Hola que tal? Mil disculpas por toda esta tardanza, ojala no hubiera pasado, pero en fin, les dejo aquí el siguiente capítulo, espero que les guste.


Capítulo 34

Cuando el invierno termino fue un descanso, porque Tara dejo de llorar por querer salir tras de Peeta o tras de mí, ahora podíamos sacarla con mayor facilidad sin tener una batalla entre las cobijas y ella.

-Pues dicen que no ha regresado con ninguno de los dos- la voz de Hilary era más un susurro.

-por algo ha de ser, digo a mí no me gusta inmiscuirme en lo que no me incumbe, pero ella…- esta vez era Casie la que hablaba en voz baja.

-Sí, sabemos que no es monedita de oro, pero no sé cómo se sentirá, digo, yo no podría estar sin mis hijos – contesto Hilary.

-¿de qué hablan? – dije al fin al estar cerca de ellas.

-Oh Kat, no te escuchamos llegar – me dijo Casie. Yo estaba saliendo en ese momento de la escuela, cuando las escuche cuchichear, ellas se habían vuelto muy amigas y se les veía a cada rato juntas.

-Estamos comentando de que John se llevó a sus hijos durante el invierno al distrito 9, pero dicen que no ha regresado, al parecer Jill se ha quedado sola – agrego Hilary.

-Bueno pero en algún momento supongo que regresaran – agrego Casie tratando de quitar importancia al chismorreo en el que las descubrí.

-Tal vez Tifanny sepa algo, digo por eso de la matrícula de los chicos en la escuela – Hilary me veía como si yo supiera algo, era un poco extraño encontrarlas hablando de alguien más, ellas siempre me habían caído bien porque nunca se metían con nadie, sobre todo no se inmiscuían en los problemas de las demás personas.

-Pues yo no sé nada, no sé porque le dan tanta importancia, finalmente son cosas que no nos interesan, bueno al menos a mí en lo particular no – me encogí de hombros – bueno chicas las veo después porque Peeta ha de estar algo desesperado con aquella niña latosa que seguramente no lo deja hacer nada –

-Me voy contigo Kat, solo vine a recoger a mis hijos que por cierto salieron corriendo para no sé dónde –

Casie afortunadamente no volvió a mencionar a Jill, solo hablamos de lo bien que funcionaba ahora la panadería, surtiendo todos los pedidos no solo de aquí, sino también de otros distritos que cada vez se incrementaba, al parecer las contrataciones que se hicieron fueron muy acertadas y todos trabajaban muy bien.

-Hey oigan esperen – nos gritó Johanna que corría arrastrando a Daniel.

-No tan rápido mamá, yo quería seguir jugando con mis amigos – replicaba el chico.

-Ya hablamos de esto, tenemos que ir a comer porque yo tengo que regresar al trabajo – le dijo Jo algo molesta.

-Andas a las prisas ¿verdad? – le dijo Casie cuando al fin estuvieron a nuestro lado.

-Ni me digas, tenemos retrasado un pedido de antibióticos, así que tendré que trabajar hasta las ocho –

-Pero Fred estará en el turno de la tarde – dije mientras veía a Daniel molesto.

-Lo sé, así que te tocara cuidarlo hoy, estoy segura que Tara y él te mantendrán muy entretenida – de repente me tomo de la mano para que ahora tomara la de su hijo.

-Pero yo tengo entrenamiento más tarde, voy a tener a Tara ahí, Peeta está muy ocupado hoy –

-Pues lo pones a correr o a ver que se te ocurre – me susurro.

-Bueno supongo que te gustara ver como entrenamos hoy con el arco ¿no es así Daniel? – le dije poniéndome a su altura.

-Vaya siii, yo quiero que me enseñes Niss –

-¿Qué? No, solo verás y si acaso le ayudaras a Kat a gritar un poco a esos perezosos –

-Vamos Jo, no pasa nada con que tome un arco, no quiere decir que con eso estará poniéndose en riesgo – todas volvimos a caminar en dirección a la panadería.

