Deseos del corazón: El amor no conoce el adiós.

Esta pequeña historia es un especial escrito por Gabriela Ibarra para complementar nuestro final de Deseos del corazón. Les asombrará como a mí, esta fantástica aventura de nuestros personajes.

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DESEOS DEL CORAZON

El amor no conoce el adiós.

Hace ya tanto tiempo del reencuentro de un amor extraño, la deidad que se encargó de separarles y reunirles, parecía querer dar una nueva oportunidad. Como el tiempo es trivial para los inmortales, un parpadeo no es nada, así como el volver a unir el hilo rojo del destino de quienes siempre regresarán una y otra vez, las almas gemelas, perpetuamente volverán a reconocerse.

Ahora, con 17 años, Tatsumi Souichi…bueno ahora Tsunoda Souichi, quien siempre se destacó por ser un niño prodigio, iba ya a la Universidad, aventajando a sus estudios de medicina, pues nunca parecía ser suficiente para saciar su mente ávida de ciencia, ahora menos por dedicarse a la medicina, ya que desde niño siempre gustó de cuidar las heridas, golpes y demás indicios de inquietud infantil a su fiel compañero, antes de juegos, actualmente sentimental. Morinaga Tetsuhiro...ahora Morita Tetsuhiro, que en su vida anterior cuidaba de su amadísimo Sou-kun, ahora era atendido por él con más devoción, desde su tierna infancia, pues nunca le agradó verlo lastimado o sufriendo, menos viniendo de una familia tan influyente y con tendencia a la filantropía.

POV SOUICHI

Ese tarado, ¿Cuántas veces le he dicho que no es necesario traerme almuerzo aquí a la universidad? Sé que la preparatoria está cerca, ¡Pero siempre termina lanzándoseme a besos ésa hormona con patas! Un día de éstos nos verán y no quiero que se diga que soy un pervertido, ya tengo suficiente con que todos me miren de reojo porque entré a los 14. Siempre le digo…¡Ahora no espérate! Pero insiste como siempre, simplemente nos hemos mal acostumbrado, es todo, debe entender ése idiota que yo ya tengo un nivel que sustentar y un respeto; por ello no puedo comportarme como colegial aquí en la universidad. Una cosa son las escapadas que nos hemos dado, ¡Pero ya le dije que sólo en nuestros cuartos! Menos si debo presentar trabajos o exámenes, a propósito, tengo que jalarle las orejas por haber perdido el examen de álgebra, me la paso como imbécil ayudándole como tutor extraoficial, para luego salirme ¡Qué la dejó pendiente!

—¡Sempaiiii!

¡Ay no! Ahí viene, saltando como loco por el pasillo, por si fuera poco es muy difícil no notarlo…¡Es enooorme! Apenas cubro mis ojos y busco por donde esconderme, para escuchar nuevamente su grito, seguido de una fuerte tos. Al voltear enfurruñado, sin tomar en cuenta a los otros alumnos mucho mayores que yo que caminan viendo con burla unos, otros con molestia a Tetsu-kun…Tetsu-baka mas bien. Observo que se queda sin aliento momentáneamente, pero sigue sonriendo, alzando el bento, cuando me voy acercando totalmente sonrojado de vergüenza, él sigue respirando agitado. Sé que no es atleta pero nunca lo había visto tan cansado, no creo halla corrido desde la prepa, aunque fuera así, no está lejos.

—semm..cof..cof..semm..cof— no podía articular palabra, por lo que severamente alcé la voz regañándole como siempre por exponernos así. Todos creen es mi hermano menor, mejor así, puedo manejar las niñerías de Tetsu-kun.

—TETSU IDIOTA…deja de hacer escándalo he intenta…—me quedé de una pieza, Tetsuhiro se dobló en un acceso fuerte de tos continua, resollando en busca de oxígeno. Jadeaba angustiado, de su garganta sólo se escuchaba un silbido, como si alguien le apretara el cuello, miraba como sudaba copiosamente. Fue que me miró con pánico creciente y sus pupilas estaban cristalizadas por las lágrimas que ya resbalaban por su rostro

—TETSUHIRO…TRANQUILO…RESPIRA HONDO Y PAUSADO..

Pero negó con la cabeza, agarrándose el pecho, jalando aire desesperadamente hasta que se tambaleó al suelo y todos los presentes corrieron. Otros se arremolinaron mientras les gritaba lleno de miedo y pavor ante la vista: Tetsuhiro tendido en el suelo con los labios ya morados señalando su falta de aire.

—¡TRAIGAN AL MEDICO LLAMEN UNA AMBULANCIA! ¡TIENE UN ATAQUE!

No podía esperar, tiré los libros, entonces noté que la mochila de Tetsu-kun, se había abierto. Una curiosa caja había, la cual no era lapicera, ya que era negra con cierre. La abrí y estaba un inhalador, también una jeringa empaquetada; con rapidez leí que era combivent, una combinación de medicamentos para asmáticos. Presuroso le puse el inhalador y le di tres disparos expeditos en la boca. El cambio fue muy poco y volví a darle tres, al leer la inscripción del empaque de la jeringa, leí:

"Adrenalina administrar en caso severo de crisis. Deberá tener supervisión médica posterior a aplicación".

Ni lo dudé, simplemente tomé la jeringa, puesto que Tetsuhiro estaba perdiendo el conocimiento. Busqué su brazo y le dije al profesor a mi lado:

—Hay que hacerle un torniquete para encontrar la vena.

Inyectándole la adrenalina, tardaría un poco, así que tuve que dar R.C.P. Afortunadamente llevé el curso y cada que puedo vuelvo para actualizarme. Me sentía agradecido pues la vida de Tetsuhiro, mi amadísimo tonto, dependía de mi habilidad ahora. Trataba de controlar mi pánico creciente al verlo, me alarmé pues su vista quedó clavada en la nada. Tragué grueso, ya que su respiración se empezó a detener, extendí su cuello, abrí su boca, luego aspiré hondo y comencé a insuflar: "1, 2, 3,4,5" me detuve y di masaje cardíaco: "1, 2, 3" veces. Entonces volví a darle respiración de boca a boca y súbitamente empezó a toser con angustia, volví a darle tres disparos en su boca con el inhalador, ahora parecía recobrar un ritmo más estable en su respiración. Al fin, respiré aliviado mientras sostenía su cabeza en mis brazos, fue cuando llegó la ambulancia y los paramédicos, le pusieron la mascarilla con oxígeno. Decidí acompañarlo al hospital, asimismo tuve que llamar a sus hermanas, por lo cual me preocupaba imaginar lo que pensarán cuando les diga esto; ya que son como mis hermanas también. Su padre… la angustia que le causará, pues Tetsu-kun es el único varón de la familia.

Mi cuerpo se hizo pesado acariciando la frente de Tetsuhiro quien dormía, el corazón me seguía temblando por el pánico o la adrenalina. Hoy tuve miedo, lo peor del caso, es que seguía la sensación como herida profunda. Me percaté de que estuve a punto de perder a quien más me importa en ésta vida…Definitivamente ¡JAMAS QUIERO VOLVER A TENER QUE PASAR POR ESTO!

En el hospital mientras Tetsu descansaba todos llegaron muy pronto y para mi sorpresa, Kyoko, la mayor de los Morita se puso frenética; no obstante, sin querer dejó entrever que no era la primera vez que él tenía éstos ataques. Estando en emergencias ya estable, debería quedarse internado sólo por seguridad, por lo cual el señor Morita y Kyoko al ver mi gesto fruncido, decidieron decirme la verdad. La cual consistía en que desde el año pasado, Tetsuhiro había presentado eventos así pero no tan dramáticos. En un principio, lo que se pensó era una alergia, parecía más serio, ya que le habían diagnosticado hace meses asma bronquial severa. Todo eso ocurrió cuando en su casa tuvo una crisis menos fuerte, pero el terco de Tetsuhiro suplicó que no me fuera dicho nada. Ya verá cuando despierte ese imbécil, antes no le ha dado la crisis cuando él y yo…un sonrojo cortó mis pensamientos.

—¿Pasa algo Sou-kun?...Perdóname…te hemos vuelto a molestar— El señor Morita se disculpó por mi turbación, pero realmente estaba preocupado y molesto…conmigo mismo. Me sentí culpable de no haber notado nada extraño. Pensaba que Tetsu tenía flojera y que Tamyko lo estaba consintiendo, sin embargo realmente estaba mal la cosa, la verdad siempre ha sido un alumno dedicado.

—No se preocupe, no es por eso sr Morita, es que ahora veo porque Tetsu-kun ha perdido exámenes, creí era flojo—Kyoko me jaló una oreja con fuerza y me reclamó:

—¡Oyee!...Tetsu-kun no es flojo— Para luego suspirar y acomodarse los lentes, intentando controlarse continuando: —Es sólo que ahora tiene que llevar ése…maldito kit, porque los médicos aún le hacen pruebas. Le dan gripas más seguido, a veces tiene que regresar antes porque se cansa al subir escalones y le han prohibido deportes, sólo camina con vigilancia, ya sea Tamyko y Kanae. No quiso que te lo dijéramos porque sabe que estás muy dedicado a tus estudios, vas muy avanzado en la facultad y pronto serás médico. Además haces prácticas, mi hermano dijo:

"Nos vemos poco, tiene mucho que hacer, yo no lo retrasaré con mis problemas, ha hecho y sigue haciendo mucho por mí. Yo soy simplemente una persona que sólo le ha causado problemas con sus niñerías. Pese a ser de la misma edad, sempai, es mejor persona que yo, realmente es un hombre hecho y derecho; yo sigo siendo un mocoso que aún no termina la prepa. Quisiera alcanzarle pero temo lo retrasaré con mi estado actual".

Escuchando eso me quería desmoronar ahí mismo, pero no sólo era yo, Kyoko que siempre fue dura, molestando seguido a Tetsu-kun por diversión como cualquier hermana, ahora se veía tan frágil. Su padre la abrazó mientras se deshacía en sollozos, por lo cual como yo sentía la misma preocupación los abracé a ambos y dije tratando de que la voz no se me quebrara.

—Ahora ya no estarán más solos, ése tonto me va oír. Ustedes me abrieron las puertas de su hogar, son familia igual Tetsu..hiro. Voy a cuidar de ése necio aunque tenga que ponerle una correa, le pediré a mi padre que nos recomiende a un buen especialista. Les aseguro que él llevará una vida normal, lo juro…incluso yo mismo veré por mis medios para que no vuelva a pasar por esto nunca más.

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POV TETSUHIRO

Desde que sempai entró a la universidad para ser médico, nuestros momentos juntos se han vuelto de oro; quizás porque sempai, "Aunque ya me regañó por llamarle así, pero pues es mi tutor extraoficial", se ha vuelto más maduro, ya que siempre lo ha sido. A veces tengo la impresión que aunque somos de la misma edad, él es un hombre mayor en un cuerpo adolescente, toma decisiones muy serias y para nada es impulsivo. Por esas razones casi nunca es espontáneo conmigo, siempre soy yo el que pierdo la compostura y termino arrojándome a sus labios arrinconándole para buscar ése néctar. El brillo de sus ojos cuando le paso manos por el tórax, cuando bajo mis manos suavemente hasta su eje para… "¡AAARGHHH!...SOY UN PERVERTIIIDOOO!". Por eso me arrea de golpes a veces y eso que es más bajo que yo. Es engañosa su figura esbelta y delicada, tiene fuertes puños; además de que de pequeños tomamos clases de judo, pero en la cama es otra cosa…no puede escapar de mí. ¡Dios!, es cierto lo que dice, por eso merezco las regañadas y golpes, a veces mi mente se trastoca, ¡PERO NO PUEDO EVITARLO ES SUPERIOR A MI! Como si temiera no volverlo a ver, es una sensación extraña, de alguna forma pareciera nos hubiéramos distanciado o perdido; tal vez puesto que soy demasiado inmaduro, aniñado. Sé lo que dicen todos mi compañeros, muchos piensan que soy lindo, otros un ridículo y Souichi me tolera, por eso trato de consentirle.

He aprendido y sigo aprendiendo a cocinar, Kyoko es estricta como chef de alta cocina, pero es una excelente maestra. Ahora mismo llevo el bento especial, por ello tengo que apurarme, sé que tendrá receso de su horario de clases y creo es el momento para pasar un tiempo con él. Mañana ira a su residencia en el hospital y no le podré ver, entonces ¡Tengo que correr! Sólo espero no colapsar como lo hice en casa hace dos meses, no importa realmente pues traigo mi kit.

Corro como loco desde la preparatoria que está a seis cuadras de la facultad de medicina. Juro Sou-kun que me controlaré sólo quiero…verte. La sangre se me acelera y voy ligero, recuerdo que antes corría en la secundaria y percibía esa sensación de sentirme liviano. Cuando por fin veo el frente, de zancadas subo los escalones, y casi llego. Él sabía que le había amenazado con ir, por ello al descubrir su pelo rubio platinado entre las personas de la universidad, el cual es tan hermoso, no puedo evitar gritarle emocionado para encontrarnos. Sin embargo se voltea muy sonrojado cosa que me hace pensar: "¡Es tan lindo!". Pareciera alejarse de mí, ha de pensar que me le iré encima, aunque ganas no me faltan pero obedeceré y aquí no haré nada. No obstante, percibí una resequedad en la garganta y tosí muy fuerte; sabía que seguía acelerado e intenté controlarme, más no podía hablar. Justo en ese momento Sou-kun cambia de opinión, pero por más que quise, no podía controlar mi respiración agitada. Súbitamente tuve el espasmo en mi pecho que me cerró de golpe la garganta; desesperado quise avisarle, observé que me llamaba aunque no podía hablarle y me faltaba el aliento, ¡No ahora por favor! Angustiado, abrí la boca para jalar aire, pero todo era inútil, entonces todo comenzaba a ponerse negro… mi KIT… teng.. tengo que… sou… Sou… Sou-kun.. nhg… no..pue..

Todo se hizo negro, estaba tendido y oía ecos lejanos, era la voz de él. Cuando sentí opresión en el pecho, junto con el roce de unos labios con mucha rudeza; el aire finalmente entró a la fuerza por mi garganta, y su llamado. Entonces, volví de la nada, tosiendo ronca y pausadamente.

Sou-kun me puso el inhalador otra vez y me dio tres disparos; por fin parecía haberme recobrado un poco, pero me sentí tan cansado, al verlo tan angustiado me preocupé, no podía evitar mirar sus ¿Lágrimas? Seguramente estaré bien, no debería angustiarse por mí, ya se me pasará, quise decírselo pero no me dejó; gritaba exigiendo a la ambulancia, por ello lo siguiente que vi fue a los paramédicos. Todo era confuso y estaba tan pero tan cansado, sin duda Sou-kun se enojará porque no le dije de mi enfermedad. Lentamente cedí mi conciencia al arrullo del sueño, con la voz de él en mis oídos, simplemente podía suplicar por su perdón, pues no quise asustarlo… amor mío.

Desperté en un cuarto gris claro, tenía un suero instalado en mi brazo y la mascarilla de oxígeno, sin darme cuenta antes de poder reaccionar, sentí que mi mano derecha era apretada con fuerza. Al voltear, observé que era sempai, con la cabeza recostada en la cama del hospital, sentado en esa silla incomoda; por ello me asombré, y estaba conmovido por la vista. En eso, al oír el cambio en el monitor, pues se sobresaltó mi ritmo cardíaco, Souichi abrió los ojos y tallándoselos me miró muy detenidamente, como si no diera crédito; mi mirada y semblante eran de cansancio, aunque quería hablar tenía tan seca la boca, que no podía salir mi voz normal sino que se mostraba apagada, como si fuera sólo un murmullo.

Entonces Souichi me acarició el rostro, estrechándome con fuerza la cara, simplemente percibí cuando hundió su rostro en mi cuello y lo pude escuchar gemir tiernamente abrazándome.

—Gracias … gracias a dios volviste… no vuelvas a asustarme así, no te vayas a donde no pueda seguirte jamás…

Sonreí apenas, porque sé de sobra que una vez que me recupere, vendrá la reprimenda.

Así fue que duré hospitalizado una semana, había sido internado en el nosocomio donde sempai hacía su residencia en inmunología; durante y después de su guardia, venía a visitarme, gracias a que su padre era el subdirector del hospital y tenga buenas relaciones con los de la universidad. Cuando me visitaba, se portaba muy cortés y lindo, incluso a escondidas me besó. Terminando la prepa quiero ser también médico, pero me gustaría ser pediatra porque me encantan los niños; es como una sensación extraña ya que soy gay, pues amo a este hombre, sólo es y será Sou-kun nadie más, únicamente él. No obstante, a pesar de que nunca tendré hijos con él, a menos que adopte y tengo la extraña sensación que me encantaría tener acunado en mis brazos un bebé. Aunque me trataba bien y tranquilamente, sabía muy bien que en cuanto pisara fuera el hospital no tendría piedad. Una vez fuera del hospital papá y Kyoko fueron por mí, si bien mis hermanas a veces me molestan pero también son encantadoramente empalagosas. Todas me ordenaron irme a la cama, pero, yo sólo pensaba en lo que me esperaba una vez que Sou-kun me visitara; a pesar de ser lindo y educado, era por estar en el hospital donde practicaba, una vez fuera, ya lo veía venir, literalmente, ESTOY MUERTO.

Al otro día al fin pudo llegar, perdí el semestre y papá prefirió postergar un poco el reinscribirme pues Sou-kun y su padre le llamaron para decir que un especialista me vería el lunes. Las pruebas serían extensas, incluso debo volver al hospital para estudios.

Ese día estuve dormido, pues los medicamentos y el estar en un lugar que no fuera mi hogar, me hizo perder el sueño, razón por la cual desperté hasta las cinco de la tarde. Desperté para darme cuenta que Sou-kun había estado conmigo ya un rato, en ése tiempo habló con mi padre y hermanas, sin embargo seguramente estaba esperando a que despertara para darme una buena regañada.

La mirada de Souichi desde la mecedora cercana a la cama era bastante seria, más de lo normal. Una vez se levantó, pude notar en sus lindos ojos miel una sombra oscura, por lo cual no tuve más remedio que cubrirme la cara ya que seguramente me daría un buen golpe. No obstante pude sentir una cálida mano revolviendo mi cabello; una vez hecho esto se sentó aún lado y con una mirada seria me dio un pellizco en el hombro, pero parecía querer quebrarse por la emoción:

¡TARADO, IMBECIL! NO VUELVAS A SUBESTIMARME…SI TIENES ALGO DEBES DECIRMELO, SI TE SIENTES MAL TAMBIEN, SI QUIERES DECIR ALGO NO TE QUEDES CALLADOTE, YO NO ADIVINO, SI ME VUELVES A OCULTAR COSAS YO MISMO TE LAS SACO A PUNTA DE GOLPES…¡¿ENTENDISTE CABEZÓN?!— La voz le retumbaba en la habitación por lo que solo agache la cabeza y sentí temor de lo que haría. Los sentimientos que me causaban sus regaños eran tan intensos que no pude contener mis lágrimas, cosa que intenté ocultar haciendo una reverencia con la cabeza y tapando mi rostro con el cabello que caía por mi cara para responder:

— Lo siento mucho no quise molestarte, has estado bajo mucha presión desde que entraste a la carrera, y yo solo te estorbo. Encima eres mi tutor para ponerme al corriente en mis estudios, perdóname…enserio, no quise ocasionarte más estrés, prefería que pensaras que era flojera mía…a tener que enterarte, porque no quiero ser carga para ti ahora que estas…

De pronto sentí un suave choque de su cabeza y sus manos tomaron las mías con fuerza. Él parecía agitado, de la misma forma cuando trataba de ocultar sus emociones, por ello carraspeo y dijo:

— ¡No seas tonto! De sobra sabes…que nunca serás carga para mí; si no me dejas saber de ti ¿Cómo voy a ayudarte? ¿Acaso no soy suficientemente bueno para ser tu confidente? ¿No me tienes confianza? ¿No soy bueno para cuidar de ti?

