CAPÍTULO 14 RECUERDOS DE NUESTRA VIDA JUNTOS
Los bebés estaban creciendo muy rápido y no recordaba que mi hermano me pidió le avisara cuando nacieran, así que en el trabajo le marque para comentarle:
-¿Hola?-
-Nii-san, te llamaba para contarte que mis bebés nacieron hace un mes. Disculpa el retraso pero hemos estado sufriendo adaptándonos a cuidarlos-
-Entiendo, Tetsuhiro, este fin de semana los visitaré, quiero conocer a mis sobrinos, me da gusto por ti-
Cuando Souichi llego del laboratorio le conté que nos visitaría mi hermano para conocer a los pequeños, cosa que le molesto un poco, ya que creía que mi hermano era un idiota por rechazarme cuando ocurrió lo de Masaki.
El fin de semana llegaba bastante pronto cuando se tienen tantas ocupaciones, de modo que fuimos toda la familia a recoger a Kunihiro al aeropuerto para llevarlo a nuestra nueva casa:
-Qué linda familia hacen ustedes, y los bebés son tan pequeños. ¡No lo creo hermano! ¡Es idéntico a ti!-
-También se llama Morinaga Tetsuhiro -
- Y la pequeña también tiene tus ojos pero es igual a Tatsumi-san-
-¿Eso no es posible verdad?-
-Claro que no hermano, es que nuestra amiga Hikari, la que los concibió tiene el mismo color de ojos que yo-
-Menos mal, por un momento pensé que la ciencia ya tenía avances tan singulares-
Al entrar a la casa se sorprendió bastante de nuestra organización:
-Parece que son excelentes padres, tan coordinados y eficientes. Ahora que recuerdo les traje unos regalos a mis sobrinos-
Entre sonajas, ropa y juguetes, una de sus maletas estaba repleta con cosas para los niños, no podía creer lo emocionado que lucía mi hermano cargando a mis hijos. El fin de semana pasó bastante veloz con mi hermano de huésped, nos ayudó a cuidar a los pequeños, pude ver que una parte de él sentía añoranza por haber dejado a su esposa sin antes concebir un niño. Souichi incluso lo trató con cordialidad ya que notó el amor que les daba a nuestros bebés. Al final cuando lo acompañe al aeropuerto me dijo:
-Hermano te felicito, no puedo creer que consiguieras una familia. Me da tanto gusto que seas feliz en el camino que elegiste tomar y que tengas a una persona que te ama, mejor dicho, a tres personas que te aman incondicionalmente-
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Esa mañana recordaba que nos había recomendado la psicóloga no decirnos nuestro nombre hasta que los pequeños supieran hablar correctamente, mientras tanto debíamos decirnos papa o papi, así los niños aprenderían a hablarnos respetuosamente. Para evitarnos confusiones uno de nosotros sería papá y el otro papi, lo dejamos a la suerte y yo era papá, por ello no podía esperar para verlo esa noche y recordárselo también. De alguna manera me sonaba tan sexy decirle papi, que deseaba ver que efecto tendría en mi querido Souichi, quizá me ganaría una paliza pero lo valía:
-Estoy en casa Tetsuhiro-
-Bienvenido a casa pa-pi-
Su rostro al escucharme decir eso fue de horror, pues había usado un tono sugestivo para decirlo, afortunadamente para mi salud tenía a ambos bebés en mis brazos, por lo cual respondiste:
-Por qué demonios me dices así gusano-
-Ya se te olvido que nos dijo Maeda-sensei para que aprendan a hablar y decirnos papá, además estas diciendo malas palabras otra vez delante de los niños, quieres que aprendan a ser groseros-
-Está bien, ya me acordé, pero no lo digas en ese tono, se escucha muy sucio-
-No te enojes PA-PI-
Se aproximó a mí y me quitó a los bebés diciendo:
-Oh mis pequeños, vengan aquí porque no deben ver como su papá va a ser castigado-
Los llevó a acostar en sus cunas y yo simplemente esperé en la sala a que llegara para molerme a golpes, cuando.
-¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento!-
Tapaba mi rostro, agachando la cabeza, pero no sentí ningún golpe por ello al retirar mis manos y abrir los ojos, vi tu rostro cerca del mío.
-¿No me vas a golpear?-
-Te reto a que lo digas otra vez-
-¿Qué? ¿Papi?-
-Pero dilo como hace rato-
-Pa pi-
Lo dije lo más seductor que pude y se abalanzó sobre mí en besos, su antigua timidez era historia pues se aventuraba con los botones de la camisa y tocaba mis tetillas justo como yo lo hacía con él.
Ahora que nuestros bebés tenían unos meses, era tan exhaustivo cuidar de ellos que casi no nos veíamos, ni podíamos charlar, mucho menos tener sexo, ya que me levantaba tan temprano, preparaba biberones, los alimentaba y luego me arreglaba para el trabajo, al regresar me dedicaba cuidarlos y asearlos, para cuando llegaba Souichi yo estaba durmiendo o muriendo de sueño, por eso es que él aprovechaba cada oportunidad para sugerir tener sexo.
Los fines de semana eran sagrados para nosotros pues Kanako llegaba muy temprano por la mañana y se llevaba a los pequeños, adoraba tanto tenerlos el sábado y un poco del domingo hasta que íbamos por ellos. Pero todo el día era nuestro para disfrutar como pareja, para besarnos, mimarnos y hacer el amor hasta desaparecer el stress. Escuchaba sobre los experimentos, y tú sobre el manejo de nuevas sustancias en la farmacéutica, asimismo mis empleados aprendían bien siendo de las áreas más productivas. Los domingos íbamos por los niños a casa de Matsuda, salíamos a pasear con los bebés o también con Kanako y Matsuda si decidían acompañarnos.
Hikari por su parte debía permanecer alejada de los pequeños unos meses para evitarle depresión posparto, pero una vez que habían pasado cuatro meses nos preguntó si podía visitarnos el fin de semana con Ta-kun para presentarle a sus primos. Por supuesto que accedimos y al comentarle a Kanako que ese sábado no podríamos dejarle a los bebés, se unió a la reunión junto con Matsuda, espléndidamente nos ayudaron a preparar comida para todos. Estábamos algo ansiosos esperando a Hikari con su familia pues anhelábamos que nos diera el visto bueno acerca de nuestros cuidados hacia los pequeños, por ello los vestimos lo mejor que pudimos. Al cabo de un rato escuché el timbre e inmediatamente salí a recibirla, mientras que Souichi iba por los niños.
-Hola Tetsu-kun, tanto tiempo sin verte-
-Tetsu-nii, quería verlos-
Me abrazaba el pequeño Ta-kun cosa que extrañaba, pues éramos buenos amigos. De modo que lo levanté en mis brazos y les dije:
-Pasen por favor, Souichi fue por los bebés, tienes que ver a Tetsuhiro y Shiori-
-Nii-san, uno de los bebés se llama igual que tu-
-Fue idea de tu tío Souichi-
-¡Qué bien! Seguro que me va a caer bien, ¿Voy a poder jugar con ellos?-
-Todavía son muy pequeños, pero crecerán pronto y claro que jugarás con ellos-
Miraba a Souichi salir de la habitación con los bebés en el carrito.
