Que tal ahora ando sumamente inspirada con esta historia, ahora si les regalo un capítulo extra largo. Deseo agradecer nuevamente a Gabriela Ibarra por la ilustración que hizo para el episodio, la cual pueden mirar en mi face: patyunam, también en mi cuenta de wattpad mi usuario es patyunam.
Por último gracias a todos quienes siguen la historia, me encanta leer sus comentarios y espero los de este episodio.
.
.
CAPÍTULO 12: SIMPLEMENTE NO SE CÓMO DECIRLO
Tal como ella mencionó había llegado su prometido, Kimura Taiki, por ello un mesero se aproximó a la mesa y nos preguntó:
-¿Necesitan otra silla?-
-Claro- Expresaba Hikari-chan
-Aquí la tienen- Rápidamente la traían a nuestra mesa, junto con la carta.
-Todavía no han cenado ustedes dos ¿Verdad?- Nos preguntó Hikari-chan a mí y a su prometido.
-No cariño, apenas terminé de estudiar y necesitaba verte- Respondía Kimura-san.
-Eres tan lindo, por eso te quiero mi corazón-
Mirarlos ser tan amorosos delante de nosotros solo me hacía desear besarlo, me gustaría poder abrazarlo en cualquier lugar, pero como tenía a sempai aún lado mío, bajo la mesa toque su rodilla, a lo cual se sonrojo un poco y respondió tomando mi mano. En medio de nuestras miradas, donde ninguno tenía ojos para nadie más en el restaurant, nos interrumpieron:
-¿Están listos para ordenar?-
-Yo quiero lo que tú ordenaste mi vida- Expresaba Kimura-san.
-Es el platillo especial del día por favor- Respondió Hikari-chan.
-Yo… yo quiero esto de aquí por favor-
-Muy bien, en seguida les traigo sus platillos-
-Entonces, ¿Que paso con el trabajo Morinaga?- Me preguntó sempai.
-Pues ya me dieron mi papel, solo debo llevarlo a la Farmacéutica que está aquí en Nagoya y ya estoy contratado, no me dijeron que día comienzo a laborar, pero seguramente será muy pronto-
-De verdad que es muy listo Tetsu-sempai. ¿Cuándo es su graduación?-
-Pues mira, como sabes ya concluí los créditos, hace unos días entregue mi último trabajo final y sólo espero que me validen la titulación por el informe de prácticas de laboratorio, de modo que sólo serían trámites administrativos por concluir, pero eso lo puedo hacer mientras ya estoy laborando. ¿Y tú Hikari-chan cuanto te falta para graduarte?-
-No sé si te dijo Sou-sempai, pero a mí me falta un año más para terminar, por supuesto todavía no pensaba que haría después, pero estos días en el laboratorio han sido asombrosos, poder poner a prueba las cosas teóricas y experimentar es una sensación única, creo que seguiré hasta ser investigadora-
-Me da gusto y ustedes ¿Cuánto tiempo tienen juntos? Aún más, ¿Desde cuándo están comprometidos?-
-Bueno Morinaga-san, a decir verdad no es un compromiso tan serio, como ven no le he comprado el anillo, ni nada, pero una vez que termine la carrera y me gradúe, lo que haré con mi primer sueldo es comprárselo, luego juntare para nuestra boda y una casa para nuestra familia-
-No lo harás tu solo mi amor, ya verás, no importa si soy investigadora ahorraremos juntos-
-Olvidaba mencionar que nosotros tenemos ya dos años juntos y seguimos igual de enamorados ¿Verdad Hikari? Como desde la primera vez que la vi, me enamore de su sonrisa, luego esos ojos verdes me resultaron tan cautivadores y su personalidad tan simpática, cariñosa y amigable-
-No es para tanto, tú eres también tan increíble. Fíjense que desde que lo conocí tan serio y solitario pensé que sería amargado, pero cuando le hable y me miró, sentí algo, una chispa, no pude evitarlo, me enamore de sus hermosos ojos negros y su estatura, tan alto que era como el príncipe de mis sueños. Luego que charlamos un rato, no podía parar de hablar con él, al final terminamos faltando a nuestras clases ese día, posteriormente nos fuimos a cenar acompañándome a mi casa, desde entonces hemos sido inseparables-
-¿Ustedes desde cuando se enamoraron?-
-¿Hikari no se suponía que guardarías el secreto?- Preguntaba Sempai algo molesto.
-Oh Sou-sempai lo siento pero a Taiki no le tengo secretos, además él no le importa y no lo hará público-
-No tenía idea que tus sempais eran una pareja gay-
Souichi se había crispado, sin esperar nada respondió al instante:
-Yo no soy gay, es solo que Morinaga es alguien especial-
-Oh bueno, no es razón para enojarse Tatsumi-san, en realidad las clasificaciones que hacen las personas, no son importantes en lo que respecta el corazón, si se aman que importa si son gay, bisexual, heterosexual, lo más importante es ser feliz al lado de esa persona especial, como lo es Morinaga para usted- Expresaba Kimura-san
-Pero claro, mientras más personas felices existan en este mundo, mejor mundo será- Completaba Hikari-chan.
Efectivamente había juzgado tan mal a Hikari, durante esa cena todo salió de maravilla, terminamos comiendo los cuatro y platicamos bastante tiempo, hasta que el cansancio arremetía contra mí, sempai lo notó de inmediato:
-Luces bastante cansado Morinaga, será mejor que nos retiremos, además es bastante tarde-
-Por supuesto, seguramente Taiki también debe estar cansado- expresaba Hikari-chan.
-Cuando estoy contigo no me siento cansado mi amor- Le contesto con una sonrisa pícara.
-Ustedes realmente son una pareja tan linda, lucen tan enamorados, yo quisiera que sempai…-
-Mejor cállate ya Morinaga-
-Lo siento es que estoy cansado y no sé lo que digo-
Una vez en el departamento mis ojos se cerraban, con dificultad me puse la pijama y me lavé los dientes, mientras Sempai tomaba un baño yo me recosté en mi cama dejando abierta la puerta, esperando que él quizá llegaría a dormir a mi lado, puse la cabeza en la almohada y simplemente me quede profundamente dormido. La mañana siguiente el dulce calor de tu cuerpo me cubría en un abrazo sobre mi pecho, tu cabello caía sobre mí haciéndome sentir envuelto, lleno de ti. Me levanté y te robe un tierno beso sin poder evitarlo, por lo cual note una sonrisa en tu rostro y un leve sonrojo, no deseaba incomodarte pues era evidente que estabas despierto, por ello me retiré a preparar el desayuno.