Sus palabras parecían tan sinceras llenas de sentimientos y parecía que se desbordaban de su boca como un río, pude ver que sus mejillas se sonrojaban adorablemente. Hasta que de pronto unos labios se posaron en los míos delicadamente, a lo que respondí para convertir nuestro beso dulce en apasionado.

POV SOUICHI

Sin poder evitarlo, pensar que podía perderlo me llevó a besarlo. Nuestras lenguas se fundían en una entrelazándose y aumentando en calor. No obstante al abrir mis ojos me asustó cuando noté su respiración agitada. Apresuradamente el habló:

— Sólo estoy excitado… de verdad estoy bien.

Tetsuhiro levantó las manos para detenerme pues sabía estaba seguro que al igual que yo, deseaba con ansia loca que no me fuera. Sin poder evitarlo lo miraba para estar tranquilo de que su acelerada respiración se debía al calor del momento y no a su enfermedad. Retiré mis lentes para estar más cómodo y sentía arder mis mejillas, sin embargo lo necesitaba tanto que coloqué mi cabeza en su hombro, observando que mirabas la dureza en mis pantalones, por lo cual solo pude decir:

—N…no quiero que vuelvas a tener…otra crisis, pero..— trague grueso y me percaté que las palabras que decía prendían sin lugar a dudas a Tetsu. Mi corazón latía tan rápido, pero no sólo era yo, sino que podía sentir su latido en el tierno abrazo que me daba en medio de besos. En ese instante los besos se detuvieron para escuchar un susurro que me crispaba.

—Sempai por favor…yo también quiero unirme a ti ahora. Son tantos días…por favor te lo suplico; si siento algo malo me detendré, pero …te suplico no me recha…— Respondí sin darme cuenta con un beso lleno de la sensación que recorría mi piel era algo bravo y atrevido. Como todas las veces esas cosas que yo hacía le hacían perder el control y simplemente arrancó mi camisa para recorrer con sus labios y lengua, mi piel que le pertenecía. Lo único que podía yo hacer en un caso así, era contener mis gemidos; cosa que resultó más sencillo con la misma camisa que me había quitado, la introduje en mi boca y la mordí cada que el placer sobrepasaba el límite de mi razón, ya que es temprano y tengo miedo que alguien nos escuche. Tetsuhiro me contempló con mirada lasciva, se detuvo y colocó con cuidado el pasador, volviendo para besar mi pecho con suavidad y chupando los pezones. Al tiempo que decía entre chupetes entrecortados con jadeos:

—Sempai…te vez tan lindo conteniendo tu voz, tus gemidos …son tan dulces.

Me molestaba un poco escucharlo ser tan descarado, siempre me resultó incómodo que el dijera las cosas sin nada de vergüenza. De un momento a otro comenzó a besar la punta de mi eje, para luego pasar su cálida lengua con cuidado, poniéndome increíblemente excitado, tanto que noté que escurría de la punta el presemen. Estaba tan desesperado que voltee a verlo con mirada suplicante, mordiendo la camisa todo lo que podía, pero casi me da un paro cardíaco, pues Tetsuhiro de un solo movimiento tragó mi palpitante parte chupando vigorosamente. La mezcla de saliva y presemen salía por sus comisuras, cosa que me excitaba todavía más, por lo cual elevé el pecho tratando de no hacer ruido, agarrando las sábanas. No podía pensar, estaba totalmente abandonado a las olas de placer que se centraban desde mi cadera hasta la cabeza.

—MMMNGHHHRR.

Mis jadeos ahogados alertaron a Tetsuhiro sobre mi próximo orgasmo, por lo cual se detuvo para prepararme introduciendo un dedo mientras apretaba mi eje, evitando que me corriera. Me conocía bastante bien, por lo que sólo podía quejarme por hacerme esperar: —mghmm— A lo cual, Tetsuhiro sonrió pícaro e introdujo dos dedos dilatando con cuidado; los rotó y a la vez parecía estudiar las caras que hacía. De un momento a otro sentí el toque sobre esa parte tan sensible en mi interior, echando la cabeza para atrás y abriendo los ojos. Ahora mis gemidos se volvían más graves, razón por la que Tetsu advirtió que ya estaba en el límite, fue entonces que lentamente fue introduciéndose llenándome con su calor. En ese instante escuche que su respiración se agitó, estaba totalmente rojo y jadeó un momento para controlarse. Lo único que hice fue quitarme la camisa de la boca para preguntar:

—Tetsu…tu..—Pero él me abrazó con fuerza y quedamente respondió:

.—e..estoy bien…estoy bien, es que han sido varios días, …después pasó eso..yo..yo…

Tomé su rostro entre mis manos y al mirarlo había unas lágrimas recorriendo su rostro; entonces lo escuché continuar:

—No sé, es como si volviera a sentir que perderé esto…Puedes decirme estúpido, pero, en ésa oscuridad yo ya estuve antes, o eso sentí…tu voz me trajo…sin embargo tenía miedo …mucho miedo de ya no estar contigo…¡todavía lo tengo! No puedo evitarlo, es como si me faltara el tiempo. Te amo tanto Souichi, eres en verdad el único en mi vida no quiero separarme de ti. La oscuridad no dejes que me atrape de nuevo.

Mi corazón se desbocaba, lo único que podía hacer es abrazarlo pues yo mismo de alguna forma sentía que me había ido y alejado de él por alguna causa. Me causaba dolor pensar que yo mismo lo abandoné en esa oscuridad, como si realmente mi corazón supiera que nos habíamos separado previamente en otro tiempo. Sólo me quedaba decirle:

—Tonto…no te perderé de vista nunca, no dejaré que vuelvas a la oscuridad, NI SIQUIERA LO DUDES.

Tetsuhiro me miró, parecía recuperar la tranquilidad y la seguridad; gracias a eso se aferró a mis caderas y penetró hondo comenzado con los movimientos una vez que me acostumbre a tenerlo dentro. Mirarlo mientras me penetraba resultaba tan erótico que no podía con esa carga de emociones recorriendo mí cuerpo, su seductora voz me llenaba completamente y me volvía loco; también con sus caricias sobre mi oreja el límite se veía próximo.

—sempai..Souichi…

Escucharlo nombrarme me atemorizaba pues no deseaba que nadie nos escuchara en el hospital, por lo cual besé sus labios y él en respuesta aumentó las estocadas. En un roce contra su abdomen de mi erecto miembro, me produjo éxtasis de inmediato arrastrándolo junto conmigo al clímax entre besos ahogados, murmullos y jadeos. Tetsuhiro se veía cansado cuando todo terminó; se dejó caer aun lado, en vez de encima de mí como siempre lo hacía. Me preocupaba sobremanera aunque yo solo podía frotar su pecho para relajarlo y le dije murmurando quedamente:

—Tranquilo..tranquilo…— Parecía completamente rendido, lo cual casi nunca pasaba. Estaba tan agitado que coloqué mi cabeza en su pecho para escuchar su respiración y asegurarme que todo estuviera bien. Deseaba trasmitirle tranquilidad:

—Yo estoy aquí recuerda, respira hondo.

Él me miró tiernamente, con la fatiga en su cuerpo; le estaba cobrando tarifa el ataque de asma y la hospitalización. Parecía resistirse al sueño que lo arrastraba, pues abría los ojos con dificultad, haciendo que le diera un pequeño y fugaz beso en los labios diciendo:

—Duérmete, yo te cuido, la oscuridad no nos volverá a separar— Con tal frase la tranquilidad volvió a sus ojos y parecía arrullarse entre mis brazos.

Lo único que buscaba era velar por su bienestar, la familia de él que siempre había estado ahí para cuidarme también y sabía que yo cuidaría de él sin dudarlo. El fin de semana pasó algo lento y gracias a mi padre, conseguí que el lunes el Doctor Katsuragi, un especialista en inmunología; el cual era el jefe encargado del área de investigaciones de inmunología, alergias e infectología, le diera una consulta a Tetsu-kun.

Esperabamos fuera del consultorio especialista, cuando Kyoko fue al tocador, me sentía tan nervioso hasta que sentí el suave toque de su mano contra la mía. Recordaba mientras sentía la calidez de su mano que le habían tomado muestras y le habían hecho pruebas de alergias; gracias a eso ahora el Doctor Katsuragi nos explicaría lo que le ocurría. Este doctor parecía augurar malas noticias a razón de que incluso me ofreció un puesto en el departamento de investigación el día que le llevé los resultados de Tetsu-kun. Esperaba que se debiera a que estaba por finalizar mis estudios, sin embargo estaba casi seguro que era por el diagnóstico que me daría. De un instante a otro regresé a la realidad y sabía que tomarnos de la mano estaba mal, por lo cual lo miré algo molesto y retiró su mano de inmediato. Kyoko volvía sentándose junto a él y le preguntó:

—¡Tetsu-kun!...estás rojo como tomate…¿Te sientes mal? ¿No tienes fiebre?...—Era cierto, Tetsuhiro estaba sonrojado al extremo, y solo negó con la cabeza. Por lo cual su hermana continuó:

—No mientas, te auscultará el médico… ¡Dile algo Sou-kun!

Ante sus palabras solo podía sentir que iba a delatarnos pues el calor en mis mejillas aumentaba mientras más me ponía en evidencia. Kyoko expresaba sus sospechas en su tono maternal imperativo:

—No le habrás contagiado algún bicho del hospital?... Mírense, están compitiendo por el premio "El tomate más rojo del ejido".

No podía más con sus insinuaciones, parecía querer arrancarme la verdad, por lo cual respondí:

—DEJA DE PONERTE HISTERICA KYOKO, SOLO ESTAMOS ACALORADOS POR LA CALEFACCIÓN.

—Por si las dudas, cuando regreses a casa Sou-kun después de ir al hospital, tendrás que bañarte y cambiarte de ropa inmediatamente. Separaré la ropa tuya del hospital y la lavaré aparte.

Afortunadamente Kyoko no se percató de nuestros asuntos y no pasó mucho tiempo cuando nos llamaron a la consulta. Luego de un chequeo mientras Tetsu se abotonaba la camisa y luego sacó su inhalador para darse dos disparos, yo miraba el folder en el escritorio preocupado, hasta que el doctor Katsuragi hablo:

—No les mentiré, Tsunoda san, su padre pidió que viera a Morita san uno de mis colegas externos, estará muy intrigado del porqué estoy yo.

Asentí algo intranquilo, miré donde Tetsu y pude notar que estaba todavía más alterado que yo, por lo cual coloqué mi mano sobre la suya apretándola. Entonces el doctor continuó:

—Después de volver a checar los estudios y el historial médico de Morita san, temo que tengo que darles el diagnóstico…definitivamente no es un tipo de asma bronquial severa, Tetsuhiro san padece una compleja y rarísima enfermedad presuntivamente genética no hereditaria, síndrome de inmunosupresión súbita de origen desconocido. Esta enfermedad es muy rara, aún sin etiología determinada, sólo sabemos que los pacientes presentan cuadros de alergia exacerbados, a veces se confunden con asma, trastornos de la piel, pero con el tiempo, empieza a derrumbarse el sistema inmunológico del paciente lentamente. La mayoría muere antes de llegar a los 15 años…tu caso es uno de los pocos registrados ahora, tienes 17 y aún sigues con vida, sin embargo tu cuerpo ya está comenzando a colapsar, estás entrando a la segunda etapa.

Me había quedado helado con el diagnóstico, cuando miré a mi lado Kyoko se cubrió la boca, y de sus ojos empezaron a salirle lágrimas a raudales. Miré a Tetsu y estaba lívido, trataba de contener el miedo creciente, pues el impacto parecía haberlo dejado estático, sólo su labio inferior temblaba; entre cerró los ojos cuando asomó una lágrima. Sacudí su mano para que volteara a verme y pude notar que sus pupilas esmeralda parecían opacas como el día que sufrió el ataque, era como si la oscuridad y la nada lo volviera atrapar robándole su brillo. Debía permanecer fuerte por él, no podía permitir que se diera por venido, sabía que si habría una forma de curarlo yo la encontraría y no dejaría que nada nos separara. Lo vi tan preocupado que en mi cabeza le intentaba decir algo que parecía escuchar por sí mismo:

"NO TE PERDERÉ DE VISTA, NO TE DEJARE CAER EN LA OSCURIDAD…NO LO DUDES NUNCA".

Después de la consulta debía volver a la universidad, pero tal era mi frustración y ansiedad que no resistí y entré a uno de los baños para llorar y golpear una puerta hasta quitarme esta horrible sensación que invadía mi corazón. No obstante, primero sentí cansancio antes que alivio a razón de esas oscuras emociones que rodeaban mi cabeza. Toda la maldita impotencia que sentía de pensar que la muerte se robará a mi Tetsuhiro, me llenaba de dolor. Después de llorar un rato en el suelo con la cabeza entre las manos, me levanté para retirarme y lavaba mi cara cuando sus palabras me abordaron:

"Te amo tanto Souichi, en verdad eres el único en mi vida… La oscuridad… no dejes que me tome otra vez".

A lo cual en voz alta dije:

—Que el infierno se congele primero…si dejo que te vuelvan a separar de mí—Estaba decidido a encontrar una cura para su enfermedad, por lo cual accedí a volverme investigador con el Doctor Katsuragi, hablaría con él para aceptar el puesto que me ofrecía.

Al salir del baño sabía que era hora de encarar el destino, aunque por alguna razón sabía que había hecho algo parecido antes, así que estaba seguro que podría lograrlo.

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A pesar del tratamiento primario a Tetsuhiro, empezó a tener eventos de alergias casi por nada, ni se diga crisis asmáticas aunque menos severas. Debido a las dosis de anticuerpos que le inyectaba todos los días, su dieta había cambiado, así como los cuidados excesivos, tales como salir a la calle portando un cubre bocas, productos hipoalergénicos. Casi todo lo de Tetsu-kun debía ser manejado aparte, desde la lavandería, hasta la exhaustiva limpieza de su cuarto, lo que reflejó estrés para todos los Morita, sobre todo Kyoko. Pensando en esto hablé con todos, proponiendo una decisión algo drástica que ya me había planteado hace un tiempo.

Al reunirlos expresé fuerte y claro que la situación de Tetsu-kun podría empeorar, pues sus defensas bajarían a tal grado que lo harían susceptible a cualquier infección. Además de que percibí que estaba muy cansada la familia con el trato especial que le daban. Tetsuhiro ya estaba al tanto que no quería ser carga para nadie, mucho menos trastocar las vidas de su padre y sus hermanas pues ya no eran libres de hacer cosas comunes como salir a pasear, tomar postres, comer fuera, todo era centrado en Tetsuhiro y esto comenzaba a mermar también su estado de ánimo. Kyoko y su padre fueron los primeros en protestar, el mismo Tetsuhiro se arrodilló ante sus hermanas y su contrariado padre para decir:

—Lo siento mucho papá y hermana,…por favor les suplico atiendan ésta petición, no quiero ser una carga más para ustedes, ni verlos sufrir; tienen una hermosa vida que yo no quiero trastocar por mi estado de salud. Esto me destroza tanto, también— con voz quebrada —Sé que sempai cuidará bien de mí y el hospital estará más cerca cuando lo requiera, lo cual será pronto. No les había dicho, pero ya no me siento tan bien como antes, por ello no quiero que se sacrifiquen más por mí pues sólo doy problemas.

Era verdad, Tetsuhiro estaba más pálido, había perdido peso, su semblante se notaba más cansado y su andar más lento. Debía expresarles a todos:

—Tomaré la responsabilidad de mis acciones, no descansaré para cuidarlo y buscar un tratamiento que funcione…por favor. Me han recibido como uno más de su familia, quiero hacer mi parte también.

Ante tal gesto Kyoko detuvo la negativa de su padre agarrándole del brazo, con su rostro abnegado en llanto nos miró; fue cuando supe que era tan difícil para ellos como familia, pero para mí era el infierno porque sabía palmo a palmo lo que sucedería.

Con otra respetuosa caravana por cada uno de los Morita, le dieron la despedida a Tetsuhiro, por lo cual desde entonces comenzamos a vivir juntos.

Pasaron casi dos meses, yo con los cuidados debía ser muy previsor; para ello ya tenía comprado e instalado todo el departamento. Me vi en la necesidad de hablar con mis padres luego del diagnóstico de Tetsuhiro, suplicando por su apoyo para ayudarlo en la batalla que sostendría, después de todo me preguntaban bastante preocupados por mi extraña actitud. Tenía la esperanza de que sus corazones se conmovieran, sobre lo importante que él es para mí. Sin embargo no pude decirles la realidad de nuestra relación; aunque ni siquiera lo pensaron mucho, ambos querían que fuera feliz, a final de cuentas, no podían vernos como entes separados, ya que me dijeron:

"Si ése muchacho de ojos verdes te hace sonreír, no se diga más".

Así pues no escatimó en nada para apoyarnos, parecía ir todo bien, acomodaron mis prácticas y horario para pasar más tiempo con Tetsuhiro, asimismo una enfermera lo acompañaba durante mis ausencias cuando lo ameritaba. Las revisiones, los laboratorios los tomábamos en el departamento, era un mini hospital. Incluso me fue necesario aprender a cocinar, de tal manera que nos turnamos para hacerlo. Respecto al sexo, fue necesario abstenernos, a pesar de que Tetsu suplicaba, temía contagiarle algo o que tuviera una crisis asmática. Tal era mi miedo de contagiarle algo, que incluso tenía que usar el cubrebocas delante de él. Tanta medicina, nuestra falta de contacto mermaban poco a poco la energía de Tetsu-kun, trataba de ser el mismo tonto animoso, pero se notaba ya el cansancio y los resultados del laboratorio no mejoraban.

Días y días pasaban y yo pensaba en una teoría que lograra salvar su vida; para esto pedí un área cerrada el viejo piso de cirugía que había sido remodelado en otra ala, e instalaron el laboratorio de la propuesta más arriesgada: La creación y cultivo de células madre biosintéticas. Proyecto que hice para la tesis con perros y tuvo éxito, sobre el uso en problemas de inmunosupresión; en el cual afirmaba que podía activar desde cero el sistema inmunológico más deteriorado. Tratándose de una enfermedad tan rara deliberaron y me dieron luz verde.

