Disclaimer: "Los personajes de Naruto no me pertenecen, son todos obra y propiedad de Masashi Kishimoto" Lo único que me pertenece es la Historia.
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—¡UCHIHA SASUKEE, VEN AQUÍ AHORA MISMO!—el grito se escuchó por todas las paredes de la casa / — ¿Crees en Santa Claus Hinata?—preguntó con una sonrisa de medio lado/—Oka-san, no utilizaré un vestido, ya te lo dije/ / SasuHina/
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Advertencia: Los personajes se encuentran en el Mundo Alterno, la pareja es SasuHina, no hay mucho romance, Posiblemente destrucción de la creencia de Santa Claus. xD
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One Shot Navideño: Fastidiosas Navidades ¿o no? Parte 2
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La señora de la casa, Uchiha Mikoto, fue como siempre la primera en levantarse de la cama, le dio un pequeño y beso casto en los labios a su esposo y salió de su habitación para ir a la cocina a preparar el desayuno de toda la familia.
Todos los hombres en la residencia Uchiha se encontraban completamente dormidos en sus acogedoras y calientitas camas, pero no paso mucho para que un delicioso aroma se colara por sus habitaciones despertándolos y sacándoles una sonrisa adormilada a cada uno de ellos.
Pero lo que realmente los hizo levantarse de la cama fue el gran grito que escucharon en la sala.
—¡UCHIHA SASUKEE, VEN AQUÍ AHORA MISMO!—el grito se escuchó por todas las paredes de la casa, para después ser silenciado por un bullicio aún más mayor que sonó en los jardines de ésta.
El pelinegro menor le recorrió un escalofrió como nunca al escuchar la voz de su progenitora y más aún cuando escucho las escandalosas voces afuera de la casa. Rápidamente se acercó a la ventana al ver lo que ocasionaba tal ruido y de un gran salto se alejó de ella al comprobar retirando la cortina que afuera de su ventana se encontraban rostros de chicas pegadas al cristal.
Con un rostro espantado vio como las chicas afuera de su ventana se emocionaban más al verlo ahí y sacaban de dios sabe dónde cámaras fotográficas. Sólo se podía ver los flaches y escuchar los gritos emocionados de las fangirls.
No tardo ni un minuto cuando salió de su cuarto y llegó a la sala.
—No creerán lo que hay afuera de la casa— dijo muy rápido y sin aire por la anterior carrera.
—Oh, no lo sé. Dímelo tú Sasuke, de seguro debes saber ya que hay un enorme cartel con "SOY TODO TUYO SASUKE-KUN, ACEPTA MI OBSEQUIO" pegado a la ventana de la cocina— le dijo sarcásticamente la ojinegra mirando enojada a su hijo menor.
El menor Uchiha se quedó boquiabierto y sudando frió al escuchar esas palabras — Y-yo no tengo nada que ver con esto. ¡Lo juró! ¡Ni siquiera conozco a esas locas! — dijo desesperado viendo a su mamá.
—Mikoto, creo que te has equivocado, en vez de "todo tuyo" quisiste decir "toda tuya"— dijo calmado Fugaku — Además, es normal que como Uchiha recibamos esa "atención" por parte de la población femenina, ya sabes, nuestros genes…
—Escuchaste bien Fugaku, "Todo tuyo" decía en el cartel— dijo mirando enojada a su esposo— ¿Y de que "atención" por parte de la población femenina me hablas? — le dijo calmadamente la señora Uchiha, viendo como su esposo se echaba para atrás en discutir con ella. El Uchiha mayor sabía que aunque su mujer era amorosa y tranquila, cuando le agarraban los celos era de temer.
Los dos hijos solo veían asombrados cómo su madre dejaba sin palabras y calladito a su padre "El gran Fugaku Uchiha" .
—Pero a Oka-san no le importa que unas chicas… o chicos —dijo eso último con una sonrisa burlona mirando a su otouto— le declaren su amor a Sasuke-kun, ¿verdad?... Lo que le molesta es que rodearan la casa, pegaran carteles en las paredes, y que pisaran y destruyeran el césped y las flores que tanto trabajo le costó mantener vivo en invierno.
Su hermano pequeño se le quedo mirando con cara de "¿Acaso eres idiota?" cuando menciono lo último. No quería que su mamá tuviera aún más en cuenta el porqué de su enojo.
