Ok, Hola a tod s, mil gracias por todos los comentarios, estoy muy feliz por todo lo que me escriben, lamento no haber podido actualizar antes, pero ya saben que a veces se complican las cosas y no pude escribir mucho que digamos, pero aquí esta, de hecho paso de rápido para dejar el Capi. No olviden que espero sus comentarios. Saludos.
Capítulo 16
-es hermoso - Peeta beso una y otra vez mi frente - gracias Kat - murmuro entre besos.
-Liz, ¿el bebé está bien? - logre preguntar, necesitaba saber que todo iba bien.
-así es, crece bien, el ritmo se escucha perfecto y eso nos indica que tienen 9 semanas, el crecimiento fue leve pero significa que fue el corazón el que tomó fuerza en esta ocasión- sus palabras lograron deshacer toda la tensión que habíamos tenido, lograron relajarme y permitirme disfrutar del sonido regular que se expandía en el consultorio.
-es increíble - Mi esposo ponía mucha atención a la imagen -¿cuándo podremos saber el sexo?- la sonría que se dibujó en su rostro fue... como ver a un niño recibiendo su pastel de cumpleaños. Liz y yo reímos ante su comentario, en verdad él estaba muy ansioso.
-tranquilo, todo a su tiempo, ve disfrutando de cada etapa - Liz contesto mientras seguía tomando notas y medidas - si tuviéramos la tecnología del 4 o del 13, en la semana 14 lo podríamos saber, pero con estos aparatos puede ser hasta la 16 -
-es tan pequeño - comente apenas audiblemente.
-algunas parejas prefieren que sea sorpresa - Liz se encogió de hombros - para ponerle más sorpresa cuando nacen -
-oye suena interesante- Peeta me vio de forma interrogante.
-no, preferiría saber, si de por si todo esto es... Alucinante, imagínate tener esa incertidumbre-
-vamos Kat, sería divertido, es mas todos estaríamos especulando, Haymitch y Johanna iniciarían apuestas -
-no Peeta, porque serían capaces de molestar a Paul y Liz hasta que les digan -
-eso tenlo por seguro- esta vez Liz negó con la cabeza y empezó a retirar el gel de mi vientre.
-Bueno ya lo pensaremos – Peeta de repente me robo un beso, digo que me lo robo porque no lo esperaba, tan rápido se posó en mis labios que no lo vi venir, pero también se retiró velozmente, era tanto su entusiasmo y animo que hasta contagiaba, así que no dudaba que pronto alguien se daría cuenta, en especial Haymitch.
El festejo del distrito la pase encerrada en casa, Peeta tuvo que entregar muchos pedidos, así que gran parte de la mañana la estuve sola, salvo cuando Effie vino a tratar de que saliera a disfrutar de la convivencia con el resto de los habitantes, reclamándome que en esta ocasión era algo bueno que celebrar, pero Haymitch apareció y le dijo que me dejara en paz, que yo tenía mis motivos, incluso le propuso que mejor fuera ella, que tampoco estaba de ánimos, que se quedaría conmigo un rato en lo que Peeta regresaba. Su actitud me desconcertó, estaba muy tranquilo, como si quisiera cuidar de mí, así que me pregunte si Peeta no se habría delatado en algún momento y lo que quería Haymitch era sacarme la sopa de lo que estaba pasando en estos momentos, pero al final Effie se lo llevo para que la acompañara.
Cuando Peeta llego estaba metida en cama, dormitando después de haber tenido una especie de crisis de pánico, porque me empecé a preguntar nuevamente si sería buena madre o si el bebé llegaría a todas sus semanas de gestación, si mi madre podría venir para el alumbramiento, incluso también me pregunte si podría seguir trabajando, porque no me gustaría dejar al bebé en guardería como lo hacía Liz, no querría quitarle el ojo de encima.
