Ups. Sorry, de verdad, pero si les contará todo lo que ha pasado en estas dos semanas, se que no hay justificación, pero al menos ya esta el capitulo aquí, esperando que les guste. Muchas gracias a todos aquellos que ya llegaron a este capitulo, por seguirme a través de estas historias, de verdad muchas gracias por leer y sobre todo esperar, créanme que se que es eso de esperar actualizaciones, así que nuevamente me disculpo. Bueno suficiente, espero sus comentarios, GRACIAS.
Capítulo 23
-¡Oh, Kat! Te vez hermosa – fueron las primera palabras de mi madre al bajar de la nave.
-Mamá, que bueno que ya estás aquí – nos abrazamos con fuerza, al menos lo que mi barriga permitía.
-Estoy tan emocionada – esta vez abrazo a Peeta – me han hecho muy feliz, ansiaba venir al distrito –
-Nosotros también estamos muy contentos y nerviosos – admitió Peeta – te esperábamos con mucho anhelo, me siento más tranquilo de que estés aquí –
-Vamos a casa, seguramente tienes hambre – complemente mientras volvía abrazarme a mi madre, después de un par de días espantosos, sentía que mi cuerpo se relajaba al tenerla a mi lado, aunque no del todo, teniendo en cuenta que pronto nuestra hija nacería, pero al menos ayudaba en algo.
Mi madre se dedicó a interrogarnos, de cómo me sentía, de que me había dicho Paul, midió mi estómago, me pregunto mi peso, como había sido mi alimentación, fue un interrogatorio que duro mucho y me hizo sentir algo agobiada, pero Peeta me dijo que era obvio, porque ella se había perdido de muchas cosas de mi embarazo al estar lejos, aunque desde que se enteró que estaba embarazada nos llamábamos más seguido, al parecer no había sido suficiente.
Nos entregó obsequios de parte de Annie y Finnick, así como también nos dio unos de parte de ella, eran vestidos, mantas y chambritas de varios colores. Nos pidió sacarnos muchas fotos, de Peeta conmigo, de ella con nosotros, incluso me pidió permiso para besar mi vientre. Era obvio que estaba muy emocionada e ilusionada, porque según me dijo más tarde cuando Peeta estuvo en la panadería, que llego a pensar que no sería posible que accediera a ser madre, aunque nunca perdió la esperanza, porque decía que para que yo lograra tener una vida, digamos que más o menos normal, sería bueno tener un hijo que nos trajera mucha felicidad y a la vez nos ayudara a dar vuelta a las paginas tristes de nuestra adolescencia.
Cuando le platique de los cambios que pensábamos hacer a cerca de las habitaciones no dijo nada, solo empezó con recomendaciones y cosas que podíamos poner en la habitación de nuestra hija, lo único es que más tarde entro en el estudio, supongo que para ver el retrato de Prim y la foto de mi padre que se encontraban ahí.
Nuestros amigos organizaron una cena en casa de Johanna y Fred, para dar la bienvenida a mi madre y poder reunirnos después de un tiempo que no lo habíamos hecho, fue una cena agradable llena de risas e historias que mi madre nos dijo cuando era la partera de la veta. Algunas de esas historias nos pusieron tanto a Peeta como a mi algo perturbados, mientras que los demás se reían por nuestras caras.
-Que bueno que yo no pase por eso – Johanna se abrazó a Fred –nuestro Daniel fue lo mejor –
-Cada caso es diferente – Comento Casie – yo con Alexa sufrí mucho de nauseas hasta muy avanzado el embarazo y la labor de parto fue largaaaaaa –
-Sí que fue larga –Alex negó con la cabeza – esa pequeña tardo en salir un poco, haciendo que todo fuera angustiante –
-Y con Tavy todo fue más tranquilo, al final ven que fue cesaría porque se enredó varias vueltas del cordón, eso nos preocupó mucho –
-Si, cada organismo es diferente – Mi mamá me paso su brazo por mis hombros – mi Katniss llego antes de tiempo, imagínense como madre primeriza fue aterrante empezar a sentir contracciones tres semanas antes de lo calculado –
-Vaya, entonces desde bebé dio de que hablar – agrego Effie.
-Y luego en qué condiciones – contesto Haymitch viendo fijamente a mi madre, pero más bien era como si hubiera dado un salto en el tiempo y recordara aquellos tiempos.