-No me gusta intervenir lo sabes – dijo Casie – pero… supongo que no quieres que esté involucrado con armas y esas cosa por tu, digamos, experiencia de joven, pero no crees que… - Casie me volteo a ver tratando de encontrar las palabras adecuadas – los tiempos han cambiado, pero creo que saber usar el arco, al menos en el caso de Katniss, hizo la diferencia para… bueno que pasara lo que pasara, incluso contigo también y tu forma de mover el hach…-

-Ya no sigas – la interrumpió Johanna que veía a Daniel que a su vez nos veía con mucha atención – sé que eso nos ayudó mucho a ambas en la experiencia que vivimos, pero no quiero que mi hijo tenga expectativas, tu sabes, los juegos deportivos o como les han llamado –

-¿es que por qué no me dejas? Yo quiero aprender – protesto Daniel que al parecer siguió muy bien la conversación.

-Daniel ya hemos hablado de eso, ¿quieres ir o no con Katniss? si no para llevarte con Sae o Hilary –

-Está bien, me quedo con Niss –

Sabía que Johanna estaba aún muy escéptica a que Daniel tomara un arma, incluso yo le había sugerido que podía entrar al equipo de atletismo, pero uno de los motivos principales porque quería que Daniel permaneciera de un perfil bajo, era para evitar que él quisiera ir a los juegos deportivos que se realizaban, así como también fuera de las cámaras de las que tanto huimos todos. Para ella era algo frustrante, porque cuando iban al bosque de excursión le enseñaba muchas cosas, a recolectar leña, a cortarla sin necesidad de alguna hacha, Daniel siempre había manifestado que esos momentos con sus papás eran los que más disfrutaba, decía que cuando fuera mayor sería el mejor excursionista.

Johanna nos había confesado que era extraño enseñarle a su hijo a sobrevivir en el bosque, sabiendo que muchos de nosotros nos hubiera gustado tener esos conocimientos para poder sobrevivir a unos juegos, así que ella a veces se sentía como si lo estuviera enseñando a prepararse a entrar alguna arena, decía que sentía que era como un profesional al que entrenaban para después ofrecerse voluntario, sobre todo con lo entusiasta que era su hijo; aquí el gran equilibrio y quien sacaba a Jo de esos traumas era Fred, pero aun así ella quería mantenerlo lejos de cualquier peligro, supongo que como todo padre, al menos me incluía en eso.

-Oh antes de irme, chicas necesitamos reunirnos, hay un rumor en el distrito, así que tenemos que tomar nuestra precauciones –

-¿de qué hablas? – dije extrañada por su cambio de tema.

-Jill; a la mejor ya saben pero ahora esta soltera, así que tengamos cuidado con nuestros chicos – Jo comento tratando de que Daniel no se percatara.

-¿Qué? – respondimos Casie y yo al mismo tiempo.

-Las veo más tarde, sería bueno que prepares café en tu casa, también háblenle a Hilary – ella salió corriendo.

-De qué habla – tome con fuerza de la mano a Daniel.

-Mi mamá es extraña ¿verdad? – él tenía cierta chispa al decir eso, me recordó mucho a Fred cuando llegaba hacer alguna de sus bromas.

-Tú lo has dicho – respondí.

-No quería decirlo, pero creo que… pensé lo mismo que Johanna, solo que no lo quise decir en voz alta – confeso Casie en voz baja cuando entramos a la panadería y Daniel entro corriendo a saludar a su papá.

-Maaaa – me grito Tara.

-Hola cariño – fui directa al corral para rescatar a mi hija que tenía unas cuantas lágrimas, supongo que ya estaba desesperada de estar ahí.

-oh que bueno que llegaron, tenemos mucho trabajo – Replico Alex que le dio un beso rápido a su esposa.

-Si ya, me la llevo, vamos Daniel tenemos que ir a comer, Tara ya está algo enfadada –

-Da – señalo Tara al niño.

-Si mi amor, hoy se va con nosotros, vamos pequeños, supongo que también tienes hambre –

-Kat gracias por cuidarlo – me grito Fred al dejar un costal con harina.

-No hay problema, Peeta me voy, me llevo a Tara – dije buscándolo, puesto que no aparecía, era extraño que no estuviera a la vista, mas con Tara estando ahí.

-Está en la bodega, yo le aviso…-

-Hey esperen bonita, llévense esto – nos gritó desde donde nos acababan de decir que estaba. De repente apareció con una bolsa con pan y al parecer lo que eran algunos quesos.

-Te veo más tarde, no trabajen tanto señores – les dije con una sonrisa.

Más tarde Johanna insistió en que teníamos que hacer una reunión de "chicas" para prevenir y sobre todo averiguar si era cierto que Jill había dejado que John se llevara definitivamente a sus hijos.

