Holaaaa! Primero que nada una disculpa, por no publicar antes el capitulo, lo irónico es que ya estaba desde el jueves, pero ustedes saben, aquí en México fueron vacaciones entonces jueves y viernes no hice pie en casa y el sábado estuvo ahí la familia y etc. En fin, estoy super emocionada, mas de 200 comentarios esos es... geniaaaaal, estoy fascinada y feliz, el fic a tenido muy buena aceptación, aparte una nueva vida esta cerca de los 1000 comentarios y eso me deja muy satisfecha. Bueno basta, aquí les dejo el Capi, no olviden dejar sus comentarios impresiones u opiniones.


Capitulo 20

Nuestro teléfono cada vez estaba más ocupado, entre llamadas de mi madre y Annie, de Gale y su familia y por supuesto de Hazelle y el resto de los chicos, de hecho la más ilusionada era Posy, ansiaba venir al distrito, puesto que tenía un par de años que no venía a visitarnos.

La llamada que más me sorprendió y angustió al mismo tiempo fue la de Paylor, ya que se enteró de que pronto seriamos padres y le dio tanto gusto que se comunicó con nosotros, pero el que ella se enterara al estar en el capitolio, porque nunca dejo la política a pesar de que su período termino, quería decir que Plutarch se podría dar cuenta y venir a atosigarnos, aunque él ya no era el encargado de los medios de comunicación, aún estaba involucrado.

-Tranquila bonita, no se va enterar – Peeta estaba batallando con unos tornillos al armar la cuna en nuestra habitación.

-¿Cómo puedes decir eso? No lo sabes – yo me paseaba de un lado a otro con un desarmador en la mano.

-Bueno tienes razón, pero Plutarch ya no tiene el poder que tenía antes, aparte los tiempos cambian y la gente ya no está interesada en nosotros Kat –

-¿y lo de Rosel qué fue? –

-Aquí hablamos en un trastornado, a lo que me refiero es que en la tele ya no les interesa saber de nosotros – él dejo la cuna y tomo mi rostro entre sus mano – no te preocupes por cosas que aún no pasan, aparte yo no permitiré que se acerque a ustedes – me dio un tierno beso – hablare con Delly y con el encargado de la estación, por si ve llegar a alguien de la televisora –

-está bien – suspire y le regrese el beso – creo que debimos preguntarle a Paylor quien le conto –

-Podemos preguntarle, más tarde le hablamos, al fin y al cabo nos dejos sus datos –

-¿Quieres que te traiga algo de tomar? –sugerí cuando retomo su tan anhelada labor.

-Mmm, estaría bien – comento sin voltear a verme, era obvio que lo estaba exasperando con mis preocupaciones, mientras que él quería disfrutar de armar la cuna de nuestra bebé, porque si una cosa había aprendido era que Peeta gozaba de cada cosa o situación que nos estaba sucediendo desde que supimos que íbamos a ser padres, me tranquilizaba en los momentos difíciles, me consentía y siempre tenía hermosas palabras para mí y nuestra bebé, ya que todas las noches antes de dormir levantaba mi playera, besaba mi vientre y se ponía a platicarle todo lo que había hecho en el día, a veces me incluía en la plática, donde ambos le contábamos cosas que pasaban a nuestro alrededor o empezábamos pequeñas discusiones acerca de su nombre, viendo si había alguna reacción, algún movimiento cuando le decíamos, pero solo respondía de vez en cuando a panquecito o cuando yo decía Peeta.

Un momento muy agradable fue cuando estuvo Haymitch y Effie en la panadería, donde empezaron una de sus clásicas discusiones, así que Peeta y Alex se empezaron a burlarse de ellos imitándolos, yo no pude evitar reírme, pero esta vez deje que la carcajada fluyera, no era mi clásica risa discreta, era más parecida a la de mi patito en esta ocasión; mi bebé se movió, se movió de una manera que nunca había experimentado, al parecer se emocionó o se contagió de mi risa, no lo sé, pero su movimiento fue muy repentino y duradero, al grado que un segundo después de mi risa tenia a Peeta a mi lado posando su mano sobre mi vientre para sentirla.

-Guau, se está moviendo mucho – él puso ambas manos para abarcar mi estómago.

-Sí, pero esta vez fue muy… no sé, se movió mucho – sonreí como tonta.

-¿Puedo? – Alex se acercó con la mano extendida.

-No, claro que no, porque eso implicaría que tengo que quitar mis manos – Peeta veía muy serio a Alex que se quedó desconcertado por la reacción de mi esposo.

-No seas egoísta Peeta, quítate y deja que sintamos a la pequeña biscocho – Haymitch replico, dejando su mal humor.

Yo no pude evitar reír nuevamente al ver sus caras y saber que nuestra hija los tenía muy intrigados a todos, que era más que una novedad para ellos.

