AAAAAAAHHHHH. Primero que nada quiero platicarles lo emocionada que estoy, anoche fue una excelente noche, me encanto la peli, muy buena adaptación, claro tuvo sus detalles pero a mi parecer es buena, ya me platicaran sus opiniones. También estoy emocionada porque al fin logre tener el capi a tiempo, y este es un poco mas largo que los últimos, así que espero que les guste.


Capítulo 40

-mis bonitas las extrañe tanto-

-Pa qui, Pa quelo - decía mi niña mientras se aferraba a Peeta.

-nosotras también te extrañamos que buenos que estás en casa - aproveche un espacio que nos dio Tara y bese a Peeta.

-sí, yo también me alegro de estar de regreso, de estar en nuestro tranquilo distrito-

-Pa, yo mila - Tara le señalaba sus zapatos nuevos, aquellos que le había mandado Gale meses atrás pero que en ese entonces le quedaban grandes.

-wo, zapatos nuevos -

-ti, míos - Nuestra hija levantaba su piecito para mostrarle mejor, aun estando en los brazos de su papá.

-y qué, ¿para mí no hay saludo?- Haymitch habló detrás de Peeta.

-Hola Haymitch, que bueno que ya estás aquí, gracias por acompañar a Peeta y ver por la salud de mi madre-

-Preciosa ni que lo digas -

-¡Amitch! - Nuestra hija agito su manita.

-Hola hermosa, ¿cómo está mi consentida? - él le estiro los brazos a Tara, pero ella se rehusó a soltar a Peeta.

-vámonos de aquí, seguro que querrán descansar -

-Tara segura que no quieres venir conmigo, te he traído algo - definitivamente Tara se había convertido en la debilidad de Haymitch.

-no, Pa- ella negó con la cabeza, pero le sonreía a su consentidor.

-no tienen idea de lo mucho que te ha extrañado, ha sido unos días muy difíciles, estaba totalmente descolorada - tome la mochila de Peeta para empezar a caminar.

-dámela bonita -

-no tú lleva a Tara -

-pobre de nuestra pequeña, sin saber que era lo que pasaba- dijo Haymitch al rozar una mejilla de Tara con el dorso de su mano.

-Kat te veo rara, creo que hasta bajaste de peso - Peeta fruncía el ceño- mmm creo que mis bonitas se mal pasaron - él beso la cabeza de nuestra hija.

-y no sabes la nueva - en ese momento ya íbamos caminando hacia nuestra casa.

-dime ¿qué ha pasado?-

-que estos días o más bien noches dormí muy bien acompañada-

-oh, problemas - dijo Haymitch- alguien no querrá regresar a su cama-

-pero... ¿Todas las noches? ¿Completas?- Peeta veía de Tara hacia a mí.

-me temo que si- respondí.

-no estoy seguro si era por ella o en realidad por ti preciosa-

-por ambas - termine diciendo - ella no me soltaba al quererla deja en la cuna y yo al menos reaccionaba rápido de mis pesadillas al tenerla al lado, y como esta fierecilla tiene algo pesado el sueño no se dio cuenta de ellas-

Como predije, ese día comimos con los chicos en el local, entre todos ayudamos un rato y por la tarde hablamos con Annie y mi madre para ver cómo se sentía, aunque Paul estuvo un rato con nosotros para preguntar todo tipo de cosas, incluso para que él conociera un poco de los síntomas para estar prevenido por si la bacteria llegaba por el distrito.

-de verdad que te veo algo demacrada Kat- Peeta tenía en brazos a Tara que se había quedado dormida, pero en todo el día no se separó de él.

-es solo la preocupación, pero ya estamos bien, tú regresaste, mi mamá se está recuperado, Tara ya comió mejor - solo le sonreí y me encogí de hombros.

