CAPÍTULO 11: DESEOS COMPARTIDOS
De nuevo toda esta situación me recordaba a aquella vez que me rechazaste, cuando la lluvia caía helada sobre mi rostro, con el más oscuro y triste sentimiento de pérdida, no podía permitir que esta vez me dejaras por una razón tan absurda.
-¡YA BASTA MORINAGA! Eres un total y completo imbécil, si no estuvieras en mi vida yo…-
El llanto me inundaba con sollozos incontrolables que venían de todos esos amargos recuerdos de tu partida, de mi soledad sin tu presencia en mi vida, esos largos meses en los que perdí las ganas de vivir por no tenerte, no podía permanecer de pie ante tanto dolor, nunca pude desahogarme contigo, no me era posible decirte que sin ti la vida es absolutamente gris, sin vida, sin armonía, es asfixiante e insoportable, caí al suelo pero tú estabas para detenerme y sostener mi cuerpo que instintivamente te abrazó, me levantaste en tus brazos sin decir nada más.
-No te vayas nunca…- Decía en voz apenas audible mientras recargaba mi cabeza en tu hombro –No me dejes, no sabes cuánto te necesito- Al fin podía decirle: -Solo tú, no podría sentir algo así con nadie más-
-Souichi… calma… no digas más…discúlpame-
No podía, no quería soltarme de su cuello, cuando abrí los ojos y mire la habitación en la que nos encontrábamos era la mía, el sentado sobre la cama con mi cuerpo aferrado al suyo me dijo de nuevo:
-Es que yo me siento tan inseguro, pienso que un día encontrarás a alguien que no te avergüence abrazar o besar y te irás. Todo el tiempo creo que no soy lo suficiente para ti, que te fastidio. No soporto verte llorar, nunca había visto que te ocurriera algo así, más que en ese sueño que tuve anoche donde te dejaba llorando en medio de una tormenta, pero no pude y volví por ti, no podría dejarte, abandonaría todo lo que tengo por seguirte a donde fueras por un poco de amor, por la promesa de tu afecto y compañía-
Soñaste con eso que pasó pero volviste por mí, mientras yo me fui a buscarte por el tiempo. Esos momentos con todos los Morinagas de distintas edades fueron muy importantes para mí, comprendí cosas sobre ti, te ayude, te conforté y aprendí que te amo con todo mi corazón. Por fin me separe del abrazo para decirte:
-Seré cualquier cosa para ti, ¿Qué quieres que seamos?-
-Perdóname, eso no importa si te quedas por siempre conmigo-
-Es un trato, lo prometo ¿Y tú?-
Me pusiste sobre la cama, te hincaste sobre una rodilla, tomaste mí mano y la uniste con la tuya entrelazando nuestros dedos.
-Prometo quedarme contigo por el resto de mis días y pondré todo mi esfuerzo en hacerte feliz-
Sellabas nuestro pacto con lágrimas en un beso tranquilo y tierno, el cual no duro mucho pues te despegaste:
-¿Souichi me puedo quedar contigo?... Es como nuestra boda ¿No?-
Agache la cabeza y puse mi mano en mi frente.
-Siempre tienes que arruinar el momento y preguntar todo ¿Verdad?-
Sin embargo, nuestras manos que habías unido no se habían soltado, levantaste mi rostro con tu otra mano y me besaste de nuevo. Te paraste jalándome hacia ti acoplando nuestros cuerpos en un abrazo, entre besos y más besos. Nos entregamos a la pasión a pesar de sentir bastante cansancio por el día anterior, las dulces caricias sobre mi cuerpo me recordaban que esta vez era real, no me dejaría ni se iría de mi lado nunca más, ni yo lo haría con él, había prometido que por siempre nuestras almas se pertenecerían, él no lo sabía pero lo había visto, siempre fui yo, nunca hubo nadie más al que el pudiera unirse de esa forma, dejar todo para seguirme, él de verdad lo haría por mí y yo con todo mi amor lo haría por él.
Tocaba mi cuerpo, mientras me desnudaba, la sensación era increíble, con los botones de mi camisa cediendo ante sus dedos, mis tetillas se estremecían ante su lengua, sus manos sobre mis hombros mientras la tela se deslizaba sobre mi cuerpo hasta sucumbir por la gravedad, yo cerraba mis ojos para percibir con mayor sensación tus tentadoras caricias. Sin poder evitarlo de mis labios surgía una duda que clamaba por una respuesta:
-Dímelo-
-Te amo, con todo mi corazón, por siempre-
Unías de nuevo nuestras bocas causándome tanta seguridad por tus palabras, era muy diferente escucharte tan dispuesto, tan apasionado, lleno de ese amor que tanto había necesitado estos últimos meses perdido entre los diferentes lapsos de tiempo con tus otros yos. Aunque de alguna forma siempre encontraste la manera para demostrarme que cada una de tus partes me pertenecía, para hacerte feliz, como yo te pertenecía a ti.
