Listoooo! Bien ahora sí como debe ser, a pesar de una semana extraña, el capítulo esta aquí, no olviden dejar sus comentarios y solo me resta decir, mil gracias por leer, no solo esta historia sino también el resto, muchas gracias por comentar y ser fieles a la historia.
Capítulo 24
Nunca creí ver tantas emociones pasar por los ojos de Peeta, así como también nunca creí sentir tantas cosas y emociones al mismo tiempo dentro de mí; todo el dolor físico que tenía era como la cereza del pastel, pero yo sabía que había dolores peores que este, este a la larga sería un dolor bueno, un dolor que terminaría en final feliz, porque mi Peeta sería papá y estaría lleno de dicha por esa situación.
-Kat escúchame llego el momento de que pujes, entiendes – mi madre me tomo del rostro para que la viera fijamente, mientras que Paul y Liz me acomodaban en la camilla – necesitamos que te concentres en pujar cuando se te diga, hagamos esto rápido tanto para ti como para tu bebita –
-oh cielos, oh cielos – Peeta tomo mi mano y la beso sobre el cubre bocas – tranquila Kat, todo saldrá bien, vamos a respirar –
Yo no pude decirle nada porque nuevamente empecé a sentir dolor, una contracción estaba en proceso, solo pude ver a mi madre para que me indicara si era momento o no de pujar.
-Vamos Cariño, llego la hora, puja – mi madre utilizo un tono de voz extremadamente tranquilo.
-Tu puedes nena – Peeta me tomo de la mano, la cual apreté con fuerza – bonita… - yo solo me concentre en pujar, no quería hacer otra cosa más que eso, necesitaba que fuera como había dicho mi madre, rápido, no quería que nuestra bebé tuviera problemas.
-Bien, tranquila, descansa – afirmo Paul – creo que tardamos un poco con la epidural –
-Pero no podemos meterle el medicamento de jalón – agrego Liz que monitoreaba los latidos de Taraxa, mientras mi madre limpiaba el sudor de mi frente.
-Pero… ¿están bien? – Peeta se vio alarmado viendo a todos lados, en busca de alguna explicación.
-Sí, solo que Kat sentirá más dolor, vamos hija respira porque hay que volver a… - Mi madre no termino de hablar, porque seguramente vio mi rostros al contraerse por el dolor.
-oh bonita, tu puedes vamos –
-Puja Kat – me ordeno Paul – lo estás haciendo bien, ya veo la cabeza.
-De… de verdad – la reacción de Peeta fue… graciosa, porque no sabía si soltarme para ver la cabeza de nuestra hija o continuar acariciando mi mejilla.
-Eso es, tranquila, respira – esta vez fue Liz quien me alentó.
-¿todo va bien? – alcance a susurrar.
-Claro, en un momento más tendrás a tu bebé en brazos – Con Liz no tenía una fuerte amistad como la tenía con Johanna o el mismo Paul, pero pude sentir una conexión en ese momento al verle los ojos con un brillo enorme, supongo que recordando cuando estuvo en esta situación tan solo hace año y medio.
-Vamos Kat nuevamente ayuda a tu bebé – no sé cómo lo supo Paul pero justo en ese momento volví a sentir la necesidad de empujar, apretando con fuerza la mano de Peeta, segura de que le estaba haciendo daño, pero el tener ese contacto con él para mí era muy importante, porque sabía que contaba con él, que nunca me dejaría y que no solo estaba ahí por mí y la bebé, sino también porque él deseaba mucho esto.
-Bonita, te amo, lo estás haciendo bien, verás que pronto terminará – empezó a susurrarme.
-Un poco más Katniss – Mi mamá estaba viendo los monitores a los que nos habían conectado.
-Eso es, ya casi – Paul se escuchaba tranquilo – ven Peeta, acércate y pon las manos aquí –
Él me volteo a ver, mientras que yo solo asentí y respiraba profundamente para volver a empujar con fuerza y lograr que de una vez por todas nuestra bebé saliera; el pensar en eso me lleno de un terror tremendo, dejando que miles de miedos afloraran pero también me lleno de mucha curiosidad y anhelo de tener a mi pequeña en brazos, de saber cómo era y sobre todo, de que estuviera bien, sana.
-Oh Kat, oh, oh – era lo único que se escuchaba de Peeta, que había prácticamente tomado la posición de Paul– no lo puedo creer, no lo puedo creer… – al final la voz de mi esposo se quebró y no pudo continuar.
Mi cuerpo sintió un último tirón que término con un leve llanto, un llanto tan pequeño que hizo que todo mi cuerpo se erizara de emoción, porque sabía que mi bebé estaba aquí.
-Pónsela a Katniss en el pecho – dijo Liz.