-Hola hermosa – dijo Peeta sobre mi oído al recostarse a mi lado -¿Cómo vas? –
-No muy bien – fui sincera, no tenía caso, era necesario enterarle, aparte él me conocía muy bien.
-¿Por qué?- me obligo a girarme - ¿por la fecha o te sientes mal? –
-Ambas, buen no me siento mal físicamente – acaricie su rostro para tranquilizarlo.
-Entonces… -
-Tengo miedo Peeta, yo odio esta fecha porque perdí a Prim, no quiero volver a pasar por nada igual y tengo tandas dudas –
-Vamos tranquila, con respecto a lo de Prim, bueno es algo muy doloroso, pero sabes que las cosas han cambiado, y no te culpo por tener miedos con respecto a nuestro bebé – me sorprendió su comentario – yo también los tengo, más porque tu salud y la del bebé de cierto modo están vulnerables –
-Sí, pero también viene un después, son tantas cosas, si seremos bueno padres, si no va haber complicaciones en el parto, si puedo seguir trabajando, ¿Qué pensara cuando me oiga gritar por las pesadillas? –
-Hey – Peeta me abrazo porque las lágrimas estaban amenazando en salir – Kat, nadie nace sabiendo ser padre, pero lo importante es poner todo de nuestra parte para que esa personita – señalo mi vientre – se sienta amada y sea feliz, de la complicaciones pues esperemos que no las haya, depende de que te cuides mucho, lo de trabajar bueno… no me lo había planteado, pero ya ves a Liz, Johanna y el resto de nuestros amigos, han sabido llevar las dos cosas, aparte no estás sola Kat, es nuestro – recalco mucho esa última palabra – hijo, es un pedacito de Katniss y otro de Peeta, así ambos somos responsables de igual manera –
-oh Peeta – escondí mi rostro entre su cuello, como siempre, tenía las mejores palabras – ¿y las pesadillas? – le susurre sobre su cuello después de un buen rato de silencio.
El río levemente, sabía que le había hecho cosquillas – bueno pues… - inhalo sonoramente – no sé qué pensara, pero le podemos explicar sobre los malos sueños, no lo sé, tú te reías de mi por quererme adelantar a tantas cosas, esto… es mucho Kat, aún falta mucho para que nos pregunte algo – me tomo de la barbilla para que le viera a los ojos – como dijo Liz disfrutemos del momento, ya se nos ocurrirá como explicarle o que decirle sobre eso, son malos sueños, que bueno… tenemos con mayor frecuencia e intensidad –
-Gracias Peeta – roce sus labios – te amo –
-Yo también te amo, mi bonita –
No hicimos nada el resto de la tarde, solo planeando, incluso Peeta se empezó a plantear nombres, tanto de niño, como de niña, inclinándose más por los de niña. Yo no me quería adelantar, apenas estaba terminando de sobrellevar el hecho de que seriamos padres, aunque no renunciaba por nada a la experiencia de haber escuchado y visto al bebé a través de aquel aparato.
En el transcurso de los siguientes días, las náuseas matutinas y uno que otro mareo se hicieron presentes, pero afortunadamente las pesadillas dieron tregua y dejaron que durmiéramos mejor, y habló en plural porque mis gritos e incluso manotazos, dejaron dormir a Peeta, así que estaba de mejor ánimo y semblante.
El único inconveniente fue cuando Johanna vino temprano a dejar a Daniel, porque Fred le había dado una fuerte gripe, dejándolo en cama por dos días y para mala suerte de Jo, ella había tenido que entrar un poco más temprano a trabajar para revisar una mercancía de salida, así que llevó a Daniel para que yo me lo llevará a la escuela, pero al llegar fue testigo de un ataque de nauseas, haciendo varias preguntas y viéndome fijamente para ver si le mentía.