-Pero si son tan hermosos, no puedo creerlo-
Baje a Ta-kun, para que fuera con su mamá y ella le dijo:
-Mira a tus primitos, ¡No son lindos!-
Sujetaba a uno de ellos y sonreía.
-¡No lo creo! ¡Son idénticos a ustedes! Excepto por ella que tiene los ojos del mismo color que tú y yo Tetsu-kun-
A pesar de alegrarse de nosotros, en su mirada había algo de añoranza, sin embargo era una persona bastante alegre y veía el mejor lado de las cosas. Por ello pudimos pasar uno de los mejores ratos en su compañía. Mientras servíamos la comida nos ocurrió algo inesperado:
-Papi me ayudas con la ensalada- Le dije a Souichi.
-Jajajajaja también me acuerdo cuando Taiki y yo nos decíamos papá y mamá- Expresaba Hikari.
-Pero tengo duda hermano, si ambos son hombres como se diferencian- Preguntó Kanako.
-Es nuestro asunto, no pregunten cosas que no les conciernen- Respondió Souichi.
-Ya no seas exagerado, no es para tanto, de todas formas cuando los niños empiecen a hablar se darán cuenta-
-Haz lo que quieras, entonces-
-Miren es que él es papi y yo soy papá-
-Qué ingeniosos son y ¿Cómo decidieron eso?- Dijo Hikari.
-Fue al azar-
Posteriormente cometimos el error darnos demostraciones de afecto públicas, pues como estábamos en casa y ahí siempre procurábamos ser cariñosos delante de los bebés, a razón de lo que nos sugirió Maeda-sensei sobre demostrar a nuestros hijos el que éramos una pareja como cualquier otra. Mientras cargaba a los niños, Souichi se acercó para ayudarme con uno y me besó fugazmente, sin poder evitarlo me sonroje ya que todos nos voltearon a ver. Kanako comenzó a reír y dijo:
-No lo creo, mi hermano el tirano que se enamoró-
-Kanako es que yo…- Respondía Souichi.
-Si tú no los conoces juntos, son bastante lindos. No tanto como Taiki y yo, pero deberías ver lo que se dicen únicamente con la mirada-
-Es suficiente, no tienen derecho a burlarse de nosotros-
-No es burla hermano, me da tanto gusto que al fin seas tan feliz como para demostrar tu afecto de esa manera tan personal, de hecho creíamos que nunca habías besado a nadie, por culpa de tu mal carácter-
-Ya no sigan por favor, ¿Qué buscan que me trate mal?- Les dije haciendo cara triste.
-Ya guarden silencio todos- Refunfuñaba Souichi.
Ese día fue realmente divertido, puesto que volvimos a convivir con las personas que nos apoyaban tanto, solo faltaba el hermano y el padre de Souichi para que todo fuera perfecto. Cuando cayó la tarde, el pequeño Ta-kun se quedó dormido en brazos de su padre, por lo cual decidieron marcharse a descansar. Kanako y Matsuda también se retiraban pues querían regresar a casa antes de que obscureciera. Los despedimos en la puerta con un bebé cada uno, y al volver al interior, nuestros cuerpos pedían desesperadamente lo que todos los fines de semana, entregarnos mutuamente a la pasión. A pesar de tener los bebes cargados entre nosotros, nos besamos apasionadamente moviendo las lenguas despacio, pero llenos de toda esa lujuria contenida, pero mientras disfrutaba el sabor de tus besos una manita nos empezó a pegar y esa era la pequeña Shiori que exigía todo el amor para ella:
-Tan exigente como su papi- Le dije a Souichi.
-¿Cómo yo? Si tú eres el que siempre anda de celoso o encimoso-
-Pero que malo eres, no pensé que creyeras que soy encimoso, me voy a llevar a Tetsu-kun a su cuna, también dame a mi princesa-
-Ya no te hagas el mártir, bien sabes que eres encimoso, pero acabé acostumbrándome a eso-
-Pues no tenías que sufrir por acostumbrarte-
-Ahora que te pasa, exageras las cosas, no pareces el de siempre-
-No es nada, dame a la bebé, ya se me pasará-
-No quiero…Mira vamos a llevarlos a dormir para que hablemos-
-Está bien-
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POV SOUICHI
Se comportaba muy extraño, andaba tenso y no quería decirme que le pasaba, me preocupaba su extraño cambio de humor, no comprendía bien que era, hasta que dejamos a los bebes en sus cunas y fuimos a la habitación para hablar:
-¿Ahora dime qué te pasa?-
-No es nada, es que no me has dicho que me amas en un rato, cuando tenemos sexo, solo lo haces sin decirme eso-
-Pero que eres idiota, no lo haría si no te amara, además te quedas dormido cuando terminas, cuando no pasa eso te vienes dentro y sabes que eso me molesta-
-Pero dime Souichi ¿Me amas después de todos estos años?-
-Si te amo, ya no seas tan exagerado, es extraño decir esas cosas-
-Es que yo necesito escucharlas de vez en cuando. No sé si sabes, pero te amo tanto que no me bastará esta vida para disfrutarla contigo-
-Qué ridículo eres, pero me haces tan feliz, tú y los niños-
-Me hizo falta nuestro sábado para nosotros, ¿Podríamos beber y tener sexo el resto de la noche?-
-No tenías que decirlo tan gráficamente… Vamos que esperas trae las cervezas-
Un par de meses se habían ido volando, ahora todos las mañanas y las noches cuando cuidaba a los pequeños, decidí platicarles sobre los experimentos que realizaba en el laboratorio, ya que había leído en un libro de cuidado infantil que era importante hablarles de muchas cosas para que aprendieran a hablar, de igual manera intentaba que dijeran papi, pero seguía escuchando balbuceos.
Cierto día que salí temprano del laboratorio llegue hasta la mesa donde estaban sentados y Tetsuhiro hablaba con ellos tal cual yo lo hacía. Estaban realmente entretenidos pues ni siquiera escucharon cuando yo había llegado.
-Ya estoy en casa-
-Saliste temprano papi-
-Papi- Dijo el pequeño Tetsu-kun.
-¡Escuchaste! ¡Me dijo papi! ¡Mi bebé!-
Levantaba en brazos al pequeño con mucha emoción; por lo cual simplemente nos besamos, llenos de satisfacción.
-Su primera palabra de mi Tetsu-kun. Dilo otra vez…anda di papi- Expresaba lleno de alegría.
-Papi-
-¿Lo grabaste papa?-
-Si todo está grabado para la posteridad papi-
Ahora que el pequeño Tetsu había dicho papi, yo me esforzaba porque Shiori dijera papá, así lo haría sentir feliz, por lo que todos los días repetía una y otra vez esa palabra hasta que ella simplemente lo dijo, solo esperaba que cuando los recogiera Tetsuhiro pudiera escucharla decirlo. Esa noche cuando regresaba del laboratorio:
-¡Souichi mira! ¡No lo creo mi princesa me dijo papá! También Tetsu, mira lo tengo todo en video-
La emoción en tus palabras me hacía sentir tan feliz, por lo cual solo correspondí a sus tiernas muestras de afecto.
