Lo prometido es deuda, aquí esta, espero que les guste. Ojala me puedan dejar sus comentarios al respecto, bonito fin de semana.
Capítulo 42
Esa noche antes de la llegada de Alex, mi mamá nos habló para ver como estábamos y saludar, aprovechando que estaba en casa con Annie y Finnick ahí.
-Que bueno que los encuentro a todos – Dijo mi mamá.
-Sí, es difícil coincidir – puntualizo Peeta.
-belaaaa, oda – Tara se asomó en la pantalla, siempre le emocionaba utilizar el intercomunicador.
-Hola hermosa, oh cada vez está más grande, no lo puedo creer –
-Y ya es un periquito, no le para la boca, verdad Tara- comente.
-Hey Tara no le ibas a contar algo a tu abuela, Annie y Finnick – la alentó Peeta, mientras que Tara veía del intercomunicador a nosotros.
-Creo que ya se le olvido – reí.
-A ver Tara ¿Qué me ibas a contar amor? –
-Kat te veo más delgada, ¿todo está bien? – me pregunto Annie.
-Si todo está bien yo…-
-Abelaaa, yo enito – me interrumpió Tara, al fin acordándose de que era de lo que hablábamos.
-¿Cómo? – todos rieron, sin entender muy bien las palabras de mi hijas.
-Yo enito, bebé qui – fue tan gracioso ver su dedito señalando hacia abajo.
-¿Qué está diciendo? – Finnick se veía que no le entendía nada, pero mi mamá y Annie voltearon a verse tratando de ver si ambas habían entendido bien.
-Repítele, porque la abuela no entendió bien cariño – le susurre.
-Vol tener un nito, veda –
-Katniss, Peeta, estoy entendiendo bien – mi madre se veía muy sorprendida.
-Sí, Tara les está diciendo la verdad – Peeta nos abrazó a las dos.
-Oh esto es emocionante – esta vez fue Annie quien hablo.
-Tara, vas a tener un hermanito – la voz de mi madre connotaba la emoción que estaba sintiendo.
-Ti, yo enito – Nuestra hija lo decía con mucho orgullo.
-¿Katniss está embarazada? – dijo Finnick
-Que buena noticia, ¿de cuánto estas? – mi madre abrazo a Annie.
-Casi 9 semanas, y todo va muy bien –
-Con razón te ves demacrada – Annie insistió de cómo lucia.
-la verdad es que fue algo inesperado - confesé.
-si por lo mismo fue una gran sorpresa, nos preocupamos al principio por las paperas, pero le han dado mucha atención y Lis nos dice que todo marcha bien- en el rostro de Peeta se notaba la ilusión que le causaba hablar de nuestro bebé.
-qué bueno que se haya tomado las debidas precauciones, estoy tan emocionada- decía mi mamá.
-bela, ven qui- termino por decir mi hija, para al final volverse un caos porque todos hablábamos. Le contamos a mi madre que Tara estaba muy extraña, entre remilgosa, demandante e incluso lloroncita de repente, esperamos que ella nos recomendara algo.
-oh mi nieta es igual que tú Kat –
-¿qué? - no comprendí su comentario.
-cuando... cuando Prim estaba por venir, tú te pusiste así, siempre eras muy allegada a tu padre, pero cuando me quedé embarazada, me buscaste mucho, me llorabas, y eso que tú eras más grande que Tara ahora, cuando te explicamos que tendrías un hermanito o hermanita dijiste que qué era eso, fue muy gracioso - los recuerdo y la melancolía invadieron a mi madre.
-ahora entiendo porque Tara es así, a veces me dice que no toque a Kat, me dice: no, mi mami - todos rieron al escuchar a Peeta quejarse.
-si, algunos niños se ponen así, oh que emocionante voy a ser nuevamente abuela-
Al siguiente día Tara se encargó de decirle a Haymitch la noticia del bebé, incluso nos tomó desprevenidos, porque creímos que no lo iba a recordar, puesto que a nosotros no nos dijo nada, no pregunto ni hizo alusión algún bebé.
