Hola mil gracias por seguir la historia hasta aquí, quiero agradecer a todas aquellas personas que capitulo tras capitulo han comentado, de verdad que me suben mucho el ánimo; recibir sus comentarios me alientan mucho, así que no tengo palabras para agradecer, incluso estoy emocionada porque hace ya unos días Una Nueva Vida paso los 1000 comentarios, no me había dado cuenta hasta el día de ayer, pero me hizo sentir super bien, me levanto el animo que andaba por los suelos. Bueno suficiente de choros, aquí esta el nuevo capi.
Capítulo 35
Los días pasaron sin mayor novedad, simplemente veía como mi hija cambiaba a pasos agigantados, dejando los biberones por vasos entrenadores y pronunciando cada vez más palabras, corriendo y alegrando mis días más oscuros a causa de los malos recuerdos y las pesadillas que parecían que nunca me dejarían.
En cuanto al tema de Jill, llegó el momento que prefería evitar a Johanna y a las demás, puesto que era su tema de conversación, donde se ponían al día diciendo cada uno de los nombres con los chicos con que la habían visto, mientras que de sus hijos y Jonh no se sabía nada.
-Al fin – dijo Haymitch efusivamente – llegue a pensar que esa criatura iba a cumplir dos años y su recamara seguiría empolvándose en la soledad – Tara estaba en sus brazos y veía con atención todo el movimiento.
-No seas dramático – le regaño Peeta al quitarse el sudor por mover la cuna.
-Son un par de pervertidos – dijo Fred lascivamente al hacer el mismo gesto que Peeta.
-¿Qué? – dije sin entender.
-Oh bonita ignóralo por favor – Peeta volvió a empujar la cuna.
-Siii – dijo Fred esforzándose un poco al empujar – lo hacen frente a sus bebita, pobre nena –
-Oh cállate, tú y tu esposa parece que no tiene cerebro y solo están pensando en eso, de verdad me tiene harta con esos comentarios, ¿cuándo terminaran de madurar? – replique en verdad exasperada, me sentía muy molesta por sus continuas intervenciones al respecto.
-Vaya, tranquila descerebrada, no le hables así a mi nene – hablo Johanna detrás de nosotros.
-Papá, ¿Qué estás haciendo aquí? – corrió Daniel a ver todo lo que pasaba en la habitación nueva de Tara.
-Están poniendo la cuna de Tara en su nueva habitación – le explico Haymitch al poner a Tara en el piso, esta salió en dirección a la caja que contenía muchos de sus juguetes.
-Creo que ya quedo, tiene aún muy buen espacio – Peeta observaba una y otra vez la habitación, mientras que yo me sentía algo extraña, sabía que iba ser una noche difícil, no sé si para ella, pero al menos para mí sí.
-Bueno espero que sí, me voy que mi nena y mi hijo me esperan, aprovecharemos que hoy mi Jo si salió temprano, no es así nena – últimamente estos dos estaban muy melosos entre ellos.
-Gracias por la ayuda, que tengan buena tarde – contesto Peeta.
-Si no hay de que – Johanna me lanzo una mira algo extraña al salir.
-De verdad que esos dos sí que son bipolares – dijo Haymitch.
-¿Por qué dices eso? – pregunto Peeta mientras que yo ayudaba a Tara con los juguetes.
-Pues… hace unos días Fred durmió en mi casa, porque él y Johanna tuvieron una discusión muy fuerte – eso me puso en alerta, me pregunte si Jill tendría la culpa o tal vez la obsesión de las chicas con ella me había predispuesto.
-Pero… ¿Qué paso? ¿Por qué nos dices hasta ahora? – comente.
-Bueno ellos me pidieron que fuera discreto, pero hay días que no lo entiendo, en esa ocasión Effie fue quien lo dejo entrar, no le quiso contar mucho a ella, yo llegue y estaban conversando en la sala, Effie solo me informo que la habitación de invitados se utilizaría después de mucho tiempo, no indague hasta que estuve con ella a solas, solo le dijo que había tenido una fuerte discusión con Johanna y había preferido salirse –
-¿Sería por Jill? – dije sin pensarlo.
-Vamos Kat – me regaño Peeta
-Pues al otro día ella lo fue a buscar ahí, le hizo preguntas a Effie, ellas hablaron más tarde, al parecer Johanna salió más tranquila después de hablar con ella – Haymitch se había acomodado en la mecedora que habíamos puesto en la habitación.
-Pero ¿nunca supieron bien que paso? – comente.
