Vientos! esta vez si pude subir el capitulo a tiempo, me da mucho gusto ver la aceptación que ha tenido el fic, es increíble, me hace sentir muy satisfecha y feliz. Todo esto es gracias a ustedes que han llegado a leer la historia hasta este punto, que esperan semana tras semana a que mi cerebro funcione jijiji y sobre todo que ponen su opinión de la historia, muchas gracias por todo ese apoya, por sus palabras y por leer. Saludos.


Capítulo 21

-Hey descerebrada, ¿Qué haces con todos esos libros? – Johanna como siempre entraba sin tocar.

-Hola Jo, también me da gusto verte – replique mientras seguía buscando.

-¿Cómo esta bizcochito? ¿Se ha comportado hoy? –

-Si, ha estado algo inquieta, aun no entiendo cómo se mueve tanto con tan poco espacio que tiene –

-Por eso se mueve, ya no encuentra posición – Jo se encogió de hombros viendo fijamente mi barriga.

-Puede ser, eso me pone nerviosa y ansiosa –

-No empieces con tus crisis, todo saldrá bien, en verdad descerebrada estas peor que Annie cuando iba a tener a Finnick, urge que tu madre llegue para que estés más tranquila –

-Oye, esto ha sido difícil de asimilar, yo creo que a cualquiera le pasa – me defendí molesta.

-Pero es que tu… - Johanna negó con la cabeza – en verdad deberías de disfrutar, tienes a Peeta, esa pequeña los adorara y serás una buena madre, ve lo que hiciste con Prim, creo que no la dejaras ni tomar el sol con tal de protegerla, pero serás una buena madre, así que cálmate quieres –

Sus palabras me dejaron descolocada, sentía que mis mejillas ardían por todo lo que dijo, así como también no tenía ni la menor idea de que contestarle, por lo que nos hundimos en un silencio profundo durante un buen rato, viendo los libros que tenía en el regazo mientras ella sacaba la bolsa con la manta a medias que ambas hacíamos en ratos.

-¿Qué es lo que estás haciendo? – dijo después de un buen rato, sin dejar de ver las puntadas que hacia.

-Estoy investigando para tener los mejores argumentos para que Peeta acepte mi propuesta del nombre –

-No puedo creer que no se decidan, te soy sincera, pensé que le dejarías el honor de decidir, finalmente es su regalo de cumpleaños – ella levanto varias veces las cejas.

-¿Te has dejado convencer? ¿Te mando de emisaria? – dije muy sorprendida.

-No, solo es un comentario, ¿él uso ya ese argumento? –

-Si, en un par de ocasiones – medite un poco la situación.

-Pues me extraña que no te convenciera, ¿Qué de plano está muy feo el nombre que él eligió? Hay dos o tres que me gustan pero… - se encogió de hombros.

-A mí lo que me preocupa es que a ella le guste – señale mi vientre.

Johanna solo rodo los ojos – pues al paso que vamos dudo que le guste bizcocho o panquecito, incluso preciosa – se burló.

-Al menos es mejor que el de Effie creo – reí al recordar la sugerencia de Effie.

-Eso no es un nombre, ¿Peka? – Ambas reímos – solo a ella se le ocurriría algo tan absurdo –

-Pero no hay que volver a reírnos porque eso la enfada, dice que somos malagradecidos e incluso Haymitch nos ha regañado por no tomar en cuenta su opinión – negué con la cabeza – y mira que eso es increíble –

-Pues el de Katsura a mi gusta Kat, ese nombre que eligió Peeta va muy bien –

-Es bonito, tiene que ver con las plantas y todos eso, pero suena muy parecido a mi nombre, ¿no lo crees? –

-¿Y qué con eso? A tu madre también le gusto ese –

Johonna esta vez me hizo dudar, estaba convencida de todos mis argumentos para convencer a Peeta, pero ahora que ella mencionaba que les gustaba ese nombre me ponían en duda, también estaba la situación de que mi decisión de tener hijos había sido impulsada para darle un regalo a Peeta, esta pequeña bebé era su regalo, tenía mucho derecho en nombrarla.

-Oh vaya ya es tarde, Daniel y Fred ya deben de estar listos para ir a casa –

-Si está bien, dile a Daniel que no me abandone – sonreí al pensar en el pequeño que tenía varios días que no veía porque se iba a jugar a casa de unos amigos por las tardes o Johanna lo regularizaba en sus tareas.

