Uff, nuevamente están las disculpas por delante, lamento mucho no subir capítulos seguido, pero espero que me perdonen y disfruten de este capi. Agradezco mucho que estén leyendo hasta este punto y no me hayan olvidado a pesar de mi retraso.


Capítulo 32

El festejo del año de Tara se acercaba, Peeta y yo entramos en debate, porque yo quería algo tranquilo, sin tanto embrollo, pero él quería hacer un festejo a lo grande, invitando a todos nuestros amigos y sus hijos, esperando que mi madre, Finnick y Annie pudieran estar aquí, incluso estaba contemplando la posibilidad de invitar a Delly para al fin conocer en persona a su hija; pero yo le alegaba que era mucho, que Tara ni se acordaría de eso, que lo mejor era algo sencillo, que prefería que esos gastos mejor los ocupáramos para poder pagarle a mi madre, Annie y Finnick un boleto por aerodeslizador y que estuvieran más tiempo con nosotros.

-Tara ven cariño, mamá te espera – Yo me encontraba sentada en el piso, esperando a que Tara caminara hacia mí en su andadera.

-Ma – decía ella sentándose y levantándose varias veces en la andera, sin caminar. Al parecer quería primero ir hacia la puerta del estudio donde estaba Peeta encerrado, discutiendo con Alex los posibles candidatos para laborar en la panadería y de esa manera estar más tranquilos con los horarios de todos.

-Anda hermosa ven – le enseñe su juguete preferido, que eran unos dados de colores que mi madre nos había envidado. Ella corrió hacia mi sonriendo con esos ojazos iluminados y enseñándome sus escasos dientes –eso es cariño ven – le faltaba muy poco para dejar la andadera, ya tenía muy buen equilibrio, sorprendiéndonos por lo rápido que había crecido.

Cuando estuvo a mi lado, la saque y senté en frente de mí para que jugará con todo lo que tenía yo en el tapete, de inmediato tomo los dados y empezó a jugar con ellos, dándome uno para que yo hiciera lo mismo.

-Creo que esto va funcionar muy bien así – dijo Alex al salir del estudio.

-Espero que sí, para que estemos más holgados con los tiempos – en cuanto Peeta habló, Tara de inmediato levanto la vista para ver hacia su padre.

-Pa – me vio y sonrío.

-Si ahí está papá – le dije sonriendo al ver su rostro tan feliz por el simple hecho de ver a Peeta. Ella empezó a ponerse de pie para poder acercarse a Peeta, dejando los juguetes a un lado.

-Pa- volvió a repetir para llamar la atención de Peeta.

-Hola nena – contesto él.

-Es increíble, en cualquier rato va caminar, mis hijos lo hicieron después del año – Alex veía como Tara se balanceaba de un lado a otro, tratando de guardar el equilibrio para empezar a dar un paso, así que rápido le estire mi mano para que se sintiera segura.

-Ma – dijo en forma de agradecimiento supongo y empezó a caminar en dirección a Peeta, dando pequeños pasitos.

-Es que es una nena muy inteligente – Peeta se puso en cuclillas para recibirla – ¿verdad amor? – mientras que Tara ensancho más su sonrisa y quiso apresurar el paso tambaleándose de un lado para otro, así que la tuve que tomar de la otra mano para que pudiera caminar con mayor facilidad y llegar a su tan anhelado destino.

-Te adora – dijo Alex divertido al ver la reacción de nuestra hija.

-Pues claro – Peeta levanto en brazos a Tara – soy quien más la amará por siempre –

-Oye, yo también la amo mucho – regrese a levantar todo los juguetes.

-Me impresionan sus ojos, son muy azules y expresivos – Alex le dio una leve caricia en la mejilla, ella volteo a verlo y le regalo su sonrisa característica que todos chuleaban, nuestra hija era muy sociable, en verdad era muy parecida a Peeta en cuestión de carácter, siempre risueña para todos, de buen humor y tranquila, aunque había días que lloraba mucho por su papá, estaba muy allegada a él, más desde que le deje de dar de comer, fue que creó un mayor vínculo con él. Eso a mí me dejaba muy tranquila, porque sabía que finalmente Tara había sido su regalo de cumpleaños, aunque también al final, para mí era un gran tesoro, ambos eran mi razón de existir, mi motor del día a día.