—Vaya que eres un genio Itachi —dijo la mujer aún más molesta viendo cómo su hijo se sorprendía por su comentario.
Todos los hombres ahí presentes empezaron a sudar frió al ver a la única mujer en ese estado. Nunca imaginaron que su tranquila y amorosa madre/esposa llegará a molestarse tanto. Era muy raro.
—Oka-san…— le habló temeroso su hijo menor— Te juró que aunque los carteles lleven mi nombre, no tengo nada que ver con esto.
—Además Oka-san, podemos después ayudarte a reconstruir el patio y limpiar las paredes— apoyo el mayor intentando bajarle el enojo a su progenitora.
Soltando un gran suspiro dejando que poco a poco el enojo se le esfumará del cuerpo los miro detenidamente — Ese no es el problema. La cosa es que… Le dije a Hikari ayer en la noche que con gusto le prestaría la casa para hacer una fiesta de bienvenida y cumpleaños para su hija mayor. — miró a los ojos de su esposo— Ya sabes que ahora la residencia Hyuga está en reparación y la Namisake queda muy lejos.. Te lo iba a decir ayer en la noche pero bueno, ammm, no tuvimos tiempo para hablar, ya sabes.
—Sí…—comentó nervioso mirando de reojo a sus hijos— Sabes que no hay problema con eso. Al fin de cuentas hoy no teníamos nada que hacer. — Recuperó su habitual tono— ¿A qué horas es la fiesta? ¿En la noche, cierto?
—Ese es el problema. La fiesta es a las 8:00 p.m., pero los Hyugas llegarán una hora antes para traer la comida, bebida y los arreglos. Así que tenemos exactamente 10 horas para limpiar la casa y quitar a esas chicas del jardín — Mencionó mirando el reloj de la sala.
—Esto es una situación…complicada— dijo claramente Fugaku — Pero no imposible. Así que necesitamos toda la ayuda posible. Sasuke, dile a tu amigo rubio que te ayude, e Itachi tendrás que pedir ayuda a esos amigos raros que tienes.
—Tienes razón—dijo más relajada por ver el apoyo de su esposo— Sasuke, puesto que parece que esas chicas te conocen, tú serás el encargado de quitarlas del patio— dijo señalándolo mientras el azabache menor iba a protestar pero una mirada seria de su padre lo hizo callar.
—Itachi, tú y tus raros amigos se harán cargo de que el patio se vea presentable—le aviso a su hijo mayor.
—¿Qué harán ustedes?—protestó un poco molesto Sasuke al saber que a él le tocaba deshacerse de la horda gigantesca de chicas locas.
Antes de que Fugaku hablara su esposa tomo la palabra y les aviso que a ellos les tocaría ir a comprar el regalo para la hija de Hiashi.
Después de esa larga charla que tuvo la familia Uchiha, todos se sentaron en la mesa a desayudar más calmadamente ignorando los murmullos que se escuchaban afuera de la residencia.
Aunque se veían que tenían todo bajo control en el subconsciente de cada uno tenía un pensamiento fijo, una frase que regía a su clan y a ellos. "Los Uchihas siempre logran lo que quieren" Y al parecer lo que querían los 4 integrantes de esa familia era claro. Tener su casa en orden para cuando llegaran los Hyuga.
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—Naruto—dijo manteniendo en su oreja el teléfono y cerrando las cortinas de su cuarto para tapar la vista a esas curiosas y escandalosas chicas.
—¿Sasuke?—se escuchó un bostezo al otro lado de la línea —¿Qué haces hablándome a las…9 de la madrugada?— El azabache rodó los ojos.
—No es de madrugada, ya son las 9, y necesito que me ayudes en algo importante
—Por eso, son las nueve de la madrugada para mí, lo siento teme, pero no te podré ayudar, creo que mi almohada me llama…
— ¡No te atrevas a dormirte de nuevo Dobe!
—Sí, sí… te escuchó…no me dormiré…—cada vez se escuchaba más bajo la voz del rubio.
Utilizando su última carta el azabache nunca pensó que algún día lo diría — ¡Naruto! ¡Ya llegó Santa Claus! ¡¿Qué te trajo de regalo?!