-así es bonita, ya todo regresa a la normalidad, para los tres -

-solo esperemos que esto no vuelva a pasar- al hablar yo le quitaban los zapatos a Tara - que no vuelva haber la necesidad de ir a un hospital o en este caso a una clínica-

-vamos intentemos acostar a tu fierecilla, ojalá que no se despierte para que no sepa que la hemos dejado en la cuna-

-porque si se da cuenta, no te quiero contar como se colgara a tú cuello para que no la dejes ahí, es como un koala, no sé de dónde saca tanta fuerza-

-a parte quiero estar con mi esposa, la he extrañado mucho-

-¿pero no estás cansado?- sonreí como adolescente boba.

-claro que no, la ventaja de viajar en aerodeslizador es que es rápido y cómodo, así que no te preocupes, te puedo complacer esta noche-

-pues entonces vayamos –

En esa semana hablamos todo los días con mi madre para ver cómo seguía, afortunadamente ella estaba mucho mejor, se vea más fuerte y con mejor color, Finnick nos dijo que ya hasta se paraba a cocinar, él se le notaba muy feliz, de hecho mi mamá decía que ya quería regresar a trabajar, que todo volviera a la normalidad.

En cuanto a Tara, estaba algo extraña, al principio estuvo muy pegada a Peeta, incluso un día la tuvimos que engañar dejándola con nosotros en la cama, hasta que se quedó profundamente dormida y poderla pasar a su cuna sin protestar, pero los siguientes días estuvo muy lloroncita, creíamos que tal vez quería enfermar y por eso estaba así de molesta, pero al llevarla Peeta con Paul la encontró muy bien. La cuestión es que ese mismo día en cuanto me vio, se lanzó hacia mí y volvió a llorar, dejándonos desconcertados.

-me está preocupando esto bonita-

-a mí igual, pero todo esto vino desde que te fuiste -

-sí, yo no la deje así, tal vez son las consecuencias, aparte ha estado muy remilgosa, no ha comido como debe ser- Tara dormí a mi lado en nuestra cama, nuestra hija nos había obligado a ir a la cama con ella.

-¿hoy cierras en la panadería, verdad?- pregunté.

-sí, ya es justo para Alex, lo bueno que hoy es un día tranquilo-

-te parece que estemos ahí para ver si está más tranquila-

-sí, será lo mejor- Peeta acarició mi mejilla- aunque tú te sigues viendo demacrada, como cansada -

-es solo que estos días los chicos han estado muy enérgicos y vengo arrastrando todo esto de mi madre y ahora lo extraña que está Tara y si le sumas que mi estómago ha estado extraño-

-Tal vez ambas traen algo, pero ha Tara no se le declarado del todo - Peeta me sonrió tiernamente.

-puede ser, hay que estar atentos-

Al siguiente día me sentía más mal, tan solo al empezar a preparar el desayuno me entraron unas náusea horribles, las cuales pasaron en cuanto tome un poco de agua, así que no fue necesario correr al baño. Me quede recargada en la meseta analizando mi estado en los últimos días, era muy extraño porque tal cual no tenía bien definida alguna enfermedad, hasta que fui cavilando mis síntomas y caí en cuenta que mi periodo había sido casi nulo los días que Peeta estuvo fuera con lo de mi madre, yo en ese momento había pensado que la preocupación provocó que no estuviera normal, ya que siempre se alteraba por todo.

-oh no- susurre al momento que la puerta se habría.

-¡mami! - exclamó Tara con singular alegría.

-oh pero que efusiva- dijo Peeta.

-hola bebé- la tome en brazos.

-en que te ayudo bonita-

-solo...-estaba muy fuera de mi, sacando cuentas y tratando de ver en qué momento había pasado esto- pica un poco de fruta, en un momento termino esto -

-mmm, con esa criatura en brazos no creo que puedas - Peeta se acercó a mí para besarme pero para nuestra sorpresa Tara lo paro con su manita.

-no, mami mío- ambos la vimos extrañados, ella en ocasiones impedía que yo le diera cariños a Peeta o se enojaba cuando lo hacía, pero nunca a la inversa.

-¿qué le pasa?- reí por su reacción.

-ok, ok - Peeta levantó las manos - pero solo te digo algo nena, mami, fue mía primero- su comentario me hizo soltar la carcajada, ahora entendí un poco más ese sentido de pertenencia de Tara, Peeta era igual.