-Amitch yo enito- Tara dijo haciendo que Peeta y yo volteáramos.
-¿tú qué? - él no había entendido.
-yo enito vol tenel –
-hay pequeña ahora sí no estoy entendiendo- él nos volteo a ver para que le explicáramos, ambos sonreíamos por
la situación.
-ti- dijo algo enfadada Tara - yo nito, bebé qui - la cara de Haymitch al escuchar bebé fue divertida, abriendo mucho los ojos para terminar frunciendo el ceño.
-con que nito y bebé - caviló la información, viéndose muy lento. Él nos vio con el ceño fruncido, mientras que Peeta se acercó a nuestra hija para abrazarla.
-ay Haymitch ¿cómo no le entiendes? - lo recriminó.
-lo que me está diciendo esta criatura se me hace algo imposible, al menos por ella - él groseramente me señaló - pero viendo tu cara... y también la de ella, que luce diferente - nuevamente me señaló - Tara, hermosa ¿me estás diciendo que tus papás van a tener otro bebé? –
-no, yo vol tenel un enito, bebé mío - todos reímos con la contestación de ella.
-Effie se va emocionar mucho ¿para cuándo nace?-
-por enero - respondí- finales –
-pues... Felicidades, no creí que volviera a suceder, es una gran noticia-
Poco a poco nuestros amigos se fueron enterando gracias a Tara, Peeta al fin podía soltarlo a los cuatro vientos, habían sido muchos días de no poder decir nada abiertamente, Johanna estaba que no lo podía creer, como siempre fue indiscreta, preguntando si había sido planeado esto o era un descuido por nuestra calentura, en esa ocasión Peeta intervino y le dijo que lo que pasaba es que le daba envidia, porque nosotros estábamos muy bien como pareja y que un bebé jamás sería un descuido; también poco a poco las náuseas desaparecían, este embarazo lo llevaba mejor, tanto en malestares como en mis miedos, aunque lo que sí no desaparecía era el sueño, dormía mucho o más bien me la pasaba dormitando, porque las pesadillas estaban presentes. La primera vez que sentí que se movió mis miedos estaban muy presentes, me imagine cosas que no y termine llorando con mi hija al lado, hasta que llegó Peeta y me reconfortó como siempre, poniendo su mano en mi vientre para ver si alcanzaba a sentir el movimiento y hablándome tiernamente, haciendo referencia a Tara y lo feliz que era nuestra hija, en lo bien que llevábamos su educación, al menos eso creíamos.
Cuando ya me sentía más tranquila, Peeta me levanto la playera y empezó hablar con nuestro bebé, diciéndole que le esperábamos con anhelo y que se portara bien; Tara lo vio extrañada, él siempre le hablaba antes de dormir, entonces ella no se había dado cuenta de esa comunicación, incluso lo hizo retirarse para ver si había algo en mi apenas abultado vientre.
Tara hablaba mejor y se comportaba normal, ya no lloraba y comía bien, incluso volvía a estar más apegada a Peeta, aunque tenía sus momentos de mamitis, sobre todo cuando quería que la cargara, pero Lis y Paul me habían recomendado no hacerlo, porque ella ya pesaba, eran una niña muy sana y su tamaño para una bebé/niña de casi tres años era el correcto.
Peeta me había propuesto que mantuviéramos el sexo del bebé sin revelar hasta el final, decía que sería emocionante, pero todos opinaban que no, así que tanto yo como mis amigos lo hicimos desistir, aunque no le tuvimos que decir mucho, porque también las ganas de saber que iba a ser le corrompían.
Mi madre hablaba muy seguido conmigo para saber cómo iba, saber si me estaba alimentando correctamente o solo comía bollos de queso como lo hice con Tara.
-No, también está comiendo muffins de chocolate que Peeta erróneamente le trae – me acuso Effie al tener a mi madre por la video llamada.
-Oye – le dije
-Kat, necesitas alimentarte bien, Peeta ayúdala por favor – replico mi madre.