El pelinegro con una sonrisa burlona escucho por el otro lado de la línea un cuerpo golpeando el suelo y luego alguien corriendo y gritando "MIO, ES MÍ RAMEN"
Al saber que el cabeza hueca de su amigo ya estaba despierto al 100% colgó el teléfono y espero 10 minutos hasta que su imperativo amigo le regresará la llamada.
—¿Diga?—contestó burlonamente el ojinegro.
—¡Sasuke! ¡A qué no creerás que me trajo Santa! ¡Es genial Sasuke! ¡No sólo me trajo lo que le pedí, también me trajo un equipo completo de ninjas, Dattebayo!—la emoción irradiaba de la voz del rubio.
—¿En serio? ¿Qué cosas trae el equipo de nin—estaba diciendo, pero cambio de tema al saber que no tenía tiempo para hablar de eso— ¡Naruto! Necesito que me ayudes en algo. Es sumamente peligroso y arriesgarás tu vida en ello.
—¿Q-qué? ¿De qué se trata?—preguntó un poco espantado por la voz tan seria que había utilizado su mejor amigo.
—Es la cosa más peligrosa que haremos algún día —siguió diciendo — Necesitamos alejar de mi casa a la horda de zombi DIGO fangirls antes de las 2:30 p.m. para que Itachi y sus estúpidos amigos arreglen el patio.
—…
—Dobe, ¿sigues ahí?
—Sasuke, eres mi mejor amigo pero… verás, tus fangilrs son un poco agresivas y locas…aún recuerdo cuando me encerraron y torturaron todo un día para saber…
—¡Naruto! ¡No fue tan malo! Sólo te dejaron sin comer mientras ellas comían ramen frente tuyo…—comentaba sin creerse el mismo lo que decía.
—¡Por eso Sasuke! ¡Esas chicas están locas!
—Naruto, si me ayudas te deberé un favor… El cuál lo puedes utilizar para cualquier cosa, incluso para comprar ramen por todo un año…
—¡Eso quería escuchar! ¡Bien, tu grandioso amigo te ayudará!— decía mientras el Uchiha rodaba los ojos. —Nos vemos en Ichiraku en 30 minutos para formar un plan de ataque.
Y con eso el ojiazul termino la llamada dejando al azabache con una venita pulsante en la frente.
—¡Y cómo crees que saldré de aquí, IDIOTA!— gritó al vacío en su habitación.
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Esto era lo más humillante que había hecho en toda su vida. Nunca en sus 13 años de existencia se imaginó que se vestiría como una niñita, con vestido, peluca y maquillaje para salir de su casa a escondidas.
El azabache, no, mejor dicho, la azabache era abrazada y protegida por Mikoto mientras salían por la puerta de la casa y se dirigían al automóvil dónde Fugaku los esperaba.
Era un milagro que la mirada furiosa de la madre Uchiha calmará y alejará un poco a las personas fuera de la casa. Pero eso no duro mucho porque cuando iban a mitad del camino para llegar al coche se empezaron a escuchar murmullos preguntando quién era esa chica que abrazaba su futura suegra. Así que sin más las dos Uchihas apresuraron los pies y llegaron corriendo al auto para subirse y arrancar sin mirar atrás.
—¡Qué enorme multitud! ¡No sabía que mi hija era tan querida!— le decía burlándose su madre viendo como su hijo se empezaba a quitar todo el traje de niña y se ponía sus ropas normales.
—Esas chicas están locas— gruñó enojado.
—Te lo dije, mi plan funciono a la perfección— se orgulleció de sí misma la pelinegra.
FLASH BACK
—Itachi, necesito que me ayudes a salir de la casa para reunirme con Naruto e idear un plan para quitar a todas esas locas del patio— se tragó su orgullo y le pidió ayuda a su hermano mayor. Tenía esperanzas que él, que era considerado un genio le pudiera decir una forma para salir de la casa sin ser detectado por sus fangirls.
—No eres el único que tiene problemas Sasuke, yo también estoy muy ocupado— le decía mientras se movía de un lugar a otro por su habitación tomando cosas y guardándolas en la mochila — Dile a Oka-san que te ayude.
Enojado salió de su cuarto y fue a buscar a su madre. Cuando finalmente la encontró le preguntó lo mismo que a su hermano.