Observaba desde la cocina para poder mirar tu reacción y saber de qué manera debería tratarte, siento que siempre que espero demasiado me rompes el corazón, pero quizá ahora las cosas hayan cambiado de verdad y me aceptarás completamente en tu vida. Lo que si entiendo es que no debo forzarte de ninguna manera a que me entregues tu pasión, sino que aguardaré a que tú me lo pidas, ya que nunca he comprendido realmente el momento en el que estás dispuesto, pues todo lo que haces a mí me resulta como si fuera una insinuación para entregarte todo el fuego que me consume.
Esa mañana partí de inmediato hacia la farmacéutica a concluir el trámite y ahí me comentaron que esperaban que comenzara a laborar de inmediato, de modo que firmé algunos papeles, luego me mostraron las instalaciones, conocí a los nuevos compañeros de trabajo, asimismo me asignaron un casillero, para finalmente dejarme ir, en espera de verme al siguiente día por la mañana, como un trabajador más en aquel lugar.
Al llegar al departamento tenía la necesidad de limpiar pues el gran desastre que sempai había dejado esos tres días me horrorizaba, por ello asee por el resto del día hasta dejar todo completamente reluciente, incluyendo nuestras habitaciones. Cambiar las sábanas y tender nuestras camas me hacía preguntarme si uno de estos días te mudarías definitivamente a mí lado para dormir como una pareja. Una vez que concluí todo el trabajo, preparé la cena y las cosas para mi primer día laboral, terminaba completamente exhausto pero deseaba verte antes de dormir, sin embargo me quede durmiendo en el sillón con la televisión prendida hasta que de pronto en mis sueños tus labios tocaban los míos, luego me sacudías cosa que en verdad estaba pasando pues cuando abrí los ojos:
-Morinaga despierta ve a tu cama-
-Sempai ya llegaste, ahhh (bostezo)… La cena está en la mesa, déjame calentarla-
-Ve a dormir Morinaga yo lo hago, no te preocupes-
-Yo quería charlar un rato-
-Lo harás otro día mejor ve a descansar-
-Está bien, hasta mañana-
Tal cual el día anterior me sentía totalmente rendido y agotado para discutir con él, por esa razón fui a mi cama, en la cual al instante me quede dormido. El despertador sonaba trayéndome a la realidad, de nuevo te tenía abrazado sobre mí, el deseo de unirme a ti se volvía algo cautivador para mi cuerpo, verte tan indefenso y con tu ser pegado al mío podía sentir tu erección de la mañana incitándome, necesitaba liberar ese tipo de energía, pero por ahora, mi primer día laboral era algo ansiado, por ello me arregle, prepare nuestro desayuno y me retiré sin poder despedirme de ti puesto que seguías durmiendo.
Mi primer día fue algo bastante emocionante, pero de igual forma difícil, puesto que era totalmente diferente laborar que realizar experimentos a tu lado, pero para mí buena fortuna salí a una hora totalmente distinta de la que siempre salía en la universidad, ahora desde las cinco de la tarde era libre para ir por las compras de la casa y prepararte la cena, necesitaba tanto escuchar tu voz, de modo que te llamé para ver que tan pronto llegarías a nuestra casa, pero cuando escuchaba el tono, justo en la entrada de nuestra casa sonaba tu celular, por ello fui a recibirte sin pensarlo mucho:
-Bienvenido Souichi te extrañe tanto-
-Estoy en casa… Tet..Tetsuhiro-
-Déjame ayudarte, pero dime ¿Cómo te fue?-
-Nada importante, lo que sí quiero saber es que has hecho estos días tú y en el nuevo empleo-
-Bueno pasa y cenemos mientras te cuento, justo terminé de preparar las cosas y esperaba poder comer contigo-
Durante nuestra cena todo era tan maravilloso, escuchar tus palabras sobre los experimentos, estabas tan tranquilo, Hikari-chan hacía las cosas a la primera, por ello estabas tan calmado pues acabaron pronto las labores del día, como siempre solo debías hacer los informes en tu laptop. Por mi parte te narre todas mis experiencias sobre lo acontecido en mi nuevo empleo, me emocionaba compartir contigo todo eso y que tu mostraras interés en lo que yo te narraba, una vez terminada la cena, tomaste tu laptop para continuar con tu labor, entre tanto yo limpie todo lo que habíamos ensuciado. Poco después me di una ducha sentándome un rato a mirar la televisión en lo que me ganaba el sueño, me viste salir del baño y también fuiste a tomar una ducha. Posteriormente te sentaste junto a mi haciendo que mi corazón latiera apresuradamente, estas cosas siempre me ponían tan excitado, tu cabello limpio y el aroma de tu cuerpo con el jabón. Necesitaba pronto un desahogo de toda esta tensión sexual que me provocabas, sino acabaría asaltándote en la cama cuando te acostaras junto a mí, me levante abruptamente y me dirigí a mi habitación, pero antes:
-¿Por qué te vas tan repentinamente Morinaga?-
-Es que yo quería leer un poco y poner música, para no molestarte me voy a mi cuarto-
-No es necesario, yo no estoy viendo la televisión, si tú quieres puedes escuchar música aquí-
-No es eso-
-¿Entonces qué es?-
-No es nada tienes razón ya regreso-
¿Era posible decir qué deseaba tener sexo con él? ¿O acaso decirle que me era urgente masturbarme? Sin lugar a dudas eso era una terrible idea, por ello decidí esperar a que se fuera a dormir para poder liberarme tranquilamente en el baño o mi habitación. Pasaron un par de horas y notaba su cansancio, no obstante lo veía trabajando arduamente, y yo debía levantarme muy temprano para ir a mí nuevo empleo, en esa medida preferí retirarme yo a dormir no sin antes preguntarle:
-¿Souichi no te vas a dormir todavía?-
-No, creo que me quedaré un poco más-
-Está bien porque yo me muero de cansancio, nos vemos mañana-
Justo cuando caminaba a la habitación se levantó siguiéndome detrás de mí me dijo:
-Creo que continuaré con esto mañana, vámonos a dormir-
Me paré en seco y chocó con mi espalda, era tan irresistible sentir su cuerpo pegarse al mío incluso accidentalmente, ¡Oh Dios! No es posible creo que estoy muy excitado por tantos días sin tocarme, quisiera preguntarle pero me golpeara, o tal vez se vaya y ya no dormirá conmigo, pero si duerme en la misma cama de todas formas vera mi erección:
-Voy a lavarme los dientes, en seguida te alcanzo-
Por ello corrí al baño y una vez ahí me recargue en una de las paredes, sacando rápidamente mi pene que se encontraba deseoso, para frotarlo y terminar apresuradamente, puesto que de esta forma podría volver a tu lado en mi cama. El placer me invadía velozmente, pues eran bastantes días sin aliviar mi tensión sexual, cerraba los ojos percibiendo casi la sensación de alivio cuando:
-Morinaga…-
Sempai abrió la puerta viéndome tocarme placenteramente, además de retorciéndome pues estaba cerca del orgasmo, sin decir más volvió a cerrar totalmente sonrojado y se retiró. El total pánico y vergüenza evitaron que pudiera concluir, por ello me resigné retirándome a mi habitación para dormir solo seguramente, pero para mi asombro tú estabas en mi cama con un libro, resignado me recosté y te di la espalda para relajarme sin seguir torturando mi cabeza.
