CAPÍTULO 10: LA INCREÍBLE REALIDAD
.
.
POV MORINAGA
Me sentía algo nostálgico, desde que me habían dicho que habría lluvia de estrellas quería contemplarlas, por alguna razón las estrellas siempre me hacen sentir melancólico, por ello deseaba verlas contigo, anhelaba tu compañía, quería quitarme este peso de encima y ver las estrellas en una perspectiva diferente. Cuando al fin logré convencerte, verte a la luz de la luna me hipnotizaba, pero tú estabas algo molesto por concluir tu informe del proyecto en el que habías trabajado arduamente. Como todas las veces me habías rechazado sin tocarte el corazón, me dolía la forma en la que me tratabas a pesar de que me habías pedido quedarme a tu lado ¿Algún día dirás que me amas?
Me quede hasta tarde viendo las estrellas, esperaba bajar al apartamento y no verte para evitar sentir esa tristeza, debo tener paciencia, puede que un día el tamaño de tus sentimientos sea igual al mío. Cuando fui a dormir tuve el sueño más extraño de toda mi vida, yo era heterosexual incluso tenía una prometida, tu suplicabas por mi amor, pero aunque yo te amaba tenía miedo de dejar a mi familia. Después de ello desaparecías de esa realidad, te buscaba pero me mostraban que tú estabas intentando llegar a mí de alguna forma, te miraba llorar amargamente y desaparecer en aquella noche tan fría, en ese instante mi sueño fue interrumpido por un grito inconfundible que me sobresaltó sobremanera:
-¡Morinaga despierta!-
Algo ocurría, mi primer pensamiento fue que algo malo que hice fue descubierto, pero para mi gran asombro te lanzaste sobre mí, me abrazaste fuertemente y llorabas sin poder detenerte, tus lágrimas caían sobre mi rostro, sin embargo, en ese instante dijiste:
-Lo siento… discúlpame… nunca quise lastimarte… no podía, no sabía lo importante que eres para mí-
Tú estabas ¿disculpándote? Pero ¿Por qué? Ya recuerdo, me dejaste tan solo viendo las estrellas, tus frías palabras me mataban poco a poco, pero mi corazón de alguna forma siempre supo perdonar tus ofensas, jamás he querido perderte. Nunca te habías comportado así para disculparte conmigo por algo tan pequeño, normalmente tu orgullo no te deja decirme las cosas que tu cuerpo me expresa cuando nos unimos.
-¿Qué ocurre? No te preocupes, tómalo con calma sempai, no es para tanto yo entiendo-
-¡NO ENTIENDES NADA IDIOTA!-
Realmente no entendía nada de lo que intentabas decirme, todo tu cuerpo estaba hecho un manojo de nervios ante mí, cuando te levantaste un poco pude ver tu hermoso rostro cubierto de lágrimas como nunca, ya antes habías llorado por mi causa, pero nunca de esta manera tan profunda, como si tuvieras una gran herida. Deseaba tranquilizarte, debía saber que te había pasado para que actuaras de esta forma tan extraña.