Tomaste mi rostro con tus manos y me miraste profundamente:
-Yo también quiero escucharlo, ¿Me lo dirás? Me prometiste quedarte conmigo por siempre, pero no me dijiste que lo harías por amor-
-Eso es un hecho, no seas tonto, me quedo porque no puedo pensar en pasar toda mi vida sin ti. Desde que volví, estas tú en mis pensamientos, que sentirás, que pensarás, si me amas, quiero que me mires, verte todo el tiempo. Es obvio ahora lo que antes no entendía, todo es porque… ¡Te amo!-
Esas palabras que había querido decir todo este tiempo, pero que no debía decir, salieron sin pensar ¡Maldición! Porque tu amor me abre y me hace decir tanta cursilería, dos hombres no deberían decirse esas cosas. Pero al mirar la seguridad en nuestro nuevo compromiso, comprendí que de vez en cuando es bueno expresar aquellos sentimientos que damos por hecho.
-¿Entonces es posible que me quede para expresarte lo que siento de una forma física?-
-¡Maldición Morinaga! Sabes que escuchar eso me inquieta ¿No deberías darlo por hecho?-
-No puedo, quiero hacerte feliz, sé que no te gusta hacerlo, al menos no dos días seguidos, sé que prefieres esperar a que tu cuerpo te lo exija, de modo que quiero saberlo, ¿Qué quieres hacer? Haré cualquier cosa-
-¿Por qué yo debo decirte? Tú también deberías explicar que quieres-
-No necesitas hacerme feliz obligándote a hacer algo que no te agrada, me basta con tu amor-
-Aún no has comprendido, yo deseo saber lo que te hace feliz, tu eres… mi amigo, mi compañero de por vida, no me estas obligando, esto ya te lo había dicho hace tiempo, ahora yo soy quien desea conocer tus pretensiones y complacerlas. Por favor entiende y no me hagas seguir diciendo todas estas cosas embarazosas-
-Muy bien, entonces te diré lo que pretendo… Justo ahora…lo que yo quiero es a ti, ¿Puedo continuar?-
Asentí sin decirte nada más, solo tome tu camisa retirándola con tu ayuda mientras desabrochabas mis pantalones, tomé los tuyos y los despojé con naturalidad, acción por la cual te sorprendiste pero no lo expresaste, solo me sonreíste sinceramente con amor. Tiré de tus pantalones y ropa interior para tenerte totalmente frágil ante mí, pero no te quedaste atrás poniéndome en el mismo estado en que estabas. Una vez que nuestra ropa estaba en el piso, acariciabas mi cuerpo con el tuyo entre los besos que volvieron a dominar nuestro encuentro, con suavidad me pusiste en la cama para lamer esas partes que sabes me vuelven loco por ti, supiste llevar tus caricias a lo largo de mi eje para ponerme en un estado de total disposición, para aceptar velozmente tus dedos que entraban con esa caricia tan privada que solo he conocido por tus manos, los cuales hábilmente retiraste para unirte una vez más con esa sensación en mi cuerpo de la intrusión, a la que me relajaba permitiéndote llegar hasta ese lugar que me electriza. Me colocabas boca abajo y te movías lentamente, mientras con mi cadera empuje para que comenzaras con las embestidas, cosa que te hizo gemir.
-Mggghh…Me encanta que hagas eso… ahhhh… muévete otra vez-
No era necesario que lo dijeras puesto que yo quería percibir cómo temblabas por el placer que te produce lo que hago, incluso podía sentir que tu miembro se ensanchaba de la excitación, por lo cual empuje mi cadera más veces hasta que yo mismo tocaba esa zona especial con mis movimientos, aumente la velocidad, por lo cual apretaste mi cadera expresando:
-Espera…ahhh… que harás que me corra-
-No importa, termina ya-
-No puedo, si haces eso me vendré dentro de ti y no quiero incomodarte-
-Ahhh Tetsuhiro hazlo ya-
Expresaba empujando mi cadera hacia ti con más fuerza, por lo cual gemimos al mismo tiempo, mientras te sentía palpitar en mí interior.
Entre respiraciones cortas saliste de mí tambaleándote, buscabas el papel de baño para limpiarme:
-Lo siento, pero tú me obligaste-
-Ya deja de ser tan idiota, yo te lo permití, mejor recuéstate a mi lado, ni se te ocurra irte-
-No tenía pensado partir, es nuestra noche de bodas no recuerdas-
-Hay Morinaga eres tan tierno y un estúpido a la vez-
Te recostaste junto a mí y puse mi cabeza sobre tu hombro para abrazarte, ¿Quién lo iba a decir? Realmente estoy enamorado de un tonto como tú.
Finalmente nos quedamos dormidos en mi habitación, cuando abrí mis ojos por la mañana, observe que tú te habías ido a preparar el desayuno, de alguna manera yo esperaba poder despertar a tu lado, pues al no verte sentí que era como las otras veces en las que simplemente no me recordabas y no éramos nada, pero esto era totalmente distinto pues tu cantabas en la cocina, cosa que solo hacías cuando estás muy feliz. Fui a la cocina oliendo el agradable aroma de tu comida.
-Buenos días mi amor-
-Acaso estás loco, no me digas así, me abrumas, no creo acostumbrarme a que me digas algo como eso, de manera que espero que no lo hagas o me obligarás a golpearte-
-Puedo decirte por tu nombre-
-Solo entre nosotros, ¿Te parece?-
-Muy bien, pero tú dirás mi nombre también-
-No me obligues dame tiempo-
-Bueno… esperare-
Concluíamos el desayuno por lo cual nos arreglamos para ir a la universidad, ambos salimos al laboratorio pues Morinaga había concluido sus proyectos. Una vez ahí, trabajamos mientras mis kohais llegaban a asistirnos también, junto con Hikari:
-Buenos días Tatsumi-sempai- Expresaba Hikari.