-eso es algo que a nosotros no nos incumbe – negué con la cabeza mientras ayudaba a Tara armar un rompecabezas para bebés.

-Claro que sí, quiero ver que sigas pensando así cuando se lance sobre Peeta – dijo Johanna, mientras veía por la ventana, cuidando a Daniel que jugaba con los demás chicos.

-Lo que yo no me explico es como permitió que ese hombre se los llevara, si, digo es su papá pero los hijos son… bueno yo no dejaría que Thom se llevara a mis hijos –

-Por eso hay que averiguar – insistió Johanna.

-Es que… esa mujer no tiene escrúpulos, creo que ya todas lo sabemos, así que yo apoyo a Jo, debemos estar al pendiente de lo que haga – Casie prácticamente hablaba con un susurro - ¿Cómo es posible que prefiriera que su exmarido se llevara a sus hijos a quedarse con ellos? –

-Bueno, no sabemos si es así, pero creo que… ustedes quieren hacer algo de lo que siempre hemos renegado, involucrarnos en asuntos que no son nuestros – dije

-A ver Katniss, te entiendo, a ti nunca te pareció que la gente estuviera al pendiente de tu vida y bla bla bla, pero dime una cosa – Johanna me veía muy seria – si Jill vuelve a tener alguna jugada hacia Peeta, ¿continuarías con esa forma de pensar? –

-Pues el día que ella intente algo sería el momento para frenarla, a parte ella ya está advertida – dije recordando nuestra conversación de hace años – y Peeta también es un ser pensante, que no va caer a la primera de cambio, la conoce y sabe lo que pensamos de ella –

-Pero ella es muy… buscona – agrego Casie.

-Lo sé, pero ustedes hablan como si nuestros esposos necesitaran ser defendidos de ella, ¿pero qué no son seres racionales, capaces de decir no? –

-Bueno si, ya lo has dicho en otra ocasión – Johanna estaba pensando muy bien sus palabras – esa mujer le dará vuelo a la hilacha ahora que está sola, para que pasar un mal rato si lo podemos evitar –

-Pues cada quien hable con su respectiva pareja, a los que tenemos que advertir es a ellos, para evitar pasar un momento desagradable – agregué.

-Pero no sabemos si es cierto que ella ahora está sola – Hilary dijo muy tranquila, después de estar como si viera un partido al escucharnos a Johanna y a mí.

-Señoras, esa mujer sola o con hijos hará lo que se le dé la gana, lo vimos cuando se acercó a Alex, por favor no le den más importancia – dije molesta y viendo el panorama, puesto que yo no sabría cómo reaccionaría si ella intentara algo con Peeta, aunque él sabía de ante mano que eso me dañaría mucho.

-Creo que Kat tiene razón, bueno yo nunca he tenido problemas con ella, bueno refiriéndome a Thom, tal vez no es su tipo verdad – bromeo Hilary – aquí es importante la confianza de pareja, que tal que ella está planeado irse y nosotros estamos haciendo esto más grande –

-Puede ser, pero por ahí dicen más vale prevenir que lamentar – Johanna se veía más relajada, tal vez analizando que a su esposo no se había acercado.

-O sea que es solo… bueno tener precauciones ¿no? – Casie era quien vigilaba a los chicos esta vez.

-No está de más, y platicarlo con nuestras parejas, tal vez hasta ellos sepan más – dije, aunque esperaba que mi Peeta no supiera nada al respecto porque eso me diría que ni ella había intentado algo y a él no le importaba en lo más mínimo la vida de esa mujer.

Cuando Peeta llego esa tarde, se sorprendo al encontrarnos en plenas carcajadas, ya que después de darle carpetazo al asunto de Jill, cada quien empezó a platicar un poco de su pareja, siendo Johanna la que sacaba más trapitos al sol de su esposo, quien la verdad hacia muchas cosas absurdas, ella como siempre no se cohibía al hablar, así que se aventaba buenos monólogos de su vida con Fred.

-Pa – grito mi hija.

-Buenas tardes señoras – dijo dudoso.

-No lo puedo creer – decía Hilary agarrándose del estómago por la risa.

-Vaya, señor Mellark, justo a tiempo – sonrió maliciosamente Johanna.

-Veo que la están pasando bien – él me vio interrogativamente, al parecer le sorprendió que estuviéramos aquí.

