Hola a todos y cada uno de ustedes. Al fin puedo publicar normalmente, como es debido y eso es gracias a sus bonitos comentarios que me van alentando, aunque creo que a muchos ya no les gusto la historia, ya que en estos últimos capis han sido pocos comentarios, pero en fin, agradezco mucho que se tome su tiempo y me cuenten que les ha parecido el capi, también a todos aquellos que siguen las historias, de verdad muchas gracias. Espero que les guste este capi.


Capítulo 26

-Vamos Peeta, se hace tarde – le decía mi madre a mi esposo, mientras lo esperaba en la puerta.

-No tardamos bonita – Beso mi cabeza y después la de nuestra hija.

-Ya Peeta, a este paso Annie y Finnick llegarán aquí solos – le recalcaba Effie que le pasaba unas galletas a Hilary que estaba de visita con sus hijos.

-Lo sé, ya voy – volvió a besarnos.

-Ese hombre esta vuelto loco con ustedes – comento Hilary sonriente.

-Mamá puedo cargar a la bebé – Sue, la hija pequeña de Hilary estaba sentada a mi lado viendo atentamente a nuestra hija.

-No Sue, Taraxa es muy pequeña y si Daniel nos descubre se enojara, porque tampoco se lo permiten a él, ambos son muy pequeños – le explicaba su mamá.

-Sue, lo que pasa es que Tara aún no se controla, tal vez en unas semanas – le dije al ver que la niña se ponía triste.

-Está bien, Michael mira sus manitas – Su hermano había preferido seguir con las acuarelas que recientemente le habían regalado.

-¿ya has decidido algo con respecto al trabajo? – me pregunto Hilary.

-Ayer estuvo Tiffany aquí, comentamos algo, creo que por el momento me quedare con las lecciones de arco y canto, para reducir mi horario y poder estar más tiempo con mi bebita –

-Creo que es bueno que no dejes de trabajar – afirmo Effie que al fin se había sentado, siempre andaba por todos lados, era una persona muy inquieta.

-¿Por qué lo dices? – preguntó Hilary.

-Bueno, porque su economía es buena ahora, pero con Taraxa habrá también más gastos, aparte ella irá a la escuela en algún momento, entonces Katniss tendrá más tiempo – se encogió de hombros.

En eso tenía razón, aparte si trabajaba en la escuela en el futuro, podría estar cerca de ella y vigilar que estuviera bien, aunque me estaba adelantando, porque para eso faltaba mucho, ahora iba a disfrutar de su tierna edad.

-Pues debo admitir que también extraño el trabajo, sé que ahora Tara es mi prioridad, pero creo que nos la podemos arreglar si regreso de tiempo parcial –

-Qué bueno, aparte si se puede, ya vez que muchas mujeres y hombres lo hacen, porque los tiempos han cambiado y podemos estar tranquilos en el distrito con nuestros hijos – comento Hilary que estaba muy al pendiente de Sue que no dejaba de acercarse a Tara, era como si mi hija la tuviera hipnotizada – Sue retírate un poco, la vas a despertar –

-Mami quiero una hermanita para jugar con ella – la niña le hizo caso a su mamá y se lanzó a sus brazos.

-Oh pequeña… me temo que pues…- Hilary dudo en que decirle a su hija.

-Sue, oye porque no me ayudas a ver si Peeta regresa con los demás, hasta podemos ver de lejos si Johanna viene con ellos para que juegues con Daniel – Effie era muy buena con los hijos de Hilary en especial con Sue, se había acostumbrado mucho a ellos, más porque Sue la buscaba mucho y le seguía el juego con respecto a eso de la ropa y moda, incluso se empezaban a jalar Alexa.

Cuando Effie se retiró con la niña, Hilary hablo – creo que se va decepcionar un poco, cuando le diga que ya no puede tener más hermanos, sobre todo hacerla entender –

-¿Por qué ya no podemos tener más hermanos? – Michael al fin alzo la vista de sus pinturas – ¿no quieres más hijos? –

-No hijo, bueno yo estoy muy feliz con ustedes, fue una decisión que tomamos tu papá y yo, pensando en darles lo mejor a ustedes, aparte nos sentimos muy felices con nuestra familia así, por lo que me sometí a una operación después de tener a tu hermana, tal vez lo comprendas un poco mejor cuando estés más grande – El niño volvió a su pintura, frunciendo el ceño porque efectivamente, no entendía del todo a su mamá.

-Vaya, si que es complicado – susurre, pensando en todo lo que tendríamos que explicarle Tara cuando creciera, en especial cuando empezara a conocer un poco de la historia y se diera cuenta que sus padres estaban en ella, de todo lo que tuvimos que pasar para llegar a este punto.

-Hey han llegado – grito Sue emocionada.

Poco a poco fueron desfilando todos, yo me quede en la comodidad de la sala puesto que aún tenía a Tara en los brazos, así que en cuanto Finnick entró a la casa corrió a saludarme.

