos pasado juntos, al fin eras completamente mío, recordarías mi nombre, mi voz, mi tacto sobre ti, te deseaba, necesitaba entregarme, te daría todo cuanto tengo, mi corazón, todo mi ser al fin tuyo.
Ambos éramos un mar de llanto, un par de tontos estúpidamente sentimentales. Tanto tú como yo volvimos al abrazo, no podíamos liberarnos.
-No llores más sempai-
Dijiste en un susurro en mi oído.
-¿Quién demonios está llorando? Es solo agua que sale de tantas emociones, es por tu culpa, es porque quiero que seas feliz-
Le había dicho cosas que él ya había escuchado, quizá para que entendiera mi propio sentir. Al final de mis palabras soltó mi espalda y se separó del abrazo para tomar mi rostro entre sus suaves manos, con la mirada más amorosa que no había visto en él a pesar de todos mis viajes, no conocía esos ojos llenos de plenitud y amor. Un amor tan grande que me llenaba sin decirlo, solo por estar contemplándonos. Debía interrumpir esto, necesitaba sentir nuestra unión, esta vez me moría por entregarme, tal como tú te entregabas a mí por completo cada vez desde que te enamoraste de mí, deseaba sentir tu corazón.
-Bésame ya-
Tus ojos parecían temblar de emoción, los cerraste a prisa y me besaste, la ternura, la suavidad y la lujuria me invadían.
-mmmmnn te mmmnn amo-
Las palabras entre los besos me enloquecían, mi lengua atrapaba a la tuya entraba despacio y la acariciaba. Tus manos soltaron mi rostro y bajaban por mi torso desnudo, era un completo placer sentir que recorrías mi cuerpo como si fuera nuestra primera vez.
-Ahhh-
Gemía mientras me tocabas las tetillas. Tu otra mano bajo a mi pantalón para bajarlo poco a poco, no resistía esta espera, tardabas excesivamente en llegar a lo que yo quería.
-¡Ya basta Morinaga!- Al decir eso te detuviste, pero enseguida dije: -Ya basta de eso y quítame todo-
-Oh sempai, por un momento pensé que querías huir, pero estas muy impaciente-
Te levantaste y jalaste mis pantalones con todo y ropa interior, luego los tuyos y te mire hacerlo como no lo había hecho nunca por mi miedo a saber la verdad sobre mí, me gustabas, tu cuerpo me enloquecía, al mírate de esta forma no pudiste evitar sonrojarte, seguramente era la primera vez que me veías desearte, pero era algo que ya había hecho contigo, solo que no recordabas que durante nuestros encuentros en Fukuoka me enamore de todo lo que tú eres.
-Me gustas-
Tu vergüenza fue tal, que bajaste los ojos para evitar que viera tu turbación.
-¿Realmente eres tú sempai?-
-Souichi, soy Souichi-
De nuevo llorabas, las lágrimas caían sobre mi desnudo cuerpo, tocaste mi rostro.
-¡Vamos Morinaga que esperas! Quiero sentirte-
Te alegrabas ante mis palabras, sonreíste tan feliz que iluminabas mí mundo, pero enseguida bajaste a atender mi erección que se derretía por sentir tu toque. Sacaste el lubricante y comenzaste a prepararme rápidamente, mientras lo hacías te prendían mis quejidos, velozmente introdujiste un dedo con esa sustancia pegajosa y fría. Se adentraba en mi interior, me relajaba a prisa para poder llegar a fundirme contigo.
-Ahhh… si… Mori… ¡ah!-
-Te relajas tan rápido, me vuelves loco ya quiero ir dentro de ti-
-Maldición date prisa mmmmmnnn-
Encontraba mi próstata, cosa que me hacía querer llegar en cualquier momento, debía contenerme y esperarlo, pero era tan difícil, él tocaba de una forma tan fuerte y suave que me fundía en el placer.
-Te mueres por correrte, adelante no tienes por qué contenerte-
-mmmmmnnn…no quiero…entra ya-
Mis palabras te trastornaban, a tal grado que lubricaste tu eje y lo colocaste muy a prisa en mi entrada, elevaste mis piernas poniendo tus manos en mi cadera y sentí tu calor deslizarse dentro de mí, respiraba con rapidez para evitar correrme, no me dolía, ya había aprendido tu forma tan dulce de tomarme todas las veces, yo sabía cómo relajarme totalmente para permitirte entrar a prisa, tú mismo al notarlo te adentraste con velocidad. Cerraba mis ojos por el placer que me producía sentirte adentro de mí, a la vez para concentrarme y no permitir que mi orgasmo se apoderará de mi razón.
-Abre los ojos y mírame necesito saber que eres realmente tu-
La profunda conexión que compartíamos, de alguna forma sabía lo que tu sentías, lo veía, lo percibía con toda mi alma, estábamos unidos, mirándome con todo el amor te comenzaste a mover al hacerlo cerrabas los ojos, ahora yo quería verte, necesitaba unirme a tu placer y que tu recibieras el mío.
-Mori… naga…no los cierres… ahhh…quiero verte-
Al abrirlos te sorprendiste por mi petición, pero aun así lo intentabas difícilmente pues tu placer te obligaba a cerrarlos, mientras más nos acercábamos a la culminación decidiste llevar las cosas más lejos, me besabas intentando no cerrar los ojos, eso encendía a tal grado mi cuerpo que el cosquilleo recorría todo mi ser, la sensación se repartía desde mi corazón hacia todos lados, aumentaste la velocidad de las embestidas y:
-Ahhh Souichi te amo-
Dijiste mientras nos corríamos entre múltiples espasmos, mis manos aferradas a tu espalda con fuerza se aflojaban, mientras disminuía nuestra sensación, sin poder separar nuestras bocas que seguían reunidas entre besos que acortaban nuestro aire. Sin desear apartar nuestros cuerpos caíste sobre mí, tu erección se perdía dejando vacío mi interior, más era llenado por tus manos y tu boca que no paraban de inundarme de amor y dulzura. Anhelaba que te llenaras de amor de la misma forma que yo, por lo que correspondía a tus caricias, tocando tu rostro y espalda. Después de un rato el cansancio nos vencía, caíste por un lado y te acurrucaste sobre mi brazo, con tu propio brazo rodeando mi cuerpo, dormimos un poco y al despertar…
...
...
Quizá exagere un poco y esto pareciera un análisis del manga de Hinako sensei, pero deseaba mostrar los momentos más conmovedores que sentí al leer ese adorado manga, por supuesto a través de los ojos del hermoso personaje Tatsumi Souichi. El personaje de Hikari, quizá no debía introducirlo, pero deseaba que mi historia fuera un poco más larga es por ello que la necesitaba, eso nos dará un quizá el capítulo final espectacular. Es tan triste que se acabe esta linda historia, fue tan placentero escribirla, pero ellos encontraron lo que necesitaban para vivir felices juntos. De modo que posiblemente el próximo sea el final de "Deseos del corazón" a menos que se me haga largo por cosas que me falten. Respecto a las cosas extras quizá es porque son parte de la otra historia, ahora prácticamente irán de la mano con mi historia "La respuesta", la cual contendrá unos detalles extra que coinciden un poco con el final de esta historia, pero no son copia, puesto que son universos totalmente distintos. Seguramente lograré sorprender a los que siguen ambas historias, no se esperan el final de ambas.
Una última cosa, me haría realmente feliz saber su opinión sobre este capítulo en especial, ya que según yo, contiene pedazos de mi propia pasión que se irradia a través de mi corazón. Gracias por los anteriores reviews.