-Bueno chicos me voy antes de que Fred y Casie se vuelvan locos, los veo luego – Alex se despidió y salió a prisa para poder cubrir la ausencia de Lana.

-Al fin se decidieron – abrace a Peeta por la cintura desde atrás.

-Sí, vamos a contratar a tres personas, de mostrador, un chico que nos ayude con la limpieza y otro que se enseñe a preparar pan para que no sea necesario estar siempre alguno de los dos ahí –

-¿todos serán chicos? – no pude evitar preguntar eso, porque Jill volvió a meter sus narices en cuanto se enteró que iban a contratar personal, se postuló alegando que ya tenía conocimientos del negocio, se atrevió hacerle la oferta a Alex en frente de Casie, así que tanto Johanna, Casie y yo estábamos paradas de punta para evitar que fuera ella quien terminará contratada, aunque de cierto modo se me hacía absurdo que los chicos la contemplaran después de todos los problemas que había ocasionado y sabiendo que pensábamos nosotras de ella.

-No, en mostrador estará Georgina, la sobrina de Erick, adentro si serán chicos, hemos pensado darle la oportunidad a Rafael, solo que estaremos muy atentos a sus faltas y permisos, sé que no es fácil ser padre soltero, pero esa es una de las razones por las que debe estar muy atento y ser constante en su trabajo –

-¿Le enseñaras el oficio a él? – empecé a jugar con Tara, a esconderme detrás de su papá y salirle de repente por otro lado.

-No, el estará en el almacén y cuidando la limpieza –

-Terry será el que aprenda, si no quiso irse a estudiar, entonces tendrá que aprender un oficio –

-Ma – Grito Tara buscándome detrás de la espalda de su papá.

-Bien, creo que eligieron correctamente, solo espero que Johanna no encuentre ningún inconveniente a Georgina por ser soltera, ella cree que todas andan tras de Fred –

-Lo mismo me dijo Alex, pero aquí ella no es la que trabaja con nosotros ni es la dueña, así que más le vale ser cordial con esa chica –

-Hola – le dije a Tara casi sobre su nariz y volví a esconderme – aquí estoy – le salí del otro lado.

-Bonita, ¿Qué has pensado del cumpleaños? – Sentí que todas mis ganas de jugar con Tara se desvanecían, estaba harta de ese asunto que varias veces nos hizo discutir.

-Peeta ya te di mi opinión, prefiero algo sencillo –

-Lo sé, pero bueno tal vez cambiaste de parecer, es que es su primer cumpleaños – Peeta agarro a besos a Tara que empezó a reír y a estirarme los brazos para que la rescatara de la tortura de su papá.

-Ven mi amor, ese papá que te come a besos –

-Entonces lo dejamos para el próximo año, pero quieres que compre los boletos para tu madre – Peeta se escuchó desanimado.

-Bueno es que creo que es importante que ellos disfruten un poco de más tiempo, así como también que Tara conviva con ellos y se acostumbre más –

-Lo sé, tienes razón, aparte habrá muchos cumpleaños más –

Y así fue como celebramos el cumpleaños de nuestra pequeña, en una reunión íntima y sencilla, gozando de la visita de mi madre, Annie y Finnick; Tara solo nos veía intrigada por el pastel y el canto de un feliz cumpleaños, Finnick y Thomas fueron quienes le ayudaron a soplar la velita que la tenía algo hipnotizada. Finnick se quedó más días con nosotros, aprovechando las vacaciones y disfrutando de ir al lago con Johanna, Fred, Daniel y los hijos tanto de Thom como de Alex.

Peeta al final me dijo que había sido la mejor decisión el haber pagado esos pases en aerodeslizador para que así todos disfrutáramos más, sobre todo porque al principio Tara se vio rehacía a dejarse cargar por mi madre, a pesar de que seguido la ve en la pantalla y le manda besos o le dice hola con la manita. Dijo que era importante esa convivencia, para que no volviera a pasar eso, en especial ahora que era muy pequeña y no tenía mucha idea de quienes eran en realidad nuestras visitas.

Tara crecía rápidamente, sorprendiéndonos cada día con alguna monería o incluso berrinche nuevo, sobre todo cuando Peeta no podía cargarla al estar trabajando en la panadería, rehusándose a calmarse hasta que lo hacía después de un largo tiempo o de plano me salía con ella en pleno llanto.

