CAPÍTULO 16 EL FINAL ES SOLO EL INICIO DE ALGO MEJOR.
POV SOUICHI
Observaba la organización de la fiesta de despedida como algo sinsentido, para qué se despedía de su soltería si adoraba a la chica diminuta con la que estaba el pequeño Ta-kun. Eran inseparables para todas las cosas, tan unidos como el perro faldero del novio de Shiori. No comprendo cómo hay personas tan resistentes a ser lastimadas como Tetsuhiro y ese tipo.
Ahora que Tetsuhiro se encargaba de la organización de esa fiesta no me prestaba atención. Faltaba una semana y llegaba del trabajo para ir a encargar cosas, salía con Shiori a comprar y comprar más cosas, pagar alquiler del lugar entre otros muchos trabajos. Cuando llegaba se acostaba para quedar profundamente dormido y yo sin poder pegar el ojo por tenerlo tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.
Finalmente la fiesta llegaba, pero parecía todo tan aburrido hasta que las bebidas llegaron junto con la comida que era muy buena también. Bebía cada momento más y más alcohol para evitar el aburrimiento de los juegos y bromas que hacían los amigos de Ta-kun. No me divertían para nada las conversaciones de todos, hasta que de pronto apareció la bailarina en un traje de policía, en el cual se movía sensualmente, con tanto alcohol me hacía desear tocarla. Por alguna razón me encontraba en el centro de la pista y podía ver a aquella mujer moviendo su cuerpo prácticamente sentándose sobre mis piernas. Nunca en toda mi vida pude ver a una mujer en ropas atrevidas como esas y muy cerca de mi cuerpo. Tantos años al lado de un hombre, me había acostumbrado a su apariencia, apreciando la forma tan masculina y seductora del hombre que era mi compañero, pero ahora que miraba de cerca lo que la figura femenina poseía, no podía negar la sensación de calor que invadía mi cuerpo. Por alguna razón me excitaba y tenía ganas de llegar a casa entregándome a esta loca pasión con Tetsuhiro, la cual era inspirada por esa mujer desconocida. Comprendía al fin lo que las imágenes en las revistas y televisión representaban para las demás personas, una simple forma de erotización que convierte a las personas en objetos de deseo. Finalmente volví a la realidad para recordar que mi pareja era observador de tal acto que me había erotizado, de modo que sentí algo de vergüenza, pero no pensé que pudiera molestarlo.
Al llegar a casa tenía bastantes deseos de tener un encuentro íntimo, por lo cual aguardé a que saliera del baño y ahí mismo lo besé esperando ser correspondido. Para mi sorpresa me separaba de él y decía no desear tener un encuentro conmigo, a razón de que había mirado a la bailarina con lujuria, pero ciertamente ¿Qué de malo había en ello? Hasta que escuche las palabras de sus celos ir más lejos de lo que me imaginé:
—No me vengas con eso, ¿Cuándo lo hacemos has imaginado que estás con una mujer?
—Acaso estás demente ¿Cómo podría siquiera, si tú eres el que siempre está dentro de mí?
—Entonces aquella vez que tú me lo hiciste…
Cuestionaba todo cuanto teníamos en la relación, en un instante podías echar todo por la borda solo por mirar a otra persona, si realmente siempre acaba entregándote todo mi ser una y otra vez desde que te había declarado mi amor.
—Por supuesto que no, esa vez fue especial, fue mi primera vez y cuestionas mi amor por ti o mi deseo ¡Cómo te atreves! Para tu información he sido gay desde que te dije que te amaba porque estoy contigo, pero no por ello estoy ciego, tú sabías que yo no era homosexual cuando me conociste y nunca te importó. Tampoco tú eres tan inocente, acostándote con extraños que sacabas de los bares. Además te he visto mirar el trasero de otros hombres. ¡Sabes que! ¡No quiero volver compartir la cama contigo!
Una vez escuchando eso, no deseaba estar cerca de ti, yo te amaba y no te era posible ver mis verdaderas emociones. ¿A pesar de tantos años juntos, realmente dudabas de mis sentimientos? Sí incluso habíamos criado a dos niños, sí todas las noches desde que regrese de aquél viaje no quise estar lejos de ti. Compartíamos la cama pero era algo más allá del simple hecho de tener sexo, había sido la entrega de mi ser en cada acto, todas mis partes fueron tuyas. Llegaba a la fría habitación pensando en que todo ese tortuoso viaje de años atrás de nada había servido, tu dudarías por el resto de tus días sobre si yo sentía lo mismo que tú, tan sólo por el hecho de que cuando nos conocimos yo decía odiar a los homos. Ahora qué sería de mí sin tus besos y tu tierno amor que me entregabas.
No podía evitarlo, en esa obscura habitación las lágrimas salían sin dejarme dormir tranquilo. Cuando conciliaba el sueño soñaba cosas horribles sobre nosotros. Nuestros hijos notaban la forma tan distante en que nos tratábamos, incluso el primer día nos preguntaron, pero claro que no podíamos decirles sobre ese tipo de problemas a los pequeños.
La pequeña Shiori que solía ser fría conmigo, me abrazaba muchas veces durante el día. Tetsu lo intentaba pero como estaba en la pubertad simplemente me demostraba su apoyo poniendo su mano en mi hombro con simples pero valiosas palabras:
—Padre tú sabes que yo siempre te voy a querer, cuentas conmigo, habla con papá, él también te debe extrañar tanto como tú.
No quería perdonarlo, era algo tan horrible lo que dijo. Cómo le fue posible imaginar que mi primera vez, tuviera que pensar en alguien más para poder hacérselo, si ni siquiera la primera de todas, a pesar de las circunstancias, tuve la oportunidad de pensar en otra cosa que no fuera él.
Cada día que transcurría, una parte de mí deseaba correr a su lado para abrazarlo y besarlo, sin dejarlo ir nunca más, de hecho repasaba varias veces como disculparme; sin embargo no comprendía por qué, pero cada día que pasaba era más difícil pensar en decirle algo. Se hacía costumbre no dirigirle la palabra, ni mirarlo, como si fuéramos simples extraños que comparten un departamento. Observaba todas las noches aquella puerta de la que fue nuestra habitación alguna vez, la cual todos los días dejabas entre abierta tentándome para entrar y tenerte entre mis brazos. Aunque llegaba hasta ella escuchando tu respiración y los amargos sollozos que suspiraban mi nombre entre tus labios, sin poder entrar a consolarte.
Cierto día, nuestros hijos estaban preparando la mesa con velas y platillos que lucían muy decorativos y además olían increíblemente deliciosos.
—¿Qué celebramos?
—Su reconciliación— Expresaba Shiori.
—¿Cuál reconciliación?
—Pensamos que necesitan un tiempo a solas. Ustedes nos han dado un ejemplo de lo que es una familia cariñosa y lo que son unos padres que se aman. Queremos que vuelvan a ser como antes, aunque los escuchemos por las noches o los veamos besándose a cada rato—Respondió Tetsu.
—Si papi, siempre me enseñaron las cosas que se hacen en una relación para que funcione: Los besos, las palabras, las charlas sobre las cosas que les molestan, las miradas. Simplemente son mi ejemplo a seguir, quiero tener un día eso que ustedes tienen— Expresaba Shiori.
Sus palabras tan sinceras me llegaban al fondo de mi corazón, las lágrimas estaban prontas a salir cuando escuchamos la puerta:
—Papá, que bueno que llegas, ven aquí— Shiori jalaba a Tetsuhiro de la mano hasta la mesa.
—Mira lo que hicimos para ustedes. Siéntense, les serviremos el primer plato y nos vamos a casa de la tía Hikari, no debe tardar en llegar, ya le mande un mensaje a su celular, para que venga por nosotros.
Los chicos se marchaban dejando la casa vacía como si me encontrara completamente solo, pues no quería mirar a la persona que estaba delante de mí comiendo. Sabía que una sola mirada bastaría para ponerme a llorar y no deseaba mostrar tan lastimero acto. Cuando terminamos de cenar le ayude a llevar los platos a la cocina y sin decir nada me fui a mi habitación. Tenía tantas ganas de hablarte, por lo menos reclamar lo que me molestaba, pero ahora sentía un muro entre nosotros y me era imposible decirte cualquier cosa a través de él. Pensaba que quizá con un pretexto podría por lo menos mirarte un poco y decir algunas palabras.
Mientras reflexionaba sobre eso escuche tu voz, mi nombre era pronunciado con desesperación, por ello no dude un solo segundo y prácticamente corrí hasta la habitación. La puerta estaba un poco abierta y la empuje mirando con asombro algo que en absoluto pensé ver. Estabas semidesnudo con unas orejas de perro y también una cola peludita añadida al diminuto calzón que llevabas. Cuando supiste que yo estaba ahí expresaste:
—¿Me deseas también? ¿Te parezco sexy aunque no sea mujer?
¡Qué absurda pregunta había sido esa! Te deseaba más que a nada en este mundo, mi deseo por ti era casi tan grande como mi amor, a pesar de nuestra edad yo seguía viendo tu cuerpo y tu hermoso rostro tal cual se veía desde nuestros años en la universidad, nunca podría dejar de desearte o amarte, tampoco. Me aproximé a donde estabas y sin poder evitarlo recorrí tu espalda con mi mano en una caricia que despertaba mis sentidos; fue en ese momento cuando decidí hablar:
—Pero claro idiota, siempre me lo has parecido, mi cuerpo invariablemente reaccionó al tuyo, a tus caricias, a todo. La primera vez que de verdad miré tu cuerpo desnudo sentí algo dentro de mí, me di cuenta que eras un hombre muy atractivo y encendías mi deseo. Nunca te lo dije porque me daba pena, de igual forma pensé que ya lo sabías.
Tu llanto no se hizo esperar, ahora que te miraba tan frágil ante mí, sin pensarlo te abrace fuertemente. Entre sollozos escuché:
—¿Souichi podrías volver a nuestra habitación? Quiero despertar a tu lado por el resto de mis días, por favor no me dejes por ser tan tonto, no quiero volver a despertar sin ti.
Mi corazón ansiaba tanto esas lindas palabras, que mi alegría no se hacía esperar, el orgullo dentro de mí intentaba hacerme callar pero al fin pude liberar una frase:
—Te extrañaba.
Sentía un gran alivio en mi corazón. Todo cuanto teníamos nunca había estado en peligro de desaparecer, solo se había pausado, ahora solo debíamos aclarar las cosas.
—Dime que te gusta mi disfraz.
— ¿Qué no es obvio?—Sin pensarlo tomé tu mano y la puse sobre la erección en mis pantalones.
Cuestionabas mi afecto otra vez, necesitaba encontrar una manera de darte la seguridad para que nunca volvieras a dudar de que tú eras esa persona única en todo el mundo, hecha completamente para mí. La única cosa que llegó a mi mente fue eso que tenía miedo de decirte desde hacía años atrás, quizá no me creerías o de alguna forma te molestarías conmigo por inmiscuirme en tu propia vida, pero era un secreto que no guardaría más de ti. Ahora conocerías todo lo que había en mi cabeza y hasta donde era yo capaz de llegar para hacerte feliz.
—Bueno ¿Recuerdas la primera vez que te dije que te amaba?
—Claro, fue la cosa más extraña, justo antes me dijiste que desearías no haberme conocido.
—Exacto. Y mi deseo se cumplió, desperté y no estabas en mi mundo. Había una chica en tu lugar, pero a pesar de que lo intentamos, nunca sentí con ella lo que contigo. Luego decidí buscarte en tu pueblo natal, ahí tenías una prometida, sin embargo te enamoraste de mí y me demostrarte que me amabas, pero no podías quedarte conmigo para no decepcionar a tu familia.