-Buenos días Hikari-san, el día de hoy Morinaga te ayudará a preparar muestras, él es muy bueno para enseñar, espero que sigas aprendiendo tan bien como lo hiciste ayer-
-Claro Tatsumi-sempai, pondré todo mi esfuerzo-
-¿Sempai? Podemos hablar- Preguntaba Tetsuhiro.
-Vamos afuera un segundo-
De manera que salimos para hablar sin que nos escucharan los demás.
-¿Por qué me puso a trabajar con ella?-
-Porque tienes que darte cuenta que ella no quiere nada conmigo, es así con todo el mundo-
-¿Cómo lo sabes? Apenas la conoces-
-Calma tus celos, fíjate como le habla a los otros asistentes, no solo a mí, a todos nos sonríe y nos habla igual-
-Eres tan insensible-
-No me hagas escenas ¿Qué no te basta con lo que paso ayer? Todo lo que te dije-
-Está bien pero quiero un beso-
-¡Estás loco! No ves que nos encontramos en la escuela… cuando estemos a solas-
Con una sonrisa volvió a entrar al laboratorio y los miré pensando que ellos eran tan parecidos que podrían ser buenos amigos; aunque estoy seguro que si Tetsuhiro supiera que ella salía conmigo en esa otra vida que recuerdo claramente, la odiaría a pesar de que nuestra falsa relación, en la que nunca pasamos de unos besos no funcionara. Con él las cosas se precipitaban, nuestros cuerpos siempre hambrientos de conocerse a diferencia de cualquier otra persona que conociera, recuerdo que al estar al lado del otro Morinaga que tenía una prometida podía sentir la intensidad de sus deseos, se enamoró; también me permitió experimentar una relación desde sus inicios, sin necesidad de tener sexo, eso me dio la oportunidad de entender que yo lo deseaba tanto como él a mí.
Las horas pasaban y en el momento de la comida cuando pensábamos irnos juntos a la cafetería:
-¿Sempai me puedo unir a ustedes?- Cuestionaba Hikari
-Adelante vamos- Le respondí ante la mirada asesina de Morinaga.
De alguna manera creo que esto me costará una larga charla, no lo comprendo, por qué sus celos, si no sabe que nosotros tuvimos algo.
Al volver al laboratorio los miraba trabajar juntos y parecían entenderse, pero me sorprendió que al salir en nuestro departamento:
-Esa mujer es realmente fastidiosa, tan sonriente y hablando todo el día, no entiendo como la soportas, deberías correrla de nuestro laboratorio-
-Morinaga no seas tonto, si ella es igual que tú, ambos son tan fastidiosos, además es muy hábil, no seas celoso, no me gusta, a mí me gusta alguien más-
-¿Yo? Aunque sea fastidioso-
-Por supuesto ya estoy acostumbrado a tu forma de ser-
Esa noche realmente no comprendiste nuestro nuevo pacto, pues te vi prepararte para dormir en tu habitación cuando entre tras de ti y tome el lugar que me correspondía en tu cama, entendiste que no podía dormir sin estar contigo, no tenía más inseguridad sobre mis sentimientos, pero todavía me aterraba decirlo abiertamente, es un miedo de expresarlo, solo de esta manera se puede evitar pensar en lo valioso que resulta un sentimiento tan grande, para no pensar que algún día podría terminar, con mi partida o la tuya. La mañana siguiente él recibió una llamada:
-Si por supuesto… hoy mismo voy para allá con todos los papeles-
Luego me comentó que la farmacéutica requería la entrega de sus papeles lo más pronto posible para realizar su trámite, además de efectuar las pruebas psicométricas entre otras, de modo que partiría hoy para Hamatsu, afortunadamente el trabajo sería en Nagoya, solo los trámites y exámenes eran en Hamatsu. No sé cuantos días se marchará pero lo extrañaré, sin embargo me daría tanta vergüenza decirlo. Me tranquilizaba pensar que ya no estarías totalmente sobre mí vigilándome de cerca en el laboratorio, será mejor que te acostumbres pues recuerdo que ella planeaba quedarse a ser investigadora conmigo en el laboratorio, al menos la Hikari que yo conocía de la otra vida.
Una vez en el laboratorio, Hikari preguntaba:
-¿Sempai dónde está Morinaga?-
-Tuvo que salir unos días a Hamatsu para sus trámites para la Farmacéutica S-
-Tengo la impresión de que le caigo mal-
-No lo creo es solo que antes éramos él y yo en el laboratorio, no está acostumbrado a compartir nuestra área de trabajo, pero ahora que se marchará debe acostumbrarse ya que laborará con más gente-
Así pasaron dos días y cada uno de los cuales la llegada a nuestra casa sentía el vacío, la soledad sin tu presencia que lo llena todo, las llamadas no eran suficiente, necesitaba tus abrazos, las caricias y tu calor en mi cama, lo que más me deprimía era que ni tu sabías que día volvías.
Afortunadamente en el laboratorio la dulce compañía de Hikari era como un sol en mi vida, era una excelente amiga, nos íbamos a comer todos los días y ella como siempre no paraba de hablar de tantas cosas, al principio solo me explicaba los pormenores de la investigación, la cual le parecía tan apasionante, se emocionaba al igual que yo con todo lo que hacíamos ahí.