-Hola Kat, guau te ves muy bien de mamá – él se acercó y estiro el cuello para poder ver bien a nuestra hija – es muy pequeñita, como los bebés que luego mamá cuida en el hospital –

-Hola Finnick, si es pequeña, pero es la cosita más hermosa – le comente.

-Kat muchas felicidades, me da gusto que ambas estén muy bien – Annie al fin entro abrazando a Finnick para también poder ver a mi hija.

-Sí, Paul dice que van muy bien, Tara come perfectamente, aunque ya nos dio un pequeño susto – Peeta me abrazo y pego su cabeza con la mía en un gesto que había adquirido para poder contemplar mejor a nuestra hija sin la necesidad de quitarla de mis brazos.

-Annie ¿quieres cargarla? – le dije.

-Oh claro, es hermosa, se parece mucho a ti Kat –

-Pero también tiene los ojos del padre, ya verás cuando los habrá, son azules – Agrego Jo que traía en brazos a Daniel para que alcanzara a ver a nuestra hija.

-Pero me decía tu mamá que decidieron ponerle Prim, es un bonito nombre y me parece muy bien – Agrego Annie acunando a nuestra hija con mucha ternura – Prim estaría muy feliz –

-Mamá ¿Quién es Prim? – pregunto Daniel algo confundido, supongo que porque últimamente ese nombre era muy mencionado.

-Bueno Prim es Tara – agrego Jo algo apenada y nerviosa.

-Lo que pasa Daniel es que Prim era la hermana de Katniss, ella nos dejó ya hace un tiempo, así que por eso nosotros quisimos nombrar a nuestra hija Prim Taraxa – le explico Peeta.

-¿Tu hermana se fue lejos? ¿Vive donde está tu mamá? – él me veía en busca de respuesta.

-Ella…- no supe que contestar, era tan difícil explicarle.

-No cariño – mi mamá apareció con ojos llorosos – mi hija Prim ya no vive, desafortunadamente –

-¿se fue como mis primeros papás? –

-Oh mi Daniel, por qué tenías que sacar ese tema – Johanna definitivamente estaba muy incómoda.

-Si, pero no nos pongamos tristes, hoy debemos estar felices porque estamos aquí todos nosotros – Peeta me abrazo con fuerza con un brazo mientras que con el otro acerco a mi madre.

-aparte ya tienen a su Prim, bueno me gusta más Tara – Daniel señalo a mi hija que empezaba a quejarse, seguramente porque era su hora de comida.

-Me gustaría cargarla – Finnick cambio por completo la conversación – pero creo que ahora quiere a su papá o su mamá, quiere llorar –

-Es hora de la comida – agregue estirando los brazo para recibir a mi hija – esta señorita come muy bien y tiene sus horarios muy marcados, cosa que agradecemos porque en las noches no llora más que para eso, así que Peeta la carga y me la da –

-Solo come leche materna – afirmo Annie.

-Así es, no ha sido necesario nada mas – dijo orgulloso Peeta.

Pasamos una tarde muy agradable, con gran parte de nuestros amigos entrando y saliendo para saludar a Finnick y Annie, que trajeron obsequios para los niños, como corales, redes, bolsas muy bonitas de un material especial que se daba mucho en la costa. Todos se mostraban felices, platicadores y relajados, teniendo momentos muy divertidos con las anécdotas y las respectivas bromas, principalmente de Johanna y Haymitch. Solo Finnick se puso nervioso cuando Peeta le paso a Tara para que la cargara, ella estaba despierta, tranquila viendo todos los rostros que estaban a su alrededor, para después empezar a verse incomoda, más porque él no encontraba la posición correcta, poniéndome algo nerviosa al principio.

Daniel se enojó porque a él nunca le habíamos permitido cargarla a pesar de su insistencia, decía que él era ya un niño grande y que siempre la iba a cuidar, que era su prima. Fred fue quien hizo la labor de tranquilizarlo y hacerle ver muchas cosas, de distraerlo con un juego para que no insistiera. Tara empezó a reclamar los brazos de su mamá o papá, incluso los brazos de su abuela, ya que los conocía muy bien, por lo que Finnick no estuvo mucho tiempo con la bebé en brazos.

Los días pasaron rápido, todo mundo trataba de ayudar en la casa, teniéndonos muy mal acostumbrados, porque no dejaban que al menos yo, hiciera mucho. Solo el día que Peeta regreso a la panadería de tiempo parcial, fue que sentí que hice algo, cambiando pañales y seleccionando ropa para meter en la máquina de lavado. Cuando Peeta regreso ese día, corrió de inmediato a darme un beso y después correr a la cuna de nuestra hija que dormía tranquilamente, argumentando que nos había extrañado mucho por ese lapso, que eran muchas horas las que nos había dejado después de estar todo el día en casa.

-Eres un exagerado – le dijo Johanna – tienes que retomar tus actividades, ni que fueras tu quien la alimentara, aparte tienes que pensar que esa bebé no va vivir de besos y apapachos –

-Oye después de estar aquí todo el día, ha sido extraño – se defendió Peeta, que ya tenía en brazos a Tara.