-Vaya lo está haciendo de nuevo, sigue riendo – comento Peeta que al final fue empujado por Haymitch para poner una de sus manos y dejar espacio para que Alex pusiera la suya.

Me sentía extraña con ese contacto, porque regularmente todos tomaban su distancia conmigo, si me abrazaban o ponían la mano en la espalda, pero jamás ninguno de ellos había llegado tan lejos, solo Peeta era el único que me había tocado de ese modo y bueno… de otros más.

-¿Y al fin ya se decidieron por algún nombre? – Replico Effie que se mantuvo al margen.

-No – esta vez Peeta empujo a Alex para que le hiciera espacio y poder tocar mi vientre nuevamente, yo seguía riendo por su actitud competitiva con algo tan sencillo como tocar el vientre de una embarazada, así que nuestra pequeña seguía moviéndose, para que todos la sintieran – Seguimos en la búsqueda, porque aún no terminamos de convencernos –

-A este paso nacerá y esa pequeña no tendrá nombre – Haymitch replico abriendo mucho los ojos al sentir el movimiento.

-Claro que nos decidiremos, es solo de ponernos de acuerdo – vi directo a Peeta, sobretodo porque los nombres que proponía yo, nunca le parecían.

-Presiento que será tu madre la que termine decidiendo – Effie negaba con la cabeza.

-¿Por qué su madre? – dijo Alex extrañado.

-Porque los nombres de Katniss y Primrose fueron muy originales, así que ella tendrá alguno en mente, ¿de hecho no lo han consultado con ella? –

-Los nombres de ellas los escogió su papá –Peeta me abrazo, sabía que estábamos en una zona algo peliaguda al hablar de mi padre.

-Oh vaya, no sabía eso – Effie se vio apenada.

-Obvio mi madre estuvo de acuerdo, pero tienes razón ella nos puede ayudar a elegir – podría tener a una buena aliada con mi madre para que Peeta accediera alguno de los nombres que yo había propuesto.

-Pues si preciosa, ¿Cómo no se les había ocurrido antes? Aparte a ella le gustara mucho poder contribuir en eso –

-Podrían venir ayudar por favor, hay mucha gente esperando pedidos – Casie apareció algo molesta al ver a todos a mi alrededor sin estar trabajando.

-Oh Cariño, lo sentimos es que pequeña biscocho se movió mucho – dijo Alex corriendo ayudar a su esposa.

-¿pequeña biscocho? – dije entre dientes mientras que Haymitch tenía un rostro de satisfacción.

-Bonita tenemos que decidirnos, si no ahora todos le dirán así –

-Lo sé, pero no estas cooperando, no aceptas nada de lo que yo propongo – hice un puchero.

-Oh no, no digas eso, yo también he propuesto y tú no has estado de acuerdo –

-Insisto, lo mejor es que tu madre decida – Effie tenía una sonrisa burlona – porque a como los veo creo que les va costar trabajo ponerle nombre a bizcochito – rio.

Los chicos más pequeños estaban muy intrigados por mi vientre tan abultado, preguntaban mucho de cómo era que había llegado ahí un bebé, así que me hacían sentir algo incomoda y la vez me daba mucha ternura, pero como siempre Tiffany salía a mi rescate y me ayudaba en las explicaciones.

En cuanto a los entrenamientos había tomado a Peter como mi apoyo para orientar a los chicos, aunque a veces se desesperaba un poco al no poder decirles muy bien cómo hacerlo. También el resto de los chicos se decepciono al saber que la excursión que se programaba en verano se iba a cancelar, porque al estar yo a punto de dar a luz, no asistiría y nadie se sentía capaz de llevar al grupo, aunque llevaran varios años adentrándose al bosque.

Unos días antes de que dejara de ir a trabajar, los chicos se organizaron con el personal de la escuela y sus padres de familia para hacer un convivio y desearme suerte como futura madre, fue una convivencia diferente a lo que estaba acostumbrada, me regalaron cosas para nuestra pequeña, entre ropa, juguetes e incluso Tiffany me dio una buena dotación de pañales. Muchos me preguntaron que sí podrían ir a casa a conocer a la bebé en cuanto naciera, en especial fueron los niños más pequeños.

Yo me sentí muy abrumada, por todo, ya que era muy extraño recibir a alguien en la casa, fuera de nuestros amigos, era como nuestro recinto de tranquilidad, que nos aislaba de mundo, así como también me sentí contrariada por tanta atención de muchas personas.

Johanna me ayudaba por las tardes a ir lavando, doblando y poniendo en orden poco a poco la ropita, nos pasamos varias tardes entretenidas en eso, así como también tratando de orientarme junto con video llamadas con mi madre para poder terminar una cobijita, ambas nos desesperábamos al no poder del todo, mientras que mi madre reía, de hecho Annie también intento enseñarnos, pero al parecer éramos un fracaso; la bebé no tardaría mucho y no tendría esa cobija.