La mañana en ese tercer día sin ti fue tan horrible, la inseguridad corría mi interior, de alguna manera me hacía pensar que todo esto no había cambiado desde que nos conocimos, que quizá todo fuera una gran mentira, posiblemente solo jugaba con mi corazón y me maltrataría como yo lo hice con él. Ahora sentía una gran necesidad de que me mostrara que en verdad me ama, tal vez ser tomado de la mano ante todos, ser besado frente al mundo sin importar nada, para no sentir ese vacío asqueroso que inundaba mi pecho, el cual estos días crecía cada vez más, desde levantarme mirando tu habitación vacía, todos esos lugares donde me tomabas, donde me hacías por completo tuyo, donde prometiste quedarte por siempre a mi lado. Esa gran oquedad me atormentaba, me comía por entero, a pesar que intentaba evadir permanecer ahí mucho tiempo, estar sin ti estos días me hace querer desaparecer, si no estás conmigo y eres solo una ilusión, una mentira… creo que moriré.
Esa tarde decidí invitar a Hikari a cenar para alejarme de mi soledad, a pesar de que solo te habías ido tres días, me parecía una eternidad sin tu amor, por culpa tuya me he vuelto un desequilibrado, realmente era un loco, afortunadamente Hikari siempre tuvo la facultad para hacerme poner los pies en el suelo y regresar a la realidad.
-Hikari tienes algo que hacer esta noche, ¿Podrías acompañarme a cenar? Yo invito-
-Sempai disculpe es que yo no quise que lo malinterpretara, tengo un novio al que amo-
-Waaa, de ninguna manera, no quise insinuar tal cosa, yo también tengo una relación-
-A bueno en ese caso por supuesto, usted me agrada-
-Disculpa Sanada-san, nunca pensé que creyeras que yo tenía algún motivo oculto-
-No tienes por qué apenarte, no me molesta que me llames por mi nombre-
Una vez llegamos al restaurant comenzamos a charlar, ahora comprendía que gracias a que evite que conocieras a ese tipo que te había traicionado, tu encontraste a un buen hombre, el cual que estudiaba medicina. Ese muchacho te hacía tan feliz a pesar de que siempre estaba estudiando, aprovechabas cada que podías quitándole el poco tiempo disponible para emocionarlo con tus acciones tan llenas de tu forma de ser.
-Entonces sempai ya hable mucho sobre mí, dime quien es tu enamorado-
-¿Enamorado?-
-Sí, ya sé quién es, seguramente es Morinaga-sempai ¿No?-
-¿Cómo demonios lo supiste?-
-Es simple, en un principio pensaba que eran buenos amigos, pero una vez que se fue, tu actitud cambió drásticamente, te veías bastante deprimido y en el laboratorio solo hablas de él. En las cosas que comentabas durante la comida lo mencionabas, me dio la impresión de que vivían juntos, al unir los puntos supuse que Morinaga-sempai es una persona bastante agradable pero conmigo era serio y cada que me llamabas por mi nombre parecía dolerle algo-
-No te atrevas a decírselo a nadie-
-Por supuesto, a mí realmente no me molesta que sean dos chicos, deberían ser libres para gritarlo al mundo, pero no te preocupes no le contaré a nadie-
Mientras platicábamos mi teléfono sonó, de modo que lo conteste con emoción pues era Morinaga quien me llamaba:
-¿Hola?-
-¡Sempai! Ya estoy en casa ¿Dónde estás?-
-En el restaurant al que vamos cuando salimos de la Universidad-
-Muy bien voy para allá-
Sin dejarme hablar simplemente colgaste.
.
POV MORINAGA
Sempai se me había hecho el hombre más feliz sobre la tierra, ahora incluso podía decirle su nombre y verlo turbarse por completo, me había dejado en el departamento totalmente feliz por su tierna actitud, seguramente si lo volteaba a ver en ese instante, hubiera visto su adorable sonrojo, me apuré a estar listo y llegar contigo al laboratorio, me encanta compartir estos últimos momentos en ese lugar donde te fui conociendo todos estos años. Ahora que quizá sea contratado por esa farmacéutica ya no tendré el placer de verte sonreír cuando logras finalizar un proyecto, pero lo veré cuando me lo cuentes en nuestro departamento.
En el laboratorio las cosas estaban bastante apesadumbradas, pues notaba tu gran angustia con los pequeños errores de tus nuevos Kohais, incluso estabas por hacer llorar a Mika por tus regaños tan crueles, no entiendo cómo es que te aguanta alguien aparte de mí, pero me da gusto saber que no te quedarás solo cuando yo tenga que partir:
-¡Morinaga-sempai! ¡Qué gusto verlo!- Expresaba Tadokoro al verme llegar.
-Calma sempai déjeme a mí ayudar a Tadokoro y Mika, usted continúe con las demás cosas-
-Será mejor que todo quede perfecto Morinaga-
-Por supuesto, yo me encargo- Le respondí con total seguridad.
Notaba las miradas a escondidas que me regalabas, aunque aparentaba que no me daba cuenta. No esperaba ver a nadie más hasta que de pronto una chica irrumpió en el laboratorio
-Hola buenas tardes Tatsumi- sempai-
-Adelante Hikari, pasa por favor-
Sempai parecía conocerla y ella conocerlo a él, me molestaba realmente escuchar que él le dijera su nombre con tanto entusiasmo.