-¿Qué te ocurre sempai? Tranquilízate-
-¡Maldición Morinaga ya cállate y escucha!-
Ahora querías que yo escuchara, pero si en realidad no te había dicho casi nada. Parecías tan perturbado y emocionado a la vez, en ese instante te agachaste súbitamente y pronunciaste las palabras que toda la vida había querido escuchar de tus labios:
-Te amo-
No era verdad, tú jamás dirías algo así, fue por esa razón que entendí que todo esto, era solo uno de tantos sueños que tenía de vez en cuando, engañando mi corazón anhelante, pero en esta ocasión se sentía tan real que tenía que preguntar:
-Tu acabas de decir que…No puede ser… ¿Lo dijiste?-
Deseaba tanto que esto fuera real que empecé a llorar, no podía contener esas lágrimas de falsa felicidad, por lo que al fin dije en voz alta:
-Debe ser un sueño, tú jamás dirías algo así, es demasiado cruel, mejor golpéame para que despierte-
Su rostro sonrojado, fruncía su seño seguramente como todas las veces me golpearía y despertaría abruptamente para volver a mi realidad, en ese instante sentí que deslizabas tu mano que estaba debajo de mi cuello y cerré los ojos para esperar el dolor, pero mis pensamientos tristes fueron suprimidos con su toque sobre mi rostro, el cual se sentía tan suave, para después sentir el beso más apasionado de toda mi vida, podía sentir el amor de tus palabras a través del toque de tus labios, el calor de tu lengua que comenzaba a invadir mi boca me recordó a la vez que me expresaste tus sentimientos en un beso, pero nada parecido a esto, se sentía tan diferente, tan especial y libre de todo prejuicio o miedo en tu interior, me llenaba todos los lugares que habías roto en mi alma con tus malos tratos, llenaba incluso los agujeros que la falta de amor de mi familia había dejado e inundaba las partes que había roto el amor falso de Masaki. Una vez sintiendo como tu beso poco a poco se tornaba en el más experto que había experimentado en mi vida, los pensamientos se volvieron pasionales, ahora todo mi cuerpo reaccionaba para hacerte mío, el calor invadía mis piernas que se comenzaban a sentir débiles ante tu lengua que se movía despacio, acompasada con la mía. El momento parecía detener el tiempo y a la vez hacerlo tan veloz, pues yo quería seguir unido a tu boca, cuando nos separaste para decirme algo mientras te sentabas con las mejillas totalmente rojas. Miraste hacia abajo para notar lo que siempre le ocurría a mi cuerpo después de un beso tuyo, por lo cual esperaba tu ira:
-Morinaga tu…estas…quieres…-
-Lo siento, lo siento, discúlpame yo no quería, ya sabes mi cuerpo, es tan temprano que yo-
Seguramente te marcharías por esa reacción de mi cuerpo, aspiraba a obligarte y aprovecharme de ti, para forzarte a quedarte un poco más hasta que sedas ante mis deseos, pero tu declaración amorosa con ese dulce beso era todo lo que había querido desde que me enamore de ti. Para mi asombro no te fuiste sino que retiraste tu camisa y también me quitaste la mía ¿Me deseabas? ¿Tú me deseabas? Con otro beso me liberabas de las dudas de mi cabeza, entonces ahora yo correspondería con las palabras que siempre llenaban mis pensamientos.
-Te amo sempai-
A lo cual extrañamente tú armonizaste con mis sentimientos.
-Te amo Mori…Tetsuhiro-
Pero lo hacías más allá de lo que nunca pensé, decías mi nombre, el cual en tus labios sonaba tan seductor, tan lleno de ternura y afecto, era una total locura el recibir este amor correspondido, no entiendo bien porque ocurre precisamente ahora esta demostración tan profunda, intensa y desmedida del amor que siempre supe, de alguna forma, estaba en tu corazón por mí. No deseo arruinar esta dulce entrega, por ello lo disfrutaré al máximo mientras dure. En ese instante te puse debajo de mí, notaba tu enorme sonrojo que no se quitaba de tu rostro, tus hermosos ojos me miraban tan hambrientos y necesitados de afecto, que al fin no pude resistir más todo esto y las lágrimas comenzaron a salir sin control, pero no sólo era yo quien lloraba sino tú también lo hacías, no deseaba ver tu llanto resultaba algo demasiado conmovedor, por lo cual te abrace con fuerza metiendo mis manos bajo tu espalda y te dije:
-No llores más sempai-
-¿Quién demonios está llorando? Es solo agua que sale de tantas emociones, es por tu culpa, es porque quiero que seas feliz-
