CAPÍTULO FINAL: CUALQUIER COSA QUE NOS ESPERE LA DISFRUTAREMOS JUNTOS HASTA VOLVER A ENCONTRARNOS.

Lo miré de pie en las escaleras de su casa con la mirada triste, los ojos hinchados por llorar, yo tenía la culpa de todo, siempre arruino las cosas, nunca he sido lo que todos esperan de mí. Soy un fracaso para todo, para mis padres puesto que de nada sirvió que invirtieran tanto en mí ya que ahora los defraude y por un experimento mi carrera se vaya a la basura. A causa de ocultar a Tetsuhiro, por este horrible miedo que corroe mi alma, me odio, me odio con todas mis fuerzas, por rechazar este tierno amor que viene de mi pequeña familia de dos, mi única y real familia para cuidar y proteger.

— ¿A qué vienes? Prefiero que no vuelvas. Me haré cargo de mí bebé, no tienes que sufrir por ocultarnos, mi familia no se avergüenza como tú. — Dijo Tetsuhiro agachando la mirada, su cabello ahora tapaba sus ojos, los cuales seguramente tendrían lágrimas.

— No seas así, lo siento ¡Maldición yo te amo! Los amo a ambos. Si lo que necesito para que vuelvas es que lo grite, así lo haré. Les diré a todos en la universidad, en el hospital, en el mundo entero; lo haremos formal, sólo necesito que tú te quedes conmigo.

— Nos heriste. Me obligaste a vestir de mujer y no te bastó, de todas formas actuaste como un loco acusándome de algo que no hice. ¡No quiero ir contigo!

Sentí mi corazón romperse en partes, las partes más valiosas e importantes de toda mi vida se destrozaban, no tenía idea que decir para tranquilizarlo, lucía muy enojado, quizá me detestaba pero de alguna forma comprendí que la única cosa que me interesaba ahora era suplicar por su perdón. Tuve la sensación de que todo esto había pasado antes, me rechazaba sin importar lo que yo le dijera. En medio de lágrimas que brotaron sin detenerse dije:

— Por favor, haré lo que quieras, todo lo que quieras, sólo dime qué necesitas. ¡Tetsuhiro mírame a la cara! No me digas que olvidaste que hemos sido compañeros desde siempre, el bebé que llevas dentro de ti es el fruto de nuestro amor, son mi mundo. Eres lo único que necesito, siempre he estado tan solo, mi única motivación para realizar cualquier cosa eres tú; desde que te miré en el patio del jardín de niños la primera vez, cuando nos dimos nuestro primer beso y la primera vez que supe que te amaba con todo mi corazón. Quiero conocerlo, sé que lo amo, los amo a ambos, son todo lo que quiero de la vida.

Finalmente me miró, no se veía enojado, sino más bien herido por mi comportamiento, quise suponer que no me abandonaría. Entonces continué:

— Vamos a casa Tetsuhiro.

Todos se quedaron en silencio, nos miraron y esperaron a que Tetsuhiro dijera algo, se volvió un mar de lágrimas antes de hablar, la pequeña Kanae corrió a abrazarlo. Kyoko me miró enojada.

— Vez lo que consigues, le haces más daño ¿Lo que quieres es que enferme? — Expresó Kyoko enojada.

— No llores hermano por favor, le hace daño a tu bebé. — Le dijo Kanae mientras lo abrazaba.

Kyoko parecía dispuesta a sacarme a patadas.

— Mejor vete… — Expresó siendo interrumpida por el señor Morita.

— Cálmate Kyoko, todavía no sabemos que piensa Tetsu-kun.

Entre tanto él abrazaba a su hermana, sin responderme nada, gracias a eso me percaté que yo no era necesario para él, quizá estarían mejor sin mí, sólo sirvo para lastimarlo, por lo que dije:

— No llores más, me haces pensar que realmente no me quieres a tu lado. No sé qué será de mí sin ti. Siento haberte molestado. Necesito escucharlo de tus labios, es la única forma de deshacerte de mí. ¿Quieres que te deje en paz y no vuelva?

Soltó a su hermana Kanae y bajó las escaleras pasando a un lado de su hermana Kyoko que se interponía entre nosotros. No podía ver sus ojos puesto que su rostro algo agachado se los tapaba con el cabello. Tomó mis manos:

— No quiero… No te vayas, lo único que necesito para ser feliz es a ti, pero no a la soledad en la que me tenías confinado. Yo también recuerdo al Souichi que me dijo que me amaba antes de que yo supiera que eso que llevaba por dentro era amor. Recuerdo cada beso, cada caricia y no quiero perderte, por las cosas buenas que hiciste me quedaré a tu lado, sin embargo me gustaría que volvieras a ser tú, el chico estudioso que terminaba los deberes lo más pronto posible para pasar la tarde conmigo. El que buscaba cualquier momento y cualquier rincón para besarme, para hacerme sentir amado, para compartir la dulzura. Vamos a ser tres, así que ahora necesito más de ti.

— ¿Esa es la condición para quedarte conmigo?

— No es una condición, es una súplica, hazlo por amor no por obligación.

— Pero claro, por todo el amor que les tengo, cambiaré lo prometo. Voy a estar ahí para verlo dar sus primeros pasos, para escuchar su primera palabra y hasta cuando nos pregunte por qué nos amamos. Le diré que es algo mágico que se siente una vez en la vida por una persona especial.

No terminé de decirlo y ya tenía a Tetsuhiro colgando de mi cuello abrazado con su vientre frotándose contra mí, parecía que ambos me abrazaron. En eso escuché la voz del estúpido Misaki novio de Kyoko.

— ¿Qué hago entonces ahora mi amor? ¿Él ya no se va?

Con una de mis manos que abrazaban a Tetsuhiro le hice una señal obscena con el dedo medio sin que mi amado pudiera notarlo si quiera; sólo Kyoko y Misaki.

— Vámonos Misaki, creo que todo esto está bien ahora. Más te vale no hacerlo sufrir o te las verás conmigo.

El regaño de Kyoko era válido, no pude más que asentir un poco puesto que no me liberaban del tierno abrazo.

— ¿Chicos podemos hablar? — Dijo el señor Morita.

Tetsu me soltó y caminamos hasta la sala donde nos hizo la seña para sentarnos pero antes dijo:

— ¿Chicas por favor nos dan privacidad?

— Hay papá nunca podemos ver nada interesante. — Expresó Tamyko.

Tamyko y Kanae subieron a sus habitaciones y su mirada volvió a nosotros.

— Chicos yo pensé que me tenían confianza, esperaba que cosas como estas pudieran ser habladas conmigo, tampoco sugiero que lo gritaran a los cuatro vientos, pero decirme en privado, en primer lugar sobre su relación y luego sobre mi nieto, es algo que debe hablarse entre familia. Ambos son mis hijos, ya lo sabes Sou-kun tu eres familia, ahora que te unen los lazos de sangre a través del bebé no deberías dudarlo. Comprendo que a veces estuve muy ocupado con la panadería pero siempre procuré convivir con ustedes, como harán en retribución con este pequeño, van a procurarle atención, mucha atención. ¿Alguien tiene algo que decir? — Preguntó el señor Morita acusatoriamente.

— Papá… yo… Souichi y yo somos novios desde hace varios años.

Sentí ganas de golpearlo de no ser porque estaba embarazado y su padre nos miraba. Entonces decidí hablar yo:

— Señor Morita yo.

— Dime papá, por favor.

— Papá Morita, las cosas siempre fueron confusas entre Tetsu y yo, fue bastante inocente hasta que un día descubrimos sentimientos distintos, yo nunca tuve otros amigos pero aun así supe que esto era algo más que amistad; comprendí que lo amaba.

De inmediato me sonroje al decir esa frase, es la primera vez que lo dije de una manera razonada y tranquila delante de otra persona.

— ¿Y tú Tetsuhiro? ¿También lo amas?

— Con todo mi corazón.

— Bueno eso es todo lo que necesito saber para felicitarlos. ¡Voy a ser abuelo! Aunque están algo jóvenes creo que lo harán bien, lo único que necesitan ya lo tienen, el amor incondicional es lo principal, además que ya han vivido juntos tantos años creo que se llevan genial para ser una pareja, me han engañado pensé que sólo eran como hermanos.

— En parte es así papá, pero es más grande el sentimiento, como si quisiera que fuera por completo mío.

— Bueno chicos no es necesario que me cuenten todo, hay cosas que prefiero tener en el misterio. ¿Pero desde cuando son pareja?

— Nunca fue algo formal, quizá después de que descubrimos los besos, ¿no crees Sou-kun?

— ¡Qué no ves que avergüenzas a tu padre! — Dije para hacerlo callar, yo era el más avergonzado.

— No es algo malo chicos, por mí pueden besarse, no me molesta, pero su intimidad si preferiría que la mantuvieran en privado. Aunque es evidente cómo funcionan las cosas, por el bebé.

Me reí que el señor Morita creyera que soy quien domina en la cama, menos mal que Tetsu es tan despistado que no entendió, entonces dije:

— No quiero interrumpir pero me gustaría llevarme a Tetsu a casa para que descanse.

— No se preocupen, vamos los llevaré en mi automóvil. — Dijo el señor Morita bastante feliz.

Al llegar a casa el señor Morita no bajó del auto, comprendió que teníamos que hablar en privado y así fue al entrar a nuestra casa. Supliqué agachándome tomando su mano entre las mías:

— Discúlpame, no pensé que podría lastimarte ¿Me perdonas?

— El bebé también sufrió por tu culpa.

— ¿Me perdonan?

— Si pero quiero que seas más amoroso como nuestra primera vez.

Comprendí al instante su insinuación, lo besé con ternura para tocar bajo su vientre hasta endurecer con mi mano su eje, bajé el cierre, me agaché y succioné su erección hasta que me detuvo:

— Detente que no puedo seguir de pie.

Intenté cargarlo pero pesaba demasiado, por lo que caminamos hasta mi habitación para terminar con nuestras demostraciones afectivas.

Por la mañana despertar con Tetsu luego de tantos problemas, comprendí que debería mimarlo más que nunca, está por entregarme una muestra de la maravillosa unión que nos enlazará de por vida, un bebé que crecerá para amarnos y recibir nuestro amor.

Me levanté a preparar el desayuno y pensaba hacer algo totalmente nutritivo, pues soy su médico, además las ensaladas son simples de hacer para un principiante como yo; sin embargo preparé también unos huevos para acompañar, con pan tostado, no sabía si le agradaría aunque come como salvaje últimamente.

El pobre Tetsu todavía seguía durmiendo, quien lo viera tan tranquilo después de las cosas que me hizo el día anterior, yo debería ser quien estuviera cansado. El desayuno estaba listo y es necesario despertarlo puesto que debo partir al hospital. Me aproximé al hermoso rostro durmiente, su pansa sobresalía de la playera que portaba, dormía de lado hacía la orilla, justo cuando iba a sacudirlo para despertarlo vi una patadita en su vientre que se descubría, seguro reclamaba por hambre, coloqué mi mano sobre ese diminuto pie que se empujaba sin hacer reaccionar al durmiente. Mi interior se llenó de alegría, de tanta paz de imaginar lo que percibe Tetsuhiro con esa vida creciendo dentro de él, mi pequeño bebé reclamando por sus derechos, es seguro que se parece a mí, lo amo tanto y todavía no lo he podido ver. Aproximé mi rostro hasta el piecito para tenerlo cerca hasta que la mano de Tetsuhiro me acarició el cabello.

