WORALES! Bueno primero que nada mil gracias por estar leyendo esto, porque significa que lo mas probable hayas leído mis demás locuras. Me siento super feliz, principalmente por sus comentarios, pero también porque esto que he estado escribiendo me ha encantado, aparte les adelanto que ya tengo un poco avanzada la historia jijiji, osea creo que ya me colgué, según yo haría esto mas corto, pero de verdad que estos capis que he estado haciendo me han gustado mucho. Pero bueno suficiente de bla, bla bla, espero que les guste.
Capítulo 27
-te tiene bien agarrado ¿verdad?- le dije a Peeta viéndolo desde el espejo al secarme el cabello.
-Sí, su manita es tan pequeña, pero tiene fuerza, ya tiene rato con mi dedo ahí –
-se ven tan tiernos – le sonreí.
-es que es la cosita más hermosa, no me canso de agradecerte Kat, es tan bonita como tú, su nariz, su boquita, toda ella –
-Pero sus ojos son lo mejor, de un azul precioso como los de sus papá – a esas alturas ya estaba yo sentada en la cama observando a Tara dormir con el dedo de su padre bien agarrado –
-Nos quedó muy bonita –
Era cierto, y no lo decíamos porque fuéramos sus padres, era una bebé muy tierna, con sus facciones muy marcadas pero al mismo tiempo finas; con sus cachetitos más inflados y sus ojos que hipnotizaban de lo azules que eran.
-Lo bueno también es que va muy bien, en peso y todo eso, creciendo normalmente y sana – Hoy habíamos ido a visitar a Paul, para que la checara y aprovechar también para ver que yo estuviera bien, él nos había dicho que a un mes y medio del nacimiento de nuestra bebé, todo estaba excelente.
Apenas nos estábamos acostumbrando a la ausencia de mi madre y los demás, Peeta se desaparecía por ratos dejándonos con Haymitch y Effie por las mañanas y en las tardes con Johanna y Daniel. Haymitch había estado algo molesto porque aún no le habíamos puesto el mameluco de oso, pero por más que le decía que aún le quedaba grande no entendía, incluso Jo le había dicho que él mismo había comprado ese mameluco para el invierno, que no fuera exagerado porque aún no era momento para que Tara lo llevara.
-Mañana deberían de ir un rato conmigo a la panadería, puesto que Alex no va estar durante un buen rato, así que me ausentare más tiempo ¿Qué opinas? –
-No lo sé, tendríamos que ver si nos llevamos algo para poderla recostar y no creo que sea muy adecuado cambia pañales ahí – me burle – tal vez nos vamos contigo y después regresamos a casa –
-bueno ya lo veremos, he estado pensando en comprar una corral para poderla dejar ahí –
-buena idea, así también yo ayudo –
De repente fuimos interrumpidos por un leve estornudo, algo que se me hizo tan tierno, por el sonido que había salido de nuestra hija, que no había dejado de dormir, era como si no había pasado nada, la verdad es que éramos muy afortunados, era muy tranquila, solo avisando cuando el pañal la molestaba.
-Voy a calentar la cena, te hablo en un momento – le di un beso en la cabeza a mi esposo.
Esa noche por primera vez dejamos a Tara sola en la habitación, debido a que siempre había alguien en la casa con nosotros o cuando llegue a quedarme con ella no me despegaba de su lado, pero no quisimos moverla de su placido sueño que tenía en nuestra cama, así que dejamos la puerta bien abierta mientras nosotros bajamos a cenar. En un principio nos sentíamos algo raros, Peeta a cada instante se paraba al inicio de la escalera para poder escuchar si ella hacia algún sonido, yo le decía que mejor cenáramos para regresar, aparte que mi madre decía que si la dejábamos por 5 minutos sola no pasaba nada, en especial cuando dormía.
-¿Qué has pensado con lo que propuso Tiffany? – me pregunto Peeta.