—Recuerdo que tuve un sueño sobre eso y cuando te busque habías desaparecido. Pero fue un sueño Souichi, ¿Por eso te me declaraste?
—No fue un sueño… ¿No te imaginas a donde fui cuando desaparecí? fui a curar tus heridas, ¿Sabes quién era yo? Tenshi-sama, dime que lo recuerdas, estabas pequeño de unos seis años.
—¿Tenshi-sama? Me suena… era un amigo imaginario.
—No lo era, hable con tus padres y les dije que te pusieran atención.
—No puede ser, creo que lo recuerdo.
—Te dije que volvería a ti y que mientras miraras las estrellas.
—¿Pero cómo sabes eso?
—Te lo dije, era yo. Pero no solo ahí, también fui tu profesor sustituto de Química, recuerdas que te defendí de unos bravucones que te estaban pegando, y fue que te sugerí tomaras clases de defensa personal.
—No recuerdo…esa parte de mi vida fue tan triste que prefiero olvidarla.
Pensaba en algo que lo hiciera recordar, pero hacía tantos años de eso, que era algo confuso, entonces evoqué algo importante.
—Te fui a buscar a tu casa y preguntaste por qué yo sabía dónde vivías y cual era tu habitación, era porque ya había estado en ella.
—¡No puede ser! Recuerdo eso, pero te veías diferente, cuando te busque no estabas y no podía recordar tu rostro, pero no eras tú, estabas viejo.
—Es porque aquella cosa que me movía por el tiempo me cambiaba la edad. Ahora te voy a decir la parte más difícil de esto. Todas las veces en el bar de Fukuoka cuando tenías sexo con desconocidos…Todos y cada uno de ellos era yo.
—¿Tu? No es posible, es tan raro…no lo creo, ¿por qué hubieras hecho eso? A ti ni te gustaba el sexo conmigo, siempre evitabas hacerlo, procurabas alejarme, incluso me dejabas deseoso y escapabas de mí.
—Cuando te declare mi amor ¿recuerdas que nunca volví a rechazarte? Fue porque me acostumbré a ti, tuve la oportunidad de conocerte de tantas maneras, por eso anhelaba tener un bebe contigo, puesto que me había encantado cuidar un pequeño tan lindo como lo eras tú. Sentí amor de tantas formas, pero también descubrí …
—¿Qué descubriste? Vamos dímelo necesito saberlo.
—Descubrí… que yo era igual que tú, sólo que toda mi vida nunca me había importado el sexo hasta que apareciste volteando mi mundo de cabeza. Sabes algo…cada uno de los encuentros que tuvimos ahí, cambiaron mi percepción, mientras más entregaba mi cuerpo a ti, más me sentí vivo. A pesar de que tu no me recordabas cada que me mirabas te enamorabas de mí, tú me pertenecías y yo a ti.
—¿Qué dices? No es momento de hacer bromas.
—Si lo recuerdo correctamente… hice varias cosas raras en ese bar, cuando te vi bailando con un chico fui y te pedí bailar, pero sabes que no se bailar más que vals y eso fue lo que bailaste conmigo. Cuando acabo la canción seguíamos moviéndonos, hasta que volvimos a la realidad. No recuerdas que cada encuentro te sentías mejor, era porque procuraba entregarte mis sentimientos.
—¿Eras tú? ¿Todo este tiempo siempre fuiste tú? ¿Nunca estuve con extraños?... Pero claro, ahora recuerdo tus ojos, siempre me mirabas de la misma forma, con una profunda nostalgia. ¿Entonces porque nunca me lo dijiste?
—Creí que pensarías que estaba loco o te causaría conflictos el saber que pude ver tantos pasajes de tu vida.
—Te amo, te amo tanto, hiciste todas esas cosas por mí y yo nunca he hecho nada por ti de esa forma.
—Si lo hiciste, has estado conmigo pacientemente entregándome tu amor, me demostraste que podría tener una vida plena a tu lado. ¡Tenemos hijos! En todo este tiempo nunca deje de sentirme tan afortunado de estar contigo.
A partir de ese momento no volviste a dudar de mis sentimientos por ti, puesto que fuiste recordando todo aquello que te habían borrado para evitarte confusiones. Ahora era muy bueno que recordaras aquello, pues le daba más valor a nuestra relación tan especial, por lo cual de alguna forma nos demostraba que nuestras almas se reconocían a pesar de todo. Estábamos destinados a estar juntos por el resto de nuestras vidas y así sería, hasta que alguno de los dos partiera inevitablemente….
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POV TETSUHIRO
Miraba por la ventana a ver el paisaje que me parecía tan deprimente a pesar de que era un día soleado, lloraba lágrimas secas desde hacía semanas. Entonces el pequeño Makoto entraba a la habitación lleno de energía:
—Bisabuelo que haces frente a la ventana, la abuela Shiori ya tiene el desayuno listo.
—No tengo hambre hijo, me siento cansado, creo que me dormiré un rato más.
—No abue, debes venir te estamos esperando, toda la familia vino de visita.
El pequeño me jalaba a pesar de sentir mi antipatía, una vez llegando a la sala pude ver a todo reunidos. Nuestra gran familia se juntaba todos los sábados para convivir, pero desde que él se había ido, todas las reuniones eran para animarme, cosa que no era posible pues mi corazón había muerto junto con él.
Los últimos años habíamos permanecido tan felices, viendo crecer a nuestros hijos, graduarse y formar su propia familia. Ellos nos habían hecho abuelos de tres hermosos nietos, uno de Shiori y dos de Tetsu-kun e incluso bisabuelos con el pequeño Makoto, el primer nieto de Tetsu-kun. Makoto era el hijo de nuestro nieto de Souijin. Pero mi favorito era Souichi el hijo de Shiori por ser idéntico a él y llevar incluso su nombre, solo que él prefería llevar el cabello corto, pero sus hermosos ojos miel me hacían recordarlo. Me daba cuenta que en cierta forma no se había ido del todo pues nuestros hijos eran prueba del amor, que se volvía en amargura dentro de mí corazón. La familia era tan grande ahora, estaba agradecido de haber tenido esta vida tan hermosa a su lado, pero no comprendía la razón de seguir aquí sin él.
—¿Cómo te sientes papá? Vamos, ven a comer— Expresaba Tetsu-kun
—Hay hijos no se preocupen, es que simplemente no tengo hambre y me siento algo cansado.
—¡Cómo que no Papá! Vendrás en este instante y se acabó la discusión, me esforcé haciendo esta comida para que la desprecies— Respondía Shiori.
Me recordaba tanto a su mal carácter, además de lo parecidos que eran para darme órdenes y obligarme a hacer las cosas. Desde que Souichi se fue de mí lado, Shiori y su esposo Murakami vivían en nuestra casa para cuidarme.
Cada momento, de cada día, desde aquello sucedió, no podía evitar revivir en mi memoria esos dolorosos momentos. La ocasión que caminábamos por el parque y te desplomaste tocando tu pecho; por lo cual momentos después íbamos en la ambulancia. Deseaba que mejoraras, sujetaba tu mano y te hablaba para tranquilizarte, pero no podía parar de llorar, por alguna razón sabía que algo estaba muy mal. Cuando te ponían medicina retiraste la máscara de oxígeno y me dijiste:
—No me arrepiento…de nuestra vida…si pudiera volver a hacerlo te buscaría desde antes… promete que cuidarás a nuestra familia.
—Lo que tú quieras, solo recupérate.
—Te… amo…
Entonces la mano que me agarraba con ternura, me soltaba, sus hermosos ojos miel se cerraban, para no volver a abrirse nunca más. El dolor era algo incomparable, sentía que moría junto con él, pero simplemente había perdido el conocimiento en la ambulancia. Cuando desperté esperaba que todo hubiera sido un sueño, no obstante por ver a todos sufriendo, me di cuenta que realmente había pasado. Ni siquiera pude estar en tu funeral, había sufrido un infarto al ver tu partida, pero desgraciadamente yo si sobreviví.
El lugar que amaba se había convertido en el lugar más deprimente, intentaba seguir con la vida pero nuestras memorias me atacaban, en cada lugar, en cada pequeña cosa estabas tú. En cada uno de los lugares de la casa te encontraba, para recordarme lo infeliz que era sin ti. Buscaba tu aroma, buscaba un poco de tu esencia, para llenarme con ella.
Me querían sacar de nuestra casa por verme llorar, cosa que nunca les permití, pues lo único que me quedaba eran las memorias que teníamos en ella. Todos los días cambiaban mi rutina; algunos era ir a la universidad con la hija de Tetsu-kun, Akemi la cual pedía mis consejos para sus experimentos en el laboratorio donde una vez asistía a mí sempai. Otros Shiori que había pedido un año de licencia de sus investigaciones en Física, me llevaba a caminar, a recoger a Makoto de la escuela y visitábamos a Souichi mi nieto, el cuál acababa de casarse para cenar con ellos. Otras simplemente llevábamos a Makoto a su casa y de igual forma cenábamos ahí. Algunas ocasiones llegábamos con Tetsu-kun y así sucesivamente me llevaban a ver a la familia en la semana. Luego por las noches volvíamos por exigencia mía, a la casa de mi corazón roto.
Cada día que me iba a dormir esperaba dejar este mundo, pues solo sentía este pesar de tu partida, añoraba tu ser, tu amor, tu amistad, tu cuerpo junto al mío en esta enorme cama que se sentía totalmente vacía sin ti. Te amaba tanto después de esta hermosa vida juntos, que nunca creí que al haberte tenido de todas esas formas, me causaría este gran dolor que invade mi existencia. Esa noche abrí la ventana y miré a las estrellas intentado hablarte, como cuando era un niño y tú me habías hecho sentir tan seguro al decirme que me vigilarías ahí, ahora esperaba que de alguna manera escucharas mis palabras:
—Lo siento, no puedo más, sé que te prometí cuidarlos a todos, pero no resisto más la vida sin ti…
Me recosté en la cama y suplique:
—Si existes, tú que lo trajiste conmigo, podrías volver a unirnos, lo necesito tanto, quisiera poder volver a verlo.
De pronto todo se convirtió en oscuridad, al fin mi corazón buscaría lo que tanto anhela, volver a encontrarte y descansar de ese vacío.
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Mi familia se acababa de mudar a Tokio, apenas había entrado al kínder cuando mi madre había partido a un largo viaje y todos la extrañábamos. No entendía como se había marchado sin despedirse, mis hermanas y mi padre lloraban todos los días desde entonces, yo muchas veces lloraba pero comprendía que ella se había ido por una causa de fuerza mayor a cuidar a nuestro abuelo y nos protegía desde el cielo, tal cual me habían contado.
Ahora aquí estaba en una nueva cuidad y una nueva escuela; buscaba algo, todo el tiempo pensaba que alguna cosa había perdido, ¿quizá un juguete? ¿Alguna idea? Nunca pude descubrir que era ese vacío en mi interior, mi madre no era, ya que yo sabía que ella me miraba desde el cielo. Entonces al entrar a la escuela, mi hermana mayor Kyoko hablaba con el director y yo estaba en el patio viendo a los niños llegar con sus papás, caminé un poco y en un rincón del patio un niño lloraba encuclillas, sujetando fuertemente sus rodillas. Cuando me dirigía a él, me detuvieron otros niños:
—No te le acerques, es malo y le pega a todos.
Sin escucharlos, ese triste llanto me causaba gran dolor en mi interior. Debía tranquilizarlo, necesitaba calmar su dolor.
—¿Por qué lloras?