— Buenos días Sou-kun, a ti y nuestro bebé que ya te saluda. Es lo más lindo que he visto, a ti notando al pequeño.

— ¿Cómo sabes que será un niño?

— Tengo la sensación de que será así.

— Siempre los noto a ambos, es sólo que… ya lo sabes me da pena que me veas haciendo estas cosas ridículas.

— No son ridículas, son las cosas por las que te amo, por ese corazón tan tierno debajo de todo ese mal genio.

¡Mi mal genio! Iba a gritar, pero luego sus ojos verdes bajaron a tocar a nuestro bebé doblegando mis emociones hasta hacerlas apacibles; suspiré y luego dije:

— aaaahhh… Como digas.

— Dime que nos amas.

— Los voy a amar más si te levantas a desayunar mientras termino de arreglarme para irme al hospital.

— ¿Qué hiciste de desayunar? — Preguntó con rostro preocupado.

— Vas a comer de todo, no quiero que sólo comas cosas dulces, es por nuestro hijo, debes comer saludable.

— ¡No es justo! No ves que él hace que se me antojen cosas.

— Bueno yo no sé preparar muchas cosas; así que hice huevo, pan tostado y ensalada… No pongas esa cara, si no te parece en la tarde vamos a comer a un restaurante, pero mientras desayuna eso.

Resignado se levantó trabajosamente, tengo la sensación de que su parto llegará muy pronto puesto que su cadera y su útero no resistirán al bebé mucho tiempo.

Mientras acomodaba mis cosas en la mochila escuche en la mesa:

— Hay noooo, esto es horrible.

— Te comerás esa ensalada, ya fue suficiente de cosas que te engordan innecesariamente. — Grité desde la habitación.

Tenía todo casi listo para partir, de vez en cuando miraba a Tetsu con su ensalada, comiendo a regañadientes y lo reprendía, hasta que el timbre nos interrumpió:

— Papá Morita, Kyoko.

— Buenos días Sou-kun.

— Buenos días, ¿vienen a cuidar de Tetsu?

— ¿Tu vas al hospital verdad?

— Efectivamente, estoy casi listo para partir, él está comiendo su ensalada en la mesa. Adelante por favor.

Entraron juntos a la casa.

— Hermanaaaa, me obligan a comer ensalada, ¿Puedes hacerme algo rico?

— La ensalada es buena para él y el bebé. — Respondí molesto.

Miré la sutil seña de Kyoko para Tetsu sobre la comida y me percaté que estaba en buenas manos, comer algo preparado por su hermana chef es mejor que las cosas simples que yo hice, solo que:

— Más te vale hacerle algo nutritivo, ya está muy pasado de peso, además necesita vitaminas y minerales. Pero también hazle algo rico para que sea feliz.

Su padre y Kyoko rieron de escuchar mis palabras de resignación. El señor Morita observaba atento a las reacciones de todos.

— No te preocupes Sou-kun comprendo, lo voy a cuidar bien, no sólo a mimarlo. — Respondió Kyoko.

Tomé mis cosas y dije:

— Regreso por la tarde.

— ¿Te vas así nada más? — Dijo en tono sensible casi llorando chantajistamente.

Volví y ante la atónita mirada de su padre y hermana le planté un beso simple que lo asombró, sin embargo sonrió ampliamente.

— Te quiero. — Dijo Tetsu.

Me erizaba la piel hacer cosas así, aunque son importantes para él.

— También yo a ti. Ya sabes, si te sientes mal llámame; el celular lo llevaré a todas partes.

— Lo cuidaremos bien hasta que regreses Sou-kun.

Sonreí ante las palabras del señor Morita, cuidaban lo más preciado… mi pequeña familia.

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POV TETSUHIRO

Me trató tan mal, me hizo sentir tan triste con la desconfianza y los celos que tenía de mí junto con sus rechazos hacia nosotros me dañaban, hacían que mi bebé saltara en mi vientre, me preocupaba eso que decían sobre los bebés que dan vueltas enredándose en el cordón umbilical, sin embargo ya me han dicho que es malo sugestionarse con todo, ya hemos ido tantas veces a revisar que todo esté bien. Aunque ahora que quizá estemos separados no sé qué será de mi bebé, que tal si todo sale mal y no pueden salvarlo, Sou-kun es tenaz, es la persona más lista que conozco, ha conseguido salvarme de morir con la enfermedad que se suponía incurable. Mi padre y hermanas finalmente se enteraron que estoy esperando un bebé, además de que él me ha rechazado y obligado a vestirme de mujer. No quiero que se termine nuestra relación aunque creo que lo mejor para nosotros es estar separados para su tranquilidad y la mía.

Reflexionaba sobre la posibilidad de no estar juntos nunca más hasta que miré su rostro decidido, la misma mirada que puso al encontrar la cura para mi enfermedad, la misma también cuando me enteré de la noticia de ser padre. ¿Realmente es conveniente para él estar atado con alguien y con un hijo? Entonces decidí desanimarlo por su bien y por el mío, pero su respuesta tan sincera y llena de sentimientos no podía más que mermar mi decisión.

— No llores más, me haces pensar que realmente no me quieres a tu lado. No sé qué será de mí sin ti. Siento haberte molestado. Necesito escucharlo de tus labios, es la única forma de deshacerte de mí. ¿Quieres que te deje en paz y no vuelva? — Expresó tristemente Sou-kun.

No iba a dejar que se marchara luego de decirme que mi bebé y yo somos su mundo, además de que se enamoró a primera vista de mí. Tantos recuerdos que morirían y tantos sueños que no vendrían si él se marcha. Descendí por la escalera hasta tenerlo cerca, Kyoko intentó interponerse pero pasé junto a ella hasta llegar a él para pedirle que se quedara conmigo. Luego de abrazarlo papá habló con nosotros, finalmente pude escuchar la confesión de amor delante de alguien más.

La mañana siguiente después de pasar gran parte de la noche haciéndole el amor en formas como nunca pensé que él me permitiera con tal de que mi vientre no nos estorbara, descubrí una parte de él aún más linda de lo que nunca imaginé, hablaba con nuestro niño, sus manos acariciaron mi pansa y sonrió tan feliz que lo interrumpí rozando sus cabellos con mis dedos.

El desayuno estaba realmente horrible, no podía comer algo tan insípido, tengo ganas de preparar algo mejor pero no puedo despreciar sus atenciones, además me siento algo cansado por una noche como la de ayer que fue tan exhaustiva pero satisfactoria. Mientras comía, mi familia llegó para cuidarme aunque esta vez sentí tanta felicidad de que él me diera mi lugar enfrente de ellos con un beso de despedida.

Mi adorada hermana me preparó una comida increíble, traía varios ingredientes que al convertirlos en mi desayuno tenían un sabor asombroso, luego de eso partimos al centro comercial puesto que papá pensó en darnos muchos regalos para el bebé, así que caminamos horas hasta que notaron mi incomodidad y cansancio. Todo ese día me he sentido tan cansado, a pesar de ver y comprar cosas para mi pequeño como calcetines, zapatitos, todo tipo de mamelucos, tina para baño, andaderas, carriola, tantas cosas que me compraron. Muchas las compraron papá y Kyoko mientras me senté a comer postres en las zonas de descanso de la plaza comercial, un ligero dolor me molestaba un poco pero decidí ignorarlo pues no había pasado tan agradable rato con mi familia desde hace algún tiempo.

La tarde ajetreada terminó en el departamento con la cena que Kyoko preparaba en la cocina mientras yo me recosté en el sofá a descansar, no obstante con la llegada de mis dos queridas hermanitas Kanae y Tamyko no me permitían relajarme completamente llenándome de preguntas sobre el bebé, nombres y cosas que todavía no tengo idea de cómo hacer. Sou-kun apareció para cenar a nuestro lado, no pude ni levantarme del sillón, pero lo miré algo molesto con un par de bolsas en las manos, supongo que con comida del restaurant que está frente al hospital. Se dirigió a la cocina sin saludarme mirando seriamente a mis hermanas las cuales no notaron su presencia, pasó cerca de papá y puesto que leía el periódico no lo saludó hasta entrar directamente a la cocina con Kyoko. Salió con un rostro todavía más enfadoso, el cual no cambió ni cuando papá lo saludo:

— Buenas noches Sou-kun ¿todo está bien?

— No se preocupe señor Morita. — Expresó fríamente sin mirarlo a la cara.

Se sentó en una silla junto a mí, diciendo a mis hermanas:

— Buenas noches.

— Buenas noches Souichi-kun. — Respondieron en coro.

Mi padre un hombre muy listo las llamó de la sala hasta el comedor para dejarnos hablar:

— Chicas, vengan un segundo.

Entonces Sou-kun me dijo en voz baja:

— Tu hermana es un fastidio, pensé que estaríamos tú y yo en la noche pero ahora compartiremos el departamento con toda la tropa. Espero que se larguen luego de la cena pues quiero estar a solas.

— No seas grosero Sou-kun ellos están emocionados por el bebé.

Respiró profundo calmando su ira y se fue directo a la habitación, por mi parte no tenía ganas de discutir ni de seguirlo, por lo cual esperé hasta que Kyoko nos llamó a cenar, puso los platos y fui a la habitación a decirle:

— Sou-kun ven a cenar.

— No tengo hambre.

— Anda hazlo por mí, me lo debes.

— Maldición, como tú quieras.

Caminamos hasta la mesa donde Kyoko nos sentó separados ocasionando todavía más molestias en Sou-kun, quedando ella de un lado y papá del otro. La comida en silencio no era buena señal, me angustiaba verlo molesto y conteniendo la ira por mí. Kanae intentó romper el hielo con las historias de su escuela pero todo fue inútil ya que sólo charlaba con papá, el cual sonreía cariñoso a todos nosotros, hasta que Kyoko dijo a Tetsu:

— Creo que debemos llevarte a casa para cuidarte bien, aquí pasas mucho tiempo solo y él trabajando, además no sabe cocinar y tú pareces estar cansado con tu embarazo.

— ¡No te atrevas a decidir sobre nuestras vidas! ¡Él se quedará aquí y es todo! — Aseveró Souichi levantándose de la mesa, azotó las manos contra ella en señal de su total desaprobación.

— Calma chicos no se pongan así. Kyoko, nuestro Tetsu es el único que puede decidir dónde vivir y no te sobresaltes Sou-kun ella es bien intencionada solo quiere proteger a su hermanito. — Intervino papá.

Antes de marcharse Souichi respondió:

— Lo siento señor Morita debo estudiar y perdí el apetito.

Lo seguí de inmediato hasta la habitación, al llegar ahí le grité.

— ¡Que ocurre contigo! ¡No puedes ser educado por lo menos cinco minutos!

— Tu hermana me saca de quicio parece que me detesta.

— Ella te aprecia pero eres muy difícil de soportar.

— Mejor modera tus comentarios porque no estoy de humor para tolerar que me hables así.

— Ni yo estoy para soportarte, creo que ella tiene razón, tu estas ocupado y estaré mejor sin sufrir tus desplantes de ira.

— Insinúas que todo mi esfuerzo no te importa. Créeme tengo cosas muy importantes que hacer en el hospital, en la escuela y te estoy regalando mi tiempo para que te atrevas a reprocharme sobre lo que hago por ti.

— Así que sólo soy un estorbo en tu carrera de médico. ¡Sabes que! Si alguien me concediera un deseo lo único que pediría sería jamás haberme encontrado contigo.