-Yo creo que lo mejor es no ir, es un viaje muy largo para Tara y la verdad es que Alex y los demás chicos nos han apoyado mucho con la panadería, no se me haría justo irnos al bosque, ya le dije que Johanna que puede ser una excelente guía, solo es cuestión de que pida el día en la fábrica –
-Me gustaría mucho llevar a Tara al lago, pero tienes mucha razón con respecto a la ayuda de los chicos –
-Aparte tendremos oportunidad más adelante, cuando ella este más grande y lo disfrute incluso –
-bien dicho, bueno bonita que te parece si subimos, tengo mucha tentación de que despierte –
-Ve, yo me encargo de aquí –
-bien, no tardes mucho, porque aparte esa pequeña te solicitara en un rato más –
-Ok, me apurare, anda ve a ver que siga de bella durmiente –
Nuestra adaptación a estar solos con Tara fue buena, pero cuando teníamos dudas le hablamos inmediatamente a mi madre, así que cuando ella no estaba Annie era quien nos apoyaba, incluso Hilary vino un par de ocasiones para ayudarme a bañarla y apaciguar uno que otro cólico molesto para nuestra hija. Peeta era clave en todo este asunto, estaba muy entregado a nuestra hija, viendo que siempre estuviera bien, revisando su pañal, comprobando que sacara el aire para evitar futuros cólicos, si de por si sentía que mi vida le pertenecía a él, ahora era con mucha mayor razón, porque él no solo buscaba la estabilidad para nuestra hijas, sino también para mí, consintiéndome y agradeciéndome a cada instante el regalo de tener a Tara en sus brazos; eso sí, la tenía muy mal acostumbrada, puesto que cada que lloraba él se encargaba de cargarla, ya sea para cambiarla, pasármela para darle de comer o simplemente arrullarla.
Cuando nuestra bebé cumplió dos meses sentí que me derretía, al entrar en la habitación y verla en brazos de Peeta haciendo soniditos, pareciera que le platicaba, mientras que él le contestaba o decía cosas en un tono algo chistoso, pero el momento culminante fue cuando él le dijo que si era feliz, qué si estaba bien y ella respondió con una enorme sonrisa, la sonrisa de su padre.
-¿viste eso bonita? –
-Sí, está sonriendo, mira, oh pequeña te pareces mucho a tu papi así – ella volteo al escucharme – hola bebé, ¿Qué tanto le platicas a papá he? – nuevamente nos regaló una sonrisa, agitando sus manitas efusivamente.
-vaya, hoy está muy contenta – Peeta acaricio su mejilla – ve por la cámara Kat, necesitamos congelar esto –
La cámara estaba saturada de fotos, por supuesto la estelar de todas ellas era Tara; fotos de ella conmigo recién llegadas a casa, con su papá acunándola con tremendo amor, con su abuela y todos sus tíos, como Johanna o Haymitch, que más bien este último parecía su abuelo gruñón decía Effie. Ella se había convertido en el centro de nuestro universo, haciendo palpable el amor que nos teníamos Peeta y yo.
Justo cuando regrese con la cámara para captar el momento, Tara levantaba los brazos tratando de alcanzar el rostro de Peeta que seguía hablándole y sonriendo, ella le regresaba la sonrisa pero moviéndose mucho, incluso lanzando pequeños grititos de felicidad, que provocaban que me hormigueara el estómago.
-hay, se ven tan bien, sonrían – dije enfocando la cámara.
-Mejor tómale video, que se escuchen los ruiditos, para mandárselo a tu madre –
Tara se vio algo intrigada por el aparato o al menos eso creíamos, porque se me quedo viendo fijamente, pero cuando escucho mi voz volvió a sonreír y agitar los brazos, dándonos una buena toma.
-Creo que reconoce ya tu voz bonita, vuelve hablarle –
-Si hermosa, es eso, reconoces a mamá – afirme – hay que bonita sonrisa, a ver síguenos platicado –
-Vez, creo que sonríe más contigo – Peeta me quito la cámara para seguir grabando él, mientras yo la cargaba y le hablaba a nuestra hija para que nos siguiera regalando sus sonrisas.
-Hola bebé, ¿estas feliz? - Tara nuevamente agito sus manos y pego un grito de felicidad, al parecer el sonido que hacía le gustaba, estaba descubriendo que era ella quien lo provocaba – huy que hermosa –
-Mis amores – Peeta me susurro al oído.
-Mira a papi, platícale o también enséñale a la abuela que estas feliz y creciendo – Tara empezó a retorcerse en mis brazos y abrir sus boquita, lo que significaba que quería comer, así que me senté en la cama para acomodarnos y acto seguido alimentarla.
-¿Qué tanto piensas? – le dije a Peeta después de verlo un buen rato en silencio, viendo solo como le sacaba el aire a Tara, con vista fija en nosotras.
-¿Qué? No nada, solo…- suspiro fuertemente.
-Vamos, estabas muy silencioso, ¿ocurre algo? – fue extraño su cambio de humor.
-No bonita, solo que hay días que no me la creo, verte con ella es la mejor escena que puede existir, las amo mucho – él se acercó a nosotros y beso primero a Tara para después besar mi frente.