Ahora que los pequeños tenían más fuerza en sus piernitas comenzaban a dar vueltas en las andaderas por toda la casa, afortunadamente podía estudiar mientras ellos se divertían moviéndose de un lado para otro, entre risas y choques con sus andaderas, no podía evitar distraerme y tomarles video cada que hacían algo tierno.
Tetsuhiro y yo dormíamos tranquilamente cuando en mi sueño, él me estaba pegando en el cachete una y otra vez, yo estaba bastante enojado pero no podía hacer nada, hasta que al abrir los ojos escuché un balbuceo.
-Papi eche, voy-
Era el pequeño Tetsu-kun agarrado de la cama pegándome con su manita en el rostro, ¿Cómo era posible que llegara hasta mi cama desde su cuna, además la cuna tiene barandales y el pequeño todavía no camina solito más que en andadera.
-Tetsuhiro, mira Tetsu-kun vino hasta acá-
-Mmm si… Tetsu… voy-
-Despierta de una vez ¿Qué no se te hace tarde?-
-Mmmm…Todavía no suena el despertador-
-Levántate o te lo sonaré en la cabeza-
Se tallaba los ojos hasta que vio al pequeño Tetsu-kun en la cama con nosotros.
-¿En qué momento trajiste a Tetsu? ¿Por qué no trajiste a Shiori también?-
-Te digo que llegó solito-
-¡No puede ser! ¿No se lastimó?-
-Él está bien, pero debemos averiguar cómo se salió, para que no le pase algo después-
Por la noche utilizamos la cámara de la lap para grabar y pudimos ver como Tetsu saltaba el barandal de la cuna e iba a despertar a su hermanita, la cual saltaba en la cuna sin poder salir, pero lo intentaba también, entonces decidimos poner los barandales en la posición más corta para evitar que el niño cayera desde lo alto cuando decidiera bajar, también no olvidábamos poner las vallas de seguridad por toda la casa, sobre todo en la cocina y el baño para evitar accidentes.
Nuestros niños crecían tan rápido que no podíamos esperar a verlos caminar solitos, pero teníamos miedo de que se lastimaran y por eso no los dejábamos sin sus andaderas. Por la noche al llegar pude ver a los pequeños dando pasos por la casa, se sujetaban de la pared y daban algunos solitos.
-¡Me perdí sus primeros pasos!-
-No te preocupes lo grabe en video, ¡Mira! Los puse en esa pared de espaldas y se soltaron a caminar unos pasitos para que yo los agarrará, después de eso no los pude detener-
Los años pasaban rápidamente, ahora los pequeños entraban al jardín de niños. Por fin podíamos descansar un poco más. Tetsuhiro le era posible entrar más tarde al trabajo y yo podía irme más temprano y salir antes, para poder convivir más tiempo juntos los cuatro.
Todos los domingos visitábamos ya fuera a Hikari o a la tía Matsuda. Kanako por su parte estaba realmente ocupada con sus investigaciones en el mismo campo que mi padre Soujin. Se había convertido en entomóloga saliendo frecuentemente de viaje, por ello ya no la veíamos. Ahora somos una pareja común exceptuando que somos dos hombres, pero procurábamos abrazarnos e incluso besarnos delante de los niños pues siempre que lo hacemos sus caras demuestran sonrisas y seguridad. Nuestra pasión ardía como siempre, a pesar de los once años que habían pasado desde que decidí decirte mis sentimientos, muchas de las noches en medio del silencio me hacías gemir un poco, con los dientes apretados para evitar que los sonidos salieran y despertar a nuestros pequeños.
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POV MORINAGA
Amaba nuestra vida juntos, nuestros niños crecían cada día más y me encantaba escuchar sus preguntas, al parecer ellos eran muy listos pues los veía crecer y aprender cosas todos los días. Por las tardes iba por ellos a casa de Matsuda, puesto que ella los recogía de la escuela muy gustosa, ya que los pequeños alegraban su día. Durante nuestro tiempo juntos, me platicaban su día en medio de canciones y como eran dos nuestros niños, jugaban juntos los nuevos juegos que les enseñaban en la escuela. Cierta mañana que desayunábamos los cuatro, la pequeña Shiori preguntó:
-Oye papá ayer escuche quejarse a papi en su cuarto, ¿Tú también lo escuchaste verdad? Creo que tenía una pesadilla pues hacía ruidos muy raros-
Souichi escupía su café al escuchar las palabras de Shiori.
-Eso debe ser Shiori, Souichi tenía una pesadilla-
-No te preocupes, no volveré a soñar feo- Respondió Souichi.
-¿No? ¿Nunca?- Le pregunté.
-Nunca cuando estén ellos en casa-
-Pero Souichi, yo-
Sin lugar a dudas me negaría el sexo, pero él también parece desearlo tanto como yo. Nuestros encuentros hasta ese día eran varias veces por semana después de acostar a los bebes, los cuales bastante a menudo eran los días que más disfrutaba de la semana. Souichi parecía estar de muy buen humor en las mañanas posteriores a nuestros encuentros. ¡Qué sería de mí sin sexo y con Souichi de mal humor!
La siguiente noche quería probar su resistencia, cuando los niños dormían lo vi haciendo los reportes de los experimentos en la lap, por lo cual me senté junto a él en el sillón y le hable:
-¿Ya terminaste los reportes?-
-Ya casi si no me distraes-
-¿No estás cansado?-
-Ya sé a dónde vas, pero no va a resultar, no quiero que nos escuchen, el sábado se los dejamos a Hikari y tendrás que esperar hasta entonces-
-Pero Souichi estamos a martes …mmmmnnn-
Lo comencé a besar para ver si lo convencía pero, me soltó una bofetada:
-Dije que no-
-Que malo eres… me voy a dormir-
Esa noche tenerlo junto a mí, me recordaba tiempo atrás cuando no me permitía tocarlo, tantos años ahora teniendolo en mi cama, dispuesto a complacerme y ser complacido, me habían acostumbrado a sentir su dulce amor muy seguido.
La mañana del jueves, como suponía, el mal humor de Souichi nos atacaba:
-Ya callensé, ¿Qué no pueden estar unos minutos en silencio?-
-Los niños juegan y gritan Souichi, no seas malo con ellos-
-Necesito un poco de paz en el desayuno-
-ahhh (suspiré)-
Con trabajos sobrevivimos al desayuno los niños y yo, afortunadamente me los llevé a la escuela y los recogí también. Los niños jugaban en la sala mientras Souichi llegaba a la cocina para verme preparar la cena, se quejaba de que las cosas iban bastante mal en los experimentos, varias muestras arruinadas lo tenían refunfuñando y muy molesto. Ahora que lo escuchaba hablar, recordé que nuestras muestras de afecto se habían vuelto nulas desde que me negó el sexo, de modo que esa tarde mientras él hablaba de lo mal que le salieron las cosas en el laboratorio, no podía evitar mirar su labios y la forma en la que se movían como incitándome a besarlo. Los ingredientes estaban cociéndose a flama baja y él seguía hablando, fue cuando no me resistí acercándome cada vez más, hasta que inicié un beso que de casto pasó a volverse fogoso y lleno de toda la pasión contenida en mi cuerpo, pero no era sólo yo quien se moría de ganas, cuando nuestras lenguas se introducían en la boca del otro con lujuria, pude percibir como tu erección se levantaba entre tus pantalones:
-¡Basta!...mmmmnn- Lo decías volviendo a besarme.