— Si pudiera elegir, también pediría no conocer a un tonto como tú que me quita mi valioso tiempo.

En eso sentí que el pequeño dolor que soporté durante el día aumentó de pronto hasta que fue tan intolerable que todo se oscureció.

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POV SOUICHI

Marché al hospital, me preocupa un poco su estado de salud, sin embargo está en buenas manos con su padre y Kyoko. Todo el día he tenido un mal presentimiento como si las cosas fueran a salir mal, además me trajeron de arriba abajo haciendo suturas y revisando a los pacientes de urgencias. Un día que parece no tener fin, lo único que me anima es llegar a casa para tomar un baño relajante en la tina a su lado, nada como charlar de todo esto tranquilamente y cenar una comida del restaurante que tanto le gusta. Finalmente me liberaron para irme a casa, me cambie y me apresuré a comprar nuestra cena.

En el departamento noté que todos los Morita estaba ahí, me vi tentado a mandar al diablo a todos, pero no puedo decir nada que lo irrite, puesto que es malo para nuestro hijo, además son nuestra familia. No deseo hablar con nadie, sólo sacaré mi comida y me la llevare a mi habitación, fue cuando vi a Kyoko invadiendo los espacios preparando comida que yo no pretendo consumir pero que ahora estoy obligado a hacerlo por mi detestable familia política. El señor Morita me notó molesto por lo cual intento charlar a lo que con una contestación seca le quito las ganas decir más sobre cualquier asunto, incluso llamó a sus hijas para dejarnos hablar. No puedo creer que el miserable Tetsu le parezca bien que no nos dejan en paz en nuestra casa, no deseaba transmitirle más mi enfado por lo que me marché a estar solo hasta que me obligó a cenar con todos. Su estúpida y celosa hermana se atrevió a decir que Tetsu estaría mejor con ellos que conmigo que soy quien salvó su vida, por lo que le respondí la verdad:

— ¡No te atrevas a decidir sobre nuestras vidas! ¡Él se quedará aquí y es todo!

— Calma chicos no se pongan así. Kyoko, nuestro Tetsu es el único que puede decidir dónde vivir y no te sobresaltes Sou-kun ella es bien intencionada solo quiere proteger a su hermanito. — Intervino el señor Morita.

No pude ser más grosero con él puesto que siempre me trata tal cual fuera su hijo, entonces me excusé y partí hasta mi habitación seguido de Tetsu que me gritó a pesar de saber que todos nos escuchaban. Nunca imaginé que él no toma en cuenta mi esfuerzo:

— Insinúas que todo mi esfuerzo no te importa. Créeme tengo cosas muy importantes que hacer en el hospital, en la escuela y te estoy regalando mi tiempo para que te atrevas a reprocharme sobre lo que hago por ti.

— Así que sólo soy un estorbo en tu carrera de médico. ¡Sabes que! Si alguien me concediera un deseo lo único que pediría sería jamás haberme encontrado contigo.

— Si pudiera elegir, también pediría no conocer a un tonto como tú que me quita mi valioso tiempo.

Mis propias palabras dolieron en mi pecho, de inmediato me hicieron recobrar el sentido luego de que las dijera, noté de inmediato los síntomas que le provoqué con el pleito a la persona más importante para mí. Sus ojos desenfocados, el sudor en su rostro, la respiración acelerada, y el sufrimiento en su cara con la mano que oprimía su abultado vientre. Comprendí esos lentos instantes que todo se pondría mucho peor cuando se desvaneció entre mis brazos que lo ayudaron de inmediato. Su padre llegó al instante para auxiliarme, no podía levantarme ni tenía idea que hacer, el miedo me tenía paralizado.

— ¡Hay que llevarlo al hospital! — Grité mientras su padre me ayudo a cargarlo hasta su auto.

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Mientras Kyoko estaba hecha un mar de llanto, atiné a sacar mi celular llamando primero a Muraki; aunque era su descanso sé de sobra que siempre trae el celular encendido por sus pacientes con embarazo de alto riesgo. La palidez de Tetsuhiro ya me alarmaba bastante, mientras su hermana en total estado de shock le llamaba y pasaba sus dedos por la frente sudorosa y fría de su hermano ¡Maldito Muraki contes…!

— Bueno Tsunoda kun …¿pasa algo con nuestro paciente favorito? — Al fin respondió, pero yo estaba muy alterado, hacía acopio de toda mi fuerza para que mi voz no se quebrara, ni siquiera me di cuenta que las lágrimas ya empezaban a salir de mis ojos.

— ¡Muraki es una emergencia! Tetsuhiro acaba de desmayarse y vamos para el hospital ¿dónde rayos estás?

— De hecho casualmente estoy ahí en el departamento de investigaciones inmunológicas, voy para urgencias …¿vienen de tu departamento?—saqué un pequeño aparato, un pulsoxímetro portátil que llevo para urgencias, cuadrado del tamaño de un borrador con forma de clip, lo puse en el dedo anular de Tetsuhiro, en lo que también empecé a sacar mi estetoscopio.

— Sí, estaremos en dos minutos, tiene saturación de oxígeno de 90, su pulso es de 60.

— ¿Tuvo contracciones?... ¿dolor?

— Sí …tuvo un dolor muy fuerte abdominal. —Tragué grueso nada más de recordar la escena entonces continué:

—El bebé se mueve, las contracciones son cada 10 minutos, el foco fetal es de 125, pero no tengo cómo medir la presión, parece estar entrando en shock… el paciente está inconsciente, tiene diaforesis (sudoración excesiva) hay que…

— Ya estoy preparando la sala de quirófano de obstetricia pasarás directo, sabes que tendré que operar de emergencia, es posible que Tetsuhiro tenga una posible hemorragia intrauterina…¿ha tenido sangrado?

—No … ya lo revisé.

Kyoko volteo a verme y me agarró con fuerza de la muñeca expresando:

—Por favor Souichi… ¡Te lo suplico! ¡No dejes morir a Tetsuhiro ni al bebé!

Su mirada era de un horror indescriptible, tanto ella como yo nos sentíamos culpables de que la condición de Tetsuhiro se agravara, por tanto estrés, disgustos y peleas era posible que hubieran mermado su fortaleza ya frágil. Pensando el tiempo que estuvo preocupado por estar al borde de la muerte, los cambios y mi renuencia a que saliera a la luz su condición; además nuestra relación. Encima de todo el recordar las horrendas palabras que le estampé en el rostro… Todo se agolpó en mí, casi me quiebro al ver a la dura y recia Kyoko, romperse como cristal con las cejas juntas, los ojos agrandados anegados en llanto sin control. Tenía que ser firme y frío, pero la verdad es que estoy llegando a mi límite.

— ¡KYOKO! Déjame continuar ya estamos llegando al hospital.

Kyoko se estremeció cuando alcé la voz que salió con un ligero temblor, me soltó asintiendo mecánicamente, apenas sí procesaba el hecho que no podíamos entregarnos a la histeria.

— ¿Muraki? ¡Ya llegamos!

— Estoy afuera con los camilleros. — Es cierto, el señor Morita estacionó el coche en la rampa de acceso, ya se veía a Muraki cambiado con su habitual quirúrgico negro, una camilla con una cuadrilla de camilleros y enfermeras, rápidamente nos ayudaron a sacar a Tetsuhiro que seguía sin responder, totalmente pálido, sus labios casi estaban blancos, su piel fría y pegajosa, lo pusimos con cuidado en la camilla, ni siquiera me importó la cara de sorpresa de los camilleros y las enfermeras al ver el abdomen, hizo un leve quejido cuando le colocaron la mascarilla de oxígeno, mientras corríamos por el pasillo, Muraki me aventó un quirúrgico azul. Escuché las órdenes, a la vez que le pedí al señor Morita y a Kyoko pasar a la sala de espera del área de Ginecología y obstetricia.

— ¡Muy bien señores y damas! Necesito cruzar sangre ahora, 8 unidades por lo pronto y ya veremos, laboratorios de rutina urgentes, tengo un probable desprendimiento de placenta, necesito equipo para cirugía cesárea de urgencia. Llamen a la Doctora Yamashita de la unidad de terapia pediatría, díganle que tenemos un posible producto con sufrimiento fetal, también que separen lugar en la unidad de terapia adultos, el Doctor Katsuragi vendrá personalmente a hablar con cada uno del equipo que nos respaldará en éste caso. No quiero fuga de información y menos curiosos ¡No escucho ésos signos vitales!

Una enfermera levantó la voz en lo que detenía yo al señor Morita y Kyoko, pues estábamos en las puertas de vaivén del área de Labor y los quirófanos.

— Presión arterial 90/60, pulso 57, saturando 90 de oxígeno, respiración 26, está presente el foco fetal.

El equipo que escoltaba a Tetsuhiro desapareció entre las puertas, me detuve y les dije con tono serio, las lágrimas escaparon de mí sin mi consentimiento, mi voz se quebró un poco en lo que trataba de aferrarme a la poca cordura que quedaba.

—No voy a mentirles, Tetsuhiro está en estado crítico y el bebé también… le harán cesárea de urgencia, les ruego por favor esperen… conozco al Doctor Muraki, es un ginecólogo excelente y está al corriente de las condiciones de Tetsuhiro, pasen a la sala de espera por favor.

Tuve que dejarlos ahí, con el alma en un hilo, escuché detrás de mí al cerrarse la puerta, el sollozo ahogado de Kyoko, las lágrimas me ardían ya en el rostro en lo que entraba al vestidor y me cambiaba, tenía que estar presente en la cesárea, mínimo para saber si mi amado Tetsu-kun había por fin recuperado el sentido; así que me di prisa a la vez que limpiaba mis lágrimas que no parecían tener fin, una y otra vez las horrendas palabras me taladraban el pecho.

"Si pudiera elegir, también pediría no conocer a un tonto como tú que me quita mi valioso tiempo"

¡¿Valioso?! Lo más valioso que he tenido en mi maldita vida era ése chico tendido ahora sobre la plancha otra vez, cuántas veces no me dije idiota, bastardo, me maldije tantas veces que se me acabaron los insultos, el pánico me hizo presa, pero debía seguir, ahora debía estar ahí por ambos, por Tetsuhiro y mi hijo. Salí ya cambiado, me puse el cubrebocas y el gorro para entrar al quirófano, obvio no puedo asistirle a Muraki en la cirugía, no en mis condiciones, sé que dejó que entrara por saber que era mi pareja, por consideración. Una vez dentro, escuché débilmente la voz de Tetsuhiro, entre el ruido de los monitores y el registro de cardiotopografía cuyo sensor estaba en su abdomen, el latido del bebé era fuerte, leí el monitor, parecía constante pero no me agradaba que se mantuviera en el límite, usualmente el bebé era muy activo, las enfermeras quirúrgicas colgaban sueros, habían instalado una intravenosa con fenoterol para detener las contracciones, Muraki terminaba de lavarse cuando me hizo la seña de que me acercara a Tetsuhiro, el cual parecía aletargado, estaba sujeto con ambos brazos extendidos en las abrazaderas acojinadas, pareciera lo estuvieran torturando, pero su cara era de sumo cansancio y debilidad. Colocaron un campo estéril de tela azul delante de él para que no viera cómo disponían el resto de las sábanas estériles, se estremeció un poco al sentir el frío del antiséptico sobre su abdomen para lavarlo antes de la cirugía.