-Lo siento sempai, yo solo-
-No tienes que justificarte, entiendo perfectamente descansa Morinaga-
Más que nunca deseaba tocarlo, pero debía tranquilizarme y esperar a que él tome la iniciativa, aunque eso no sé cuánto tiempo más pueda resistirlo, pero mañana después del trabajo, al estar solo tendré tiempo de sobra.
Me tenías totalmente sumiso ante tu virilidad, podía percibir tu erección frotándose contra mi entrada con una sensación viscosa, aunque dolía un poco la forma en la que estabas intentando entrar teniéndome de lado abrazando mi espalda, juntándome hacia ti con fuerza, escuché un quejido que decía mi apellido:
-Morinaga…-
El despertador comenzó a sonar quitando la fantasía de la realidad, pero extrañamente esa presión en mi trasero no había cesado, tus brazos me rodeaban y apretaban hacía ti, sentía tu humedad impregnando mi pijama, pero de igual manera también la mía, esto era realmente incómodo. Procuré moverme muy despacio para no despertarte, sería el escenario más penoso que jamás habrías presenciado si te despertabas, deseaba huir al baño para darme alivio, pero antes debía liberarme de tu abrazo, cuando al fin conseguí salir ya era algo tarde entonces me dispuse a bañarme con agua fría y salir prácticamente corriendo a trabajar.
El día fue realmente largo, pues los pensamientos sexuales llegaban en todo momento, entonces me intentaba concentrar en las labores, pero me fue muy difícil durante todo el día, una vez afuera, cuando estaba ya cerca del apartamento, mi celular sonó:
-¿Morinaga ya saliste del trabajo?-
-Sí, estoy en la entrada del departamento ¿Qué ocurre?-
-Bueno es que no te había comentado que hace unos días, el profesor Fukushima se llevó a Mika y Tadokoro a asistir en otros experimentos, por ello Hikari y yo no hemos terminado, nos hace falta un par de manos ¿Puedes venir?-
-Por supuesto, enseguida estoy ahí-
Trabajábamos arduamente para completar la fase del experimento, todo estaba saliendo bastante bien, mientras tanto Hikari comenzó a platicar:
-Extraño a mi Taiki, me gustaría poder abrazarlo y darle un beso, no sé cómo ustedes pueden resistir tener a su pareja cerca sin mirar sus ojos deseando sentir esa dulce unión que se experimenta con un beso, es algo tan personal y profundo. En un beso se puede medir el amor, no sólo es la energía pasional que recorre ambos cuerpos en el momento de encontrarse placenteramente las lenguas, sino los latidos del corazón, el suave tacto y por supuesto el profundo sentimiento que los une-
Mientras ella explicaba lo que era un beso no pude evitar mirarlo a los ojos, estábamos bastante cerca, por ello anhelaba más que nunca probarlo, acerque mi rostro al suyo pero me detuve, entonces fui jalado por él, para unir nuestras bocas desesperadamente sin importar que Hikari-chan nos viera, dentro de mí burbujeaba el deseo de poseerlo de modo que continué con el beso hasta que me liberó.
-Sí que están llenos de pasión chicos, pareciera que no se han besado por días-
-Eso es nuestro problema Hikari- Respondió sempai sonrojado.
Besarlo había sido una idea terrible, ahora tenía una erección que no se disimulaba con la bata de laboratorio. Sempai se horrorizó al mirar el bulto que sobresalía de mi bata, se puso en medio de Hikari y yo cubriéndome para decir:
-Creo que es todo por hoy, esto lo meteré a los refrigeradores y tú puedes irte-
-Está bien sempai, nos vemos, que se la pasen bien chicos-
Intentaba controlarme, pensaba en otra cosa, pero aun así todavía percibía en mi boca la ardiente saliva de sempai, cosa que me impedía pensar con claridad, no pude voltearme hasta que escuche que la puerta se cerraba, pues seguramente Hikari había salido ya, por ello esperaba el regaño.
-Morinaga no comprendo, de verdad eres un animal, es cierto que puede resultar… un poco… tu sabes… pero que se te vea tan notorio no lo concibo, además ayer estabas en el baño… ¿No te bastó?-
-No lo resisto más sempai, desde que me fui a Hamatsu no he podido tocarme, llegaba muy cansado, me levantaba muy temprano y ayer cuando me viste simplemente me avergonzaste tanto que ya no pude concentrarme-
-De modo que tú no te… por eso estas tan-
-Lo siento, creo que mejor me voy, te veo en el departamento en la noche-
-Vámonos juntos-
-Deberías dejarme solo un poco de tiempo-
-¡He dicho que nos vamos juntos y se acabó!-
-Como te lo digo más claro sempai, necesito liberarme, quiero tener sexo contigo, pero sé que te molesta, por ello es mejor que mmmmnnn-
Me besaba sin parar, mi cordura se perdía, sujete su cuerpo y lo pegue hacia el mío, una vez que el beso acabó me dijo:
-¡Vámonos ahora!-
-Entonces tu querías que yo…-
-¿Por qué razón siempre tienes que explicarlo todo?-
-No se trata de eso, es solo que desde que hicimos nuestro compromiso, quería darte espacio hasta saber que tú estabas dispuesto sin que yo te forzara ¿Por qué no me lo dijiste antes?-
-Simplemente… yo no sé cómo decirlo-
.
POV SOUICHI
Morinaga venía hacia el restaurant mientras estaba con Hikari, seguramente intentaría hacer una escena de celos, debía pensar rápido para evitar algún problema.