Te subí a la barra y me sujetaste con tus piernas, con más y más besos repartidos.
-¿Papá que hacen?- Preguntó Shiori.
-Solo le daba un poco de afecto a tu papi. Tus papás se aman y necesitan demostrarlo, ¿Por qué no vas con tu hermano a la sala? En un momento les sirvo la cena-
-Si papá-
-Eres tan sucio e imprudente, vas a traumar a los niños. Mira nada más lo que me haces-
Señalaste el bulto en tus pantalones que sobresalía un poco.
-¿Podemos hacerlo cuando se duerman? Tú también lo deseas, anda, no seas malo-
-No quiero que nos escuchen, así que no, esperarás hasta el sábado y no hay pero que valga. Si te atreves a intentar atacarme en la recámara me iré a dormir a la habitación de huéspedes-
-Pero Souichi… Una vez por semana es muy poco, me acostumbraste a hacerlo varias veces-
-Dije que no-
Ahora debía buscar una forma, pues me di cuenta que su resistencia estaba frágil, me deseabas tanto como yo te deseaba. Cuando entré al baño de nuestra habitación me di cuenta que era el lugar más alejado, teníamos una tina enorme, en la cual nunca habíamos hecho nada, pues siempre usábamos la cama, por ello pensamientos sucios recorrían mi cabeza. Entonces preparé el baño y puse algunas velas por todas partes. Recordé aquella vez que estaba escuchando música limpiando la casa y no te escuché tocar la puerta pues habías olvidado tus llaves, esa idea era sin lugar a dudas bastante buena para esta ocasión, solo faltaba convencerte de meterte a la ducha conmigo.
-Souichi el baño está listo, ¿Por qué no tomas una ducha?-
Observé que agarraste tu ropa y fuiste al baño principal de la casa.
-Espera, preparé el baño de nuestro cuarto-
-Muy bien-
Les puse una película a los pequeños y les dije:
-Vean esta película mientras papi y yo tomamos un baño, si necesitan algo esperen a que salgamos-
-Si papa- Respondían a coro.
Entré a nuestra habitación, puse el cerrojo y me desnudé a prisa, moví la perilla y estaba con pasador.
-Souichi…-
-¿Qué quieres?-
-Olvidé mi celular adentro-
-Espera a que salga y lo agarras-
-Es que tengo que llamar de urgencia, pues olvidé apagar una máquina en el trabajo-
Mentía con tal de que abrieras la puerta y había funcionado mi treta. Cuando vi que abrías, me miraste desnudo e intentaste cerrar de nuevo por lo cual te empuje y volví a los besos.
-¿Pero qué haces? ¿Qué no ves que los niños nos pueden escuchar?-
-No si hacemos esto-
Usé mi celular para poner algo de música que invadía el cuarto de baño.
-Anda Souichi te necesito, los puse a ver una película y estamos bastante lejos, solo procura no hacer ruido, seguro que no escucharán-
-¿Aquí donde podemos?-
-Ven aquí, déjame mostrarte-
Lo tomé por la cintura y su cuerpo me correspondía abrazándome delicadamente, el contacto con su piel me prendía totalmente. Pensaba entrar junto con él a la tina pero me detuvo.
-Espera-
-¿Qué pasa?-
-Es que todavía no me bañaba-
-Ni yo tampoco, porque no me dejas lavarte la espalda-
Se colocó en el banquito y mientras lo enjabonaba escuchaba unos leves gemidos.
-No lo soporto mas Tetsuhiro, se dio la vuelta, mostrando su erección-
-Espera mmmmnn… Hay que hacerlo con calma-
-No quiero, hace tantos días que no… mmmmn-
-También te deseo pero quiero hacerlo con calma… ngh-
Sujetabas mi propia erección haciéndome gemir un poco ante tan atrevido acto de tu parte.
-Espera…mmmmnnn… enjabóname y ya nos metemos-
Me tallaste presurosamente, sintiéndome en el cielo ante tus atenciones tan pasionales, pues pasabas por todo el cuerpo la esponja y pegabas a mi espalda tu cuerpo junto con tu eje totalmente duro. Luego me pusiste el shampoo en la cabeza y tallaste con rapidez para posteriormente usar la regadera y rociarme velozmente.
-Basta ya estoy listo-
Te volvía a atrapar con mis brazos, tomé el lubricante que había dejado junto a la tina y comencé a prepararte mientras te sujetabas de la pared conteniendo tus gemidos:
-Inclinate un poco-
Sin chistar lo hiciste y así pude meterte dos dedos y masajear tu punto dulce como en nuestra cama. A los pocos toques sobre ese lugar sentí los espasmos de tu orgasmo, con un ligero gemido ahogado:
-Nnngggh-
Tus piernas temblaban por tu reciente orgasmo, por ello sujeté tu cadera y comencé a introducirme.
-¿Te duele?-
-No…ahhhh-
Espere un poco hasta que note que te acostumbrabas y me moví suavemente tocando tus tetillas, baje la mano sobre tu abdomen, tocando tu miembro que nuevamente estaba duro lo masajee y desesperadamente me moví pues la sensación de tu entrada succionándome me enloquecía. A las pocas estocadas me movía sin pensar en otra cosa que mi sensación de placer que me inundaba desde mi corazón, hasta las piernas que me temblaban. Cuando tú miembro entre mi mano liberaba su semilla no pude más y me introduje completamente liberándome dentro de ti:
-Lo siento, terminé dentro, no pude…-
-Olvídalo, vamos a la tina-
Nos sumergimos en la tina con un tierno abrazo entre caricias y algunos besos para relajarnos un rato. Cuando salimos, los pequeños estaban totalmente dormidos en el sofá y la película estaba en el menú de inicio. Los llevamos a sus habitaciones para cada quien ir a sus actividades nocturnas por mi parte era limpiar y Souichi revisaba los reportes de los experimentos en su lap top.
La mañana siguiente despertar contigo fue maravilloso, me sentía tan relajado entre tus brazos, y tu rostro tan tranquilo me hacía sentir seguro y feliz.
-Souichi te amo tanto-
-También yo a ti, puedes ser menos ruidoso, déjame descansar-
-Voy a preparar el desayuno, dime que quieres y lo prepararé-
-Lo que sea, solo ve-
A pesar de pensar que su mal humor no se había ido, me parecía todo tan brillante el día de hoy, por lo cual me apresuré a preparar todo y despertar a los pequeños, cuando estábamos en la mesa Souichi se apareció.
-Buenos días papi- Dijeron nuestros hijos.