Tus palabras de alguna manera me recordaban escenas de mi vida, además eso que habías dicho, tu querías que yo fuera feliz y sólo había una manera para que yo fuera feliz, contigo por siempre, te volví a mirar intentando decirte esos pensamientos que rondaban en mi cabeza pero tuve miedo de que me rechazaras, en ese instante me sorprendiste:
-Bésame ya-
Me habías pedido que te besara, mi respuesta no te hizo esperar, porque yo también deseaba sentir la dulce suavidad de tus labios fundirse con los míos. El dulce sabor de tu saliva invadiendo mi boca, me producía la más intensa sensación en todo mi cuerpo, te amaba tanto, claro te adoraba, todo mi ser te pertenecía aunque me maltrataras, aunque despreciaras mi amor, toda mi vida sería tuyo, en medio de los besos mis palabras escapaban de mí:
-mmmmnn te mmmnn amo-
Sin embargo, esta vez había algo tan distinto en ti, dominabas el beso, lo hacías tan increíblemente, lo cual me derretía entre las caricias que tu lengua le hacía a toda mi boca, no podía evitar sentir un deseo ardiente por tomarte, por ello baje mis manos para recorrer tu sensual cuerpo mientras tu seguías invadiendo mi boca con suavidad y pasión, varios de tus gemidos escaparon cuando apreté tus tetillas, respondías mejor de lo que esperaba, pues a pesar de tus ligeros gemidos no concluías el beso que me estaba matando de amor. Pretendía hacerte mío por lo que te intentaba bajar el pantalón, luego descendí a besar tu cuello mientras seguía deslizando mi mano por debajo de tu pijama, estabas tan duro y deseoso, justo cuando movía mi mano en tu erección gritaste:
-¡Ya basta Morinaga!-
Sin lugar a dudas todo era demasiado bueno para ser verdad, me detuve porque no quería molestarte pero dijiste algo que me maravilló:
-Ya basta de eso y quítame todo-
-Oh sempai, por un momento pensé que querías huir, pero estas muy impaciente-
Tú querías unirte a mí con más desesperación de la que yo sentía. Como siempre todos tus deseos eran ordenes, por ello te quite la ropa que te restaba de un tirón y además me quité también la mía sin dudarlo, al lanzar mi ropa interior al piso y volver a la cama a tu lado pude ver tus ojos sobre mi cuerpo, mi desnudez se volvía evidente a tu mirada, me sentía examinado, incluso acechado por tu forma de verme. Recorrías todo desde mis pectorales, hasta mi endurecido eje que se moría por probar tu interior.
-Me gustas-
Escuche esas palabras pero no comprendía como podías decirlas con tanto descaro, hacías que sintiera vergüenza por primera vez desde que estábamos juntos de mostrarte mi cuerpo, por esa razón no pude evitar decir:
-¿Realmente eres tú sempai?-
-Souichi, soy Souichi-
Souichi… No podía creer que tú me autorizaras a llamarte por tu nombre. Entonces será que realmente me amas, es posible que todo esto siga igual por la mañana cuando despiertes a mi lado. Al pensar en ello volvía a sentir que las lágrimas caían de mi rostro hacia tu desnudo cuerpo. Sin embargo esta vez obtuve de una dulce caricia sobre mi rostro con una frase:
-¡Vamos Morinaga que esperas! Quiero sentirte-
Tal como lo pediste continué con las atenciones a tu lascivo cuerpo, tomé lubricante e introduje un dedo en tu entrada percibiendo la gran excitación que tenías, te relajabas completamente con pocos movimientos en uno de mis dedos, por lo cual introduje dos dedos escuchando tus dulces sonidos:
-Ahhh… si… Mori… ¡ah!-
-Te relajas tan rápido, me vuelves loco ya quiero ir dentro de ti-
-Maldición date prisa mmmmmnnn-
Una vez que metí tres dedos toque tu punto especial podía ver que estabas a punto de acabar, pero apretabas las sábanas para no correrte, quería verte derretido de placer ante mí, por lo cual frotaba más y más esa zona para ver que terminaras:
-Te mueres por correrte, adelante no tienes por qué contenerte-
-mmmmmnnn…no quiero…entra ya-
En verdad habías dicho "¿Entra ya?" imagine que tu cuerpo aún no estaba totalmente listo para recibirme, pero esas frase era irresistible, de modo que lubrique mi miembro e intente introducirlo poco a poco para no acerté daño, no obstante al entrar un poco, tu cuerpo parecía pedir mucho mas de mi, por supuesto yo no deseaba detenerme tampoco, de modo que levante tu cadera para llegar lo más adentro posible, esperaba no lastimarte yendo tan rápido, pero no mostrabas signos de dolor, todo lo contrario el placer hacía que tu miembro se moviera, podía verlo escurrir. Apretabas fuertemente los ojos, sin embargo quería verte, tu mirada me trastornaba.
