Hola... Chispas, creo que nuevamente se me fue el tiempo, el viernes al final tuve una consulta y no me di tiempo de subir el capitulo, pero bueno aqui lo tienen, espero que les guste. Nuevamente muchas gracias por seguir la historia pero sobre todo por comenta, estoy muy impresionada porque varias de ustedes se han leido las historias en una semana, me encantaaaa saber que les gusta a ese grado, bueno basta, suficiente me he tardado, aquí les dejo el capi
Capítulo 18
La reacción de mi madre fue la que pensamos, quería correr al distrito, pero también nos dijo que era mejor que estuviera aquí para el parto y los primeros días de su nieto o nieta, así que nos amenazó y dijo que teníamos que hacer más seguido las video llamadas para ver mi evolución. Finnick de inmediato saco cuentas y vio que nacería en verano, así que dijo que él también quería estar aquí. Esa noche Johanna al irse se disculpó por el mal humor que demostró al principio, nos volvió a felicitar y me dijo que esto era genial porque Jill estaba al asecho, en busca de alguien a quien fastidiar al parecer, así que eso evitaría que pusiera sus ojos en Peeta, ya que su molestia de esa noche hacia Fred tenían que ver porque le ayudo a Jill a llevar unas cosas a su negocio, sabiendo que la mujer era buscona con todos.
El resto de nuestros amigos también se sorprendieron mucho, debido a que la mayoría daba por hecho que no queríamos hijos, incluso Sae menciono que tal vez estábamos en la misma situación que Johanna y Fred.
Casie fue muy amable y me dijo que en lo que quisiera me apoyaría, incluso me dijo de ropa que ella uso en su embarazo, que si necesitaba platicar síntomas o alguna situación ella estaba disponible. Lo que más me enterneció fue Sae que dijo que tendría nuevamente un nieto y más ahora que Lucy estaba por salir del distrito para seguir sus estudios, gracias a que Haymitch había conseguido una beca para que fuera al distrito 3, después de todo servía ser un vencedor y conspirador al mismo tiempo.
Tiffany siempre buscaba que los chicos mayores me ayudaran a cargar mis cosas, e incluso empezó a solicitar alguien más para el verano, puesto que según la ley, yo me iría 40 días antes y 2 meses después de que el bebé naciera, aunque no estaba del todo segura, Peeta decía que podíamos seguir trabajando normal, solo que él cambiaria sus turnos para que se quedara con el bebé mientras yo trabajaba y posteriormente el trabajaría cuando yo llegara, no me agradaba del todo, puesto que estaríamos muy poco tiempo juntos, pero teníamos que ir viendo como nos adaptábamos.
Effie no paro de molestar, diciéndome que comer o que no, queriendo acaparar a Peeta para que empezáramos modificaciones en la casa con respecto al cuarto, él y yo llegamos al acuerdo que en un principio el bebé estaría en nuestra habitación, así que más tarde decidiríamos lo de cuarto, incluso cuando yo pudiera ayudar hacer las cosas, porque a pesar de que todo iba muy bien, Peeta no me dejaba hacer mucho, cada vez me quitaba más actividades de la casa.
Después de que la gran mayoría sabían que estaba embarazada, pareció que el bebé decidió estirarse, ya que se me abulto rápido el vientre impidiendo que mis pantalones cerraran.
Las nevadas nos dieron unos días de tranquilidad, ya que era difícil salir de casa con tanta nieve, la panadería prácticamente se estaba abriendo cada tercer día, así que Peeta y yo pasamos mucho tiempo en casa, horneando y empezando hacer el primer juguete para nuestro bebé, un peluzo como el de Prim y mío, incluso un día estuve frente al aparato de las video llamadas durante un largo tiempo, viendo como mi madre tejía una cobija y tratando de enseñarme para que yo hiciera lo mismo, lo dejamos porque ella tenía que irse a trabajar.
Un momento contradictorio fue el día que sentí que se movió, fue una sensación extraña que me sorprendió y me dio miedo, era algo desconocido, así que cuando Peeta vio mi cara de pánico, inmediatamente se acercó a mí, dejando el horno abierto antes te meter las charolas.
-¿Qué pasa bonita? –
-es que… acabo de sentir algo raro – mi respiración era entrecortada.
-Pero… ¿Cómo qué? ¿Te duele algo?-
-No, es que fue como una punzada, no sé, es extraño –
-quieres que vayamos a ver a Paul – Peeta empezaba a levantarme de la silla.
-¿Qué sucede chicos? – Casie vio de nosotros al horno abierto - ¿Qué sientes Kat? –
-Dice que algo extraño, como una punzada – contesto mi esposo abrazándome tiernamente.