Cuando al fin se soltó a caminar fue una sensación de mucho nervio de mi parte, sobre todo porque Peeta la dejo que caminara sola hacia a mí, pero Haymitch la distrajo con su risa, así que Tara volteo a verlo intrigada por su felicidad y tambaleo un poco, pero afortunadamente Peeta la tomo rápidamente de su cintura para evitar que cayera, pero eso no evito sentir como mi estómago daba un vuelco.

Al caminar era muy importante estar tras de ella viendo que no se cayera y sobre todo que no tomara cosas para llevárselas a la boca, el gran problema era en la panadería, porque no la dejamos deambular como a ella le hubiera gustado, era una pequeña muy inquieta, pero también tenía su carácter, Haymitch decía que era un contraste, porque en ocasiones su forma de ser era muy parecida a la de Peeta, pero que cuando se enojaba se parecía más a mí, a pesar de que sus gestos eran muy similares a los de él.

Nuestra hija se había convertido en el centro de atención de nuestras vidas, todo giraba ahora alrededor de ella, haciendo nuestro día a día diferente y más intenso, ayudándonos a olvidar por un rato nuestros temores, tristezas y diverso traumas, claro a excepción de las noches, cuando las pesadillas se hacían presentes. Era uno de los momentos más difíciles y frustrante, porque despertaba con mis gritos de desesperada, pero no solo ahora interrumpía el sueño de Peeta, sino también el de mi hija, que lloraba a mi parejo por los sustos que les daba al gritar, aunque habían sido contadas las veces que le había despertado, pero eso no me quitaba la culpa por haberla hecho llorar. Peeta a partir de ese momento procuraba despertarme cuando me alcanzaba a sentir o escuchar inquieta, para evitar mis gritos, aunque había días que estaba muy cansado por todo el trabajo y no lo lograba hacer.

-deberían de sacar ya esa cuna de su recamara - sugirió Johanna al contarle.

-si,Tara ya tiene más de un año, es importante que duerma sus horas de corrido, que descanse como cualquier niño - Effie jugaba con mi hija al pasarle varias imágenes de un cuento para bebés que nos había traído en su última visita al Capitolio.

-pero... me angustia tenerla lejos - alegue.

-es que no siempre la van a poder tener ahí, la van hacer muy dependiente de ustedes, aparte ahorita está muy bebé, pero dime cómo van a tener intimidad con ella ahí - Johanna levanto las cejas varias veces.

-tu siempre pensando en lo mismo- negué con la cabeza.

-a quien quieres engañar, apuesto a que se salen a alguna de las otras habitaciones en cuanto ella se duerme o lo hacen en la sala-

-a ti que te importa - dije molesta.

-Jo tiene razón, aquí Tara se tiene que ir adaptando, sé que no le quieren quitar el ojo de encima, que eres muy sobre protectora, pero necesita hacer uso de esa bonita habitación asignada para ella - Effie no le quitaba el ojo a Tara mientras hablaba. Ella había quedado muy contenta con los resultados de todo el trabajo que hicimos en su habitación, así que en parte tenía razón, no solo nosotros necesitábamos privacidad, también ella la necesitaría con forme fuera creciendo, pero sentía que aún era muy pequeña para trasladarla a su habitación, aunque mis pesadillas empezaban a convertirse en un inconveniente para ella.

-no lo sé, es muy pequeña, a veces no despierta con mis gritos, otras si lo hace pero en cuanto la cargo se tranquiliza y por consiguiente yo también -

-creo que le han usurpado el lugar a Peeta - alegó Effie.

-ten mucho cuidado - Johanna me toco del brazo para que le prestara más atención - ella no sabe lo que pasa ahora, pero te lo digo por experiencia, Daniel le hace muchas preguntas a Fred, hay días que no quiere que me acerque a él por que alcanzó a oír mis pesadillas o me alcanzo a ver dormitar.

-pero eso pasa con o sin Daniel en su habitación, o me vas a decir que él duerme aun con ustedes -

-no, pero a lo que me refiero es que te prepares para sus preguntas en el futuro, que aunque tengan a Tara durmiendo con ustedes ella hará las mismas preguntas que mi Daniel, incluso hasta será más su intriga al ver que sus dos papás no duermen como ella-

-sigo sin entender porque no han recurrido a un médico, estoy segura que en la actualidad alguno les puede recetar alguna pastilla para dormir mejor - esta vez Effie sí que nos veía con su cara de extrañada. Mientras que yo no comprendía como es que esa mujer no pasara por una situación similar siendo parte de los juegos, viendo pasar a tanto chico, observando tan nefastas imágenes cuando los chicos se mataban unos a otros, como era que tenía la conciencia tan tranquila, después de todo.