-Abre los ojos y mírame necesito saber que eres realmente tu-
Al mirarte mientras estaba dentro de ti, casi me hacía sentir tu propio placer, tus ojos reflejaban esa dulce unión, de alguna manera era como si me pertenecieras tanto como yo te pertenecía, era casi irresistible el moverme a pesar de que acababa de introducirme en ti. Viendo tus ojos llenos de pasión la sensación en mi cuerpo cosquilleaba a tal grado que mi propio orgasmo estaba por estallar, pensaba en contenerme apretando los ojos fuertemente hasta que escuche tu voz llena de amor:
-Mori… naga…no los cierres… ahhh…quiero verte-
Abrí los ojos y te observaba retorcerte bajo mi cuerpo, sabía que no toleraría mucho el orgasmo que se hacía inminente, por lo cual aumente la velocidad de mis movimientos, conectando nuestros labios con un beso algo torpe por las emociones que nos invadían al mirar dentro de nuestros corazones; cuando la sensación se hacía intolerable, grite entre los espasmos de mi orgasmo:
-Ahhh Souichi te amo-
No me era posible entender nada ahora que estaba completamente desecho de placer entre tus manos que me sujetaban tan afanosamente, lo que sí sabía era que te amaba y te adoraba más que a cualquier otra cosa en este mundo, entre besos y caricias me deslice por un lado para usar tu brazo como mi almohada y te abrace tiernamente para volver a dormirme un rato hasta que la mañana clareara.
La luz era tan luminosa en la habitación, el despertador sonaba una y otra vez, mientras estiraba una mano para apagarlo me percate que aquello que abrazaba no era una almohada como todas las veces, ambos estábamos en mi habitación desnudos bajo la sábana que nos cubría, su brazo estaba bajo mi cuello, recordé claramente lo que horas atrás había sucedido, me sonrojaba de sólo pensarlo. Se había entregado completamente a mí, e incluso me dijo que me amaba, pero todo esto seguramente era producto de un mal sueño donde él me perdía, de modo que no debo hacerme ilusiones, entre tantas reflexiones el despertador volvió a sonar pues no había conseguido apagarlo por encontrarme tan absorto en el dulce rostro que dormía pacíficamente junto a mí, el cual al escuchar por segunda vez esa molesta alarma se comenzó a mover abrió sus hermosos ojos y me miró.
-WAA… Morinaga…yo… tu…-
Balbuceaba torpemente mientras se paraba de un golpe dejando mi cabeza caer a la cama, no deseaba incomodarlo aún más, por lo que le dije:
-No se te hace tarde para entregar tu proyecto-
-mmm…si…yo…creo que debo irme-
Tomó la sábana que nos cubría y se levantó dejándome desnudo y expuesto; una vez de pie me miró, su rostro descendió hasta mi miembro erecto de nuevo por la hora de la mañana, eso le puso el rostro totalmente rojo de vergüenza y dijo:
-Simplemente eres un adicto al sexo Morinaga-
Y mientras se daba vuelta en voz muy baja logré escuchar:
-Pero te quiero-
-TAMBIÉN TE QUIERO-
Le contesté fuertemente, mientras se dirigía a la puerta para salir, por lo cual volteó arrugó la sábana que traía y la lanzó con fuerza contra mí expresando:
-Yo no te dije nada-
Comencé a reír desmedidamente viendo su cuerpo desnudo, que para mi sorpresa su miembro estaba igual de rígido que el mío, por lo cual se apresuró a salir de la habitación, me levanté a velozmente y lo sujeté por la espalda hablando a su sensible oreja:
-Ayer dijiste que me amabas y hoy niegas que me quieres. Sabes que me hace tan feliz escucharte decir eso, dímelo, anda dímelo otra vez, cambiaría todo solo por escucharte decir esas palabras, incluso moriría feliz-
-No digas eso, yo simplemente no puedo decirlo como tú, pero ya lo sabes así que déjame ir, tengo cosas que hacer, no podemos simplemente estar todo el día haciendo… es sucio, además mi cuerpo no lo resistiría-
-No sabes cuánto te amo Souichi-
Sobrepasé el límite de su paciencia, por ello esperaba un certero golpe, pues se zafó de mi agarre, cerré mis ojos porque sabía que lo merecía, entonces me beso dulcemente y luego me abofeteo pero no muy duro, corriendo al baño para darse una ducha. Desde afuera del baño le pregunté:
-¿Por qué el golpe?-
-¡Por venirte dentro idiota!-
-¿Pero y el beso? ¿Entonces por qué el beso?-
Para esa pregunta no recibí respuesta, pero este día, sin duda era el mejor de toda mi vida, así que partía a la cocina para preparar el desayuno sintiéndome el hombre más afortunado sobre la tierra.