—Eso está muy difícil Sasuke, incluso para tu padre le resulto difícil pasar a través de esa multitud para llegar al auto— le iba diciendo mientras checaba el dinero de su monedero— Y bueno, recordemos que esas chicas y chicos están aquí por ti… Aún no puedo creer que no les importase que no seas chica, tienes un puñado de chicos que también te quieren…Me preguntó si serán gays o bisexuales…—el azabache no sabía si enojarse o asustarse de escuchar todo lo que decía su madre— ¡ESO ES SASUKE!
—¿Oka-san?— preguntó muy asustado el pelinegro.
—La mayoría de las personas que están ahí afuera son chicas y están esperando por ti, por su chico guapo Uchiha— lo señaló sonriendo viendo cómo su hijo sonreía con arrogancia — ¿Y sí por la puerta saliera una chica en vez de un chico? — Esa sonrisa arrogante desapareció por completo.
—Oka-san no me gusta para donde van tus pensamientos…
—¡Es perfecto! Si te vestimos como chica no se darán cuenta y no te harán caso cuando salgas de la casa…Con un lindo vestido, una peluca y poquito maquillaje pasarás por una chica…— comentaba mirando detenidamente la cara limpia y perfecta del más pequeño de sus hijos.
—No me vestiré de chica—soltó seriamente.
—Sasuke es tu única forma para salir. Mira, con un vestido de seguro ni te reconocerán…
—Oka-san, no utilizaré un vestido, ya te lo dije.
—Bien—contestó seria — Arréglatelas tú sólo, pero acuérdate que a las 2:30 el patio debe de estar limpio de chicas para que tu hermano y sus amigos lo limpien.
La pelinegra ya iba a salir por la puerta cuando su hijo la tomo del brazo mirándola molesto y avergonzado. La Uchiha sonrío maliciosamente mientras agarraba la mano de su hijo y lo guiaba a su habitación.
FIN DEL FLASH BACK.
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—Teme… ¿Por qué tú cara se ve más suave y blanca de lo normal?— preguntó riendo el ojiazul mientras comía un tazón de ramen.
—Cállate— gruñó — Y mejor dime como comer ramen te ayudará a pensar en un plan para sacar a esas chicas del patio.
—¡No subestimes el poder del ramen Sasuke teme!— le riñó el rubio aspirando otra porción de fideos.
—Hpm, lo que digas
—Primero lo primero…lo único que puede mover a esas chicas de ahí es una persona —miró serio a su amigo.
—Ni creas que me voy a entregar a ellas para que me atrapen.
— ¿Pero si sólo te pasas por ahí para que las chicas te vean y vayan tras de ti? Eso las alejaría del patio— sonrió zorrunamente.
El azabache si se sorprendió, era una idea loca pero no estúpida, tal vez el ramen en el rubio si funcionaba.
—Pero no todas van a ir tras tuyo…hay algunas chicas inteligentes que no caerán en la trampa y se quedarán…Al menos que haya alguien dentro de ese grupo de locas que nos quieran ayudar para convencer a todas las demás de que no es una trampa.— habló con los fideos aún en la boca.
—Y conozco a las chicas indicadas para eso— sonrió arrogantemente el pelinegro— Y no se pueden negar porque si no nos ayudan no habrá fiesta de cumpleaños ni invitados.
—Sakura e Ino— dijeron al unísono el par de amigos.
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En una casa sencilla y un poco chamuscacada se encontraban reunidos en el sótano un grupo de personas, todas alrededor de una pequeña mesa llena de cigarrillos, envases de cerveza y uno que otro objeto raro.
—¿Y cuánto nos pagarás? Mis servicios no son nada baratos— preguntó Kakuzu recostado en el sillón contando un fajo de billetes verdes.
—¿Qué ganaré con esto?— comentó distraído el del cabello rojo poniendo toda su atención en una figura de madera que estaba tallando con un pequeño cuchillo afilado.
Masticando con sus grandes, afilados y puntiagudos dientes un enorme cangrejo el hombre pez hablo — Es raro que pidas nuestra ayuda Itachi. ¿Algo qué no puede resolver el genio Uchiha? —rió salpicando un poco de comida.
—¡¿Y esas estúpidas mujeres ya se fueron?! ¡¿No atraparon a tu maldito hermano?!— dijo con voz estrepitosa el más grosero del grupo ganándose una mirada enojada del azabache.
—Ya les dije que esas chicas no estarán ahí para cuando tengamos que hacer nuestro trabajo— menciono ya exasperado — Y si fuera algo que pudiera hacer yo solo, no estuviera aquí Kisame.