-Creo que ya es hora de irnos, aparte esos chiquillos ya han estado mucho tiempo afuera – Casie le lanzo una sonrisa de complicidad a Hilary.

-No, no, por mí no se detengan, solo vengo por mi pequeña para estar con ella un rato, sigan se ve que la estaban pasando muy bien –

-No, ya contigo aquí no vamos a poder seguir con confianza – le contesto Johanna.

-mmm, ¿pues de qué estaban hablando? – Peeta entrecerró los ojos.

-Cosas de mujeres – todas reímos un poco.

-Sí, me imagino – Nuevamente me vio para ver si yo decía algo, así que solo me encogí de hombros.

-No le vayas a decir nada de esto, si no al rato le va comentar a los chicos y ya no será divertido hablar a sus costillas – me susurro Johanna.

-Cállate – dije sintiendo la mirada de mi esposo.

-Creo que para la otra tenemos que invitar a Effie y a Liz, puede ser muy interesante para todas – Johanna empezó a caminar hacia la puerta.

-Oh no lo sé, no estoy tan segura – dijo Casie riendo inevitablemente mientras salían.

-eso fue raro – dijo Peeta una vez que solo nos quedamos los tres.

-Pa – Tara le señalaba a Peeta el rompecabezas que había armado.

-¿Por qué? – pregunte al levantar las tazas de café.

-Pues nunca me había tocado verlas reunidas así, riendo de quien sabe qué, pero me doy una idea –

-Solo conversábamos –

-Sí, pero… bueno tu no sueles participar mucho en este tipo de reuniones, ¿Cuál es el motivo? – insistía, estaba segura de que quería más información.

-Bueno coincidimos – me encogí de hombros – fue agradable –

-Que bueno que pasaran una tarde agradable –

-Todo empezó gracias a Jill – dije, era el momento de hablar con él al respecto.

-¿Qué? uy supongo que se la comieron viva, más por todos los rumores que corren en el distrito –

-¿Qué sabes? – me sorprendí un poco al escucharlo.

Sonrío maliciosamente – te cuento si me cuentas de qué tanto estaban riendo –

-No, porque supongo que has de saber lo mismo que nosotras, así que no tiene caso, aparte hablamos cosas de mujeres – conteste un poco irritada al ver que no quería platicarme.

-Vamos bonita, tu sabes que en la panadería uno se entera de muchas cosas, la gente comenta siempre sin darse cuenta quien está a su alrededor, solo sé que Jonh le quito a los chicos, porque le reportaron que ella no se hacía cargo de ellos como es debido –

-No me extraña, de que con eso que solo quiere encajar el diente a los chicos del distrito y lanzar su veneno –

-Hey Kat, te oíste muy Johanna, sé que no es de tu agrado, pero… ¿Por qué estamos hablando de esto que ni siquiera nos incumbe? –

-Tienes razón, lo mismo le dije a las chicas – lo abrace y le di un beso en el oído, para ver cómo se seguía estremeciendo a pesar de tanto tiempo.

-por eso cambiaron de conversación, seguramente criticando a sus esposos –

-¿Qué comes que adivinas? –hable sobre su oído.

-Maaa, Pa – protesto Tara jalando mi pantalón.

-Sí, es todo tuyo, mientras voy a limpiar todo esto – dije cargando a mi hija y depositando muchos besos en su rostro.

-No, Pa-

-Oiga señora, aún no he terminado he – Peeta ya estaba sentado en el suelo con Tara – tendrá que confesarme que tanto hablaron –

-Cosas de chicas, te aburrirías – no pude evitar sonreír al pasar por la puerta.

Johanna no quito el dedo del renglón en averiguar más de lo que ocurría con Jill, manteniéndonos al tanto de cada detalle que se enteraba. Donde confirmó que efectivamente, permitió que John se llevará a sus hijos por tiempo indefinido, comentando que en la fábrica le platicaron que ella estuvo varios días sin abrir su negocio y que le llegaron a ver algo decaída un día en el quemador. Peeta me insistía en que no le siguiera el juego a Johanna y dejáramos de meternos en la vida de esa mujer, yo le dije que era Jo quien nos contaba cosas, que yo no la alentaba.

-al fin saco su verdadera personalidad- dijo Jo al entrar a mi casa.