-No, solo Fred nos dijo que era ya muy constante sus discusiones, por tonterías, así que por eso me sorprende verlos así de repente, son muy cambiantes de opinión y de humor –
-Está muy extraño, se me hace difícil verlos enojados – ahora que tenía esta información, debía de hablar con Jo, primero porque me molestaba que no me hubiera dicho nada, tal vez no era muy buena con las personas, pero me gustaría poder ayudarla y apoyarla, éramos amigas y por otro lado me entro la intriga de que si había sido por Jill, aunque no creo que eso se lo hubiera guardado.
-¿Tú qué sabes chico? – esta vez Haymitch se dirigió a Peeta, que había permanecido muy callado.
-Nada, creo que todos tenemos problemas de pareja en algún momento, lo importante es saberlos resolver – Peeta no nos dio la cara, según esto estaba revisando los tornillos de la cuna, reforzándolos.
-Sabemos que no son nuestros asuntos, pero somos sus amigos y si podemos ayudarlos en algo, pues deberíamos de estar enterados – agrego Haymitch.
-Como siempre ávido de información- le replique, más tarde hablaría con Peeta, porque su actitud se me hacía algo extraña.
-bueno, creo que es hora de ir a buscar a Effie y sacarla de ese círculo de chismosas que se juntan durante las tardes, esas mujeres la incitan mucho a ir al capitolio para que traiga no sé qué tanto trasto, ¿Por qué no van ellas? – dijo molesto, pero era cierto, Effie se juntaba por las tardes con varias mujeres del distrito, mujeres de su edad y un poco más grandes, pero cada que tenían esas reuniones terminaba yendo al capitolio para traerles cosas que a la larga no veía el caso, digo si ya habían podido sobrevivir sin ellas, pero Effie aún no dejaba sus viejas costumbre de tener la tecnología que en capitolio tenían o de incitar a los demás a cosas extrañas.
-salgo contigo, tengo que ir a la panadería, Alex me pidió ayuda para que pudiera salir al doctor y llevar Alexa porque no se ha sentido bien estos días - dijo Peeta.
-no me habías comentado nada - me extraño porque siempre que tenía planes de regresar a la panadería me avisaba desde que llegaba, pero tal vez con el estira y afloja del movimiento de la cuna olvido comentarlo - espero que Alexa este bien, Casie no me dijo nada esta mañana, en la escuela la vi muy normal -
-solo serán estudios o algo así, porque enferma muy seguido, él no quiso entrar en detalles, no creo que sea algo grave, pero mejor que tomen sus precauciones- Peeta empezó a caminar a la salida y me hizo señas para que Tara no viera que se iba salir, eso significaba que no quería que lo acompañáramos.
-bien, a ver Tara enséñame los cubos que nos dio la abuela - distraje a mi hija mientras los hombres salían de su nueva habitación.
Me preguntaba si ella se sentiría extraña esta noche, si podría dormir como siempre o le haríamos tanta falta como ella nos haría, era increíble que estando a tan solo unos pasos me pusiera así de ansiosa; pero solo eso ratificaba las palabras de Johanna de que era muy aprensiva con respecto a mi hija, que si por mi fuera la traería en una burbuja siempre a mi lado, así que también me ponía a pensar que tal vez lo mejor era no tener más hijos como lo mencionaba Peeta, aunque últimamente ya no hablara del tema, lo cual me hacía estar más tranquila, ni él se agobiaba y yo tampoco lo hacía, dejando ese tema fuera de nuestro ritmo de vida, evitando discusiones y volvernos a poner en circunstancias difíciles.
-ma, luso - Tara me pedía que le diera a peluso, para que lo babeara y trajera por toda la casa como era su costumbre.
Peeta había estado algo extraño, principalmente desde que Haymitch comentó lo de Fred y Johanna, ¿sentía que él sabía mas?, que no me había comentado porque seguramente tenía que ver con Jill; eso me molestaba, ya que no tenía por qué ocultarme las cosas, aunque me estaba adelantando.
-Kat, creo que voy a llegar muy tarde, algo le pasa a uno de los hornos, necesito dejarlo funcionando si no mañana nos va complicar el día -
-quieres que vaya - dije en voz baja para que Tara no se diera cuenta que estaba hablando por teléfono, debido a que me pediría la bocina y al escuchas a su papá empezaría a llorar pidiendo que la llevara con él, porque sabía que si al otro lado estaba su papá era a consecuencia de que estaba en la calle, específicamente en la panadería.
