Hola, no tengo cara para decir nada más, lamento mucho la tardanza, pero estos días han sido muy atareados, pero en fin mejor les dejo el capitulo, esperando que les guste, no olviden dejar comentarios para saber que opinan, aunque sea de jitomatosos para reclamar por la tardanza. Saludos.


Capítulo 38

Mis amigos no se libraron de mi reclamos por no haberme dicho nada, en especial Fred, fue quien más recibió indirectas y directas de mi enojo, le dije que no volviera a ocultar cosas como esas, que en vez de ayudar era peor, que me impresionaba que lo hubiera hecho, sobre todo porque Johanna era una persona muy franca, así que entendía muy bien toda su molestia hacia él y por qué había terminado en casa de Haymitch. Sorprendentemente Haymitch no sabía nada, solo que Johanna y Fred andaban mal por culpa de algo que Jill hizo, pero no se imaginó que Peeta tuviera que ver en ese asunto.

En cuanto vi a Jill, la sangre me hirvió hasta mas no poder, pero Casie fue la que se encargó de tomarme del brazo para que no le dijera sus verdades, me dijo que no le diera la importancia que ella quería tener en nuestras vidas, que lo importante era que Peeta y yo estuviéramos muy bien, así que no pude evitar abalanzarme a los brazos de Peeta en cuando le vi llegar al quemador con nuestra hija de la mano, me vi muy territorial con él y no me importo que varias personas nos estuvieran viendo, era algo que yo difícilmente habría hecho, pero con tal de fastidiar a esa mujer y mostrarle que nosotros estábamos bien, que ella no había logrado nada con él, mientras que yo lo tenía a mi lado todos los días, incluso logre que hasta Tara se pusiera celosa, porque empezó a estirar los brazos para que la cargara su padre, buscando como siempre ser el centro de nuestro universo.

-Vaya descerebrada, quien te viera tan fogosa – comento Johanna mientras nos sentábamos a la mesa esa noche.

-Mejor dime si esa mujer nos vio – comente discretamente.

-Por supuesto que los vio, todos lo vimos, como te le colgaste a Peeta y le succionaste la boca – ella empezó a reír.

-Oh no empieces – proteste al momento que sentía como me ponía colorada.

-Hubieras visto su cara Kat – dijo Casie bajando la voz – no dejo de ver a Peeta desde que entro y en cuanto te vio correr hacia él su gesto fue de total fastidio y digamos desconcierto, no les quito los ojos de encima, sin dejar de fruncir el ceño –

-Se le notaba la envidia en el rostro, apuesto a que hubiera dado cualquier cosa por ser ella la que lo besara – Johanna dirigía su mirada hacia donde Jill caminaba para salir del local.

-Pues espero que ya le quede todo esto muy claro, porque no voy a permitir que se vuelva acercar a mi Peeta –

-No entiendo como no quieres que le digamos sus cosas, yo te apoyo, esa zorra se merece dos o tres palabras de tu parte y otras cuantas mías – Johanna estaba aún viendo por donde Jill se fue.

-Pero tuyas ¿Qué te hizo a ti? – Casie me veía intrigada.

-Pues simplemente que no soporto a las zorras como ella, y que mejor que a mí o a mi nene no se nos ha acercado, porque su linda cabellera hubiera sido mi herramienta para arrastrarla por el distrito –

-Tu como siempre de agresiva – le dijo Peeta al regresar a la mesa con Alex y suficiente comida para todos.

-Para qué negarlo y ni me hables, sigo molesta contigo por entrar en el juego de esa –

-Yo no entre en el juego de ella, aparte tu…-

-Suficiente – tome a Peeta de la mano, sabía que ese par no se pondrían jamás de acuerdo – comamos tranquilos y pasemos un buen rato –

-Ma – esta vez Tara toco mi cara para que la volteara a ver y poderle terminar de pelar el plátano que la tenía entretenida sobre mis piernas hasta el momento.

-Claro amor, vamos también tienes que comer verduras de las que compro papá – le dije.

Fue una tarde agradable y tranquila entre los amigos, disfrutando incluso de la compañía de Sae y la familia de Paul más tarde.

Los días siguientes fueron tranquilos, incluso se podría decir que esa mala experiencia hizo que Peeta y yo estuviéramos más cariñosos que otras veces, de hecho Haymitch nos decía que estábamos muy melosos e insoportables, Johanna se unía a sus burlas o empezaba con sus comentarios fuera de lugar, provocando que Daniel preguntara ¿qué era sexo? al escucharla molestando.