Unos hermosos ojos miel me miraron sin despegarse, como si de alguna forma lo conociera. Dentro de mí me llenó un sentimiento de añoranza, más en ese instante recibí un dulce abrazo al cual yo correspondí sin pensarlo. Sentir esas cálidas lágrimas en mi hombro, que me daban tanta ternura.
—Me siento tan sólo, mis papás nos les importo, nadie me quiere.
—No llores, yo no te dejaré solito.
Nos separamos del abrazo y pude ver una linda sonrisa en aquel hermoso rostro con piel pálida y cabello plateado. Creo que lo conozco de algún lado…
—Me pareces familiar mi nombre es Morita Tetsuhiro, mucho gusto de conocerte.
—Tú también, quizá nos encontráramos en algún evento, mis padres hacen muchas fiestas. Yo soy Tsunoda Souichi.
—¿Tetsu-kun? ¿Dónde estás?
Escuchaba el grito de mi hermana, por lo cual para no faltar a mi promesa, tome la mano de aquel pequeño y lo llevé conmigo.
—Mi hermana me habla ¡Vamos!
—Espera no me agarres así— Respondió.
—Aquí estás Tetsu, y traes a un amigo.
Souichi se escondía detrás de mí sin hablarle a mi hermana, por lo cual yo tuve que decirle:
—Él es Tsunoda Souichi y ella es mi hermana Kyoko.
—Mucho gusto pequeño… Veo que es bastante tímido…
—No soy tímido, es que no me agradas.
—Oh… bueno… Tetsu, ya hable con el director y quedaste inscrito en la escuela, así que puedes empezar desde hoy, por lo cual vendré por ti en la tarde. Te dejo tu papel donde dice cuál es tu grupo y salón, nos vemos. Adiós Souichi, tu si me agradas, ¡Eres tan lindo!
Cuando ella se marchaba él me dijo:
—Tu hermana es una molestia.
—Claro, pero me cuida como lo hacía mamá, por eso la quiero mucho, aunque a veces es una aguafiestas. Por cierto necesito encontrar una maestra para preguntarle que dice aquí.
—¿Te inscribieron en esta escuela?
—Sí, desde ahora estudiaré aquí, contigo.
—Haber, déjame ver tu papel, yo ya se leer.
—¿De verdad?
—Claro, mis padres me habían contratado una niñera profesora y ella me enseño. Pero ahora el psicólogo les dijo que debo socializar, por eso me trajeron a esta odiosa escuela.
—¡Qué fantástico eres tan listo!
—Déjame ver… Te tocó en el mismo salón que yo.
—¡Qué bien! Tenemos la misma edad entonces. Nací el dos de agosto
—Yo soy del cinco de julio, soy más grande que tú por un mes.
—Vamos por aquí al salón.
Caminaba frente a mí hasta que me puse a su lado y sujeté su mano. Se sentía tan bien que desde ese momento a todos lados íbamos tomados de la mano entrelazando nuestros dedos, jugábamos juntos en la escuela, nos retirábamos a nuestra casa y al otro día llegaba corriendo a abrazarlo. Después de algunos días nos dimos cuenta que no queríamos estar separados y nos quedábamos uno en casa del otro.
Ese primer día que llegamos a mi casa me avergonzaba que conociera a mis hermanas encimosas. Kyoko la cual ya le había presentado era la mayor, con 15 años, de cabello castaño largo y gafas; es muy cariñosa como solía serlo mamá, pero siempre estaba de metiche para seguirme a ver que andaba haciendo, no me dejaba en paz, me cuidaba mucho a mí y Tamyko. Afortunadamente para mí, Tamyko dos años más grande que yo, con cabello rubio oscuro corto y lentes también, es muy latosa. Siempre se anda peleando con ella, solo cuando ellas discuten me dejan tranquilo. Por último mi pequeña hermanita de un año Kanae la más linda con sus cabellitos castaños y ojos picaros, le gustaba tocar mi cabello. También puedo decir que su primera palabra fue Tetsu, por eso es mi hermana favorita.
—Pasen chicos que bueno que traes a tu su simpático amigo Tsunoda Souichi— Expresó mi hermana Kyoko, mientras dejaba a la bebe en su silla.
—Hola Tsundere-san— Expreso mi hermana Tamyko, la cual se encontraba viendo la televisión en la sala.
—Se dice Tsunoda, Tamy. Aunque también es algo tsundere— les dije riendo.
—Muy gracioso Tetsu, me invitas para burlarte de mí— Dijo Sou-kun dándome un golpe en la cabeza.
—Me parece increíble cómo se hicieron amigos el primer día de la escuela, que gusto me da por Tetsu-kun, ser nuevo y tener un amigo.
—Kyo hermana ¿por qué se toman de las manos? — Preguntó Tamyko.
—Deben quererse mucho ¿verdad chicos?— Dijo mi hermana Kyo.
—Claro, yo adoro a Sou-kun.
Al mirar sus lindos ojos miel, pude ver su sonrojo y solo respondió.
—Tengo tarea, debo apresurarme.
Lo jale de la mano y entramos a mi habitación para que dejara la mochila llena de libros. Estudiamos bastante tiempo y más tarde llegó papa del trabajo.
—Chicos bajen a cenar, ya estamos todos esperándolos— Nos gritó Kyoko.
—Oh Tetsu-kun que bueno que tienes un amigo.
—Si papá él es mi amigo Tsunoda Souichi.
—Gusto de conocerlo señor Morita.
Mi padre y toda mi familia veían al inteligente de Souichi como una influencia muy buena en mi vida, lo miraban estudiar y también observaban las cosas que yo aprendía de él.
A los padres de Souichi no les importaba que se quedara conmigo, pero preferían que estuviéramos en su casa, para ponerlo a estudiar. Cuando se quedaba conmigo se llevaba sus cuadernos y libros para entregar las tareas que le dejaba la institutriz que se encargaba de su educación. Aunque yo lo distraía para que jugáramos, él siempre terminaba toda la tarea para poder seguir teniendo el permiso de ir a mi casa o que yo fuera a la suya. Afortunadamente era bastante hábil e inteligente para hacer las cosas rápido y bien. Muchas de las veces me interesaba un poco por las cosas que él aprendía, pero siempre prefería jugar un poco en vez de estudiar con él. Me hablaba en inglés y practicaba conmigo siempre haciéndome las cosas difíciles para que yo aprendiera con él.
Mientras el tiempo pasaba nos alejábamos de todos y de todo para ser siempre inseparables. A pesar que sus padres hacían todo lo posible por llevarlo lejos de mí, el luchaba por permanecer cerca, a tal grado que no entro a las escuelas de prestigio, pero a cambio lo adelantaron de grados en la escuela pues querían que llegará a la universidad y estudiara medicina como sus padres. Los papás de Souichi eran médicos renombrados en el hospital T, su padre era el subdirector del área médica, por ello tenía un afán por volverse médico el cual me contagiaba, por lo cual ambos aspirábamos a ser estudiantes de medicina.
Aquel día a nuestros seis años de edad, caminábamos por el parque rumbo a mi casa y como siempre íbamos de la mano, a pesar de que algunos chicos en la escuela nos molestaban. Al pasar cerca de una persona que fumaba, mi alergia que se presentaba como un tipo de asma, me hizo necesario sacar el inhalador de salbutamol que siempre llevaba entre mis cosas, le di un par de aspiraciones y nos sentamos en una banca para relajarnos. Entonces miramos a una chica y un chico que venían caminando, eran bastante mayores pues se veían enormes en comparación con nosotros; nos pareció curioso que se tomaban las manos igual que nosotros y en ese instante los vimos detenerse y juntar los labios de una manera algo extraña:
—¿Viste eso Tetsu-kun?
—Claro, fue extraño, ¿por qué harían eso? Además parecían disfrutarlo.
—Hay que investigar en la computadora para que hacen eso los adultos, he visto a mis papás hacerlo.
—Por supuesto, se veían felices ¿no?
—Sí.
Llegamos a casa llenos de curiosidad, para nuestra suerte mi hermana Kyoko no llegaba aún a preparar la comida. Por alguna razón ese acto de unir los labios parecía ser algo prohibido, pues no lo hacían tan notorio. Entonces aprovechamos para usar la computadora y al poner en el buscador "unir los labios", nos aparecieron muchas referencias a los besos, por lo cual al buscar beso nos explicaba que era un acto de afecto.
—Es un acto de afecto Tetsu-kun, ¿Podríamos intentarlo?
—Sí, yo te quiero mucho, vamos a ver que se siente.
El momento se volvió pausado, mi corazón latía algo extraño, se aproximó a mí y entonces al unir sus suaves labios contra los míos un chispazo salto entre nosotros. Dentro de mí escuche un susurro "Te encontré".
Al besarnos no pude evitar cerrar los ojos y sentir su respiración pausada soplando sobre mi rostro. Cuando al fin nos separamos, tenía tanta vergüenza de mirarlo que nos fuimos a hacer mis quehaceres correspondientes, no comprendía la razón de nuestro sonrojo, esa unión de labios representaba algo especial entre nosotros, pero preferimos no volver a mencionarlo pues eran cosas de adultos.
Cuando apenas estaba por entrar a la secundaria Souichi estaba en tercero de la misma, pero eso no impedía que yo fuera a recogerlo e irnos juntos a mi casa o la suya, para estudiar y jugar un rato. Todos los días como era nuestra costumbre dormíamos abrazados bajos las cobijas, hasta que un día a nuestros trece años desperté por la mañana después de un sueño algo raro donde me besabas como en una película y sentí algo muy extraño en mi entrepierna, estaba duro y mojado, sudaba mucho y no podía volver a conciliar el sueño.
—¿Estás bien Tetsu?
—No lo sé, es que me levanté y estaba así, además hasta está mojado, ¿será normal?
—No te preocupes me hablaron de eso en la escuela, que es algo normal entre los hombres mientras crecemos, me explicaron de masturbación, sexo y los besos.
—A mí solo me hablaron de reproducción, pero nunca mencionaron que se pondría así de la nada, si yo no quiero reproducirme.
—Dijeron que venían con sueños eróticos ¿Qué soñabas tú? Nunca he tenido uno.
—¿Recuerdas cuando nos besamos? Eso estaba soñando, pero lo hacíamos con la lengua como en la película que vimos el otro día.
A pesar de los nuevos cambios que nuestros cuerpos experimentaban seguíamos bañándonos juntos y durmiendo en la misma cama, pero evitábamos tomarnos de las manos pues nos miraban feo en la calle cuando hacíamos eso. Comencé a notar que su cuerpo me parecía atractivo, al mirarlo tan cerca deseaba tocarlo. Todos los días me sentía algo agitado al mirarlo desnudo, una sensación de cosquilleo me llegaba cuando estábamos recostados en la cama y al levantarnos teniendo erecciones ambos, de alguna forma pensaba que algo debíamos hacer, pero era sumamente vergonzoso eso que él me había platicado sobre masturbarse. Una de tantas veces lo intenté en el baño de mi casa pero solo logré ponerme más tenso, por lo cual decidí dejar de intentarlo y tratar de relajarme.
Cada día que pasaba, miraba tu rostro y lo primero en lo que pensaba era en besarte desde aquel sueño que había tenido. Pero no era solo yo quien veía de una forma diferente, me dabas vistazos con sonrojos e inmediatamente girabas la cara para que no observara la turbación de tu rostro.
Mientras más tiempo transcurría deseaba besarte cada día más; muchos de mis compañeros me hablaban de lo que era besar a una chica, pero yo solo podía pensar en volver a probar tus labios como esa vez. Finalmente un día que estudiábamos me arme de valor y te pregunté:
—¿Sou-kun, te gustaría volver a besarme?