-Mira amor, mira – la emoción de Peeta al ponerme a mi bebita en brazos era indescriptible, mientras que yo era un manojo de emociones.
-oh Peeta – esta vez ambos lloramos, era una cosa tan pequeñita, que en cuanto sintió mis brazos dejo de llorar, acomodándose a la perfección en mi regazo, se amoldaba tan bien, con Peeta acariciando su cabeza con poco cabello oscuro.
-Peeta ayúdanos con esto – Paul le paso una especie de tijeras – corta el cordón justo aquí –
-Claro – él tomo las tijeras sin ningún problema - ¿aquí verdad? – acomodo justo donde Paul le indico.
-Así es, ahí donde estas presiona – cuando lo hizo Liz le recibió las tijeras y fue retirando el resto del cordón.
-Kat es hermosa, las amo mucho – Peeta no pudo más con el cubre bocas y se lo bajo para besar mi frente y después a nuestra pequeña –eres la mejor, no… no tengo palabras para esto, de verdad – él puso su frente sobre la mía, mientras que yo solo pude acariciar la mejilla de mi Peeta, para quitar esas lagrimas resbaladizas. Siempre era él, provocando estos grandes momentos de dicha, pero en esta ocasión era al doble, ver su reacción era el mejor regalo, pero también tener a nuestra hija en brazos me hizo sentir muy feliz, orgullosa y con la esperanza renovada, era una sensación tan gratificante.
-oh Mi diente de león, yo también te amo, gracias por enseñarme que la vida tiene esperanza y… - tuve que parar para poder tomar aire – que vale mucho la pena arriesgarse por esto, Peeta es tan hermosa y es nuestra, un cachito tuyo y otro mío -
-Hija pégatela bien al pecho, baja la bata para que sea contacto directo – recomendó mi madre que también lloraba y empezaba a limpiar a Taraxa.
-Ella… ¿ella está bien? – pregunte pasando mis dedos por su mejillas sin poder controlar mis lágrimas.
-Todo salió bien, en un momento más la revisaremos y terminaremos de limpiar – Paul nos observaba con cariño.
-Si la pegas a tus pechos te ayudara mucho para alimentarla, es una estimulación – la voz de Liz se escuchó retirada por el cubre bocas y debido a que nos daba la espalda mientras preparaba una mesa con diversas cosas.
-Aparte es importante para ella no perder la conexión que tuvo contigo durante este tiempo – mi madre nos veía con ojos… con unos ojos que no veía desde que mi padre había muerto, al parecer algo había regresado en ellos, volvían a brillar.
-Creo… creo que en verdad quiere que la alimentes – Peeta estaba tan pegado a nosotras, viendo cada reacción y gesto que nuestra pequeña hacía.
Taraxa en verdad buscaba algo, abriendo su diminuta boquita y empezando a protestar por no recibir lo que deseaba, a fruncir el ceño, muy parecido a Peeta cuando se molestaba por algo o se sentía frustrado. La acomode para poder alimentarla, esperando que mis pechos respondieran y tuvieran lo que tanto deseaba mi bebita.
-Otro momento para congelar y ponerlo como uno de los mejores momentos de mi vida – Peeta hablaba muy bajito, pero era tanto su cercanía que supe perfectamente bien lo que decía – Kat, de verdad te agradezco que me permitieras vivir esta experiencia, te lo juro que las cuidare, que las amare… siempre. Me siento tan bien, estoy vuelto loco, pero esta vez es una locura buena porque… como dices, ella es nuestra, hermosa como su mamá y algo tendrá de mí – él río.
-Seguramente tendrá tu tenacidad, tu ternura y tu fuerza – le susurre, en esta ocasión nuestros labios se unieron en un beso tierno y corto, porque no podíamos despegar la vista de nuestra bebé.
Mi madre seguía limpiando a nuestra pequeña mientras que ella empezaba a comer, al parecer mi cuerpo respondía muy bien porque estaba entretenida y no protestaba por no encontrar algo y yo sentía una extraña pero hermosa sensación.
-Kat, necesito que… me la prestes por un momento, hay que checarla – Liz estaba lista para tomar a mi bebita en brazos.
-Pero está comiendo – protesto Peeta.
-Lo sé, y seguramente se enojara, pero es importante que veamos cómo se encuentra, en apariencia está bien, pero necesitamos hacer pruebas –
-Vamos, es el procedimiento chicos, en un momento más la tendrás en brazos – mi mamá empezaba a cargar a mi hija para alejarla y pasársela a Liz. Al momento que la alejaron de nosotros empezó a llorar.
-Paul ¿todo bien con Kat? – pregunto mi esposo.