-Claro ese bribón vendrá mañana, suficiente de irse con amiguitos –

Pase el resto de la tarde sola, nuevamente hablando con la bebé, para ver si me ayudaba a decidirme por el nombre, incluso le pregunte si le gustaba el nombre de Katsura, esperando ver si reaccionaba o hacia algo al respecto, como cuando Peeta le hablaba o yo reía, pero no tuve éxito, porque estuvo muy tranquila, durmiendo seguramente.

Cuando Peeta llego me encontró diciendo los diversos nombres, le explique que era para ver si tenía alguna reacción con alguno, para que nos indicara si le gustaba o no.

-Vaya Kat buena idea – Peeta se sentó a mi lado para inclinarse y empezar a decir los nombres – hola bebé, ¿quieres escuchar tus nombres? – inmediatamente la pequeña reacciono a su voz.

-Ya despertó, al fin – dije emocionada por ver como nuestra bebé sabía perfectamente quien le hablaba.

-a ver – Peeta me vio divertido – ¿te gusta Katniss? – Susurro sobre mi vientre, que al instante se movió - ¿y bien? – Volteo a verme – se movió no es así –

-Si pero siempre se mueve con tu voz –

-No siempre – sus ojos reflejaban orgullo – ¿bebé te gusta… Katsura? – Esta vez la pequeña se movió mucho – ves hasta yo la sentí emocionada –

-No es justo, yo lleva gran rato diciéndole los nombres y no hizo nada, prueba con uno de los míos –

-Ok, está bien – Peeta se levantó y me dio un fugaz beso en los labios - ¿qué me dices de Phal? – Nuestra hija volvió a moverse, aunque fue más leve – mmm no creo que no, se movió muy poco –

-Pero se movió, a lo que me refiero es que se mueve porque le digas cualquier cosa –

-No, a ver pequeña ¿te gusta Peka? – el río sonoramente.

-¡Peeta! –

-Ves en ese no se movió para nada, creo –

-Se está moviendo, pero es por mi risa –

-Bueno sigamos entonces – Frotó con ternura mi vientre - ¿te gusta… Ehretia? – negó con la cabeza –

-Se movió – alegue.

-No bonita, creo que esta decisión entonces la tomaremos nosotros –

Nuestra discusión fue interrumpida por el sonido del teléfono, así que no pudimos empezar a tratar de ponernos de acuerdo nuevamente.

-Hola – fue Peeta quien levanto la bocina – hey Delly, espera te pongo en alta voz –

-Holaaaaaa – la estridente voz de Delly se escuchó por toda la estancia, incluso la bebé pego un brinco.

-¿Cómo estas Delly? – sonreí a mi esposo que rodaba los ojos al escuchar a su amiga.

-Oh muy emocionada, ayer Minely dijo mamá o bueno algo parecido – el entusiasmo de Delly nunca acababa, era una mujer muy fuerte y sobre todo, feliz.

-Vaya, ha de estar enorme – Musito Peeta

-Si, crece tan rápido, en cuanto pueda les hare una video llamada para que la vean, esta preciosa-

-Eso sería muy bueno, ¿tu mamá como esta? – me dio una gran ternura escucharla hablar de ese modo de su hija, era obvio que estaba muy orgullosa de su pequeña.

-Oh, feliz, ya sabes como toda abuela, no me canso de reprocharle ahora yo, porque renegó mucho de mi decisión, pero le digo que si hice mal y lo que me contesta es… -

-Claro que no – respondió Peeta.

-Exacto, está igual de fascinada que yo – contesto Delly

-Me alegra mucho escuchar eso, seguro que Minely será una nena consentida –

-Katniss, tenlo por seguro – a leguas se escuchaba que Delly sonreía – pero díganme, ¿Cómo van ustedes?, ya falta muy poco –

-Sí, estamos muy emocionados, pronto nuestra bebé estará con nosotros- Peeta dijo con singular alegría.

-Paul dice que todo va bien, se mueve mucho – agregue.

-Es que es la cosa más hermosa, sentir como algo se mueve dentro de ti, oh Katniss cuando la tengas en tus brazos será… no tengo palabras –

-Será lo mejor del mundo, poder al fin cargarla, besarla – no me cansaba de ver a mi Peeta con ese brillo, era en esos momentos en los que más gusto me daba haber tomado esa decisión, en haber dado ese paso, para poderle ver tan feliz y pleno.