-Cierto – Johanna vio a mi madre – si tú eras la partera, cuando nació Katniss, ¿Quién te ayudo? –
-Bueno, el padre de Kat y también una vecina, entre ellos me ayudaron – de repente se hizo el silencio hasta que mi madre volvió hablar – con Prim fue diferente, ella llego justo en tiempo y la madre de Gale fue quien me ayudo en esa ocasión, junto con mi esposo – la voz de mi madre se quebró al final, el tener esos recuerdo, de mi padre, mi hermana, era muy difícil tanto para ella como para mí.
-Pues nosotros hablamos todas las noches con nuestra pequeña para que no llegara antes de tiempo – Peeta inmediatamente hablo para evitar que las caras largas salieran.
-Ustedes siempre le hablan, de todo – agrego Paul muy sonriente.
-Oh, si es un alivio que estés aquí – Jo le hablaba a mi madre – se estaban poniendo muy nerviosos –
-Bueno Jo, creo que cualquiera y sus nervios aumentaran cada vez que nos acerquemos a la fecha límite, eso es inevitable, ¿o no? – mi mamá volteo a ver a Casie y Liz, que a su vez asintieron.
-Oh mamá, ya no digas eso – me sentí incomoda, sobre todo porque sabía que tenía razón y porque llevaba casi 8 meses con los nervios de punta.
Los siguientes días Peeta no me dejaba, siempre me preguntaba si estaba bien, si me sentía normal, me decía que le avisara de cualquier molestia, que no quería salir corriendo asustado para la clínica. Su actitud en ocasiones me exasperaba y otras me enternecía por sus nervios. Mi madre varias veces se reía de nosotros, diciendo que nos tranquilizáramos que todo estaba bien, sobre todo lo dijo después de ver los diferentes estudios que nos hicieron.
Ella me ayudo a terminar la cobija, fue mucho más fácil, viendo detenidamente como movía las manos o me indicaba como moverlas para pasar la puntada, fue un momento muy satisfactorio cuando al fin estuvo terminada.
Esa misma noche estuvimos platicando un poco tarde con mi madre, sin darnos cuenta de que pronto daría media noche, si no fue porque Peeta dijo que me veía cansada, nos hubiéramos seguido; el problema fue que cuando tan solo llevábamos una hora durmiendo, un fuerte dolor me despertó.
-Bonita – susurro Peeta al sentir mi movimiento -¿Qué pasa no puedes dormir? – mi respiración era agitada.
-Es que… - solté de golpe el aire, dejando que la punzada fuera aminorando.
-¿Kat? – él se incorporó y prendió la luz – me estas asustando, háblame –
-No sé, fue un dolor muy fuerte, pero… - supongo que Peeta vio mi cara de angustia, porque corrió a ver a mi madre.
-Hey Kat, tranquila – dijo mi mamá al entrar - ¿Qué fue exactamente lo que sentiste? –
-Me dolió el vientre y se extendió por mi espalda, una punzada o algo así – al voltear a ver a Peeta, vi como abría mucho los ojos.
-Ok, veamos – mi madre levanto mi camiseta y empezó a palpar mi vientre – está muy duro –
-¿Qué significa eso? – Peeta se sentó a mi lado y empezó a acariciar mi entre ceja – ¿ella, ya… está en… labor? –
-Creo que sí chicos – sabía que este momento llegaría, pero sentí todo mi cuerpo como gelatina, sintiendo una extraña sensación que me recorrió en cuanto mi madre pronuncio esas palabras, así como también supe que los nervios estaban en primera fila - ¿Kat no sientes liquido ni nada extraño, salvo el dolor? –
-No, mojada no estoy y… solo es como una presión pero hace un momento fue una punzada fuerte –
-quieres… bueno yo… - el ver dudar a mi madre me sorprendió mucho, incluso me afligió.
-Mamá ¿Qué pasa? -
-Calma – contesto, debido a que mi respiración se vio muy agitada – creo que para salir de dudas tendré que ver si ya empiezas a dilatar –
-Oh – conteste con los ojos muy abiertos.
-Pero no sé si estés de acuerdo a que yo lo haga, tal vez prefieras… –
-Si, hazlo por favor – interrumpió mi esposo - o ¿crees que sea necesario irnos a la clínica? – Peeta empezó hablar muy rápido – a la mejor le marco a Paul para que ya esté ahí – él se puso de pie.
-Peeta, espera, aun no estamos seguros que ya sea labor de parto, aparte puede tardar – mi mamá sonreía – siéntate y abraza a mi hija –
-Si, si – él obedeció y se puso a mi lado pasando su brazo por mis hombros.