POV TETSUHIRO

A causa de la búsqueda de la cura para mi enfermedad Souichi comenzó a pasar cada vez más tiempo en el hospital, sólo dormía en el departamento, esto sólo me hacía sentir tan deprimido, pues pienso que debería aceptar mi destino. No me es posible soportar ver a Sou-kun devanarse el cerebro, desvelarse tanto; incluso un día lo escuché a través de la puerta de su habitación cómo maldecía y golpeaba súbitamente la silla, tirando libros, lleno de ira e impotencia. Solo podía pensar una y otra vez:

"Todo es por mi culpa, le causo problemas"

Escucharlo sufrir en la distancia me torturaba, ya que delante de mí o cualquier otra persona su cara era la misma: serio, enfurruñado y enfocado a su misión. Cierto día que sentía su tono de voz tan seco, con un dejo de afecto, sin besos desde la última toma de estudios, supe que las cosas no mejorarían. Deseaba consolarlo tanto y decirle que no importaba si me curaba o no. Entré en su cuarto ésa noche, puesto que noté que su puerta estaba un poco abierta, lo cual era inusual, la fobia de Souichi a contagiarme de algo, ya era demasiado grande. En silencio lo miré a la luz de la laptop que iluminaba su rostro, se encontraba concentrado; pude ver la mirada de sufrimiento y angustia, cosa que me rompía por completo al corazón. De modo que lo abrace por la espalda con fuerza, dándole un beso en la mejilla, no traía el cubrebocas lo cual hizo entrar en pánico a Souichi, quien forcejeó hasta toscamente hacerme aún lado arrojándome a la silla.

—¡IDIOTA!...¿¡QUIERES SUICIDARTE!?... YO MATANDOME PARA ENCONTRAR EL TRATAMIENTO QUE TE MANTENGA CON VIDA …¡¿Y ESTO ES LO QUE HACES?! ¿NO TE DIJE QUE NO PUEDES ESTAR EN EL DEPARTAMENTO FUERA DE TU CUARTO SIN EL CUBREBOCAS? SI QUIERES MORIRTE, ¡NO ME HAGAS COMPLICE TUYO! DIMELO Y DEJARE TODO PARA QUE TERMINES DE UNA VEZ POR TODAS.

Solo podía sentir la horrible frialdad de sus palabras rompiendo por completo mi espíritu, las entrañas se me retorcieron no de coraje, era como si algo dentro de mí realmente se hubiera roto. Lo único que pude hacer fue salir corriendo del cuarto, y encerrarme en el mío. Me recliné sobre la puerta y poco a poco me resbalé hasta el piso llorando silenciosamente; a los pocos minutos, escuché que tocaba con firmeza varias veces, llamándome con un tono serio. No resistía tanta presión, cubrí mis oídos y me tiré en la cama repitiendo una y otra vez en mi cabeza:

"Esté cansado, está fatigado…No lo dijo enserio, el nunca…"

"¿Y si ya está harto de mí? …no lo dejo vivir, tal vez sería mejor para todos si yo me muriera de una vez por todas y dejo de sofocarlos con mi presencia, de sacrificarles…"

Aquella voz en mi cabeza me atemorizaba, que tal sí debía dejar de molestar a todos y marcharme de este mundo.

Un golpe seco me trastocó, los pasos firmes me llenaron de pánico, por ello solo pude arrinconarme en la cabecera de la cama. El cuarto estaba oscuro, sólo podía oír mi propia respiración y luego una borrosa silueta junto con una mano acercándose.

— No me hagas daño— le supliqué angustiado cerrando los ojos.

En ese instante sentí dos manos que me sujetaban volteando mi rostro hacia el de Souichi que me miraba con abundantes lágrimas. Sus palabras llegaban pero no las entendía:

—TETSUHIRO…¡TETSUHIRO REACCIONA!... POR FAVOR… DESPIERTA… MIRAME… LO SIENTO…LO SIENTO MUCHO, PERDONAME …PERDONAME.

POV SOUICHI

Tetsuhiro me miraba con sus pupilas esmeraldas titilantes por el llanto. No podía más que sentir remordimiento, estaba totalmente arrepentido de decirle esas palabras llenas de frustración, las cuales estando tranquilo jamás hubiera dicho. Solo podía abrazarlo y juntarlo lo más posible a mi pecho mientras irresistiblemente le besé la frente. Al darle el beso me percaté que su cuerpo ardía, por ello prendí la luz y noté que sus ojos estaban desenfocados, lo recosté en la cama, con el termómetro y un estetoscopio revisé su estado. Unos minutos después urgentemente marqué a emergencias:

—¿Emergencias del hospital T?...Necesito una ambulancia …¡Ahora!...el Doctor Muroi debe estar de guardia. Dígale que abra el ala de la burbuja del cuarto piso e inicien protocolo de desinfección y esterilización …¿Sigue separado el cuarto de urgencias que pedí para aislados?...Bien…manden ambulancia y díganle a Muroi que llevo al paciente Morita Tetsuhiro, que llame al Doctor Katsuragi y al equipo…iré con él ¡Dense prisa!

La ambulancia llegó en menos de 5 minutos, Tetsuhiro ardía en fiebre, deliraba pese a que intenté bajarle la fiebre con compresas de agua fría. Una vez en el hospital luego de exámenes en el cuarto aislado, determinamos que él podría haberse contagiado de un virus; sin tardar más empezamos a darle tratamiento, en especial para bajarle la fiebre, todos debíamos entrar con el equipo completo de protección, batas, gorros ,cubrebocas y botas para evitar empeorar el cuadro.

POV TETSUHIRO

Luego de varias horas desperté en un cuarto extraño, no muy grande, con una pared transparente de un plástico especial, firme, lisa y clara. Un cuarto de baño al fondo y una cama. Junto a mí estaba Souichi, me sentía un poco confuso por todo cuando lo miré de frente, él señaló a un control junto a la cama. Un equipo de micrófono de radio estaba entre la pared normal y el inicio la pared transparente; también había un par de bocinas dentro. Sou-kun tomó su micrófono de radio apretó el botón y dijo:

—Buenos días Tetsuhiro, ¿Cómo…te sientes?

Al observar eso que hizo, lo imité con el equipo que se encontraba dentro. El extraño dolor en mí brazo no me dejaba moverme bien y tuve cuidado de no sacarme el suero intravenoso que goteaba de los aparatos, entonces respondí:

—Buenos..días..bien…creo…¿Qué pasó…dónde estoy?

—Te acabamos de instalar en la burbuja, ya que ayer tuviste un cuadro de fiebre muy alta. No fue nada serio, al parecer es por estrés…pero tus defensas están bajando drásticamente y era la única forma de protegerte. La verdad ..yo..pensé…pensé que… tu…

Escuchar esas palabras me conmovían, se veía tan tierno, tan preocupado por mí. Tenía tantas ganas de abrazarlo, pero desafortunadamente ya conocía lo que era esta burbuja, una vez adentro no se puede salir.

—Perdóname tú a mí por no comprenderte, estás pasando por un infierno porque sabes bien todo lo que sucederá y te he metido en un gran problema por buscar cómo mantenerme con vida. Yo soy el avergonzado y te pido disculpas por ser una carga tan pesada…

Souichi frunció el ceño, al parecer iba a regañarme pero al colocar mi mano en la fría superficie cristalina; sentándome con cuidado y apoyando la frente en el plástico, derramé un par de lágrimas.

—Sou-kun, te amo…eres y siempre serás el único para mí, quiero que sepas …si acaso no sobrevivo a esto…por favor, no te culpes…ya no importa si vivo o muero, porque soy feliz con el simple hecho de saber que me amas…no podría esperar más ya de la vida, estoy satisfecho. No quiero te tortures así por favor, que pase lo que tenga que pasar, no importa más…sólo quiero que estés tú en paz. No que sepultes tu alma conmigo si yo …¡Ten la seguridad que estoy satisfecho y orgulloso de amarte! ¡Hagas lo que hagas…no te condenes! ¡Siempre estaré contigo y nunca digas que no fue suficiente! ¡Me has dado más de lo que pude esperar de ti!

Cuando el silencio invadía el lugar sentí a través del plástico la mano de Souichi tocando la mía. Él tenía las cejas juntas, con una mezcla de tristeza, felicidad y alivio. Estábamos tan cerca y la vez tan lejos, parecía una agonía el extrañar el calor de tu cuerpo y el sabor de tus labios. La expresión de él era increíblemente triste, me hacía pensar que mi amado sufría más que yo.

—Siempre serás un tonto …y eso me está volviendo loco, pero te tengo una noticia, en una semana iniciaré tu tratamiento final; así que más vale no pescar ningún bicho o yo mismo te saco del infierno para molerte a golpes. Vas a salir de ésta burbuja, y es todo lo que te diré.

Estaba tan sorprendido por su valiente actitud, que no pude evitar sonreír, cosa que alegró mucho a Sou-kun.

—Si…Souichi…sí.

En ese instante nos dimos un frío beso a través de la plástica pared que nos separaba.

—Espera …sólo espérame Tetsuhiro…no te rindas aún.

POV SOUICHI

Una semana llena de conmoción y preparativos, Tetsuhiro veía médicos entrar y salir. Lo mirábamos los otros doctores y yo como si fuera un pececito en un vaso con agua, aunque como siempre sus ojos cambiaban cuando me miraba. Finalmente le tenía que explicar el procedimiento a seguir, ya que el cultivo de células madre biosintéticas al fin había aceptado el código genético de Tetsuhiro; por eso era que había estado tan ocupado. Era indispensable evitar el rechazo de estas células lo más que se pudiera porque de otra forma le costaría la vida a quien tanto amo. El procedimiento sería injertarlas con un método muy agresivo, el cual era una punción directa al hueso sacro en la cresta ilíaca de la cadera para absorber una parte de su médula ósea, y reemplazarla con la misma cantidad pero en células madre biosintéticas. Eso sonaba muy fuerte y doloroso, aunque Tetsuhiro al escucharlo tragó grueso y aceptó. Esa noche antes del procedimiento, instalé un catre a un lado de la burbuja, pegándolo al nivel de la cama de Tetsu, quien volteó a verme cuando salí de la ducha; ya que el área tenía un baño completo para los que estuvieran de guardia. Como todas las veces a él siempre le encantaba oler mi piel después de la ducha; aparentemente mirarme a través de la burbuja sin poder realmente hacerlo era una tortura, junto con el hecho de que al siguiente día sería el procedimiento, estaba bastante alterado, por ello era mi deber tranquilizarlo un poco. Me acomodé en la cama y lo miré de frente, ya no me avergonzaba mirarlo tan profusamente, ni que el notara las emociones que recorrían todo mi ser; coloqué mi mano contra la pared transparente y le dije:

—No temas estaré ahí, ahora sí podrás tocarme, te tomaré de las manos. Prométeme que sólo me mirarás y me escucharás… ¿vale? —Tetsuhiro asintió emparejando su mano con la mía a través de la burbuja; permanecimos así unas horas hasta que nos venció el sueño, a pesar de lo nerviosos que estábamos por lo que seguiría.

Tetsuhiro se bañó temprano, se puso la bata especial y se paró en la puerta divisoria; mientras colocábamos una tienda especial para que no se contaminara la burbuja. La puerta se cerró y los camilleros ayudaron a Tetsuhiro a acostarse en ella, lo recubrieron con un capelo de plástico transparente y abrieron el oxígeno sacándolo del lugar. El pasillo gris por el que lo conducíamos pasó lento, y por fin las luces de las grandes lámparas del quirófano lo hicieron cerrar los ojos momentáneamente. En el quirófano todos estaban vestidos con batas cubrebocas, gorros y botas; estando ahí, lo pasaron a la camilla del quirófano, pero debía estar boca abajo, Tetsuhiro se sonrojó por la abertura de su bata, como era alto, le quedaba de minifalda y sabía que su parte trasera estaría al descubierto, por lo cual me apuré a cubrirle con campos de tela azul estériles, cosa que agradeció. Levantaron un poco la camilla y colocaron una sábana azul para que él no viera volteaba; sin embargo no podía hacer mucho, ya que le puse unos suaves sujetadores acolchonados. Su mirada era tensa supo que tenía que sujetarle para su seguridad, a lo cual simplemente sonrió y asintió; sus brazos quedaron hacia arriba separados a la altura de la cabeza, ladeó su cabeza acomodándose. Cuando estuvo listo tomé sus manos con las mías que tenían los guantes y le dije:

—Te pondrán anestesia local, así que resístelo—Tetsu-kun asintió, y con un piquete pequeño, le pusieron la anestesia local.

POV TETSUHIRO

Pasó un rato y escuchamos las voces de los médicos, decir: "Se procede a injertación".

De pronto, una punzada sobre la cadera me causó un gran dolor, sentí temblar mi cuerpo que se sacudía ligeramente. Souichi se apoyó sobre sus manos y rápidamente se sentó junto a mí diciendo:

—MIRAME TETSUHIRO, MIRAME.

El dolor era mucho con todo y anestesia, era como si me atravesaran en dos. Estaba totalmente sujeto de brazos, espalda, piernas y pies para evitar movimientos bruscos, a lo cual solo podía aguantar los gritos que deseaban salir de mi boca; no obstante a pesar de detener los gritos las lágrimas inundaron mis ojos, pero aun así trataba de obedecer a Souichi.

—TE DIJE QUE ME MIRARAS, OYE…

Levanté la mirada respirando agitadamente, y lo escuché decir que el monitor estaba registrando alto pero estable. Luego la sensación de algo frío salir y entrar en unos minutos, parpadeaba un instante mientras mascullaba ahogando un gemido:

—SOUI..CHI…— Sólo me quedaba aferrarme a las manos enguantadas y éstas me atenazaron para evitar que sucumbieran al pánico. En un instante la espantosa sensación se repartía por todo mi cuerpo; temblé un momento aguantando y sólo lo miraba, observando su angustia. Sin soltarme no dejaba de vigilar el monitor, fue cuando la vista se me nubló y comencé a escuchar todo lejano. La última cosa que escuche fue su voz trayendo un poco de calma a mí corazón.

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POV SOUICHI

—NO TE DEJARE IR…

Le decía mientras perdía la conciencia, miraba el monitor, e intenté moverlo inútilmente mientras le decía.

—OYE…Tetsu..

El doctor Katsuragi se aproximó a mí para decir:

—Déjalo descansar Tsunoda san, ha sido demasiado para él. Sus signos vitales son estables y ya terminamos la injertación. Ahora hay que esperar un poco, antes de regresarle a la burbuja, Nakumori sensei podría.

—Quisiera quedarme con él aquí, también lo cuidaré en la burbuja.

Aunque Katsuragi sensei parecía querer oponerse, supo que no me convencería, de modo que arregló para que las enfermeras a cargo me asistieran. Estaba seguro que mi compañía lo alegraría y de ese modo mejoraría su estado anímico, crucial para su pronta recuperación. Lo único que podía hacer en esos momentos era observar aquel monitor con sus fuertes signos vitales y velar su sueño cosa que me hacía irresistible pasar los dedos por su cabello negro azulado, para pensar en que no hubiera rechazo.

Luego de pasar casi dos horas, Tetsuhiro fue llevado a la burbuja, donde sólo uno podía estar; sin lugar a dudas esa persona sería yo. Fui tan insistente que me lo permitieron, de modo que permanecí junto a él saliendo solo para comer y ducharme, vigilando una y otra vez las constantes vitales.

Cuando al fin despertó, prácticamente me obligó a descansar. Argumentaba que únicamente le dolía la cadera:

—Sou-kun, por favor…ve a dormir algo…tienes que cuidar de tu salud.

El sueño intentaba apoderarse de mí pero yo no deseaba alejarme de su lado. Luchando contra los deseos de mi organismo, sentí su mano jalar mi bata y luego apoyar su cabeza contra mí regazo expresando:

—Si lo haces…te juro que saldré bien de ésta…y cuando esté fuera de la burbuja…bueno…dejaré que me hagas tuyo por primera vez.

Esas palabras me hacían sentir que ardía desde el interior y mi corazón saltaba, no podía darle un cocotazo por hablar de más puesto que sólo estábamos nosotros, por lo que le pellizque la nariz suavemente, para murmurar muy bajo: "Espera a que salgas".

El tiempo pasó entre estudios y médicos en un ir y venir caótico; el resultado del injerto fue un rotundo éxito. Rápidamente el sistema inmunológico de Tetsuhiro se recuperó, lo mismo que su vitalidad; parecía haber renacido. A los veinte días salió de la burbuja, pudo haber salido a los quince, pero empezaron a notar una serie de cambios biológicos curiosos; no parecía nada serio eran sólo sus niveles hormonales un poco más altos. Entre otras cosas todo regresaba a la normalidad cosas simples como su apetito había aumentado; ahora no se conformaba con la dieta del hospital, recuperando su peso muy pronto. Afortunadamente no había signos ni síntomas de alergias, menos de su asma, por lo cual procedieron a darle de alta con respectivas recomendaciones.

Decidí que siguiéramos viviendo juntos en mi apartamento por un tiempo, en caso de alguna eventualidad. Las chicas Morita, por un momento se negaron cuando fue la visita; incluso me acusó Kanae de querer arrebatarles a su Tetsu, pero fue el mismo señor Morita el que apadrinó la decisión. Habían soportado casi cinco meses para tener sano y salvo a Tetsuhiro.

Por otra parte, las felicitaciones no se hicieron esperar, gracias a eso concluyeron que estaba más que apto para terminar la residencia. Por mi participación en el nuevo tratamiento para la rarísima enfermedad, se tomaría como parte del servicio social, cosa que acortaba el tiempo del mismo. Todas esas cosas facilitaban mi graduación como Médico especialista en inmunología, sin embargo me asignaron un período vacacional; el cual una vez terminará, regresaría para continuar al lado del doctor Katsuragi como investigador. La patente del nuevo tratamiento estaba mi nombre y el del doctor Katsuragi, con ello me pagarían y no dependería más de mis padres.

Al fin el alta se dio, y saliendo Tetsu suplicó:

—Souichi-kun…por favor ¿Podríamos hacer algo antes de llegar al departamento?— Tetsuhiro juntó las manos frente a mi rostro suplicando. No deseaba tener más cosas de las cuales preocuparme, ya que después de tanto problema solo deseaba tirarme a la cama y dormir hasta el año que viene. Aunque pensándolo bien, lo que preguntaría me causaba algo de temor; sin embargo me molesto que lo que pidiera fuera ir a un restaurante y pedir cuatro hamburguesas y papas, no se trataba de frustración, sino verlo comer tanto me preocupaba.

—¡Pareces un cerdito que se pone a cebar!... A éste paso rodarás, de hecho la ropa te queda ajustada, habrá que comprarte talla extra—Tetsuhiro frunció el ceño, devorando el último bocado y respondió:

—La comida del hospital es horrible, además tenía mucha hambre.