Yo evite su mirada, pero aún así me sentía muy estudiada, ella le pregunto a Peeta, pero él solo le dijo que había un medicamento que me lo ocasiona y termino diciendo que, en cuanto se desocupara de su trabajo quería platicar seriamente conmigo, y eso de seriamente ya era mucho para Johanna Manso, decía que presentía que le ocultábamos algo, así que teníamos que prepararnos para decidir si contarle o seguir esperando como era el plan, decirles a todos hasta tener 12 semanas, que según Paul, era la fecha más pertinente, puesto que el bebé ya no corría riesgos y todos sus órganos vitales y extremidades estaban listos. Peeta me dijo que no me preocupara, que algo se nos ocurriría, que si yo no quería decir nada aun, él vería el modo de desviar la información, aunque con mis nauseas de esa mañana seguramente desperté las sospechas de Johanna.
El frío era muy fuerte ya, la nieve invadía las calles, haciendo que nuestro trayecto fuera más lento para evitar accidentes, en especial con Daniel tomado de mi mano, porque era más fácil que resbalara.
-hola, oh Katniss, Peeta se ven tan bien así - la señora Molly veía nuestras manos tomadas de las de Daniel al recibirnos en la entrada de la escuela- pero supongo que al perder a su bebé hace años los...-
-¡Molly! - la reprendió Tiffany- porque no te llevas a los chicos dentro, hace mucho frío aquí, mientras Katniss y yo terminamos de recibir al resto -
Si, está bien - la señora tomo a Daniel y a otro chico pequeño.
-lo lamento- susurro Tiffany y dio los buenos días a los padres y pequeños que llegaban. Ella sabía en parte de mis temores, al tener las crisis depresivas fue necesario explicarle un poco, así que entendía porque no teníamos hijo, aun, pero desconocía si sabía la verdad del supuesto hijo que perdimos hace años.
-nos vemos más tarde - Peeta me abrazo - cuídense mucho - me susurro y deslizó su mano a modo que toco mi vientre discretamente.
-me pueden dar permiso - Antes de que pudiera decirle algo fuimos interrumpidos por Jill, que traía a sus hijos a la escuela -obstruyen el paso -
Peeta solo me jalo hacia un lado, para que la mujer pudiera pasar, pero sin antes recibir una de sus clásicas miradas, donde me veía de abajo hacia arriba, ¿que acaso no lo había superado? Yo creo que no porque constantemente Tiffany recibía quejas de ella, alegando que yo no estaba capacita para dar clases, que su hija no estaba contenta o que si les dejaba mucho trabajo para llevar a casa, total que nunca estaba contenta.
-buenos días Niss - la voz de su pequeña se escuchó alegre, pero no dijo nada más por el jalón que le dio su madre.
-rápido niña, luego saludas - alegó mientras llevaba apresurada a su hija.
-que mujer más desagradable- Casie venia de la mano de sus hijos - pobres niños con ese carácter – Ella veía directo a Jill, de mala gana.
-es que creo que hay cosas que no se superan nunca - estire la mano para tomar a sus hijos y acompañarlos dentro, mientras ella y Peeta se iban a trabajar.
-Y está en su naturaleza ser así – Casie se acercó más a mí – ha estado buscando mucho a Alex –
-¿Qué? ¿Segura? – vi de ella a Jill.
-Si, después te cuento, incluso ocasiono una pelea entre nosotros – a mí solo me toco negar con la cabeza, era muy desagradable que pasaran esas cosas, pero sabía de qué hablaba y más porque Jill se había separado de John ya hace un par de años.
Fue un día tranquilo, Tiffany quería una reunión al final del día para ver cómo iban nuestras planeaciones y si las nevadas impedían que asistiéramos, no vernos afectados en el ciclo escolar, incluso ir haciendo reuniones con los padres para explicar lo que podían hacer en casa en esos tiempos. Así que cuando llegue a la panadería Johanna ya había ido, alegando que le había dado vuelta, pero no pudiéndose quedar más tiempo porque Fred estaba en casa aun en cama, me libre de su interrogatorio y como Peeta había tenido un día movido, no pudo interrogarlo mucho, él solo comentaba que está bien, acostumbrándome a los medicamentos.