-Y nosotras también te amamos, mucho, demasiado – a estas alturas Tara tenía más sueño que nada, se le veía fastidiada, decidí dejarla en su cuna para que terminara de acomodarse y poder dormir tranquila. En un principio se quejó pero en cuanto la acomode arropándola, cerró sus ojos y no volvió hacer sonido.
-Vamos dime qué pasa – le insistí al tomarlo de la mano y sentarlo en la cama a mi lado.
-Nada – acaricio mi rostro, tratando de distraerme con sus mimos.
-Pues yo no creo eso, veo que tienes algo, de un momento a otro tu humor cambio, así que más vale que me digas qué pasa, si no me voy a molestar –
-No – beso mi mejilla – es que… solo tuve un recuerdo, desagradable con respecto al envenenamiento –
-Oh – solo pude decir.
-Cuando informaron que supuestamente habías perdido al bebé, el capitolio se encargó de… decir que eras una asesina de niños y bebés, que eras mala y que no te… tentabas el corazón, pienso en todo eso y me da mucho coraje –
-tranquilo – Peeta tenía sus nudillos blancos de la fuerza que hacia al tener las manos cerradas.
-¿Cómo pude ser tan estúpido y creer cosas así? – Empezó a negar con la cabeza – tan solo tú eras quien cuidaba de Prim, todo lo que hiciste fue por ella, también cuidaste a Rue y ahora lo haces con nuestra hija de una manera nata, a pesar de todos tus temores, siendo el principal a la zozobra de que le pase algo –
-Pero sabes que la situación no era la mejor en ese momento, que ellos…- solo recordar lo que le hicieron y todo lo que tuvo que pasar Peeta me hacía sentir muy mal – ellos te envenenaron Peeta, ellos eran los demonios –
-Bonita – él solo me abrazo, para ambos ese tema era delicado, siempre nos entristecía y ponía mal de cierta manera – no quería ponerte así –
-Peeta yo te amo, odio verte triste, por favor intenta no pensar en esas cosas, ahora tenemos algo mucho más importante en que pensar, ella nos necesita bien cariño, no dejes que esos fantasmas del pasado nos afecten, centrémonos en ella y lo mucho que nos amamos los tres –
-Claro, tienes toda la razón, olvidémoslo – Peeta tomo mi rostro entre sus manos para pasar su nariz varias veces sobre la mía y también sobre mis mejillas, terminando en mi mentón y cuello – eres una excelente mamá, Tara te adora –
-Y tú eres el mejor papá del mundo, ambas te adoramos – susurre en su oído.
Mi madre y amigos terminaron fascinados por el video de Tara; Johanna intentaba sacarle la plática o que riera como aquel día, pero Tara solo se le quedaba viendo, era como si analizara o se preguntará quién era ella, a pesar de verla casi diario, abriendo mucho sus ojos al verla hacer caras frente de ella. Días después Daniel fue quien logró hacer sonreír a Tara, alegrando a su madre, diciendo que al menos no había sido Haymitch que estaba también muy interesado en platicar y reír con mi hija.
Yo estaba por regresar a trabajar, así que Peeta estaba moviendo los horarios de trabajo de todos para poder adaptarse a tener las horas libres cuando yo estuviera en la escuela, mientras que yo le había pedido a Tiffany que no me diera los horarios tan temprano, permitiendo que Peeta pudiera estar supervisando la horneada del pan de la mañana, así lograríamos cuidar a nuestra hija sin necesidad de pedir apoyo de alguien más o de pensar en la guardería más adelante.
Cuando Taraxa estaba por cumplir 3 meses fue que pudimos tener una video llamada con Gale, para presentársela a él y al resto de familia, incluyendo a sus hermanos y madre. Posy estaba por venir, aunque situaciones de la escuela la mantenían algo ocupada, así que ella era la única que faltaba de los Hawthorne por conocer a nuestra pequeña y a la vez enorme centro de nuestro universo.
Gale nos felicitó muchas veces, todos nos dijeron que estaba muy bonita y que tanto se parecía a Peeta como a mí, decían que los ojos eran iguales a los de sus papá, mientras que la boca era la mía, ese momento fue algo incómodo para todos, puesto que fue Gale quien lo hizo y teniendo a Peeta a mi lado pude sentir una poco de tensión en sus hombros. Hazelle dijo que tal vez no visitarían para el invierno, pero que no era seguro por los trabajos de sus hijos, pero que le encantaría poder venir para cargar y abrazar a Tara, Rory dijo que era un nombre algo extraño, por lo que no dejo de nombrarla Prim, recibiendo al principio un par de codazos de Gale. Era una situación a la cual me tenía que acostumbrar, más por el hecho de que accedí a que Peeta la nombrara así, aparte que era una forma de homenaje a mi hermana.
