-GULA: Katniss-
Aquí en el Capitolio se llenan la barriga con deliciosas comidas gourmet, mientras en el Distrito 12 nos morimos de hambre.
Sí, durante gran parte de mi vida yo era la encargada de llevar la comida a casa, sufriendo las veces que no podía conseguir nada para que Prim pudiese comer… Pero ahora las cosas puede que sean diferentes. No importa si muero en la arena de los juegos, el padre de Peeta me aseguró que no va a dejar que mi familia pase hambre. No lo conozco, pero confío en su palabra. Mientras tanto yo voy a disfrutar de mi estadía en este lugar, mientras espero mi traslado a lo que bien podría ser una muerte horrible en televisión nacional. ¿Pero cómo puedo sacar provecho de esto? ¡Comiendo todas las comidas que pasen por delante de mis narices!
Todo tipo de carnes, verduras, mariscos, frutas, panes y tortas que puedan ofrecerme, todo irá directo a mi estomago. Después de todo, debo ganar peso para cuando ingrese al estadio, no puedo dejar que me vean cómo un tributo huesudo del montón.
Katniss Everdeen, la chica en llamas. Bien podría asar un par de pollos en esas llamas y después comerlos acompañándolos con cualquiera de esas salsas que hay en el Capitolio, de variedades, texturas y sabores distintos y exóticos. La comida principal es diferente cada día y muy abundante, llenan la mesa de platillos y al final no queda nada. No hay que racionar los alimentos ¡Estamos en el Capitolio! Aquí no falta comida. Por eso hay que devorarlo todo y no dejar nada, hay que devorar los alimentos cómo el fuego de mi traje, qué amenazaba con devorarme hasta llegar a mis huesos.
En los entrenamientos veo a los otros tributos, la mayoría más grandes que yo en tamaño, claramente eso es una desventaja para mí. Los profesionales fueron bien alimentados durante toda su vida, fueron entrenados para acabar con los debiluchos. Pero yo no soy débil, cada vez voy ganando más kilos con mi intensa dieta ¿El chico monstruoso del Distrito 2 pesa mucho más que yo? Eso es inaceptable, debo comer mucho más para superar su nivel.
No hay que dejar ni una migaja en los platos. ¿Hoy solo nos servirán una sopa? ¡¿Con quién creen que están tratando?! Soy un tributo, lo mínimo que pueden hacer antes de llevarme al matadero es alimentarme hasta el hartazgo, hasta que yo diga que estoy satisfecha.
El delicioso sabor de las comidas, dulces, saladas, agridulces o de sabores que no soy capaz de distinguir, las personas del Capitolio no lo merecen, debo castigarlos de alguna forma a estos estúpidos que solo saben comer. ¡Sí! Voy a comer todo, TODO lo que haya sobre la mesa, en la cocina, en cualquier lugar al que vaya. Si no soy yo quién come esos platos entonces no quiero que nadie lo haga.
La belleza de una cena completa, lista para mí. Filetes, una variedad de purés de diferentes tubérculos y vegetales, cóctel de camarones y mariscos que no conozco, un postre de fresas con chocolate que nunca me canso de saborear. ¿Es todo? Aún no estoy satisfecha ¡Aún no lo estoy! Vamos, no sean avaros, se que pueden traer toda la comida del mundo si es necesario. Si quieren que peleé en sus juegos de muerte ¡Entonces deben alimentarme!
Traigan para mí kilos y kilos del delicioso estofado de cordero con ciruelas pasas, mi manjar favorito. Arrancaré la cabeza de quién intente sacarme aunque sea un bocado de mi cena. Estoy segura de que muchos tributos deben enloquecer ante tantas comidas y sabores nuevos. Estúpidos, seguro que se dejaron deslumbrar solo por la superficie del infinito menú que hay. Yo no eh enloquecido ¿Verdad? Claro que no, yo quiero comer todo lo que haya en la carta, todo lo que esos cocineros puedan ofrecerme. No sé ni siquiera cómo se llaman esas comidas y tampoco me importa, tampoco voy a quedarme suficiente tiempo aquí para averiguarlo, lo único que puedo hacer es comer, comer hasta que no quede nada.
Recuerdo que en unos Juegos del Hambre hubo un tributo que cedió ante el canibalismo, creo que se llamaba Titus. Bueno, da igual. Ese tal Titus era tan feroz que tenían que darle toques eléctricos para que dejara de comer a sus víctimas y así poder retirar al tributo caído del estadio. Pareciera que a la gente del Capitolio no le gustó el espectáculo caníbal, porque los vigilantes tuvieron que recurrir a una avalancha para liquidarlo.
Hipócritas, estoy segura de que aquí comerían a una persona si se les terminara el sustento. Yo no sé si lo haría… pero me da mucha curiosidad saber que sabor tiene la carne humana, aunque apuesto a que varía de persona en persona.
Aquí en el Capitolio la gente come hasta que se llenan la barriga y aún más. Cómo tributo, yo pido que me alimenten tanto o más que a ellos. Porque no merecen esa comida, porque tienen que saber lo que es el hambre para tener derecho a volver a tocar un plato. Cómo yo sé lo que es el hambre, puedo comer todo lo que se me venga en gana.