-no, será mejor que vayas a la cama, no sé cuánto me tarde, mañana tienes escuela temprano, aparte Tara tiene que dormir a sus tiempos -
-bien, espero que termines pronto, dentro del refrigerador esta la cena - me empecé a molestar, primero no quiso que lo acompañáramos y ahora me dice que no fuéramos a pesar de que iba estar ahí más tiempo, por lo que colgué sin esperar respuesta. Aparte era nuestra primera noche si nuestra bebé en la habitación, sabía que ese era un cambio difícil para los tres o al menos para él y para mí, porque posiblemente Tara no se daría ni cuenta o mientras yo estuviera ahí en lo que se durmiera no sería gran problema para ella.
-bueno, seremos solo tú y yo - le dije a Tara que recogía los cereales que había tirado alrededor de su plato para írselos comiendo uno por uno, en ese momento me llego un estremecimientos, al recordar como Prim pepenaba todas las migajas que había alrededor de su plato para aprovechar todo lo que se pudiera de la comida de ese día, porque no sabíamos cuando tendríamos nuevamente algo que comer - oh nena no hagas eso, come del plato mi amor - mi hija no lo sabía pero el abrazo que le di en ese momento era más para reconfortarme a mí.
Llegue a considerar dejarle una nota a Peeta, me sentía molesta porque aún no llegara, quería llevarme a Tara a mi cama y que ella ocupara su espacio, él podía dormir en la habitación de invitados, pero mi mal humor fue desapareciendo en cuanto pensé que él aún estaba trabajando mientras que yo estaba en la tranquilidad de nuestra casa, que él no estaba allá por gusto.
-¿Peeta?- murmure medio dormida.
-oh, lo siento no quería despertarte - contestó mi esposo.
-¿qué hora es? ¿Viste a Tara?-
-esta perdida, creo que el cambio ni le afecto -
-no te creas -me acomode sobre su pecho, esa noche me había sentido muy sola, había sido difícil dejar a Tara en la otra habitación - en un principio volteo para todos lados, creo que el sueño se le empezó a espantar en cuando buscaba nuestra cama, no me dejo que la pusiera en la cuna, tuve que esperar a que se durmiera en mis brazos mientras me mecía en la silla, para poderla dejar después en su cama-
-pues me quede con ella como 20 min y ni se movió -
-¿qué hora es?- volví a preguntar.
-la una con 20, algo así -
-caramba, sí que llegaste tarde, pero supongo que el horno quedo-
-sí, pero le tuve que pedir ayuda a unos señores de la fábrica, creo que tendré que darles pan gratis el resto del año- su voz se escuchaba casada, así que ya no dije nada para que pudiera descansar. Yo solo estaba muy atenta por si Tara despertaba, o si se oía algún sonido desde su habitación.
-descansa Kat- murmuro Peeta.
-igual, tu- me aferre más a él, no sé si era mi imaginación o algo pasaba, lo sentía... distraído, distante, pero era demasiado tarde para indagar que pasaba.
Esa noche no pude conciliar el sueño, estuve dormitando, atentan a cualquier sonido, era demasiada mi intranquilidad por tener a mi hija lejos, incluso me levante un par de ocasiones a verificar que todo estuviera bien; Peeta al parecer estaba muy agotado, porque no se dio cuenta de mi ausencia.
Justo cuando estaba por amanecer, me empecé a quedar dormida, pero a lo lejos alcance a oír un "ma" que se intensificó cuando me senté en la cama al mismo tiempo que Peeta, para salir corriendo a ver a Tara que ya empezaba a llorar.
-aquí estamos, no llores - le dijo Peeta en cuanto entramos a la habitación. Ella de inmediato le extendió los brazos.
-ma- me volteo a ver.
-¿qué pasa? ¿Quieres leche?- acaricie su mejilla.
-no, ma- de repente me agarro de la mano, era como si se hubiera dado cuenta que la habíamos dejado dormir sola, ya que en sus siestas la dejamos en la cuna hasta que nos hablaba o empezaba hacer ruidos con sus juguetes, nunca se despertaba así de angustiada por no vernos.
-ah, Peeta ¿qué hicimos? - susurre al abrazar a mi esposo e hija a la vez.
-tranquilas las dos, es cuestión de madurar, ella apenas lo noto, no lloro en toda la noche, ahorita lo que quiere es estar con sus papás como todas las mañanas- tal vez, era cierto, lo más probable fuera que quisiera que le preparará una leche tibia mientras la pasaba a nuestra cama, para que le hiciera compañía a su papá que aun dormitaba, mientras yo me empezaba a preparar.
-llévala contigo, mientras le traigo su leche - dije al momento que besaba su cabeza.