La siguiente cita fue todo más rutinario, Paul me dijo que iba muy bien, que el bebé estaba creciendo normalmente y no había nada extraño, al grado de que decido cambiar las citas semanales a quincenales, con la consigna de que si me sentía mal o había algo extraño fuera de inmediato con ellos.
El frío tenía a todos muy ocupados, debido a que era limpiar entradas, tomar precauciones y viendo que no parara el movimiento antes de entregar pedidos en la fábrica, así que Johanna y Haymitch estuvieron muy atareados, ayudando a que pudiéramos mantener aun en secreto nuestro embarazo.
Aunque, Effie estaba muy preguntona de mi salud y de por qué había estado yendo a la clínica nuevamente; para mí era más fácil mentirle a ella, así que le decía que Paul quería tenerme bien monitoreada, haciendo pruebas constantemente, dejándola más tranquila, sin embargo, Paul había sido víctima de un leve interrogatorio de Haymitch, pero él muy profesional, no había dicho nada al respecto, diciendo que era cuestiones de paciente – doctor, que solo le podía decir que no se preocupara, que yo iba mucho mejor.
-Peeta, ¿Qué opinas de citar a nuestros amigos el próximo viernes? – yo terminaba de lavar los trastes de la cena, sintiéndome feliz de que Peeta me dejara hacer cosas comunes, que no fuera un exagerado como de repente solía ser.
-¿Pero no le diremos primero a tu madre? – él levanto la vista de su ilustración de unos bollos de chocolate que estaba haciendo para su nuevo recetario.
-Pues, estaba pensando en hacerlo todo al mismo tiempo o no se si tal vez hacer primero una llamada a ella y después citar al resto –
-Oye puede ser una buena idea, así nadie se quejaría de que le dijiste primero a él o a ella, me parece que pongamos el alta voz –
-Si, de hecho pensaba en una video llamada, ya vez que ellas ya cuentan con ese servicio –
-Oh Kat va ser genial ver su rostro de ese modo, me lo imagino y estoy seguro de que querrá venir de inmediato – De repente Peeta me abrazo por la cintura, dejando mis brazos libres para seguir con mi labor.
-Estoy un poco nerviosa, no sé qué pensara y bueno también nuestros amigos, yo digo que por el momento le hablemos a Haymitch, Johanna, con sus respectivos y me gustaría también a Alex, pero alguien tiene que quedarse en la panadería –
-Cierto tienes razón, también había pensado en Thom y Hilary, pero creo que ellos pueden esperar junto con Sae en otro momento – él empezó a besar mi cien, bajando hasta mi mejilla y parte de mi mandíbula.
-Tengo algo de incertidumbre de ¿Cuál será la reacción de Johanna? –
-Ella estará feliz por nosotros, aparte Daniel ha sido un excelente hijo que ha llenado ese espacio – Peeta empezó a subir y bajar sus manos, tocando mi vientre y estómago, pasando de mi cintura al centro – me emociona mucho poder decirles al fin y empezar a ver cosas para el futuro, ropita, la cuna –
-Effie se emocionara mucho con eso de la ropa – hice aun lado mi cuello para darle acceso y continuara con sus besos.
-Creo que será la más emocionada, incluso más que tu madre – Las manos de Peeta entraron entre mi playera, tocando directamente mi piel que se estremeció a su tacto.
-Pero no más que mi esposo – en algún momento había dejado de lavar los platos, dejando todos mis sentidos a los movimientos que hacia él.
-Claro que nadie estará más emocionado – esta vez Peeta cruzo sus brazos sobre mi estómago y beso mi cuello, abriendo camino con su nariz hacia mi clavícula y hombro – de hecho ¿nadie ha preguntado de tu aumento de peso, de esta hermosa barriguita que empieza a verse? –
Reí – pues no he aumentado mucho de peso, y la barriga apenas es perceptible, tú porque la has sentido y bueno… -me sonroje – conoces muy bien mi cuerpo –
-A parte hay mucha ropa con estos fríos y creo justo esto, solo para nosotros, ver estos cambios me hacen sentir muy feliz –
-Me imagino, pero es raro al mismo tiempo y no sé, mi cuerpo está experimentando muchas cosas diferentes – Peeta en ningún momento había dejado de besarme o abrazarme.