-Tranquilos – dijo Casie acercándose – ¿te dolió? ¿Sientes húmedo o algo por el estilo?-
-No, ninguna de las dos cosas, solo fue…-
-Kat, el bebé se mueve – sonrío – por las semanas que tienes seguramente es eso, por espacio y la fuerza del bebé ahora lo sientes –
-¿De verdad crees que sea eso? – los ojos de Peeta brillaron al preguntar.
-Por supuesto –
-Solo iré al sanitario a verificar – lo que Casie decía tenia muchísima lógica, mas porque Paul y Liz me advirtieron que pronto lo sentiría, pero aun así fue una sensación extraña, el pánico se quería apoderar de mi, tenía que salir de ahí, sabía que Peeta estaba muy emocionado, pero yo sentía un temor tremendo e insoportable, pero al mismo tiempo quería volver a sentirlo, era algo muy insólito, de sentimientos encontrados.
-¿todo bien bonita? – Pregunto Peeta cuando regrese.
-Si – me sentía apenada por preocuparlo, pero en verdad mis miedos cada vez eran más fuertes, se hacían más palpables – creo que al fin lo sentí –
-Vaya, eso es genial – Él me abrazo y después tomo mi rostro entre sus manos – tranquila, se que son sensaciones nuevas para ti, pero debes disfrutar de cada etapa, nuestro bebé crece y pronto estará con nosotros –
-Sí, es solo que pasan por mi cabeza tantas cosas –
-Lo sé, también por la mía, pero recuerda que vamos estar juntos, que todo saldrá bien – Peeta me beso una y otra vez sobre mis labios, hasta convertirlo en un beso más intenso y relajador.
-Oh vamos, miren el vientre de Katniss, esta así porque no se contienen – Fred se burlaba al entrar – tengan piedad de esa criatura –
-No empieces – le advirtió Peeta.
-Es que le pueden generar traumas al pequeño, escuchar sus gemidos no es muy agradable para él –
-Mira quien lo dice, te recuerdo que tienes un chico de casi 6 años en casa – dije con la intención de que Fred y Jo fueran más contenidos, porque Daniel estaba en la etapa que preguntaba y quería saber todo.
Las náuseas habían cedido, dejándome retener mi desayuno todo los días, el antojo de pan de queso aún seguía y cada vez era más fuerte, el problema llego cuando un día casi a media noche, se me antojo un plátano, era tanta mi necesitad que moleste tanto a Peeta que salió a ver si con Sae tenía suerte.
-oh Peeta eres el mejor esposo del mundo – Me abalance hacia él al verlo entrar con algo en las manos.
-Bonita no tienes idea de lo apenado que estoy con Sae y Lucy, las desperté, Lucy no quería dármelo decía que era tonto que fuera a buscarlas por eso a media noche –
-Hay pero el bebé tiene mucha hambre de plátano – el sacar la comida de la bolsa con tanta ansiedad me recordó tiempos horribles, cuando con trabajos teníamos algo para comer o cuando estaba en las arenas, donde la comida era muy escasa, pero afortunadamente esto se trataba de un antojo, capricho que aún no terminaba de asimilar, obligando a Peeta a salir al frío con tal de complacerme.
-¿El bebé o tú?- dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-bueno ambos, si el bebé no estuviera aquí, esto no pasaría – hable con la boca llena.
Peeta paso su mano sobre mi vientre – es una lástima que no pudiéramos ver que era, que mal momento para ponerse de espaldas- Todo mundo ya estaba muy ansioso de saber cuál era el sexo del bebé, sobre todo porque Haymitch y Johanna habían hecho apuestas, incluso Alex y Effie también le habían entrado, se traían un gran alboroto y por lo mismo estaban muy al pendiente de nuestras citas, la mayoría decían que iba a ser niño, que si por mi tipo de vientre, que si por mis antojos, que si mi sangre era más dominante, etc.
-Bueno… ya será la próxima semana, en algún momento se dejara ver – me encogí de hombros y frote mis manos con las de Peeta.
-Pues sí, pero Jo tiene razón, esto nos tiene con muchas ansias a todos – Johanna había dicho que en mal momento el bebé se había decidido ser como su madre, pudoroso, que ya era hora que fuera más como su tía y mostrara lo interesante.
El que hiciera ese comentario me hizo reír mucho, porque era obvio que Johanna se refería a ella, debido a que efectivamente era una exhibicionista; incluso nos sorprendimos al darnos cuenta que a Fred, después de todos estos años no le habíamos contado aquella situación del elevador cuando la conocimos, pero al final todos reíamos, dejándome más tranquila porque en un inicio la sentía algo distante, pero supongo yo que cuando asimilo la noticia se relajó, incluso fue muy agradable que se llamara tía, que ella sintiera ese lazo con nosotros.