-¿Qué ocurre sempai parece preocupado? ¿No era tu novio Morinaga-sempai?-
-No lo digas de esa forma, es demasiado-
-Lo siento, no sabía que te incomodaba, pero dime-
El celular de Hikari comenzó a sonar insistentemente:
-¡Es Taiki!... Hola corazón ¿Qué necesitas?... ¡Sí! … Estoy en un restaurant que queda por la universidad… Exacto en ese… Entonces aquí te espero-
-¿Tu novio viene para acá?-
-Si sempai, no debe tardar, estaba estudiando y ya terminó, pero usted no me ha dicho qué le pasa-
-Bueno es que Morinaga tiene celos de ti y si me ve cenando contigo seguramente hará una escena aquí mismo, de hecho viene para acá-
-No te preocupes déjamelo a mí y no pasará nada-
Mientras me decía eso pude ver entrar a Morinaga bastante furioso, parecía estar a punto de llorar o gritar:
-Sempai, que haces cenando con ella-
-Tetsuhiro cálmate no es lo que crees-
-¿Qué es lo que creo?-
-Morinaga-sempai, mi prometido no debe tardar en llegar, si gustan los dejo a solas hacen una linda pareja-
Hikari había tranquilizado la ira de Morinaga al mostrarle que no tenía ningún interés en mí, usando a su novio, sin lugar a dudas ella también es bastante especial, una buena amiga, lo que no comprendo es porque demonios tienen que ponerse a hablar de mí como si no estuviera y decir tantas cosas sin sentido.
-Ya terminaron de hablar de mí o quieren que me vaya para que sigan-
-No te enojes Souichi, es sólo que ella es la única que lo sabe-
-Ahí está mi novio ¡Taiki ven aquí!- Expresaba Hikari
Nos presentaba al hombre que la hacía feliz, ese cambio en la línea temporal realmente afectaba su destino, ahora no estaba deprimida sino que parecía enamorada, mis pensamientos fueron interrumpidos cuando comencé a escuchar demasiadas cursilerías juntas:
-No cariño, apenas terminé de estudiar y necesitaba verte- Respondía Kimura-san.
-Eres tan lindo, por eso te quiero mi corazón-
No podía soportar escuchar más de eso por eso al preguntarle a Morinaga por su trabajo nos contó, entre otras cosas, que se quedaría en Nagoya, me quitaba un peso de encima saber que no tendría que estar lejos de él por tanto tiempo.
Luego Hikari explicó que volvía al camino de la otra Hikari que yo conocía, volviéndose investigadora a mi lado, sin embargo algo totalmente inesperado era que se casaría, ambos explicaron los pormenores de cómo se conocieron.
-¿Ustedes desde cuando se enamoraron?- Hikari nos preguntaba con mucho descaro.
-¿Hikari no se suponía que guardarías el secreto?- Le respondí molesto.
-Oh Sou-sempai lo siento pero a Taiki no le tengo secretos, además él no le importa y no lo hará público-
-No tenía idea que tus sempais eran una pareja gay-
Escuchar eso era el acabose, como se atrevían a decirme gay, pero observar a Morinaga inquieto por las palabras que me saldrían me contuve:
-Yo no soy gay, es solo que Morinaga es alguien especial-
-Oh bueno, no es razón para enojarse Tatsumi-san, en realidad las clasificaciones que hacen las personas, no son importantes en lo que respecta el corazón, si se aman que importa si son gay, bisexual, heterosexual, lo más importante es ser feliz al lado de esa persona especial, como lo es Morinaga para usted- Expresaba Kimura-san
-Pero claro, mientras más personas felices existan en este mundo, mejor mundo será- Completaba Hikari-chan.
Detestaba las justificaciones pero realmente era verdad, solo era feliz si estaba con él. Una vez que comieron deseaba estar a solas con Morinaga, tantos días sin estar a su lado me hacían desear besarlo, cosa que jamás haría delante de nadie:
-Luces bastante cansado Morinaga, será mejor que nos retiremos, además es algo tarde-
Marchábamos hasta nuestro departamento, por alguna razón miraba su mano y la mía hormigueaba con ganas de sujetarlo caminando juntos de esa manera, me pregunto que se sentirá, pues al ver a Hikari y Taiki sus rostros cambiaron cuando unieron sus manos. Aunque a veces me gustaría decirle cuanto lo extrañe y que necesito tanto estar a su lado, sobre todo estos días tan solitarios, algo dentro de mí me impedía decirle lo que pensaba, sin embargo me conformaba con tenerlo cerca.
Una vez llegamos, Morinaga realmente lucía extremadamente cansado, estaba tan callado y sus ojos se notaban pesados, seguramente el viaje con los trámites le agotaron la energía, pero no por ello dejaba de mostrar su hermosa sonrisa. ¡Cómo puedo pensar en cosas tan tontas! De alguna manera esto se estaba convirtiendo en una obsesión, puesto que su sola presencia me daba tanta tranquilidad, no podía pensar en dormir en otro lado que no fuera junto a él, me he convertido en un total homo-baka, ahora hasta mi corazón late a prisa de solo pensar un poco en él.
Imaginaba que si lo dejaba bañarse primero seguramente se dormiría cuando yo me metiera a bañar y esperaba poder tenerlo despierto para que me viera entrar a su cama, creo que deseo que me toque, pero no es posible, no debería tener este tipo de prentenciones, siempre es él quien me obliga o quien insiste, acaso no debía hacer las cosas diferentes para no perder su amor. Una vez salí de bañarme me puse la pijama en mi habitación, fui con él a decirle que el baño estaba listo, pero entonces lo mire y estaba profundamente dormido, por ello solo me acomode a su lado, como no lo sabría pues dormía plácidamente, use su brazo de almohada y lo abrace para soñar totalmente feliz.
Por la mañana me movías para levantarte, pero justo en ese instante me diste un tierno beso en los labios, no obstante no hice ningún movimiento para que no te percataras de que yo había despertado. No sabía qué hacer, cómo reaccionar, por ello espere a que te retiraras para levantarme e ir en tu busca:
-Buenos días Tetsuhiro-
-Buenos días Souichi-
Había estado esperando todos estos días para poder decirte por tu nombre, incluso tenía que pensarlo mucho para poder actuar, ya que me hacía sentir algo ansioso el hacerlo, pero sabía que a ti te agradaría, como aquellas veces en Fukuoka. Me sorprendió aunque no debería, el escuchar mi nombre, pero lo intenté ocultar. Mis sutilezas no eran notadas, te veías algo tenso por tu trámite con la Farmacéutica, de modo que saliste prácticamente volando sin despedirte de mi, no me habías besado desde hacía varios días, aunque no lo dijera lo necesitaba, como puedo ser tan idiota de necesitar unir mis labios a los tuyos, ¿Para qué? Es solo algo sinsentido, pero me molestaba, por ello me retiré a mi amado laboratorio donde las cosas son normales.