-Nada más verte me siento con menos ganas de regresar al trabajo – comente mientras servía un poco de té – será más difícil con nosotras, el vínculo que generamos y toda la zozobra es horrible –

-Los dos son unos exagerados, ya los quiero ver cuando esa pequeña no los suelte ni ha sol ni sombra, donde chille porque quiere completamente su atención, es más el sexo disminuirá –

-Lo dices por experiencia supongo – se burló Peeta.

-Calla Mellark, que ya te veré – dijo nuestra amiga algo molesta.

-Peeta, trae a Tara para bañarla – Annie había insistido en preparar todo para darle un baño, era como si mi hija tuviera más de una madre en este momento.

-Hija, ¿Qué se les antoja comer mañana? – me distrajo mi mamá del caminar de mi esposo con nuestra hija en brazos.

-Oh, de verdad no los quiero ver cuando ellas se vayan – agregó en un susurro Jo.

Y era lo mismo que me preguntaba, qué iba a ser de nosotros, porque finalmente en unos días ellos regresarían a sus actividades, dejándonos solos con nuestra hija; aunque yo tardaría en regresar a trabajar, todo se complicaría ya que nos las tendríamos que arreglar los dos solos, en especial yo; pero estaba segura que haríamos todo lo posible por estar bien, ayudándonos, apoyándonos y tratando de hacer lo mejor posible para Tara, haríamos todo lo posible por estar bien y salir adelante, finalmente habíamos pasado por situaciones muy difíciles, así que eso nos daba fortaleza, debido a que el mantener a tu hermana pequeña con vida o tratar de salir de dos arenas no era cualquier cosa, y nosotros lo habíamos logrado, aunque había veces que me moría de miedo, sabía que mi hija dependía de mí, así que haría todo lo posible porque ella estuviera bien.

-Kat no dudes en hablar, podemos tener video llamadas – me aseguraba mi mamá mientras repartía miles de besos y cariños a Tara cada 5 minutos, la pequeña solo se removía y levantaba la nariz como Peeta en son de protesta.

-Lo sé mamá, aparte tienes que ver cómo crece – sonreí por el gesto tanto de mi madre como de Tara.

-Oh claro, aunque este lejos ella tiene que escuchar mi voz y verme, para que me reconozca cada que venga –

-Lo harán bien Kat, Tara será muy feliz, me da mucho gusto que ella llegará a sus vidas, es lo mejor que le puede pasar a una mujer, ser madre – Annie me abrazo con fuerza, estos últimos días había estado muy sentimental, en especial, había estado observando mucho a Peeta y su forma de ser con Tara.

-Gracia, tú también lo has hecho muy bien, Finnick es muy buen chico y está muy orgulloso de tenerte, te ama mucho Annie –

-Vamos no quiero que lloren – nos regañó Peeta.

-Kat ojala fueran a la estación – volvió a insistir Finnick al darle un beso en la frente a nuestra bebé.

-Finnick sabes que no puedo… no me gusta, aparte el clima no está muy adecuado para sacar a Tara – conteste al ver la nubes de verano que se arremolinaban en el cielo.

-Te hablaremos cuando lleguemos – al fin mi madre me regreso a Tara.

-Espero que su viaje sea agradable – les cometo Haymitch, esperando a que se decidiera a salir para tomar parte del equipaje.

-Lo será, y tú por favor sigue así, me dio mucho gusto verte bien, Haymitch no dejes el medicamento –

-Lo sé, me he sentido muy bien, aparte esta mujer no me deja en paz – Haymitch señalo a Effie.

-Claro que no, ese es mi trabajo, para eso estoy aquí – Effie había estado más tiempo en casa desde que Annie y Finnick llegaron, de hecho al ver a Finnick cargar a Tara fue que se armó de valor para hacer lo mismo, ahora a cada instante la quería tener en brazos, incluso obligo a Haymitch a cargarla.

-Cuídense mucho, estamos en contacto – mi madre me abrazo, evitando apachurrar a su nieta.

-gracias por todo, de verdad no sé qué hubiera hecho sin ustedes – confesé.

-Vamos que se hace tarde – Peeta les hizo señales para que salieran.

Yo solo me quede en la puerta viendo cómo se alejaban, dejándome con una extraña sensación de vació, aunque muy contenta por haber podido compartir esta experiencia con ellos, en especial con mi madre que hizo que mi parto fuera más tranquilo para mí.


N/A: QUE TAL CHICAS Y LOS POCOS CHICOS QUE AUN NOS SIGUEN, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO, POR FIS NO OLVIEN DEJAR SUS COMENTARIOS, PARA PODER SEGUIR ESCRIBIENDO, SE QUE YA ALARGUE ESTO, PERO HAY COSAS QUE HE ESTADO VIVIENDO CON MI SOBRINA QUE ME LAS IMAGINO MUY PARECIDAS A LO QUE VIVIERON KATNISS Y PEETA, POR ESO HE ESTADO UN POCO LENTA O FLOJONA TAL VEZ CON LOS CAPITULOS, PERO EN FIN.