Dude en decirle a Peeta mis sospechas, no quería adelantarme, si de por sí el pánico empezaba apoderarse de mi, pero primero quería estar segura, porque se me hacía increíble que esto estuviera pasando, se supone que en está ocasión tomábamos nuestras precauciones, así que solo esperaba que me estuviera sugestionando, que en realidad mis malestares significarán otra cosa.

Desafortunadamente ese día en el trabajo me la pase con malestares y molestias, entre la angustia de saber que era lo que tenía y si era positivo, el pánico que me daba pasar por todo eso.

-Niss, te ves un poco mal - me dijo Alexa -quieres que te acompañe a la panadería o tu casa, hoy mi mamá no viene por nosotros hasta tarde, pero no creo que se enoje si te acompaño-

-no pequeña, podemos angustiar a Casie si llega y no te ve aquí, o nos ve llegar juntas a la panadería sin tu hermano, todo está bien, no te preocupes-

Decidí que lo mejor era pasar a la clínica de una vez, porque si era otra cosa, que era lo pedía en el fondo, pues tomar algo que me aliviara.

-hola Kat, ¿no me digas que tú también estas enferma? - me dijo Lis cuando me vio entrar en la clínica.

-pues... Algo hay de eso, pero porque dices eso, ¿qué pasa? -

-tenemos varios pacientes enfermos de paperas, al parecer hay un brote -

-oh no - por instinto me hice hacia atrás.

-hoy llegaron tres pacientes, el doctor Marck dice que él solo había atendido un caso la semana pasada, pero hoy de la nada llegaron tres, ¿tú qué tienes o sigue siendo Tara?- Lis me hizo pasar a un consultorio.

-no...yo, creo que estoy embarazada- tan solo decirlo me costó trabajo, pero no debía seguir titubeado y tomar cartas en el asunto. Le expliqué todos mis síntomas a Lis y como me había sentido los últimas dos semanas.

-te voy a dar una prueba que tenemos aquí que es muy efectiva, necesito que te vayas a casa a realizarla, porque aquí estás muy expuesta, y si estás embaraza lo mejor es que te alejes de este lugar, porque por el momento tenemos aquí a los pacientes de paperas -

-sí, creo que si, prefiero irme a casa-

-en caso de que salga negativo, necesitas venir a que te hagamos exámenes y pruebas para ver qué es lo que tienes-

Ella me explico perfectamente que era lo que tenía que hacer con la prueba, me dijo que en caso de ser positiva, ella iría a mi casa para hacer la econografía con uno de sus aparatos portátiles que tenían de última generación, no quería que estuviera en la clínica con ese brote de paperas, eran muchos virus, pero le preocupaban esos leves sangrados que había tenido, aunque fueran casi imperceptibles, y también saber la cantidad de semanas que tenía si era ciertas mis sospechas. Yo le pedí mucha discreción, le dije que ni siquiera Peeta sabía de mis sospechas, ella me contestó que no me preocupará que su ética no le permitiría hablar ni con su esposo.

Cuando pase por Tara a la panadería el rumor del brote ya estaba a todo lo que daba, así que todo mundo andaba con cubre bocas y gel antibacterial a la mano.

-hoy has tardado ¿todo bien?- me dijo Peeta al armar unos bollos.

-ma, yo aliba- Tara me insistía que la cargara.

-espera nena, estoy hablando - le dije-si todo bien, veo que aquí ya están tomando precauciones-

-y no están de más, siendo un lugar de alimentos, te iba a decir que espero que lo extraña que está Tara no se deba a eso, que lo mejor es que no la tengamos expuesta -

-si, solo espero que no tenga nada, es mejor que me la lleve a casa- está vez si cargue a mi hija que seguía jalándome de la blusa - vamos a casa pequeña, dile adiós a papá-

-dios Pa - nuestra nena se recargó de mi hombro y con su manita se despidió, Peeta al estar ocupado solo movió su manos.