Jill al parecer había desaparecido, porque no la había visto después de ese día en el quemador, y eso era bueno, porque no me iba a quedar de brazos cruzados, sabía que sí me la encontraba, tarde que temprano le diría alguna que otra verdad. Hilary decía que al parecer nos estaba evitando, porque un día ella la vio entrar a la clínica, cuando estábamos aplicando vacunas a nuestros hijos, pero al vernos ahí dio media vuelta y regreso por donde había venido, mientras que Haymitch dijo que la vio cambiar de calle cuando yo iba con Tara hacia la panadería, mientras él estaba comprando algunos medicamentos.

Desafortunadamente no todo estuvo bien los días siguientes, porque Haymitch y mi Peeta tuvieron que salir al distrito 4 a ver a mi madre que había enfermado, Finnick termino hablándonos para avisarnos que llevaba 2 días hospitalizada, Annie y mi madre no habían querido decir nada para no preocuparnos, pero él no creía que fuera lo más adecuado, lo cual se lo agradecí.

Al solo tener comunicación con Finnick, porque Annie se la pasaba en el hospital cuidando a mi madre y regresando solo para darle una que otra vuelta a su hijo y ver que estuviera bien, decidimos que Peeta fuera con ellos, así que Haymitch aprovecho que Effie se encontraba en el capitolio para ir con él, dejándome más tranquila al saber que se iban acompañando y que también Haymitch aprovecharía la visita para hacerse estudios y ver como estaba en general.

Yo me sentía muy desolada y preocupada por la situación, pero Peeta prometió hablarme todo los días para informarme de todo, de hecho tomaron un aerodeslizador para llegar más rápido, sorprendiendo a Annie y mi madre. Él me informo que a mi madre le habían mandado varios estudios porque le habían entronado una bacteria en el estómago que no le permitía asimilar los alimentos.

-Pero ¿Cuándo sabrán algo? – pregunte algo inquieta con la bocina del teléfono aprisionada entre mi hombro y mi oreja, ya que estaba terminando de partir unas verdaderas para la cena.

-No lo sé bonita, los doctores no dicen mucho, hoy me quedare en el hospital con tu madre para que Annie descanse, Finnick está muy nervioso, solo lo han dejado una vez entrar a visitarla –

-Pero tu como la vez a ella –

-Esta demacrada y delgada, pero se alegró mucho al vernos y te manda saludos –

-Oh Peeta – no sabía que contestar, me sentía extraña sabiendo que mi madre estaba enferma y yo sin poder ir a verla.

-Tranquila bonita, ¿Cómo está Tara?- Peeta me quería distraer.

-Extrañándote, ha preguntado todo el día por ti, ahora está tomando una siesta, de hecho la voy a despertar porque después no podrá dormir temprano –

-Oh mi muñequita, espero que mañana no tengas problemas al llevarla a la escuela, dile a los chicos que te ayuden si Tiffany no accede a que la tengas ahí –

-No te preocupes, seguro que no habrá problema, incluso Liz me dijo que ella tiene el turno de la noche, que podría ayudarme, pero prefiero tenerla conmigo –

-Bien, te dejo, te llamo mañana, espero poder escuchar a mi bebita –

-Mmm no sé si eso sea muy conveniente, tal vez llore, más porque lleva todo el día preguntando por ti – y no mentía, desde que Tara despertó esta mañana se le hizo muy extraño no ver a su "pa" así que empezó a preguntarme por él, después volvió a lo suyo, pero cuando salimos de casa y llegamos a la panadería para ayudar y cubrir el turno de domingo de Peeta, pregunto nuevamente por él, estuvo de mal humor y durmió incluso mucho.

-Bueno lo vemos mañana, descansa bonita y tranquila, cualquier cosa yo te aviso –

-Si está bien, estamos en contacto cuídate mucho y dile a mi madre que se recupere pronto –

-te amo – sonreí al escuchar a mi chico decir eso.

-Yo más –

Fue una noche difícil, saber que mi madre estaba en un hospital, que mi esposo estaba lejos y que yo no estaba cerca de ellos me desesperaba, sin saber muy bien que era lo que ella tenía, sin poderla ver aunque sea por las video llamadas y sumándole a la lista, el simple hecho de que después de mucho tiempo, Peeta dormía fuera de casa, me tenía con el ojo bien abierto, a punto de traer a Tara a mi cama para poder estar un poco más tranquila, pero también no quería incomodarla y arriesgarme a quedarme dormida para despertar como loca por las pesadillas; mi noche fue larga y de insomnio, con demasiadas ansias por saber algo de Peeta o Haymitch tan siquiera para que me dieran noticias, noticias favorables.

