Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Author's Notes: Ha habido mucha agresión contra el Mimato últimamente y esta es mi manera de contestar con algo de dignidad y humor. Nada es en serio, todo es en juego, por favor disfruten.
Para Japi, que me lee hasta en inglés porque me ama mucho.
Summary: Cómo Yamato y Mimi terminaron siendo pareja parece ser algo más allá de la comprensión de todos, pero están empeñados en averiguarlo. ¡Incluso hay un gráfico! [Mimato] [Metafic]
Mientras la línea de su frente se profundizaba con cada segundo que pasaba, Motomiya Daisuke miraba nerviosamente a Taichi, y luego al pizarrón que estaba en medio de la sala de estar de Izumi Koushiro. Yagami Taichi tenía el ceño fruncido, viendo fijamente el complicado diagrama que Koushiro había dibujado para ellos, y Daisuke una vez más tenía estrellas en sus ojos, porque no tenía una maldita idea de cómo leer el asunto. Taichi realmente era su héroe.
—Aún no tiene sentido — declaró finalmente, viendo ferozmente a Koushiro—. Sora, ¿me lo puedes explicar?
Takenouchi Sora, quién había intentado (y fallado) en permanecer neutral en esta situación, hizo una mueca.
—No haré esto — dijo, inmediatamente—. No puedes tirarme en medio de tus estúpidas peleas siempre, Taichi.
—Oh, vamos — Taichi se quejó—. Como si yo tuviera que obligarte.
—Saben, creo que esto no es de nuestra incumbencia.
Las cejas de Kido Jyou se habían arrugado y empujó sus lentes nerviosamente sobre su nariz. Taichi, con un rostro tallado en aburrimiento, lo miró un segundo y sonrió.
—No lo entiendes tampoco, ¿cierto?
El chico mayo se sonrojó, nerviosamente jugando con sus dedos.
—No tiene nada que ver con eso. Sólo pienso que - tal vez es mejor dejarlos ser.
—Claro — dijo, viendo al grupo—. ¿Alguien más tiene alguna gema que compartir?
—No puede ser tan complicado — Inoue Miyako, con su cabeza apoyada en las piernas de Ichijouji Ken, dijo—. Es decir, es hermosa, ¿no es así, Ken-kun?
Ken, que había pasado la mayor parte de ese rato pasando sus finos dedos por el cabello largo y violeta de Miyako, sólo asintió con la cabeza.
—Lo es.
—Y él no es exactamente difícil de ver.
—Tiene que ser más que físico, ¿saben?
—Hikari, eres tan dulce por decir eso.
Miyako sonreía, pero Hikari no la devolvió.
—No es ser dulce, es en serio. Escucha, se gustan. ¿No debería ser eso suficiente para nosotros?
—No — Daisuke suspiró finalmente—. Es que no lo entiendo.
—Está en el diagrama — Koushiro dijo en la manera en que alguien cuya paciencia ha sido puesta a prueba varias veces, dice—. Compatibilidad, esfera de influencia, atracción física, conexión emocional y afinidad sexual.
Cuando nadie dijo nada, alzó la voz.
—Está justo ahí, en la tabla.
Taichi, siempre temerario, volteó a ver al rubio que permanecía en silencio sospechosamente todo este tiempo.
—¿Qué piensas?
—¿Por qué pensaría algo?
—Eres su hermano. ¡Debes saberlo!
Takaishi Takeru se encogió de hombros, hundiéndose en su asiento.
—No pienso mucho en eso.
—Takeru...
—No lo sé. Es decir, siempre me agradó y parecían pensar lo mismo, como, siempre — se volvió a encoger de hombros—. Supongo que lo noté porque siempre estaba en medio de todo eso.
—Sí, pero yo también estaba de acuerdo con él — Sora dijo, después se sonrojó—. Es decir, ¿no puede ser sólo eso, no?
Taichi, divertido por este súbito desarrollo, sonrió.
—Nunca te tomé por celosa, Takenouchi.
—Entonces realmente no la conoces — Jyou dijo en un respiro, viendo hacia un lado.
—¿Qué fue eso, Jyou-senpai?
—¡Nada! No he dicho nada, Sora-san.
—Mhhm.
—Quizás si lo explicas de nuevo, Koushiro-kun? —Hikari preguntó con gentileza, haciéndole sentir culpable para que buscase paciencia.
—Está bien, sólo una vez más. Está la atracción física, la base de personalidad, compatibilidad, afinidad sexual, lazos emocionales y esfera de influencia. Si tomas cada uno de estos elementos, uno por uno ...
Para cuando llegaron, todos estaban alrededor del pizarrón, gritándose.
—¡Es porque es la más bonita! — Miyako gritaba a todo pulmón a la cara de Daisuke, que estaba roja de rabia contenida.
—¿Y qué? ¿Es porque él es el más bonito, también? ¡Porque Ken es mucho más bonito, si me lo preguntas!
—¡Nadie te está preguntando!
—¡Disculpen! No sé si me siento del todo cómodo con que me llamen bonito. Me hacen sonar algo...
—¿Afeminado? Creo que es la palabra que buscas.
—Gracias, Izumi-san.
—¿Saben? Realmente creí que teníamos una conexión verdadera. La cueva oscura y todo eso, como nos apoyamos mutuamente...
—Uh, te recuerdo que yo también estaba ahí — Jyou frunció el ceño—. No fue sólo Yamato-san, ¿sabes?
—No, ¡por supuesto! Igual...
—Y fue literalmente cinco minutos, Sora. Cinco minutos, cuando tenías once años.
—¡Oye! Tuve pesadillas por años después de eso.
—Lo sé, porque me contaste todo al respecto. A todos, en realidad.