Sabía que tenía mucha prisa para irse al laboratorio y entregar su proyecto, por ello le preparé un café y comida para la escuela, al mismo tiempo yo me senté a comer. Salió de ducharse, por lo cual lo vi correr a su recámara para vestirse, luego cuando estaba casi listo:
-Te preparé tu café y algo para llevar-
-Gracias Morinaga-
Respondía con una mirada muy avergonzada, totalmente diferente a cualquier otro día, por alguna razón parecía querer decir algo más, como si no deseara irse, bajo su rostro al suelo y su cabello tapaba su cara, sin embargo lograba ver su sonrojo:
-¿Morinaga te veo en la escuela?-
-Hoy no tengo nada que hacer en especial, en la escuela ya entregue todos mis trabajo finales. Pero claro, ¿Te gustaría que te ayude en el laboratorio?-
-Tu qué crees-
-¡Qué bien! Pensé que ya no me querías ver ahí porque tus nuevos asistentes eran suficiente-
-Te lo dije era porque estabas muy ocupado con tu entrenamiento en Hamatsu, pero si vas a holgazanear será mejor que vengas a ayudar-
-Por supuesto Souichi-
-Ni se te ocurra decirme así en el laboratorio o te mataré-
-No te preocupes lo haré solo aquí, con la condición que tú también me digas Tetsuhiro-
-¡Quién te crees que eres para decirme como debo referirme a un gusano como tú! Abusas de mi paciencia-
-Lo siento sempai, ya no te molesto mas-
Me di la vuelta para continuar con mi desayuno, pero en eso sentí sus dulces manos rodeándome desde la espalda. Sus palabras en mi cuello me causaban escalofríos placenteros alrededor de mi cuerpo:
-Perdón es que yo…aún no me acostumbro a esto, pero lo intento ayúdame a aprender de ti-
Sus palabras me desarmaban por completo, no entiendo que le pasó para que me digas las cosas de una forma tan sincera y directa, por ello sólo pude contestar:
-No te preocupes, tendré paciencia, esperaré a que tú hagas los avances, no quiero presionarte-
-No… Tet..Tetsuhiro tu nunca me has presionado yo solo no sabía que tu… que tu…eres tan importante ¡Maldición! ¡Quiero hacerte feliz idiota! Dame tiempo a acostumbrarme-
-Sem…-
Tapo mi boca con su mano y me dijo una última cosa.
-No me lo hagas más difícil, ya no digas nada, te veo en el laboratorio al rato, no quiero seguir hablando de esto y por lo que más quieras ni se te ocurra voltear a verme ahorita-
Sentí su nariz respirando aceleradamente mientras decía esas palabras, entonces asentí con la cabeza y me liberó de su agarre. Caminé un poco a la cocina levanté el bento (ración de comida japonesa para llevar) de la mesa y sin voltear dije sujetándolo hacia mi espalda:
-No olvides tu comida-
Lo agarró y se fue casi corriendo del departamento dejándome absolutamente sorprendido por su actitud tan misteriosa, sin lugar a dudas sigo sin creer que esto sea verdad, por ello me apuraré para llegar al laboratorio y poder estar contigo, ya quiero que sea de noche quizá vuelvas a asaltarme en la cama.