-oh si, vamos por otra pequeña siesta ¿no te parece Amor?- respondió él y besaba a nuestra hija que se había recostado en su hombro.
El día transcurrió tranquilamente, lo único extraño era Peeta que estaba muy lejano, me preguntaba si era a causa de alguna crisis o a qué se debía, incluso por lo mismo sentía que me evitaba, otra cosa era que no había visto a Johanna en todo el día, después de su extraña mirada del día anterior; mientras que Fred me había contestado con evasivas cuando le pregunte que si todo iba bien, yo no lo había hecho con la intención de que me contara algo de lo que Haymitch había comentado el día anterior, solo era por hacer la plática. Lo único que pude hacer es irme con mi hija a la casa, argumentando que ella estaba inquieta, pero lo que quería yo en realidad era alejarme por lo incómoda que me sentía principalmente por la actitud de Peeta, pero sabía muy bien que al llegar tenía que hablar con él, que necesitaba saber qué era lo que estaba sucediendo, saber si yo había dicho o hecho algo que lo tuviera así.
-ma, ¿pa?- Tara me veía atenta etiquetar unos frascos con remedios y especies que ya teníamos acumulados.
-no debe de tardar - seguí con mi labor esperando que ella volviera a entretenerse con sus juguetes, aunque ya llevábamos buen rato sin ver a Peeta y él nos tenía acostumbradas que si tenía mucho trabajo nos decía que fuéramos un rato o se daba una vuelta para decirnos que llegaría tarde.
De repente tocaron a la puerta sacándome de mis pensamientos -¿Pa?- mi hija volteo directo a dónde provenía el sonido.
-no, papá tiene llaves-
-soy yo descerebrada -replicó Johanna -rápido no tengo mucho tiempo - me extraño el sigilo con que hablaba.
-¿qué pasa?- le pregunte al abrir.
-cierra, vamos - Johanna prácticamente estaba en sala antes de que terminara de cerrar la puerta - he venido a recoger a Daniel que esta con Hilary-
-¿por qué no me lo trajiste?- replique - hemos estado aquí toda la tarde -
-eso no importa ahora, tengo que comentar algo contigo antes de que Fred vaya a casa y no nos encuentre, no quiero tener otra discusión con él-
-sí, algo supe- dije ya que teníamos ese tema pendiente, trate de recriminarle con la mirada.
-no me veas así, porque déjame te digo que ustedes fueron los culpables de que mi nene no durmiera ese día en casa -
-¿qué?- yo estaba muy desconcertada.
-sí, fue porque Fred no me dejaba contarte algo, me dijo que no me metiera y no hiciera las cosas grandes, de solo recordar hasta el estómago me duele, pero en fin, el chiste de esto que la zorra empezó...- sentí que el estómago me dio un vuelco, no me estaba gustando para nada lo que Johanna empezaba a contar, por otro lado ella estaba muy al pendiente de lo que pasara afuera, era demasiado secretísimo para mi gusto.
-habla de una vez-
-ella ya empezó a ir tras de Peeta - lo dijo tan rápido que hasta trabajo me costó entenderle, pero al final sabía muy bien lo que significaban sus palabras.
-¿qué? No, me hubiera dado cuenta - en ese momento fue que me cayó todo el peso de la actitud de Peeta, sus evasivas, el estar lejos de mí, llegando tarde, todo empezaba a encajar - Peeta... Él no...-
-mira yo la vi cómo empezó a coquetearle, fue algo muy casual en la panadería un día que fui por Fred, él me detuvo y me dijo que no viera cosas donde no son, ahí empezó nuestra discusión, dijo que Peeta sabría muy bien que hacer al respecto, pero cuando yo no vi que tu dijeras algo pues me moleste mucho, Fred siempre me ha contenido pero no iba a permitir que esa... se saliera con la suya- simplemente empecé a negar con la cabeza - sé que no te la crees, yo no pude intervenir antes por culpa de Fred, por eso tuvimos es fuerte discusión, aparte que yo quería arrastrar a esa mujer por todos lados, digo no se estaba metiendo con mi pareja, pero sabes muy bien que siempre la he detestado, así que no podía dejar las cosas así, de hecho me estoy metiendo en muchos problemas por venir aquí, Fred estará furioso y sé que esto implica una fuerte pelea entre los dos, él dice que esto es algo entre tú y Peeta-
-esto no puede estar pasando, ahora entiendo lo extraño que ha estado estos días, incluso el mismo Fred- murmure, me sentía fatal, Johanna me había advertido, había dicho que tuviéramos cuidado con esa mujer y al final había pasado, me sentía... traicionada, molesta y sumamente confundida.