—El genio Uchiha nos pide ayuda, hahahahhaha—se burló el rubio dueño de la casa.
Con una cara de fastidio el Uchiha agarró su mochila y la abrió sacando de ella un fajo el doble de grueso que el que tenía Kakuzu y se lo aventó, después saco una enorme bolsa llena de dinamita la cual coloco en el piso, para después sacar un papel con algo escrito en él y entregárselo a Hidan. Por último le lanzó una enorme espada al chico pez que la atrapo sonriendo.
—¡Samehada! No sabía que la habías sacado de la comisaria— mostró sus dientes mientras checaba detalladamente esa rara espada.
El Uchiha sonrió cuando vio como la poca paciencia del pelirojo se acababa, era el último que faltaba por sobornar.
—Saben, como ayudaran a reparar el patio están invitados a la fiesta de esta noche— comenzó Itachi sentado en uno de los sillones más cómodos — Será una gran fiesta de bienvenida para la hija de Hiashi Hyuga, la cual es una verdadera belleza. Nunca había visto una chica así — miro de reojo a Sasori — Tanta es su belleza que creo que mi tonto otouto le ha gustado.
Sin decir más el pelirrojo comprendió a dónde quería llegar el azabache y solamente asintió con la cabeza. Y no sólo el amante del arte eterno lo comprendió sino también los demás miembros de Akatsuki, todos sabían que el pasatiempo preferido de Sasori era encontrar verdaderas bellezas y plasmarlas sobre una marioneta de madera para que su belleza fuera eterna.
—Mierda Itachi, te luciste con tus pequeños obsequios—sonrío sádicamente el peliplata mientras guardaba aquel papel entregado por el Uchiha.
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1:30 de la tarde
Escondidos en un arbusto cerca de la residencia Uchiha se encontraban una melena rubia y otra azabache.
—¿Estás listo para morir teme? — rió Naruto mientras veía como el rostro de su amigo quedaba pálido.
—¿Ya confirmaste con Sakura e Ino?— ignoró la anterior pregunta viendo con unos binoculares el patio de su casa.
—Todo listo y arreglado— contestó quitándole los binoculares al azabache para poder ver también el "objetivo". — Oye teme, no te había preguntado pero, ¿por qué crees que todas esas chicas de ahí llevan regalos?— observó Naruto— ¡Oh, mira, también hay chicos! Jajajaja.
—Cállate. Y no, no sé porque esas locas llevan regalos…lo más probable es que sean para mí— explicó — Me voy. Ya sabes el plan, paso por ahí hasta que me vean y después salgo corriendo hasta los callejones que están a 2 cuadras, ahí me estarás esperando para arrojar las bombas de humo y perderlas.
—Sí, ya lo sé, teme — dijo sacando 2 bombas de humo de su equipo ninja y dárselas al azabache— Por si acaso.
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1:40 de la tarde
Decir que no estaba asustado era una vil mentira, sus piernas estaban renuentes a moverse y un poco de sudor frió bajaba por su espalda, era una sensación horrible pero inevitable, ¡estaba a punto entregarse a sus fangirls por unos segundos!
Con pasos un poco lentos y temerosos se acercó a dos metros del patio…no paso ni 2 segundos cuándo las chicas y chicos que estaban espiando por las ventanas de la casa voltearan y se percatarán del Uchiha ahí presente.
—¡Miren es Sasuke-kun!— chilló una pelirosada desde algún punto dentro de la multitud haciendo que todas les demás gritarán, agarraran los obsequios que traían y fueran tras de él.
Si antes sus piernas no le funcionaban, ahora estaban en perfecto estado y más dispuestas que nunca a correr lo más rápido que podían.
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Llevaba más de 10 minutos corriendo y no podía creer que esas chicas tuvieran esa condición física, ¡algunas llevaban regalos realmente enormes y se veían bastante pesados!
Por fin visualizo en una calle de la izquierda la entrada a esos callejones que si no conocías bien te era muy difícil salir de allí sin preguntarle a alguien la salida.
Corriendo como un rayo el Uchiha tiró una bomba de humo y entro a los callejones dónde lo esperaba su imperativo amigo.
—¡Corre, Dobe! ¡Corre! — gritó al ver que el rubio estaba recargado en una de las paredes.