.
POV SOUICHI
El sonido persistente del despertador de Morinaga retumbaba en mis oídos, una y otra vez sacándome de la pacífica sensación que me deja el sexo, mi brazo acalambrado sentía la tibieza de su cabeza, tenía miedo de abrir los ojos y enfrentar la realidad. ¡SEXO!
-WAA… Morinaga…yo… tu…-
Abrí mis ojos y me encontré directamente con tus bellos ojos verdes, esta vez no había desaparecido, estabas conmigo, era la realidad, más aún, finalmente recordaba que un par de horas atrás, había declarado mis sentimientos al hombre que amo, a pesar que en mi interior deseaba poder abrazarlo y no dejarlo ir nunca, por alguna razón me parecía ridícula mi propia reflexión. Mientras todo eso me venía a la cabeza no podía hablar bien, realmente no tengo idea que cosa debo hacer, afortunadamente interrumpiste la locura que crecía en mi cabeza.
-No se te hace tarde para entregar tu proyecto-
-mmm…si…yo…creo que debo irme-
Sujeté la sabana para taparme, pero al envolverme ¡Qué demonios! Estabas totalmente desnudo, sin poder evitarlo recorrí tu seductor cuerpo y me detuve unos instantes a contemplar que tenías una tremenda erección, el sólo pensar en ello me daban ganas de volver contigo a la cama, sin embargo debo controlar mis impulsos o te malacostumbraré:
-Simplemente eres un adicto al sexo Morinaga- Al decir esa frase pensé en voz alta por error -Pero te quiero-
-TAMBIÉN TE QUIERO-
Tu respuesta me hizo notar mi estúpido error, para lo cual sin pensar más hable:
-Yo no te dije nada-
Por lo que decidí escapar antes de caer más bajo, no sin antes lanzarle lo único que traía conmigo, la sábana ¡Qué carajo! ¿Dónde tengo la cabeza? Al haberla lanzado empezó a reír el idiota, entonces salí de la habitación pero él me abrazó y me dijo:
-Ayer dijiste que me amabas y hoy niegas que me quieres. Sabes que me hace tan feliz escucharte decir eso, dímelo, anda dímelo otra vez, cambiaría todo solo por escucharte decir esas palabras, incluso moriría feliz-
Morir… ¿Quién demonios te autoriza a creer que puedes morir? Esas palabras me recordaban a tus otros yo con menos edad, por eso debo olvidar mi orgullo para hacerte feliz.
-No digas eso, yo simplemente no puedo decirlo como tú, pero ya lo sabes así que déjame ir tengo cosas que hacer, no podemos simplemente estar todo el día haciendo… es sucio, además mi cuerpo no lo resistiría-
-No sabes cuánto te amo Souichi-
Sus palabras de amor en mi oreja, hacían arder mi deseo, por esa razón me gire para besarte, sintiendo tus deliciosos labios sobre los míos, pero en ese instante percibí que se deslizaba por mi pierna lo que me habías dejado horas antes ¡Maldito Morinaga! Lo golpee un poco y escapé al baño, desde ahí escuche tú voz:
-¿Por qué el golpe?-
-¡Por venirte dentro idiota!-
-¿Pero y el beso? ¿Entonces por qué el beso?-
El beso es porque te quiero aunque seas un idiota, solo lo pensé sin responderte nada. En mi cabeza desde que volví contigo solo estabas tú una y otra vez, ahora ya no podía bañarme, ni arreglarme sin pensar en ti, quería verte hoy todo el día, en el laboratorio, en la hora de la comida, pero no sabía si debía preguntarte:
-¿Morinaga te veo en la escuela?-
-Hoy no tengo nada que hacer en especial, en la escuela ya entregue todos mis trabajos finales. Pero claro, ¿Te gustaría que te ayude en el laboratorio?-
-Tu qué crees-
-¡Qué bien! Pensé que ya no me querías ver ahí porque tus nuevos asistentes eran suficiente-
¿Cómo podías ser tan inseguro? Si aquella vez te dije que no vinieras, era puesto que note tu cansancio con todas las cosas que tenías que hacer.