-Gracias sempai- Respondió aquella mujer.
-Déjame presentarte al equipo de trabajo: Él es Tadokoro, ella es Mika y él es Morinaga, el cual ya no está con nosotros, hoy vino solo a ayudar, pues entrará a trabajar a una Farmacéutica-
-Sanada Hikari, por favor cuiden de mí-
Me presentó como alguien que se va, como si de alguna forma fuera algo desechable para él. ¿Será acaso que todo lo que ocurrió es una farsa o parte de un lindo sueño? Observar a sempai trabajando con ella me causaba un gran dolor, pareciera que hacen una linda pareja, cosa que me destrozaba el corazón, pero era tan evidente, hacían un increíble equipo, ella aprendía tan rápido, él no le gritaba ni la trataba mal como a todos los demás, no comprendo cómo puede haber tal confianza, si nunca se comporta así con nadie que no sea de su familia. ¿Es posible que sea una exnovia de sempai?
Al llegar a casa lo único que deseaba era irme a mi habitación para llorar en silencio, no deseaba saber que esa chica tuvo algo con la persona que creía era solo mía, pero en ese instante me detuviste confrontando mi actitud tan evasiva:
-¿A dónde vas?-
-A mi habitación sempai-
- Ven aquí ahora mismo-
-¿Qué demonios te pasa ahora? Haz estado así desde la tarde-
-No es nada-
-Me lo dirás en este instante o no volveré a tener sexo contigo nunca-
-Es Sanada-san-
-¿Qué hay con ella?-
-Todo el día Hikari, Hikari, Hikari, a todos los demás nos tratas diferente, incluso a mí nunca me has dicho por mi nombre-
-Eres un imbécil Tetsuhiro-
Me dolía tanto escuchar que usaras mi nombre para lastimarme, quizá es que sentiste un flechazo con esa mujer, después de todo es tan hermosa y más aún, es mujer algo contra lo que no puedo competir:
-No te burles de mis sentimientos, ella es mujer y tú siempre dijiste que eras heterosexual, dímelo directamente ¿Te gusta?-
Te quedaste callado al escuchar mi pregunta seguramente era verdad, ahora que haría si tu habías encontrado a alguien mejor que yo, lo notaba en tu mirada, algo me ocultabas y me dolía tanto, yo deseaba ser amado por ti, pero a pesar de que me lo habías dicho la noche anterior, ahora todo se caía a la basura, era verdad lo que mi familia dijo alguna vez, los homosexuales no podemos ser felices, jamás habrá alguien que pueda amarme, por ello no pude más y le dije:
-Eres tan cruel, ni siquiera te dignas a contestar, pero debe ser porque…-
-¡Ya guarda silencio, maldición! Yo te quiero a ti, tú crees en verdad que te cambiaría por alguien que acabo de conocer-
-Parecían muy buenos amigos, seguramente a ella le gustaste, te miraba tan feliz, no soporto que alguien te vea de esa forma, o que tu trates a alguien mejor de lo que me tratas a mí-
No lo soporte pues mis lágrimas caían sobre mi rostro, no quería que me vieras, odiaba sentirme tan idiota y frágil, el desamor es la cosa más amarga, es tan doloroso.
-Cálmate ya, no me burló, es solo que pasaron tantas cosas y aún dudas de lo que tú y yo somos-
-¿Qué somos?-
-…-
Por fin había hecho la pregunta clave en este problema, si realmente tu querías estar conmigo esperaba que me dijeras lo que tanto necesitaba escuchar, pero los segundos pasaban lentamente sin que me contestaras nada.
-Lo vez Souichi, lo que sucede es que no somos nada, solo te acuestas conmigo y te dejas amar, sería mejor que me fuera de tu vida y te dejara ser feliz con una chica como ella-
-¡YA BASTA MORINAGA! Eres un total y completo imbécil, si no estuvieras en mi vida yo…-
Te daba la espalda, estaba decidido a conservar algo de dignidad, sin embargo interrumpiste mis pensamientos dolorosos pues tu voz se quebraba, luego un llanto amargo como jamás lo escuche antes de ti, lleno con una absoluta desesperación, la cual me hizo reaccionar finalmente, cuando me di la vuelta observe que estabas por desmallarte, por ello te levante, estando arrepentido por hacerte sufrir tan terriblemente, tu frágil cuerpo se aferró a mí y temblabas entre mis brazos. Esta vez creo que si soy un estúpido por exigirte tanto, es sólo que estaba ciego de celos, no quiero compartirte con nadie más, no soporto que...
-No te vayas nunca…No me dejes, no sabes cuánto te necesito…Solo tú, no podría sentir algo así con nadie más-
Expresabas en mi oído, con una voz llena de sufrimiento, me sentía tan culpable por presionarte, hacerte caer tan bajo, para que expresaras tus sentimientos.
-Souichi… calma… no digas más…discúlpame-
Qué cosa podía hacer para compensar mi gran error, nunca te había visto tan indefenso, no quería que siguieras sintiéndote tan mal, de modo que decidí decirte lo que pensaba.