-lo sé, sabía que te estabas dando cuenta de que algo sucedía-
-¿todos lo sabe? Me refiero a los chicos de la panadería, ¿Haymitch? - cada vez me sentía más traicionada, porque seguramente Alex y Casie sabían algo.
-no sé, es que... era como tema prohibido, nadie dice nada, pero tampoco estoy segura de que tanto saben-
-¿ma? - Tara percibió perfectamente que algo me pasaba, porque se levantó del tapete en el que jugaba y me toco tiernamente la pierna.
-oh bebé- la tome en mis brazos.
-mira, lo mejor es que hables con Peeta, pero si es necesario sabes que cuentas conmigo para ir tras de esa zorra, créeme que me haría muy bien sacar todo este enojo en contra de ella, arrastrarla por su sedoso cabello-
Efectivamente tenía que hablar con Peeta, pero no sabía cuál iba ser mi reacción al verlo, sobre todo porque no sabía bien que era en sí lo que había pasado, también sabía que mi temperamento haría que si veía a esa mujer en la calle, podría ir tras de ella y abofetearla, tratar de desquitar la furia con la que vivía, sacar mis frustraciones de años.
-Jo, ¿desde cuándo tiene esto? - mi voz sonaba alterada, principalmente porque estaba segura que ya había pasado varios días, tanto mis amigos como mi esposo me lo habían ocultado, aunque Johanna me lo contara hacia que tuviera muchos sentimientos negativos, principalmente porque fuera ella quien hablara y no Peeta, pero también que me lo dijera hasta este momento.
-hey, ¿Jo estas aquí?- la puerta fue aporreada por Fred.
-maldición- Johanna dio un salto del sofá -¿por qué tocas así? – le reclamó.
-pues...- al entrar lo primero que hizo Fred fue ver de su esposa a mí - quedaste que solo venias por Daniel, nos teníamos que ver en casa - él trataba de averiguar qué había pasado aquí.
-hombres, al fin y al cabo, todos son iguales - dije sin pensar muy bien.
-¿qué?- dijeron al mismo tiempo Fred y Jo.
-¿por qué tan preocupado Fred? ¿Qué tiene de malo que Jo pasara a saludarme? - mi furia era la que estaba actuando, quería hacerlo sentir mal por todo esto -últimamente todos se comportan muy extraños conmigo, de verdad que me están haciendo sospechar que algo no va bien o acaso será que ¿ya estoy más loca de lo que he estado? -
-no te entiendo Katniss - Fred veía a Johanna tratando de indagar mi reacción.
-saben que, vayan por su hijo, yo tengo cosas que hacer, tengo que bañar a Tara, fuera -
-Kat pero ¿qué? -
-¡largo, no quiero ver a nadie aquí! - grite, tenía mucho tiempo que no me sentía tan molesta, así que, en esta ocasión Fred y Johanna recibían parte de mi enojo.
-oh maldición Jo, tenías que abrir tu bocota - replicó Fred.
-ni te metas con ella-
-ella tenía que saberlo- Johanna y yo gritamos a la vez -vámonos de aquí-
-Kat, mira primero antes de cualquier cosa habla con Peeta, escúchalo -
-fuera, no me interesa lo que tengas que decir, ahora si quieres hablar, son unos...-
-¿Ma?- Tara tenía cara de espantada, a ella solo le había tocado verme gritar a causa de las pesadillas, pero nunca gritarle a otra persona.
-oh mi amor, ven aquí- lo único que pude hacer fue aferrarme a mi hija, me sentía fatal, a pesar de que no sabía muy bien que era lo que había pasado entre Peeta y esa mujer, se me hacía tan irreal todo esto.
-vamos Fred, tenemos que ir por Daniel- Johanna no espero respuesta de su esposo, solo salió de la casa.
-no mal interpretes las cosas, no sé qué tanto te haya dicho Jo, pero...-
-vete Fred, ya hablare con Peeta- ni siquiera lo voltee a ver, no quería saber nada más del asunto, solo quería que Peeta llegara y se explicara.
n/a: Ups las cosas se complican ¿Qué creen que paso con Peeta? No olviden dejar sus comentarios, siempre los leo, aunque me encantaría contestarlos todos, es algo complicado, pero tengan muy presente que siempre los leo, desde mi correo y cuando entro aquí, así que son varias las veces que me fijo de sus comentarios, sugerencias y demás. Estamos muy cerca del estreno, pronto veremos al sinsajo en acción. Un saludo para todos los files lectores.