Ahora no solo las pesadillas no me dejaban dormir, también el hecho de que no encontraba una buena posición o a veces nuestra pequeña se cansaba de que estuviera en cierta posición, porque se movía mucho por las noches, varias veces enterró al parecer un pie en mis costillas, haciendo doloroso su movimiento. Yo sentía que mi vientre estaba enorme, aunque me hacía feliz ver a Peeta con ese brillo peculiar en sus ojos que llevaba a través de estos meses, su forma de acariciar mi vientre todas las noches, incluso en la ducha, cuando se encargaba de lavarlo, hablando con nuestra hija, era una experiencia que a pesar de todos mis miedos no cambiaría por nada.

Había días que se le veía cansado, puesto que andaba de un lado para otro, viendo lo de los insumos, pedidos y todo lo que llevaba a cabo para que su negocio funcionara correctamente, pero también estaba muy al pendiente de nosotras, viendo que no nos faltara nada y que todo fuera estando listo para la próxima llegada de nuestra hija, acomodando los muebles para que nos sintiéramos a gusto en la habitación, colaborando con las labores del hogar al doble porque no me dejaba hacer mucho, aunque incluso en algunas actividades me dejara mi cuerpo no me lo permitía.

Cuando llegaba estar sola en casa, platicaba mucho con la bebé, explicándole el por qué habíamos decidido hasta ese momento que llegara a casa, lo feliz que estaba su papá por ella, pero los momentos más difíciles fue cuando intente hablarle de Prim o mi padre, también de vez en cuando le hablaba de su abuelo paterno, pero no podía seguir mucho porque la lagrimas surgían y no quería que Peeta me encontrara en algún estado anímico deplorable, aparte que no era bueno para la bebé, porque Liz nos había explicado que ella estaba conectada a mi estado de ánimo, que mis emociones también la afectaban mucho, así que trataba de estar tranquila cuando platicaba con ella, diciéndole que la protegería y no permitiría que nada le pasara, que tanto su papá como yo haríamos todo lo posible por que fuera una niña feliz.

-Hey, hoy estas muy inquieta, ¿Qué tienes pequeña? – Hable viendo directo a mi estómago cuando me senté después de terminar de preparar la comida - ¿estas cansada? – El movimiento era muy constante, era como si me respondiera o como cuando Peeta le hablaba y ella reaccionaba, lo curioso era que Johanna hacia lo mismo y no se movía, pero Peeta le hablaba y al instante había reacción por parte de ella - ¿vamos a extrañar a los chicos de la escuela? Yo sí pero a la mejor tu no, porque de repente eran muy gritones y te apretaban mucho verdad – sonreí al recordar aquella ocasión cuando Daniel sintió el movimiento por primera vez de su prima, como ahora le decía, grito y se sobresaltó, diciendo que tenía yo una lombriz adentro, todos nos reímos de su ocurrencia y Fred aprovecho para tratar de molestar, pero yo sabía que el comentario de Daniel era totalmente inocente. Al día siguiente les platico a sus compañeros del salón y ellos también querían tocar mi vientre, me reúse por unos días y les dije que trabajaran, pero al final tuve que ceder un poco para que se les quitara la curiosidad, así que todos los días los chicos se despedían de mí y de la "prima de Daniel" apretando al no medir sus fuerzas en algunas ocasiones.

-Sabes, necesito que me ayudes, tu abuela estará en unas semanas por aquí, así que te voy a pedir dos favores – deje escapar el aire, cada que pensaba en ello me ponía nerviosa – no vayas a querer nacer antes de que llegué, tienes que esperar a que ella este aquí – Mi madre había hecho todo lo posible para pedir sus vacaciones y un permiso especial cubriendo muchos turnos para que pudiera estar 5 semanas aquí, dos semanas antes de que naciera y tres después esperando a Finnick y Annie que llegarían en cuanto él terminara el ciclo escolar, ella se había programado para esto casi desde que se enteró que iba a ser niña. Pero al final tuvo que cambiar sus planes debido a que una compañera de trabajo la tuvieron que operar de la rodilla por una caída que tuvo y era quien la iba estar cubriendo esos días, por lo que había retrasado su llegada al distrito por lo menos una semana, hasta que su compañera se reincorporara. Cuando nos avisó me puse muy nerviosa, sobre todo porque ella hizo el comentario de que esperaba que el parto fuera en tiempo y no se adelantara como sucedía en algunos casos. Suficientes nervios me dieron cuando Paul me explico que a partir del séptimo mes un bebé podía nacer sin complicaciones, obvio lo mejor era que terminara gestación, que incluso era mejor que fueran de siete meses en vez de ocho, porque cuando eran de ocho corrían más riesgos, pero cuando mi madre me dijo que esperaba que no se adelantara y poder estar en el parto me puse muy alterada, porque eso quería decir que en cualquier momento podía nacer, tomándonos por sorpresa, a pesar de que en las citas Paul y Liz decían que todo iba muy bien, mandándome ejercicios de respiración y técnicas para poder hacer el parto mucho más fácil. No me agradaba para nada que ella no estuviera en ese momento, primero porque ella tenía mucha ilusión de estar presente, de poder estar en la sala de partos apoyando a traer al mundo a su nieta y segundo porque yo, aunque tuviera confianza a Paul y Liz, no era lo mismo a que ella estuviera ahí, me hacía sentir más tranquila, incluso para Peeta, él le tenía una confianza enorme a ella tratándose de cuestiones de salud, finalmente ayudo a muchas mujeres en el distrito a traer a sus hijos al mundo cuando eran los tiempos de terror con los juegos del hambre y no se tenían acceso a médicos y aparatos sofisticados.