-con cuidado y cualquier cosa me avisas - sus palabras me desconcertaron en un principio - si es necesario que le diga a Paul que vuelva a checar a Tara me avisas - continuó él ajeno a la prueba que traía en la bolsa, no quería apresurarme a decir nada hasta no estar segura.

Al llegar a casa decidí tomarle la temperatura a mi hija, porque en todo el camino insistió mucho en que la cargara, seguía muy apegada y algo llorona; afortunadamente todo estaba normal, le di de comer, lo cual hizo muy bien, sin protestar y después nos pusimos a jugar un rato. Effie y Haymitch aparecieron para comentarme que habían ido a solicitar con el alcalde que se avisará lo antes posible del brote de paperas para que enviarán vacunas suficientes y suministros o medicamentos para poder atender a los pacientes, ambos me dijeron que Tara estaba algo extraña, puesto que no se despegaba de mi, incluso preguntaron si no estaba enferma.

Una vez que ellos se fueron decidí hacerme la prueba porque entre los malestares y las ansias de saber si era cierto que estaba nuevamente embarazada, no podía estar tranquila.

Lo que me sorprendió mucho fue que al salir el baño para esperar que el resultado salieran, Tara me pasó una de sus muñecas y dijo "ma, tú bebe, toma" obviamente ella se refería a que jugara con ella y su muñeca, pero en ese momento fue como si ella supiera que estaba pasando o al menos las sospechas que tenía.

Deje pasar el tiempo que me indicó Lis, los nervios los tenía a flor de piel, incluso me llegue a lamentar que Peeta no estuviera, pensé que mejor hubiera sido comentarle de mis sospechas y así esperar a que él checara el resultado, pero el pensar de que podría salir negativo y ver su cara de decepción no me agradaba mucho, porque de algo estaba segura, para Peeta esto iba ser una excelente noticia.

-pues bien nena, es hora de comprobar si vas a tener un hermanito- le dije a Tara que estaba inmersa en jugar con sus crayones y hojas, ella decía que hacía lo mismo que su papá.

Mi respiración estaba muy agitada cuando tome la prueba, era como si hubiera hecho una larga caminata o hubiera corrido un poco; al voltearla para ver el resultado no hacía falta que volviera a leer la instrucción, me lo había aprendido, así que nada más ver una parte confirme mi sospecha y se convirtió en una realidad, estaba embarazada, lo único que hice fue sentarme en el inodoro y tratar de controlar mi respiración, esto era algo totalmente inesperado, ¿cómo era posible? Después de todo el cuidado que había mantenido durante este tiempo, ni siquiera Peeta y yo habíamos hablado al respecto, solo habíamos comentado un par de cosas, pero nunca llegamos planear tal cual el tener otro hijo.

-¿ma? – grito mi hija desde la otra habitación sacándome de mi trance.

-voy, ¿Qué pasa amor? – al salir, mi hija corrió hacia a mí, muy efusiva, dándome un abrazo a mis piernas, a pesar de que ella no sabía que era lo que me pasaba fue muy tierna y me animo – oh bebé, gracias – me puse a su altura y la abrace con fuerza – dime como le vamos a decir a papá ¿Qué crees que piense él? –

Empezaba a tener sentimientos encontrados, me aterraba todo lo que estaba por venir, saber que algo crecía dentro de mí, que otro pequeño estaría a cargo de nosotros me asustaba, que otro pequeño vendría a este a mundo con todo sus problemas, pero también pensar en la cara de Peeta cuando supo que Tara venia, volver a repetir esa expresión me ilusionaba, así como también ver a Tara como hermana mayor me hacía sentir cosas, recordando mi convivencia con Prim o la que veía ahora con los hijos de Alex y Thom, así sabría que si a nosotros nos pasaba algo, tanto Tara como el futuro bebé tendrían alguien.

-No lo puedo creer – dije más para mí.

-Ma, quelo patano – mi niña era algo exigente, pero le agradece que me sacara de mis obscuros pensamientos.

-Palabras mágicas – le recordé.

-atias –reí al escucharla.

-No, la que dice uno cuando pide las cosas, acuérdate - trate que lo razonara – recuerda "por… -

-favol – dijo divertida.