-Sí, el parto estuvo bien, felicidades Kat, estuviste muy bien a pesar de que tardamos un poco en suministrarte el medicamento, ahora solo veremos cómo esta Taraxa, porque el organismo de Katniss ha reaccionado muy bien –
-Gracias, por todo – yo a pesar de que Paul nos habló, no deje de ver en dirección a Liz y mi madre que revisaban a nuestra hija.
-Puedo… - Peeta dudo.
-Ve, prefiero que estés ahí – le dije apretando su mano para animarlo.
-No sé, pero tal vez quieras salir avisar a los demás – Paul sonreía al ver nuestra aprensión – creo que Johanna está volviendo loca a Susy o también puedes ayudar a que Katniss se cambie de bata –
En ese momento fui consciente de mi estado tan deplorable en el que me encontraba, toda sucia y sudorosa, con la bata hecha girones, mostrando parte de mi pecho y sintiéndome totalmente agotada, como si huera nadado o corrido durante mucho tiempo.
-De hecho hay que ayudarla a bajar de la camilla de parto, para pasarla a una cama más cómoda – complemento Paul.
-Bien, ayudare a mi hermosa esposa y saldré a ver a nuestros amigos, que seguramente están ansiosos por conocer a nuestra pequeña –
-Mamá, Liz ¿todo bien? – alcance a susurrar mientras Paul le pasaba unas toallas a Peeta para limpiarme.
-Tranquila Kat, en un momento más, esta pequeña pone un poco de resistencia – alego mi mamá sobre los chillidos de mi hija.
-Pero… todo está bien, ¿no es así? – Peeta se escuchó preocupado.
-Vamos Peeta ayuda a Kat, mientras terminaremos con su hija para que la vuelvan a cargar, no se preocupen, son pruebas de rutina para descartar cualquier cosa, es normal que los bebés lloren – Paul trato de tranquilizarnos, pero hasta no tenerla nuevamente con nosotros sabía que no estaríamos sosegados, pero ambos le hicimos caso y nos ocupamos en ponerme presentable y más cómoda. Agradecí de sobre manera que fuera Peeta quien me ayudara, puesto que estaba muy torpe y con movimientos lentos, tenía muchas ganas de dormir, pero también eran más mis ganas de volver a tener en brazos a mi hija, así que trate de poner todas mis fuerzas en ayudar a Peeta a limpiarme y cambiarme.
Justo cuando Peeta y yo terminamos, mi madre se acercó con nuestra pequeña, ya vestida y envuelta en la manta que hicimos entre ella, Johanna y yo. Mi madre sonreía mucho acunando a su nieta con mucho amor, dejándome más serena al ver su expresión y saber que nuestra nena estaba nuevamente con nosotros.
-Aquí tienen a su bebé- ella se la paso a Peeta que la recibió con mucho anhelo y a la vez con algo de… miedo.
-Vaya es tan pequeña y delicada – dijo mi esposo besando la frente de Taraxa.
-Y bien ¿todo normal? – le pregunte a mi mamá cuando Peeta se agacho para que pudiera ver a nuestra hija.
-Claro, solo fue chequeo de rutina, para saber su peso y su medida, que todo funcionara de acuerdo a sus escasos minutos – río mi mamá.
-Toma Kat, quiero tomarles una fotografía – comento Peeta mientras posaba a mi bebita en mis brazos.
-Peso 2 kilos, 900 gramos – Paul nos informó mientras llenaba unos papeles – y mide 48cm –
-¿Y eso es normal? – Pregunté sin despegar la vista de ella.
-Sí, es una bebé pequeña a comparación de otros, pero viene sana y el parto salió muy bien, no hubo sufrimiento fetal, tu estas muy bien y ella igual, así que los dejo por el momento porque hay que ver a otros pacientes -
-Paul muchas gracias, de verdad – Peeta de repente abrazo a nuestro amigo que se sorprendió.
-Es mi trabajo, pero créanme que esta bebé ha sido una de las que más gusto me ha dado que este aquí con nosotros, muchas felicidades chicos, los veo más tarde –
-Les recomiendo que salga alguno de ustedes a ver a los amigos para que les avisen, porque de verdad que Susy ya no puede con ellos – nos dijo Liz con una enorme sonrisa enseñándonos su radio de comunicación – y bueno vendrán por Katniss para ponerla en una habitación, si todo sigue igual, mañana temprano se irán a casa –
-Gracias Liz, por todo tu apoyo – Mi mamá susurro – Peeta vas tu o quieres que yo les digas que todo salió bien y que podrán pasar en un momento más –
-No, voy yo, quiero darles la mejor noticia del mundo – beso mi cabeza - que mi pequeña ya está aquí y que mis bonitas están bien –
Más tardamos en que nos instalaran en una habitación cuando Peeta regreso con Johanna y Haymitch a un lado, refunfuñando porque el doctor Marck no dejo pasar a Effie y Hilary que estaban esperando con ellos.