—No lo sé… Cuando me dijiste el otro día que soñabas eso, me da curiosidad sentirlo otra vez. Vamos a investigar cómo se hace y probamos.
—Me parece bien.
Sou-kun sacaba su laptop para revisar; buscamos algo que nos dijera como besar. Encontramos muchos artículos del tema, pero todos se resumían en consejos básicos, desde cerrar los ojos y abrir un poco la boca para meter la legua, asimismo que todo debe ser despacio, muy despacio. También sobre higiene dental y cosas importantes sobre salud. Entonces procedimos a lavarnos los dientes, luego algo nerviosos entramos a su habitación, nos sentamos en la cama y cerramos los ojos para besarnos, pero chocamos mal, entonces los abrí y sujeté su rostro entre mis manos dirigiendo mis labios hacia los suyos, ahora si cerré los ojos pues los nervios me estaban matando. Cuando sentí sus labios húmedos los moví suavemente sobre los suyos como nos aconsejaban en los artículos, fue en ese instante que percibí su boca abriéndose un poco y recibí la calidez de la lengua que se introducía de manera tímida, con ello las emociones empezaron a fluir rápidamente. Mi palpitar se aceleraba, por lo cual no pude evitar juntar mi lengua con la suya. Sus manos pasaron a acariciar mi espalda mientras disfrutábamos las increíbles sensaciones que nos envolvían. No deseaba que terminara esta dulce sensación, pero entonces interrumpiste nuestro beso y tocaste tus labios con la cara totalmente roja y una mirada de asombro.
—Es realmente increíble Sou-kun, ¿Te gusto?
—Si… Es como si ya hubiéramos hecho esto antes. ¿No crees?
—Tienes razón, se siente como si mi cuerpo me dijera que hacer.
—Hay algo que me preocupa, cuando nos explicaron sobre sexo y todas esas cosas, nunca dijeron que dos hombres podrían hacerlo. ¿Crees que sea malo esto?
—No lo creo, mi hermana me nos explicó del amor a Tamyko y a mí. Nos contó que se desea estar al lado de la persona todo el tiempo, que sientes mucha felicidad cuando estas a su lado y otras cosas que dijo que nos explicaría cuando creciéramos. Todo eso yo lo siento contigo, desde hace mucho, ¿sientes lo mismo por mí?
—Yo… cuando no estás me siento tan solo…cuando estamos juntos siento algo extraño aquí—Me explicaba Souichi tocando su pecho.
Sonreí a su adorable gesto, y sin poder evitarlo sentí un deseo increíble por estrecharlo contra mi cuerpo, recibí sus brazos que me rodeaban como si él pudiera pensar exactamente lo mismo que yo. Nos despegamos del abrazo y sus ojos me miraban expectante, estábamos tan cerca que nuestras bocas volvieron a unirse en una ola de sensaciones que me causaban esas extrañas emociones de ansiedad por todo el cuerpo, un cosquilleo que aumentaba y me generaba tanto calor hasta que de tantos besos sentía apretado el pantalón justo en una zona.
—Debemos...ahhhh… parar… me siento extraño— Expresaba Souichi.
—Creo… que tienes razón, yo igual.
Al detenernos volteé a ver mis pantalones y pude percibir que tenía una erección. Me cubrí con las manos por la vergüenza y Souichi hizo exactamente lo mismo que yo.
—¿Tú también estás?
—Deja de verme así, que te pasó lo mismo—Respondió Souichi.
Se había vuelto nuestro juego favorito el besarnos a escondidas, era nuestro más grande secreto, llegábamos a la casa de él y en su cuarto no podíamos esperar a besarnos una y otra vez. Cada día intentábamos cosas nuevas como usar caramelos y pasarlos de una boca a la otra. La más dulce calidez nos recorría cuando pasábamos un chocolate derritiéndose como nuestro deseo en medio de sonidos acuosos, entre una lengua y la otra. Algunas veces escondías el dulce para forzarme a explorar tu boca en su busca.
Como todas las veces Souichi y yo estábamos juntos, afortunadamente los domingos no teníamos nada que hacer pues la tarea la terminábamos el viernes o si era muy pesada parte del sábado, por ello los domingos eran nuestro día libre para salir a cualquier lugar. Un sábado por la tarde mientras salíamos con mi familia, todo el camino íbamos riendo y contando chistes que aprendíamos en la escuela, además de darnos miradas deseosas de probar los labios del otro, con cada beso las técnicas mejoraban y no tardaba mucho para ponerme duro con sus labios tan seductores, pero por otra parte disfrutaba su compañía. Aquél día toda la familia viajaba en un tren rumbo a un santuario de Tokio Meiji Jingu, en el cual daríamos un paseo por el bosque, haríamos un picnic y finalmente pasaríamos la noche ahí acampando.
Al llegar corríamos por el lugar mientras papá daba gracias a los espíritus deificados del Emperador Meiji y su mujer, la Emperatriz Shōken. Mi hermana Mayor Kyoko nos regañaba por no ser respetuosos y jugar con Kanae y Tamyko a atraparnos, sin embargo mi padre nos habló seriamente y dijo:
—Niños vengan un momento…
Papá era una persona bastante ocupada, trabajaba en una panadería desde muy temprano desde que llegamos a vivir a Tokio. Al principio cuando Kanae era bebé se la llevaba con él para cuidarla mientras amasaba el pan; una vez que la masa estaba lista y reposando la levadura, la trasladaba a la guardería hasta que por la tarde Kyoko la recogía y la llevaba a casa con nosotros. Ahora que habíamos crecido las cosas eran mucho más fáciles para él, puesto que ya tenía un negocio bastante próspero con un par de empleados, pero todavía acostumbraba supervisar cada uno de los procesos para garantizar la calidad de sus productos. A pesar de sus ocupaciones siempre procuraba en la mesa preguntarnos por nuestro día a sus hijos e incluso a mi querido amigo Souichi, que desde hacía años era un miembro de la familia, obediente incluso más que yo, aunque no tanto con Kyoko.
Esa tarde mientras nos llamaba, siempre con una sonrisa amable y cariñosa me obligaba a escucharlo, lo más sorprendente es que no era sólo yo, sino Souichi, Tamyko y Kanae también fueron a ver qué era lo que quería decirnos:
— Vengan un segundo a orar por nuestras bendiciones, estamos en un templo, por ello debemos mostrar nuestro respeto, pedir por la salud de la familia y agradecer que tenemos tantas cosas buenas en nuestra vida.
—¿Eso que tiene de bueno señor Morita? Mis padres dicen que las deidades no son reales y debemos hacer las cosas nosotros, buscando una explicación científica.
—Bueno Sou-kun eso no lo sabemos, de cierta forma no todas las personas pueden tener una familia tan amorosa como nosotros. También de por alguna razón estoy seguro que mi querida esposa nos observa desde el cielo y nos cuida. Otra cosa que me hace creer que estas deidades son reales es que Tetsu-kun estaba muy deprimido antes de conocerte y desde que llegaste a nuestra casa el recuperó su alegría; además tu pareces ser de igual manera tan feliz cuando estás con él, encontrar un buen amigo es muy difícil.
Mi hermana lo interrumpió y nos dijo para molestarnos:
—Hagan caso a papá, que si hacen enojar a las deidades los castigarán y los van a separar.
Me parecía tan absurdo escuchar sus comentarios, sin embargo Sou-kun le cambió la mirada y corrió al lugar de oración para agradar a las deidades y todos no tuvimos opción más que ir a acompañarlo.
Después de orar nos dirigimos al museo del templo y Souichi no me hacía caso cuando le hacía señas para apartarnos del grupo e ir a besarnos en lugares sin gente. Todo era demasiado extraño, no se apartaba de papá y escuchaba atentamente lo que el guía nos decía de las cosas que veíamos ahí. ¡Era tan aburrido!
Finalmente terminó el recorrido, por lo cual salimos a caminar por el bosque hasta encontrar la zona de camping, Souichi se mostraba bastante serio y no quería recorrer conmigo el bosque mientras mi padre preparaba el fuego en el centro de las tiendas:
—Anda Sou-kun vamos a caminar por el bosque.
—No Tetsu debemos ser respetuosos en el templo.
—Pero no estamos en el templo, estamos en el bosque del templo.
—No escuchaste que las deidades nos pueden castigar.
Estaba bastante molesto y simplemente le di un ligero empujón en el hombro diciendo:
—Sou-kun eres tan ingenuo, Kyoko lo dijo para molestarnos.
En ese instante mientras Souichi me miraba de manera asesina papá detuvo su labor con la fogata para decir:
—No se peleen chicos ¿Qué pasa aquí?
—Nada papá, es que Sou-kun es un aguafiestas y no quiere ir conmigo a ver el bosque.
—Seguramente no tiene ganas y quiere ayudar con la fogata.
—Señor Morita, es que tengo la sensación que debemos portarnos bien para que las deidades no nos separen.
—Bueno chicos eso no es verdad. Las deidades no pueden separarnos cuando de verdad nos amamos, por ejemplo tu madre jamás ha salido de mi corazón. Además todas las leyendas cuentan que las deidades nos ponen a prueba y depende de la fuerza de voluntad de uno mismo y todo el amor que se lleva en el corazón para encontrar una solución a esas pruebas. ¿Comprenden ahora?
—Si señor Morita — Respondió Souichi.
— Entonces vayan a divertirse con Kyoko y Tamyko, yo me encargo de la fogata y la cena.
—Gracias papá.
No pude esperar más y salí corriendo al bosque gritando:
—Eres tan lento que no podrás alcanzarme Souichi…
Corría para detenerme algunos metros adelante a tomar algo de aire y usar mi medicina para el asma mientras Souichi llego y me propinó un manotazo sobre la cabeza.
—Eres un tonto Tetsu, simplemente me preocupaba sepárame de ti, pero ya no, dormiré en mi tienda solo y tú con alguna de tus hermanas.
Caminaba alejándose de mí y yo detrás de él para detenerlo, lo arrinconé contra un árbol sujetando sus manos sobre su cabeza y le dije:
—Jamás dejaría que algo nos separara, me encanta estar a tu lado, además todo el tiempo he pensado en hacer esto.
Mis labios hambrientos se dirigían a su boca, mientras su mirada estaba fija en mis ojos, parecía añorar mis besos tanto como yo los suyos. Mi corazón saltaba emocionado parecía que cada día eran más importantes esos momentos tan privados… en ese instante:
—¿Hermano que le haces a Sou-kun? No se peleen, aunque cualquiera pensaría que lo ibas a besar pero es ilógico— Dijo mi hermanita Kanae
Solté sus manos, ambos nos sonrojamos y lo único que hicimos fue correr perseguidos por Kanae hasta cansarnos y olvidar ese momento tan extraño. Después de caminar los tres por el bosque y mirar insectos, hongos, flores e incluso animales algún rato, decidimos volver a la fogata donde seguramente estaría lista la cena.
Aparentemente tenía una extraña obsesión con esa boca que se movía mientras comía, tenía ya demasiado tiempo sin besarlo; desde nuestros besos antes de dormir la noche anterior en casa; sin embargo el demostraba seguir algo molesto por lo que no me dirigía la mirada, ni tampoco me hablaba, solo charlábamos con papá sobre lo que habíamos visto en el bosque. Cuando la hora de dormir llegó, yo pensaba que seguramente no podría quedarme a su lado por lo que esperé un rato en la fogata mientras ya todos se iban a dormir, pensaba pedirle a papá compartir su tienda junto con la pequeña Kanae, la cual ya estaba dentro de la tienda durmiendo. Sou-kun se fue a lavar los dientes mientras yo algo triste no decía nada, sólo pensaba que no tenía idea lo que haría, puesto que seguramente no cabríamos los tres en la tienda. Una hora más pasaba rápidamente, mientras yo moría de sueño al lado de papá que miraba las estrellas explicándome las constelaciones. Estaba justo por rendirme y pedirle a papá dormir en su tienda cuando escuche una voz:
—¿Tetsu no tienes sueño? Vamos que esperas, ven a dormir que tengo frío aquí sólo— Era Sou-kun que me hablaba.