—Sou-kun…mi bebé ¿cómo está?— Yo tenía puesto el cubrebocas, así que no podía ver mis labios curvados amargamente, tenía miedo, su vista estaba apagada, opaca, como el día que tuvo la crisis asmática y tuve que traerlo de vuelta. Tragué grueso al decir:

—Está bien Tetsu… por favor, no hables te cansarás.

Pasé las manos varias veces sobre su rostro, quitando el cabello negro azulado que se pegaba a su frente por el sudor, tratando de calmarlo; de igual forma observé que alguien me acercó un banquillo metálico para sentarme junto a él. Cuando estuve a su lado, las cejas de él se juntaron en una dolorosa expresión, el tubo delgado de plástico con 2 puntas nasales donde fluía el oxígeno hasta su nariz le daban una apariencia tan tétrica, que me sobrecogió el horror de pensar en lo peor. Su mirada cristalizada, derramó unas lágrimas en lo que articuló a decir:

—Sou-kun… si algo me pasa, que sea el niño el que viva ¿entiendes? — Su voz tembló, pasó saliva para liberar un sollozo ahogado, el monitor brincó un poco y traté de calmarlo.

—Tranquilo, no digas eso, tú y él…

—Llámalo Souta, es poderoso como tú…patea y se mueve mucho, sé que quiere vivir, también es armonioso porque se adaptó tan bien a mí, aunque no fuera el cuerpo de una mujer quien lo concibiera.

—Por favor Tetsu…— Me estaba matando oírlo hablar así.

—Sou-kun, perdóname, te amo tanto. — Besó tiernamente la palma de mi mano que sostenía su mentón, sus largas pestañas me rozaron dejándome estático, un nudo en mi garganta la atenazó, no podía decir nada en lo que él con voz queda y rasposa continuaba —Me arrepiento de haberte dicho todo eso…yo…

—Tsunoda-kun, necesito empezar ya… el bebé está estable pero necesito ver con que estoy lidiando. — Interrumpió seriamente Muraki que miró con suavidad a Tetsuhiro y cambió el matiz de su voz por uno más gentil:

—Lo siento Tetsu-kun, deberemos anestesiarte totalmente porque no sé qué encuentre, así que dormirás y pronto te despertará tu príncipe gruñón— ¡¿Ese grandísimo animal!? Todavía en éstos momentos se pone a bromear, nada más solté un gruñido bajo porque el nudo en mi garganta seguía deteniendo mi voz y conteniendo gritarle un par de verdades. Resoplé enojado a través del cubrebocas, juro que puedo ver la cínica sonrisa de ése tipo, le hace un guiño a Tetsuhiro, el cual medio sonríe desganado, luego mira al anestesiólogo.

— Proceda por favor de prisa, mantenlo tranquilo Tsunoda-kun. — Me dijo Muraki.

El anestesiólogo le puso a Tetsuhiro la mascarilla, tuve que quitar mis manos para que se la ajustara bien y le dije apenas.

—Tranquilo, sólo mírame …no te muevas, respira hondo y mírame.

Tetsuhiro me miró sobrecogido, quería continuar, pero la ajustada máscara le impidió articular palabra, el anestesiólogo lo sostenía por el mentón con firmeza, era como si a través de sus ojos quisiera seguir con su confesión interrumpida, era angustiante verlo con las verdes pupilas titilantes, fue entonces que empezó a relajarse, a parpadear, parecía negarse, respiró hondo y profundo, salió un jadeo a través de la mascarilla cuando por fin cerró los párpados. El anestesiólogo comprobó que en efecto estaba sedado, luego colocó el mango de laringoscopio para proceder a intubarle, deslizó suavemente la hoja curva de metal y pasó a través de su luz el tubo de plástico, una vez que el tubo endotraqueal quedó correctamente puesto en la garganta, empezó a regular la respiración de Tetsuhiro al conectarlo a la máquina de anestesia, no podía hacer más, estaba tan impotente, me dejé caer en el banco, en lo que Muraki comenzó a hablar para llamar mi atención.

— Descuida Tsunoda-san, mi equipo ya sabe que todo lo que se oiga y se diga aquí, no saldrá fuera del hospital. Katsuragi sensei ya viene, está enterado de todo.

Muraki hablaba tranquilo en lo que comenzó su labor, se escuchó el sonido del aspirador gorgorear líquido a un gran frasco empotrado en la pared, era sangre y suero, pues ya había abierto a Tetsuhiro de su abdomen, el monitor estaba estable.

—Voy de prisa Tsunoda… ¿sabes?, me gusta el nombre de tu hijo.

Yo no dejaba de ver el monitor, la voz de Muraki me parecía tan distante, embebido en la culpa que me oprimía, apenas noté que tanto sus guantes como parte de la bata estéril que usaba de manga larga ya estaban manchadas con la sangre de Tetsuhiro, agrandé los ojos un poco alarmado, pero me contuve. Muraki seguía rápido cuando dijo:

—Doctora Yamashita, venga el bebé ya está aquí. —Expresó Muraki.

Levanté la cabeza un poco, luego me puse de pie, vi cómo con sumo cuidado Muraki maniobraba, sacando un bultito cubierto de sangre y una grasa color gris, al cortar el cordón luego de pinzarlo, se escuchó el fuerte llanto, estaba tornándose sonrosado con cada pequeño y suave grito que fue melodía para mi corazón. Mi pequeño bebé tiritando de frío ante el mundo desconocido lejos del calor protector de Tetsuhiro. La Doctora lo recibió auscultándolo en una cunita con una lámpara integrada, fui a verlo, pues la enfermera y la Doctora Yamashita me permitieron verlo envuelto en un cobertorcito azul, sobresalía en su cabecita el cabello azul oscuro. El pequeño parecía volver a querer llorar, por lo cual con inercia acaricié su frágil carita cachetona y al sentir mi calor pareció calmarse. La Doctora me miró y dijo sonriendo a través del cubrebocas:

— Todo parece en orden pero estará en observación por 48 horas, sólo por precaución, puesto que nació un poco pequeño, su peso está en el límite, pero todo parece estar en orden.

— ¿Tuvo sufrimiento fetal? ¿Estará bien? — Pregunté nervioso.

— Al parecer no afectó mucho el desprendimiento, su frecuencia se mantuvo constante, pero después haremos pruebas.

La enfermera procedió a llevarlo al cunero de terapia neonatal, sólo pude verlo un momento, antes que se lo llevara besé su tierna cabecita y le murmuré quedo:

—Tienes que ser fuerte enano, tu papá y yo hemos esperado mucho por verte.

La enfermera sonrió arropándolo, regresé de mi embelesamiento cuando escuché el monitor y a Muraki hablar con más prisa y alarma.

—Transfundan ahora la sangre, necesito una carga de Hartman ahora…¿cómo va ésa presión? Pidan otras unidad de sangre de su tipo…

—¡¿Qué pasa?! ¿Qué sucede? — Cuestionó Muraki.

El monitor registraba una baja de la presión a 80/50, su pulso se mantenía, veía maniobrar a Muraki rápidamente y sin despegar la vista de su paciente explicó con rapidez:

—Voy a tener que extirpar el útero, tuvo desprendimiento de placenta parcial, la hemorragia fue entre la placenta y la matriz, es mucha… Otra hemostática, no para de sangrar, soluciones a chorro. Avisen al Doctor Motatsu sobre el ingreso, quiero verlo fuera del quirófano en una hora, díganle que es un masculino de 17 años post operado de cesárea e histerectomía de emergencia por sangrado activo interno de desprendimiento de placenta, pérdida de 350 cc hasta ahora aproximadamente, con signos vitales compensados pero no por mucho tiempo. Preparen solución de dopamina, tomen nuevos laboratorios de urgencia y crucen plasma de reserva…¡Souichi! Lleva las muestras y vigila que las tengan rápido, necesito que salgas a tomar aire fresco, yo puedo encargarme.

Titubeé, quedé paralizado por el pánico, sólo veía como la sangre se extendía sobre las sábanas quirúrgicas, la cuenta de gasas y compresas húmedas crecía, casi se me para el corazón, hasta que la enfermera circulante me dio las muestras ya rotuladas y la voz imperante de Muraki resonó hasta sacudirme de mi aturdimiento.

—¡Reacciona Tsunoda! ¡Ve con las muestras y por el Doctor Motatsu!—Por fin me moví, por el pasillo.

Se hizo tan lejano el murmullo de las enfermeras mientras más me aproximé al laboratorio para ir por el médico de terapia. Caminando encontré a Katsuragi sensei, que al verme tan pálido y contrariado, me detuvo para decirme que había hablado ya con Motatsu sensei y ya venía para el quirófano. El sentir la mano de mi maestro hizo que por fin me derrumbara, el horrible presentimiento de que perdería definitivamente la batalla mi Tetsuhiro me volcó con toda su fuerza, abrazándome a Katsuragi sensei, quien me tranquilizó, dejando que me desahogara. Ya no podía más, otra vez ésa vieja sensación de oscuridad encima de nosotros y yo sintiéndome tan vacío e impotente, como si me hubieran arrebatado el aire mismo para respirar.

Pasó una hora, cuando Muraki salió del quirófano, agotado pero firme, sin perder la compostura, llegó hasta nosotros.

— Tuve que hacer histerectomía radical, estuvo compensando bastante bien, gracias a su juventud, pero debo decir que está muy delicado, el sangrado fue constante, logramos estabilizar pero saldrá con un ventilador, si sigue respondiendo, mañana se lo retiro, tuvimos que transfundir 3 paquetes de sangre y 2 de plasma. Lo siento si te saqué, pero no ayudaba en nada haberte dejado ahí, viendo cómo se desangraba, te necesita entero y también la familia Morita.

En eso, pasó la cuadrilla de enfermeras y camilleros custodiando a Tetsuhiro, el anestesiólogo lo llevaba conectado a un ambú para darle ventilación manual apropiada en lo que llegaban a Terapia intensiva. Verlo salir tan pálido, vulnerable, rodeado de bombas y máquinas que le ayudaban a sostener su batalla para recuperarse. Al pasar junto a mí se detuvieron un momento y yo agarré la mano de Tetsuhiro con fuerza, rogando porque supiera que ahí estaré noche y día hasta verlo despertar. Lo solté puesto Katsuragi sensei me hizo una señal, ya que debían proseguir su camino, además yo tenía otra misión, la de explicar al clan Morita sobre la situación crítica de Tetsuhiro. Junto con las ganas de ver un momento más a Souta antes de entrar a la Terapia, a razón de que quería platicarle a él mientras duerme, sobre lo hermoso que es nuestro bebé.

.

Caminé hasta donde todos me esperaban, los Morita de inmediato corrieron a abrazarme, sin preguntarme nada sobre Tetsu, hasta que se separaron y finalmente les dije:

— Él estará bien, está en cuidados intensivos pero sé que se repondrá muy pronto. Sangró demasiado por un momento pensé que lo perdía, sin embargo todo salió bien. Nuestro bebé fue un niño y está en terapia neonatal, él también se encuentra bien.

Kyoko me miró con ternura y me abrazó como una madre junto con sus palabras sin soltarme de su abrazo:

— Lo siento mucho Sou-kun, nunca quise que peleáramos, es sólo que lo lastimaste y quería protegerlo, pero no se trata de que no quiera que estés ahí con nosotros, tú también eres mi pequeño hermano y te quiero mucho.

Sus lágrimas tocaban mi hombro a través de la ropa, tan vulnerable como me sentí, sólo pude decirle:

— También discúlpame hermana, yo también te quiero. Tantas veces fuiste una madre amorosa a pesar de que siempre te desobedecía era para que me prestaras más atención que a los demás. Estaba celoso de Tetsuhiro nadie me cuidó como tu lo hiciste, pensé que lo querías más que a mí.