-Buenos días… Tetsuhiro eres magnífico esto huele delicioso-
Me abrazó y me beso tranquilamente.
Por la tarde ese mismo día mientras comíamos le pregunté:
-¿Souichi no quieres bañarte conmigo?-
-Hoy no, mañana que los niños vayan con la tía Hikari-
-Anda hoy también-
-Pero entonces el sábado no-
-¿Por qué?-
-Porque es agotador y basta de esto, que confundes a los niños-
-Mejor el sábado-
Desde nuestro encuentro en la ducha decidimos hacerlo con música que disimulara nuestras noches de amor, era tan importante para nosotros entregarnos a la pasión, que al salir del baño o la habitación con uno o dos orgasmos, todos los problemas del día se reducían a nada y nos mantenían de buen humor todo el siguiente día.
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POV SOUICHI
Los momentos privados entre nosotros me parecían tan importantes, pero ahora que nuestros hijos crecían, me atemorizaba que pensaran que éramos monstruos por ser una pareja de dos hombres, me sentía algo inseguro de esperar por la pregunta que un día nos harían sobre nuestra familia.
Cierto día que nos encontrábamos cenando, y yo les cuestionaba por como estuvo su día, cuando Tetsu-kun me pregunto:
-¿Papi como nacen los niños?-
Sin lugar a dudas no estábamos preparados para una pregunta de ese tipo, pues como dos hombres, explicar que una mujer y hombre concebían resultaba difícil, pero Tetsuhiro se apresuró.
-Miren es algo sin importancia, una mujer y un hombre unen sus semillas, que contienen información sobre las características de estatura, color de ojos, de cabello, entre varias otras y en el vientre de la mujer durante nueve meses crece un bebe-
-Pero papi, ¿Si se necesita una mujer como nacimos nosotros?- Preguntó Shiori.
-Bueno su tía Hikari nos ayudó, porque ninguno de nosotros puede llevar un bebe-
-Papá nuestros amigos hablan de las madres pero cuando nos dijeron qué era una mamá, nos dimos cuenta que eres tú y papi es el padre, ¿De verdad tu eres nuestra mamá?- Preguntaba Shiori.
-Jajajaja Tetsuhiro eres la mamá-
-Si supieran que en realidad eres tú-
-¿Que insinúas?-
-Ya lo sabes, tú siempre eres el de abajo-
-¡Eres un idiota!-
Le dije lanzando un golpe, pero en ese momento vi las dulces caritas de mis niños llenas de angustia.
-No le pegues a papá- Dijo Shiori.
-Calma, no le pegaré, pero será mejor que te calles antes de que te golpee delante de los niños-
-No pelen papás, no importa quién es la madre, los quiero mucho- Expresó Tetsu-kun.
-Yo también los quiero, dense un beso como siempre- Nos exhortó Shiori.
Tetsuhiro había ido demasiado lejos con sus insinuaciones, de ninguna manera era yo la chica en la relación, ya vería de qué estaba hecho, quizá era hora de demostrar que yo también podía hacer esas cosas que se sienten tan... Pensaba en que su rostro quizá cambiaría, si yo era quien lo hacía. Todo el día en el laboratorio me sentía algo extraño y distraído de imaginar cosas sobre él que nunca pensé, el problema era ¿Cómo decirle?
Entonces en el descanso pensaba en buscar por la red, el problema es que no conocía nada de terminología de homosexuales, cosa que no le preguntaría a nadie, por ello busque: Roles sexuales en homosexuales y me encontré que varias páginas me explicaban que se llamaban de distintas formas: Activo y pasivo, seme y uke. Luego busque una forma para invertir los roles y también descubrí que era posible. Siempre di por hecho que él me lo haría, pero ahora me causaba mucha curiosidad probar algo distinto, me excitaba pensar en las cosas que decían en los artículos, tal cual el masaje prostático a la pareja, cosa que Tetsuhiro me hacía a mí enviándome al cielo, por ello deseaba darle ese tipo de placer a él. De modo que descargue manuales sobre ser un buen activo para no lastimar a la pareja, recordé que mi primera vez, él fue algo rudo y me dolió. No podía esperar a llegar a la casa, para demostrarle que yo también podía ser el que lo penetrara y le diera placer. Las cosas que había leído, eran algo sucias, pero me causaban tanto deseo de experimentar.
Por la tarde llegaba al departamento pensando en intentar esas cosas que había leído, la tarde pasó algo lenta hasta que le dije:
-Voy a ducharme ¿Por qué no me acompañas?-
-Claro que sí, pensé que estabas molesto por lo de la mañana-
-Vamos y deja de hacer comentario tontos-
No se trataba de tomar una ducha, era la clave para tener sexo mientras los niños veían televisión, de modo que tenía a la mano el lubricante y pensaba en la forma en la que debería meter mis dedos para estimularlo sin lastimar. Cuando entramos a la habitación los besos no se hicieron esperar, me sentía deseoso tanto que ya estaba totalmente duro cuando me desnudó. Lo aventé hacia la cama y me monté sobre él.
-Estas tan dispuesto, mi amor- Me dijo sensualmente.
Tomé el lubricante en mis manos agarrando un poco, pero estaba montado y así no tenía acceso a su entrada. Él por su parte me miraba expectante sin decir nada, entonces me bajé y justo cuando dirigía mis manos hacia sus piernas se percató de lo que haría:
-¿Qué haces?-
-¿Tu qué crees que hago?-
-No lo creo, no es posible. ¿Es por el comentario de esta mañana?- Sin dejarme subir sus piernas me preguntaba.
-Sube las piernas Tetsuhiro-
-No quiero, tú no sabes que hacer me vas a lastimar-
-Si sé que hacer, ¿No me lo has hecho muchas veces? He aprendido-
-¡No! Como aprenderías si siempre cierras los ojos y te pierdes en tu sensación-
-Está bien tu ganas, leí varios artículos sobre eso. Ahora, levanta las piernas y déjame hacerlo-
-¡Qué no quiero!-
-Lo harás porque yo lo digo o no tendremos sexo hasta que me dejes hacértelo-
-Como quieras-
Tetsuhiro se veía algo molesto, de alguna manera pensé que lo convencería si lo chantajeaba pero las cosas no resultaron como las había imaginado. Seguramente se rendirá muy pronto, siempre es un animal sexual.
Los días pasaron transcurriendo lentamente y más de una semana sin sexo se había ido, mi cuerpo se sentía tan lleno de energía todo el tiempo, no podía dormir, me levantaba con una erección que dolía, tenía sueños húmedos y para colmo lo veía a mi lado igual que yo. Varias veces me percaté que él pensaba ir a masturbarse al baño por lo cual le tocaba a la puerta para molestarlo y romper su concentración, pues si yo no me podía masturbar no dejaría que lo hiciera él. Incluso una noche, mientras dormía me despertaron sus movimientos extraños:
-¿Qué piensas que haces?-
-Es mi cama también, puedo hacer lo que yo quiera-
-No delante de mí. ¿De verdad prefieres hacer eso a dejarme ir dentro de ti?-
Sin responder nada se dio la vuelta y fingió dormir. La mañana siguiente era viernes, por alguna razón creo que yo cederé a ser sodomizado pues no aguanto más estar sin él, sus besos, caricias y su cuerpo estremeciéndose conmigo, era algo que extrañaba.