-Te lo dije, era porque estabas muy ocupado con tu entrenamiento en Hamatsu, pero si vas a holgazanear será mejor que vengas a ayudar-
-Por supuesto Souichi-
¡Souichi! Escuchar mi nombre me generaba ansiedad y emoción, me sentía un adolescente como aquellas veces juntos en Fukuoka, pero no quiero que se te ocurra decirme así delante de las demás personas.
-Ni se te ocurra decirme así en el laboratorio o te mataré-
-No te preocupes lo haré solo aquí, con la condición que tú también me digas Tetsuhiro-
-Quién te crees que eres para decirme como debo referirme a un gusano como tú, abusas de mi paciencia-
-Lo siento sempai, ya no te molesto mas-
Otra vez dije algo que no debía, el rostro chantajista aparecía, no podía dejarlo tan triste antes de irme, por eso en un impulso te tenía abrazado:
-Perdón es que yo…aún no me acostumbro a esto, pero lo intento ayúdame a aprender de ti-
Como puedo decir esas palabras tan sentimentales y tontas, solo por verte sonreír, e inmediatamente respondiste:
-No te preocupes, tendré paciencia, esperaré a que tú hagas los avances, no quiero presionarte-
-No… Tet..Tetsuhiro tu nunca me has presionado yo solo no sabía que tu… que tu…eres tan importante ¡Maldición! ¡Quiero hacerte feliz idiota! Dame tiempo a acostumbrarme-
-Sem…-
Antes de que continuara con más sentimentalismo le tapé la boca y me despedí:
-No me lo hagas más difícil, ya no digas nada, te veo en el laboratorio al rato, no quiero seguir hablando de esto y por lo que más quieras ni se te ocurra voltear a verme ahorita-
Seguramente si me veía se burlaría de mi reacción, pues evidentemente mi cara estaría roja, antes de irme sostenía sin voltear mi bento en su espalda:
-No olvides tu comida-
En la escuela llegue a entregar mi informe del proyecto, cuando me lo revisó el profesor, fui al laboratorio a corregir los errores y ahí me encontré a mi eficientes kohais Mika y Tadokoro, trabajando en las investigaciones. Al revisar y corregir los errores marcados en mi trabajo recordé que eran los mismos que ya había corregido en el mundo donde nunca conocí a Morinaga, fue cuando recordé a Hikari, me gustaría que también ella fuera mi asistente y amiga. Cuando entregue el informe corregido se me ocurrió una idea:
-Fukushima sensei ¿Sería posible que me diga si hay una alumna inscrita en la carrera de agricultura con el nombre de Sanada Hikari?-
-Déjame revisar Tatsumi-kun… Sanada…mmmm Si aquí esta-
-¿Qué necesitas saber de ella?-
-Mmmm vera profesor, los nuevos asistentes no tienen mucha experiencia y necesito a alguien que sea más hábil, y uno de mis compañeros me recomendó a esa estudiante destacada-
-Por supuesto, que excelente idea, que te parece si la buscas en su primera hora de clase, aquí dice que está inscrita en…-
-Gracias Profesor-
Con los datos en un papel, fui hasta el salón vacío, al cual no tardarían mucho en llegar los estudiantes. Ella venía con su linda sonrisa más radiante que de costumbre.
-Hikari… Sanada-san-
Le llame para aproximarme a ella, con un sentimiento de agradecimiento por su gran apoyo en esa otra extraña realidad.