De inmediato me levanté y corrí a lavar mis dientes y entrar con él a descansar.
— Gracias Souichi.
Me recosté a su lado y miré sus hermosos ojos en medio de la oscuridad que se rompía un poco con las luminosas llamas de la fogata, que parecían darnos una luz tintineante creando un ambiente extraño a nuestro alrededor. Se volteó dándome la espalda para que no lo observara más y pasado un rato simplemente no podía dormir, necesitaba abrazarlo y darle un beso para obtener su ternura, siempre descansaba tan tranquilo estando juntos.
—¿Crees que podría darte el beso de las buenas noches?
—No quiero, alguien podría escucharnos.
—Anda ¿Por lo menos puedo abrazarte? Tengo frío.
— Como quieras…
Lo abrace por la espalda y escuché su corazón acelerarse de inmediato, tal cual ocurría cuando lo besaba.
—He pensado todo el día en tus besos, no sé si a ti te gusten como a mí. Es sólo que siento tanto calor dentro de mí, además de emoción cuando hacemos eso, como si toda la felicidad se juntara dentro de mi cuerpo.
—Está bien, si te vas a callar para que pueda dormir vamos a hacerlo.
Sonreías dándote la vuelta y deteniendo tu aliento tan cerca de mi cara que me emocionaba sobremanera todo eso. Con mi mano toque tu rosto, luego cerré mis ojos sin aproximarme a tu boca y de pronto sentí tus labios sobre los míos, estaban ligeramente húmedos moviéndose tan lentamente que me arrollaban las emociones. Seguimos así durante algún rato hasta que el sueño nos invadió sin separarnos.
Cada día que pasaba nuestros precoces cuerpos nos pedían más, el sexo era algo que me daba miedo pero a la vez tanta inquietud. Cuando revisaba los libros de texto solo podía ver que un hombre y una mujer estaban hechos para causarse placer el uno al otro. De alguna forma yo sentía que él y yo podríamos hacer algo similar, pero no entendía cómo era posible aquello. De modo que una de tantas noches:
—Tetsu-kun, Sou-kun es hora de dormir chicos, apaguen esa luz que es muy tarde— Dijo Kyoko.
— Ya vamos hermana.
Dejamos las cosas y nos subimos a la cama para taparnos, abrió la puerta Kyoko y nos dijo:
—Descansan chicos.
—Buenas noches.
Cuando mi hermana cerró la puerta intentaba dormir pero al mirar que seguías despierto viendo el techo, te abracé.
—¿Sou-kun no me vas a besar antes de dormir?
—Cuando nos besamos no puedo dormir, me siento como inquieto y tardo mucho en conciliar el sueño, además…
—Se te pone duro como a mí.
—No tenías que decirlo tan gráficamente.
—Pero siento lo mismo, y no puedo dormir tampoco, ¿habrá alguna forma de calmar esto que siento?
—Yo escuche a mis compañeros hablar de tocarse, y algunos decían hacerlo con sus novias.
—Entre hombre y mujer es posible pero nosotros somos dos chicos, quizá podríamos frotarnos un poco para ver qué pasa.
Nos bajamos un poco el pantalón y de solo pensar en lo que pasaría, ya me encontraba totalmente duro, pero no era solo yo, sino también lo estaba Souichi, se ponía sumamente ansioso. Yo fui el primero en sujetar su pene mientras el mordió su labio para evitar hacer ruido. Movía mi mano de arriba abajo y él hacía lo mismo conmigo.
El percibir su suave toque sobre mí me llenaba de placer, esta sensación desconocida era indescriptible, algo que me hacía pensar que todo desaparecía excepto el latido de mi corazón y sus lindos ojos miel que me miraban llenos de esa dulce emoción hambrienta de deseo, de esa necesidad desconocida pero anhelada, en la que ambos estábamos envueltos, como cómplices de algo imaginado, profundo, un sentimiento de algo olvidado en el pasado.
El placer crecía a cada momento, pero no lográbamos calmar esta ansiedad, al parecer, aumentábamos en cada instante todas estas emociones. Mientras más se agrandaba esta excitación más movía mi mano sobre él y además sentía como él también movía la suya a prisa. Cuando las sensaciones se estancaban, no pude evitar unir nuestros labios mientras continuábamos tocándonos con temblores en nuestros cuerpos. Ahora podía sentir su latido, las percepciones de todo el mundo que nos rodeaba desaparecían de un instante a otro, sólo estábamos nosotros por siempre como una promesa en mi corazón que crecía en desesperación dentro de los besos y los latidos combinados en un repiqueteo acompasado dentro del calor que se incrementaba a cada momento. Su lengua se movía en mi boca ampliando la sensación dentro de mí, hasta que de un momento a otro creí que mi corazón se detendría pero tú estabas ahí a pesar de que mi mente se puso en blanco por unos instantes, ya que sentía estremecerse tu cuerpo al lado del mío, gemías en mis labios y yo en los tuyos, no podía hacer nada, solo deje de mover mi mano para llenarme de esta sensación de alivio y paz que invadía mi cuerpo, haciéndolo parecer tan débil, pero de alguna forma sabía que tu percibías lo mismo que yo, pues cuando recobre la lucidez teníamos la misma mirada de tranquilidad y nuestros labios no se habían soltado de aquel beso.
—Tetsu… aaahh… yo… sentí…no sé.
—Yo también…aaah… Sou-kun…. fue asombroso.
Desde esa noche ahora buscábamos cualquier momento en privado para tocarnos el uno al otro, era increíble, lográbamos culminar más fácil cuando nos entregábamos a los besos. Todo era tan especial, era nuestro; él se había convertido en algo más que mi amigo, creo que éramos novios pero nunca le había preguntado, ni él a mí. Tenía miedo de averiguar, quizá no tenía pensado que fuéramos otra cosa que amigos y todo esto era parte de conocer nuevas cosas como siempre lo habíamos hecho. Pero de alguna forma dentro de mí existía un sentimiento tan grande que me quemaba por salir de mis labios, ¿Acaso esto era lo que llaman amor?
.
POV SOUICHI
Había crecido en una casa vacía, mi única amiga era Sakai sensei, la cual era entre niñera y profesora. Desde muy pequeño sentía que merecía esta soledad en la que me encontraba, pues por alguna razón estaba seguro que había abandonado a alguien importante en algún lugar, por ello no necesitaba a nadie ni a nada. Mis padres siempre ocupados en el hospital, puesto que eran médicos, andaban en emergencias y eran felices, motivo por el cual yo sentía que había venido a este mundo a estar solo.
Uno de esos días por mi conducta me llevaron con un psicólogo, tipo que hacía preguntas y más preguntas, entonces para llenarme de más problemas la vida me obligaron a ir a la escuela. Según debía socializar cosa que era horrible, los niños eran tan tontos, siempre haciendo preguntas idiotas en vez de leer o escuchar lo que nos pueden enseñar los mayores. Por alguna causa a todos les caía yo mal, no es que me interesara convivir con ellos, sus juegos eran sinsentido, pero los miraba y los odiaba por ser tan libres. Les pegaba a todos los que se me acercaban, no dejaba de mirarlos lo más feo posible para que se alejaran de mí. Sin embargo, todos los días acababa solo en un rincón del patio sintiendo la miseria en que se convertía mi vida.
Unas semanas habían pasado cuando de pronto escuche una voz tan familiar, que provenía de un pequeño con cabello azulado y mirada que cachorro extraviado:
—¿Por qué lloras?
Mirando sus ojos verdes me perdí en ellos y en un impulso me encontraba de pie entre sus brazos. No comprendía por qué me causaba tanto confort estar así, era como recuperar eso que parecía haber abandonado. Sin poder explicar mi conducta extraña, aún entre sus cálidos brazos, solo respondí a su pregunta:
—Me siento tan sólo, mis papás nos les importo, nadie me quiere.
—No llores, yo no te dejaré solito.
De alguna forma sentía la certeza de sus palabras. A pesar de acabar de conocerlo creía haberlo visto en alguna otra parte.
—Me pareces familiar mi nombre es Morita Tetsuhiro, mucho gusto de conocerte.
—Tú también, quizá nos encontráramos en algún evento, mis padres hacen muchas fiestas. Yo soy Tsunoda Souichi.
—¿Tetsu-kun? ¿Dónde estás?
Escuchaba el grito de una chica mayor, a lo cual sin pensarlo dos veces aquel chico tomo mi mano y me arrastro.
—Mi hermana me habla ¡Vamos!
—Espera no me agarres así— Respondí.
Mientras me llevaba, por alguna razón creía estar a salvo sosteniendo su mano, nunca nadie me había dado esa sensación de seguridad.
—Aquí estás Tetsu, y traes a un amigo.
Esa chica grande parecía tener mucha confianza al hablar y me incomodaba la forma tan indagadora de verme, parecía que yo le hiciera algo a su hermano.
—Él es Tsunoda Souichi y ella es mi hermana Kyoko.
—Mucho gusto pequeño… Veo que es bastante tímido…
—No soy tímido, es que no me agradas.
—Oh… bueno… Tetsu, ya hable con el director y quedaste inscrito en la escuela, así que puedes empezar desde hoy, por lo cual vendré por ti en la tarde. Te dejo tu papel donde dice cuál es tu grupo y tú salón, nos vemos. Adiós Souichi, tu si me agradas, ¡Eres tan lindo!
Al ver a la chica molesta irse pude notar que afortunadamente este chico se quedaría en el mismo salón que yo, me daba mucha alegría saberlo, pero no comprendía la causa de eso.
Cuando le mostraba nuestro salón de clases sujetó mi mano entrelazando nuestros dedos y una inimaginable sensación de plenitud llegó a todo mi cuerpo. Desde ese instante procurábamos ir a todos lados de la mano, adoraba mirar la sonrisa que me regalaba y los abrazos, a pesar de que yo tenía miedo de realizar esos mismos actos respondía ante tales muestras de afecto, sujetando con fuerza ya fuera su mano o estrechando su cuerpo junto al mío. El pasar de los días fue extraño desde que lo conocí, ahora no podía dejar de pensar que debía permanecer con él, por ello le sugerí:
—¿Tetsu, no te gustaría ir a mi casa a estudiar?
—No puedo, es que primero debo pedir permiso, pero porque no vienes mejor tú a mi casa, sería un gusto tenerte ahí, seguramente no le molestará a mi familia, es más, quédate a dormir, me siento solo cuando no estamos juntos.
—Ya que insistes, le diré a Sakai sensei cuando venga por mí, no creo que sea un problema.
—¡Qué genial! pasaremos mucho tiempo jugando, te enseñaré todos mis juguetes, ya verás.
Cuando salimos de la escuela Sakai sensei se encontraba esperando por mí. Ella les llamó a mis padres y aceptaron que fuera a quedarme en casa de mi amigo, con la condición que terminara los deberes que me tenía preparados la sensei.
A diferencia de Sakai sensei, Kyoko la hermana Tetsu siempre llegaba corriendo con la bebé en brazos, ya que la recogía de la guardería al salir de la escuela, en su último año de la secundaria. Era una buena hermana que se encargaba de sus hermanitos, según me contaba Tetsu.