Hikari tan perceptiva notaba mi malestar pero no decía nada, seguramente esperaba que yo le contara cosa que no ocurriría:
-Sou-kun, te he visto algo pensativo, de hecho pareces triste, toda la semana has estado algo raro-
-No es nada, me pone tenso algunos aspectos de la planta que estamos analizando-
-No mientas, te conozco. ¿Seguramente tiene algo que ver con Tetsuhiro no?-
-Claro que no, no perdería mi tiempo pensando en él todo el día-
-Relájate es algo normal pensar en la pareja, sobre todo cuando se quieren como ustedes dos-
-No seas tan cursi, yo no pensaba en él-
-Está bien, pero si lo que necesitas son consejos, yo podría ayudarte. No está de más seducir a la pareja, para avivar la llama, y créeme tengo experiencia para hacer que caiga-
-¿Ah sí? Bueno dame algún consejo sobre eso-
-Pues cuando yo quiero convencerlo y está muy ocupado o cansado uso lencería, eso jamás falla-
-Pero da la casualidad de que no soy mujer Hikari-
-No solo las mujeres usan lencería, hay trajes para hombres, cosplay sexy de conejos, gatos y otras cosas-
Estaba realmente desesperado, consejos tan desvergonzados jamás los hubiera escuchado pero tenía que cambiar las cosas.
-¿Dónde demonios se supone que puedo conseguir esas cosas?-
-Te llevaré, salgamos temprano hoy ¿Qué dices?-
-ahhh (suspiro) Tú ganas-
Fuimos a una tienda donde vendían artículos extraños que prefería no saber para que eran, pero desafortunadamente tenían esos trajes, que más que otra cosa parecían hilitos de ropa, unas orejas y una cola, de conejo o gato.
-¿Entonces cuál te llevas?-
-El que sea, no me importa-
Entonces llevé a casa el de conejo, pero todavía dudaba si usar algo tan atrevido y vulgar, más no sabía que otra cosa hacer para regresar las cosas a como estaban. Lo necesitaba, quería su amor en todas las formas posibles.
Una vez que los niños estaban en sus camas me di una ducha y salí con el traje de conejo puesto. Si es que se le puede llamar traje a esos diminutos calzones de peluche rosa con orejas y cola. Me sentía idiota, tan incómodo que pensaba regresar a cambiarme, pero me armé de valor para continuar con esto. Tetsuhiro estaba en la cama volteado de lado sin mirarme, fingiendo dormir seguramente, por lo cual le dije:
-Necesitamos hablar Tetsuhiro-
-¿De qué quieres hablar?-
-Voltea por lo menos cuando me hables-
Al voltear simplemente exclamo:
-Waaaa…pero …tu-
Sujetó su nariz pues creo que la impresión había sido demasiado y le sangraba.
-¿Podemos hacerlo? ¿Me dejaras ir dentro de ti?- Preguntó Tetsuhiro.
-Creo que sí, tu ganas ¿De verdad no crees que te gustará si yo voy dentro de ti?-
-No creo que me guste-
Se levantó y fue hacia mí cubriéndome con sus besos, hasta que pregunté.
-¿Te lo han hecho antes?-
Sin responder ahora invadía mi boca con sus besos, para evitar que hiciera más preguntas.
-Dime, ¿Te …mmmmn… lo han hecho?-
-No-
-¿Entonces por qué no quieres probar conmigo?-
-Es que yo … tengo miedo-
-Pero no vez que hago estas cosas estúpidas por ti y tu no puedes dejarme hacer algo una vez. ¿Siempre tengo que ceder yo?... Solo esta vez, ¿Lo harías por mí?-
Me miraba pensativo y a pesar que estaba sobre mí en la cama sin soltarme las manos, las cuales las tenía agarradas sobre mi cabeza.
-Está bien, pero si me duele se acaba ¿Es un trato?-
Me liberaba de su agarre y se recostaba boca arriba en la cama. Tal como había leído, era mejor para la primera vez, el hacerlo con el uke en cuatro para facilitar la penetración. Tomé el lubricante en mis manos diciendo:
-Ponte en cuatro, para que no te duela-
Obedeció pero su mirada delataba bastantes nervios que me preocupaban, no tenía idea si lo lastimaría, no quería hacerlo sufrir. Entonces recordé que el abusaba cuando me lo hacía, incluso lo hacía bastante rudo, me agotaba totalmente. Todos esos recuerdos lograron relajarme un poco, hasta que vi su trasero hacia mí, totalmente dispuesto a ser penetrado, me pensaba arrepentir pero el deseo que sentía me hizo perder la vergüenza. Respiré profundo poniendo un poco de lubricante en mi dedo y empecé a introducirlo lentamente sintiendo los músculos de su esfínter apretarme.
-Relájate… Hazlo por mí-
Mientras movía mi dedo delicadamente se relajaba poco a poco, cuando sentí que ya no entraba dificultosamente procedí a meter dos dedos en su interior.
-Aaaaahh-
-¿Te duele?-
-No… creo que lo tocaste-
-¿Aquí?-
-¡Ah!... ¡Ah!... ngh-
-No seas tan ruidoso que despertarás a los niños-
La música que se escuchaba en la habitación no era suficiente con esos gemidos que hacía Tetsuhiro cuando masajeaba su próstata.
-No puedo evitarlo, se siente tan… aaaah-
Introduje un tercer dedo mientras se retorcía entre mis manos y empecé a separarlos tal cual había leído, una vez que no sentí resistencia los retiré. Me encontraba muy excitado, deseaba entrar rápido pero sabía que debía hacerlo lo más lentamente posible, de modo que le puse mucho lubricante a mi eje y coloque el glande en su entrada para sentir un poco la succión que hacía. Me incitaba tanto a meterlo hasta el fondo, además de tantos días sin tener sexo me resultaba una tortura placentera el ir entrando poco a poco. Cuando iba por la mitad del camino sentí que se venía pues me apretó tan increíblemente que casi me corro.
-aaahhhgggg-
-¿Te corriste?-
-Yo…ahhh… perdón… es que me presionaste… muy fuerte…ahhh… ese lugar-
-¿Puedo continuar?-
-Si-
Recargo sus antebrazos sobre la cama y su entrada se aflojaba mientras desaceleraba su respiración, entraba tan fácil que me era irresistible el avanzar un poco más rápido. Cuando llegue el fondo aprecié una presión tan suculenta sobre mí miembro, que anhelaba moverme, pero según había leído podría hacerlo una vez que sintiera que se relajaba la compresión que percibo. Era bastante difícil calmar mi ansiedad, por ello respiraba hondo una y otra vez, hasta que al fin se liberó e inicié los movimientos que mi miembro a gritos me pedía apresurara. Me detuve por la sensación tan increíble que era tenerlo tan sumiso y pregunté:
-¿Te duele Tetsuhiro?-
-No, sigue… muévete más rápido-
-Si me muevo más me voy a venir-
-Entonces ayúdame a terminar contigo-
-¿Cómo hago eso?-
-Frótalo-
-¿Qué?-
-Mi pene frótalo con la mano-
Procedí a frotarlo al ritmo de las embestidas pero la sensación en mi miembro me volvía loco, estaba muy cerca de terminar y no notaba en ti las contracciones placenteras que me diste un rato atrás cuando terminaste.