-Mamá, pues… entonces verifica si lo que sentí fue una contracción – murmure incomoda, terminando de asimilar todo, ver a Peeta tan nervioso, sentir el dolor, que mi mamá me quisiera revisar y estar en la incógnita que en plena noche podría tal vez ya estar en labor de parto.
-De verdad no crees necesario que empiece a preparar todo – alego Peeta mientras mi madre entraba al sanitario.
-No, porque no vas por un poco de té para que te calmes – alego mi madre aun sonriendo.
Fue algo incómodo, principalmente porque cuando mi madre me revisaba, otra punzada o más bien contracción llego, percatándome bien como iniciaba el dolor ya se desvanecía.
-Ok, definitivamente estas en labor de parto – confirmo mi mamá en cuanto la contracción pasó.
-Entonces… - Peeta tenía los ojos muy abiertos, no sé si de asombro, pánico o qué –tenemos que apresurarnos, para ir a la clínica, ¿crees que debamos avisar a los demás? –
-¿Qué? – conteste
-Ambos, cálmense – mi madre tomo a Peeta por los hombros – si, la bebé está por nacer, así que lo que procede es que intente descansar un momento, Katniss está empezando con las contracciones, pero apenas y ha dilatado, así que esto va tardar –
-¿Estas segura? – dije.
-¿No será mejor está en la clínica? – agrego Peeta.
-Pues si quieres tenerla en una camilla incomoda y tú en una silla, posiblemente fuera de la sala donde la tengan, pues adelante – mi madre se la estaba pasando en grande.
-No, yo no me voy a despegar de ellas – Peeta me abrazo con ternura.
-Entonces recuéstense un rato, cuando sientas las contracciones más seguidas, es decir cada 15 minutos podremos considerar salir para la clínica, tal vez primero volverte a checar –
-¿Otra vez? – susurre.
-Cariño, te revisaran varias veces, así que resígnate, tal vez quieras ducharte antes de irnos a la clínica, para que dentro de lo que cabe estés más cómoda – mi madre beso mi frente.
-Pero como puedes estar tan relajada, tu nieta está por nacer y tú dices que nos recostemos –
-Peeta, he traído a muchos niños al mundo, conozco el procedimiento, ahora lo único es que, en cuanto sientas liquido ahí si nos preocupamos, porque quiere decir que rompiste la fuente y la bebé estaría por nacer –
-Mamá pero aún faltan días – alegue, teniendo mucho miedo.
-Kat, no te preocupes, estamos en tiempo, su bebé está muy bien, relájense porque nos espera una noche agitada y no digo con eso que sea porque la bebé vaya nacer aquí, sino porque las contracciones no los dejaran dormir, seguramente estará con nosotros como a medio día –
-¿Qué? ¿Tanto tiempo de contracciones? – sentí que el color desaparecía de mi rostro.
-Pues regularmente con las primerizas ocurre así, pero no te puedo asegurar, solo estén tranquilos –
Fue una gran ventaja tener a mi mamá en casa, puesto que si Peeta y yo hubiéramos estado solos, claro que hubiéramos corrido a la clínica a esas horas de la noche y seguramente hubiéramos entrado en pánico.
Como dijo mi mamá, alcance a ducharme y volvimos a verificar nuestras pertenencias, para tener todo lo necesario para la llegada de nuestra bebé, tanto de ella como para mí; me lleve una gran sorpresa cuando tome la mano de Peeta para ir a la clínica, y sentir que estaba totalmente mojada por los nervios, aunque él hacia su mejor esfuerzo para aparentar tranquilidad, sus manos lo delataron.
-¿estás bien? – le susurre al llegar a clínica, debido a que las contracciones eran cada 13 minutos y duraban aproximadamente un minuto, así que mi madre dijo que no quería arriesgarse y también para tenernos más tranquilos.
-Claro, bonita – dijo sonriendo, aunque yo sabía muy bien que mentía -¿tu estas bien? ¿Duele? ¿Sientes algo? –
-Claro que duele chico – alego Haymitch y rio al vernos.
-Peeta esas preguntas no se dicen, solo… - Por increíble que pareciera, Effie también se veía ansiosa.
Ambos nos habían acompañado desde la casa, no se había separado de nosotros desde que se enteraron cuando Effie llego a casa con la ilusión de aprender un poco de tejido con mi madre.
-Hola Kat – Liz salió de uno de los pasillos, sonriendo como siempre – bien por favor acompañe –
-Sí, claro – cuando empezaba a caminar ella se giró hacia a Peeta.