-Y el otro favor es que no te enfades con nosotros por si tu nombre no te gusta, ha sido una decisión muy difícil, tu sabes, has estado ahí, hemos discutido mucho, incluso a tu abuela la intentamos involucrar para que ayudara y fuera más neutral, pero se reúso ayudar – Peeta y yo aún no estábamos convencidos, seguíamos discutiendo todos los días con el nombre, al grado de que ambos nos estábamos inclinando por ponerle mi nombre, aunque a mí no me convencía del todo, porque ella tenía que ser ajena a lo que conllevaba ese nombre, principalmente por la historia que había sobre Katniss Everdeen. – ojala nos pudieras dar alguna señal, algo para que sepamos que nombre ponerte –

-¿Bonita? – Peeta entro a la cocina con un rostro algo intrigado – ¿hablas con la pequeña? –

-Así es – Sonreí al ver que traía un pequeño ramo de dientes de león, cualquiera diría que esas flores silvestres eran poco cosa, que no tenía caso ni siquiera cortarlas porque al otro día ya estaban marchitas, pero tanto Peeta como yo sabíamos el significado de dicha planta, por lo que verlo con ese ramo me alegro mucho el día.

-¿Y que se cuentan? – sonrió y me acerco el ramo.

-Estamos comploteando contra de ti –

-Mmm – entrecerró los ojos y puso su mano sobre mi vientre - ¿eso es cierto pequeña bebé? – inmediatamente nuestra hija se movió, sabía muy bien que estaba él aquí y que le hablaba a ella.

-Auh – me queje al sentir su movimiento.

-vamos nena, no te dejes convencer por tu mami, ¿pero qué era lo que comploteaban? – froto mi vientre, mientras que yo tome su rostro entre mis manos para acercarlo a mis labios.

-que no te dejaremos regresar a trabajar – le di un leve beso -¿tienes hambre? –

-Si, muero de hambre, el día ha estado muy movido en el trabajo –

-Pues está todo listo, pero hablo en serio no te vas a ir hasta que decidamos su nombre – me puse de pie para servir la comida, mientras que Peeta empezó a poner la mesa.

-Rayos, creo que no saldremos de aquí – bromeo.

-Peeta, es que ya no pueden decirle bizcocho, necesitamos ya nombrarla, estamos a cuatro semanas de que nazca y aun no tiene nombre –

-Es que… - él suspiro – porque no les decimos a nuestros amigos que nos ayuden, que voten por los nombres que hemos pensado –

-Pero no se supone que es decisión nuestra – puse las flores en un vaso con agua, viendo su amarillo intenso, vivo e incluso alegre.

-Entonces pongamos nuestros posibles nombres en una papel y júntemelos todos para sacar uno y ese será – Yo escuchaba a Peeta a lo lejos, ver el diente de león me trajo una idea que esperaba que funcionara, pero primero tenía que investigar – Hey bonita – Peeta paso su mano enfrente de mi rostro - ¿estás bien? –

-Sí, es solo que… vamos a comer que ya es tarde –

-Kat, mira tengo mucho trabajo, está bien si dejamos lo del nombre para esta noche, de verdad sé que ya debemos nombrarla, antes de que nazca porque nuestros amigos son capaces de nombrarla bizcocho pero…-

-Sí, tranquilo - sonreí – más tarde lo decidiremos – acaricie su mejilla para hacerle ver que todo estaba bien, al fin y al cabo eso me daría tiempo para investigar.


N/A: Anda la osa, que esta muy cerca la bebé, me emociona narrar el nacimiento, pero aun falta porque se me seco un poco el cerebro con las vacaciones, pero espero mañana ya poder escribir sin problemas. Un saludo y tengan una excelente semana.