-No puedo más, ¿Cómo vas tú?-
-Todavía me falta un poco. Entonces termina pero déjame verte mientras te corres dentro de mí-
Salí de su interior y se volteó abriendo las piernas para que me pusiera en medio de él. Lo miré tan deseoso que cuando me introduje lo comencé a besar primero tiernamente luego el estremecimiento que tenía por mi próximo orgasmo no me permitía besarlo más, pero él distraía mi sensación besándome de la forma tan dulce y amorosa como sabía. Entonces vi como sujetaba su propio miembro mientras yo me movía más aceleradamente hasta que:
-Si …muévete a ese lugar… ¡Ah! … ¡Ah! … ¡Ah! … ¡Ah!-
Y en un beso pudimos concluir juntos:
-mmmnnnggg-
Mientras te abrazaba y continuaba con los besos, escuchamos en la puerta:
-¿Papá estás bien? Escuchamos que gritabas-
-Si Shiori, él está bien es que estaba teniendo una pesadilla, espérenme en sus cuartos y voy a arroparlos-
Le pase su pijama y nos vestimos, pues seguramente los niños estaban afuera de la habitación. En voz baja mientras el sueño se apoderaba de él le dije:
-Voy a arropar a Shiori y Tetsu ya regreso-
-Sí, gracias…. Souichi… me gustó- Expresaba con la respiración algo acelerada.
La mañana siguiente me levanté tan tranquilo, después de tantos días sin dormir bien, era algo tarde y los niños que dormían entre nosotros estaban picando mi nariz, afortunadamente era sábado, así que no hubo problema con levantarnos más tarde.
-Papá, papi tenemos hambre-
-Ya voy esperen un momento- Expresaba Tetsuhiro.
-¿Te sientes bien?-
-Claro que si porque no habría de estarlo-
Cuando se sentó sobre la cama pude ver la expresión de dolor que tenía, al igual que yo en las mañanas de las primeras veces que lo hicimos.
-Ese disfraz se te veía tan sexy-
-Pues espero que lo memorizaras, ya que no lo volverás a ver-
-¿Disfraz? ¿De qué hablan?- Preguntó Tetsu-kun
-Nada Tetsu, tu papá habla de su sueño de anoche donde yo traía un disfraz-
-¡Y Qué disfraz!-
-Pórtate bien y no digas cosas absurdas con los niños aquí. En vista que su papá está lastimado porque cayó de la cama, voy a preparar algo sencillo-
-¿Te duele mucho papá?- Preguntaba Shiori dándole un besito en la frente a Tetsuhiro.
Shiori siempre era muy tierna con Tetsuhiro y evitaba que yo lo maltratara. Cuando le llegaba a dar un golpe, ella le daba un beso para que no le doliera. Siempre pedía que no le hiciera nada e incluso me miraba feo. Tan pequeña y frágil no podía evitar olvidar mi enojo cuando veía su actitud tan protectora. Ahora que lo pienso, seguramente este afecto incondicional de nuestros pequeños, debe llenar el vacío del rechazo que sufrió por sus padres.
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Once años pasaban tan rápido para nosotros, los niños estaban por salir de la secundaria y ya habían cumplido 15 años. La pequeña Shiori era tan difícil de tratar para mí, solo escuchaba a Tetsuhiro, se la vivía llevándome la contra a todo lo que le decía, nunca obedecía mis órdenes. Aunque era una excelente estudiante, también se mostraba algo antisocial ya que prefería llegar a casa para leer que salir. Me recordaba a mí mismo, también por el hecho de que era muy cercana con su hermano Tetsu-kun y su primo Ta-kun. Los cambios que experimentaba su cuerpo afortunadamente los hablaba con Hikari que era prácticamente otra hermana para mí, pues recuerdo la vez que le llego su periodo, vimos llegar a Hikari tocando nuestra puerta, porque Shiori la había llamado a su celular contándole su problema, por lo cual se encerraron a charlar hasta que salieron más tranquilas; posteriormente me explicó que mi niña había madurado hasta ser una mujer.
Al contrario, Tetsu-kun era tan tranquilo, a pesar de que ambos tenían la misma edad el no parecía ser rebelde sino muy disciplinado en las cosas que hacía. Se dedicaba a hacer deporte, puesto que jugaba en el equipo de básquetbol de la escuela; era bastante popular y muchas veces llegaba con distintas novias. Sin embargo también era excelente estudiante, por ello competían en sacar buenas notas siendo los mejores en sus clases. Como buen hermano procuraba acompañar a Shiori a casa, incluso ella peleo con él para que la dejara regresar sola, ya que detestaba a sus amigos, los cuales siempre le coqueteaban cosa que a ella no le interesaba. Una vez que entró al equipo de básquetbol no pudo más que dejarla ir sola pues debía quedarse a los entrenamientos, luego de los cuales volvía con la novia en turno. Siempre procuraba explicarle que no era bueno tener una novia tras otra, pero no lo regañaba puesto que notaba que eran noviazgos castos en los que se avergonzaban de darse un beso, tal cual cuando los vigilaba en la sala, mientras estudiaba o charlaba con su novia.
Tetsuhiro era sin lugar a dudas el favorito de los niños, siempre lo recibían con un abrazo, nunca los regañaba, ni los castigaba y me rogaba que los perdonara cuando yo los reprendía. Era muy blando y procuraba consentirlos, más a Shiori pues al verla solita leyendo, se la llevaba a comprarle cosas al supermercado y aguantaba horas viendo ropa, zapatos y bolsos con ella. No podía quejarme pues para mí no era ningún placer caminar por todas esas tiendas, además se encargaban de comprarnos a Tetsu y a mí prendas que necesitábamos.
Cierto día Shiori parecía distinta, noté en ella algo que nunca pude ver antes, parecía pensativa y se sonrojaba extrañamente mientras revisaba su celular.
-¿Sucede algo?-
-No es nada-
-Pareces nerviosa, sabes que puedes confiar en mí. Aunque creas que te regaño siempre, es porque quiero lo mejor para ti y si algo te preocupa yo puedo aconsejarte-
-Claro que no, seguramente nunca has pasado por algo así. La tía Hikari no me responde los mensajes, seguramente salió-
-¿Qué fue lo que ocurrió?-
-Un chico molesto de una clase inferior se me declaró hace unos días, el muy tonto siempre me está siguiendo y aguanta hasta que yo le pegue con tal de estar cerca de mí. Me lo asignaron como pupilo para regularizarlo en las materias donde va mal, por ello estudia junto conmigo todos los días en la biblioteca, eso desde este último año. Pero ahora, justo cuando salíamos de la escuela me robó un beso. ¡Lo odio! Porque me hizo sentir algo extraño dentro de mí-
Su historia me resultaba bastante familiar, al parecer mi pequeña estaba enamorada pero no lo sabía, ahora era mi deber facilitarle lo que a mí me costó tanto trabajo entender.