-Buenos días sempai-
-Buenos días Hikari-
Hikari llegaba casi tan temprano como yo, era la primera en llegar desde que se había unido al equipo, parecía gustarle mucho el estar con las investigaciones, Mika y Tadokoro ya no eran necesarios pero no iba a correrlos si les beneficiaba aprender.
-Luces algo tenso Sou-sempai-
-No es nada Hikari-
-¿Tetsu-sempai te ha tratado mal? Si parece tan amoroso-
Me había sonrojado por su comentario, él es tan amoroso… pero no me gusta que haga eso, cosa que no le comentaría a Hikari.
-No es nada-
-Vamos sempai cuéntame, él te adora ¿No? Anda dime-
Sabía que no se callaría hasta decirle algo, por ello:
-Es que parecía tan tenso con lo de su trabajo, que no me contó nada sobre su viaje-
-¿Si te sientes así porque no se lo dices?-
-No lo entiendes Hikari, es que yo no soy gay, como podría-
-Hay sempai otra vez tú y esa forma tan tsundere tuya, que no sabes porque Tetsu-sempai es tan inseguro, debe ser por tu forma de negar las cosas, si lo quieres que importa, nadie dijo que fueras gay-
En eso nos interrumpieron primero Mika que llegaba y luego Tadokoro, los cuales me habían salvado de seguir siendo expuesto como rata de laboratorio, de manera que continuamos con nuestra labor hasta que por la tarde llegó Fukushima sensei:
-Veo que todo va excelente por aquí, tiene rato que no escuchamos gritar a Tatsumi-san, quiere decir que están trabajando muy bien, pero tengo malas noticias, me comentan que requieren a uno o dos de sus asistentes temporalmente para otro experimento, ya que usted los entrena muy bien-
-Como gusten, ¿Quién de ustedes se va a otro experimento?-
-Yo- Expresaban Mika y Tadokoro al mismo tiempo.
-Adelante chicos pueden irse-
-Excelente Tatsumi-san, se los regreso en un par de semanas, espero que no le hagan tanta falta-
-No se preocupe, Hikari está haciéndolo muy bien-
Ahora que Mika y Tadokoro se fueron, ese día tuvimos realmente bastante trabajo por hacer, por ello llegue bastante tarde al departamento, pero con mucha ilusión de poder verlo, no comprendo mi obsesión, pero me siento tan impaciente por estar ahí. El novio de Hikari estaba afuera para recogerla así que verlos juntos de la mano me causaba un cierto pesar en mi corazón, como que algo me faltaba. Una vez adentro dije:
-Ya estoy en casa-
Sin embargo no obtuve respuesta, camine y vi que la televisión estaba prendida con Morinaga profundamente dormido sobre el sofá; se veía tan hermoso, no pude evitar pensar en eso, debía resistir mis impulsos, no era correcto ser tan débil ante él, pero sus labios me invitaban a probarlos, necesitaba sentir su calor; fue cuando sin saberlo ya lo estaba besando, creo que mi amor me está consumiendo poco a poco. Después del beso decidí enviarlo a dormir a su cama, nuestra cama:
-Morinaga despierta ve a tu cama-
-Sempai ya llegaste, ahhh (bostezo)… La cena está en la mesa, déjame calentarla-
-Ve a dormir Morinaga yo lo hago, no te preocupes-
-Yo quería charlar un rato-
-Lo harás otro día mejor ve a descansar-
-Está bien, hasta mañana-
No comprendo cómo puede ser tan exageradamente considerado, para anteponer su cansancio sobre atenderme, no era necesario, pero a ti, a tus palabras era lo que más extrañaba. De alguna forma el día de hoy esperaba que te me lanzaras por lo menos con un beso como esos que me hacen perder las fuerzas, aunque será mejor que descanses. Calenté mi comida y cene frente a la televisión extrañando tu compañía y tu platica, una vez que terminé me fui a dormir a tu cama de nuevo expresando aquello que no puedo cuando estas despierto, si ya lo hice una vez porque me cuesta tanto decirlo:
-Te amo Tetsuhiro-
-Sempai-
Me encantaba poder abrazarte sin que tú supieras, pero no escuchar tus palabras de amor me hacía sentir algo triste a pesar de que te tenía a mi lado, era como todas esas veces en el hotel, me aferraría a tu cuerpo para siempre, para que no desaparecieras otra vez de mi lado.
Cuando me levante te habías marchado, nuestra casa se sentía tan sola, me hacía preguntarme si todo era un sueño y no existías, sobre todo porque en el laboratorio estaba Hikari, pero no era la misma, además bastaba una llamada a tu celular para saber que me adorabas, pero no sería capaz de preguntarte lo que necesito escuchar. No comprendo que cara tendría en el laboratorio mientras miraba por la ventana que Hikari me abrazó tiernamente haciendo que suspirara.
-Hikari ¿Qué haces?-
-Parecía que necesitabas un abrazo, te salude pero no respondiste y cuando me acerque a ti te veías melancólico ¿Te pasa algo malo? Confía en mí no soy chismosa, además ya se tu secreto-
-No es nada, solo soy un tonto que cada día se vuelve más imbécil-
-No te comprendo, Tetsu-sempai y tú discutieron-
-No hemos podido ni hablar, como podría discutir con él-
-Entonces lo extrañas pues él estaba contigo todo el tiempo en el laboratorio ¿No es así?-
-¿Quién podría extrañar a un encimoso como él?-
-No soy psicóloga pero es obvio que lo extrañas aunque deseas negarlo, si te pone tan mal porque no le llamas-
-Llamarle, ni que estuviera desesperado-
-Vamos ya cálmate sempai, necesito entender porque tienes tanto problema para aceptar que es el amor de tu vida y que lo extrañas-
-Se escucha tan ridículo eso del amor de tu vida, si somos dos hombres como podría ser posible-
-Explícame desde el principio, ya que pasaremos horas aquí, será mejor que te conozca para ayudarte a lidiar con tus extraños problemas, haber dime ¿Cómo comenzó su relación?-
-¡Cómo te atreves a pedirme algo así!-
-Si no me cuentas llamare a Tetsu-sempai y le diré que lo extrañas, recuerda que me dio su número-
La maldita chantajista Hikari siempre lograba lo que se proponía, sacarme la verdad era su especialidad, por ello mientras trabajábamos ese día, no tuve más remedio que contarle todo por segunda vez, pues a su otra yo ya le había contado todo sobre mi relación con él.