-de verdad Effie hay veces que deberías no opinar, vives con Haymitch que se refugió mucho tiempo en el alcohol, dudo mucho que él duerma muy bien- le alego Jo.

-de hecho ¿cómo es que tu duermes tan tranquila después de todo lo que pasamos los que vivimos de cerca los juegos?- agregue, ella solo bajó la mirada.

-pues duermo tranquila porque tomo un medicamento que me ayuda - contestó apenada -era imposible dormir después de vivir la guerra -

-o sea ¿qué te drogas todas las noches? - Tanto Johana como yo estábamos sorprendidas

-no siempre, Haymitch me lo prohíbe, pero de vez en cuando lo hago, cuando llevo una noche difícil-

Cuando le platique a Peeta todo lo que me dijeron Johanna y Effie se quedó muy sorprendido de la confesión de Effie, sobre todo después de tanto tiempo de conocerla y de que la guerra y los juegos hubieran terminando. También no estuvo muy de acuerdo en sacar la cuna de la recamara, pero tenía sentimientos encontrados, porque deseaba que Tara hiciera uso de su habitación, en la que había trabajado mucho a través de varios meses, incluso porque ahora nuestras visitas llegaban a la que en algún momento fue la habitación de Prim.

-deberíamos de hacer la prueba - termino diciendo Peeta cuando esa noche tuve pesadillas - esta noche no se ha despertado pero...-

-me siento fatal por todo esto, por ti, porque haz soportado muchos años esta situación, tal vez la que debería salirse de la habitación debería ser yo-

-claro que no bonita, no digas eso - él me besó la frente - recuerda que yo estaré siempre contigo, no me alejes porque sabes muy bien que mis pesadillas son con respecto a perderte y si al despertar no estas a mi lado seria horrible -

-entonces... ¿Sacaremos la cuna? - dije con tristeza.

-vamos a esperar un tiempo, tomemos nota de cuantas veces la despertamos y...-

-esperemos que no se dé cuenta de nuestras noches de pasión - reí al emplear ese término.

-de hecho me preocupa más eso que el despertarla, va llegar un momento en que la intimidad se volverá más complicada - reí por su preocupación- así que aprovechemos ahora - de repente Peeta se lanzó sobre mí y empezó a besar mi cuello, al mismo tiempo que su mano viajaba debajo de mi playera.

-pero ella está ahí - susurre dejándome llevar por las caricias que me otorgaba.

-no importa, está dormida - Él siguió con su labor en mi cuello y moviendo su mano por todos lados.

-si... si lo vemos desde este punto - lance un repentino gemido al sentir su mano sobre mi pecho - creo que si será lo mejor el sacar la cuna -

-puede ser - susurró Peeta aún muy entretenido en su labor.

-detente... ella está aquí - él levanto la vista hacia mí.

-vamos bonita, ella duermen, no tiene la menor idea de lo que está por pasar -

-pero no me siento muy... -

-bien, no hay problema - dijo molesto - aparte mañana tengo que estar temprano en la panadería y tú en la escuela- se volteó para acomodarse.

-Peeta... sabes que...-

-dime una cosa - me interrumpió y volteo a verme - lo haces porque Tara está aquí y no te sientes con la confianza de explayarte por no despertarla o porque... - dudo en seguir, el enfado era notorio en su rostro - no estas tomando ninguna pastilla y solo llevas el ritmo -

Esta vez sí que me sorprendió, yo no había pensado para nada en esa posibilidad, era cierto que desde que habíamos acordado tener un hijo no había tomado ninguna pastilla anticonceptiva, pero llevaba el ritmo, incluso le había sugerido a Peeta que comprara preservativos para poder estar más tranquilos; en ese momento él no puso objeción, teniendo en cuenta que Tara aún estaba muy pequeña y queríamos segur disfrutando de ella en plenitud.

-¿de qué estás hablando? - conteste aun desconcertada.