Sin perder tiempo el ojiazul se paró, aventó otra bola de humo y salió corriendo a lado de su amigo.
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2:30 de la tarde
—Parece ser que tu estúpido hermano logró deshacerse de sus fangilrs— rió burlonamente el peliplateado viendo el cómo había quedado el patio.
— Creo que si podemos arreglar esto— observó kakuzu— y tengo unos contactos que no nos cobraran mucho por un reemplazo de esas flores todas aplastadas— anotó en su libreta mirando los rosales y demás flores aplastadas.
—Es una lástima que esas locas no atraparan a tu hermano—comentó un poco desanimado el rubio de melena larga— Todo esto era perfecto para que encontrara su chica ideal. Jajaja
—Ahora que lo mencionas Deidara-chan, ¿Cómo habrá salido Sasuke-kun de la casa?— se preguntó el de los dientes puntiagudos. — Por lo que dijo Itachi, la casa estaba rodeada.
El rubio ya estaba preparado para gritarle a Kisame cuando su otro amigo conocedor de arte hablo.
—Y también… ¿Cómo saliste tú, Itachi?— Al pelirrojo no se le pasaba ninguna.
—…hpm— Lo que lo salvo no fue la campana sino la llegada de su otouto y su amigo.
—Justo a tiempo—dijo serio Sasori.
—¡Listo! El patio está limpio de todas esas locas— decía entrecortadamente el Uchiha mejor. —Ya pueden tú y tus estúpidos amigos comenzar a limpiar — les dijo con voz arrogante.
—¡Cuida tu boca mocoso que puedo cortártela!— le gritó Hidan.
—¡¿A quién le llamas estúpido?! ¡Estúpido! — lo señaló con una venita pulsante en la sien.
—Oye Sasuke, ¡Esa chica rubia se parece mucho a Ino! —Soltó de repente el ojiazul— ¡Hasta creo que tienen el mismo peinado!
—¡JAJAJAJAJA! ¡Oye Deidara, así que le copiaste el peinado a otra chica!— se burló Kisame.
—¡¿Qué dijiste?!— Definitivamente el rubio mayor estaba a punto de explotar.
Cómo Sasuke ya los conocía agarró de la camisa a su amigo y lo arrastró por la calle hasta la casa del ojiazul. No podía dejar que Deidara empezará a gritar e insultar a su amigo que de seguro se enojaría y empezaría una pelea de rubios la cual estaba seguro que duraría más de una hora.
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Cuando llegaron a la casa del ruidoso de su amigo pudo sentir cómo un gran peso se le había quitado de encima. ¡Había logrado lo imposible! Se había deshecho de todas las fangilrs de su patio.
—¡Mamá, Sasuke y yo estamos llegamos!— gritó el rubio entrando a la casa. — ¡Vamos a jugar videojuegos a mi habitación!
Y los dos subieron corriendo al segundo piso en donde se encontraba la habitación con la consola de Xbox.
Todo lo que quedaba de la tarde se la pasaron jugando hasta que empezó a oscurecer y el azabache tuvo que abandonar la residencia para ir a su casa para bañarse y vestirse para la fiesta.
Al llegar a su casa se sorprendió, aunque eran unos idiotas los amigos de su hermano sabían hacer un buen trabajo. El patio estaba como nuevo, el césped hasta rocío tenía y las apreciadas flores de su madre estaban en todo su esplendor.
Cómo faltaba aproximadamente media hora para que llegarán los Hyuga, al instante que entro a la casa se fue derechito a la baño.
Aunque no lo quisiera admitir tomaba un largo baño que era necesario para mantener su piel blanca y suave, además de que su cabello se volvía sedoso y brillante. Así que justo cuando salió de la ducha Mikoto Uchiha que ya se encontraba arreglada para la fiesta abría la puerta a la familia Hyuga.
Sin tiempo que perder, el azabache salió corriendo del baño y entro a su habitación a vestirse para bajar. Estaba un poco impaciente por volver a ver la "festejada".
W·-w-·W
Estaba demasiado nerviosa y un poco asustada por la fiesta que tendría lugar esa noche. No era un secreto que ella no se le daba bien las multitudes, lo único que la consolaba era saber que con el tiempo que paso en Suna se le había quitado ya el tartamudeo que tanto la caracterizaba.