-Pero dime, ¿El chico te gusta?-
-Por supuesto que no, es un tonto-
-¿Qué sientes cuando estas con él?-
-Nada en especial, cuando estudiamos a veces se acerca mucho y me pone nerviosa, su mirada es tan extraña, que no puedo evitar golpearlo por estar tan cerca-
-Deberías relajarte un poco, creo que debe ser un buen chico. Dime algo ¿Qué sentiste cuando te dio el beso?-
-Bueno es que estábamos despidiéndonos y lo felicitaba por recuperarse tanto en sus calificaciones, por ello le dije que no estudiaríamos juntos ya que no lo requería. Entonces me miro con unas pequeñas lágrimas que le querían salir, se acercó a mi rostro y sin que pudiera moverme me beso. Fue mi primer beso y con un idiota. No comprendo papi porque no pude moverme, hasta después le di una bofetada, lo amenacé y corrí-
Su tierno sonrojo me hacía sentir tan nostálgico, los besos de Tetsuhiro eran tan tiernos y yo siempre negaba que me gustaran, pero que podría decirle para hacerla entender.
-No seas tan dura con el chico, seguramente, debe estar realmente enamorado de ti para aguantarte, créeme con un mal carácter como el que te herede, debe ser muy paciente contigo. Dale una oportunidad-
-¡Ni hablar, solo quiero que me deje tranquila!-
-Entiendo lo que pasas, tarde seis años en aceptar que amaba a tu padre-
-¿De verdad? ¿Seis años?-
-Además lo trataba mal y le pegaba cuando me robaba un beso, entenderás que fue más difícil puesto que éramos hombres-
-¿Qué tiene de malo que sean dos hombres papi?-
-Pues es que todas las familias son de una mujer y un hombre-
-Hay, eso no tiene importancia, muchos de mis compañeros hablan de los divorcios de sus padres, y yo los tengo a ustedes siendo felices juntos. Aunque ya sabes que no me gusta verlos haciéndose arrumacos, es desagradable, no porque sean hombres, en general todas las parejas me dan asco-
-Todavía eres muy chica por eso no sabes que es tener una pareja, se siente la necesidad de pasar tiempo juntos y besarse-
-¡Qué asco! Desearía nunca haber conocido a Murakami Tora-
-¿Estás segura de lo que deseas?-
-Claro… creo que solo deseo que se aleje de mí definitivamente-
-Bueno entonces solo piensa bien las cosas, ¿De verdad te alegrará no verlo más? Si es así pues no hay problema-
Shiori realmente estaba muy extraña al escuchar mis palabras, se quedó pensativa y dos días después cuando Tetsuhiro miraba la televisión con Tetsu-kun y yo leía en la lap top, me preocupó bastante que no nos acompañó a cenar, ni tampoco quiso salir con Tetsuhiro, por ello subí con un poco de comida a su habitación:
-¿Shiori puedo pasar?-
-¿Qué quieres?-
-Solo te traje algo de comer-
-Está bien, pasa-
Cuando entré, ella estaba con su computadora leyendo y con los audífonos a medio quitar, tenía una expresión algo triste en su linda carita, por ello le pregunte:
-¿Todo está bien? Pareces algo deprimida-
-¿Papi los deseos de verdad pueden cumplirse?-
-Depende del deseo, hay cosas imposibles, otras que si se pueden realizar-
-Recuerdas que te conté de Murakami el chico que me beso-
-Si dime ¿Qué paso?-
-Pues ya no se me acerca ni me habla y antes todos los días estaba conmigo. Recuerdas que desee que no se acercara, pues se cumplió mi deseo y me siento extraña, como triste. No entiendo porque estoy así, si siempre me molestaba su presencia. Hoy que lo vi me miró con algo de tristeza en su rostro y sentí como que algo se rompía aquí dentro. ¿Qué puedo hacer para que no sentir esto?-
-¿Qué cosa le dijiste el día que te beso?-
-Le dije que enviaría a mi hermano y a mi primo a matarlo si no me dejaba en paz-
-Creo que debes disculparte-
-¿Disculparme? Si ese miserable me beso sin mi consentimiento-
-Pero te gusto, y además creo que lo quieres, no estarías triste desde que no te habla si no fuera porque te gusta y lo quieres-
-No digas esas cosas tan absurdas papi, de ninguna manera yo me interesaría en alguien así, de hecho no me interesan las relaciones sociales-
-Bueno vamos a hacer un ejercicio para ver si es verdad lo que dices. Cierra los ojos-
-¿Ahora?-
-Respira profundo y piensa en papá, que sientes por él cuando lo menciono-
-¿Esto de qué sirve?-
-Tú hazme caso y dime algunas palabras para describir lo que sientes cuando lo menciono-
-Es amable, cariñoso y lo quiero mucho-
-Ahora sobre tu hermano Tetsu-
-Es protector, amigable y también lo quiero mucho-
-Ahora sobre Mukamiro-
-Es Murakami Tora-
-Bueno ese chico-
-Murakami es insoportable, fastidioso y sus ojos son tan hermosos, me hacen sentir tan feliz cuando me mira-
-Felicidades ahora sabes que lo quieres-
-¿Tú lo crees?-
-Busca en tu corazón, ¿Si él nunca volviera a hablarte eso te haría feliz?-
-No, pero odio que me besara sin pedirme permiso-
Al siguiente día la pequeña Shiori había arreglado sus problemas con su kohai y muy felizmente me lo contó, no sólo eso, él chico le había pedido perdón por besarla y se había confesado nuevamente, expresando su eterna devoción hacia ella, por lo cual ella aceptó intentar ser novios pero bajo sus términos.
-No se papi, por alguna razón siento algo de miedo de decirle a papá sobre mi novio. ¿Tú qué piensas?-
-Deberías traerlo a cenar y presentárnoslo-
-Muy bien eso haré, espero que no te decepcione-
-Si te hace feliz, yo soy feliz-
Morinaga que siempre tenía el rostro mas sonriente del mundo, en esta ocasión tenía el ceño fruncido, pues su pequeña princesa Shiori le presentaba a un muchacho. El siempre creyó que su pequeña ermitaña, le permitiría estar con ella mucho tiempo sin dejarlo abandonado por algún chico. Ahora que los veía juntos en la mesa y ella decía:
-Papás, les presentó a mi novio Murakami Tora-
-Mucho gusto Tatsumi Souichi-
-¿Souichi podríamos hablar en privado?-
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Saludos a todos.
En primer lugar debo agradecer la hermosa ilustración de Gabriela Ibarra, la cual ahora participó dando ideas creativas en este capítulo.
Ahora que llegamos a la parte 14 de la historia y mientras más avanza, menos quiero que acabe, se ponen las cosas tan divertidas entre mi pareja favorita, quizá sea posible hacer dos partes más, pero si no es el caso, igual se que adorarán el final de la historia. Espero ansiosa sus comentarios y agradezco también que sigan leyendo.