—Hola Tetsu. Sakai-san tanto gusto de verte. Vámonos Tetsu debo llegar a preparar la comida y Tamyko esta solita.
—¿Hermana, Sou-kun puede venir y quedarse hoy?
—Claro, ¿pero le dan permiso en su casa?
—Justo acabo de hablar con sus padres y no hay problema. Solo le dejaré sus libros y un par de libretas con su tarea. Los acompaño para saber dónde está su casa— Respondió Sakai sensei.
—Por supuesto, no tenga cuidado yo me hago cargo de que se porten bien.
—¿Mañana me dejas ir a casa de Sou-kun?
—No seas tan aprensivo, que vas a fastidiar a tu amigo.
Escuchar a su hermana decir que él me fastidiaba me causaba molestia, debía aclararlo. A pesar de que fuera extraño yo deseaba estar con él.
—Yo.. yo lo invite.
—Bueno, en ese caso con todo gusto, más te vale portarte bien Tetsu.
— Si hermana.
Llegamos a casa de Tetsu y Sakai sensei se despidió, Kyoko abrió la puerta y entro con la bebé diciendo:
—Pasen chicos… que bueno que traes a tu su simpático amigo Tsunoda Souichi—
—Hola Tsundere-san— Expreso una niña que estaba en la sala de la casa de Tetsu.
—Se dice Tsunoda, Tamy. Aunque también es algo tsundere— Expresó Tetsu burlándose de mí.
—Muy gracioso Tetsu, me invitas para burlarte de mí— Respondí.
—Me parece increíble cómo se hicieron amigos el primer día de la escuela, que gusto me da por Tetsu-kun, ser nuevo y tener un amigo.
—Kyo hermana ¿por qué se toman de las manos?
—Deben quererse mucho ¿verdad chicos?— Dijo Kyoko.
—Claro, yo adoro a Sou-kun.
Escucharlo decir eso era tan hermoso, hacía latir mi corazón, no comprendía como alguien ajeno a mi familia decía quererme y yo lo quería a él. Me miró esperando mi respuesta, pero solo pude articular:
—Tengo tarea, debo apresurarme.
Sin soltar mi mano me llevó a su habitación tan llena de vida y colores por todas partes, tenía posters en las paredes con personajes de anime que no tenía idea que existían, ya que a mí solo me permitían ver la tele una hora al día y lo demás del tiempo debía estudiar o podía jugar con mis juguetes.
Como si fuera a mudarme a su habitación, me dio un espacio para mis cosas en su ropero y un cajón para que trajera ropa cuando viniera otra vez. Me daba la bienvenida tan cálidamente que me sentía como parte de su familia. Después de estudiar y terminar mis deberes de ese día cenamos con su padre y pude notar que esa familia era totalmente distinta a la mía, ellos convivían y platicaban sus cosas en la mesa, era tan encantador estar rodeado de una familia tan agradable.
Cuando llegó la hora de descansar, me hizo un lado en su cama y dormí tan feliz escuchando las historias graciosas de Tetsu, como si siempre lo hubiéramos hecho.
De esa forma comenzamos a compartir habitaciones puesto que pasábamos los días juntos uno en casa del otro. Mi vida había sido tan diferente a la suya, ya que mis padres llegaban bastante tarde del hospital, incluso había días que no llegaba uno de ellos o hasta ambos. Sakai se encargaba de cuidarme y también teníamos una persona que hacía el aseo y la comida. Ahora que Tetsu se quedaba en mi casa y yo en la suya, no pasaba día en que no estuviéramos juntos, nos volvimos grandes amigos. Me gustaba ponerlo a estudiar conmigo pues resultaba más fácil aprender cuando le platicaba las cosas. La mayoría de las veces se mostraba remiso a estudiar a mi lado, pero no me importaba pues al terminar los deberes jugábamos todo el tiempo.
Los años pasaron volando y al entrar a la primaria mis padres deseaban que fuera a una escuela lejana con dormitorios, pero yo no me iba a separar de mi gran amigo, así que rogué para poder estudiar en la misma escuela. La resolución de mis padres fue el adelantarme algunos grados para compensar por estar en una escuela que no era para niños dotados como decían que yo era. A nuestros seis años los demás nos veían extraños pues siempre andábamos de la mano por todos lados, nunca me importaba lo que los demás dijeran, yo me sentía sumamente feliz de ir a su lado y sentir el calor de su mano con la mía.
Me preocupaba mucho ver a mi querido amigo siempre cargando un inhalador con medicina para su alergia, la cual había presentado un día mientras estaba en la clase de deportes en la primaria. Como pensaban que éramos familia, me llamaron para avisarme que se sentía mal y tomaba su mano mientras esperábamos que llegara su hermana mayor para llevarlo al médico. Yo por mi parte les llamé a mis padres para que atendieran a Tetsu lo más pronto posible y nos fuimos ese día al hospital. Le diagnosticaron un tipo de asma alérgica a ciertos contaminantes en el ambiente, recetándole medicinas.
Caminando por el parque rumbo a casa de Tetsu le comenzó un ataque y sacó su inhalador, nos detuvimos para que recuperara el aliento y observamos algo que nos confundió. Un muchacho mientras tomaba de la mano a una chica le daba un beso como lo hacían mis padres. Por un momento pensé, mientras seguíamos de la mano que debería probar hacer eso con él:
—¿Viste eso Tetsu-kun?
—Claro, fue extraño, ¿por qué harían eso? Además parecían disfrutarlo.
—Hay que investigar en la computadora para que hacen eso los adultos, he visto a mis papás hacerlo.
—Por supuesto, se veían felices ¿no?
—Sí.
Entramos a la casa de Tetsu y corrimos a la computadora para investigar si era algo agradable hacer eso, entonces leímos que se hacía por afecto.
—Es un acto de afecto Tetsu-kun, ¿Podríamos intentarlo?
—Sí, yo te quiero mucho, vamos a ver que se siente.
Ahí mismo sin pensarlo estábamos muy cerca, nos aproximamos lentamente hasta que de pronto un chispazo salto justo cuando se unían nuestras bocas y dentro de mi escuché una voz que decía "Volviste". No entendía para nada el significado de esas palabras pero mi corazón latía con fuerza al estar uniendo nuestras bocas, sus suaves labios llenaban un vació en mi corazón. El beso finalizaba y yo no podía creer lo que había sentido, era sobrecogedor el sentimiento, estaba sorprendido pero también lleno de una extraña vergüenza por lo cual no volvimos a intentar hacerlo.
Los días se habían transformado en una cosa tan divertida desde que éramos amigos a pesar de que yo estaba algunos grados adelantado, en la hora del receso nos sentábamos juntos a comer el almuerzo, luego al terminar las clases nos dirigíamos a la casa que nos correspondiera ese día, pues ya se habían acostumbrado nuestras familias a que siempre estábamos juntos. Por mi parte prefería estar en casa de los Morita, puesto que su familia era tan agradable y cálida, tan diferente de lo que sentía en la vacía casa con Sakai sensei. Sin embargo en mi casa teníamos mucho espacio para escondernos y correr por todos lados, lo más importante era que los dos juntos teníamos un extraño vínculo que me hacía sentir completo. Al jugar parecíamos compartir las ideas y los juegos se volvían interesantes, nos trasladábamos a mundos diferentes llenos de cosas raras, algunas veces estábamos en el fondo del mar y éramos buzos a los que perseguía un tiburón; otras veces yo era un súper villano y él era héroe que rescataba a la ciudad, adoraba pisar los pequeños edificios de cubitos que construíamos y él rescatarlos.
Cierto día de la excursión escolar al acuario de la ciudad, no podíamos estar en el mismo lugar puesto que nos separaron por grados, mis compañeros del salón parecían detestarme por ser más pequeño y más listo que ellos, por lo que no me hablaban a menos que nos juntarán obligatoriamente en equipos, por lo cual Tetsu es mi único amigo. Caminar y mirar esa inmensidad de animales marinos era interesante, pero no se sentía igual sin alguien a quien contarle las cosas raras y curiosas que notaba en esos animales. Un rato pasó y noté que la profesora se descuidaba mientras estábamos en la cafetería, momento que usé para escapar a buscar a Tetsu. Cuando lo encontré con su grupo se reía al lado de algunos niños que lo miraban con admiración, sentí mucha irá y simplemente corrí de regreso a mi grupo a pesar de escuchar a un niño que me señalaba diciendo:
—Tetsu-kun ahí está tu hermano.
Llegue de nuevo con mi grupo y la profesora me regaño por haberme separado, por lo cual me sentó junto a ella mientras los demás comían el almuerzo. Al poco rato, el grupo de Tetsu llegaba a la cafetería y la profesora de él le dijo a la mía que si era posible tenerme a su cuidado con sus alumnos, cosa que mi profesora agradeció pues yo era una total molestia para ella contradiciéndola en cada error que nos enseñaba, pues Sakai sensei era superior y me enseñaba más cosas que ella. De esa forma la profesora me dejo a su cuidado y Tetsu corrió a abrazarme de inmediato:
— Vamos a estar juntos como siempre. ¿No te da gusto?
—Parecía que no me necesitabas, ya que tienes muchos amigos.
—Si tengo otros amigos pero tú eres diferente, con ellos no quiero quedarme en sus casas sólo contigo, eres parte de mi familia Sou-kun, ¿Qué tu no sientes lo mismo? Eres algo más que un hermano, sentí tanta alegría desde que te conocí.
—Bueno … sí … pero no me cambiarás por otro amigo ¿verdad?
—Claro que no, confía en mí yo te quiero mucho.
—También te quiero Tetsu.
El pasar del tiempo no cambiaba su promesa, al contrario enlazaba nuestros corazones en emociones tan intensas que seguramente un día encontrarían alguna salida.
El tiempo volaba para nosotros, cuando termine la primaria, dejamos de estar en la misma escuela pues yo entré a la secundaría, puesto que estaba tres grados adelantado. Me daba cuenta que no podríamos estar en el mismo colegio pero no dejábamos de estar juntos al salir de las escuelas, seguíamos siendo compañeros de cuarto pues ambas habitaciones las compartíamos. Cuando estaba por salir de la secundaria y Tetsu por entrar a ella ocurrió algo bastante extraño, se despertó con una erección, causada por un sueño húmedo. Lo más curioso es que él parecía preocupado y simplemente lo tranquilice explicándole todas las cosas de las que me habían hablado en la secundaria. La única cosa que me desconcertó fue que yo era con quien él soñaba para estar así. Era muy raro ya que nos explicaban que era una forma de liberación de los deseos sexuales y soñar con mujeres era lo normal. El modo en que me había descrito el beso, por el cual se había excitado, me daba curiosidad probarlo y ver si en mí tenía el mismo efecto.
Desde que ocurrió eso, ahora lo miraba de una forma diferente, en la ducha no podía evitar sentir calor en mi interior al ver su desnudez, pero evitaba ser notado, quizá el también sentía lo mismo, pero no podía permitir que estos impulsos se apoderaran de mí, puesto que parecieran querer barrer conmigo totalmente. Poco tiempo después noté que yo mismo despertaba con erecciones y humedad, soñando con sus manos acariciando mi cuerpo. Esas cosas sucias que escuchaba de mis compañeros, llegaban a mi subconsciente para atormentarme y no dejarme descansar correctamente, evitaba que Tetsu viera que yo mismo tenía el mismo problema que él, pero seguramente él lo sabía.
Estudiábamos muy tranquilamente cuando escuche una de las preguntas más atrevidas:
—¿Sou-kun, te gustaría volver a besarme?