—¡Bienvenidos!— decía mientras abría la puerta de su casa para dejarlos pasar. — Pasen, mi casa es su casa.
"La señora Uchiha sí que era una mujer muy hermosa, y no dudo que sea fuerte al tener una linda casa y ser la única mujer de la familia" pensó Hinata al ver la bonita sonrisa de la azabache.
Sin perder tiempo toda la familia Hyuga entro a la residencia Uchiha, además de unos 5 sirvientes que traían comida, bebida y arreglos para decorar un poco el interior.
Era raro, en la sala los únicos que se veían alegres eran los adultos de cada familia. Hinata y Hanabi estaban sentadas platicando en voz baja mientras que su primo Neji las miraba.
—Cómo lo dije ayer Mikoto, tú patio es hermoso—le dijo Hikari a la dueña de la casa— Esas flores están en todo su esplendor.
—Sí, me enorgullezco de ello— sonrío feliz.
—Por cierto, no hemos visto a tus hijos, Fugaku. ¿Dónde están? — preguntó Hiashi buscando con la mirada por la casa.
—No tardan en bajar— contestó el azabache — Y tú hija Hinata, ¿seguirá estudiando en Suna?— preguntó interesado cambiando de tema.
—Aunque la escuela en donde estudia es muy buena y con mucho prestigio, Hikari y yo hemos decidido que siga con sus estudios aquí en Konoha—Dijo el ojiperla.
—Sí, pensamos que ya es mucho tiempo que nuestra hija está lejos de nosotros, la queremos de regreso— Sonrió con dulzura la peliazulada mayor.
—Tienen razón, es difícil estar lejos de los hijos— Mencionó la pelinegra— Me parece que nuestro hijo, Sasuke, tiene la misma edad que su hija.—recordó— Podrían matricularla en la misma escuela, es muy buena y es la de mayor prestigio de Konoha…
La conversación no pudo seguir más porque del segundo piso bajaba muy guapo y elegante el mayor de los hermanos Uchiha, que al llegar saludo muy cortésmente a los ahí presentes.
No pasaron ni 10 minutos cuando el último Uchiha que faltaba se unió con los demás en el tiempo exacto para que el timbre sonara y empezaran a llegar los invitados.
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La ojiperla no pensó que sus padres conocieran e invitaran a tantas personas a la fiesta. Ahora si se sentía abrumada, no solo debía sonreír y agradecer por el obsequio a los desconocidos si no también tenía que escapar de dos pares de ojos negros que no dejaban de incomodarla.
—¡Hey! ¡Hola! ¿Tú debes ser Hinata-chan, verdad? — Le habló un carismático rubio con unos preciosos ojos azules.
—Sí— Contestó un poco sonrojada.
—Soy Naruto Namizake, gusto en conocerte dattebayo— Se presentó —¡Qué gran fiesta es esta! Mira, hasta vinieron algunos senseis —Dijo señalando a un grupo en donde había un hombre de cabello plateado, otro con un cigarrillo, uno con vestimenta verde y por último una mujer con unos ojos extrañamente rojos.
Hinata sólo miraba extrañada al rubio, al parecer el conocía a todos los invitados de la fiesta.
—Etto…veras, soy nueva en la ciudad y no conozco a los que están aquí— Dijo avergonzada. ¿Cómo era posible que la festejada no supiera nada de sus invitados?
—¡¿Quééé?! ¿Enserio eres nueva? ¡Ya decía que nunca te había visto por aquí!— Sorprendido tomo la mano de la chica — ¡Bien! ¡Entonces yo te los presentaré! ¡Vamos! ¡Empecemos por mis amigos!
El rubio sintió un escalofrió cuando agarró la mano de Hinata, era raro, sentía que lo estaban viendo, pero cómo era un poco despistado lo tomo sin importancia y siguió avanzando.
—¡Oi, chicos! Esta es Hinata Hyuga, es nueva en la ciudad y no conoce a nadie— Presentó el ojiazul a la ojiperla con todos sus amigos que se encontraban ahí.
Estaba muriendo poco a poco de vergüenza, ese chico imperativo rubio era demasiado sincero y directo. Necesitaba que alguien la sacará de ahí, discretamente busco entre la multitud a su primo Neji o su hermana.
—Hey, Dobe, la estas asustando— Detrás de la peliazulada se escuchó una voz que la hizo pegar un brinquito.