-Hay algo que no entiendo sempai, como es que pasaron de pedirle estar a tu lado a ser una pareja, que te hizo entender que lo amas, para que de pronto se lo dijeras-
-Nunca dije que lo amara-
-Bueno seguramente se lo dijiste, como yo a Taiki cuando me pidió casarnos-
Sin lugar a dudas no podía explicarle viajes por el tiempo ni nada por el estilo, por ello omití esa parte:
-Tuve un sueño donde él se alejaba de mí y por eso al despertar solo quería decirle que yo… ¡Por qué rayos te estoy contando todo a detalle!-
Esa mujer siempre tiene ese efecto en mí para hacer las preguntas adecuadas, no es posible.
-No te preocupes ahora entiendo todo. Ahora que conozco un poco tu historia, solo te puedo decir que deberías decirle, no sé porque tu miedo a pedir un abrazo, me imagino que hasta para el sexo te debe dar terror pensar en preguntar-
-¡Hikari ya basta! Otro comentario de ese estilo, olvidare que somos amigos y te iras de mi laboratorio-
-Hay sempai relájate, es la cosa más natural pedirle a tu amado un beso, una caricia o cualquier cosa, mas durante la intimidad es especial decirle al oído lo que te gusta, lo que sientes-
-¿Cómo puedes hacer algo así? ¿No te da vergüenza?-
-Claro que no, es preciso, él debe saber que lo necesito, quiero hacerlo feliz, es indispensable que sepa que adoro sus besos y todo lo que hacemos para que su amor crezca, para que esté seguro de mi amor, por decirlo una vez no es para siempre, hay que reafirmarlo. También hay que demostrar afecto, abrazos besos y seducirlo, se nota que te cuesta con palabras, entonces intenta con acciones, tú sabes que cosas hacen que tu pareja se sienta deseoso y si no entonces solo intenta besarlo eso nunca falla, que sienta tu cuerpo-
Lo que ella decía era verdad, mis padres solían ser tan cariñosos, pero esto es totalmente distinto somos hombres, no podemos estar… pero quiero que sea feliz, también yo lo necesito.
-Bueno, por qué no dejamos esto para mañana, me gustaría visitar a Taiki, quiero besarlo, lo extraño y usted a Tetsu-sempai-
Accedí pues ella tenía razón, por esa razón ambos salimos rápidamente del laboratorio, mientras tanto en el camino pensaba que quizá debía ser un poco menos reprimido, pero me hacía sentir tan tonto pensar en hacer cualquier cosa para seducirlo, era repulsivo, contra la naturaleza y quería hacerlo a pesar de ello. Buscaba las llaves en mi mochila cuando el celular sonaba, para mi fortuna era él.
-Bienvenido Souichi te extrañe tanto-
-Estoy en casa… Tet..Tetsuhiro-
-Déjame ayudarte, pero dime ¿Cómo te fue?-
-Nada importante, lo que sí quiero saber es que has hecho estos días tú en el nuevo empleo-
-Bueno pasa y cenemos mientras te cuento, justo terminé de preparar las cosas y esperaba poder comer contigo-
Extrañaba tanto tu conversación, era la primera vez que podíamos hablar como los buenos amigos que somos, mi corazón saltaba de alegría al explicarte todo lo que había pasado en los que solían ser nuestros experimentos, ahora que ya no tenías celos de Hikari también te podía hablar de ella. De igual manera me di cuenta que ese nuevo empleo tuyo te parecía tan gratificante.
Terminando la cena me dispuse a trabajar con mis informes de los experimentos, tu entre tanto limpiabas para luego bañarte. Las palabras de Hikari resonaban en mi cabeza ¿Debería tomar una ducha contigo? A pesar de que eran cosas que hacen las parejas me avergonzaba pensarlo siquiera, pero deseaba que tomaras mi cuerpo, desde aquel día que volví del viaje mis pensamientos rondaban a todo lo que tú eras o lo que hacías, me quemaba por dentro la espera de poder tenerte conmigo.
Miraba desilusionado que mi trabajo no avanzaba, mi concentración era prácticamente nula, pero no me daría por vencido, al ver que salías del baño supuse que me relajaría una ducha cosa que funcionaba, pero al volver a sentarme contigo deseaba lanzarme sobre ti, sentirte tan próximo era una tortura, nunca entendí eso que me decías sobre tontear y provocar deseo, pero tu sola presencia lo conseguía, no era propio sentir eso, sin embargo lo sentía. Justo cuando la frustración llegaba a un punto insoportable te levantaste:
-¿Por qué te vas tan repentinamente Morinaga?-
-Es que yo quería leer un poco y poner música, para no molestarte me voy a mi cuarto-
-No es necesario, yo no estoy viendo la televisión, si tú quieres puedes escuchar música aquí-
-No es eso-
-¿Entonces qué es?-
-No es nada tienes razón ya regreso-
Regresabas con música y un libro en la mano, me ponía ansioso todo esto pero aún trataba de seguir mi informe con poco éxito, la música parecía tranquilizarme un poco pero aun así comenzaba a tener pensamientos sucios, mi corazón saltaba, imaginaba escenas de nosotros, hasta que el cansancio me traía a la realidad:
-¿Souichi no te vas a dormir todavía?-
-No, creo que me quedaré un poco más-
-Está bien porque yo me muero de cansancio, nos vemos mañana-
Se iba sin notarme, sin darme un beso, debía detenerlo lo seguí muy de cerca diciendo:
-Creo que continuaré con esto mañana, vámonos a dormir-
Al escuchar eso se detuvo y choque con él, deseaba abrazarlo ahí mismo pero ya iríamos a la habitación, seguramente ahí me lo hará, antes de que pensara en más cosas él dijo:
-Voy a lavarme los dientes, en seguida te alcanzo-
Se notaba su prisa por llegar a dormir conmigo, recordé que yo también debía lavarme los dientes así que regrese al baño y al abrir la puerta estaba tocándose, se masturbaba, me había quedado petrificado ¿Sería que ya no deseaba hacérmelo? De mis labios solo pude expresar con horror y algo de enojo:
-Morinaga…-
Cerré inmediatamente la puerta y pensé detenidamente en lo que acontecía, debería hablar y preguntarle ¿Es posible que le guste tocarse y no el sexo? Si eso era verdad, ¿Por qué ahora? Antes dijo que deseaba hacerlo diario, si se masturbo quiere decir que ya no me hará nada. Eso debe ser lo mejor no debería tener esos pensamientos ¿Qué debo hacer? Tome uno de los libros y me metí a la cama, a los pocos minutos él llegaba cabizbajo y yo fingiendo leer, se metió bajo las cobijas dándome la espalda y hablo:
-Lo siento sempai, yo solo-
-No tienes que justificarte, entiendo perfectamente descansa Morinaga-
A pesar que creía era lo correcto, una parte de mí estaba totalmente decepcionada, otra noche más sin poder sentir al menos sus labios, ¿Será que está enojado?