-hola mami - Daniel corrió hacia ella -mira estamos construyendo una casa para acampar aquí en la sala, Niss dice que si me puedes dar permiso para quedarme con ellos hoy -

Johanna al fin se fijó en nuestro entorno, donde yo estaba con Thomas, Daniel y mi hija en la sala con muchas cobijas, cojines y mantas que construían un techo y paredes.

-¿qué es todo esto?-

-nostro casa- dijo Thomas gateando dentro del techumbre de cobijas.

-veo que Paul y Liz también te están agarrando de niñera, que irónico, tu que no querías niños terminas trabajando en una escuela y rodeada de niños por las tardes- se burló ella cuando se sentó en el suelo.

-ni hables, porque terminaste con Daniel - le replique.

-pero tú eras la que menos quería -

-¿qué tanto decías al entrar?- decidí cambiar de tema porque no íbamos a llegar a ningún lado, sobre todo con ese tema en el cual nunca nos poníamos de acuerdo.

-ah cierto, digo que la mujer saco las uñas, que digo uñas - ella me enseño sus uñas para acentuar su comentario.

-mmmm, hablas de ella- no me gustaba pronunciar su nombre, sobre todo porque sentía que si decía su nombre era porque confirmaba los comentarios de Peeta de que nos estamos metiendo en algo que no nos concernía, más que él decía que le seguía el juego a Johanna.

-sí, ella busco a Samuel, y nadie me contó esta vez, yo vi como le decía que lo esperaba más tarde para "pasar una noche agradable" - hizo las comillas con los dedos.

-¿Segura?- les destapaba a los chicos una botella para servirles jugo.

-Ma, yo-

-si cariño, ahorita te sirvo ¿Daniel quieres jugo?-

-si Niss-

-como se dice- Johana le quito a Daniel el cojín de las manos para que le prestara atención.

-sí, gracias- rápidamente contesto.

-sí, te decía, yo los vi y escuche eso, aparte ella iba ya sabes, con sus ropas muy justas, la conocemos Katniss-

-pues cada quien sabrá cómo actúa-

-claro, pero esa... tipa no se va quedar tranquila, no sé, no me da buena espina que este tan en libertad-

-Jo, ella puede ser todo lo... loca que quiera- susurre -pero también depende de cada hombre, si se quieren arriesgar y perder la estabilidad, el amor, cariño o como lo veas, será porque no valoran lo que tienen en su propia casa, y al final se arrepentirán, como dicen por ahí, uno nunca sabe lo que tienen hasta que lo ve perdido, y creo que tanto tu como yo sabemos muy bien el significado de esas palabras, porque lo hemos vivido, a parte no tenemos por qué preocuparnos, Fred y Peeta son muy conscientes de lo que tienen en casa, son hombres inteligentes-

-sí, sí, pero me da rabia saber que esa se pueda acercar a mi nene - rodee los ojos no era la primera vez que ella se refería a Fred de esa manera, pero aun así su calificativo me hacía sentir incomoda, principalmente porque ella nos había contado que le decía así cuando estaban en la intimidad - me enoja que sea tan descarada y no solo me preocupa que se acerque a él, ya vez lo que paso con Alex -

-exacto, y cómo reaccionó él, se apartó, tomo su distancia -

-sí, pero Casie aun así pasó un mal rato; y no quiero arruinarte la tarde, pero esa no ha quitado los ojos de Peeta después de tanto tiempo, nadie me quita de la cabeza que ella se quedó con Jonh porque no le quedo de otra, que siempre ha tenido mucho mayor interés en él que en cualquier otro -

Las palabras de Johanna hicieron que el estómago se me revolviera, de recordar aquella época donde no soportaba que Jill se le acercara a él, porque sabía que sus intenciones no eran muy buenas.

-no vuelvas a decir eso, ella... - no supe que decir, porque de algo si estaba segura, no iba a dejar que ella se pasara de la raya con mi esposo, sabía que Peeta amaba mucho a nuestra familia, pero aun así, mi yo posesivo no iba a tolerar la desfachatez de esta mujer hacia él.

-pues yo no te digo esto con la intención de chismorrear, sino más bien para que estés atenta y tomes precauciones, porque esa nos puede hacer pasar un mal rato-

-sí, entiendo tu punto-

-ahora, explícame eso de acampar aquí esta noche –


N/A: Muchas gracias por seguir hasta este punto, espero que todos estén muy bien. Saludos.