-Pero luego son las tres de la mañana y tiene antojos, el otro día me pedía una concha de vainilla –
-No me digas que a esa hora saliste a la panadería por ella – Pregunto incrédula Effie.
-Es que el bebé quería concha, llevaba mucho rato aguantando las ganas, sé que como de repente mucho pan, pero solo así lo tengo contento –
-No señorita eso no es justificación, cuando tengas ese bebé y veas que tu peso queda muy elevado te arrepentirás de todo eso – me replico nuestra estrafalaria amiga.
-Eso no me importa – dije como niña chiquita, que ni le moviera porque mis hormonas me traían un poco sensible en este embarazo.
-¿Y a Peeta? – me vio inquisitivamente Effie.
Antes de protestar mi madre intervino – Kat es por tu salud y la del bebé, recuerda comer sano hija, el comer esas cosas puede provocar problemas en ti más adelante o también al bebé, mira a Tara, ella es muy sana –
-Y comí mucho pan de queso – respondí de mala gana.
-No se preocupen, vamos estar bien, no es así bonita – Peeta me abrazo – Kat pondrá de su parte y yo también para que todo salga perfecto –
-eso quiere decir ¿que a ti si te importa que quede gorda después del embarazo? – le dije a mi esposo, que solo volteo a ver a mi madre en busca de ayuda. Effie emitió un sonido y justo cuando iba hablar Peeta la paro.
-Tu no ayudas, mira lo que ocasionas – la señalo molesto.
-Mmmm yo solo lo hago por el bien de todos – Effie se puso digna.
-Tranquilos todos, Kat, a lo que me refería es que tienes que incluir en tu dieta frutas, verduras, eso ayudara mucho, no te estamos prohibiendo que comas las delicias que hace Peeta, solo que las moderes, tu mejor que nadie sabe que es lo más saludable, no se trata de apariencia, se trata de salud –Mi madre hablo sabiamente, pero eso no quería decir que ahora Effie estaba dentro de mis personas menos gratas por sus críticas a mi figura, al igual que el pesado de Fred que días pasados había criticado mi forma de tomar un muffin de plátano, donde no dejaba ni rastro de este según él, me dijo devoradora de muffins.
-Bela, mi bebé ta quí – mi hija señalo mi vientre que ahora estaba abultado a mis 6 meses. Era como si se hubiera dado cuenta de la discusión y decidiera cambiar de tema.
En un principio ella veía con extrañeza mi vientre, más cuando Peeta le decía que ahí estaba su hermanito, decía que no era cierto, que el bebé no estaba ahí, pero después de varias explicaciones, se convenció o más bien nos siguió el juego de que el bebé crecía dentro de mí.
-Si amor, el bebé crece ahí, es tan tierna – mi madre sonreía con nostalgia – es una lástima que aún no sepan que va ser mi futuro nieto, he visto varias cosas que me gustaría comprarle –
-Oh pero si tenemos aún muchas cosas que Tara dejo casi nuevas – comente.
-Ah pero aun así, tu bebé necesita estrenar una que otra cosita, es bueno que tengas ya muchas cosas, pero un lujito no está de más – salto Effie.
-Pues la próxima semana volveremos a ir, esperamos que en esta ocasión si se pueda ver su sexo – Peeta se inclinó y beso mi vientre - yo también vi algo que me gusto, solo falta definir el color –
-Peeta solo ha podido comprar pañales, porque precisamente le dije que lo de Tara funcionaria bien –
-Pues en cuanto sepan algo me avisan – término diciendo mi madre.
-Claro, así todos podremos ver que le compramos a ese pequeñín o pequeñita – Effie aplaudió, mientras que Tara trataba de entender su euforia.
-Bien vamos a ver cómo va todo – Lis esparcía ese gel helado sobre mi vientre para ver si en esta ocasión nuestro bebé se dejaba ver y conocer su sexo, aunque para Peeta y para mí era lo de menos, lo que siempre deseábamos con el embarazo es que todo fuera bien, que el bebé creciera sanamente.
-Cada que hacemos esto me emociona mucho – dijo mi esposo.