El calor de tu cuerpo me inundaba, la sensación era absolutamente placentera, me envestías una y otra vez, lo que más me gustaba era como mi miembro rosaba tu abdomen era tan real junto con mis manos aferrándome a tu espalda en cada embestida. Cuando desperté no estabas a mi lado, y yo tenía una tremenda erección mojada, ese tipo de cosas no me habían pasado desde que era un adolescente, soñar contigo me indicaba lo que mi mente intentaba negar, que mi cuerpo te necesitaba a pesar de ser antinatural, yo te amaba y te deseaba.
Desayune algo molesto y frustrado, para pesadamente ir a la universidad, el trabajo acumulado que habíamos dejado pendiente el día anterior no nos hacía esperar, incluso el almuerzo fue ahí mismo, con tal de avanzar un poco. Las cosas se complicaban y nos faltaba ayuda, se hacía cada vez más tarde, entonces pensé que quizá Morinaga podría venir a ayudarnos, por lo cual le llamé para preguntar:
-¿Morinaga ya saliste del trabajo?-
-Sí, estoy en la entrada del departamento ¿Qué ocurre?-
-Bueno es que no te había comentado que hace unos días, el profesor Fukushima se llevó a Mika y Tadokoro a asistir en otros experimentos, por ello Hikari y yo no hemos terminado, nos hace falta un par de manos ¿Puedes venir?-
-Por supuesto, enseguida estoy ahí-
Al llegar Morinaga todo fue más fácil, ellos dos eran realmente buenos en lo que hacíamos, cuando estábamos por terminar Hikari expreso:
-Extraño a mi Taiki, me gustaría poder abrazarlo y darle un beso, no sé cómo ustedes pueden resistir tener a su pareja cerca sin mirar sus ojos deseando sentir esa dulce unión que se experimenta con un beso, es algo tan personal y profundo. En un beso se puede medir el amor, no sólo es la energía pasional que recorre ambos cuerpos en el momento de encontrarse placenteramente las lenguas, sino los latidos del corazón, el suave tacto y por supuesto el profundo sentimiento que los une-
Cuando ella describía un beso recordé la sensación que extrañaba tanto, sus suaves labios posesionándose de mi corazón, me hacía desear profundamente besarlo a pesar de Hikari estaba con nosotros. Lo miré a los ojos y ahí estaba todo lo que mis pensamientos anhelaban, humedeció un poco sus labios y acercó su rostro al mío, pero se detuvo, fue en ese instante que no resistí más, tomando su bata para arrastrarlo hasta mi boca que se moría por probarlo finalmente. Una vez que mi cuerpo experimentaba estas sensaciones tan poderosas, decidí detenerme antes de que pudiera hacer algo que nos avergonzara.
-Sí que están llenos de pasión chicos, pareciera que no se han besado por días-
-Eso es nuestro problema Hikari-
Le había respondido pensando en que tenía razón y era mucho tiempo sin habernos besado, agache a cabeza avergonzado para mirar que de la bata de Morinaga se alzaba su erección, era más notoria de lo normal ¿Cómo podía estar en celo todo el tiempo? Si apenas ayer lo había descubierto liberándose. Me miró con preocupación, entonces decidí deshacerme de Hikari para reprender al idiota.
-Creo que es todo por hoy, esto lo meteré a los refrigeradores y tú puedes irte-
-Está bien sempai, nos vemos, que se la pasen bien chicos-
Esto debía ser un problema de adicción al sexo tal cual siempre pensé, no era posible que alguien se pusiera tan emocionado por un simple beso, incluso yo sentí un poco de calor pero era controlable.
-Morinaga no comprendo, de verdad eres un animal, es cierto que puede resultar… un poco… tu sabes… pero que se te vea tan notorio no lo concibo, además ayer estabas en el baño… ¿No te bastó?-
-No lo resisto más sempai, desde que me fui a Hamatsu no he podido tocarme, llegaba muy cansado, me levantaba muy temprano y ayer cuando me viste simplemente me avergonzaste tanto que ya no pude concentrarme-
-De modo que tú no te… por eso estas tan-
-Lo siento, creo que mejor me voy, te veo en el departamento en la noche-
-Vámonos juntos-
-Deberías dejarme solo un poco de tiempo-
-¡He dicho que nos vamos juntos y se acabó!-
-Como te lo digo más claro sempai, necesito liberarme, quiero tener sexo contigo, pero sé que te molesta, por ello es mejor que mmmmnnn-
Debí haber sabido que tú eras tan imbécil conteniéndote y haciéndome pensar que estabas extraño, como todas las veces besarnos así me ponía en un estado de desesperación para unirme a ti:
-¡Vámonos ahora!-
-Entonces tu querías que yo…-
-¿Por qué razón siempre tienes que explicarlo todo?-
-No se trata de eso, es solo que desde que hicimos nuestro compromiso, quería darte espacio hasta saber que tú estabas dispuesto sin que yo te forzara ¿Por qué no me lo dijiste antes?-
-Simplemente… yo no sé cómo decirlo-
-Entonces vámonos, no puedo esperar más te necesito-
En el departamento las caricias no esperaban más, los dulces besos llenaban nuestros corazones que ahora no necesitaban hablar, para expresar todo eso que los días pasados había sido contenido. El amor se sentía diferente, desde que aquella locura llenaba mi cabeza con Morinaga todo el tiempo, a pesar de que días atrás le había confesado mis sentimientos, ahora la intensidad de las caricias y el ardor del amor me sobrecogía, me causaba desesperación, tenía ganas de fundirme totalmente para ser uno.