Al menos cuando Tara despertó fue una distracción, al prepararla, darle de desayunar y apapacharla cada que preguntaba por su "Pa", también para ella fue mucho desconcierto, tan acostumbrada a la presencia de Peeta y de la noche para la mañana desaparecer, la tenían muy contrariada. Pobre de mi bebé.

Al hablar a casa de Annie y mi madre, fue Haymitch quien me contesto y me dijo que aun no salían para el hospital, pero que habían marcado para saber si había alguna novedad, pero les dijeron que hoy tendrían resultados de los exámenes, así que no había cambios hasta el momento, quedamos que ellos me hablarían en cuanto tuvieran novedades, claro seria después del trabajo.

Cuando llegamos a la escuela Tiffany no tuvo ningún inconveniente con Tara, incluso me propuso ponerla en el grupo de los más pequeños para que se entretuviera un rato, así que por un momento fue feliz al ver a los demás niños y tratar de imitarlos, aunque ellos fueran más grandes y la ignorarán en algunos casos.

Daniel tan listo como siempre se percató de que algo pasaba, así que a la hora del receso estuvo todo el tiempo con nosotras, jugando con mi hija y tratando de hacer que los demás chicos la integraran.

-Sabes viendo a tu hija, creo que sería bueno poder abrir un grupo de niños más pequeños, como la guardería que hay, que lleguen de 3 años – Dijo Tiffany observando a Daniel.

-¿pero crees que sea conveniente con chicos tan grandes? – yo no dejaba pasar a los chicos de más de 8 años a esa área, y no era que en este momento lo hiciera por mi hija sino que siempre procuraba tener dividido el patio para que no hubiera problemas.

-Podríamos implementar eso de dividir los recesos, así nos evitaríamos muchos problemas y estarían más controlados –

-Pues Paul te lo agradecería, dice que la guardería ya no está siendo suficiente con los chicos –

-Es que el distrito es chico, por lo mismo no hay mucho personal para ese tipo de cuestiones, muchas madres se quedan con sus hijos en casa, por lo mismo, pero creo que nuestros niños están saliendo preparados, ya ven a Peter o a la misma Lucy –

-Sí, pero lo lamentable tiene que salir del distrito para seguir preparándose – dije pensando en todos nuestro chicos que salían hacia otros distritos e incluso muchos de ellos no regresaban, terminaban llevándose a sus familias.

-Pero eso antes no se podía Kat, así que estamos muy bien, hay gente más preparada e interesada en salir adelante, la calidad de vida ahora es mucho mejor, no solo porque no existen esos terribles juegos, también porque la gente tiene mayor conocimiento en muchas cosas, nos ayudamos y somos más conscientes de nuestro planeta –

Casie apareció casi al termino del receso de los chicos, justo cuando yo empezaba mis clases con los chicos más grandes, me dijo que si quería se llevaba a Tara a con ella, para que no estuviera con la tentación mientras trabajaba, pero mi hija se rehusó a irse con ella, así que me estuvo ayudando en mis clases, sobre todo porque cuando yo les daba una instrucción ella intentaba hacer lo mismo y empezaba a gritar entre su lenguaje y parte de las palabras que ella entendía. Muchos de los chicos estuvieron riendo de la actitud de mi hija, diciendo que su carácter era muy parecido al mío.

Cuando pasamos a la panadería Tara de inmediato empezó hablarle a Peeta, lo busco por la bodega, pero al ver que no estaba ahí no dejo que nadie más se acercara e incluso lloro por un momento pidiendo que fuéramos a casa, así que yo le dije a Alex que me disculpara por no poder correr el turno completo de Peeta, él como siempre fue muy comprensivo y me dijo que no me preocupara, que fuera a casa y viera si había novedades de mi madre, que él se encargaría de todo en la panadería.

Jamás me imagine que ese hombre se convirtiera en uno de nuestros mejores amigos, no creí que pudiéramos tener alguien tan especial como él y el resto de los chicos después de lo dañados que estábamos todos por los juegos y la guerra, después de sentirnos tan miserables, pero una vez más la vida me sorprendió.