-Listo podemos ir a la cama – tire la cascara de plátano.
-¿segura? No vas a tener otro loco antojo –
-Pues… pregúntale a panquecito – me dio risa al referirme así al bebé, pero de unos días para acá era así como lo llamaba Peeta.
-Hey, panquecito – Peeta estaba hablando sobre mi vientre, habíamos descubierto que cuando lo hacía el bebé se movía - ¿podemos ir a descansa? ¿No habrá más antojos? –
-Espero que no –
-Pues yo también porque mañana tenemos mucho trabajo – él beso mi vientre y me dio la mano para ayudarme a entrar a la cama – también tengo que ir a la estación para recoger la caja que mando tu madre –
Ambos estábamos muy emocionados, porque mi madre nos había mandado muchas cosas, entre ellas una cobija que ella hizo, ropa para mí, que en verdad agradecía para no parecer retrato con la misma ropa de siempre que me había prestado Casie, y para el bebé, después de que Haymitch la hiciera enfadar al ser él el primero en regalarnos un mameluco de oso.
Al parecer nuestro bebé no solo nos había venido a cambiar la vida a nosotros, sino también a Haymitch, ya que nunca había estado tan cerca de un embarazo como del nuestro, incluso Effie en algún momento se refirió como el abuelo Haymitch, molestándolo durante la tarde; pero ahora él era más prudente con lo que comía, se tomaba los medicamentos y era más fácil convencerlo de ir a sus citas de monitoreo, decía que de verdad deseaba conocer a nuestro hijo, pero sobre todo que nuestro hijo lo llegara a conocer a él.
Mis temores no se habían ido, al contrario se acentuaban más mis pesadillas, que habían disminuido un poco, pero seguían, pesadillas donde veía a Prim o Rue correr a auxiliar a niños pequeños, mientras lo hacían, todo explotaba en llamas o les caían una lluvia de flechas, el más perturbador era cuando veía a Prim en nuestra casa de la Veta sosteniendo a un bebé y justo cuando me lo iba a enseñar ambos se consumían en llamas o se desvanecían.
Cuando tenía esas noches terribles el bebé estaba muy inquieto, yendo y viendo de un lado para otro, supongo que por mí misma intranquilidad. Era un alivio tener a Peeta a un lado, porque ahora yo lo obligaba a hablarle al bebé para que se tranquilizara, para que empezara a platicarle que su madre tenía malos sueños.
-lo siento bebé, es que tu mamá está algo… perturbada – dije una noche donde aún las lágrimas salían de mis ojos – lamento hacerte pasar por esto – me frote el vientre.
-vaya – dijo en un murmuro Peeta.
-¿Qué? – pregunte algo confundida por su cometario.
-creo que… es la primera vez que le hablas – analice sus palabras, tratando de recordar.
-Yo…- no supe que decir.
-Bueno al menos es la primera vez que le hablas directamente mientras yo estoy, no sé si cuando estés sola lo hagas –
-creo que… es la primera vez - ¿Cómo era que se había dado cuenta? Ni siquiera yo me había percatado.
-Pues hazlo más seguido, te apuesto que le encanta – Beso mi vientre que tenía la playera levantada.
-Bueno creo que estamos más conectados de lo que crees – dije recordando mis pensamientos, donde de vez en cuando llegue a tener alguna platica con él o ella.
-Sí, pero creo que es más… panquecito le ha de encantar escucharte, saber qué piensas en él –
-Supongo que sí – frote mi vientre – ¿Qué dices bebé mañana te dejaras ver, nos permitirás saber tu sexo? –
Como si me hubiera escuchado se movió encajando algo en uno de mi costado.
-Espero que sí, estoy harto de todo ese alboroto que se traen con su sexualidad, aparte sea lo que sea, solo deseo que venga sano –
-Si en eso estoy contigo, aparte ya no quiero que le digan panquecito- ahora no solo Peeta usaba ese calificativo, todos lo hacían, incluso hasta Effie y Paul - sería bueno empezar a llamarlo por su nombre –
-Pero si aún no nos decidimos – Peeta sonreía.
-bueno, supongo que cuando sepamos que va ser, podremos enfocarnos –
-creo que sí, ¿ya estas más tranquila? – Peeta bostezo, lamentaba mucho que no lo dejara dormir, sus ojeras eran muy parecidas a las mías. Casie decía que aprovecháramos, que necesitábamos dormir mejor, que cuando el bebé estuviera aquí nos sería mucho más difícil, lo único que esperaba era que mis gritos no lo despertaran y asustaran.