-olvídalo, vamos a dormir -

-yo no te frene por el temor de quedar embarazada - apreté mucho los dientes por sus acusaciones sin sentido - ni siquiera recordaba eso, aparte tu y yo quedamos que disfrutaríamos de nuestra bebé que era muy prematuro para hablar de eso -

-es que...- respiro profundamente.

-no busques problemas donde no hay Peeta, simplemente yo no quiero hacerlo enfrente de mi hija, aunque ella esté dormida y sea tan bebé como para acordarse - me acosté y le di la espalda, termine muy molesta por su comentario tan absurdo - por cierto gracias por recordarme que no es buen momento de tener sexo -

-Kat, yo... - él me toco en el hombro pero me hice a un lado para evitar su contacto.

Peeta termino pidiéndome disculpas al día siguiente, dijo que se había comportado de una manera muy absurda y que el tema de tener más hijos lo platicaríamos más adelante, con calma y cuando Tara estuviera más grande. Yo acepte sus disculpas y le dije que por el momento dejáramos la cuna de Tara hasta que nos sintiéramos listos.

Cuando Peeta llegaba por mí al entrenamiento dejaba a Tara caminando y era una de las mejores sensaciones ver a mi hija casi correr para alcanzarme y estirar los brazos, me sentía muy feliz de ver lo hermosa y sana que estaba, que a su corta edad era muy firme en sus pasos.

-hola hermosa -

-ma- Tara río al sentir como la levantaba en brazos.

-Niss, Tara casi corre a por ti - dijo Michael que se había sumado al equipo de tiro con arco, el cual se preparaba para los nuevos juegos deportivos juveniles, así que teníamos más horas de entrenamiento, complicando mis días para estar ayudando en la panadería ahora que tenían más trabajo por la construcción de una nueva sección de casas por el aumento de habitantes.

-si, es una nena muy inteligente, verdad - contestó Peeta que paso su brazo a mi alrededor.

-mañana será a la misma hora el entrenamiento ¿verdad? - preguntó Amalia, otra chica del equipo.

-si, quien no llegue temprano le tocara recoger sólo todo los arcos y blancos - les advertí dejando a Tara jugar con mi trenza - así que ya saben lleguen temprano porque hoy me hicieron espera y el tiempo es oro - al parecer Tara se dio cuenta de la advertencia, porque dejo de jugar y me vio fijamente para después ver a los chicos que ponían atención a mis instrucciones, ella les lanzo su sonrisa y grito emocionada esperado que entendieran lo que su mamá les indicaba.

-vamos bonita, tenemos que irnos - me dijo por lo bajo Peeta.

-hasta mañana chicos -

-adiós- dijeron varios de ellos a la vez.

-Tara, adiós linda - le dijo Michael, lanzándole a mi hija un beso para ver si ella respondía de la misma forma, debido a que últimamente hacia eso al despedirse de los amigos.

-¿linda? - dijo entre dientes Peeta cuando Tara hacia lo mismo que Michael - ¿y le lanza un beso? - aun hablaba entre dientes, apretando la mandíbula.

-cállate, ella está feliz, no seas celoso, sabes que eres el único amor de su vida, bueno hasta el momento, porque cuando sea toda una adolescente seguramente nos odiara porque no la dejaremos salir con los chicos de su escuela -

-no me hagas cavilar en eso, se me revuelve el estómago de nada mas pensarlo, pero que se cree Michael al hablarle así a mi hija y peor aún, mandarle besos - Peeta alegaba mientras caminábamos a la panadería.

-Ay Peeta no sé qué será de nosotros cuando ella crezca-

-sencillo, estaremos en la cabaña del bosque viviendo felizmente los tres, aislados del mundo, alejados de cualquier chico que se quiera pasar de listo -

-vaya hasta que te oigo decir lo de irnos al bosque como he dicho una infinidad de veces -reí con su comentario, tratando de imaginármelo en unos años como un padre gruñón alejando a todo aquel que intente algo con su hija que no sea precisamente amistoso.


n/a: ¿qué les pareció? Espero que les haya gustado, no olviden dejar comentarios saben que los tengo muy presentes, a pesar de que luego no los agradezco con la contestación que es debida, pero créanme que los leo todos y muchas veces los leo tanto en mi correo como aquí en fanfiction. Saludos y bonito fin de semana.