Tara no quiso comer nada y al mismo tiempo no me dejaba, al hablar por teléfono fue un problema porque a fuerzas quería ella la bocina.

-¿bela? – irónicamente me pregunto, creyendo que era con quien hablaba, pero en realidad era Haymitch quien me había contestado porque Peeta estaba dándose una ducha.

-él vino aquí hasta que nos dieron los resultados, no se despegó en toda la noche ni en todo la mañana del hospital, preciosa en un momento te marcamos, seguramente el querrá hacer una video llamada –

-Espera Haymitch no me cuelgues, habla con Tara, estoy forcejeando con ella por la bocina –

-Ok –

-¿bela? – me volvió a preguntar mi hija.

-No, es Haymitch – le dije dándole por fin su tan anhelada bocina.

-Hola nena, ¿Qué haces? – alcance a oír al otro lado de la bocina.

-Amitch – Tara se emocionó y empezó hablar en su modo, tratando de decir palabras completas o al menos tratando de expresarse. Para mi sorpresa ella le preguntó por su papá, era como si supiera que estaban juntos, pero en realidad era la pregunta que a cada rato hacía, ella estaba extrañando sobre manera a su papá, finalmente ellos estaban muy unidos y él siempre estaba al pendiente de ella, de ambas.

Hasta la de mil alcance a escuchar que Haymitch le decía a Tara que me diera la bocina, así que cuando se la quite ella de inmediato protestó y empezó a llorar.

-¿qué pasa?-

-voy a colgar, Peeta quiere hacer video llamada -

-bien, para ver si esta fierecilla se calma un poco- lo último que me dijo ya no lo escuche, puesto que Tara estaba a todo pulmón - hey tranquila mi amor, vamos a prender esta cosa- le señale la pantalla para que me hiciera más caso.

-Amitch - Dijo entre llanto.

-vamos a seguir hablando con él, no te enojes-

-quelo, yo ma-

-no seas desesperada comprende - cuando se pone así me recuerda mucho a Prim en esa etapa, cuando no paro de llorar por mí peluzo, hasta que lo consiguió, Tara era hermosa pero también era muy exigente y como Haymitch dice, tiene un poco de mi carácter.

En cuanto el aparatejo empezó a sonar Tara se silenció al instante, poniendo toda su atención, debido a que conocía muy bien el funcionamiento de éste, incluso sabía cuál era el botón que contestaba la llamada, por lo que no tardó en presionarlo.

-¿hola?- la voz de Peeta sonó antes de que se viera la imagen.

-¿Pa?- Tara dudó en un principio, pero en cuanto vio al otro lado a su padre, se abalanzó a la pantalla, fue graciosa su reacción, principalmente porque era la primera vez que hacía esto con Peeta, regularmente hablaba con mi madre, Finnick o Annie, una que otra vez le había tocado interactuar con Gale o algún miembro de su familia.

-hola mis bonitas ¿cómo están? - él hizo lo mismo que Tara y se pegó a la pantalla dejando en segundo plano a Haymitch.

-dile hola a papi Tara- metí un mechón de cabello rebelde detrás de la oreja de mi hija.

-Pa, oda, Pa quelo qui -

-oh mi amor, las extraño - se lamentó él, estaba claro que también la estaba pasando mal, se veía cansado y preocupado.

-¿cómo estás? ¿Qué ha sucedido con mi madre? - trate de alejar a Tara para poder ver mejor pero ella se resistió y no paro de decir "Pa" y "qui"

-bueno, pasó buena noche, al parecer el antibiótico que le están suministrando está haciendo efecto, impidiendo que la bacteria avance - Tara se percató que él me hablaba así que dejó de hablar y veía atenta a su papá.

-pero ya les dieron resultados ¿qué fue lo que arrojó? ¿Qué tiene?-

-le encontraron una bacteria extraña Kat, creen que sea una mutación, pero ya le hicieron varios estudios para descartar ciertos riesgos, la bacteria está atacando específicamente sus defensas, por eso se encuentra débil y mareada todo el tiempo, los doctores dicen que por el momento dejaran el medicamento y que la mantendrán en observación -

-pero ella que dice, se siente mejor -

-si, Annie y Finnick dicen que se ve muy diferente, solo que es desconcertante para todos no saber qué tiene -

-Peeta por favor no me ocultes nada -

-claro que no bonita, te estoy pasando la información al costo, tú madre te manda muchos saludos, dice que cuides muy bien de nuestra pequeña-

-gracias y claro que lo hago, aunque esta criatura esta rebelde y triste, no tienes idea de cuánto te extraña - al parecer Tara se dio cuenta de que hablábamos de ella y empezó a soltar quién sabe qué tanta cosa, entre ello le dijo que había estado en la escuela con Daniel o al menos eso entendí yo.