-sí, tratemos de dormir algo, que mañana tú tienes que cubrir a Casie – aunque el frío aún se sentía las nevadas habían disminuido, dejando que el distrito funcionara, así que Peeta tenía nuevamente abierta todos los días la panadería, solo que en esta ocasión Casie tenía una reunión importante con Tiffany acerca de los siguientes estudios de Lana, donde se plantearían si los continuaba aquí o tendría que salir del distrito. Lana estaba ansiosa por que fuera lo segundo, decía que quería conocer más distritos, pero eso implicaba más gastos para la familia y según Alex mas problemas porque no la tendrían bien monitoreada.
-Bien veamos si esta vez hay suerte – comento Liz al poner el gel en mi vientre.
-Por favor – susurro mi esposo.
-bueno hay veces que de plano no les gusta que los vean – Liz rio.
-creo que lo está haciendo otra vez – dijo Peeta al ver el monitor, donde nuestro bebé tenia levantada la pierna ocultándonos nuevamente su sexo.
-Vez es pudoroso como su madre – reía al ver la decepción de Peeta – acércate y háblale, tal vez se mueva –
-¿crees? – contesto él, mientras Liz nos observaba.
-¿en serio se mueve cuando Peeta le habla? –
-Sí, le gusta o tal vez no y por eso se mueve – conteste y reí al ver la cara de pocos amigos que Peeta me lanzo al decir eso.
-Vamos bebé, demuéstrale a mami que te encanta mi voz – Esta vez Peeta hablaba muy cerca de mi estómago. Nuestro bebé hizo un leve movimiento pero no fue suficiente para que bajara la pierna.
-Eso es pequeño, demuéstrales que no tienen por qué estar interesados en tus partes, que solo es cosa tuya – bromé al pensar la cantidad de veces que les dije que no era asunto suyo. Nuevamente hubo movimiento.
-No, bueno al menos muéstranos a nosotros, para que ya no te digamos panquecito – Justo cuando Peeta dijo esa palabra pareció que el bebé reacciono y se movió bajando la pierna y dejando ver al fin lo que tanto había armado polémica las últimas semanas.
-Se movió – dije tratando de distinguir.
-Es… - Peeta no termino de decir, como quiera nosotros no sabíamos del todo interpretar el ultrasonido.
-Felicidades, su bebe es niña – nos dijo Liz.
Al escuchar la palabra de niña sentí un estremecimiento por todo el cuerpo, esta vez no era nada que ver con algún movimiento de nuestra bebé, sino más bien por miles de temores y emociones al mismo tiempo.
-¿segura? – la voz de mi chico del pan se escuchó entrecortada – ¿va ser una hermosa Katniss?-
-si, estoy segura, digo ya vamos por la semana 18 y todo ya está en su lugar, tenemos una maquina vieja aquí, pero aun así estoy segura – Liz empezó a guardar las imágenes, mientras que nuestra pequeña se movió y al parecer se estiro, abriendo su boquita en un bostezo.
-Mira eso Kat –
-Es lo más hermoso – alcance a decir, viendo como ella nuevamente se acomodaba para esconder la gran revelación de hace un momento. No sabía porque, pero el pánico estaba aquí, sabía que todo iba bien con nuestra hija, pero en esta ocasión tenía miedo de tantas cosas, no quería que sufriera por nada, así que nuevamente me hacia la pregunta de qué ¿si hicimos lo correcto?
-Una hermosa niña, oh esto es genial, una bebita igual a ti – me susurro Peeta – no me canso de agradecerte esto, bonita de verdad amo todo esto, te amo mucho y amo a nuestra bebé –
Al parecer Peeta se dio cuenta que empezaba a respirar con dificulta, que mi rostro denotaba pánico, que a pesar de que al fin sabíamos el sexo de nuestra bebé y que todo iba bien, a mí no dejaban de preocuparme muchas cosas, sentía gran miedo, constantemente y era algo desesperante no saber de dónde venía todo ese miedo para poderlo controlar.
-tranquila bonita, mira a nuestra bebé, todo irá bien – prácticamente lo decía sobre mis labios mientras ambos nos veíamos directo a los ojos, viendo en los de él tranquilidad y felicidad.
-Si – dije pausadamente – gracias por todo – termine de darle un beso.
-Eso es – esta vez beso mi frente y volvió a ver el monitor con toda la ilusión que mostraba siempre.
N/A: Bien, aquí esta al fin nuestra pequeña, espero que les haya gustado, la verdad disfrute mucho este capitulo, así que espero que ustedes también lo hayan disfrutrado. Y ahoraaaaaa todos gritemos y corramos en ciruculos por el tease poster, me encanto y sobre todo el mensaje del final de Kat. aaaahhhhhh que padre, bueno no olviden deja sus comentarios. Un abrazo a todos.