-Como debe de ser bonita – él movió sus manos por todo mi estómago.
-Creo que… debería de terminar de lavar los trastos –
-Puedes seguir, yo no tengo inconveniente – sentí perfectamente su sonrisa al hablar.
-Me desconcentras – me empecé a mover empujándolo con mi trasero – vamos termina de secar para irnos a descansar- Al volverlo a aventar termino jalando mi blusa, así que unos cuantos botones salieron volando.
-desde el otro día te dije que esos botones caerían – Peeta reía.
-Mira lo que provocaste, sabes que esta blusa me gusta, ahora tendrás que zurcir los botones – me apresure a seguir enjuagando los trastes, aprovechando que Peeta se había alejado para recoger los botones.
-Pero ya no te va quedar –
-Oye pero eso no significa que después del bebé no la pueda usar, de hecho espero que toda mi ropa me vuelva a quedar perfectamente bien – me voltee y puse mi mano en mi cadera – que todo regrese a la normalidad –
-Mmmm – Peeta me vio fijamente – te vez muy sexy sin esos botones – él recorrió mi cuerpo – de hecho hay algo que me está encantando de estos cambios- de repente me aprisiono entre su cuerpo y el lavadero, sin llegar a lastimarme.
-¿A si? – dije con un susurro.
-Sí, aparte de lo obvio de que mi bebé crece dentro de ti, pero… - sus manos terminaron de abrir mi blusa – algo aparte de tu vientre está creciendo y espero que se queden así – él no veía a mi rostro, sino más bien a mis senos, que en la última semana habían cambiado.
-Oye – trate de alejarlo mientras sentía mis mejillas arder, ¿Cómo era posible que se percatara de eso? Yo me había percatado por el dolor que sentía en mis senos, incluso porque sentía más justo el sujetador, ¿pero él? era increíble lo bien que conocía mi cuerpo.
De repente sus manos dieron un leve toque que me estremeció, no sé si era por los cambios que sufría pero estaba muy sensible, si de por sí lo era, ahora me llego a todas mis terminaciones nerviosas.
-Peeta – dije apenas audiblemente.
-Dime – él sonrío, sabía muy bien lo que provocaba y lo disfrutaba, porque volvió a pasar la yema de sus dedos sobre la piel expuesta de mis pechos.
-Vamos arriba – termine diciendo.
-Me parece bien, es hora de descansar – sonrío de lado, sus manos seguían dando toques, pero esta vez me tenía agarrada de la cintura.
-No creo que vayamos a descansar precisamente – me colgué de su cuello.
-A no señora, usted tiene que descansar, Paul dijo que nada de esfuerzos – me tomo del rostro para que lo viera a los ojos.
Él había empezado este juego, entonces él asumiría las consecuencias -¿estás seguro? – mi mano fue traviesa y viajo a su entrepierna – yo pensé que a la mejor podíamos… - deje las palabras suspendidas y llegue hasta su lóbulo para besarlo.
-No seas mala Kat- suspiro.
-Bueno pues para que empezaste – me aleje de él y empecé a caminar hacia la planta alta.
-Espera, creo que se cómo podemos solucionar el problema – de repente se inclinó y me tomo en brazos – sin que te esfuerces de mas – su rostro me decía que no iríamos a dormir, que de alguna manera nos relajaríamos bastante antes de dormir.
N/A: Espero que les haya gustado, saben que me gustaría contestar todos los comen, pero se que prefieren que escriba la historia jijiji. Que tengan una excelente semana. Gracias por todo. Me voy.