-eso entonces como pides las cosas –

-quelo patano pol favol – repitió al confirma que me entendió.

-Muy bien hermosa – la agarre a besos para después tomarla de la mano y conducirla a la planta baja y darle lo que pedía.

Ambas comimos muy bien de la fruta que teníamos en casa, era un alivio saber que la fruta la estaba tolerando, que no había nauseas, así que aproveche, lo que si es que el sueño estaba haciendo de las suyas, pero Tara en esta ocasión impidió que me durmiera, tenía que estar atenta a lo que estaba haciendo y como quería que yo también participara en sus juegos no me dejo en ningún instante, era muy demandante, principalmente conmigo en los últimos días.

Cuando la hora de que Peeta regresara se acercaba, me empezaron a entrar los nervios por alguna razón, no sabía cómo decírselo, quería que fuera un instante especial para ambos, que en esta ocasión fuera nuestro momento, ya que con Tara nos habíamos enterado al mismo tiempo y fue porque Paul nos había dicho, pero también quería saber que todo iba estar bien, que él me apoyaría y quitaría todos estos miedos que siempre me rodeaban.

-Hola, ¿Dónde están mis bonitas? – Tara abrió mucho los ojos al escuchar que Peeta había llegado, este turno creo que era el que más nos agradaba, porque él llegaba a buena hora a casa para poder estar un rato con nuestra pequeña y al otro día se levantaba temprano para llevarme a la escuela.

-qui Pa – dijo mi hija imitándome cuando le decía a Peeta donde estábamos.

-hola bonitas, ¿Qué hacen? – dijo al entrar a la sala.

-Pues entre que pintamos y entre que nos quedamos dormidas – respondí.

-¿Cómo ha estado Tara, no ha tenido algún síntoma? –

-Ha estado muy bien, no hay fiebre, ha dejado de llorar, solo que si no la podía dejar ni para ir al baño, está muy demandante –

-Pues solo espero que no haya paperas, mucha gente está preocupada, es extraño que esas enfermedades se expandan tan rápido, Paul me dijo que ya van 5 casos – su comentario de Peeta me asusto, debido a que yo en la escuela estaba muy expuesta varios virus y también mi visita de a la clínica hoy no era muy favorable, no sabía que efectos podía tener esa enfermedad sobre un embarazo, pero si Lis había dicho que si era positiva la prueba ella vendría no creo que fuera muy buena idea.

-¿No dijeron nada de cerrar la escuela para no exponer más a los chicos? – pregunte.

-Pues no sé, muchos de los niños se supone que están vacunados, el problema está siendo con las personas adultas, que muchos nunca tuvimos acceso a vacunas y cosas así -

-Es que no quiero exponernos – susurre.

-Puedes hablar con Tiffany, tal vez ella esté pensando en tomar precauciones al respecto –

-Pa mila – Tara le enseñaba sus dibujos.

-Oh, pero mi nena se puso hacer arte, tienes el don hermosa – Peeta agarro a Tara a besos, llenándola por todo su rostro de besos, mientras que mi hija solo se carcajeaba, le encantaba esa muestra de afecto de su papá.

-Pues debemos estar atentos – puntualice.

-tal vez tenga que regresar a la panadería- Peeta suspiró al momento que me contaba.

-pero ¿por qué?- yo esperaba que se quedara en casa y poder platicar sin interrupción de la noticia que le tenía.
-hoy estuvo ahí Paul y Tim, encargado de salubridad del distrito, fueron para darnos las precauciones que se debían tener por el brote y dentro de esas recomendaciones esta desinfectar todo muy minuciosamente, así que creo que hay que ir ayudar –

-pero yo... Bueno esperaba que el resto de la noche estuvieras en casa- supongo que las hormonas hacían de las suyas, ya que me sentí decepcionada y triste, era como si a él no le importará, aunque también estaba consiente que no le había dicho nada -necesito... -hable un poco llorona.