— Sou-kun no digas tonterías, los quiero mucho a los dos.

Bajé la cabeza avergonzado puesto que todos nos miraban, me reproche el decir mis pensamientos más profundos tan expuestos al escrutinio, sin embargo me originó la tranquilidad que me hacía tanta falta. El señor Morita se tocó la barbilla pensativo hasta que me preguntó:

— ¿Dónde están tus padres Sou-kun?

— Están de viaje, fueron a Paris a su segunda luna de miel.

— ¿Qué clase de padres no vienen a ver el nacimiento de su primer nieto? A menos que… ¿Tus padres saben que Tetsuhiro estaba embarazado?

— ¡Por supuesto que no!

— Deberías decirles, creo que merecen conocer a su nieto.

— Nunca se preocuparon por mí así que seguramente no les importará si tienen o no un nieto.

— Comprendo, pero no te das cuenta que hicieron lo que pudieron para hacerte feliz. Los padres siempre intentan hacer lo que creen mejor para sus hijos, además te apoyaron con todos sus recursos para curar la enfermedad de Tetsuhiro, por eso yo me siento en deuda también con ellos.

El señor Morita tenía razón, ellos no me hicieron preguntas ni nada cuando les pedí su ayuda para la investigación que salvó su vida, de cierta forma tenían derecho a saber que ahora tenían descendencia. No podía reprochar nada puesto que conocí al amor de mi vida y ahora tengo un niño que cuidaré con todo mi esfuerzo. Me despedí de ellos para ir a ver a mi bebé y volver al lado de Tetsu que necesito observar, quiero ser el primero que vea cuando despierte.

Recargado contra la cama en cuidados intensivos me recosté contra su mano un poco y los párpados me pesaron increíblemente, hasta que no supe de mí…

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POV TETSUHIRO

Todo fue muy extraño, desperté en el hospital pensando en el horrible dolor que corroía mi cuerpo y mi corazón luego de las palabras que le dije a él. Me preocupaba no poder conocer a mi pequeño el cual de pronto me vino la idea de nombrar Souta puesto que es idéntico a su padre y sé que crecerá fuerte y sano como él. Souichi me miró tan triste, creo que él también piensa que no podré resistir todo esto, lo bueno es que cuidará a nuestro pequeño.

Cuando respiré la anestesia todo volvió a la oscuridad, sin perder la gran angustia que corroía mis pensamientos. De pronto me encontré en una sala blanca con un ancianito de cabello blanco que se levantó hacía mí, los pasos que daba lo transformaban en un niño, un joven y un adulto, para luego volver a ser un anciano hasta llegar a donde yo estoy:

— ¿Dónde estoy? — Le pregunté sin dudar.

— En ningún lugar. Estamos en dentro de ti, en los recuerdos de tu alma. — Dijo el hombre que cambiaba de edad vertiginosamente junto con su voz tranquilizante y calmada.

— ¿Estoy muerto? — pregunté al amable viejecito, el cual se convirtió en un hombre adulto muy parecido a mí.

— Claro que no, tranquilo, todo estará muy bien, estoy aquí porque me permitieron mostrarte algo importante. Debes aprender para no repetir el pasado.

El parecido conmigo es asombroso, creo que mi cabeza me juega trucos mientras quizá estoy muerto.

— Te digo que no estás muerto, lo que si tienes razón es que tú y yo somos parecidos, compartimos la misma alma pero de distintas vidas. Debo regañarte pues yo nunca fui capaz de renegar estar a su lado como tú lo hiciste y es posiblemente puesto que tú nunca padeciste la soledad como yo. Toma mi mano, veamos cómo lo conocimos la primera vez:

Sin dudar sujeté su mano y de pronto todo se cubrió de verde aparecimos en una especie de jardín con edificios con aulas. Entonces lo reconocí, Souichi portaba una bata blanca con su hermosa y sería expresión que adoro, pero mucho más grande de edad. Levanté la mirada y me vi a mi mismo observándolo con la mirada boba.

— No es mirada boba, me enamoré de él a primera vista, tal como tú mismo lo volviste a hacer.

— ¿Lees mis pensamientos, verdad?

— No se trata de eso, tú y yo compartimos la misma alma, tú fuiste yo. Mejor dicho tuve una nueva oportunidad de nacer, la cual eres tú. Me presentaré adecuadamente: Soy Morinaga Tetsuhiro. Es un gusto al fin poder hablarte Morita Tetsuhiro te conozco desde que nacimos aunque no recordaba nada hasta que deseaste no haberlo conocido.

— Cuando le di el primer beso sentí algo especial ¿por qué ya lo conocía? ¿Entonces no lo amo sino que lo amas tú?

— Claro que no, ni lo pienses así, tuviste otra oportunidad de nacer en distintas circunstancias, vivir otras cosas y sólo tú decidiste que querías compartir tu vida con él. Me sorprende que lo preguntes siendo que llevaste un bebé de él por siete meses. Te mostraré otra cosa importante, la primera vez que nos dijo te amo.

Aparecimos instantáneamente en una habitación donde Souichi entró de improviso en pijama gritando:

— ¡Morinaga despierta!

Salto sin dudar a mis brazos y lucía completamente consternado lleno de emociones encontradas, en realidad no podía ni hablar, lloraba sin soltar a mi otro yo hasta que lo dijo bajito y en su oreja.

— Te amo.

No comprendía porque tanto drama por la noche.

— Es cierto Morita Tetsuhiro, lo que no sabes es que él era homofóbico, un tipo intentó atacarlo y yo lo salvé, desde ahí nos hicimos amigos por largos años hasta que no pude más y confesé mis sentimientos que no fueron correspondidos.

— ¿Bueno pero entonces como es que se te confesó?

— Excelente pregunta, justo a eso vamos. Una noche, él estaba indefenso por una droga que bebió accidentalmente, entonces tuvimos sexo por primera vez, cambiando nuestra relación, luego comenzó a aceptarlo, claro sin decirlo abiertamente; de hecho me trataba muy mal, ahí fue cuando dijo esa frase que tú mismo pronunciaste. Vamos ahí para que lo veas.

Nos encontramos en el tejado de un edificio, Sou-kun miraba al cielo y mi otro yo no dejaba de observarlo detenidamente hasta que de pronto lo regaño por no ver las estrellas:

— Idiota, ¿no dijiste que querías ver las estrellas? Solo estás viéndome a mí.

Morinaga suplicó para que permaneciera con él, señalo al cielo y expresó:

— Una estrella fugaz, pide un deseo sempai.

La ira de Souichi aumentó considerablemente hasta que gritó una frase similar a la que yo le había dicho a Sou-kun:

— ¿Acaso somos niños? ¿Qué no ves que las cosas que hago son más importantes que estar como un idiota pidiendo deseos que jamás se cumplirán? Si existiera algo como una deidad que cumpliera deseos, lo único que pediría sería jamás haberme encontrado con un tonto como tú que me quita mi valioso tiempo.

Caminó molesto hasta marcharse, fue cuando el Morinaga que venía conmigo me dijo:

— Bueno te preguntarás que pasó luego de eso, es simple … Su deseo fue concedido, tomamos caminos distintos donde yo obedecí a mis padres y me comprometí con una chica. Él me busco en esa realidad alterna y nos enamoramos pero lo rechacé, tenía miedo de fallarle a todo el mundo, veamos que pasó luego de eso.

Una noche oscura con Sou-kun de rodillas, la mirada suplicante al cielo con el cuerpo empapado por la lluvia que se había disipado mostrando las estrellas. Mientras lloraba dijo:

— Lo lamento tanto, me arrepiento, por favor déjame corregirlo, quien seas, tu deidad que me trajiste aquí, escucha mis ruegos, haría lo que fuera, daría lo que fuera, incluso mi propia vida si es necesario, solo quiero que él sea feliz, ya no me importa si yo soy feliz, lo amo.

No tenía idea que pudieran pasar por tantas cosas para poder estar juntos, lo que no comprendo es si los separaron ¿entonces como acabaron juntos?

— Porque aquella entidad le permitió redimirse, viajó por el tiempo a ayudarme de niño y de adolescente, aprendió lo que necesitaba para apreciar lo que nosotros teníamos y aceptar sus sentimientos por mí.

— ¿Y qué pasó después?

— Volvió a mi lado y como viste me dijo que me amaba. Además una amiga concibió unos bebés para nosotros, así que fuimos tan felices como una familia por muchos años hasta que el murió y mi corazón con él, pero veamos la razón de que tu estés aquí.

En un instante vimos al ancianito Morinaga recostado en su cama, con la mirada desfallecida y triste con unas lágrimas que reflejaban tanto dolor y sufrimiento, para luego escuchar su cansada voz:

— Si existes, tú que lo trajiste conmigo, podrías volver a unirnos, lo necesito tanto, quisiera poder volver a verlo.

Entonces reaparecimos a ese lugar blanco donde Morinaga me dijo:

— ¿Ahora comprendes? Los deseos llenos de amor nos permitieron volver a vivir una nueva vida juntos, nunca pidas cosas que no quieres, sé que a veces él es tan irritante, pero te ama tanto que sacrificaría todo por ti. Amaló y disfruta la vida, sé que podemos ser felices nuevamente a su lado.

— Lo siento tanto, no pretendí decir esas cosas tan absurdas, sólo estaba molesto y cansado. Creo que toda mi vida de alguna forma sentía que lo conocía de otro lugar, ahora comprendo todo. Gracias Morinaga.

— Cuando despiertes más te vale disculparte, creo que esta vez él se ha esforzado a pesar de sus arranques de ira. Sé paciente, recuerda que el amor lo puede todo.

— No te preocupes, arreglaré las cosas y verás que seremos muy felices como lo fueron ustedes, además que ahora tenemos un bebé de los dos.

— No sabes lo bello que fue vivir la gestación contigo, y lo que sigue, ya verás que será todo un reto criar un niño, pero confío en que lo haremos bien otra vez. Ahora puedo estar tranquilo, adiós.

— Espera, hay otras cosas que quiero saber de nosotros.

— No te preocupes, si un día me necesitas volveré a hablarte, mientras tanto haznos felices y despierta.

Un soplido en mi rostro me hizo volver a donde Souichi dormía junto a mí, yo estaba cansado, con un tubo en mi garganta y esforzándome toque sus largos cabellos que se esparcían sobre mi brazo, luego volví a dormir sin soñar más conmigo mismo.

.

POV SOUICHI

La pesadez en mi alma no me dejaba tranquilo ni en mis sueños, la oscuridad en aquella sala de espera me apretaba el corazón hasta que un golpe en mi cabeza me hizo reaccionar. Un anciano de cabello largo y blanco me dijo:

— ¡De nuevo volviste a decirlo imbécil! No tienes remedio, no has aprendido nada, por lo que tengo que enseñarte todo.

— Anciano impertinente ¿cómo se atreve a golpearme la cabeza? Aléjese de mí.

— ¿A quién le dices anciano? ¡Oh, es verdad!

El anciano extraño se transformó en mí, pero mucho más viejo, incluso su voz era idéntica a la mía.

— No me digas viejo, lo que pasa es que todavía eres un chiquillo tonto. — Me volvió a decir ese tipo extraño, seguramente estoy soñando, después de todo no había dormido nada luego de la cesárea de Tetsuhiro.