—Teme, ¿dónde andabas? —Saludó a su amigo— ¿Ya viste a los raritos de allá? Son los amigos de Itachi ¿verdad?— Le decía mientras señalaba a los akatsuki que se encontraban "socializando" con algunos invitados.
—Lamentablemente sí—Hizo una mueca.
—Naruto, creo que te falto presentarnos— Interrumpió la plática una pelirrosa.
—¡Es verdad! Hinata, ellos son mis amigos— Miró de nuevo a la chica —el de cara de perro es Kiba, el rarito con lentes oscuros es Shino, la chica rubia es Ino y la pelirrosa es Sakura— La dos al ser mencionadas sonrieron mientras que los otros dos miraron enojados al rubio— El de peinado de piña es Shikamaru, el gord DIGO el de huesos anchos es Choji, la de los moños es Tenten, el cejotas es Lee y de seguro ya conoces a Sasuke —Termino de presentar.
Que Naruto los presentara le dio un poco más de tranquilidad pero no tardo mucho porque nuevamente se sentía incomoda, y al parecer nadie lo notaba, todos parecían reír y platicar divertidos entre ellos.
Estaba a punto de disculpase e irse de ahí cuando una voz le gano al hablar.
—Hyuga, creo que tu hermana te estaba buscando— Sí, era una pobre excusa pero la tenía que utilizar.
—¿Hanabi? ¿Dónde está?— Le preguntó al azabache buscando por el lugar a su pequeña hermana.
—Me parece que la vi por allá— Mencionó Sasuke tomando del brazo a la chica y guiándola lejos de sus demás amigos.
Cuando Sasuke perdió por fin de vista a sus escandalosos amigos, paro de caminar y la chica tras de él también.
—¿Uchiha-kun? ¿Sucede algo?— Preguntó confundida y un poco sonrojada de que el pelinegro todavía no la soltaba del brazo.
—No nada. Sólo recordé que tu hermana no te estaba buscando— Le dijo con una sonrisa arrogante.
—¿Q- qué dice?— Era la primera vez que tartamudeaba desde que había llegado.
—Sabes, pase por un enorme problema para tener la casa arreglada para tu fiesta— mencionó volteándose y mirando a los ojos de la chica.
Ahora sí que estaba nerviosa, aunque hubiera mucha gente alrededor de ella se sentía sola y acorralada por esos ojos color ónix.
—Pero no te culpo de eso— dijo como si nada acercándose poco a poco— No culparía a mi regalo por eso.
"¿Regalo? ¿Qué regalo? ¿De qué regalo está hablando y por qué no suelta mi brazo?" pensó confundida y demasiado sonrojada para su bien.
—U Uchiha-kun creo que se está confundiendo— trato de explicarle colocando suavemente su otra mano sobre la que él tenía sobre su brazo.
—Para nada, todo está demasiado claro— siguió avanzando agarrando ahora las dos manos de la chica, impidiendo que se alejara de él.
Como disfrutaba al ver a su regalo con las mejillas y orejas rojas como tomate, su verdura preferida.
—Y-Yo— No sabía que decir, su mente se estaba quedando poco a poco en blanco con cada paso que el azabache daba hacia ella.
—He esperado demasiadas navidades horribles para recibir un regalo que realmente me gustara— Solo faltaba pocos centímetros para que sus narices se tocaran — Y no esperaré otra más.
Con eso último dicho el azabache acabo con el poco espacio que los separaba de los labios de la ojiperla y la beso.
Fue un beso dulce y casto que sólo duro unos pocos segundos antes de que la peliazulada cayera desmayada en sus brazos.
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FIN
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Notas de la autora:
¡Hola!
¡Por finnn! Dios, juró que pensé que nunca lo iba a terminar. He llegado a la conclusión que no soy nada buena intentando terminar un capitulo. Por más que lo quería cortar se hacía cada vez más largo. D:
Sí, les hice caso y me anime a hacer segunda parte. n.n
Ahora sí, este es el final de este one-shot, o mejor dicho two-shot. xD Espero que les gustará y no sé, creo que necesito mejorar bastante mi narrativa, y la única manera de hacerlo es practicando. :D
p.d. Tuve que adelantar el cumpleaños de Hinata 2 días hahaha.
Gracias por leer.