-Es que yo me siento tan inseguro, pienso que un día encontrarás a alguien que no te avergüence abrazar o besar y te irás. Todo el tiempo creo que no soy lo suficiente para ti, que te fastidio. No soporto verte llorar, nunca había visto que te ocurriera algo así, más que en ese sueño que tuve anoche donde te dejaba llorando en medio de una tormenta, pero no pude y volví por ti, no podría dejarte, abandonaría todo lo que tengo por seguirte a donde fueras por un poco de amor, por la promesa de tu afecto y compañía-
-Seré cualquier cosa para ti, ¿Qué quieres que seamos?-
Tu respuesta extraordinariamente me había sorprendido, pero nunca necesite un título para sentirme bien contigo.
-Perdóname, eso no importa si te quedas por siempre conmigo-
-Es un trato, lo prometo ¿Y tú?-
Prometías quedarte por siempre, muy poco tiempo y a la vez tanto, una promesa dulce de amor que anhelaba escuchar de tus labios, lo cual ameritaba mi propio juramento, por ello me puse en una rodilla tome suavemente tu mano con la mía, entrelace nuestros dedos para que percibieras nuestra unión y luego dije:
-Prometo quedarme contigo por el resto de mis días y pondré todo mi esfuerzo en hacerte feliz-
La emoción en tus ojos brotaba, al igual que mis lágrimas de felicidad, el día más importante de toda mi vida había llegado, acababa de unir mi vida a la persona que más adoro:
-¿Souichi me puedo quedar contigo?... Es como nuestra boda ¿No?-
-Siempre tienes que arruinar el momento y preguntar todo ¿Verdad?-
Los besos no se hicieron esperar, los recibías y correspondías totalmente a mis labios, tu lengua se adentraba en mi boca, por un momento el tiempo en la habitación se había detenido y no sabía como pero ya estaba retirando tu camisa haciéndote completamente mío.
-Dímelo-
Me habías pedido que lo dijera, era algo único, tú te molestabas o avergonzabas cuando te llegaba a expresar mis sentimientos, pero ahora deseabas escucharlo.
-Te amo, con todo mi corazón, por siempre-
Sellaba mi amor con un nuevo beso, pero ahora yo necesitaba escuchar tu propia declaración de amor, de modo que me separé de ti para preguntar:
-Yo también quiero escucharlo, ¿Me lo dirás? Me prometiste quedarte conmigo por siempre, pero no me dijiste que lo harías por amor-
-Eso es un hecho, no seas tonto, me quedo porque no puedo pensar en pasar toda mi vida sin ti. Desde que volví, estás tú en mis pensamientos, que sentirás, que pensarás, si me amas, deseo que me mires, verte todo el tiempo. Es obvio ahora lo que antes no entendía, todo es porque… ¡Te amo!-
Sin los apresurados límites de la pasión y lujuria tu declaración de amor era real esta vez, no estabas siendo empujado por tu sensación como todas las veces que me demostrabas nuestra unión durante el sexo, no estaba presionando tu palpitante interior para forzar tus palabras, las decías sin resistirte, ahora solo faltaba remarcar esa alianza y anhelaba que pudieras permitirlo.
-¿Entonces es posible que me quede para expresarte lo que siento de una forma física?-
-¡Maldición Morinaga! Sabes que escuchar eso me inquieta ¿No deberías darlo por hecho?-
-No puedo, quiero hacerte feliz, sé que no te gusta hacerlo, al menos no dos días seguidos, sé que prefieres esperar a que tu cuerpo te lo exija, de modo que quiero saberlo, ¿Qué quieres hacer? Haré cualquier cosa-
-¿Por qué yo debo decirte? Tú también deberías decirme que quieres-
-No necesitas hacerme feliz obligándote a hacer algo que no quieres, me basta con tu amor-
-Aún no has comprendido, yo quiero saber lo que te hace feliz, tu eres… mi amigo, mi compañero de por vida, no me estas obligando, esto ya te lo había dicho hace tiempo, ahora yo soy quien desea conocer tus deseos y complacerlos. Por favor entiende y no me hagas seguir diciendo todas estas cosas embarazosas-
-Muy bien, entonces te diré lo que quiero… Justo ahora…lo que yo quiero es a ti, ¿Puedo continuar?-
Me aceptaste la manera más sutil sin decir nada con tus palabras, pero tus acciones decían todo lo contrario, estabas hambriento de tenerme, me desvestías sin ningún pudor, te entregaste a mí por completo incluso me forzaste a no sepárame de ti durante nuestro increíble orgasmo, de igual forma me pediste quedarme a tu lado compartiendo el calor durante toda la noche.
Despertar en tu cama me hizo sentir tan emocionado, por primera vez me permitías hacerte mío en aquel lugar, no sólo eso, me tenías abrazado tú a mí, además podía ver tu dulce sonrisa pacífica y tierna, te quería consentir un poco por ello me levanté a prepararte el desayuno, tus platillos favoritos para verte feliz. Cuando te vi levantado no pude evitar pensar en decirte alguna palabra mimosa:
-Buenos días mi amor-
-Acaso estás loco, no me digas así, me abrumas, no creo acostumbrarme a que me digas algo así, de manera que espero que no lo hagas o me obligarás a golpearte-
Sabía que eso me estaba buscando, pero a pesar que te erizaste al escuchar esa frase cursi, de todas formas te controlaste bastante, entonces rápidamente te contesté:
-Puedo decirte por tu nombre-
-Solo entre nosotros, ¿Te parece?-
-Muy bien, pero tú dirás mi nombre también-
-No me obligues dame tiempo-
-Bueno… esperare-
Deseabas que yo te esperara a acostumbrarte, por supuesto era lo menos que yo podía hacer, ya que uniste tu vida a la mía en una promesa. Esa mañana tan soleada y hermosa nos dirigimos juntos al laboratorio, no me agrada pensar que veré a sempai al lado de esa chica fastidiosa. La cosa que más me molestó fue ver que la pusiste a trabajar conmigo, no entiendo porque me regañas pero creo que tienes razón, esa mujer es realmente muy lista y aprende rápido, además es demasiado simpática como puedo querer ahorcarla si hasta creo que me empieza a caer bien. Lo único que realmente es extraño, es la familiaridad que hay entre sempai y Sanada-san, no lo sé pero me da mala espina.