Yo guardé la mitad de mi hamburguesa y Tetsuhiro me arrebató el resto de sus papas mientras se levantaba entonces dijo:

—Y…además…adelgacé mucho y no por gusto, el doctor Katsuragi dijo que sólo eran dos kilos encima de mi peso normal…Así que si necesito ropa nueva es porque me recuperé…NO POR CERDO CEBOSO.

Me sentí tan enojado por su comportamiento tan estúpido, ¿irse por decirle gordo? ¿Sale del hospital y eso realmente le molesta? ¡No puede ser! Decidí también encerrarme en mí cuarto gritando:

—HAZ LO QUE QUIERAS IMBECIL.

Azoté lo más fuerte que pude la puerta para que supiera de mi enojo. Me tiré en la cama y grite sobre mi almohada todas las cosas ofensivas que pensaba sobre él hasta quedarme dormido.

Varias horas después me despertaron las ganas de ir al sanitario, miré la hora y observé que eran las dos de la mañana. Me levanté sin prender la luz y de regreso del baño escuché un leve gimoteo apagado, a pesar de sentirme adormilado la curiosidad me hizo desear ver qué ocurría. Fue cuando encontré a Tetsu sentado en el suelo, por fuera del balcón que tenía una puerta corrediza de cristal; él estaba acurrucado dándole la espalda y apoyado contra el vidrio acariciándolo. Se veía tan indefenso, ¿Acaso le recordaba cuando estuvo en la burbuja? A decir verdad, esperaba haber charlado un poco con él sobre eso, ya que estuvo mucho tiempo en aislamiento, era obvio que le sería difícil manejarse por estar tan sensible. Entonces me di cuenta que tampoco fue prudente lo que le dije, el cansancio y estrés menguaron mucho mi tolerancia y paciencia. En medio de mis pensamientos y rodeado por aquella oscuridad escuche:

—Discúlpame lo siento mucho, no debí ser grosero contigo…menos porque gracias a tu esfuerzo y sacrificio me devolvieron la salud… Soy un ingrato, no merezco a alguien tan gentil y bueno como tú… perdóname.

La luz de la luna se filtraba, haciendo que pareciera un melancólico ángel que perdió sus alas. Sin poder evitarlo mis brazos lo rodeaban para obligarlo a verme de frente.

—Ya déjate de tonterías, yo…también exageré, olvidemos esto.

Al tomarlo así, mi corazón retumbó por un momento, era algo especial y único. De alguna forma era su olor dulce y fascinante, su cabello negro sedoso, las facciones joviales, la nariz respingada y los hermosos ojos verde olivo, que se veían profundos como la espesura del bosque. También percibí su piel tersa y suave; más suave que cualquier cosa en el mundo. La luz de la luna le dio un brillo casi místico. Tetsuhiro estaba azorado, el fuerte abrazo lo mantenía indefenso, que aunque siempre ha podido ser más ventajoso en situaciones pasionales, algo… algo lo detenía, de alguna forma todo mi ser lo reclamaba.

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POV TETSUHIRO.

Mi hermoso amado me reclamaba, era realmente glorioso ver y volver a tocar su sedosa mata platinada, su blanca piel apretada contra la mía; adoraba ver sus ojos aguzados color miel. Sus manos me sostenían firme contra él; luego de tantos días en abstinencia de su toque, no pude evitar sonrojarme pero no dejé de mirarle a los ojos hipnotizado. Empezó a latir desmesuradamente mi corazón… ¿Será que siente lo mismo?

—Tu…prometiste…— Sus palabras me sacaban de mis pensamientos. Parpadeé confuso, por lo cual Souichi miró para el otro lado sin soltarme para continuar:

—Yo…siempre seré tuyo…siempre lo he sido…tú dijiste…que si salías de la burbu…

—SI— respondí sin pensarlo.

Souichi volteó a verme sorprendido, frunció el ceño y con tono ronco reclamó impaciente:

—Eres un idiota, siempre tan apresurado ¿Por qué ni siquiera dejas que me sincere?

—Disculpa quise decir… sí acepto que me hagas tuyo.

Souichi agrandó la mirada, nunca entendería cómo podía ser tan directo o descarado con los sentimientos. Por lo cual le aclaré:

—Porque soy tuyo desde siempre, más a razón de que me regresaste de la oscuridad. Perdona si te interrumpí, es que no lo pude evitar, ya que sé de sobra que a veces no necesitas palabras para explicar, tus acciones hablan por ti.

La cordura abandonó a Souichi, arrebatando mis labios inmovilizándole. Algo dentro de mí me hacía sentir increíblemente sumiso y dócil como paloma. Recordando aquéllos inocentes primeros besos, saboreando su lengua pasando una y otra vez, su saliva era dulce. Me tomó en sus brazos para recostarme entre gemidos profundos que me sacaba por la rudeza de sus caricias. Retiró mi camisa sacándola por encima de mí cabeza y siguió atacándome con sus dulces besos; como estaba en boxers, no fue problema saber que ya estaba duro. Deseaba desnudarlo, pero se negó tomando mi muñeca contra el suelo. Su mirada con ceño dominante me hacía sentir tan indefenso para finalmente denotar:

—No…quiero hacerlo yo, tú siempre haces todo para que me sienta bien…ahora seré yo.

No podía debatir eso. Tampoco sabía por qué estaba tan dispuesto, si todas las veces era indiscutible la posición dominante que yo tomaba. Estaba tan excitado, tan caliente que no tenía fuerzas para negarme. Souichi se quitó la camisa haciéndome sentir su piel, se sentó encima de mis piernas observándome detenidamente, de esa forma comenzó a trazarme el rostro; sus manos pasaban por el cuello, luego mí pecho hasta llegar a los abdominales. Su tacto era tan seductor que no pude evitar temblar de emoción. De nuevo los besos tomaban mi boca para bajar hasta mi cuello donde aspirabas lentamente como tomando mi esencia. Escuche un leve susurro de tus labios en mí cuello que decía:

—Hueles hermoso ¿Siempre has olido así?

Me avergonzaba sobremanera el cómo me hacían sentir tus caricias y además tus palabras pues nunca habías sido tan expresivo. En ese instante un toque de tus dedos me sacaba un leve gemido, el cual me hizo taparme la boca para evitar gemir más.

—No puede ser ¿Fui yo?

Souichi sonrió ante mis palabras, parecía que lo encendía todavía más el escucharme, por lo que de un tajo retiró mi ropa interior y sacó mi miembro duro. Miraba hacia otro lado para recuperar la compostura cuando percibí que besaba mis tetillas de una forma magistral, la sensación nublaba mis sentidos, con tanta estimulación los gemidos escapaban de mi boca. De un instante a otro se quedó quieto mirándome ¿Acaso ya no sabía qué hacer? La respuesta ante mi duda fue casi inmediata, puesto que sentí como besaba la punta del glande produciendo una sensación tan fuerte que tuve que contenerme con todas mis fuerzas para no correrme de inmediato. Estaba tan sensible por tantos días sin poder hacer nada que traté de detenerlo pero fue cuando recibí toda su boca devorando mi miembro.

La sensación era irresistible deseaba más y más pero a la vez era tan fuerte que intentaba que se detuviera, sin embargo solo lo miraba recorrer mi eje como si de un dulce se tratara. Suplicaba casi sin aliento perdiendo mis fuerzas, las ondas de calor me arrebataban la cordura. En un segundo sentí un dulce entumecimiento que se centró en mis caderas, moviéndose acompasadamente con la cabeza de mi amante que no me mostró piedad. Tenía algún tiempo que no me tomaba en su boca de esa forma tan seductora, no recordaba esa creciente sensación de suavidad; necesitaba ver su cara, puesto que ahora no era una simple felación juvenil, era todo un acto de seducción en el ansiaba ver su rostro cuando él estuviera dentro.

—Me… me voy a correr…Sou..Sou-kun..ngah.

Irresistiblemente estallé en su boca mientras el acariciaba pacientemente succionando y tragando todo sin ninguna queja. Lo miré meter sus dedos a la boca para humedecerlos con su saliva y mi semen, para después rotarlos en mi entrada, primero uno y después al sentir el otro me causó algo de incomodidad:

—Soukun ...ngh…due..le.

Souichi dejó de rotarlo, entonces supo que debía relajarme otra vez, por lo que tomó mi miembro y empezó a masturbarlo con firmeza. Sentía unas lágrimas derramarse desde mis ojos sin que pudiera evitarlo, a razón de que la sensación me invadía y era genial llevándome al cielo. Seguía rotando sus dedos y moviéndolos hasta que finalmente encontró el punto dulce de mi placer, haciendo que gimiera en un tono más agudo. Sin que se lo dijera, él sabía que ese lugar era especial puesto que masajeaba suavemente encendiendo el calor que crecía con forme introducía más dedos y los movía de una forma exquisita. La excitación, el sudor y la pasión se acumulaban dentro de mi cuerpo, cuando de pronto sacó sus dedos y observé como se quitaba los pantalones, mirando como quien espera tomar lo que es suyo. No podía esperar más por lo cual dije:

—A..ahora..entra en mí, quiero ser …todo tuyo…y llenarme de tu calor…Souichi.

Souichi levantó mis piernas doblándolas y separándolas, pues él parecía estar hasta el tope también, guió su miembro duro hasta mi entrada, para introducirlo con pequeñas embestidas rudas y toscas; que lejos de doler, parecían encenderme más. Nuestras caderas se unieron y yo abrí mis ojos para mirarlo lleno de la felicidad que me invadía, me aferré a su cuello mientras escuchaba su respiración agitada para preguntarle:

—¿Se siente bien?—Sempai frunció el ceño y respondió ahogado:

—Si…caliente, no…lo ..sé…pero eso debí decirlo yo…

Tenía ganas de reír por sus palabras, pero Souichi comenzó con los movimientos impidiendo que pensara en cualquier otra cosa, que no fuera la sensación tan fuerte de sus manos levantando mis caderas y penetrándome con desplazamientos lentos. No podía con todas estas emociones tan intensas que me invadían, el calor que me envolvía a raíz de ese dulce entumecimiento y el olor que percibía en su piel me obligaban a hablar acaloradamente en su oído:

—Sou..ichi…todo tú eres hermoso, tu… cabello, tus…ojos..ngh…tu figura…—se entrecortaba mi voz entre jadeos—todo..ah..tu..me..encantas..ah..af…—eso lo prendió más pues cambió de lugar embistiendo por otro ángulo. Esos movimientos me estremecían gimiendo agudo. Souichi se detuvo un momento y dijo…

—Mírame.

Mirar sus hermosos ojos miel me hacía tan feliz que no podía evitar sonreír con este amor. Al encontrarse nuestros ojos en esa profunda conexión él empezó a acelerar las embestidas, poniéndose tan cerca que claramente sentí su abdomen rozar mi miembro. Entre jadeos apasionados, Souichi tomó mis labios justo cuando le decía:

—No..espe..espera..ngh..aahi…ahííí…

Pero Souichi silenció mis palabras, estaba demasiado acostumbrado a callar los gemidos de placer que lo hizo involuntario. Sin poder hacer más, me moví al compás de los movimientos fuertes que recibía, me penetraba cada vez más profundo.

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POV SOUICHI

Sentía todo en cámara lenta, lo veía fruncir su rostro, juntaba dulcemente las cejas sin cerrar los ojos, las lágrimas corrieron de sus párpados; la boca, era un rictus de total éxtasis, el sudor corrió por su frente, ¿Así es…como me ve cuando lo hace? ¿Así siente él?...Tetsuhiro me miró y sonrió antes de soltar un gemido fuerte con un orgasmo. Contenía la respiración mientras penetraba profundo, cada vez más rápido y varias veces. Él apretaba demasiado, tanto que me obligó a correrme. En un instante todo terminaba, mi cabeza no tenía más pensamientos, estaba simplemente en blanco, y me dejé caer exhausto sobre Tetsu, quien trataba de controlarse ya sin fuerzas siquiera para hablar. Mirando la luz de la luna, sentí sus cálidos brazos rodearme, besándome y con la mirada de total paz, al decir:

—Gracias Souichi, lo hiciste muy bien…de verdad, si fuera a morir luego de esto, no importaría pues tú me has llevado al cielo.

Sus palabras eran tan tontas, tenía ganas de golpearlo, no era posible que todavía pensara en morir. ¡Qué manera de romper un momento tan embelesante! Un momento tan cautivador, pero no pude decirle nada a causa de su mirada tan feliz llena de lágrimas y sus manos acariciando mi cabello; además de esa forma tan linda de contemplar mi cara como si la pudiera guardar para sí mismo. Momentáneamente me recordó las veces que lo veía en la burbuja mirándome con tristeza; estar separados era como quitarnos el aire, fue un infierno. Gracias a ello podía atesorar los momentos de tenerlo junto a mí, por lo cual le robe un rudo beso:

— ¡ARRUINAS EL MOMENTO!—Tetsuhiro sonrió, tal vez estaba muy sensible por lo cerca que la vio.

Nos quedamos abrazados un rato hasta que el frío del piso hizo temblar a Tetsu. Me preocupaba que enfermara por lo cual me levanté:

—Te resfriarás, vámonos a mi cuarto, yo te …

Pero él se encontraba sumamente cansado y seguramente adolorido de su parte baja, sonreía pero negó con la cabeza y se le cerraban los ojos mientras respondía:

—No..no puedo…perdon, ya no me quedan fuerzas, jaja— Se acurrucó en posición fetal — Fuíste muy enérgico…

A punto de dormirse, lo moví fuerte pero era inútil; entonces de mi cuarto saqué un futón recién comprado, le quité el empaque y lo llevé hasta Tetsuhiro extendiéndolo. Estaba bastante pesado y adormilado, abrió sus ojos y rodo hasta el futón con mi ayuda. Me recosté a su lado y él mimosamente se acurrucó en mi pecho abrazándome; aspiré el aroma de su cabello oscuro. Al fin lo tenía en mis brazos, era totalmente mío en cuerpo y alma; le cubrí los ojos con una mano, acercándole más a mi pecho, lo dejaría dormir hasta que quisiera, ambos lo haríamos al fin en santa paz.

Obvio, el despertar fue un poco…ajehm…duro, literalmente para Tetsu-kun; quien luego de quejarse todo el camino al baño, entro a la tina con agua caliente. Después de un par de analgésicos y un jalón de orejas por exagerado, terminé por ayudarle a tallar la espalda, entre tanto él se lavaba la cabeza.

—Sou-kun, eres muy lindo por ayudarme a bañarme— Sus palabras tan atrevidas me incomodaban por lo que le di un coco suave a la cabeza:

—¡AY!

—No tientes a tu suerte, lo hago por..por..—suspiré apenado.

De un instante a otro se volteó y me vio maliciosamente, jaló mi brazo y de pronto estábamos en la bañera.

—¿QUÉ HACES? OYE…— El agua salpicaba por todas partes.

—IDIOTA, SUELTAMEEE, ESTE LUGAR ES MUY MUY…

Me sujetaba con ímpetu, a pesar de estar adolorido su fuerza no menguaba miraba mi ropa y recorría los boxers y la camisa de dormir con sus manos, seguramente para desnudarme. Cuando inició con los ardientes besos, estaba muy encendido. A pesar de que yo no estaba dispuesto a ceder a sus deseos, al tocar su piel aparentaba estar tan sensible, parecía contenerse todo el rato que estábamos ahí, ya que presentaba un sonrojo adorable que se acentuaba a pesar del agua jabonosa que nos cubría. Finalmente reaccione para detenerlo:

—HEEEEEEEEEY ¡YA BASTA!...

Tetsuhiro respiró agitado y bajó la cabeza apenado, por la mirada severa que le dirigía; esperaba que reflexionara sobre tomarme de una forma tan desesperada y con mi ropa puesta.

—Pero si eres mi hermoso sempai y luces tan tierno como nunca... e irresistible.

Toque mi frente ante sus absurdas palabras y dije:

—¿Acaso tienes fiebre otra vez?—Tetsuhiro tragó grueso y negó con la cabeza, abrazando mi cintura, para después meter su cabeza en mi pecho, besándome.

—No..pero…quiero tocar y hacer sentir bien a Sou-kun.

El sonido húmedo de los besos me estremecía, toda esta pasión parecía no ser normal ¿Sera efecto colateral? Sus niveles hormonales aumentaron considerablemente y su libido también.

Sin poder pensar más, Tetsuhiro me despojó de las ropas húmedas, luego me acomodó arrodillado sobre su regazo, con el agua derramándose de la tina. Sin lugar a dudas haríamos un verdadero desastre, pero él parecía insaciable. Siempre fue más precoz que yo pero hoy esta como poseído. Seguía besándome, chupando mis tetillas era incontenible el placer que me producía con sus caricias; no solo ahí acariciaba, de igual forma tocó mi miembro con su otra mano con firmeza y sus dedos ya preparaban ese lugar donde insertaría su eje. El agua facilitaba las cosas, en pocos minutos, estaba totalmente inmerso en las caricias, me encontraba totalmente a su merced:

—Agh…ah..ah…Tetsuu…estás muy muy..aagh..nh.

—Tú me enciendes sempai, es tu culpa…

Me turba su ardiente pasión, es tan confuso y terriblemente erótica la forma en la que me toma de la cintura y habla entre mi piel, como si fuera un gato lamiéndome. Segundos después me dijo:

—Ayer, estuviste único, eres un amante…muy rudo, pero me gustó, por eso tengo que corresponder el haberme llevado al cielo.

Sentía que estaba listo para recibirlo, sin esperar más Tetsuhiro entró lentamente, resbalé fácil hasta tocar sus caderas. Cuando el vaivén empezó lento, el calor se centró en mí interior; no podía con este placer tan abrasador por lo que alcé la cabeza envuelto en placenteros jadeos. La postura hacía que penetrara más y más hondo.

Tetsuhiro empezó a subir y bajar su cadera cada vez más fuerte, haciendo que todo se volviera desesperante. Un pequeño momento bajé la mirada para observar sus hermosos ojos verdes llenos de lujuria; su dulce aroma me llenaba, me envolvía totalmente y no sólo con su aroma sino que recorría cada centímetro de mi piel con besos. Él buscaba con afán encontrar esa parte tan sensible de mi anatomía; para hacerlo cambió el ángulo y hábilmente encontraba la próstata ocasionando un gemido corto y ahogado que lo prendió todavía más puesto que arremetió sin piedad en ese lugar. Tomaba mi cintura con fuerza hundiéndose cada vez más, era muy fuertes los estremecimientos que causaba en mí. Mordía mi labio para poder aguantar tal placer, procuraba cerrar los ojos tranquilizando mis sentidos, sin embargo la piel tan sensitiva que poseía no me ayudaba. Antes el sexo era muy bueno, admitía que Tetsu-kun era un amante muy hábil, pero…literalmente ahora, era el demonio mismo de la pasión. El calor se expandió por cada centímetro, en mi mente gritaba , "YA …NO…MAS…ES..DEMASIADO EXQUISITOO". Las vibraciones cálidas estallaron poniendo en blanco mis pensamientos, con un orgasmo al unísono que se dejó escuchar con fuerza en las paredes del baño. Aliviado me dejé caer sobre su hombro, entre jadeos entrecortados y besos pequeños. Sobra decir que el baño terminó en un desastre.