-Y déjame te digo algo, eres de los padres más efusivos que me ha tocado ver, y me alegro mucho de eso, porque se merecen esto, ser felices y disfrutar a sus hijos como es debido, sobre todo por las experiencias vividas en el pasado – Las palabras de Lis eran reconfortantes, hacia más llevadero cada consulta.
-¿y ustedes no planean tener otro hijo? – pregunte.
-Pues… - ella frunció mucho el ceño – lo hemos platicado, pero la verdad es que a veces siento que tengo abandonado a mi pequeño, y un embarazo pues tendría que ser en condiciones diferentes, Paul y yo casi no estamos juntos por el trabajo, ambos nos dividimos para cuidar a Thomas y eso que ya está por entrar a la escuela, sería muy complicado –
-Puedes dejar de trabajar, bueno si es lo que deseas – le aclaro Peeta – pero yo creo que Thomas es un niño muy feliz, no te sientas mal por trabajar y educarlo a la vez, el criar un hijo es cuestión de equipo, y creo que tú y Paul lo están haciendo bien –
-Gracias – Lis puso a trabajar la máquina.
-A parte, yo digo que les hace falta personal aquí, mas médicos, cada vez hay más personas en el distrito, niños, adultos, y si a eso le agregas problemas como el de hace unos meses de las paperas, deberían tener más médicos –
-Sí, créeme hemos estado pidiendo apoyo, el doctor Mark ya está cansado, ha tenido problemas de salud, así que es importante que haya más médicos, pero ya ves, lo que vamos hacer es pedir que tu madre se venga – Lis río por el comentario, pero lo que ella no sabía es que mi madre nunca volvería aquí, ya era suficiente que viniera a visitarme, pero estar permanentemente aquí era como si regresara a ese aletargamiento en el que vivía después de que mi padre murió.
-Mira Kat, ahí está, esta despierta o despierto – Peeta cambio totalmente de tema, parecía niño chiquito frente a un televisor, aunque debo admitir que ver a nuestro nuevo bebé en el monitor era hipnótico y al mismo tiempo aterrador por todo mi pasado y también hermoso, porque ese bebé era producto del amor que nos teníamos Peeta y yo, era parte de nosotros como lo era Tara.
-Vaya, está moviéndose- dije al ver aquel ser a través de esa maravillosa máquina.
-Bien, veo que todo va correctamente y veamos movamos un poco aquí para al fin poderles decir – Lis estaba muy atenta al monitor, moviendo su mano por todo mi vientre – aquí lo tienen – nos señaló el sexo de nuestro hijo, que en esta ocasión fue más evidente.
-¿es un..?- Peeta no termino la frase.
-Sí, es un niño, tendrán un varón en esta ocasión –
-Como lo dijo Tara – susurre, recordando que días pasados Haymitch le decía que si quería una hermanita para poder jugar con las muñecas, pero ella le negó y dijo "no, bebé es nino, un Naniel" el insistió y le dijo que qué pasaba si el bebé era niña, pero ella firmemente dijo que era niño, no decía que quería que fuera niño, si no que era niño, y en ese momento me di cuenta de lo perceptible que estaba Tara, porque ella había estado muy apegada a mí al principio del embarazo y ahora confirmábamos lo que nos decía.
-Bonita, un niño, oh cielos – Peeta no cabía de felicidad, se acercó a mí y beso varias veces mientras sus ojos se iluminaban.
-Si un niño – solo pude decir mientras seguía viendo el ultrasonido, al momento que Lis hacia una fotografía.
-Y creo que los está saludando – ella se refirió al ver su mano izquierda arriba, como si la estuviera agitando.
-Hola bebé – dije con un nudo en la garganta, mis emociones se ponían a mil por hora en este tipo de situaciones, más porque sabía que podíamos hacerlo, que teníamos a Tara y que ahora este bebé vendría en un buen momento, a pesar de mis dudas de siempre.
N/A: Tal vez fue muy corto, pero creo que fue emotivo. MIL GRACIAS POR LEER Y DARME SU OPINION.