-Ese doctor, ¿qué se cree? –
-Cállate Haymitch, la bebé duerme y harás que nos saquen – le contesto Johanna al entrar a la habitación.
-Ya tranquilos, miren les quiero presentar a mi hija – Peeta enseguida estuvo a nuestro lado, volviendo a besar la cabeza de nuestra hija que solo protesto arrugando la nariz como su papá.
-Oh, es tan… pequeña – Fue la primera expresión de Johanna.
-Buen trabajo preciosa, te vez bien y bueno la bebé es… bueno como todo bebé recién nacido, hinchado y rojizo –
Mi madre río con la expresión de Haymitch – pues qué esperabas, pero es la cosita más hermosa – me sentí muy contenta al escuchar a mi madre, defendiendo a su nieta y hablando con mucho orgullo.
-Claro bizcochito es la mejor para todos nosotros –
-Haymitch – Peeta negó con la cabeza – ella se llama Prim Taraxa, nada de bizcochito –
Todos se sorprendieron al escuchar el nombre completo de nuestra hija, puesto que no habíamos comentado nada del primer nombre con nadie, ni siquiera con mi madre que en ese momento nos vio con ojos llorosos.
-¿Prim? – susurro más para ella.
-Así es, Peeta y yo decidimos que ese sería su primer nombre, no les dijimos nada porque… preferimos que la llamen Taraxa o Tara, pero nos gustó como sonaba completo y bueno es un modo de…. – no pude seguir más, pensar en mi hermana y que no estuviera en este momento tan importante me lleno de melancolía.
-Tranquila- Peeta beso mi cabeza – ese fue el nombre que elegí yo, me gusta solo Prim, así que espero que la llamen por cualquiera de esos nombres, nada de panquecito o bizcochito –
-Pero si tú ya la nombraste bonita – susurro Johanna que no quitaba el ojo de nuestra hija.
-Pero es porque son "mis bonitas" solo yo puedo nombrarlas como quiera –
-Bien chicos, me parece un nombre muy atinado, felicidades – nos dijo Haymitch.
-Kat, me… ¿me dejas cargarla? – Jamás pensé ver a Johanna apenada o más bien ser tan civilizada al pedir algo, el entusiasmo en ella era evidente, así que a regañadientes le di a Taraxa.
-con cuidado con su cabeza – susurro mi esposo atento al movimiento de Johanna.
-Oh, vaya – a todos nos costó trabajo ver a Jo de madre, a veces sentíamos que era exagerada con Daniel o incluso algo atrabancada, pero esta vez con mi hija pude ver el anhelo de ser madre en ella, de pasar por esta situación, puesto que Daniel llego grande y desafortunadamente nos perdimos esta etapa de él.
-Verdad que es hermosa – mi mamá abrazo a Jo por los hombros.
-Sí, pero es muy pequeña y delicada – contesto nuestra amiga.
-Y tranquila, vaya que ha estado muy quieta todo este tiempo – Haymitch también se acercó, curioso por ver más de cerca, aprovechando que la altura de Jo al estar de pie, ayudaba más que yo semi acostada.
-Pero apuesto que no tardara pedir de comer – Peeta me tomo de la mano mientras hablaba – porque hace un momento no la dejaron comer bien, fue muy poco rato –
-Pues entonces aprovechemos, porque seguramente Katniss nos correrá a todos, conociéndola, solo dejara a Peeta y eso porque es el padre y bueno supongo que él también se ha deleitado con tus pechos –
-¡Johanna! – medio grite mientras sentía que el calor subía por mis mejillas.
-Oh Jo, esos es demasiada información para mi – Haymitch roso la mejilla de nuestra pequeña con dedo pulgar, abarcando casi toda la mejilla con esté.
-No se pasen de listos – murmure.
De repente todos empezaron a reír por la situación, al grado de que me contagiaron provocando que hiciera una mueca de dolor, porque resultaba que empezaba a sentirme como si hubiera hecho demasiado ejercicio, a sentir como mi cuerpo se había estirado y empezaba a acomodarse, pero sabía que ese dolor había sido el mejor de mi vida, porque ahora al tener a mi hija con nosotros me hacía muy feliz, que no solo le había cambiado la vida a Peeta, sino también a nuestros seres queridos y por supuesto que también a mí.
n/a: Qué tal? les gusto? aaaahhhh pues la verdad ha sido muy emocionante escribir esto, me gusto mucho escribirlo jejeje lo disfrute mucho así que en verdad espero que también les guste a ustedes, ojala se den un tiempo y comenten sus impresiones del capitulo. Cuídense mucho y hagan changuitos de buena suerte para que pueda retomar ciertas cosas en mi vida jajaja, FELIZ DÍA DE LAS MADRES!