-Por supuesto, aaahhh – Delly pego de repente un gritito – esto es tan emocionante, y nuestras hijas no se llevaran mucho tiempo, serán amigas –

-Tienes que venir al distrito – le dije – claro también tu madre – agregue al pensar en Delly sola con su pequeña en trenes o aerodeslizadores, si me ponía ansiosa con Annie viajando sola con Finnick, peor con Delly y esa pequeña, siendo su madre algo… arrebatada y despistada.

-Si, pero tendrá que ser con Minely un poco más grande, tengo que organizarme en el trabajo, aparte ustedes seguro están saturados de visitas –

-Creo que tienes razón, es importante que tu hija tome fuerzas, pero no dejes pasar mucho tiempo – Peeta empezó a acariciar mi vientre mientras hablaba.

-No, claro que no, aparte con lo rápido que se pasa el tiempo, verán que pronto estaré ahí, para conocer a… ¿al fin decidieron su nombre? –

Peeta y yo nos volteamos a ver, tratando de darle una contestación a Delly pero al parecer aún no había nombre, incluso necesitaba exponer mis argumentos para de una vez por todas decidirnos, aunque Jo me había dado un buen argumento para dejar que Peeta eligiera el nombre.

-No Delly, puedes creerlo, pero al parecer nuestra hija tendrá dos nombres – yo veía fijamente a Peeta, que abrió mucho los ojos al escucharme – porque como no nos decidimos tendrá que ser uno de él y otro mío –

-Vaya, ese es un buen acuerdo, solo vean que si combinen, porque cuando yo tuve Minely una chica que también tuvo a un niño le puso dos nombres, espantosos los dos, por cierto – Delly estallo en risas.

-Uff, deberías de oír los que nos han sugerido – Peeta a pesar de hablar me veía muy serio. Empezó hablar solo moviendo los labios, sin emitir ningún sonido -¿dos nombres? – me dijo muy intrigado.

-Me imagino – agrego Delly.

Esa noche ya no pude exponer mi punto a Peeta, debido a que terminamos de hablar muy tarde con Delly, diciéndonos cada detalle de su hija, todo lo que hacía y decía, incluso la puso al teléfono para ver si lográbamos escuchar algún sonido, que termino siendo su llanto. Nos dijo que otro día mejor nos haría una video llamada, pero esa tendría que ser en casa de un amigo porque no contaba con el aparato para poderlas realizar.

-Así que dos nombres – Peeta abría la cama para que descansáramos -¿Cuándo acordamos eso? –

-Bueno, en vista de que no llegamos a nada, creo que va ser lo más viable –

-Pero como la vamos a llamar, ¿por los dos nombres? –

-Oh Peeta no lo sé, pero si tu no cedes y yo tampoco entonces ¿Qué vamos hacer? – de repente me sentí algo irritada, al parecer las hormonas hicieron muchos estragos con mi estado de ánimo, el cual cambiaba repentinamente sin fijarme.

-Es que… no es posible que no nos pongamos de acuerdo en esto, se trata de nuestra hija – En ese momento me di cuenta porque siempre estábamos de acuerdo o más bien porque antes de todo esto llegábamos a un acuerdo rápido; era porque Peeta siempre cedía, yo era muy raro que lo hiciera, la prueba esta que tardamos más de 10 años en decidir tener un hijo, principalmente por mi culpa. Él hacia todo más fácil para mí, siempre me complacía, aunque también él tenía sus métodos de persuasión con todas esas lindas palabras que siempre tenía para mí.

-Peeta, yo creo que sería lo más sano o bueno… - Me pregunte si esto lo estábamos haciendo más enredoso que nada, si lo mejor era dejarlo escoger como había dicho Jo.

-Mira, hagamos una cosa, descansemos, mañana tenemos consulta, así que debemos dormir –

-Sí creo que si – me sentía algo mal por todas las conclusiones a las que había llegado.

-Pero una cosa si Kat, mañana esa bebé tendrá que tener nombre, pase lo que pase –

-Sí, es justo para ella – no entendía muy bien que me pasaba, pero tenía ganas de llorar, ver a Peeta molesto no ayudaba en nada, al parecer mi idea de los dos nombres no le había gustado del todo.

-Oh bonita ¿Qué pasa? – él dio la vuelta y estuvo en un segundo junto a mi lado.