Interrumpió de nuevo mis pensamientos y expresó:

— No estas soñando, bueno en parte sí, aunque esto es totalmente real, pensé que eras muy listo y no tenía que decirte lo obvio. Yo soy tu vida pasada.

— Esas cosas no existen, debo estar alucinando, soñar estas cosas no es normal.

— Ya guarda silencio tonto y escucha. Cuando volviste a desear no haberlo conocido recobré los recuerdos de nuestro pasado, por lo que estoy aquí para explicarte cosas importantes que se nota que no comprendes. Toma mi mano y verás.

— ¿Acaso eres gay? No pienso tomarte de la mano, si no lo hago con Tetsu menos contigo.

Me jalo de la oreja y de pronto aparecimos en un lugar extraño, yo en un laboratorio distinto con un tipo sobre mí intentando abusar sexualmente, hasta que Tetsu apareció a salvarme mientras yo intentaba golpear al abusivo sin éxito, mis manos atravesaban el lugar, las cosas y todo excepto al tipo que me trajo. Entonces el viejo me interrumpió:

— Ya cálmate, sólo estamos viendo los recuerdos de nuestra alma, además el no eres tú, ni él es tu Tetsu. Mi nombre es Tatsumi Souichi y él es Morinaga Tetsuhiro, te lo repito por si tu hueca cabeza no lo ha comprendido todavía, tu eres yo en una reencarnación.

Observé esa escena donde Tetsu me rescató para luego jalarme del brazo hasta llevarme a ver otras escenas de cosas aburridas donde convivíamos como amigos.

— Para que me muestras estas cosas que no tienen sentido ni chiste.

— Tienes razón es que quería que vieras la razón por la que ocurrió esto.

En un departamento Tetsu se disculpaba conmigo por no considerar lo que yo siento, después yo me disculpé por rechazar tener sexo con él. Lo más feo es que me dijo que me quiere y no le correspondí más que con un beso. Tetsu-kun me hubiera matado si no le contestaba algo así. La escena continuaba hasta que me tapo los ojos:

— ¿Me traes para luego taparme los ojos?

— Es que esto es muy privado y no es que no quisiera corresponderle sino que no sabía lo que yo sentía por él. Mi cuerpo lo expresaba pero mi cabeza no me lo permitía.

— Todo esto de que me sirve, ya comprendí que eres un reprimido frígido que le avergonzaba disfrutar el sexo con su pareja. Lo bueno es que renaciste en una persona mejor la cual soy yo.

— Eso crees, déjame demostrarte tu error, yo lo aprendí de la forma difícil dije una frase igual a la tuya: "Desearía no haberte conocido" Mi estúpido deseo se cumplió y el desapareció de mi vida. No sabes lo que es perder a quien amas sin haberle dicho tus sentimientos, pero yo tuve una segunda oportunidad para compensarlo.

Sujetó mi brazo haciéndome viajar a ver esas cosas que mencionó, yo deseando no conocerlo, sufriendo mi soledad y luego suplicando por un poco de amor que Tetsu me negó. Posteriormente lo vi pequeño, indefenso y tierno con mi otro yo viejo consolándolo y despidiéndose. Viajamos hasta conocer la vida del otro Tetsuhiro, su detestable familia que lo despreció y la forma en la que reconfortamos su corazón, creo que innecesariamente me mostró escenas a las que me tapo en un par de ocasiones los ojos. Finalmente me vi confesar nuestro amor, cuidar una familia y vivir toda una vida envejeciendo juntos hasta que fallecí rompiendo a pedazos su corazón, suplicó por mi perdón, pues se rendía de vivir y luego pidió a esa entidad que nos permitiera encontrarnos otra vez.

— ¿Comprendes ahora? — Dijo el malhumorado yo, continuando:

— Además no me digas malhumorado ya que tú eres exactamente igual que yo.

— No es cierto, yo si tuve el valor de decirle mis sentimientos mucho antes.

— Olvídalo, discutir conmigo mismo no nos lleva a ninguna parte. Lo que si te advierto es que valores lo que tienes, ¿de verdad preferirías no haberlo conocido?

— Claro que no, tú lo sabes, me arrepentí al instante, y se lo diré cuando despierte, nunca cambiaría todo eso.

— Debiste decirle que te arrepentías en el momento ¿qué tal si hubiera muerto en la cesárea?

— Ni si quiera lo digas.

— Creo que tú debiste ser quien tuviera al bebé, somos más fuertes, además él es quien siempre te domina completamente… Solo trátalo bien, no quiero que sufras eso mismo que yo, tú ya sabes que lo amas, aprovecha el tiempo que la vida es corta, para decirle a cada momento lo feliz que te hace. Mejor ya vete que me haces enojar.

Con un coscorrón en mi cabeza me despertó y casi podía sentir la mano que me lo había dado. La luz entraba por la ventana y los signos de Tetsu eran fuertes.

Fui de inmediato por las enfermeras para que le retiraran el tubo de su garganta y lo pasaron a piso, el despertó unas horas después mientras le hablaba de nuestro bebé a su cuerpo durmiente.

— Souta… ¿Dónde está? — Dijo en voz ronca y débil.

— Hace un rato lo trajeron y le di su biberón, no sabes lo bonito que es tenerlo en brazos. No debería decirte esto pero tienes que amamantarlo. Las glándulas mamarias imagino que crecieron, no sé cuánto dure el que puedas alimentarlo pero debes hacerlo para que le pases defensas y encimas que lo harán crecer saludable.

De inmediato se sonrojó totalmente y respondió:

— Yo… tengo que…

— Así es Tetsu… Yo … quería disculparme nunca… — me interrumpió entonces diciendo:

— No, discúlpame tu a mí, conocerte es lo mejor que me ha pasado.

— Yo tuve la culpa, tú estabas embarazado y yo no supe controlarme, por mi causa casi mueren y jamás me lo hubiera perdonado. No puedo ser feliz sin ti, te prometo que haré todo con tal de que seas feliz.

Su sonrisa cansada apareció, recliné un poco su cama, sentándolo para traerle al bebé, le ayudé a destapar sus pectorales ligeramente hinchados, de hecho parecía que estaba musculoso, reí un poco y fui por nuestro hijo, el cual estaba en los cuneros con toda la familia viéndolo desde afuera. Jamás podré olvidar la alegría que le dio mirar a Souta por primera vez, lo sujetó, lo abrazó temblando y lloró de emoción. No permití que pasaran a ver a Tetsu hasta que alimentó al bebé, se notaba incómodo incluso conmigo mirando por lo que lo distraje hablándole de varias cosas. Pienso que nada puede ser más perfecto que tener todo esto, aunque ese extraño sueño me decía que yo ya había disfrutado de tener algo similar, los bebés crecen y hacen su vida lo que queda es afianzar un vínculo con Tetsuhiro ¿Pero por cuánto tiempo? ¿Será verdad que nos conocimos de antes? ¿Podríamos volver a reencarnar para encontrarnos más y más veces?

Esa mañana de sorpresas llegaron otras, mis padres preocupados llamando insistentemente a mi celular, cuando conteste me dijo papá:

— ¿Dónde estás?

— En el hospital.

— ¿Tú estás bien? — Preguntó con la voz ansiosa.

— Pero claro que sí ¿por qué no habría de estarlo?

— Katsuragi me dijo que algo te había pasado, estamos en la casa, tu madre y yo vamos para el hospital, no te muevas de ahí.

— Aquí estaré, hay cosas que debo decirles…

No tenía idea de lo que pasaría cuando les explicara todo, quizá de avergonzarían de mí por tener un hombre como pareja, más aún tener un bebé con él. Comencé a dar vueltas en el pasillo afuera de la habitación donde Tetsu se recuperaba y su familia lo acompañaba. No tenía idea de que decir, sentí náuseas y hasta mareo de pensar lo que ocurriría con mis padres, hasta que una mano tocó mi hombro y grité asustado:

— ¡Waaaa! Señor Morita.

— Papá, para ti soy papá. ¿Qué tienes? Te vi salir preocupado con el teléfono y ahora luces como si tuvieras un ataque de pánico.

— Papá Morita… mis papás Tsunoda vienen para acá, no sé qué voy a decirles. Los defraudé, seguramente me denunciarán y mi carrera terminará.

— No seas pesimista, son tus padres y te apoyarán.

— No todos los padres son como usted, ellos siempre me han presionado para que sea perfecto, ahora que sepan que no lo soy, no sé qué me dirán.

— Mira Sou-kun en caso que todo saliera mal, sabes que cuentas con toda la familia Morita para apoyarte incondicionalmente, sin embargo no creo que las cosas salgan mal. Yo te acompañaré a hablar con ellos, no te dejaré solo.

Sin poder evitarlo lo abracé y le dije:

— Muchas gracias papá, nunca voy a olvidar todo su apoyo.

— Ya sabes que la forma de pagarme es ser un buen padre para mi nieto, quiero que tú seas el padre que siempre quisiste.

— Intentaré ser como usted.

No tardaron mucho tiempo en llegar y papá Morita me acompañó sin decir nada cuando llegaron abrazándome.

— ¿Souichi que pasó? ¿Por qué Katsuragi llamó a tu padre? — Expresó mamá

— ¿Podemos hablar en un lugar más privado? — Pregunté hecho un manojo de nervios.

— Un segundo Sou-kun no me los has presentado. — Dijo papá Morita.

— Es cierto, él es papá Morita.

— ¿Papá? Dirás el padre de Tetsuhiro-kun tu amigo. — aseveró papá Tsunoda intrigado.

— Bueno si, pero mejor hablamos en privado antes de continuar.

Caminamos en silencio hasta la oficina de papá en el hospital y nos sentamos, papá y mamá Tsunoda de un lado del escritorio y papá Morita y yo del otro.

— Ahora si explícanos que nos tienes cada vez más intrigados. — Dijo mamá.

— Es que yo… y Tetsu. — No podía ni hablar, tenía miedo de su reacción, miré a papá Morita para que me ayudara, por lo cual me vio con ternura y habló:

— Señores como les decía soy el padre de Tetsuhiro y el actual suegro de su hijo, aunque yo lo considero uno de mis hijos, puesto que siempre ha estado con nosotros desde hace años.

— ¡¿Suegro?! Mi hijo y su hijo son… — Cuestionó papá con algo de molestia en su rostro.

— Ya deberían haber notado que ellos pasaban todo su tiempo juntos y bueno… no se en que momento el amor surgió entre ellos. Lo más importante aquí es que mi hijo acaba de tener un bebé del suyo, por lo cual ahora somos familia.

— ¿Su hijo no es un hombre? — Preguntó mamá.

— ¿Un bebé? — Cuestionó papá Tsunoda mirándome inquisitivamente.

— Así es, su hijo es todo un genio, que al curar al mío, le dio la capacidad de concebir. Tenemos un pequeño nieto al que nombraron Souta. Me gustaría que lo conocieran, además deben estar ansiosos como yo de saber cómo pasó todo esto.

Me miraron de pronto y les expliqué el proceso de mi investigación junto con la cesárea de emergencia. Cuando finalmente terminé de hablar esperaba su rechazo o sus acusaciones, pero se quedaron totalmente en silencio, se miraron el uno al otro sin decir palabra y comenzaron a reír profusamente. El señor Morita me puso su mano en el hombro para relajarme hasta que mamá dijo:

— Mi pequeño, no tenía idea de que tú y ese muchacho tenían esa clase de relación. Me enorgullece que pudieras abrirte camino, incluso pudieras darnos descendencia a pesar de tener una pareja masculina. Tetsuhiro-kun es un buen chico, me da gusto por ti, ahora sabes lo que es el amor y comprenderás porque tu padre y yo somos tan unidos.