—Está bien entonces.
—¿Sabes Sora? Estoy francamente ofendido. Literalmente, lloré por ti.
—Oh, cállate, Taichi.
—¡Lo hice!
—¡Tenías once años!
Jyou alzó sus manos al aire, suspirando.
—He probado mi punto.
—Koushiro, tú conoces a Mimi-chan. ¿Por qué lo hace?
—De nuevo, todo está en el gráfico.
—¡Nadie entiende el bendito gráfico!
—Disculpen, ¿qué se supone que es esto?
Las discusiones cesaron de golpe. Tachikawa Mimi estaba viendo el pizarrón intensamente, una línea arrugando su pálida frente. Detrás de ella, con sus brazos cruzados sobre su pecho estaba Ishida Yamato, quién por motivos de utilidad había sido referido, hasta ahora, como Sujeto B.
—Mimi-chan —Hikari fingió alegría—. ¡Qué bueno que viniste!
—Uh-huh. ¿Miyako?
—¡Todo es culpa de Daisuke!
—Wow, gracias por tirarme del autobus, Inoue — respingó, muy callado, mientras ella se tornaba un furioso color rojo—. Hola Mimi. Yamato. No era anda, en verdad, aquí discutíamos amistosamente, como siempre. Nada de qué preocuparse.
Aún sin convencerse, Mimi volteó hasta que vio la pequeña figura de Hida Iori, que había hecho, hasta ahora, un fantástico trabajo de ser uno con la pared de la cocina.
—¿Afinidad sexual? —sus cejas se alzaron y Yamato escondió su vergüenza tras una tos fingida—. ¿Iori?
Desinteresado como siempre, despegó su mirada de su libro.
—Han estado discutiendo porque no entienden cómo es que ustedes están juntos.
—¿Disculpa? — y detrás de ella—, ¿Qué?.
—Ustedes dos, como pareja. No le encuentran sentido.
—Chismoso.
—Escuché eso.
—¿Y han estado haciendo esto todo este tiempo? — Mimi preguntó, aunque ninguno de sus amigos quiso hacer contacto visual con ella—. Incluso tienen un pizarrón.
—Porque estamos tratando de entender — Taichi finalmente aceptó, derrotado—. Todo en buena onda, lo juro.
—Hay un diagrama aquí — Yamato dijo finalmente—. ¿Koushiro?
—Culpable. Traté de hacerlo más sencillo para que lo digirieran con más facilidad, pero tenemos amigos algo tontos.
—Lo están haciendo innecesariamente complicado — Mimi suspiró.
—¡Ja! Te lo dije. Es complicado — Taichi celebró, alzando el mentón hacia el pelirrojo, que se miraba contrariado y mortificado.
—Porque no necesitan ningún diagrama, tontos — continuó—. Nos gustamos porque, bueno, nos gustamos. No hay ninguna ciencia, ni matemáticas complicadas detrás de ello.
—Pero ... ¿por qué?
Yamato alzó una ceja.
—¿Por qué no?
—Bueno, es que ustedes dos ... nunca tuvieron mucha ... interacción juntos, ¿si entienden?
—Estás asumiendo que en todo este tiempo, ¿sólo interactuamos cuando nos han visto? — Y ahora, de hecho se rio—. A veces me preocupas, Daisuke — su sonrisa desapareció—. Eres demasiado parecido a Taichi.
—Yamato-kun es gentil, se preocupa por todos y tiene un buen corazón. ¿Por qué no me enamoraría?
—Oh, entonces no tiene nada que ver con el hecho de que es rubio y ojos azules.
Mimi se encogió de hombros.
—Nunca pensé mucho en eso, para ser honesta.
—Okay, ¿qué hay de Mimi? Es ruidosa, siempre está feliz y a veces es muy caprichosa.
—¡Oye!
—Lo lamento Mimi, esto es para la ciencia.
—Primero, no creo que el hecho de que sea feliz debería ser un problema para nadie. Es refrescante. Segundo, no puedo pensar en una persona que sea más caprichosa que tú, Yagami. Excepto, quizás Takeru. Sin ofender.
—No me ofendo.
—Ustedes no tienen nada en común —Sora dijo tras un momento, muy seria.
—¿Y nosotros sí? —él preguntó, alzando una ceja. Ella se sonrojó.
—Supongo que tienes razón.
—Y eso no es cierto, además. Tenemos mucho en común.
—Oh, vamos, ¿música y cocina?
—Las mismas experiencias, los mismos amigos — enumeró tranquilamente, descansando su mano tras su espalda—. Pero sí, disfrutamos de la música y la cocina también.
—Y siempre nos hemos apoyado. Yamato siempre ha sido muy comprensivo.
Ambos sonrieron.
—Siempre.
—¿Eso significa que sólo es algo superficial? — Daisuke preguntó—. ¿Sólo porque Mimi es la más bonita aquí?
—¡Hey! — protestaron todas, de alguna manera magnificadas por el sonido de la risa de Mimi y los alaridos de Takeru.
—Significa que hay un sinnúmero de razones por las que estoy con ella, o por lo que pudo haber sido alguien más, y realmente no es de su incumbencia.
—Se los dije — farfulló Jyou, pero terminó en una protesta cuando el codo de Sora atacó sus costillas.
—De todos modos — continuó, sobrio ante la presente compañía—. Los vamos a dejar con su pequeño club, pero deberían reconsiderar estas reuniones. Son algo tristes.
—¡Esto fue divertido! Hagámoslo de nuevo.
—¿Qué harán ahora? — Taichi exigió saber, achicando los ojos.
Yamato sonrió.
—Como te encantaría saberlo.