Al fin llegaba la hora de la comida, imaginaba poder alejarme de Hikari y tener un momento a solas con sempai para robarle el beso que me prometió, pero en ese instante se nos acercó y:
-¿Sempai me puedo unir a ustedes?- Cuestionaba Hikari
-Adelante vamos-
No puede ser que Sempai seda tan fácil a compartir nuestro valioso tiempo juntos, con una total extraña, no soporto que se nos pegue de esa forma, quizá busca robármelo. En el departamento era indispensable que le demostrara mi desagrado:
-Esa mujer es realmente fastidiosa, tan sonriente y hablando todo el día, no entiendo como la soportas, deberías correrla de nuestro laboratorio-
-Morinaga no seas tonto, si ella es igual que tú, además es muy hábil, no seas celoso, no me gusta, a mí me gusta alguien más-
-¿Yo? Aunque sea fastidioso-
-Por supuesto, ya estoy acostumbrado a tu forma de ser-
Me sentía tan extraño, por una parte era como si las cosas no hubieran cambiado, pero recordaba la promesa y deseaba abrazarte para no soltarte jamás, sin embargo eso sería como hostigarte debo darte tiempo, por ello respiraré profundo y me iré a dormir. Lavaba mis dientes en el sanitario y te note algo sospechoso, parecía que me seguías con la mirada pues cuando me levanté del sofá volteaste la cara y parecías algo sonrojado, aunque debe ser mi imaginación. Al salir del sanitario te vi frente a mí, por lo cual decidí entrar a mi cuarto para cortar esa extraña tensión que comencé a percibir. Para mi gran fascinación entraste conmigo, sin decir nada te recostaste en un lado de mi cama y te seguí esperando ver que otra acción realizarías, si tú lo querías yo estaba dispuesto a todo para complacerte, pero solo te dejaste abrazar y dormimos como dos personas que se aman, solo deseabas descansar en mis brazos.
Por la mañana mientras desayunábamos me llamaron de la farmacéutica pues requerían que yo llevara todos mis papeles e hiciera varios exámenes, para ver si me contrataban, afortunadamente me comentaron que si me contrataban podría escoger la sede de mi preferencia, de modo que no me alejaría mucho de mi amado sempai. Cuando le dije la noticia de que partiría, su rostro se volvió cabizbajo, me da la impresión de que se deprimió, pero él nunca ha mostrado ese tipo de amor por mi persona, siempre fue más maduro que yo. Todo salió bastante bien, pues lo despedí con un dulce beso para irse al laboratorio, luego empaque una maleta y me marche a Hamatsu.
En Hamatsu me traían bastante atareado, pero por la noche llegue al hotel y lo único que pensaba era en escuchar su voz, no pude evitar tomar el teléfono entre mis manos buscando ansioso tu número entre mis contactos, cuando de pronto comenzó a sonar y eras tú quien me marcaba:
-¡Hola sempai que gusto!-
-Morinaga yo… ¿Cómo estás?-
-Muy bien me trajeron haciendo exámenes, revisaron mis papeles nos hicieron formarnos durante horas, pero afortunadamente hasta nos regalaron un refrigerio, luego me fui a cenar por ahí y acabo de llegar a registrarme en el Hotel, justo pensaba en ti, te extraño. Hablo de mi pero dime que tal tu día ¿Me extrañaste también?-
-Pues todo común trabajamos en las muestras, vimos algunos resultados de lo que dejamos para hoy y aquí me tienes en el departamento-
-¿Pensaste en mí de vez en cuando?-
-No hagas esas preguntas tan incómodas-
-Vamos, dímelo, yo si pensé en ti, simplemente en que me encanta estar a tu lado-
-¿Cuándo volverás?-
-No lo sé sempai, mañana harán más pruebas, dijeron que debemos esperar hasta los resultados, solo los mejores tanto en las pruebas como en el entrenamiento se quedarán-
-Tetsuhiro yo…quiero… que me digas donde dejaste el control de la televisión porque no lo encuentro–
-Souichi te extraño, te quiero mucho… ahhh (bostezo) me muero de sueño hablamos mañana ¿Te parece bien?-
-Por supuesto que descanses-
Su voz se cortaba, sonaba demasiado extraño, como si estuviera angustiado por alguna razón, quizá era mi imaginación, sempai nunca me extraña, recuerdo aquella vez que le dije que lo extrañaría por irme tres días, solo se burló diciendo que parecía una chica, espero que mañana terminen estas pruebas y pueda volver a su lado.