-Hola Tara ¿Cómo vas nena? – Paul recostaba a mi hija, en esta ocasión solo había venido yo a su cita, ya que Fred estaba algo enfermo por una infección estomacal y Peeta no podía dejar Alex y Steven solos con todos esos pedidos de baguettes que se habían incrementado las últimas semanas.
-Pues bien, aunque tiene unos granitos en el cuello que le salieron, mira – la moví para que él observara.
-Mmm es una leve irritación seguramente por alguna ropita – analizó de cerca Paul - con un poco de crema se le quita, no te preocupes, ¿Cómo va con la posición boca abajo? –
-Le gusto, se levanta cada vez más, oh, también de repente abre mucho los ojos, como si estuviera impresionada –
-Es normal, los colores empiezan a llamarle mucho la atención, también los sonidos, es bueno que le des sonajas de muchos colores y que hacen sonidos diversos –
-Y de peso ¿está bien?, supongo que mi leche sigue siendo suficiente –
-Kat esta hermosura está muy sana, lo estás haciendo muy bien, lo mejor que puedes hacer es alimentar a tu hija el mayor tiempo posible, a los seis meses ya incluiremos otras cosas – Paul tenía mucha razón, regularmente los niños que eran alimentados por sus madres eran muy sanos, yo lo veía cuando mi madre y Prim atendían a las personas, eran muy pocas las que podían alimentar tanto tiempo a sus hijos, puesto que con la mal nutridas que estaban las madres, la leche materna se retiraba a los tres meses o incluso muchas nunca había podido alimentar a sus hijos y vivir una experiencia hermosa. Peeta siempre se sentaba a mi lado para observarnos, decía que me veía hermosa y Tara entraba en un estado de tranquilidad cuando se alimentaba, era una sensación difícil de describir.
-El otro día la espante – Susurre mientras tomaba de nuevo a mi hija en brazos.
-¿Por qué? –
-Es que… tuve pesadillas y grite, Peeta me despertó para que lo dejara de hacer, pero Tara estaba llorando, dice él que se despertó con mi grito –
-Es algo que irán manejando, ella está bien, al final se acostumbrara de esos episodios, no te culpes son cosas que no puedes evitar, aparte pudo haber coincidido con su hora de alimentarla, te apuesto que la cargaron y la alimentaste en el momento –
-Sí, solo así se calmó y yo también –
-Vez, ella no sabe aún de eso – Paul palmeo cariñosamente mi espalda.
-¿Cómo esta Thomas? –
-Oh, ese pequeño terror, desde que camina nos ha complicado todo, no podemos dejarlo solo, aparte que todo se mete a la boca, en la guardería es uno de los más tremendos según nos cuentan – Le brillaban los ojos al hablar de su hijo.
-Supongo que entonces están felices, porque es un niño muy sano –
-Así es, es lo mejor que nos puede pasar, preocuparnos por un niño travieso a uno que este aletargado sin saber muy bien en realidad que tiene –
-Pues hay que cuidar de que se junte en un futuro con Daniel, porque juntos serán dinamita –
-Ni que lo digas, Daniel es genial pero si me da miedo cuando Thomas vea cosas que él hace, porque será corregido y aumentado –
-Entonces tendré mucho cuidado con Tara cuando crezca – le di una sonrisa a Paul.
-Si porque sus primos serán sus maestros – Paul río sonoramente, pero yo no pase desapercibido el comentario de que Thomas sería como un primo para mi hija, de hecho si la situación de Prim hubiera sido diferente, si ella hubiera logrado sobrevivir, mi hija tendría de verdad Primos consanguíneos.
-Bueno me voy porque seguramente tienes pacientes que atender, muchas gracias por todo, de verdad me dejas muy tranquila cada que salgo de aquí, el que Tara sea una niña sana me hace feliz –
-Y yo me alegro mucho de eso, me encantaría que todos los bebés fueran como ella, pero sabes que las quiero, que para mí es un placer encontrar a tu hija sana y hermosa –
-Gracias Paul, nos vemos pronto, salúdame a Liz –
N/a: Gracias espero que les haya gustado, no olviden dejar comentarios, ahora me porte bien y subi un dia antes. Saludos.