El tiempo fue pasando, las semanas también y la libido de Tetsuhiro siguió constante, al grado de que a veces tenía literalmente que quitármelo de encima; primero por su convalecencia, segundo todos los días casi a todas horas Tetsuhiro parecía un maldito acosador sexual. Aunque yo seguía de vacaciones, quería mantenerme al corriente en mis estudios y era difícil hacerlo con la hormona con patas cerca de mí; prácticamente me tenía que encerrar en el cuarto para obtener algo de paz y trabajar en adelantar algo. Quería terminar pronto la residencia para ser autosuficiente, además estaba pensando seriamente en que mi encimoso y ninfómano compañero, se quedara definitivamente a vivir aquí conmigo, con todo y sus mañas actuales.

Ese día sin embargo, todo estaba en una calma relativa, pasaron las horas cuando al fin cavilé en un detalle gracias al ruido de mi estómago; el cual era que durante todo el día, la hormona con patas no había dado señales de vida desde el desayuno. Pensé que tal vez había sido la regañada que le di ayer sobre que si pusiera la misma atención en adelantar estudios para terminar la prepa y hacer una carrera de médico, como lo hace en estar acosándome y de ninfomano, ya hubiera sido médico hace dos semanas. No lo quise decir tan duramente, pero lo hice no porque no disfrutara el sexo con él, era maravilloso y desgastante, me iba a enfermar si no me daba descanso.

Mientras echaba una ojeada a los últimos exámenes de Tetsuhiro, seguía todo excelente, ni rastros de haber estado en el umbral, había renacido; pero ésos niveles de hormonas seguían altos, después de todo reseteé todo el sistema inmunológico de golpe, desde su médula ósea y más…su código genético. Por fin decidí salir del cuarto, todo estaba tan silencioso que se podía oír a una araña tejiendo; eso sí, Tetsuhiro no era desobligado, hizo el aseo, lavó la ropa y hasta cocinó, pues me había dejado en la mesa el plato servido y tapado, pero…¿Dónde estaba ése idiota?

Caminé a su habitación y de pronto lo vi recostado de lado, ni siquiera escuchó cuando le llamé a la puerta.

—Oye…Tetsuhiro…¡Tetsuhiro!..Hey...—la puerta se abrió de golpe tumbándome con el portazo. Había salido disparado hasta el baño, cerrando la puerta; ahora sí me asusté, levantándome rápido para ver, pero se había encerrado y nuevamente toqué la puerta varias veces con fuerza.

—TETSU…¿Qué tienes?— Pegué el oído y sólo escuché el murmullo de unas arcadas tremendas. Decidí golpear la puerta con el hombro, pero oí a Tetsuhiro contestar en voz bajita.

—Perdón...ya salgo—Tetsuhiro tenía el rostro descompuesto, una gota de sudor aperló su frente y se veía un poco pálido, alarmándome inmediatamente ¿Acaso estaba reincidiendo?...No ..no podía ser, hace dos días le hicieron los exámenes y la auscultación, dijeron que todo va de mil maravillas. El pánico se me pasó, le coloqué la mano por la frente con gesto adusto y Tetsu-kun frunció el ceño contestando con mohín de niño regañado.

—¡Ya!…No es para tanto, no tengo nada — Abrí la boca sorprendido y levanté la ceja ante el rezongo.

—¿A qué viene eso?...Ve a tu cuarto y te acuestas, voy para allá y se acabó.

Tetsuhiro bajó la mirada sobresaltado, asintió en silencio y se encaminó cabizbajo a su cuarto dejándome con la mano en la cara; negando varias veces … me pregunte: ¿AHORA QUE DIJE?

Un rato después llegué con mis implementos, puse el termómetro, tomé la presión con el baumanómetro, ausculté el pecho, pulmones, luego el estómago y nada, todo parecía en orden. Lo miré con severidad, por lo que Tetsuhiro seguía cabizbajo y apenado; suspiré con gesto fruncido, pues me sentía tan incómodo.

—Levanta la cara…—Tetsuhiro no obedeció, al contrario el tono agrio de mi voz lo hizo encogerse más; entonces terminé por levantarle la cara con firmeza usando ambas manos—¿Vas a hablar…? Está bien, sí exageré con lo de ayer, tú no eres un completo inútil.

—Si lo sé…al menos sirvo de mal ejemplo—Con sarcasmo contestó bastante triste, para hacer la sonrisa que tanto me pesaba, la que escondía su verdadero sentir. Empecé a exasperarme, pero continuó:

—Perdóname por ser tan pervertido, más que de costumbre, de verdad lo siento…te estoy causando muchos problemas, me voy a abstener de…nnhf—Súbitamente lo besé, no podía dejar que tuviera ésa cara, me dolía tanto verlo así. Jugueteo con su lengua un poco, para luego se sonrojarse y se alejó un poco tratando de controlarse.

—No me refiero a eso …dije ¿QUÉ TE PASA?—tratando de centrarle.

—No lo sé, he estado muy sensible… a veces me siento muy bien, otras veces deprimido, luego …quiero ahorcar a todo el mundo; ya tengo rato con eso, pero…¡No quiero ver a un psicólogo!...No estoy mal de mi mente…sólo necesito tiempo…

Se veía tan indefenso que acaricié su rostro, entonces su tono desesperado bajó:

—Estar tanto tiempo sujeto a dietas y cuidados especiales, ya ni se diga el aislamiento, creo que me está cobrando la factura…pero… pero…¡Puedo superarlo!...Me controlaré …yo…— Empezó a sollozar sin darse cuenta, fue cuando lo abracé sobándole la espalda.

— Tranquilo, a veces olvido que llevaste la peor parte, estuviste a punto de morir.

Lo reconozco, ha tomado todo estoicamente y yo sólo me fijo en lo biológico, no en el impacto emocional. El corazón se me achicó al recordar lo indefenso que se veía en la burbuja.

—Pero, ¿No me llevarás con ningún psicólogo…verdad?

Al verlo mirando de esa forma tan triste con sus pupilas brillando, y las lágrimas por salir, me partía el corazón verlo tan vulnerable. Entonces dije:

—Debería…pero no, tal vez está relacionado con el tratamiento…¿Qué fue lo del baño?

—Vomité…llevo algunos días que en las mañanas, pero…se me pasa— Levanté la ceja con sospecha, quizá puede ser gastritis, o efecto colateral, ya se me hacía muy bueno para ser verdad y le dije:

—Necesitas aire fresco, vamos a comer fuera y a comprarte ropa, me cansé de verte con esos trapos ajustados—Tetsuhiro me abrazó con alegría y saltó de la cama. Viéndolo bien, estaba un poco más llenito, no estaba gordo, había embarnecido por lo que sus piernas se veían torneadas pero no estaba nada mal…Sacudí la cabeza pues el recordar su figura antes esbelta que respecto a la de ahora tomaba cierta tonicidad, sus pecho, su cara, el abdomen aún plano y marcado comenzó a ponerme nervioso. ¿Desde cuándo soy así?

Por si fuera poco, lo llevé a comer; de pronto en el restaurant buffet que llegamos, empezó a hacer unas combinaciones locas de comidas, además que comía como si se fuera a ir corriendo el plato. Una pizza de jamón a la que le puso crema de zanahoria; de igual forma comía chocolate derretido con pizza de queso, papas fritas con cátsup, mayonesa y mostaza, ni siquiera pensé le gustaban los pepinillos, a casi todo se los puso. Yo me hice tonto con la ensalada nada más de verlo comer tan raro, no obstante a todo eso dijo que eran antojos y hasta me ofreció, pero sólo tuve ganas de comer poco, me dio asco. A pesar de que todo lo que desayunamos lo había vomitado, ahora comía como salvaje, por ello pensé en comprarle un antiácido y algo para las náuseas.

Terminando de comer meditaba de camino a una farmacia, luego visitamos tiendas de ropa en la plaza del supermercado, él se probaba ropa y casi toda eran camisetas sport y pantalones de mezclilla, sin embargo tuvo algo de problemas con la talla.

—No es posible Sou-kun… pero si nunca he usado extra grande.

—Pues ya es hora… Te dije que parece que vas para el cadalso por como comes tragaldabas.

No me gustaba regañarle pues se le salía una lagrimita, entonces le aventé a la cara unos jeans de licra que le ayudarían en lo que buscaba una dieta para éste llorón. Fue entonces que observé en los ojos de unos jóvenes mayores de veinte, cuando Tetsuhiro pasó tranquilo, éstos eran como lobos hambrientos, seguro son gay robacunas. Enfilé cerca de ellos mirándoles con ganas de arrancarles las cabezas, le di un empellón con el hombro a uno, y un "con permiso" muy molesto al otro. Debía hacerla de guardián en el probador; una vez salió, noté que ese par de kilos extra le sientan bien, con la camisa azul oscuro y esos pantalones, resaltaban su ancha espalda y su cadera redondi….¡Maldito cerebro! Pero si yo me estoy imaginando eso, la cara de ése par de pervertidos que pasé era peor, NO DEJABAN DE RECORRERLO CON LA MIRADA, no se quitaban; desafortunadamente Tetsuhiro se probó varias prendas, ya parecía un maldito modelo y ni se daba cuenta que era devorado por esos dos tipos. Casi lo saco a rastras pues en un descuido mientras pagaba se le acercaron y él como siempre con su sonrisa de idiota agradeciendo los cumplidos.

—Disculpa chico, tienes algo aquí en la mejilla—El más alto se acercó a Tetsuhiro para limpiar la mejilla.

—¡DISCULPEEEEN! SE NOS HACE TARDE ¡TETSUHIRO!— Me interpuse a tiempo, en lo que enganchaba al idiota del brazo y tiré de él. Bastante molestó, una vez fuera del local se zafó de mí y dijo:

—¡Me haces daño! ¿Qué rayos pasa?

Me parecía tan absurdo que lo preguntara.

—¿CÓMO QUE PASA? ESE PAR DE GANDULES SON PERVERTIDORES DE MENORES Y TU DE TARADO HACIENDOLES CASO.

Tetsuhiro sonrió malicioso cruzando los brazos acercándoseme, yo me hice para atrás, caí en cuenta que yo mismo violé mi regla de…Nada de cursilerías y menos fuera de casa.

—Entonces… ¿Celoso SOUICHI?

Lo agarré de la camiseta y ya estaba bastante avergonzado por ponerme solo en evidencia murmurando en amenaza:

—No juegues así, ya sabes que no hay que exponernos fuera de nuestros cuartos, o el departamento.

Tetsuhiro levantó la ceja izquierda, fue como si le hubiera aventado agua helada, parecía muy molesto:

—Souichi, ¿Eso quieres de verdad?...Que siempre vivamos escondidos. Te entiendo ahora, pero…¿Siempre va a ser así? ¿Nunca me tomarás de la mano o me besarás fuera de tu área de confort?

—¿AREA DE…?...¿DE QUE RAYOS HABLAS?

¿Me estaba reclamando? Tetsuhiro sí que tienta a su suerte, de pronto me dio la espalda cuando le reclamé, sólo me vio despectivamente encima de hombro, y respondió de mal modo.

—Voy al baño, ya no quiero hablar de esto, ya lo entendí.

Se fue con paso rápido, por lo que solo golpeé la pared con las bolsas. Le haré ver su suerte cuando volvamos. Sin embargo todo esto me resultaba muy extraño, se portaba como nena o novia hormonal; tengo que checar bien el nivel de estrógeno, podía ser el motivo de los cambios de humor. Estaba tan metido en mis reflexiones, que apenas noté que aún no regresaba del baño; a lo mejor está llorando, pero debe saber que no puedo estar tan airadamente diciendo que estoy de pareja con un hombre, ya que ni mis padres ni sospechan. Fui a los baños para encontrar afuera a los mismos dos tipos que acorralaban a Tetsuhiro en la pared. Se encontraba visiblemente molesto y sonrojado, cuando hizo un movimiento para alejarse rápido, el más alto lo tomó del brazo con fuerza.

—¡POR FAVOR SUELTAME!—Sus palabras fueron un chispazo en mi cerebro. El coraje me cegó, cuando menos acordé, ya estaba frente al tipo y le di un golpe con la palma de mi mano izquierda abierta sobre el plexo solar, mandándolo a la pared, su compañero sólo fue a auxiliarle y me reclamó:

—OYEE…¿QUE TE PASA?—Me interpuse entre éstos tipos y Tetsu-kun para protegerle en caso de trifulca; si eran inteligentes no harían mayor escándalo, después de todo somos menores Tetsuhiro y yo. Estaba que rabiaba, si por mí fuera los dos estarían con los huesos rotos, pero la mano de Tetsuhiro en mi hombro me detuvo de arrearles una buena tunda…¡¿COMO SE ATREVEN A ACOSARLEE?!

—UDS ..¿QUE LES PASA? Par de pervertidos…¡Él es menor de edad!

—Bueno Sou-kun técnicamente nosotros...

—TU CALLATE.

El tipo se levantó alejándose con su amigote, poniendo las manos a la vista y nos rodearon viéndome como perro de ataque. Literalmente así me sentía, cuando antes de irse a toda prisa respondió:

—Creí que tenías como veintiuno por lo alto, además no le íbamos a hacer nada a tu uke, sólo queríamos ver si podíamos ligar pero…de haber sabido que ya tenía un seme tan celoso—¿Uke? ¿Tetsuhiro? No sabía si reír o írmeles encima a golpes. Voltee a ver a Tetsu y le dije en tono serio y hosco; puesto que me dijeran seme me dio…no sé, ínfulas que aprovecharía para delimitar que no iban a tocarle un solo pelo a mí TETSUHIRO.

—Vámonos…suficiente de aire fresco.

Tetsuhiro asintió un poco desangelado. De esa forma regresamos a casa en silencio; me fui a bañar primero y al salir noté el departamento oscuro, él no parecía estar en su cuarto, pero al mirar bien advertí que estaba sentado otra vez en el suelo, junto a la puerta corrediza de vidrio que da al balcón y se miraba las manos. En el suelo había una revista de modas y cosas de mujeres, con fotos de chicas lo cual me extraño, pues nunca ha tenido interés alguno en ese tipo de cosas. Algo aparte es tener tres hermanas empalagosas y lidiar con sus cursilerías rosas, la otra era interés sexual en alguien que no fuera yo; mientras lo miraba se levantó la camisa, pasando sus manos por su pecho, curiosamente se abrazó el vientre, mirando perdidamente hacia afuera. Todo esto me hizo pensar que otra vez herí a Tetsuhiro por mi mal carácter, aunque lo que pide ahora es imposible, sabe que lo amo, lo he aceptado y él a mí con lo difícil que soy, pero eso de gritarlo a los cuatro vientos, para eso no estoy listo.

—Ya está el baño— Le dije para ver que lo que tenía era la foto de una pareja de chico y chica caminando muy amartelados con las manos entrelazadas. Inmediatamente la cerró y escondió bajo el sofá, levantándose rápido sonriendo.

—Gracias Sou-kun, gracias también por éste día—dejó de sonreír un momento, bajó la cabeza e hizo una reverencia para continuar: —perdona mi comportamiento tan infantil por favor.

Mirarlo con esa cara tan triste me hacía sentir que estaba partiéndome por la mitad, por lo que sin dudarlo lo agarré y lo besé en la boca tan despacio como pude, disfrutando de la calidez que emanaba y lo dulce que sabía su lengua. Al separarnos, él estaba encendido como manzana, lo tomé de la cintura, para pegarlo a mí, se mezcló el aroma a jabón de mi cuerpo con el dulce olor de él, más que el de un algodón de caramelo recién hecho, más que el de una sakura floreciente. Lentamente me abrazó, la garganta se me cerró por la emoción, acaricié su cabello suave hundiendo mi cara entre su cuello y su hombro para mentalmente repetir: "No quiero que nada ni nadie te aparte de mi … nunca".

Pero no pude decírselo, sólo reaccioné a su toque pues empezamos a dejarnos llevar otra vez por ardientes besos y caricias que no terminaban. La noche fue nuestra para olvidar mis prejuicios y sus temores.

Pasó el fin de semana y decidí llevar a Tetsuhiro al hospital, seguía molestándome algo ésos niveles de estrógeno, los cuales no eran graves pero estaban en aumento; no había disfunción sexual eso lo sabía de sobra. Luego del evento del supermercado, tuve todo el fin de semana para complacerlo; así pues ese lunes decidí hacer yo mismo una ecografía, pedí prestado el aparato, en un momento que no hubo citas.

—¿Ya te pusiste la bata Tetsu-kun?—Salió apenado y rojo como tomate, era alto y le quedaba de minivestido por lo que le dije:

—¡No actúes como colegiala y ya ven!

Llegó a la camilla y se recostó, le puse la sábana cubriendo su pubis, le descubrí el abdomen, agarré el tubo de gel y puse un poco en mis dedos anunciando:

—Estará frío.

Mi mano enguantada se deslizó por el abdomen, luego tomé el sensor, aplanando suave pero firme, Tetsuhiro soltó una risa nerviosa.

—Tengo cosquillas— Dijo entre risitas.

Lo miré severamente y se puso serio, entonces chequé la pantalla, cuando algo llamó mi atención regresé a ese lugar…¡Con un demonio!

—¿Qué?...—Preguntó al descubrir mi sorpresa.

Abrí la boca anonadado pues lo que pensé realmente salió de mí sin darme cuenta; regresé y lo comparé otra vez, negué con la cabeza varias veces. Tetsuhiro se asustó, me tomó de la mano y preguntó ésta vez con tono fuerte.

—¿Qué está ocurriéndome Souichi?— Lo miré como quien ve algo extraño, tal cual no lo reconociera. Aparté mi mano con el sensor, tenía el ceño fruncido, puesto que en realidad era imposible pero luego me dio miedo…¿Qué le hice?

—Según el monitor, tienes…algo nuevo…una ..matriz…

POV TETSUHIRO

Todo ha sido muy loco, lo que no le he dicho a Souichi es que he sentido más cosas en mi cuerpo, no sólo los cambios de humor, el hambre loca que me asalta y los vómitos matutinos. Ahora no puedo ingerir cosas que antes comía sin problema, pues me causan náuseas, además de antojos locos; sin embargo, creo que estoy empezando a hartar a Sou-kun, lo veo muy serio, más de lo acostumbrado. Eso sin nombrar que ya no puedo controlar muy bien mi temperamento, hago berrinche casi de la nada y termino deprimido.

Luego de lo del supermercado me puse a pensar, siempre estuve de acuerdo con estar todo el tiempo a escondidas con nuestra relación, más ahora que su posición se ha vuelto muy importante como médico genio; no obstante no puedo exigirle seamos naturales tanto dentro de casa como fuera.