Entonces papá me miró serio, sin embargo expresó:

— No voy a negar que esperaba que un día me presentaras una hermosa chica, pero siempre has sido distante de todos excepto de los Morita. En realidad es tu vida… Lo que sí quiero es conocer a mi nieto.

— Vamos señores Tsunoda. — dijo sonriendo papá Morita.

Entraron a la habitación que parecía empequeñecerse con tanta gente dentro, los Morita y mis padres apenas cabíamos en ella, afortunadamente papá Tsunoda era el dueño del hospital por lo que nos permitían entrar todos a la vez.

—Bienvenido a nuestra familia Tetsuhiro, ahora eres un Tsunoda también. — Expresó papá Tsunoda.

— Y su hijo es un Morita señor Tsunoda. — Inquirió papá Morita.

Mi madre cargaba al bebé con ternura sin embargo lloraba sin que nadie pudiera calmarlo, hasta que llegó a los brazos de Kyoko que cantó la hermosa canción de cuna, la cual nos cantaba todas las noches antes de arroparnos en la habitación de Tetsu. Aunque a mí me parecía infantil, siempre me agradó escucharla, me permitía conciliar el sueño pronto y soñar tranquilo al lado de mi mejor amigo. Todos en silencio la miramos ser tan tierna hasta que lo dejó en la cuna, al lado de la cama de Tetsuhiro. Con voz baja nos dijo:

— Más les vale aprender la canción y cantarla ustedes para el bebé, también le van a leer cuentos y lo cuidarán bien. Yo les ayudaré en lo que pueda.

Luego de eso todos salieron y me quedé en el hospital a hacerle compañía hasta que Kyoko me remplazó en lo que yo me marché a dormir. Así pasaron los días hasta que él salió del hospital y lo llevamos a casa para empezar con nuestra travesía de cuidar un bebé. Kyoko nos ayudó bastante, mientras yo me graduaba con honores además de una patente que me dejaba dinero. Tetsu volvió a la escuela y terminó el bachillerato rápidamente, me preocupaba mucho dejar sólo a Souta, casi no nos veía puesto que ambos andábamos ocupados, yo en mi práctica médica y Tetsu estudiando; creo que cada vez comprendo más a mis padres, no obstante no puedo permitir que ocurra lo mismo con mi pequeño, por lo que debía pensar en algo para que fuera feliz. Recordé que me sentí feliz desde que tuve hermanas y a Tetsu, quizá deberíamos adoptar un niño aunque también cabía la posibilidad de que yo mismo les diera ese regalo.

Gracias a mi invención fue posible que el hospital ganara bastante dinero con esa investigación; por lo cual mis servicios no eran requeridos como un médico, sino que me permitieron dejar la medicina como tal y ser un investigador en el lugar. Gracias a ello no fue necesario salirme de la práctica médica para cuidar a Souta, sino que podía dejar al bebé en la guardería para empleados cuando tenía mucho trabajo y acompañarlo cada que tenía un tiempo libre. Además la mayoría del tiempo lo tenía en una cuna junto a mí para vigilarlo, le hablaba de los experimentos y lo colocaba en una sillita de vez en cuando para que me viera trabajar, cuidarlo es tan confortante, no permitiré que crezca sin sus padres.

Todas las noches recordaba esa dulce mirada que había tenido Tetsuhiro al conocer a nuestro pequeño. Después de cargarlo por siete meses dentro de sí mismo me parecía que algo dentro de él había cambiado, su amor se había hecho todavía más dulce.

Mientras reflexionaba en lo afortunado que era por haberme encontrado con él y todos esos años de soledad eran tan lejanos gracias a su compañía, me había dado cuenta que nuestro pequeño se encontraría en la misma situación que yo, de crecer sin un hermano y con dos padres médicos. Yo estaba seguro que no permitiría dejarle vivir una vida tan solitaria a mi niño, de alguna forma es necesario regalarle un hermano.

La loca idea de concebir se metía en mi cabeza pues de alguna manera sentía ganas de experimentar ese sentimiento. Esa noche mientras lo veía arrullando al bebé, no pude evitar preguntarme si era una experiencia de verdad única, tal como escuchaba por algunas mujeres que iban a consultas, por lo cual procedí a preguntarle a Tetsu si lo había sido para él:

—Dime una cosa Tetsu, si pudieras volver y supieras que el tratamiento te había dado la habilidad para concebir, ¿Lo volverías a hacer?

— Claro que sí, tener esta pequeña parte de ambos en mi interior junto con sentir esa necesidad de protegerlo, me dieron la experiencia más maravillosa.

Luego de eso no me quitaba la idea de la cabeza, le daba vueltas y ya no podía dormir, me levantaba a revisar los datos de la investigación hasta que di con algo interesante, no era necesario resetear mi sistema inmune para tener un útero, Muraki podría ayudarme a injertar las células madre biosintéticas, específicamente en esa zona, produciendo en cuestión de dos semanas un útero con ovarios que podría concebir pero con una posibilidad remota de ser fecundado, con un par de días de fertilidad quizás sería absorbido por mi cuerpo antes de que se fecundara. Quería intentarlo por lo que Muraki y yo inventamos que tenía un quiste durante las vacaciones de la escuela de Tetsu, así me internarían y el bebé lo cuidaría él y Kyoko. Usando en nuestro laboratorio el laparoscopio, en donde me anestesiaron epiduralmente, haciendo 3 heridas de 2 centímetros, una en el ombligo, las otras 2 arriba de la cicatriz umbilical de 5 centímetros; me introdujeron las células madre biosintéticas, luego recibí la visita de los Morita para ver cómo había salido. Me dolía un poco el abdomen pero todo estaba bastante bien, mentí para quedarme en el hospital una semana para evitar que las células madre no se desarrollaran debidamente, necesitábamos revisar que todo saliera adecuadamente.

La semana transcurrió lentamente, extraño a mi familia, más al bebé que siempre me acompaña en el laboratorio, aunque no pude evitar reír al ver a Tetsu sufriendo al cuidarlo, lloraba mucho y sólo Kyoko lo calma, se nota que no duerme y hasta viene cada día hecho un desastre a verme, eso que no tuvo que asistir a clases por las vacaciones. Pienso que me matará si sabe que planeo traer otro para hacerle compañía, aunque no creo pues él es tan tierno.

Llegó el día de mi salida, una semana me la viví monitoreando el crecimiento del útero hasta que estaba listo, solo falta esperar la única oportunidad de ovulación, diariamente me examinaba la orina aguardando a que sucediera. Esa tarde celebrabamos el primer cumpleaños de nuestro Souta, los Morita prepararon una fiesta en su casa, incluso invitaron a mis padres que mandaron un regalo desde Europa donde vivían desde hacía un mes, les gustó tanto Paris que compraron una casa.

Papá Morita nos llevó desde temprano a su casa para evitar que tardáramos en arribar, entonces tenían un gran pastel junto con una exquisita cena. Ahora Kyoko comprometida con su petulante Misaki, esperaban juntar dinero para comprar una casa antes de casarse. Las hermanas pequeñas de Tetsu, Kanae y Tamyko también llevaban a sus novios que el señor Morita no trataba celosamente como cualquier padre sino que los incluía en su familia, charlaba con ellos y les contaba chistes, es un padre realmente increíble, espero poder ser como él.

Todo el día fue fastidioso tanta familia reunida sin poder estar a solas y tranquilos que me hizo olvidar no había checado mi ovulación, por lo que casi de noche me retiré al baño y descubrí que estaba ocurriendo, tenía unas horas para fertilizarme pero estábamos en una casa ajena y además con un bebé. Un día lluvioso y frío en el que cuando observé que se hizo tarde expresé:

— Creo que debemos irnos, se hace tarde y está lloviendo.

— No pueden marcharse quédense en la habitación de Tetsuhiro, ya saben que esta sigue siendo su casa. — Aseveró el señor Morita.

— Gracias papá nos quedamos. — Dijo Tetsu sin pensarlo ni una vez.

Me sentí frustrado y molesto, no habría forma en que tuviéramos sexo con el bebé en nuestra cama además de toda la familia en la sala. Fingí cansancio bostezando y diciendo a todos:

— Creo que me voy a dormir tengo mucho que estudiar mañana, así que me levantaré temprano y estoy algo cansado.

Sin decir nada Tetsuhiro me siguió con el bebé en brazos y nos recostamos en la cama los tres a mirar una película en la televisión, una vez que nos lavamos para dormir. Tapados con una cobija y abrazados, el bebé se durmió en la orilla de la cama justo a mi lado, arropado con unas almohadas que lo tenían como en una cuna, entonces mientras miraba al bebé el cuerpo de mi compañero se pegó al mío en un abrazo, instintivamente me sentía sumamente deseoso de concebir un hijo, por lo que empujé mi trasero contra su pelvis en movimientos sugerentes. Cuando finalmente percibí había algo duro que me empezaba a presionar insistentemente sobre la ropa él me dijo:

— ¿Ya no quieres ver la película? — Preguntó Tetsu.

— Quiero verte a ti. — Respondí sin dudar.

— Pero toda la familia está en la sala.

— Vamos a hacerlo así, te prometo no hacer ruido.

Tapados como estábamos metió la mano que me abrazaba y bajó mis pantalones descubriendo mi trasero, preguntándome:

— Estás seguro de esto, ¿qué tal si nos escuchan?

— Si no quieres mejor dímelo.

No escuché su respuesta verbal, sin embargo un dedo se introdujo en mi entrada con movimientos suaves abriendo poco a poco, para sentir casi de inmediato dos de sus dedos profundizar en mí interior. De lado como nos hallábamos se sentía diferente la intrusión de sus dedos, por lo que algunos movimientos bastaban para estar listo y de inmediato se adentraba su miembro poco a poco hasta quedar totalmente inmerso, cuando de pronto:

—Tetsu puedo llevarme al bebé. — Entró diciendo Kyoko sin tocar a la puerta.

Nosotros nos horrorizábamos de pensar que bajo las cobijas estábamos unidos, creo que no se dio cuenta puesto que sonrió mirando al niño que dormía junto a mí.

— Adelante hermana, mañana temprano pasamos por él a tu habitación. — Le dije intentando desviar su atención.

— Claro. — respondió llevando al bebé en brazos.

Afortunadamente su hermana se fue una vez dicho eso, para mi sorpresa su erección dentro no se había bajado ni un poco.

— ¿Cómo conservas la calma? Sigues tan duro y después del susto que nos acaban de dar.

— Estás tan apretado que no puedo evitarlo. Tu interior es increíble.

— Quiero que te vengas dentro de mí.

— Hoy estas tan distinto, nunca te gusta que haga eso, pero a mí me encanta pues es la mejor parte, compartir nuestro orgasmo.

— No digas esas cosas.

— Si adoras sentir las pulsaciones y la suavidad de mi piel.

— ¡Guarda silencio desvergonzado! — Lo regañe en la voz más baja que pude.

Abrazados con ternura, las envestidas eran tranquilas pero bastante apasionadas, de tal forma que inflamaban mi deseo velozmente, hasta inevitablemente pude percibir la cercanía de mi orgasmo. En un momento lleno de deseo preguntó:

— ¿Te gusta?