El siguiente día fue más calmado pues solo nos terminaron de hacer las pruebas y sólo debemos aguardar por los resultados, una vez hecho esto nos contratarán, espero que no tarden muchos días con estas cosas, no nos dijeron si mañana será el día que nos den esos resultados, así que debo esperar que sea pronto. Extraño tanto a mi adorado sempai…ahhh (suspiro)… Souichi mi amado. Quería marcarle en cuanto me desocupe pero era muy pronto, seguramente todavía no saldría del laboratorio así que aguardaba en el Hotel hasta que me quede dormido y me despertó el sonido del celular:
-Awww ¿Hola?-
-¿Morinaga estas bien? Es algo tarde y no me marcabas-
-Lo siento es que me quede dormido, pero no te preocupes todo está bien-
-No quiero que algo te pase, cuídate mucho…yo…Te extraño tanto Tetsuhiro-
-Discúlpame Sempai, también te extraño-
-No me hables tan formal… yo necesito-
-Lo que tú quieras Souichi mi vida, mi corazón, te adoro-
-…-
Enmudecías ante mis palabras pero me preocupaba que tu voz se escuchaba como con dolor, tal cual estuvieras llorando, por lo cual te pregunté:
-¿Todo está bien? ¿Te pasó algo malo? No quise molestarte con mis palabras tontas, es que me emocionó que me pidieras decirte tu nombre-
-No es nada ¿Cuándo regresas?-
-No lo sé, nos dicen que esperemos a los resultados, espero que mañana nos digan finalmente-
-Está bien, solo vuelve pronto-
Sus frases desesperadas me indicaban que se encontraba bastante deprimido y me extrañaba mucho, me recordó cuando pase por la etapa de la dopamina, el neurotransmisor que me hacía sentir tremendamente enamorado y con locura, no soportaba estar lejos de él, aunque mi amor por el no desapareció, la sensación de impaciencia, ansiedad y desasosiego si se fue, ¿Acaso será posible que él pueda estar realmente enamorado de mí de tal manera?
El día siguiente me apresuré a preguntar si mis resultados estaban, para mi sorpresa fui aceptado, entonces sólo debía firmar el papeleo y llevar una hoja a la sede en la que me contratarían, ellos hicieron los trámites ahí mismo, solo debía presentarme con ese papel en estos días, me apresuré a empacar y llegar a la estación de trenes para volver a Nagoya a contarle la feliz noticia, al arribar eran pasadas las diez de la noche, por lo cual esperaba verlo en nuestra casa, sin embargo no había nadie ahí; sin poder esperar más le llamé a su celular:
-¿Hola?-
-¡Sempai! Ya estoy en casa ¿Dónde estás?-
-En el restaurant al que vamos cuando salimos de la Universidad-
-Muy bien voy para allá-
No podía esperar para verlo, tomé un taxi hasta el lugar pero al llegar mi sorpresa fue muy desagradable, se encontraba cenando con esa chica, esta vez sí me escucharía:
-Sempai, que haces cenando con ella-
-Tetsuhiro cálmate no es lo que crees-
-¿Qué es lo que creo?-
-Morinaga-sempai, mi prometido no debe tardar en llegar, si gustan los dejo a solas hacen una linda pareja-
-Pa…pareja… ¿Sempai te lo dijo?-
-Ya siéntate idiota, estás haciendo el ridículo-
-Si Morinaga-sempai, no tienes que preocuparte, yo estoy enamorada de mi novio y Souichi está profundamente enamorado de ti, no sabes cuánto. De hecho ha estado deprimido estos días, incluso lo vi llorar ayer por la mañana mientras decía tu nombre-
-Yo no estaba llorando, era un vapor que me irritó un ojo-
-Bueno creo que lo esperaré en la puerta para no molestarlos más-
-No Sanada-san discúlpame, no te vayas… no tenía idea, es que cuando se trata de Souichi yo simplemente soy un loco-
-No te preocupes, si una linda chica estuviera cenando con mi querido Taiki creo que la mataría antes de preguntar, pero no me digas Sanada, dime Hikari por favor-
-Claro Hikari-chan y tú puedes llamarme Tetsuhiro también-
-Tetsu-sempai cuanto tiempo tienen juntos-
-Pues nos conocemos de hace más de seis años ya, pero apenas hace muy poco hicimos un compromiso-
-Por supuesto un tsundere como Sou-sempai debe ser difícil de convencer-
-Sí, fue bastante tiempo, pero ahora soy tan feliz, él es todo lo que siempre quise-
-Ya terminaron de hablar de mí o quieren que me vaya para que sigan-
-No te enojes Souichi, es sólo que ella es la única que lo sabe-
-Ahí está mi novio ¡Taiki ven aquí!- Expresaba Hikari haciendo señas al chico que estaba en la puerta buscándola.
-Buenas noches caballeros, me da gusto que cuiden a mi linda Hikari-
-Déjame presentarte a mis sempais de la universidad: él es Morinaga Tetsuhiro y el Tatsumi Souichi-
-Tanto gusto Kimura Taiki. Hikari me ha hablado mucho últimamente de ustedes y de los experimentos, está aprendiendo tanto, además de divertirse, creo que al fin encontró su vocación, ¿Verdad mi amor?-
-Estás en lo cierto corazón, tú me conoces tan bien-
.
.
.
Gracias a todos por seguir la historia, como verán aún no llega el final, pero ya está muy cerca, solo me queda agradecerles por estar siguiéndola y dejando tan lindos comentarios, tanto por este medio como por el facebook.