Como sólo he convivido con Sou-kun, el hecho que alguien más me note no le cae mal a mi ego, pero en parte me siento muy culpable como si lo engañara; nunca pensé que ellos de verdad quisieran algo más que un coqueteo inocente, se volvió peligroso, pudieron lastimar a Souichi y nunca me lo hubiera perdonado. ¡Se sintió bien ser defendido! Casi muero de risa porque lo creyeron mi seme. Ver celoso a mi sempai fue tan lindo, pero cuando veo las fotos de parejas heterosexuales siento envidia; tal vez si hubiese sido mujer sería más normal, tendría menos tensión él, ¡Es tan injusto permanecer a las sombras!

A pesar de mis deseos decidí disculparme propiamente, después de todo le debo mi vida; intentaré ya no tocar el punto de lo nuestro pues debería bastarme que me salvó porque me ama y ha sacrificado mucho, no puedo obligarlo a más. No quisiera pero parecemos…amigos con derechos; callaré mejor ésta frustración, que espero algún día ya no dolerá más.

—Perdona mi comportamiento tan infantil Sou-kun.

Preferí no invadir su espacio personal, de pronto él me besó tan apasionadamente que me quise contener y no pude. Su beso fue tan arrebatador que me dejó prendido, lo peor es que con las sensaciones que tengo ahora no pude más y terminé haciéndolo mío más de 3 veces; creo se desquitará en el hospital pues me hará un eco.

Hoy me hará el estudio, otra vez a ponerme las mini batas, él ya me ve desnudo, pero ¿Si alguien entrara? ¡Moriría de vergüenza!

—No actúes como colegiala y ya ven.

Obedecí a pesar de molestarme puesto que cada vez está más gruñón y yo soy el hormonal. Me cubrió con la sabana y descubrió mi abdomen poniéndome el gel frío; tenía nervios y la sensación me dio cosquillas, pero al notar el cambio drástico en su rostro, pensé que quizá tendría otra recaída o un tumor. Hacer un experimento a nivel genético es delicado, no obstante la sorpresa y la cara demacrada que puso no me dieron seguridad; así que le pensaba preguntar pero dijo:

—Según el monitor… tienes algo nuevo…una matriz.

¡¿QUE?!…. me quedé helado pensando en que he sentido ardor y cosquilleos nocturnos en el vientre bajo, los cuales se detuvieron hace una semana, pero…¿Una matriz? ¿Eso es posible? … Sin embargo me dio más miedo la cara de él, pues la que pone al ver algo desagradable. Quizá piensa en mí como un experimento fallido, un grotesco ser; tengo un mal presentimiento, pero debo confiar en Souichi y en lo que siente por mí.

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POV SOUICHI

Mecánicamente ordené a Tetsuhiro volver a vestirse y borré toda información, tomé un vaso de muestra y unos tubos de ensaye. Le pedí una muestra de orina, la cual prontamente me entregó luego de salir del baño. Me vio que fríamente le tomé las muestras de sangre y cuando terminé, automáticamente con voz casi metálica fríamente ordené:

—Vete a casa, tardaré un rato.

—Claro, nos vemos— Con una tierna mirada quiso darme un beso, pero esquivé el gesto, a lo cual sorprendido dijo:

—Lo siento, estoy en el hospital…perdón, ya me voy—Bajó la cabeza presuroso casi huyendo. Una parte de mi quiso correr tras él, pero la otra me retuvo, a razón de que esto importa más.

Toda la tarde hice estudios en orina y en sangre, la respuesta que obtuve todas las veces me alarmó más, porque revelaron que el nivel estrógenos era alto y lo peor de todo fue al hacer un examen de gonadotropina coriónica. La cual salió bastante elevada por tanto era positivo el resultado; por las revisiones anteriores, descarté tumoraciones y otros males, así que sólo hubo una respuesta:

"Tetsuhiro tenía dos semanas de gestación".

Investigué como loco con muestras de tejido de Tetsu-kun, hasta que al fin di con el problema. Al resetear de cero el sistema inmunológico, di rienda y permiso de regenerar todo su cuerpo por el daño de la enfermedad; aparentemente al tomar el código genético de Tetsuhiro dio un vuelco, algo así como cuando un feto está en gestación, se sumó un cromosoma xx extra para activar esta parte en su médula ósea, fue que como colateral agregó la matriz y los ovarios mecánicamente, lo demás….ocurrió el día en que lo hice mío.

Literalmente es mi culpa, lo peor es que es antinatural, es imposible, es una aberración, un fenómeno, un daño genético ¿Qué debería hacer? ¿Cómo le voy a decir a él lo que le he ocasionado? ¿Cómo va a tomar todo esto? Muchas preguntas sin respuestas daban vueltas en mi cabeza que ni me percaté que era tardísimo. Agarré todo y borré registros, entonces me dirigí a casa lento aun pensando, me abrumó lo que cause para detener la muerte de quien amo tanto; puesto que ahora el karma me lo estaba cobrando. Como sonámbulo llegué al departamento, al ver que era tarde pensé que Tetsuhiro se había ido a dormir, así que dejé todo en mi cuarto y pasé por el de Tetsu-kun pero no creí prudente molestarlo, por lo que me metí a darme una ducha a ver si el agua caliente me daba ideas. Cuando salí y entré en mi alcoba, el horror me sorprendió al grado que tiré la toalla al suelo, ya que él tenía en su mano los resultados de las pruebas que hice; me miraba anonadado, con una brillantez en sus ojos, con tono tembloroso me dijo lleno de algún tipo de emoción:

—Souchi…dime…¿Esto es verdad?

Me sobresalté pues aún seguía en una especie de lapsus mi cerebro, aunque en shock asentí. Tetsuhiro cubrió su boca tirando los papeles, temblaba lleno de emoción y sus ojos estaban anegados en llanto; de pronto se me lanzó abrazándome entusiasmado con fuerza.

—¡Souichi me has hecho el ser más dichoso de toda la faz de la tierra! No sólo me curaste… Hiciste un milagro. Tendré un hijo tuyo ¡TUYOOO!

Yo había imaginado que se me iría a golpes, que me lo escupiría en la cara. Fruncí el ceño por los sentimientos encontrados, le tomé firme de los hombros sacudiéndole.

—¿No crees que deberías estar muy enojado o confundido? Esto no es…

—¡Que dices?...Es lo más maravilloso que pudo ocurrir.

Dentro de mí me confundía totalmente que no mostrara signos de ira, si todo esto no era natural, si ni siquiera sé cómo vamos a manejar todo esto. Mi actitud apática no pasó desapercibida, cuando volví a la realidad fue porque me gritó:

—¡Souichi!

Su grito me hacía reaccionar y responder:

—¿Qué tienes?...— Levantó una ceja y frunció el ceño preocupado.

—¿Es…que no quieres al bebé?— Sus palabras me cayeron como balde de agua fría, sus ojos estaban cristalizándose, su voz empezó a entrecortarse: —¡Por eso no me decías nada! ¡No lo quieres! ¿Crees que no te he visto? Me miras como si fuera…un fenómeno…¡Un monstruo!

Finalmente desperté del sopor emocional, al ver sus pupilas llenas de angustia, miedo y decepción. Me había soltado aferrándose a su vientre, retrocedió incrédulo; cuando por fin reaccioné y lo agarré de la mano, él me jaloneó pero no lo solté, al contrario lo jalé aprisionándole con mis brazos juntando las manos en su espalda evitando que se moviera, hundí mi cara en su pecho arrinconándole a la pared.

—¡Nunca lo vuelvas a decir!—Tetsuhiro tenía aprisionados sus brazos dentro de los míos, intentaba ocultar su rostro lloroso, pero lo escuché sollozar. Entonces continué: —Es que…no me lo esperaba…¡Te hice algo!

Me detuve a verlo, ni siquiera podía explicarlo en medio de esta confusión. Tetsuhiro me veía atento, en silencio, temblando.

—¡Te di algo que no debía estar en ti! ¿Y no estás molesto? ¿No me odias?...

Lo negó varias veces, parecía adivinar mi culpa y miedo. Todo como una consecuencia por cambiar una parte de su cuerpo; el otro problema era lo que implicaba traer una vida en tales circunstancias. Él tendría una matriz…y quizás el feto será viable, pero su cadera no está en condiciones para tener un parto, aunque tuviera vagina, su cadera es estrecha, no como en las mujeres. Temía por su vida, por los cambios.. y…el bebé, ¿Se logrará? ¿O sólo será pasajero y quizás lo que lo sustenta un día declinará y lo dejará morir? En tal caso sería peor, me daba miedo, ¿Otra vez estaría en peligro la vida de Tetsuhiro? ¡Lo peor! ¡Tetsuhiro sufriría horriblemente! ¿Y yo? La sola idea de perder a ambos me golpeó con toda su fuerza.

—Esa criatura es mía y de Tetsu-kun.

Resonó al tiempo que cargué en vilo a Tetsuhiro, deslizando mis manos bajo sus cuartos traseros, levantándole como nada, ante el susto de éste.

—¡WAAHHH!

—Entonces, ¿Confías en mí? ¿Me perdonas por haberte hecho esto? Te cambié, ahora estarás en el hospital otra vez y…

—¡Me diste un hermoso regalo Souichi! ¡Claro que confío en ti!— Me abrazó besándome. Lo bajé lentamente cuando algo me asaltó, y me separé antes que continuara… hasta lo obvio.

—¡Ahora harás lo que yo te diga! Si Katsuragi sensei se entera, las autoridades médicas o los medios informativos será un escándalo, no tendrías paz—Tetsuhiro me miró desalentado:

—Y se sabría, que tú eres…— Me ruboricé, a lo que le respondí firme:

—¡Piensa en tu familia! ¡Piensa que querrán saber del bebé! Y nadie tendría paz ya.

Él lo asimiló rápido pues podrían hacerlos la comidilla de pasquines que denigrarían éste evento; incluso podrían hacerlo ver como aberración. Se acarició el abdomen asintiendo, ahora no podríamos dormir ninguno, pero tenía que ver como solventar todo esto y que pasara desapercibido.

De modo que hablé con Katsuragi sensei, insistí en estudiar a fondo el procedimiento de las células madres biosintéticas para evitar colaterales. No diría lo ocurrido, pero puse a Tetsuhiro en vigilancia médica por un año según sus estudios, quería perfeccionar el procedimiento y ver la manera de cómo manejar el embarazo, lo cual sería una labor titánica.

Se me permitió seguir usando el área de la burbuja para continuar vigilándolo; el tratamiento se había publicado, las patentes ya estaban en proceso, pero no se usaría hasta no probar o ver los colaterales. De esta manera, no habría más tratamientos hasta no haber implementado medidas de seguridad. Afortunadamente gracias a mis explicaciones y dudas no le pareció extraño el monitoreo minucioso de Tetsuhiro, pero seguía preguntándome por los niveles hormonales y tuve que mentir diciendo que no había cambios; parecía extrañado pero confió en mí.

Mis vacaciones terminaron, ahora sería más fácil escabullirme a realizarle ecografías y otros estudios sin sospechas; los cambios físicos ya eran palpables, su abdomen aumentó un poco, no se veía mal, al contrario era gracioso…y lindo, redondito, pequeño, puesto que él nunca fue gordo. La pancita era adorable, a pesar de todos mis esfuerzos por comportarme, las cosas me convertían en alguien cursi. Sus cambios los ocultaba con camisas de tallas extras y pantalones que le arreglamos para ponerle una fajilla suave elástica que no le ajustara. En su cuerpo también noté que sus pectorales crecieron levemente, le daban mucha comezón. De igual forma se quejaba de dolores lumbares que a veces yo sobaba, mientras enfrascado en mi laptop veía la forma de cómo podría terminar el embarazo cuando llegara el momento. La respuesta era obvia ante mis interrogantes ya que debía ser cesárea, pues aunque el bebé se ajustó a la anatomía de Tetsuhiro y era relativamente pequeño, su cadera era estrecha y nada elástica, no podría pasar. Este problema empezó a carcomerme me percaté que tendría que forzosamente hablar con sensei, puesto que yo sólo no podría con éste procedimiento.

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POV TETSUHIRO

Tuve un miedo horrible de que Souichi me viera como una aberración cuando me dijo: "Tienes dos semanas de gestación". Aunque primero no lo creí, después la alegría me asaltó ¡UN BEBE DE SOUICHI LATE EN MI VIENTRE! Aunque por un momento pensé que me rechazaría, la verdad es que estuve tan equivocado, lamento darle tantos problemas pues lo que confundí con rechazo, fue sólo la sorpresa. Tu mente empezó a trabajar, no vi por un momento todo lo que se avecinaba.

Tenía razón, aunque era visitado por mi familia, no se podía evitar ver ciertos cambios.

—Tetsu— Me decía mi hermanita Kanae —Tus ojos brillan más.

—No…no es cierto Kanae es porque no me has visto en mucho tiempo…

La siguiente fue Tamyko al ayudarle a amasar la masa para pizza.

—Tetsu…¡Qué suave tienes la piel!...¿Estás aumentando de peso?...¡Mira ese bulto en el abdomen!..— Decía acariciándome la barriga, iba a reñirle pero Kyoko sin saberlo me defendió:

—¡Deja de ser envidiosa Tamyko y ya no molestes! Hasta parece que dijeras que nuestro hermano está embarazado— Me puse rojo, pues esto será difícil de mantener bebé, silenciosamente hablaba con mi pequeño.

Comencé a ver crecer un poco mis pectorales, más sensibles y me daban mucha comezón, arreglaba mis pantalones con una fajilla de unos pants, así no me molestarían, incluso Sou-kun me ayudó. Me dolía la cintura a pesar que caminaba y era activo, ya que no estaba acostumbrado al peso de mi bebé que crecía; lo gracioso fue cuando dio su primer patada, estábamos dormidos y Souichi tenía su cabeza casi en mi barriga, en aquel momento cuando empezó a moverse, me sobresalté.

—¡SOU-KUN!— El pobre también se asustó y se cayó de la cama, sin embargo yo estaba extasiado ante el movimiento que antes era un pequeño latido pero ahora era más fuerte, como el rebote de algo adentro. Era muy lindo, conmovedor anhelaba conocerlo, aunque no sólo yo, él también lo deseaba, fue cuando tomé su mano y la coloqué en mi vientre; al sentirlo vi una sonrisa en él, no lo podía creer, de verdad estaba feliz de sentirle.

En un parpadeo el tiempo se acorta, ahora tengo casi siete meses; respecto a Sou-kun, está muy estresado y ya me dijo que tendrían que hacerme cesárea, pero no creo que pueda con esto sólo. Me hace exámenes bajo un alias y sigue con su residencia; a estas alturas está muy metido en verificar todos los efectos colaterales del tratamiento que se me dio, no obstante el único problema sólo ha sido el embarazo.

Otro problema es que no sé qué decirle a mi familia, Kyoko sobre todo ha estado muy interesada en si Sou-kun realmente me ama, ya que ella había intuido que nuestra relación era algo más que fraternal y al preguntarme no pude más que aceptar el hecho de que nos amábamos. Por ello me dijo que ya debería hablarlo más abiertamente, al menos con ellos, pero yo le comenté que no es tan fácil para Sou-kun pues entrar tan joven a la carrera de médico y ser especialista con rapidez por ser un dotado le traía mucha presión social. Ahora menos con el peso y la presión del proyecto Madregenesys que inició con mi tratamiento, sé que no debería fijarse en el qué dirán, pero ésta carrera ha sido difícil para él.

Me siguen molestando en casa con lo de mi peso, lo peor es que a veces me siento horrible, me pregunto si le seguiré gustando a Souichi aunque esté gordo. El estómago me sobresale más, se me ha redondeado un poco el trasero, por lo que compro y ajusto la ropa más rápido. Trato de hacer ejercicio pero la cintura me duele, además mi pequeño es inquieto, por esa razón creo que será niño; aunque ha sido tímido y no se deja ver, sin embargo pronto me hará otra ecografía a ver si ahora sí sabemos que será, si no será sorpresa. Al verme al espejo pienso que me veo horrible, pero cuando veo moverse mi abdomen siento la vida que crece dentro de mí y estoy seguro que vale la pena; aunque cuando se mueve parece que jugara futbol con mis riñones o a la pera loca con mi páncreas. Hace unos días empecé con un dolor en mi abdomen, asusté tanto a Souichi que se quedó conmigo ése día, según dijo eran contracciones de braxton hicks; días atrás sentía algo pero menos intenso, trajo hasta un doppler portátil y escuché su corazón. No sé cómo hizo para traer un monitor especial, pero gracias a eso estábamos más tranquilos, pues era pequeño pero fuerte.

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POV SOUICHI

Dentro de una semana haré su ecografía, hasta ahora hemos corrido con suerte pues siempre uso el área del proyecto Madregenesys. Surgió un nuevo problema, la máquina de la ecografía estaba en mantenimiento y tardaría, por lo que debería usar la del área de Rayos X pero no puedo llevar así a Tetsuhiro; así que tendré que hablar con él al respecto.

—¡¿TE HAS VUELTO LOCO SOUICHI?! ¿CÓMO ME PIDES ESO?

—Ya te dije, la máquina de ecografía se dañó y no puedes aparecer así como así, si uno de los residentes o sensei Takeda el encargado llega a entrar, todo mundo sabrá que existe un hombre embarazado por el tratamiento de Madregenesys.

—Más bien se enteraran quien es el quejumbroso padre.

Últimamente Tetsuhiro está más sensible, ya con siete meses tengo ganas de ahorcarlo cuando responde con sarcasmo; lo único que puedo hacer es mirarlo fijamente mientras camina rápido de un lado a otro sobando su cintura, se detiene frunciendo el ceño y el dolor parece afectarle más el día de hoy, levantando la cabeza con los ojos cerrados hacia el techo, en lo que contesta ahogadamente:

— ¿Por qué debo vestirme de mujer?..agh.

—Deja de estar paseándote me desconcentras, acuéstate de lado ¡Ahora!—Tetsuhiro con gesto incómodo caminó a mi cama acostándose de lado, sin verme. A veces olvido que mentalmente es más niño aún, empiezo a masajear su cintura, mientras oigo que se queja débilmente, para continuar diciendo: —Entiende de una vez, si fueras como siempre al área del proyecto no habría problema, ya he truqueado los resultados antes, te podía sacar más discretamente; si entras como una mujer, nadie sospechará y no se hará escándalo, recuerda que estarás en el ala de radiología y muchos residentes, internos , enfermeras, pacientes y médicos pasaran, por lo que si llegan a entrar por algo…

—Sí …lo sé…el escándalo—respondió Tetsuhiro con los brazos cubriéndole el rostro y apenas audible; se escuchaba triste pero debía entender mi posición.

Apenas di con el error que ocasionó su inserción de matriz, de hecho ya está corregido en mi informe un método para evitarlo, o su posterior uso en métodos de fertilidad. Estoy en un momento crucial, ni siquiera sé cómo abordar el tema con sensei Katsuragi, se puede salir de control.

—Tetsu..yo…

—Está bien lo haré, iré mañana a visitar a papá y tomaré uno de los vestidos de Kyoko, al cabo siempre usa su uniforme en la panadería de papá o vestimenta casual, nunca sus vestidos; además compraré maquillaje.

—¿De verdad lo harás?