Su desesperado instinto me tocaba todos los lugares que sabía me hacían enloquecer, incluso sus dedos que me relajaban parecían hacerlo nerviosamente pero con mucho amor. Notaba su impaciencia, ante cada gemido y con cada beso lo transportaba al total placer; se había contenido todos estos días aun estando a mi lado, todo para demostrarme que quiere mi felicidad, por lo cual ahora esperaba mi entrega y yo ansiaba concederla:
-Ya estoy listo, adelante-
Saco sus dedos de mi interior y los remplazo poco a poco con su duro eje que se deslizaba suavemente, no necesitaba mucho tiempo para acostumbrarme desde que había experimentado con él en Fukuoka, pero Morinaga no lo sabía, de modo que comenzó con las envestidas lentamente. Cada suave toque sobre mi piel me hacía temblar con emoción, como nunca en toda la vida percibí jamás, era tan fuerte el sentimiento que no pude evitar expresar:
-Te amo Morinaga, te amo tanto que toda la vida no bastaría para demostrarlo-
-Dímelo pero con mi nombre, quiero escucharlo Souichi mi vida-
Las envestidas aumentaban su ritmo, fue cuando la pasión nublaba todo lo que yo era, para simplemente necesitar expresar lo que tú anhelabas oír:
-Tetsuhiro, te amo-
-También te amo, te amaré por siempre-
Había dicho en su última estocada tocando la parte más sensible dentro de mí, haciendo que de alguna forma mi cuerpo y el suyo fueran uno en mente y alma.
Las noches se volvieron nuestras, evidentemente no estaba dispuesto a ceder ante tu lujuria o la mía todas las noches, pero sentir tu calor era algo irresistible. Despertar y encontrarte durmiendo, para escucharte decir mi nombre en nuestra casa y durante el sexo, era sin lugar a dudas las cosas más agradables que podía experimentar a tu lado.
Mientras nos dirigíamos a casa de Hikari, recordaba que estos últimos siete años se fueron tan rápido, desde que había viajado entre realidades alternas y a través del tiempo, nuestro vínculo se volvió totalmente sólido. Por nada del mundo cambiaría esa experiencia de conocer en cuerpo y alma a todas tus partes, pero después de eso volvernos una pareja fue todavía más increíble, realmente el amor era la cosa más importante por conocer en la vida, puesto que luego que descubrí lo que sentía, no quise alejarme de ti. Hemos compartido la misma cama desde entonces y no pienso dejar de hacerlo, recuerdo todavía cuando mandaste comprar una cama enorme para poder dormir más cómodos, pero de alguna manera no la necesitábamos pues siempre amanecíamos abrazados en un rincón de la misma.
Estos años para nosotros el tiempo se había detenido, nunca percibí el pasar del tiempo, pues me encantaba compartirlo contigo, no obstante, todo a nuestro alrededor se movía. Conseguí mi doctorado y me convertí en investigador al lado de mi inseparable fastidiosa amiga Hikari, la cual se había casado al siguiente año con su amado Taiki, y dos años después daba a luz al pequeño Taiki junior, que había crecido bastante rápido; en ocasiones nos lo dejaba a cuidar mientras ellos salían, Morinaga era el que se hacía cargo, pero no puedo negar que es bonito cuidar un pequeño.
El evento que nos reunía era el cuarto cumpleaños del pequeño, por alguna razón verlo de esa edad me recordaba tanto a Morinaga niño, tan inocente y tierno que creyó que yo era su ángel, pero me gusta serlo y protegerlo de todos esos que lo han rechazado.
Mi querido Tetsuhiro a pesar de todo lo que había vivido parecía ser tan feliz, no cambiaba ni un poco, siempre sonriente, cariñoso, un total y completo idiota, pero lo amaba tal cual era. También era muy buen trabajador, pues en la Farmacéutica había llegado lejos, lo habían ascendido, puesto que ahora era jefe de una sección importante ahí, a pesar de sus responsabilidades, buscaba tiempo para ayudarnos en las investigaciones, se encargaba de los quehaceres, de hacer la comida, todo sin que lo viera quejarse, realmente era el hombre perfecto.
Al llegar a la fiesta, el pequeño Taiki corrió a abrazarnos:
-Tetsu-nii, Sou-nii, que bueno que llegan, tienen que ver mis regalos, vamos a jugar-
-Espera Ta-kun ya suéltalos, vengan chicos les sirvo un trago- Expresaba Hikari.
-No es justo ellos vienen a jugar conmigo mamá-
-Yo voy contigo, vamos-
-Gracias Tetsu-nii-
-Dejemos que los niños jueguen Hikari vamos a beber-
Miraba a Tetsuhiro jugando con unos cochecitos y recordaba de nuevo las horas jugando a su lado, aunque a veces fueron una tortura, me hacía tan feliz verlo sonreír y cada que Ta-kun me abrazaba recordaba también sus tiernos abrazos. Verlos jugando era como pensar en que él podría ser un excelente padre. En ese instante mis pensamientos fueron interrumpidos:
-¿Que ocurre Sou-kun?- Hoy te noto algo distante.
Por ello le respondí a Hikari con lo que salió de mi corazón:
-Es una lástima que tú puedas tener al pequeño Taiki, de alguna forma sé que es imposible pero me gustaría tener un pequeño Tetsuhiro para cuidar y proteger-
-Hay amigo, lo siento, pero ya saben que ustedes son los geniales tíos de Ta-kun, estoy segura que los adora-
.
Una semana después de esa fiesta, Hikari nos había citado en su casa de nuevo para darnos una noticia; aunque era bastante frecuente visitarla, me intrigaba su actitud toda la semana, parecía que algo tramaba, pero por más que le preguntaba no me explicaba nada al respecto.
La semana como siempre acababa rápidamente en nuestro ocupado mundo que no se detenía, el sábado llegaba para alistarnos e ir a la reunión con Hikari:
-¿Cuál crees que sea la noticia Souichi?-
-Supongo que se irán de viaje y nos dejarán a Ta-kun otra vez-
-¡Sería genial! Es tan lindo, ¿Qué no te gusta tenerlo aquí?-
-Bueno no se trata de eso, es sólo que-
Mi sonrisa me delataba, era bueno tener un niño corriendo y jugando con nosotros, le daba vida a nuestro departamento.
-Ya te vi, sonreíste, por eso te quiero, pareces duro pero adoras ese pequeño-
-No tienes que hacerlo notar idiota, mejor vámonos, ya que nos deben estar esperando-
Llegábamos a la casa de Hikari, nos sentaron algo serios en la sala, al pequeño Ta-kun lo mandaron a jugar a su cuarto, para hablar en privado:
-Chicos, Taiki y yo hemos pensado mucho en esto, sabemos que ustedes son una increíble pareja, como nosotros merecen tener la felicidad con la que hemos sido bendecidos, por ello decidimos que si ustedes lo quieren yo puedo tener un bebe para ustedes-
-¡EHHH!-