-vaya Tara, hoy hiciste muchas cosas-

-pero no quiso comer- la acuse.

-¿qué? Pero si ella siempre tiene muy buen apetito-

-pues hasta el momento no me ha aceptado bocado, no me dejo terminar turno en la panadería tuve que dejar a Alex, pero él como siempre comprendió y dijo que no había problema -

-tú te ves cansada, se ve que no dormiste, tienes ojeras bonita -

-tú también, pero no importa eso, no sé cómo va reacciona - señale con dedo la cabeza de mi hija para que supiera a que me refería – en cuanto colguemos -

-me temo que se te vendrá un buen lío precioso - se escuchó a Haymitch a lo lejos.

-ni digas-

-bonita, ten paciencia, tal vez tardemos, mientras no sepan muy bien que tiene tu madre tal vez permanezca varios días en el hospital-

-esperemos que no sea así, te extrañamos y quiero ver sana a mi madre-

-lo sé, esperemos que el antibiótico funcione como hasta ahora-

Estuvimos cerca de una hora hablando, entre los reclamos de Tara y él dándome datos de mi mamá y el resto de los que estaban con él, aproveche la llamada y le ofrecí a Tara una manzana, ella gustosa, en esta ocasión se la comió. Cuando llegó el momento de despedirnos Tara lo tomo muy tranquila, de hecho hizo una que otra de sus monerías, mandándole besos a su papá, agitando su mano. El problema vino cuando intente acostarla y no dejo de preguntar por su papá, al grado de empezar a llorar y colgarse de mi cuello para que no la dejará y pasando por eso, al final termine acostando a Tara en nuestra cama, esperando un buen rato a que se quedara dormida, para después adelantar algunas cosas para el siguiente día y también hacer una llamada a la panadería para ver si todo estaba bien.

Johanna y su familia aparecieron ya algo tarde, disculpándose de que ella había tenido mucho trabajo, mientras que Fred cuidaba a Daniel y a los hijos de Casie.

-¿Cómo está tu madre? – mi amiga pregunto.

-Pues la ataco una bacteria, algo que ha mutado, pero el antibiótico que le dieron está funcionando, Peeta dice que está estable –

-Pero ¿no tienen idea? – esta vez pregunto Fred.

-No, solo que está atacando a sus defensa, por eso la debilidad y todo eso –

-Pues esperemos que pronto sane – Johanna también se veía cansada, últimamente tenía que cubrir horas extras para que los pedidos salieran a tiempo.

-Sí, ojala pudiera estar con ella, no se me hace justo que sea Peeta quien esté ahí –

-Eso es lo de menos, aparte tú tienes que cuidar a tu hija, que por cierto ¿cómo la lleva con esto de que su papá desapareció de la noche para la mañana?-

-Se la pasa preguntando por él, ha llorado mucho, de hecho en este momento está durmiendo en mi cama, no quería que la dejara en la cuna, es increíble que tan pequeña resienta también todo esto, apenas y comió algo –

-No te preocupes descerebrada, verás que pronto Peeta regresara y ella volverá estar bien –

-Si, eso espero, ¿quieren cenar algo? –

-Si- Dijo Daniel al instante.

-No Kat, no queremos molestarte – Respondió Fred.

-Pero en casa no hay nada, tú y mamá no hicieron nada – respondió el chico.

-Daniel – se quejó Johanna negando.

-Vamos saben que no hay problema, cenen algo, no me dejen sola – tome la mano del chico para que se sentara en la mesa y poderle servir algo de comer; odiaba muchas cosas en la vida, pero una de ellas era ver a un niño con hambre, jamás permitiría eso, aunque sabía que Johanna y Fred podrían improvisar en casa, pero si yo tenía listo algo de cenar, no permitiría que Daniel comiera cualquier cosa, que se quedara con ganas de algo o que comiera algo que no le gustaba con tal de salir del paso.


n/a:Uff que cosas con esto de las enfermedades, espero que les haya gustado el capitulo y nuevamente mil disculpas por la espera. Cada vez estamos mas cerca del final, que emocionancia.