-hey, ¿qué pasa bonita?-

-necesito hablar contigo, ha pasado algo importante- esta vez me pude controlar mejor para poderme explicar.
-ma, te quelo - dijo mi pequeña- tu tiste - solo pude abrazarla y sonreí por ser tan receptiva, desde que Peeta se había ido, ella estaba muy allegada a mí, buscándome a cada instante y pidiendo que la apapachara.

-no mi amor, no estoy triste – yo no quería que ella se angustiara – y yo también te amo –

-No entiendo – Peeta de repente nos abrazó – dime bonita ¿qué sucede? ¿De qué tenemos que hablar? –

-No Pa, mami mía – Tara trataba de cubrirme con sus bracitos, era algo tan tierno.

-no yo solo, es que necesito hablar contigo tranquilamente-

-Kat ¿está todo bien? Porque definitivamente estos días todo ha sido muy raro, la actitud de Tara, tú te ves muy cansada siempre, la panadería es todo un lío, espero que... Bueno yo me centré en Tara, pero también presiento que tú tienes algo, me fui unos días y todo lo encuentro diferente- Peeta hablo demasiado rápido, era un hecho que traía muchas preocupaciones y yo no me había dado cuenta.

-oh Peeta, lamentó que te sientas así, es que, como dijo Gale yo era la que debería estar con mi madre, perdóname por...-

-hey no, yo no estoy diciendo nada de eso - él me freno antes de que terminara llorando - solo estoy diciendo que ambas están raras, y aunque es difícil dejarlas, también me preocupaba tu madre - El acaricio mi mejilla, aprovechando que Tara había retomado sus dibujos -no pienses que eso para mí fue una obligación - terminó dándome un beso, uno de esos que siempre me reconfortaba.

-milen mi bujo -nuestra hija hizo que rompiéramos el beso, debido a que empezó a jalar nuestra ropa - colodes mutos-

-muchos bebé, se dice muchos - la corrigió Peeta, ambos estábamos de acuerdo que no queríamos que nuestra hija tuviera esa palabra en su repertorio, aunque no lo hacía a propósito, preferíamos que no la repitiera, aunque para ella tuviera otro significado, que ni siquiera conociera en realidad que era muto.

-esta muy bonito, pero ten cuidado con la mesa, mira ya te saliste de la hoja - le indique - aquí no pintes solo en las hojas -

-¿po que?-

-porque para eso tienes las hojas- le dijo Peeta -aquí solo te apoyas-

-¿po que?- repitió, haciéndonos sonreír.

-ah eres tremenda, pequeña bonita - nuevamente mi hija fue atacada por su papá que la levanto sin ningún esfuerzo. Oír las carcajadas de Tara era un bálsamo para mí, hacía que en estos momentos me sintiera más tranquila, más segura de lo que estaba por venir lo siguientes meses.

-vamos, pero que de que tenemos que hablar Kat, que me tienes que contar- dijo Peeta cuando al fin bajo a Tara que a su vez corrió hacia mí para que la salvará de otro ataque de su papá.

-bueno es que...- me senté a Tara en las piernas - nosotras tenemos una noticia, algo que descubrimos hoy, ¿no es así Tara? - ella me volteo a ver, tratando de entender mis palabras, pero al mismo tiempo moviendo su cabeza afirmativamente.

-¿qué descubrieron hoy? - definitivamente Peeta no tenía idea de lo que estaba por decirle -¿qué cosa?-

-Peeta, estoy embarazada- ver cómo se fueron abriendo esos ojos azules por la sorpresa es uno de los momentos que jamás olvidaré, eso y cuando Tara nació se estaban convirtiendo en mis momentos preferidos.


N/A: Amo todos sus comentarios, muchas de ustedes ya sabían el rumbo de esta historia, así que felicidades y sobre todo gracias por escribir, se los juro que al leer los mensajes me sacaban una enorme sonrisa, en fin, espero que les haya gustado el capitulo, no olviden dejar sus comentarios al respecto, tanto del capi como de la peli. Feliz fin de semana, ojala que el fin de semana sea igual de excelente que mi semana, llena de muchas emociones positivas después de tres meses difíciles.