Sin pensar, pues la pasión bombeaba en mi cabeza, respondí:

— Sí… me encanta... Aaahh… vente….mmmmnnn…. dentro de mí…

Mis palabras lo alocaban tanto, que arremetió lo más fuerte y rápido obligando a mi orgasmo apoderarse de mi cuerpo e irremediablemente el suyo junto conmigo.

—Te amo tanto Souichi.

—También te amo Tetsuhiro.

Olvidé todo, mi necesidad de tener sexo para concebir, mis preocupaciones y giré para besarlo. Sus suspiros se escucharon sonoramente mientras me acurruque en su brazo, sus palabras llenas de la pesadez del sexo se escucharon.

— Tanto tiempo teniendo sexo y no me canso de ti, creo que ese sueño extraño que tuve cuando me hicieron la cesárea es real, no me explico cómo podría vivir la vida sin ti.

— ¿Tú también soñaste con tu vida pasada?

— En mi sueño me mostraron nuestra vida pasada, mi otro yo me regaño por desear no conocerte.

— A mí también me ocurrió, ¿qué extraño? Pensé que era mi conciencia por tratarte mal pero ahora creo que puede que sea verdad ¿Cómo se llamaban nuestros otros yo? Era parecido a Morita.

— Morinaga y Tatsumi, deberíamos investigar si existen, tengo curiosidad.

Lo miré pensativo y lo volví a besar hasta dormirnos tranquilamente despertando el día siguiente.

Por la mañana recordé emocionado que quizás podríamos haber concebido, pero faltaban varias semanas para saberlo, entonces nos levantamos y todos desayunaban en la sala con Souta que balbuceó al vernos aparecer. Cominos y partimos a casa donde Tetsu se mostró interesado en buscar esos dos nombres de los que supuestamente fuimos nosotros. Apareció curiosamente que Souichi Tatsumi un investigador de la universidad N en Nagoya tenía bastantes investigaciones que lo llevaron a tener algo de fama, por lo que revisamos su árbol genealógico hasta descubrir que su bisnieto, hijo de Moringa Tetsuhiro, el cual se llamaba Morinaga Makoto fue un investigador en la universidad de Tokio retirado, pero en el campo de agricultura, tal cual Tatsumi Souichi.

Decidimos visitar al investigador, llevamos al bebé y tocamos a su casa totalmente curiosos, inventando que mis padres los Tsunoda fueron alumnos y amigos de la investigadora Tatsumi Shiori de física, sabía algunos detalles puesto que mi vida pasada me dejó mirarlos.

Al tocar a la puerta nos abrió un ancianito con un rostro similar al de Tetsu pero con el cabello lacio y corto, el cual nos hizo pasar al preguntar por su abuela Shiori, entonces sacó algunos álbumes de fotos en los que en un par de fotos estaban ellos. Todo era verdad, al mirar las fotos el señor Makoto nos dijo:

— Se parecen a mis bisabuelos, hasta sus nombres… dijeron Souichi y Tetsuhiro, ¿no es así?

— Es porque mi madre tenía mucha admiración por su familia y su abuela Shiori Tatsumi hablaba de su padre Souichi, razón por la que me nombraron como a él.

— Ustedes son tan parecidos a estas fotos ¡qué coincidencia! Además son una pareja del mismo género. Me da tanto gusto que existan personas que viven felices como mis bisabuelos.

Nos dejó un par de fotos de su familia puesto que le parecimos tan agradables que al partir nos miramos totalmente asombrados por la fantástica realidad que nos envolvía. Platicamos sobre nuestros sueños puesto que nos fue contada la historia desde dos partes distintas, unimos las dos para darnos cuenta que somos muy afortunados por encontrar dos veces a esa persona que realmente es nuestra alma gemela.

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POV MORINAGA

Desperté en una cama con Souichi hablando de nuestro bebé y lo hermoso que es; el ligero dolor abdominal no es nada comparado con la angustia que siento de no conocer a nuestro Souta, de inmediato tomé fuerzas y pedí conocerlo. Lleno de gozo entro con nuestro pequeño en brazos, nunca me imaginé que mi corazón pudiera tener una plenitud tan grande como al recibir ese pequeño bebé en mis brazos, a pesar de la vergüenza que fue amamantarlo para su salud. Mi empalagosa familia llegó feliz de conocer a mi bebé, aunque también estuvieron los Tsunoda que me sorprendieron con su bienvenida, ya que Sou-kun temía decirles por su reacción, la que favorablemente fue optimista.

No soportaba estar en el hospital, detesto estar en ese lugar luego de mis experiencias donde casi pierdo la vida, pero me esperaba vivir con el amor de mi vida y nuestro hijo, me porté muy bien para recuperarme pronto y así salir a nuestra casa.

Todo se tornó tan distinto, un Sou-kun paciente y muy poco malhumorado que cuidaba al bebé junto conmigo las pocas horas que podíamos, las demás Kyoko se lo llevaba a casa de mi familia para ayudarnos. La cosa que más me sorprendió es la actitud de Souichi, al graduarse dejó la práctica médica y se volvió investigador para cuidar a Souta durante el día hasta que por las noches yo me hacía cargo. Nunca tuve idea de lo que es cuidarlo tantas horas hasta que operaron a Souichi de un quiste y sentí mucha presión, sólo Kyoko me enseñó algunas cosas para ser un buen padre.

El primer cumpleaños de Souta celebrando al lado de mis seres queridos me percaté que la unión que poseemos Sou-kun y yo es algo tan maravilloso que crece con el tiempo, pero lo más asombroso es que mi sueño donde Morinaga me platico que Souichi y yo nos conocimos en otra vida es real puesto que Sou-kun también lo soñó. Asimismo investigamos a la familia de ellos y dimos con uno de sus descendientes que de alguna forma se asombró por nuestro parecido con sus bisabuelos, cosa que me dejó pensando en los deseos y su poder.

Con la semana laboral comenzando el lunes y a mí con la entrada a la universidad para comenzar a estudiar medicina no tenía cabeza más que con preguntas y nervios sobre si podría con esos estudios. Tengo miedo de defraudarlo y no estar a su altura para ser médicos, puede que no tenga la misma capacidad para estudiar eso. Perdido entre mis pensamientos caminando por los pasillos de productos en el centro comercial de pronto Souichi se hincó frente a mí y tomó mi mano entre la suya diciendo:

— ¿Te casarías conmigo?

Algo que sin duda no me esperaba, me avergonzó totalmente, la sangre fluyó a mi rostro haciendo que sintiera que estaba caliente. En un centro comercial en el pasillo de lácteos, frente a tantas personas y yo distraído por la escuela. Entre gritos de unas chicas diciendo "!pero que lindos!" lo jalé de la mano para evitar que nos siguieran viendo las personas.

Entonces preguntó algo serio:

— ¿Entonces no?

— Me lo preguntas aún lado de desconocidos y justo un día antes de que entre a la universidad, no lo había ni pensado.

— Como tú siempre eres el que hace cosas espontáneas y llevo repasando esto desde que supimos sobre nuestras vidas pasadas, se me ocurrió preguntar. No es tu obligación decir que sí, no te preocupes.

Se dio la vuelta algo serio y lo abracé por la espalda diciendo en su oreja:

— Si quiero.

Decidimos casarnos el siguiente mes en un templo de Tokio bajo un hermoso cerezo que decían que posee poderes para conceder deseos, acordamos que luego de que nos declaren esposos diremos el nuestro.

Toda la familia se reunió, incluyendo los ocupados padres de Souichi que no podían faltar a la boda de su único hijo. Nos esperaban en el templo todos, y nosotros tarde porque estos días Sou-kun se ha portado tan pasional, que busca tener sexo en todas partes desde hace una semana, siento que esto de la boda lo pone muy amoroso. Además anda sensible y algo llorón puesto que al vernos listos para salir no pudo evitar abrazarnos y enternecerse con un par de lágrimas en los ojos, fue cuando le dije:

— No te pongas así andas muy sensible estos días como yo cuando me embaracé de Souta.

Se sonrojó y corrió hasta el baño, lo seguí y toqué a la puerta:

— ¿Te sientes bien?

— Cállate, necesito saber algo y tú me interrumpes.

— ¿Qué pasa? Nos esperan en el templo para nuestra boda. Souta y yo te esperamos ¿ya no te quieres casar conmigo?

— ¡WAAAAAA!

— ¿Todo está bien?

Abrió de golpe y me dijo:

— Nada está bien, yo no creí que de verdad ocurriera. Si quería pero no pensé que de verdad pasaría.

— Ya dime ¿Qué es lo que te pasa?

— ¡Estoy embarazado! Eso es lo que pasa tonto, hay un bebé creciendo dentro de mí y todo es tu culpa.

— ¡bebé! ¿Cómo? ¿En qué momento?

— Lo sabía, no quieres otro hijo.

Lo abracé cargándolo efusivamente con Souta riendo desde la carriola por la reacción de sorpresa en Sou-kun.

— Claro que sí, no podría ser más feliz. Souta tendrá un hermanito o hermana para jugar, además ahora comprendo tu actitud de estos días tan extraña. ¿Podemos ir a nuestra boda? Hay que contarles a todos esta noticia. — Dije acariciando su vientre sin dejar de mirar sus lindos ojos miel.

Sonrió feliz de saber que yo esperaba con amor a nuestro nuevo bebé, entonces partimos al templo los cuatro y frente a todos bajo el hermoso cerezo que parecía rebosante de alegría con nosotros, nos unieron finalmente. Cuando el sacerdote pronunció las palabras para declararnos esposos, pedimos nuestro deseo al unísono:

— Deseamos que nos permitan encontrarnos una y otra vez mientas la humanidad siga existiendo, para amarnos con mayor intensidad cada vez hasta el final de los tiempos.

Luego sellamos nuestro deseo de amor con un beso, de esa forma que dentro de mí mientras nos besamos, podía sentir que Morinaga Tetsuhiro resplandecía de felicidad armonizando con Tatsumi Souichi, pues volverían a encontrarse infinitamente; en donde la frase "por siempre" sería algo real que no acabaría jamás.

FIN

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El final, si me entristece, es que no quería que se acabara, pero debo muchas historias. Aunque ya saben muy pronto saco uno nuevo de esta misma historia que no será continuación sino recuerdos de su vida juntos tanto de Morinaga y Tatsumi, como de Morita y Tsunoda. Para que no quede el vacío de lo que falto.

No me queda más que agradecer en primer lugar a mi amiga Gaby Ibarra que ayudó con esta historia, en este episodio ella escribió el parto de Morinaga; además de las hermosas ilustraciones que le dieron vida a tantas partes emotivas de la historia, junto con el episodio especial anterior a este.

También y no menos importantes tengo a todas las personitas que se tomaron la molestia de comentar y darme ánimo para escribir, entre ellas:

Lisbeth, painful secrets, Akiomi Yuko, Tami, Fanatala, MArichan, Carla Pink, Anna Kary Map, Sesshomaru sama, mestefaniab, Reyna hudson, Gracia toent, Naomi Soto, Sawa nagisa, jane ko, phie, Aiko Musume, Amber0714, Mura-kun, Nitzia Rodriguez, PAtricia, Chasaco92, Alice kagamine moon, smffrgdlks, iziangelica24, Karla, Yuki, Iniyasha lover, Aikawa sutcliff, Yeni Amane, yanitzia Rebeti, Miss gamer otaku y todos los que dejaron comentario como anónimo. Además a los que lo hicieron por el face.

Gracias por leer y espero que disfrutaran el final y ellos sigan encontrándose por siempre.