Escuchar tu duda me hacía recordar que yo mismo deseaba probar todas esas cosas tan nuevas.
—No lo sé… Cuando me dijiste el otro día que soñabas eso me da curiosidad sentirlo otra vez. Vamos a investigar cómo se hace y probamos.
—Me parece bien.
Leímos un buen rato para documentarnos y hacer las cosas bien; de modo que mientras lavaba mis dientes sentía el palpitar de mi corazón matándome de angustia y deseo. Cerramos los ojos para besarnos y su nariz chocaba con mi boca, entonces los nervios aumentaron. Humedecía mis labios con nerviosismo hasta que percibí sus manos sobre mi rostro y luego la tibieza de su boca. Moví mis labios sobre los suyos y solo pensaba que quería hacer lo siguiente, por ello abrí mi boca e introduje mi lengua cómodamente dentro de la suya, me esperaba para acelerar mi pulso y todos los sentimientos me llenaban como nunca antes. Un deseo inexplicable me corroía, quería estar toda la vida en esa boca, todo de ella me parecía maravilloso, su sabor, el calor y los latidos de nuestros corazones. Sin pensarlo, mis manos recorrían su espalda para juntarlo más cerca de mí. El calor y todo ese cosquilleo llegaba desde mi cara hasta mi entrepierna que me causo una incomodidad extraña, por lo cual finalice nuestro beso.
—Es realmente increíble Sou-kun, ¿Te gusto?
—Si… Es como si ya hubiéramos hecho esto antes. ¿No crees?
—Tienes razón, se siente como si mi cuerpo me dijera que hacer.
—Hay algo que me preocupa, cuando nos explicaron sobre sexo y todas esas cosas, nunca dijeron que dos hombres podrían hacerlo. ¿Crees que sea malo esto?
—No lo creo, mi hermana nos explicó del amor a Tamyko y a mí. Nos contó que se desea estar al lado de la persona todo el tiempo, que sientes mucha felicidad cuando estas a su lado y otras cosas que dijo que nos explicaría cuando creciéramos. Todo eso yo lo siento contigo, desde hace mucho, ¿sientes lo mismo por mí?
—Yo… cuando no te veo estoy tan solo…cuando estamos juntos siento algo extraño aquí—
Su sonrisa era encantadora no podía evitar querer abrazarlo y así lo hice, pero él me esperaba como si pensara igual que yo. Sus ojos verdes tenían algo magnífico, me embobaba tanto mirarlos; deseaba con ferviente anhelo volver a besarlo, cosa que fue indiscutiblemente inevitable. Ahora en el segundo beso, su lengua envolvía a la mía muy despacio, las reacciones de mi cuerpo ante esa tierna boca estremecían mi ser, no podía evitar dejarme llevar ante su suave control. Lleno de esta nueva pasión note que algo crecía en mis pantalones. Por lo cual al despegarnos le dije:
—Debemos...ahhhh… parar… me siento extraño—
—Creo… que tienes razón, yo igual.
No tenía forma de tapar tal erección, era incómoda y sobresalía mucho entre mis pantalones. Entonces observé que Tetsu me miraba justo en esa zona diciendo:
—¿Tú también estás?
—Deja de verme así, que te pasó lo mismo.
Los subsecuentes días no podíamos parar de experimentar sobre ese nuevo juego donde nuestras lenguas poco a poco aprendían trucos. Me encantaba que intentábamos cosas nuevas, usábamos caramelos y yo buscaba provocar su pasión pues era irresistible que me derribara para quitarme el caramelo usando su lengua, se llevaba mi aliento. Cada día mi exigente cuerpo me pedía algo que no creía posible, deseaba unirme a él, pero ninguno de nosotros era una chica. Por todos los rincones lo besaba a escondidas, nunca permitíamos que nadie nos viera juntar los labios. Cualquier gesto era inmediatamente reconocido por el otro para irnos a un lugar privado y besarnos. Inventábamos cosas nuevas usando chocolates, helado y demás cosas dulces para compartirlas de una boca a la otra. Adoraba el sabor de su saliva combinada con esas cosas deliciosas.
Dormir era casi imposible después de recibir besos de Tetsu, siempre acababa duro y pensando en tocar su cuerpo o ser tocado por él. Aquella noche mientras reflexionaba sobre eso escuche:
—¿Sou-kun no me vas a besar antes de dormir?
—Cuando nos besamos no puedo dormir, me siento como inquieto y tardo mucho en conciliar el sueño, además…
—Se te pone duro como a mí.
—No tenías que decirlo tan gráficamente.
—Pero siento lo mismo, y no puedo dormir tampoco, ¿habrá alguna forma de calmar esto que siento?
—Yo escuche a mis compañeros hablar de tocarse, y algunos hablaban de que hacerlo con sus novias.
—Entre hombre y mujer es posible pero nosotros somos dos chicos, quizá podríamos frotarnos un poco para ver qué pasa.
No podía esperar para tocar su miembro que me aguardaba, de igual forma el mío a su mano. De pronto su mano lo sujeto y se movió rápidamente, para no gemir tuve que morderme los labios al recibir tales caricias; deseaba que él también experimentara lo mismo que yo, por ello procedí a tocarlo provocando el estremecimiento de su cuerpo. Era demasiado intenso, un cumulo de impresiones llegaban a mi cabeza, no podía pensar claramente y solo seguía moviendo mi mano justo al ritmo en que él lo hacía. Mi corazón se aceleraba y latía muy fuerte llevando esas emociones, como si fuera posible repartirlas como quien riega un campo de flores a través de todo mi cuerpo. Creía experimentar el mundo girando alrededor de nosotros. Bombeaba la calidez haciendo hervirme la sangre, era insoportable esta sensación tan agradable, pero no solo era eso, también encontraba encantador que tu temblabas ante mi toque. No podía ser más hermoso este sentimiento hasta que me besaste juntando todavía más nuestros cuerpos. Ahora podía escuchar tus latidos, todo era maravilloso, no podía resistir esto que me ahogaba, era como llevarte conmigo a un lugar desconocido, sin soltarnos, unidos por nuestros labios y por nuestros latidos.
Una vez que habíamos descubierto que nuestros cuerpos respondían tan fácilmente ante las caricias del otro, buscábamos maneras de llegar más lejos, como si de alguna forma pudiéramos unirnos. Las hormonas invadían nuestros cuerpos y el amor nuestros corazones. Las ideas eran algo extrañas, usabas incluso tu boca prácticamente devorándome entre succiones poderosas que poco a poco se volvían expertas y podías obligarme a terminar en corto tiempo. Pedías que te diera mi esencia. Al igual que tú, yo aprendí a tocarte de la misma forma probando tu sabor y gozando de la misma forma el verte temblar en mí boca.
Cuando escuchaba a los demás hablar sobre el amor, estaba seguro de que era eso que nosotros teníamos; una relación tan especial que pensaba que viviríamos por siempre juntos, no obstante era algo que no podía decirte, tenía miedo de arruinar las cosas, pero nunca te dejaría alejarte de mi lado.
Mientras más experimentábamos, más quería de ti, gracias a eso empecé a investigar una forma para poder unirnos como todas las parejas, fue cuando descubrí lo que nosotros éramos, una pareja homosexual, pues amábamos a otro hombre. Me extrañaba que existieran clasificaciones de todas las cosas, puesto que yo nunca había mirado a nadie como te veo a ti, nunca he sentido esta atracción, ni nada como lo que nosotros tenemos, por otros hombres o mujeres, al parecer estaban equivocados y no era necesariamente que fuéramos algo como homosexuales. Gracias a esos artículos pude encontrar uno que me avergonzó por completo pues ahora conocía el secreto para unirnos realmente, pero no tenía idea si tú aceptarías hacer algo tan sucio para volverte uno conmigo, necesitábamos dos cosas para poder realizarlo, condones y lubricante. Pasaban los días y ahora imaginaba una y otra vez que te introducías lentamente en mí, quería saber lo que se sentía que masajearas mi próstata con tu miembro e incluso con tus dedos. Debía decirte pronto pues cada día estaba más deseoso, lo notabas pues ahora me masturbabas hasta dos veces y a pesar de ello pensar en eso me traía a la vida nuevamente por la noche, sin embargo nunca te molestaba hacérmelo más veces, al contrario sonreías diciendo:
"Souichi, me deseas tanto que lo tienes duro otra vez, me encantas".
Aprendiste con el tiempo a leer mis pensamientos, sabías que algo pensaba durante esos días, hasta que preguntaste:
—Dime que me ocultas, lo veo en tus ojos desde hace días, confía en mí.
—No es nada…
—Vamos te veo pensativo y luego estas totalmente duro. Fantaseas conmigo, dime que quieres que te haga, haría lo que fuera.
—Es muy vergonzoso, no sé si deberíamos.
—Dime que es.
—No quiero decirte.
—Se una forma de sacarte la información, te la voy a succionar.
—¿De qué hablas?
Mas había tardado en decirlo de lo que lo tenía encima abriendo el cierre de mi pantalón para usar su boca de la forma tan intensa como sabía hacerlo. Me retorcía entre los sonidos que producía la succión, acariciaba vigorosamente esa zona tan sensible en la cabeza de mi pene. Cuando estaba a punto de terminar se detuvo.
—aaaahhh…Pasa…algo… ahhh… sigue.
—No, primero dime lo que piensas.
—¡¿Cómo se te ocurre sacarme la información así?!
—Bueno entonces no seguiré… sé que quieres.
—Maldición, eres un idiota… es que ya investigue como podemos tener sexo entre dos hombres. No me dejes así.
—Entonces quieres intentarlo, ¿Cómo se hace? Dime que hacer y lo haré justo ahora.
—No se puede ahora, necesitamos varias cosas. ¿Entonces puedes hacerme acabar ya?
—Con una condición. Dime paso a paso lo que se hace mientras te succiono.
—De ninguna manera.
—Anda, sé que piensas en ello y se te pone duro, solo quiero ver qué pasa si te excitas de pensarlo.
—Primero debemos tener lubricante y condones.
Empezó a succionar la zona, despacio para evitar que me corriera rápido y escuchaba lo que le decía entre temblores y espasmos.
—Luego usas el lubricante….aaahh… e introduces un dedo… y lo mueves para que se acos….tumbre…aaahh… hazme terminar, no me tortures.
—Dime más, me gusta oírlo, excítame.
—Entonces cuando se afloja un poco metes dos dedos…
Me contenía para ver tu reacción ante lo que decía, ya no quería terminar tan pronto, pero era irresistible pensar que hicieras esas cosas.
—Luego tres y cuando estas dentro… buscas la próstata pues es… nuestro punto de mayor placer en los hombres… Sacas los…aaahhh…dedos y… metes…aaaahh… tu pene lentamente… aaagggh.
El orgasmo había sido tan excitante diciendo esas cosas tan sucias.
—¿Sou-kun, podrías lamerme también?
Me levanté para succionarte también y note que estabas mojado.
—Y dime Sou-kun …¿yo iré dentro o tú lo harás?
—No preguntes, ya sabes.
—Yo…aaahh…quiero entrar en …mmmmnnn.
Su orgasmo no se hacía esperar mientras tenía esos mismos pensamientos que yo. Al siguiente día no podíamos esperar que las clases finalizaran, yo iba en tercero de preparatoria, pues me adelantaban ya dos grados más. Tetsu desde su secundaria iba por mí para pasar a la farmacia y llenos de vergüenza compramos lo necesario. Llegamos a su casa, cenamos con celeridad para subir a estudiar, según le habíamos dicho a su familia. Cerramos con seguro la puerta y nos quitamos las prendas necesarias, tenía miedo de pensar en que pudiera ser doloroso, por las cosas que había leído, pero confiaba que él pudiera hacer las cosas bien.