-Lo siento por el momento solo será Katniss, la tendremos que checar, ver qué tanto falta –
-¿Qué? Claro que no – de inmediato Peeta me pego a su lado.
-Suerte con eso chica – susurro Haymitch viendo divertido a Liz, al parecer nuestra situación le causaba mucha gracia.
-Peeta, la vamos a checar, no es necesario que pases, en caso de que ya esté muy dilatada tendrás que ir a la sala de esterilización, tenemos que irnos preparando todos – Liz hablo de modo tranquilo.
-Pero… yo no me quiero despegar de ella –
-Ni yo quiero que se despegue de mi – conteste abrazando a Peeta, mientras que Liz volteo a ver a mi madre, el solo hecho de pensar que no estaría conmigo y que la bebé podía nacer me hacía sentir muy vulnerable.
-Por favor, Kat, Peeta, necesitan prepararse ambos…- mi mamá estaba por reírse.
-Es que no veo porque tiene que irse ella – interrumpió Peeta - y yo quedarme aquí, incluso tú también tienes que prepararte –
-Que necios, ahorita deben de seguir las instrucciones de los médicos – nos regañó Effie.
-Liz, déjalos pasar a los dos – Contesto el doctor Marck desde una puerta – no llegaremos a ningún lado, hay que revisar a Katniss y están perdiendo tiempo –
No pude contestar al doctor para agradecerle porque en ese momento una contracción llego, fuerte y sobre todo larga, al grado de dejarme parada en medio del pasillo durante un buen rato.
-Vamos ya entren de una vez – nos regañó Haymitch.
-Como si fuera tan fácil – conteste molesta, como él no estaba sintiendo el dolor, un dolor que me impedía caminar.
-Te traeré una silla de ruedas, creo que es lo mejor – argumento Liz.
-No, ya paso, vamos –
Las contracciones iban aumentando, pero afortunadamente Peeta no se separó de mí, ni siquiera cuando se tuvo que preparar con la bata y toda esa desinfección que Paul y Liz le exigían, puesto que yo estaba en la camilla observándolos mientras Liz me preparaba.
Cuando llego el momento de poner la epidural, Peeta tomo mi mano con fuerza, diciéndome palabras hermosas y dejando a un lado los nervios que estaba segura que tenía.
-Bonita, pronto pasará todo – susurro en mi oído – yo estoy contigo, no te preocupes, aparte tu eres una mujer muy fuerte –
Sentir la aguja entrar, teniendo en cuenta que acababa de pasar por una contracción bastante fuerte me hizo cociente de cada centímetro que entraba, así que solo apreté fuerte la mano de Peeta.
-Bien Kat, vas empezar a sentir un hormigueo, vamos ir suministrando el medicamento poco a poco, para que no haya problema de que no empujes en el momento correcto – Paul hablaba a través del cubre bocas – Liz empieza a monitorear el corazón de Taraxa, señora Everdeen por favor puede tomar la temperatura de Katniss –
-Yo… ¿Qué hago? – aunque mi esposo tenía el cubre bocas también, pude ver su cara de pánico al hablar.
-Oh Cariño, solo abraza a mi hija, tranquilos ambos, pronto mi nieta estará aquí, ya verán que todo saldrá bien –
-Ayúdala con las respiraciones – sugirió Paul – recuerden los ejercicios que estuvieron haciendo –
Peeta acaricio mi rostro para que lo viera y empezó a respirar, pero creo que no era nada que ver con ejercicios que habíamos practicado – vamos bonita, respira profundo – alcanzo a decir – inhala, exhala – ambos nos veíamos fijamente a los ojos, mientras el acariciaba mi mejilla con su manos perfectamente desinfectadas.
-Peetaaaaa,- fue lo único que alcance a decir al sentir una fuerte contracción y como si algo fluyera por mi interior.
-Paul, ha roto fuente – aseguro Liz – es hora –
Solo pude ver los ojos de mi esposo, que se abrían enormemente, brillando con un intenso azul al mismo tiempo que reflejaban tantas cosas, asombro, miedo, ilusión, felicidad.
N/A: aaahhhh, fue un capitulo difícil, pero me encanto escribir, aunque me tarde, pero al menos ya esta aquí. No olviden dejar sus comentarios, plis en verdad que me caerían muy bien en estos momentos. Un saludos y que este mes de mayo sea excelente para todos, necesitamos buena vibra, porque últimamente la mala suerte me persigue.