-Nada… solo que, creo que te molestaste porque sugerí lo de los dos nombres –

-Claro que no, es un buen acuerdo, solo me sorprendiste, ven acá – Él se sentó y me jalo para ponerme en su regazo, me abrazo con fuerza, incluso nuestra pequeña protesto por el apretujón que me dio –ups lo siento -

-No, no pasa nada – conteste aun con un nudo en la garganta, que lejos de quitarse aumentaba por mi impotencia de no poder controlar mis emociones, de dejar que de un momento a otro me sintiera así.

-Vamos Kat, no te pongas así, todo está bien, decidiremos el nombre y verás que al final solo nos reiremos de toda esta situación, no quiero verte así –

-Es que no me puedo controlar, creo que las hormonas me afectan mucho –

-Hey, no – él levanto mi rostro entre sus manos y junto su nariz con la mía, para vernos fijamente a los ojos – no llores, siento horrible verte así, estamos en una situación de felicidad, por favor no dejes que estas nimiedades te afecten, es solo su nombre, quien sabe a la mejor nosotros escogemos el mejor nombre del mundo o el peor, pero al final lo que importa es que ella estará con nosotros –

-Si tienes razón – dije más tranquila.

-No quiero verte llorar bonita – Peeta empezó a pasar su nariz por mi mejilla y mentón – te amo – susurro sobre mis labios.

-Yo también te amo – correspondí el beso, tranquilamente, tierno, con roces tan leves que a la vez provocaban un escalofrío por todo mi cuerpo. Su sabor a canela nunca desaparecía, así como también la suavidad de sus carnosos labios – de verdad – dije entre besos – no sé qué hubiera sido de mi sin ti – me aferre él hundiendo mi dedos entre su cabello rubio, el cual estaba justo como a me gustaba, no muy corto pero tampoco largo, era el punto medio donde mejor se veía, donde se veían sus rizos desordenados. Él acepto mi beso de muy buena gana, sujetando con una mano mi rostro mientras que el otro estaba envolviendo mi espalda. Sentir su dedo pulgar pasear una y otra vez sobre mi mejilla, me reconfortaba mucho, era una leve caricia que decía muchas cosas, que mostraba lo increíble y tierno que podría ser mi esposo.

Nuestro beso se fue intensificando, dejando que nuestras lenguas tuvieran un baile, encontrándose una y otra vez, aunque ya se conocían a la perfección a través de todos estos años. Llego el momento que Peeta cambio su mano de mi rostro a mis piernas, subiendo mi pantalón del pijama, con un sutil roce a su paso, haciendo que mi cuerpo hormiguera y me sintiera mucho mejor que hace unos instantes, olvidando prácticamente mis ridículas lágrimas.

Fuimos interrumpidos por un fuete movimiento de nuestra hija, al grado que Peeta también lo sintió, no solo porque sorpresivamente me queje en sus labios, sino porque también sintió el empujón de lo que al parecer fue una patada.

-Eso debió doler – dijo sonriente.

-Creo que no le gusta que acapare a su papá – me sobe mi vientre -¿Qué pasa bebé? – nuevamente se movió, pero esta vez más tranquila.

-¿quieres que mami se acueste ya? – Peeta esta vez acaricio mi cabello.

-Creo que es lo mejor, como dices mañana tenemos que madrugar para la cita – intente bajarme del regazo de Peeta pero no me lo permitió.

-¿Estas bien? – dijo abrazándome esta vez con más cuidado de no aplastar a la bebé.

-Sí, gracias a esos besos me siento mucho mejor – roce nuevamente sus labios.

-Eso me tranquiliza mucho – susurro recibiendo mi beso.

-Auh – me queje al sentir otra patadita – está bien nena, ya nos vamos a dormir –

-Es una acaparadora de atención – Esta vez Peeta me permitió levantarme para que ambos fuéramos a la cama, para descansar y prepararnos para un día de citas, trabajo y sobre todo de decisiones.


N/A: O sea que bueno que iba a ser una historia mas corta que las otras, no lo puedo creer que llevemos mas de 20 capítulos y mas de 200 reviews jajaja es genial pero se suponía que esto iba a ser mas corto, aunque mis dedos no lo han permitido, se les ha ido la mano jijij, he analizado un poco la historia y creo que se esta prolongando mucho, pero créanme ha sido sin querer. Espero sus comentarios, saben que es mi motorsito, no me canso de decirlo. Cuídense mucho, nos estamos leyendo.