Así de fácil parecía arreglarse todo, por lo que sonreí aliviado y me volteé para que no me viera. Con esa solución no habrá preguntas de porque Tetsuhiro se ve extraño, menos que se sabrá del embarazo, porque lo primero es que me verán a mí como el que participó en su tratamiento. Me da algo de miedo que descubran que soy el padre, no es que me retractando pero será evidente que lo soy ya que está conmigo todo el tiempo. De hecho ya hay algunos rumores en el hospital respecto a mí sexualidad que se han acallado por sensei. Acaricié el pelo sedoso de Tetsuhiro, quien me miró suplicante, para pedirme algo:

—Con una condición, quiero que me traigas un banana Split doble con jarabe de chocolate y le pongan fresas en vez de cerezas ¡Ahora!

Abusa de su condición, pero si requería sólo de helado para calmar su ansiedad lo haré. Me levanté a ponerme la chaqueta y escuché preguntarme:

—Souichi, ¿Seguro que todo estará bien?

Se encontraba recostado mirándome con sus ojos brillantes, leí en ellos la incertidumbre y el miedo. Se acariciaba el abdomen, es cierto que está preocupado, ya que todas las embarazadas pasan por ése tipo de ansiedad; el no saber si todo transcurrirá sin problemas, por lo cual llegué con él y peiné los mechones de su pelo, le besé la frente y dije:

—No dudes, ya te dije que yo me ocupo de lo mío; tú ocúpate de parecer una mujer, porque con ésa complexión y ésa altura, no lo sé.

Me miró molesto, pero eso que dije es la verdad, dudo que haga algo así de bien. Me me dirigí a la puerta y respondió fastidiado

—Yo crecí con tres hermanas, las ayudaba a vestirse y arreglarse. Al menos dame crédito.

Azoté la puerta antes de seguir escuchando sus quejidos, ya que todo estaba dicho, gracias a esto será más fácil. Con una sonrisa fui por su helado.

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POV TETSUHIRO

Visité a papá y mis hermanas, al mentir que iba al baño hurgué en el clóset de Kyoko a ver que podía usar; buscaba nada de escotes pues me descubrirán a pesar de que mis pectorales son más abultados y me duelen no son senos. Encontré algo holgado, azul oscuro con pequeñas margaritas de estampado, su falda era larga con vuelos hasta bajo la rodilla, sin cuello y tenía botones a lo largo; a ella le daba bonita forma porque era alta. Pensé que si uso un sostén de truco podre pasar desapercibido; tome también tomé una pañoleta clara, y un bolso que ya ni usa y escondí todo en mi mochila con cuidado.

— ¿Dónde está Tetsu papi?...—La voz de Kanae preguntando por mí, por lo que aprisa salí del cuarto de Kyoko y fingí venir del sanitario. No obstante al verme señaló mi abdomen y dijo:

—¿Se movió tu panza?

Lo que era cierto puesto que mi pequeño reaccionaba con las voces desconocidas para él, haciéndose notar como cuando lo hacía con Souichi. Respondí de inmediato para tapar el problema:

—No…claro q no. Ah...ya es tarde debo irme.

Casi huí de casa para ir a tiendas, en donde compré calzado sin tacón, cómodo pero coqueto, unas medias, sombras y un labial. Asimismo me traje el rubor más tenue de Kyoko, seguramente no lo extrañará, ya que casi no se maquilla. De igual forma compré un brassiere de truco y un spray, cosas que me avergonzaron un poco puesto que me miraban extrañadas las dependientas, a lo que sólo sonreí y dije que era un regalo para mi hermana. Al estar por salir, un precioso oso de felpa con una camiseta llamó mi atención; el cual era abrazable y su sonrisa me enterneció. Una ligera patada me hizo ver que a mi bebé le gustó, de esa forma cargado con cosas abracé el osito de felpa y lo besé, para saber que sería su primer juguete.

El día de la ecografía llegó y me puse el vestido tan holgado que mi abdomen no estaba ceñido, la falda caía amplia delineando mi cintura gracias a que mi bebé era pequeño, por ello el bulto no era exagerado. Las mangas hacían vuelos y tuve que depilar mis piernas y brazos, fue cuando escuche a Souichi:

—Me adelantaré y ya sabes, sin hablar o todo se arruina— Suspiré apenas respondiendo, mi pelo tenía rulos en lo que me maquillaba discretamente, incluso compre un perfume tenue; seguí con el rímel algo nervioso.

Me sentía bastante molesto y el día anterior no había querido que me viera, por eso dormí a puerta cerrada y en mi cuarto. Como no respondí nada volvió a hablar:

—¿No me dejarás despedirme de ti en persona?

—No, debes adelantarte, además esto no es fácil y me sacarás de concentración.

—Haz lo que quieras con tal que no parezcas un dracqueen ¡Adios!

Lo dijo molesto pero no podía dejarlo ganarlas todas, ya que sigo enfadado por hacerme vestir de chica, es extraño. Todo parece avergonzarlo, quizás es miedo al escándalo, nunca la ha tenido fácil pese a ser de posición económica alta. De niños nos veían raro por tomarnos de las manos cosa que en preescolar fue tan natural; cuando teníamos doce también porque siempre íbamos juntos de regreso a casa, yo iba por él a la prepa o él iba por mí a la secundaria. Siempre procuramos evitar nos vieran besándonos, además se alteraba si nos veían abrazados, como si estuviera expuesto. Todo fue cambiando con forme crecimos, ni un roce fuera de nuestros cuartos, en la universidad se acentuó pues la presión aumentó. Estaba tan solo en este asunto que le hablaba de mis problemas al oso de felpa que había comprado:

—Él siempre fue un niño genio, es más maduro que yo, es previsor, planea todo, a veces creo que me he quedado atrás, que le freno, que soy un lastre y…un estorbo. Muchos lo miran con admiración pues tiene diecisiete años y ya será pronto especialista en inmunología. Otros son envidiosos y esperan que caiga, no comprenden que nada de lo que ha hecho tiene que ver con el renombre de la familia Tsunoda, ni con su posición; lo que ha hecho ha sido por mérito propio. Se ha matado estudiando. Se ha perdido de algunas cosas por demostrar que él puede ser autosuficiente, salta grados por su inteligencia y destreza, además de ser una excelente persona.

Tomé al oso y lo estrujé contra mí.

—El lugar en el que está su esfuerzo le costó, si supieran lo nuestro el mundo se le vendría encima; toda ésta expectativa lo tiene así, por eso no hay que causarle problemas… ¿Verdad yogui?...

Como esperando una respuesta una lagrima surcó mi mejilla y me apuré a limpiarla ya que se correría el maquillaje. La suave patadita de mi bebé me hizo ver que no estaba solo.

Me pregunto si todo está bien porqué quiero gritarle ¿Qqué quiere de mí? Lo amo y quiero creerle que todo saldrá bien, pero es como dice Kyoko, es conveniente para él…pero y ¿yo? ¿No puedo tener un poco de seguridad? ¿Siempre será a escondidas? ¿Tanto se avergüenza de mí? La duda me atormenta, las imágenes de su sacrificio físico y mental que hizo por salvarme me volvieron a inundar de culpa. Si hemos pasado por tanto ¿Por qué tanto miedo al qué dirán? Te amo tanto Souichi, que ya no sé qué hacer para que tomes en serio lo nuestro, nuestra situación, sé que no te gusta el sentimentalismo. Tiene razón en lo del escándalo, un hombre embarazado, mi familia, mi bebé y él seríamos la comidilla, el escarnio tal vez; no los quiero en el ojo del huracán, no sé qué hacer, no sé qué va a pasar, y temo por mi bebé, primero está él antes que mi vida, sé que puedo morir, tengo miedo, pero mi bebé está primero. Al acariciar mi abdomen, se mueve tranquilamente, pensando en que Souichi, debería decirle a Katsuragi sensei para que le ayude con la cesárea.

Llegue al hospital y siento algo de miedo pero tengo que hacerlo, respiro hondo, me aferro al bolso que tomé furtivamente de mi hermana, comenzando a caminar erguido. Me adentro a los pasillos deteniéndome frente un aparador de la tienda de regalos y veo mi reflejo, aunque ya me había visto en el espejo, las prisas y los nervios no me dejaron ver si me veía bien; el vestido es corte reina, azul marino con girasoles pequeños estampados, por lo tanto, como también es de botones a todo lo largo, la falda es amplia y holgada. En el vestido no se me ciñe mucho el busto falso del brassiere de truco, en el cual mis pectorales que se alzan como busto puesto que se abrocha por el frente y trae unos cojines que lo levantan, es incómodo y me da comezón, sobre todo porque estoy muy sensible de ellos, lo chistoso es que se me ven pequeños. Afortunadamente mi abdomen casi ni se nota y como es de vuelo la falda hasta le da forma a mi cintura, se notan mis piernas depiladas y con las medias que me dan mucha comezón; hasta abajo se ven las zapatillas azules que son bastante cómodas. Afortunadamente depilé mis brazos, mis manos nunca han sido muy toscas y dejé que crecieran mis uñas un poco, dándoles forma con la lima, el barniz es tenue metálico azul celeste. El cabello me lo ondulé un poco pues tenía que disfrazarme y no ser notado, sobre el me puse la pañoleta a modo de diadema, el fleco peinado pulcramente y las sombras tenues en azul; delinee mis ojos con negro resaltándolos, el rímel en mis pestañas, mis pupilas verdes casi brillaban. Finalmente muy poco rubor, un labial color rosa, ya que no quería hacerlo muy recargado, así que trate de ser muy discreto.

De un instante a otro noté que un hombre me observaba, no me había percatado de él, puesto que estaba asegurándome que todo estuviera en orden, pero ese médico me veía fijamente a través del aparador de la tienda de regalos. Era más alto que yo, cabello totalmente platinado en gris, joven como en sus 25 o 27 años, ojos grises y lentes parecidos a los de sempai, con el cabello era corto, usaba un traje quirúrgico negro y su bata blanca. Advertí que sus aguzados ojos no me dejaban de seguir, yo sólo respingué y luego seguí mi camino, pero me alcanzó hasta el elevador adelantándose y poniendo la mano para evitar se cerrara.

—Pase usted por favor.

Sólo sonreí ya que estaba totalmente ruborizado; entrando se puso exactamente frente a mí sin dejar de sonreírme, bajé la mirada empezando a creer que era demasiado insistente. Hizo una cortés reverencia cuando salí, pero iba tan apurado que tropecé con un enfermero que llevaba un carrito con equipo médico; di un traspié hacia atrás por no fijarme al intentar evadirlo, mi folder con exámenes casi cae al suelo y unos brazos fuertes me sujetaron firmes.

—¿Estás bien? ¿No te golpeaste?

Ese doctor insistente me había salvado de caer, leí en su identificación Doctor Muraki Genzo cuando me levantó de la nada y me tendió el folder muy caballerosamente. Negué con la cabeza en respuesta a su pregunta, mientras el hombre me daba un ligero apretón de manos.

—¡SEÑORA MORITA LLEGA TARDEE!— Esa voz de Souichi me hizo plantarme en realidad, estaba fúrico, sonrojado y casi rechina los dientes al ver al doctor Muraki aun sosteniendo mi mano.

Mirando de mal modo a su colega ya que todavía no me soltaba, me tomó de la mano libre con bastante rudeza haciéndolo que me soltara. El doctor Muraki lejos de enfadarse se sonrió muy coquetamente y me hizo una reverencia; escuché como algunos de los enfermeros y médicos murmuraron detrás de nosotros:

—¿Ya viste que alta es?...¡Y hermosa como un ángel! Tiene que ser una modelo… ¡Lástima que le tocó el tirano de inmunología!

—¿Por qué? ¡Él se la pasa en… en los laboratorios! ¿Cómo tiene suerte con tener cerca a una chica así?

—Es una paciente tal vez.

Gracias a esos comentarios me percaté que todos creen soy una chica. Cuando entramos al consultorio cerró de un golpe la puerta.

—¡¿Qué rayos te pasa?! ¿Qué parte de discreto no entendiste?— Realmente empecé a exasperar, pero traté de controlarme, así que acaricié mi abdomen que se movió un poco más fuerte. Aguanté sus groserías al contestar serio y en tono bajito.

—Dijiste que viniera de chica y lo hice; al parecer fue un éxito, todos creen que lo soy…pero estaba nervioso y me tropecé. Ése hombre sólo fue amable conmigo porque creyó era mujer, no hubiera pasado eso si me hubiera visto tal cual soy.

Al escuchar mis palabras se quedó estático, no creo que pensara le respondería de esa forma; seguía molesto así que rudamente me señaló la camilla. Fruncí el ceño ante sus tosquedades preguntándome ¿qué le pasa? Si primero me obliga a vestirme de chica porque no quiere que me vean sospechosamente con él, luego me reclama por hacerlo bien.

Me recosté, desabotoné mi vestido y bajé las medias exponiendo mi barriga que se tensó un poco, tanto por el frío del clima, como el hecho de empezar a enojarme. Me puso la sábana cubriéndome el pubis, se calzó los guantes y me puso el gel frío. Al empezar a rotar el sensor sobre mi barriga, empezó otra vez a reclamar:

—¡Ese Muraki! De todos es el más pesado, cuando estuve en Ginecología, siempre estaba detrás de todas las mujeres que veía, el zorro plateado de obstetricia le dicen y se te ocurrió la feliz idea de coquetearle.

—Yo no le coquetee, simplemente me resbalé, ¡Estaba nervioso! — Souichi volteó con mirada bastante enojada, hasta sentí que el sensor lo estaba empujando más fuerte.

—¿Por qué nervioso? ¿Qué? ¿Te gustó? Ése tipo es un gandaya mujeriego y … ¡Dios sabe qué más!—

Las cosas empezaron a salirse de contexto, ¿Acaso son celos? Una vez fue quizás lindo, pero ¡Voy a tener a su hijo! De verdad que ya no entiendo esto. Presionaba tan fuerte que me lastimaba.

—¡Claro que no! ¡Tú me pones nervioso! Me exiges me vista de chica para esconderme de todos los que te conocen, como si no hubiera otra opción. Todo tiene que ser según tú a discreción, como si te avergonzaras y terminas gritándome en el pasillo por nada.

—¿Ahora soy el malo? Ya te dije por qué y no lo repetiré. Además no dije que parecieras una adolescente busca novios.

Agrandé los ojos y el corazón me dio un vuelco; mi bebé se movía frenético en mi abdomen. Mientras el continuaba con el regaño: —Siempre haces todo al revés, sólo tenías que verte como una simplona…— Apretó más contra mí el sensor y empezó a doler todavía más —Encima andas coqueteando para ponerme en ridículo.

—¡YA BASTAAA!— Aparté furioso la mano de Souichi, me dolió el abdomen justo donde puso el sensor, se extendió más y me incliné. Todo me dolía, mi rostro se transfiguró y luego ya no escuché nada. Vagamente oía la voz de Souichi como si estuviera dentro del fondo de una piscina, ya no supe más la vista se me nubló.

Lo siguiente que supe es que alguien me daba palmadas suaves en la cara, un algodón con alcohol pasó por mi frente, mi nariz y detrás de mí cuello; era refrescante. Cuando conseguí abrir los ojos vi al doctor Muraki auscultando mi abdomen con su estetoscopio y tomándome el pulso. Colocó el doppler portátil en mi vientre y escuché el corazón de mi bebé latir como loco. Al verme despierto dijo con ésa sonrisa tranquila.

—Nos dio un buen susto señora Morita.

Respiré hondo y lo primero que vino a mi mente fue mi hijo, tenía que saber, sólo eso importaba.

—Mi bebé ¿Está bien? ¿Qué nos pasó?

Afortunadamente como estaba muy fatigado, mi voz salió muy suave y ahogada, casi en susurro… dudo sospechara fuera hombre.

— Creo que está bajo mucho estrés, tuvo un reflejo vagal al parecer. El doctor Tsunoda salió corriendo cuando vio que se desmayó, yo estaba cerca aún y me ofrecí cuando me dijo que estaba embarazada. Nunca vi a Tsunoda-kun histérico, salió a calmarse, descuide no pasó de un susto pero necesita reposo. Al parecer tuvo una contracción, pero no afectó a su bebé, de hecho está muy bien, sin embargo su cuerpo lo intensificó por el estrés, creo debería ingresarse para que se le ponga en observación.

—No…no…por favor, estoy bien— Él no me creyó pues juntó los labios en gesto de desacuerdo.

—Aun así debo informar a Tsunoda-kun. Descanse y hablará mejor con él.

Salió del consultorio, me apresuré a abotonar mi vestido y acomodarme las medias rápido. Había otra puerta a un consultorio contiguo, por lo que me levanté un poco mareado. Mientras estaba en el pasillo el aire me refrescó y por fin se me pasó, me apresuré a salir del hospital evitando el pasillo principal. Sentí mi respiración agitarse, la vista se me nubló con lágrimas, ¿Estaba tan avergonzado Souichi? ¿Tan aterrado que supieran lo que pasa? ¿O eran los celos y dudas sobre mí? ¡Ya no me importa! ¡No quiero verlo! ¡No quiero verlo!...

Huí directo a casa de mi padre, no pensaba con cordura, no me detuve ni cuando toqué el timbre presuroso, la que me abrió fue Tamyko, quien casi se desmaya pues no daba crédito.

—¿Si qué se le… ¿TETSUHIROOOO? ¿ERES TU?—

Entré sin decir nada tras un portazo, Kanae tiró las palomitas que tan gustosamente comía y salió corriendo gritando.

—¡KYOOOKOOOO RAPIDO TIENES QUE VER ESTOOOOOOOOOO!—

Cuando finalmente arribó Kyoko seguida de su novio Misaki, no pudo dar crédito. Todos estaban en asombrados al verme vestido de mujer; lo peor del caso ni siquiera me había percatado, pues apenas llegué me deshice en llanto sobre el sofá mientras Kanae sobaba mi espalda y Tamyko observaba el vientre abultado en mí. Sentado sí se notaba más, se arrodilló sorprendida en lo que acariciaba mi abdomen y hubo respuesta, una patadita de mi bebé.

—¡Se movió! Hermana…Tetsuhiro…su vientre—

Entonces fue cuando oí la voz de papá, era sábado así que la panadería cierra temprano; apenas sí había cavilado en lo que había hecho, ahora mi familia estaba enterada de mi predicamento. Alcé la vista con el maquillaje ya corrido hecho un desastre, la forma en que me miraron todos, el miedo se apoderó de mí otra vez; Kyoko se adelantó a mi papá, me tomó del hombro y dijo tratando de sonar tranquila:

—Creo que debemos hablar, vamos a mi habitación Tetsu-kun, papá…creo debes venir. Misaki controlará todo por aquí, si viene el tirano…aunque lo tengas que encadenar… ¡HAZLO!