—¿Ahora qué hago Sou-kun? ¿Cómo comenzamos?
—Vamos a besarnos un poco y tocarnos.
Sonreías confiadamente pues sabías que tus besos me derretían. Entonces te aproximaste a mí, entre besos húmedos me recostaste sobre la cama, ignorando el lubricante y los condones que se encontraban regados cerca de nosotros. Me tocabas por todas partes con tus manos recorriendo esas zonas que conocías de mi cuerpo, me hacían gemir. Levantaste tu rostro y me miraste lleno de amor, pusiste un poco del gel en tu mano y yo simplemente abrí las piernas para permitirte tocarme. Procediste a meter un dedo:
—¿Duele?
—No… aaahh… solo es extraño.
—¿Luego que hago?
—Búscala…mi próstata…aaah…mete más dedos si sientes que me acostumbro.
Lo hacía calmadamente, me asombraba su control, era como si supiera lo que hacía. Tocaba despacio, hasta que sentí que metía dos dedos y de pronto.
—mmmmnn….aaahh.
—¿Ahí? ¿Es aquí?
—Tu qué crees..aaahh…
—¿Qué sientes si presiono más fuerte?
—aaahhh….mmmmmnnn… Basta… que… me corro y aún no has entrado.
—¿Cómo se cuándo entrar?
—…. Cuando quepan… tres dedos fácilmente …aaahh.
Los sacaste y dijiste:
—Ya estás listo entonces, voy a entrar.
—Despacio, muy despacio, mucho lubricante— Le dije nervioso.
Ver cómo te colocabas el condón me ponía inquieto. Lo tomabas en tus manos que temblaban, soplabas para ver que estuviera del lado correcto, le sujetabas la punta y lo deslizabas sobre tu eje hasta la base. Mirarte haciendo eso me llevaba a pensar lo que vendría pero me encontraba más ansioso de ver que se sentiría tenerte unido a mí como nunca.
—Despacio, muy despacio— Decías nervioso.
Sentí algo caliente contra mi entrada y poco a poco estaba introduciéndolo. Temblabas ante la sensación, apretabas los ojos pues yo sabía que querías terminar de tanta excitación que era hacer todo esto.
—Más te vale no terminar todavía. Distráete, dime que sientes.
—Sou-kun se siente increíble… me aprietas y quiero meterlo todo… pero dijiste que despacio para no lastimarte.
Mientras se introducía un poco, levantando mis piernas en el aire, sentí que toco esa zona especial y arque la espalda, dando una descarga de placer en todo mi cuerpo.
—¿Estás bien? ¿Te lastime?
—No…aaahh…tocaste esa parte tan sensible en mi interior…sigue entra más.
De un instante a otro pude notar que te agachaste y en mi oído dijiste:
—Ya somos uno, ¿te gusta? ¿Qué hago ahora?
—Muévete un poco para ver si duele.
—Es increíble, me encanta estar dentro de ti.
Tu sonrojo aparecía mientras no perdíamos de vista nuestros ojos. Tus movimientos suaves eran tan tiernos, acariciaban mi interior tan tranquilamente que me hacían desear más, no me dolía tenerte dentro mí. Confiaba en tu dulce amor, sabía que me amabas a pesar de que no me lo habías dicho nunca. El peso de tu cuerpo sobre mí era algo incómodo para mi cadera, pero no me importaba pues el placer era bastante grande, invadía todo mi ser. Las pulsaciones y los movimientos de tu miembro en las profundidades de mí, eran asombrosas, me hicieron llevar mis manos a tu espalda y juntarte hacia mi boca, cosa que entendiste sin necesidad de decirlo con palabras. Los besos llenos de esa pasión tan adorable me hacían temblar, de igual forma comenzaste a moverte más rápido mientras me besabas lleno de deseo. Sin notarlo si quiera, estabas entrando profundo, acariciando una y otra vez esa parte tan sensible. Cuando las pulsaciones de mi corazón y el tuyo latiendo armoniosamente nos llenaban los oídos, siendo la única cosa que podíamos escuchar, que se repetía como una frase irresistible por salir de mi cabeza, salió al fin de mis labios:
—Te amo Tetsu…
Sin responderme sentí un par de lágrimas que rodaban por tus mejillas hasta caer en mi cara. Volviste a besarme un poco para decir.
—Te amo…
Al decir esa frase te impulsaste sobre mis caderas con movimientos temblorosos pero certeros en la parte correcta que me producían espasmos indescriptibles. Esta unión era la cosa más hermosa que había experimentado en toda mi existencia, parecía que me pertenecía todo tu ser, como si hubiera sido hecho para ensamblar con tu anatomía. Esto se convertía en un acto que me hacía pensar que de alguna forma el "nosotros" era algo que había sido antes, resonaba tu corazón con el mío en armonía, creía escuchar lo que tu cabeza pensaba, como frases perdidas en el tiempo:
"Prometo quedarme contigo por el resto de mis días y pondré todo mi esfuerzo en hacerte feliz"
Sujetaba tu espalda fuertemente y de un momento a otro, mientras tus embestidas se hacían veloces no deseaba que esto terminara, estaba completo al fin mi corazón, lleno de dulzura, de pasión y sobre todo lleno de tu amor. Las emociones brotaban de todos mis poros para bombear a todos los lugares cuando no pude resistir tal sensación te apreté contra mí en un intento desesperado por compartir mis emociones, el calor y placer. Simplemente en tu boca, mientras tus labios presionaban fuertemente contra los míos, sentí desvanecerse todo lo demás. Te quedaste inmóvil junto conmigo, hasta que al abrir mis ojos no podía creer lo que había pasado.
Las cosas que había leído sobre el sexo, incluso todo lo que los compañeros platicaban sobre sus experiencias, no tenía comparación con eso que habíamos hecho, todo se tornaba más claro, nunca podría dejar de amarte. Sentía que no sería suficiente con vivir por siempre juntos en este mundo.
Cuando salió de mi interior sentí un vacío, pero tus ojos no dejaban de mirarme a pesar de parecías cansado.
—No quiero arruinarlo pero me está doliendo la cadera.
—Lo siento Sou-kun, es solo que no quería que terminara. ¿Es enserio lo que me dijiste? ¿Me amas? ¿Cómo sabes que es amor?
—¡Eres un tonto! Simplemente lo sé, solo puedo pensar en ti, no quiero separarnos nunca.
—Dímelo otra vez.
—Te amo.
—Yo te amo a ti.
—¿Por qué lloraste cuando lo dije?
—No lo sé, es como si una parte de mí recordara algo, lo siento no pude evitarlo.
—No importa, pensé por un momento que no te había gustado escuchar eso.
—Vamos a vestirnos antes de que nos descubran.
Intenté levantarme pero mi cadera y mis piernas no respondían, por lo cual lo escuche reírse profusamente.
—No es gracioso. Te haré lo mismo para que veas que no es nada cómico.
—Disculpa, déjame ayudarte.
Nos vestimos inmediatamente pues era peligroso que nos descubrieran haciendo esas cosas, afortunadamente nadie nos había escuchado, pues todos estaban en el piso de abajo viendo el televisor. Una vez que habíamos comenzado a acoplarnos de aquella forma especial, no podíamos parar de querer intentarlo. Era tan divertido hacerlo a escondidas, que incluso varias veces creíamos que nos descubrirían pero afortunadamente nunca ocurrió.
El problema de ser una pareja sin nombre nunca nos había afectado completamente, jamás nos importó que la designación para nuestra relación fuera una u otra, simplemente anhelábamos la compañía del otro. En la preparatoria me habían hablado de lo que era la diversidad sexual y simplemente lo asocie con nosotros cuando refirieron a las parejas homosexuales; sin embargo era extraño contarle a Tetsu sobre esas cosas, lo amaba pero no quería formalizar nuestra relación o dejaría de ser secreta.
Cierto día llegaba más temprano a la clase puesto que Tetsuhiro tenía que preparar su exposición de grupo en la secundaria, cuando observé a un par de chicos que se besaban en un salón, me avergonzó verlos tan apasionados que sin decir nada me quedé en la entrada y me escondí escuchando a medias su conversación:
—No quiero estar oculto, somos novios y estoy tan orgulloso de estar contigo, mis padres te adoran.
—No es posible, ya sé que a tu familia no le importa, pero mi padre me matará si se entera.
—Anda, lo único que quiero es tomar tu mano en público y que esas chicas no te sigan pidiendo citas.
—Dije que no, si me amas como dices deberías comprenderme.
—Eres tan cruel, siempre estás rodeado por esas malditas zorras que se te pegan, ¡Las odio! No voy a volver a estar contigo hasta que lo hagas público por lo menos en la escuela, quien podría decirle a tu padre, después de todo vive en el extranjero… Piénsalo.
El chico salió hasta la puerta donde yo estaba y pretendí ir llegando, cuando entré al salón, mi compañero tenía lágrimas en los ojos, cosa que me hizo sentir triste por él, pero no le dije nada, solo me quedé pensando si Tetsu y yo debíamos formalizar lo nuestro para que no nos ocurriera algo similar.
A los tres días de presenciar esa escena, algo increíble ocurría esa tarde, el chico que lloraba aquella vez llegó con un ramo de rosas rojas y entro al salón donde todavía no comenzaba a clase y se inclinó frente a su pareja para decirle delante de todos nosotros:
—¿Quieres ser mi novio Sousuke?
—Claro que si, por siempre Tetsuo.
Todos guardaron silencio ante ese acto y algunos empezaron a murmurar cosas desagradables. Los siguientes días dejaron de hablarles y procuraban sentarse lo más lejos posible de ellos, cosa que me parecía ridícula, no se trataba de algo que se eligiera, simplemente se habían enamorado como Tetsuhiro y yo.
Unos días después, mí clase había organizado una junta de emergencia y estaban todos los chicos y chicas del salón excepto la pareja homosexual; fue cuando me percaté que la reunión era para tomar medidas en contra de ellos. Unos cuantos chicos decidieron darles una lección e incluso querían incluirme en ese acto violento a lo cual me rehusé inmediatamente. Otros se les ocurrió investigar a las familias y mandar cartas anónimas para hacerles ver que sus hijos estaban haciendo esas cosas que les parecían repulsivas. Nunca comprendí como podían odiarlos por ser diferentes, ¿Sería que el amor entre iguales estaba mal? Recordaba las clases de la Grecia antigua donde eran ese tipo de relaciones las únicas realmente válidas, pero en este país y esté tiempo las cosas tomaban un rumbo totalmente distinto. El siguiente día mi compañero Tetsuo dejó de ir al salón y volvió hasta el tercer día lleno de moretones y con un yeso en un brazo, cosa que parecía distanciarlos como relación, por lo cual noté que dejaron de mirarse. Pasó una semana y Sousuke dejo de asistir a la escuela, cuando pregunté en la dirección por él, me comentaron que su padre se lo había llevado de vuelta a su país de origen China. Fue cuando finalmente comprendí que nuestra relación jamás debería salir a la luz para evitar que personas de mente cerrada pudieran lastimarlo o separarnos. De igual forma decidí guardarme esta experiencia sin contársela a Tetsuhiro y cada que el pedía hiciéramos cosas simples a la vista de todos, le ponía mil y un pretextos con tal de protegerlo por siempre; estaba dispuesto a vivir una vida ocultándonos.
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Debería haber llegado el final, ¿pero que creen? Continúa en un fantástico especial que mi amiga Gaby escribió. Espero disfrutarán este episodio me gustaría saber su opinión de mi capítulo dejen un review. Saludos y sigan con lo que viene.