-¿Disculpa te conozco?-
-No me conoces, pero quizá mi nombre sí; me llamo Tatsumi Souichi-
-Pero claro el tirano de agricultura… oh, lo siento mucho-
-Mmmm si ese soy yo… Estaba buscando un asistente de confianza y alguien mencionó que tú eres una alumna destacada, te interesaría participar en mis investigaciones-
-Pues no me sobran créditos extra, además siempre es bueno tener experiencia laboral como esta, me parece muy bien Tatsumi sempai, cuando puedo comenzar-
-Si así lo deseas hoy mismo, en tus horas libres te esperamos en el laboratorio-
-Espera anótamelo aquí, por favor a veces olvido las cosas si no las pongo en papel-
-Está bien-
-Gracias por la oportunidad hoy mismo estaré por ahí, a las 14 horas no tengo ninguna clase-
En el laboratorio mis asistentes tenían un total desastre que tuve que arreglar dificultosamente, para mi fortuna Morinaga llego a tranquilizar las cosas pues estaba por perder la paciencia con los errores que cometían, miraba lo diestro e inteligente en que se había transformado, las cosas siempre salían mejor cuando él estaba aquí conmigo. Por la tarde justo después de nuestro descanso para comer apareció Hikari.
-Hola buenas tardes Tatsumi- sempai- Me decía ella.
-Adelante Hikari, pasa por favor-
-Gracias sempai- Respondió con una sonrisa Hikari.
-Déjame presentarte al equipo de trabajo: Él es Tadokoro, ella es Mika y él es Morinaga, el cual ya no está con nosotros, hoy vino solo a ayudar, pues entrará a trabajar a una Farmacéutica-
-Sanada Hikari, por favor cuiden de mí-
El rostro de Morinaga reflejaba algo extraño, no la miraba como a los otros asistentes, la examinó detenidamente y sonrió cortésmente. Quizá eran figuraciones mías, pero notaba cierta tensión en él cuando yo trabajaba al lado de Hikari, seguramente le daban celos de que ella fuera tan hábil aprendiendo, pues superaba por mucho a los otros dos asistentes. Para mi gran alivio el día de trabajo finalizó bastante rápido, con cuatro asistentes todo concluyó de manera veloz, solo restaban los informes, pero en casa los terminaría.
Todo el camino a casa, Morinaga no me dirigía la mirada, parecía algo molesto, sin embargo opte por no preguntar para evitar sus escenas locas en lugares públicos. Al llegar a casa no podía esperar más, una vez que me quité los zapatos lo vi irse a su habitación:
-¿A dónde vas?-
-A mi habitación sempai-
- Ven aquí ahora mismo-
-¿Qué demonios te pasa ahora? Haz estado así desde la tarde-
-No es nada-
-Me lo dirás en este instante o no volveré a tener sexo contigo nunca-
-Es Sanada-san-
-¿Qué hay con ella?-
-Todo el día Hikari, Hikari, Hikari, a todos los demás nos tratas diferente, incluso a mí nunca me has dicho por mi nombre-
-Eres un imbecil Tetsuhiro-
-No te burles de mis sentimientos, ella es mujer y tú siempre dijiste que eras heterosexual, dímelo directamente ¿Te gusta?-
Sus palabras llenas con resentimiento, me torturaban, se convertía en alguien tan frágil por sentirse traicionado, nunca fue mi intensión causarle dolor, como aclarar esto, si le digo la verdad no sé si me creerá además de que me inmiscuí en muchas partes de su vida, no es bueno para su salud mental el saber cosas así, entonces que cosa debo decir para convencerlo.
-Eres tan cruel, ni siquiera te dignas a contestar, pero debe ser porque…-
-¡Ya guarda silencio, maldición! Yo te quiero a ti, tú crees en verdad que te cambiaría por alguien que acabo de conocer-
-Parecían muy buenos amigos, seguramente a ella le gustaste, te miraba tan feliz, no soporto que alguien te vea vea de esa forma, o que tu trates a alguien mejor de lo que me tratas a mi-
Su llanto no se hizo esperar, para evitar ser visto me daba la espalda.
-Cálmate ya, no me burló, es solo que pasaron tantas cosas y aún dudas de lo que tú y yo somos-
-¿Qué somos?-
-…-
-Lo vez Souichi, lo que sucede es que no somos nada, solo te acuestas conmigo y te dejas amar, sería mejor que me fuera de tu vida y te dejara ser feliz con una chica como ella-
.
.
Disculpen yo esperaba escribir el final pero se alargo un poco n_n, espero les guste y no les resulte tedioso o aburrido. Les agradezco sus comentarios tanto por este medio como en el Facebook