La bomba estalló y empecé a explicar todo; la verdad… nunca me sentí más aliviado en mi vida, aunque no sé en serio cómo van a reaccionar, en éstos momentos me siento tan sólo, en completa desventaja, por favor apiádense papá, Kyoko…Tamyko…Kanae. Mi bebé es inocente de todo, no lo desamparen por favor…

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POV SOUICHI

Cuando vi a ése degenerado de Muraki tenderle los brazos a Tetsuhiro, realmente quería írmele encima a golpes, ¿Qué le pasa a ése imbécil de Tetsuhiro? ¡Encima le coquetea! Al menos eso quería pensar, pues me asombré tanto, primero no sabía porque tardaba, luego al salir no podía dejar de asombrarme, aún y con lo alto se camuflajeo muy bien, incluso parece como si en serio tuviera un pequeño busto. Por alguna razón me quedé de bobo mirándole, parecía resplandecer, fue cuando ése desgraciado le ayudó a ponerse en pie; lo peor era que no le quitaba la vista de encima a ése mujeriego como si estuviera extasiado. Ahora que lo veo bien en realidad fue accidental, pero me cegó la ira, sólo atiné a gritarle y jalarlo para mantenerlo lejos de ése tipo, fue algo irracional puesto que Tetsuhiro es hombre a fin de cuentas, sin embargo el oír todos ésos halagos.

—¡Mira qué linda y alta es!

—¡Le tocó el tirano de inmunología! ¿Por qué un tipo como ése conoce a una chica así?— ¿Qué clase de comentario es ése? Más me enfadé ya que todos estaban convencidos que Tetsuhiro es chica, el muy imbécil se pulió sólo para hacerme ver en ridículo. Al menos eso era lo que pensaba.

Lo traté hoscamente mientras se me revolvían las entrañas de ira, porque sus facciones eran tan finas, el vestido estilizó su figura, su abdomen apenas se notaba. Con ésa aura de niño bueno, nadie sospechaba, ¿Cómo es posible que un hombre llame tanto la atención a chicos heterosexuales y homosexuales? Su cabello relucía y sus ojos verdes resaltaban con ésa sombra azul, quería encerrarlo en una torre para que nadie lo viera, esconderlo de todos.

—¿Qué parte de discreto no entendiste?

—Dijiste que viniera de chica y lo hice; al parecer fue un éxito, todos creen q lo soy…pero estaba nervioso y me tropecé. Ése hombre sólo fue amable conmigo porque creyó era mujer, no hubiera pasado eso si me hubiera visto tal cual soy.

Pero eso no exime cómo miraba a Muraki, ése tipo es galante con todas las mujeres. Yo lo vi ¡Lo vi! Estaba embelesado con Tetsuhiro, se me nubló la poca cordura que me quedaba, seguí discutiendo y hostigándole; no me di cuenta que estaba aplicándole fuerza al sensor de la máquina de ecografía.

—¿Ahora soy el malo? Ya te dije por qué y no lo repetiré. Además no dije que parecieras una adolescente busca novios. Siempre haces todo al revés, sólo tenías que verte como una simplona. Encima andas coqueteando para ponerme en ridículo.

—¡YA BASTAAA!

El empujón y el grito me sacudieron, Tetsuhiro descompuso su rostro en una mueca de dolor y se aferraba a su vientre. Súbitamente palideció y se dejó caer rendido por el intenso dolor.

—¡¿TETSUHIRO?! ¡TETSUHIRO RESPONDE!

Alcancé a atraparlo antes que cayera de la camilla, su cuello se extendió, la pañoleta resbaló de su cabeza, sus cejas seguían en un leve rictus de dolor, pero estaba inconsciente, por lo que sacudí un poco sin obtener respuesta. ¡Dios santo! Me asaltó el remordimiento y un ataque de pánico, ¿Qué hice? ¿Por qué le grité? ¡NO! ¿Por qué lo lastimé cuando juré protegerlo a él y a mi hijo?

Horrorizado de lo que hice salí a pedir ayuda casi chocando con Muraki.

—¿Pasa algo Tsunoda-kun? Escuché gritos…

Lo tomé por los hombros con la mirada desorbitada, las lágrimas a punto de correr por mis mejillas por estallar, fue que él entendió asintiendo y me palmeó el hombro con seriedad.

—De acuerdo Tsunoda-kun, quédese aquí la revisaré ¿Está embarazada no?—Asentí como loco.

—Último trimestre…tiene siete meses— Al ver mi respuesta nerviosa Muraki entró presuroso; será un mujeriego, pero es apegado a su trabajo y observador, de ahí no supe más en diez o quince minutos.

Al salir dijo que estaba muy estresada, que estaba bien y realizó otra ecografía ahí mismo, por lo que me dijo no hubo desprendimiento de placenta ¡Gracias a Dios! Tampoco afectó al bebé, al parecer fue un reflejo vagal por la tensión nerviosa, amplificó una contracción. Aunque en realidad, fue disparada la contracción por imprimir fuerza en el sensor del aparato.

—Sugiero que la convenzas para que se quede en observación, yo mismo la revisaré, sólo para evitar que tenga otro evento y ahora sí no se adelante el parto, ella está bajo mucha presión…dime, ¿Es madre soltera? Porque usualmente ellas se exigen demasiado al sentirse solas.

Ya no lo escuchaba, entendí que la razón de su malestar era yo, varios meses de estrés, la sorpresa del embarazo, mi necedad en ocultar todo…¿Por qué lo hice? Es Sólo que tenía miedo, sabía que de ahora en adelante todo cambiara entre Tetsuhiro y yo, ya no son calenturas, ni niñerías o cursilerías; es una nueva etapa que me negaba a aceptar, ya no sería mi compañero de juegos y de estudios, ahora es mi pareja formal y esperaba a mi hijo

No supe cómo afrontarlo, temía que los medios nos despedazaran con sus monsergas, que todo por lo que luché para ser independiente del nombre de mi familia fuera tirado a la basura, que la confianza puesta en mí por sensei Katsuragi muriera. Incluso el proyecto Madregenesys que salvó al amor de mi vida, por culpa de mi orgullo y soberbia, lo arrastré poniéndole al borde de la locura y al límite de su resistencia.

Entré al consultorio rápido sin terminar de oír a Muraki, quería pedirle perdón a mi pobre ángel. Desafortunadamente no había nadie ahí, el corazón se me detuvo lleno de pánico; tomé el celular apresuradamente esperando inútilmente que contestara, por lo que al no obtener respuesta mandé un mensaje en lo que llegaba a la puerta contigua donde escapó. Estaba por salir cuando las voces de Muraki y Katsuragi sensei me detuvieron.

—Tsunoda-san, ¿Qué ocurre aquí?— Expreso Muraki.

—Cierto Tsunoda-kun, ¿Dónde se fue tu paciente?— Me preguntó Katsuragi sensei, fue cuando todo se quebró al fin y me dejé caer sobre la camilla pesadamente. Muraki levantó una ceja y tranquilamente dijo.

—Creo que luego hablamos Katsuragi sensei. Tsunoda-kun, nos vemos después— Salió discretamente.

Katsuragi sensei me miró para sentarse a mi lado; no es muy viejo realmente, tiene el pelo castaño oscuro y usa lentes rectangulares, peina discretas canas en sus sienes, a sus 50 años está muy entero. Me recuerda mucho en cierta forma al padre de Tetsu-kun, ya que siempre nos ha dado consejos, mis padres no fueron muy apegados a mí por sus ocupaciones, así que el señor Morita casi me crió. Katsuragi sensei es como una especie de tío, es amigo cercano a mi padre; desde que entré a la carrera, trató de animarme al ver mis aptitudes, pero no dejaba de ser un adolescente, así pues sus consejos en mi formación han sido valiosos.

—Tsunoda-san… ¿Algo de lo que quieras hablar? Te has visto muy tenso éstos últimos meses…es por… ¿Morita-san verdad?

Me turbé mirándolo sorprendido y sonrojado al mismo tiempo, creo que mi mentor ya había sacado sus propias conclusiones. Apreté la orilla de la camilla con impotencia, más bien era la vergüenza la que me atenazó, por no saber confiar en él que me conoce mejor que mi padre.

—Katsuragi sensei, quiero…ofrecer disculpas, por no ser sincero con usted, porque lo que diré es difícil de asimilar, pero…— Las lágrimas surcaron mis mejillas, traté de retener un sollozo, ante mi titubeo, sensei continuó:

—Descuida te escucho, necesitas decir todo para poder ayudarte…

De esa forma revelé todo, desde mi oculta relación con Tetsuhiro, aunque esto al parecer ya lo sospechaba, hasta lo ocurrido con Madregenesys y el embarazo; escuchó atento todo, se sorprendió mucho cuando abordé esto último.

—E…entonces, ¿Las células madre biosintéticas de Madregenesys mutaron a Morita-san?

—Transitoriamente…no pude prever el efecto a nivel cromosomático, las células agregaron el cromosoma xx, su cuerpo dio por hecho todo leyendo el código reinjertado como femenino, por eso crearon su matriz al ser con material genético propio no hubo rechazo, porque el tratamiento funciona parecido a la concepción, estaba reseteando desde sus inicios su fisiología para obligarlo a hacer trabajar a su sistema inmunológico nuevamente basado en la memoria genética. Hay que recordar que la concepción tiende a engendrar embriones femeninos, luego se diferencian, en este caso al someter el cuerpo de Tetsuhiro a un evento similar para curar y corregir su condición, no se previó que ésta transición perdurara mediante la memoria genética para sanarle, su cuerpo reaccionó distinto transitoriamente, debería haber absorbido el cuerpo la matriz una vez terminado el proceso de corrección inmunológica…pero tuvimos sexo, la única vez que tomé a Tetsuhiro en toda mi vida…y lo preñé sin saber. Al parecer llevaba un único óvulo maduro, debió desecharlo pero lo fecundé, lo demás está ahí pues corregí el proceso, también puse recomendaciones. Entiendo si soy retirado del departamento, incluso si soy expulsado por omitir información.

Una vez terminé de hablar esperaba las consecuencias de mis actos. Katsuragi sensei tomó aire y volvió a preguntar:

— ¿Una vez que termine el embarazo qué pasara con el sistema reproductor anexo en Morita-san?

— Su cuerpo lo absorberá, según investigué porque los elementos que sustentan el embarazo disminuirán considerablemente, las hormonas, los cambios…el bebé es quien apoyaba esto y ya no estará dentro de Tetsuhiro.

—Eres muy severo contigo mismo Tsunoda-san, jamás despediría a tan valioso elemento— Realmente quedé mudo, miré a sensei con incredulidad y él me miraba sonriendo fraternalmente, pero con tono muy serio como cuando hablan con un niño que oculta su travesura. Entonces continuó: —Pero también eres, necio, terco, además de obsesivo. Pudiste decirlo antes, así todo ése estrés lo hubiéramos manejado; sin embargo todavía estamos a tiempo, no deben enterarse los medios, al menos no aún del método nuevo para concepción y menos de tu pareja, tu bebé y la familia de ambos debe resguardarse de pasquines y probables ataques. Lo más importante— Me tomó de los hombros con su brazo con fuerza, su sonrisa se amplió al decir:

—¡Felicidades Tsunoda-san! ¡Vas a ser padre!

Voy a ser padre… Eso fue lo único que pasó por mi mente.

—Tsunoda-san.

Me sacó de mi breve estupefacción y sentimiento de alegría reprimido: —Cuando me diste el informe previo a esto, me permití incluir a Muraki-san para la revisión de la posibilidad de un tratamiento contra la infertilidad, por eso te buscaba y le pedí a Muraki-san contactarte para hablarlo. Con esto sobra decir, que más que nunca lo necesitamos como ginecobstetra y especialista en infertilidad, él deberá encargarse de ahora en adelante del embarazo de Morita-san.

—¿Me dice que ése tipo debe hacerle la cesárea a Tetsuhiro?

Me exalté pero recordé que ahora sabría que su nueva paciente es hombre, quería verle la cara a ése mujeriego…hasta que recordé.

—¡Necesito irme Katsuragi sensei! ¡Gracias y estoy de acuerdo con la inclusión de Muraki! Luego hablamos.

Me levanté presuroso, tenía que ir por Tetsuhiro y pedirle perdón hasta de rodillas, ante la mirada atónita de sensei, pero pude ver una sonrisa al decirme.

—Ve por él no lo pierdas.

Mucho más animado corrí y tomé un taxi, fui primero al departamento, revolví el lugar llamándole, empecé a sentir pánico otra vez…¿Dónde fue? ¿Dónde escapó?

¿Dónde más? ¡Su casa! Salí corriendo a tomar otro taxi para ir al hogar Morita. Sabía la que me esperaba, si se atrevió a ir así era porque se ofuscó, ya podía imaginar la cara de todos cuando le vieron vestido de chica; lo peor…quizás estaba llorando, para estas horas ya sabrían con lujo de detalles toda la historia. Prácticamente arriesgaba el cuello conociendo a las hermanas de Tetsuhiro, todavía su padre es un poco menos histérico.

De pronto sonó mi celular, era un mensaje, lo abrí y gruñí bastante molesto, ¡Este no es momento para bromitas! Pensaba mientras leía:

"Estaré encantado de ser parte de la nueva faceta del proyecto Madregenesys, por cierto ya me estoy poniendo al tanto con Katsuragi sensei; encantado de continuar el seguimiento del embarazo de Morita-san, ¡Lástima que no pude estar desde el principio! Me la debes pero lo pasaré por alto por atender a tan encantador paciente, porque reitero, es lindo y no me molesta saber que me sentí atraído por un hombre, de hecho me gustan hombres y mujeres por igual. Lástima que no conocí antes a Morita-san, hubiera esperado con gusto hasta su mayoría de edad para hacer la relación más seria, jaja esto fue broma, pero bueno, así que como no es tu especialidad pero considerando que eres su pareja, podrás asistirme cuando realice su cesárea."

¡Maldito Muraki! Ahora será una molestia, pero confío en su capacidad a pesar de ser un dolor en el trasero.

En fin, mi problema ahora es enfrentar la ira de toda una familia y convencer a un muy molesto joven embarazado que me perdone por hacerle la vida imposible. Kanae me abrió pensando que era el repartidor de pizza cuando Misaki dijo:

—¡LO SIENTO TSUNODA KUN!...pero Kyoko fue muy clara, aunque tuviera que atarte no puedo dejar que veas a Tetsuhiro.

Ése rubio molesto novio de Kyoko es tan entrometido, atreviéndose a amenazarme. Me acerqué a él bastante determinado, y ya en medio de la sala Misaki al intentar detenerme me puso su mano, la tomé aplicando una llave de judo replegándole contra la pared, no le hice daño sólo lo inmovilicé.

—¡Ya basta Souichi! Suelta a Misaki en éste momento o jalaré tanto tus orejas que te las arrancaré enteras— Dijo Kyoko.

Solté al rubio tonto con gesto de molestia, el cual fui suavizando para por fin mostrar mi verdadero sentir; estaba tan desesperado, tan angustiado por no querer perder a Tetsuhiro y a mi bebé, que olvidé por un momento a su hermana mayor, la cual sí era capaz de arrancarme el corazón cuando se trataba de alguno de su familia. Realmente es una de las pocas personas que me intimida cuando se enoja.

—Kyoko-san, por favor déjame ver a Tetsuhiro.

—¡Para qué! Ya nos contó todo y el verlo llegar anegado en llanto, vestido de chica ¿Qué crees que iba a pensar? Tetsuhiro no saldrá a verte para que lo vuelvas a humillar, no necesitamos de ti ni de tu dinero para protegerle.

Finalmente estallé, quería de vuelta a mi pareja y a mi hijo, nada tenía ya que ver mi familia o el maldito escándalo, la sola idea de no volver a tenerlos a mi lado me volvía loco; quería ver sus ojos verdes y me dijera todos los insultos que me merecía hasta que se calme, aunque pase por encima del mundo entero voy a suplicar su perdón.

—Kyoko-san realmente me estás exasperando, vine hasta aquí por Tetsuhiro para hablar con él.

—¡No te le acercarás! Suficiente tuvo que aguantar el hecho que tengas tanto miedo al qué dirán por ser pareja de un hombre. Lo obligaste a seguir oculto y además lo hiciste vestirse de mujer. ¡Lastimaste a mi hermano en cuerpo y alma!

Realmente Kyoko daba miedo con ésa mirada asesina a través de sus lentes, incluso el Señor Morita está en silencio viéndonos desde el primer escalón, fue una cachetada con guante blanco.

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POV TETSUHIRO

Estaba moralmente desecho, y sólo me duché, papá me prestó una muda de ropa. Cuando salí tomé un té, por más que me ofrecieron de comer, estaba triste ya que en todo el día no probé bocado y no tuve ganas. Me dolía tanto el pecho, rodaron mis lágrimas que sentía como ácido en la cara, hasta que me dormí no sé cuántas horas, Kyoko me prestó su cuarto por ser el del fondo y más silencioso.

Descansando tranquilamente escuché la voz de Souichi, pensé que era mi mente imaginando las cosas; además no quiero verlo, no luego de lo que ha pasado, me dolía todo éste tiempo guardar silencio sobre nuestro amor, pero más me dolía el que dudara de mí al grado de lastimarme, ¿Cómo es que se convirtió en un monstruo? El recordar los esfuerzos para ocultar nuestra relación, para luego compararlo con lo que me había obligado a aceptar… migajas de afecto; todo por evitar el escándalo a causa de posición social, por lo del proyecto y mi embarazo sorpresa, encima los celos. Todo esto oscurecía el hecho de haberme salvado, de haberme dado un hermoso regalo; empezó a ponerme tan mal que creí alucinar al escuchar a Souichi, pero…Kyoko gritaba. Me levanté, puse mi oído en la puerta y agrandé la mirada, para darme cuenta que sí era Souichi quien hablaba

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POV SOUICHI

—¡KYOKO TE LO SUPLICO!— En medio de mis súplicas me aferré de la pared, mi puño derecho temblaba cerrado. La impotencia me amagó, haciéndome que desde lo más profundo de mí ser saliera todo: —Necesito ver a Tetsuhiro y…

—YA DIJE NO.

Ya no pude más, las lágrimas estaban a punto de desbordarse junto con todos los sentimientos encontrados, pero sólo prevalecía uno, el inmenso terror de perder a quien más he amado en toda mi vida. La sola idea de separarnos…no cabía en mi mente, era como si ya hubiéramos pasado por algo similar varias veces: no ver su rostro, no sentir su calor, no ser arrastrado por sus besos y su pasión. Nunca más ver los hermosos ojos verde olivo posarse en mi figura somnolienta cuando despertamos juntos…No quiero volver a sentir eso jamás, me sentiría vacío sin ti, me quitarían el aire para vivir… No me dejes Tetsuhiro. Encontrando todo la fuerza en mi corazón que me daba tu amor finalmente dije:

—¡PUES NO ME IRÉ DE AQUÍ HASTA NO VER A MI TETSUHIRO Y A MI HIJO AUN Y QUE TENGAS QUE CASTRARME !

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¿Creían que era el final ? De cierta forma lo es pues el siguiente cerrará nuestra historia en una conclusión que finalizará toda la aventura que vivieron y revivieron estos hermosos personajes de Hinako sensei. Saludos y espero sus comentarios sobre este lindo especial Mpreg de Gaby. Gracias por leernos.