"Un hombro donde pueda llorar, un cálido pecho en el cual sentirme cómoda, unas fuertes manos que me sostengan; son cosas que nunca eh necesitado antes, y la verdad, nunca eh deseado. Si las tuviera, me haría dependiente a ellas, y al perderlas, me haría débil. No quiero ser débil, no quiero depender de ti…"
Con esos pensamientos en su cabeza, Shinoa aspiraba el olor de Guren mientras este la estrechaba contra su cuerpo, ella no quería, o al menos no quería aceptarlo, al igual que él. Ambos sentían que estaban traicionando aquella persona que los unía.

Tenían que separarse, alguno de los dos debía ser el primero que se apartara. Pero no lo hacían. Se sentían igual de seguros, confortables, y queridos. ¿Cómo iban a abandonar aquellos sentimientos?

-"Esto no es bueno"-pensó Guren para sí mismo.

Sin embargo, el mayor de la pareja sentía la culpa devorándolo por dentro. Sentía que la traicionaba, no, a ambas; a la persona en sus brazos, y la que se había escapado de ellos. No podía estar seguro de a quién era que en realidad deseaba tener a su lado en ese momento.

-Debo irme-susurró Guren, rompiendo el abrazo.

Vaya, resulto más decepcionante de lo que Shinoa pensaba, más bien, hiriente. Ella sabía que su corazón latía con fuerza por Guren, ya no podía negarlo, pero no sabía si él tomaba enserio aquellos sentimientos. Dejo salir un suspiro, un poco más triste de lo que ella hubiera querido, eh asintió con su cabeza en señal de afirmación, mejor dicho, de despedida, pues Guren se dirigió a la puerta justo después de esto.

-Descansa-fue lo último que dijo antes de cruzar la puerta.

Tras esto, Shinoa se dejó caer en la cama, cubrió su rostro con la sabana, y cerro sus ojos con intenciones de dormir. Aunque nunca lo consiguió.


Un rato después, Guren se encontraba en las instalaciones del centro militar del ejército contra vampiros, sin saber dónde ir o que hacer. La cabeza le daba vueltas, y sus ojos no paraban de cerrarse contra su voluntad. No había podido conciliar el sueño durante los últimos días, todo gracias al incidente de Shinoa y el hecho de que no había despertado. Se había suministrado una gran cantidad de café para sobrevivir, pero tras ver a la chica sana y salva (y el haberla tenido en sus brazos), sentía que el efecto de los litros de café había desaparecido por completo. Se dirigió al baño, con el fin de que el agua fría del tocador lo salvara de desmayarse del cansancio.

Al entrar, se recostó de la puerta cerrada para no perder el equilibrio, y luego camino un par de pasos hasta poder apoyarse en el lavamanos. Su reflejo en el espejo lo espanto lo suficiente como para despertarle. Estaba terrible, o lo suficiente que su buen parecer se lo permitía: su cabello estaba totalmente despeinado, culpa de todas las veces que se había revuelto el cabello por la ansiedad de camino al centro militar, las ojeras bajo sus ojos se amontonaban como sacos de papas, mientras que su piel competía en palidez con la de cualquier chupasangre que se le acercase. Si caminara frente a unos novatos del servicio militar, lo confundirían con un vampiro al instante, o al menos con uno muy demacrado.

-Luces terrible.

"Lo que me faltaba", pensó Guren al escuchar la voz de Shinya entrar en el baño. El peliblanco cerró la puerta tras él y observo con una sonrisa burlona a su compañero en desgracia.

-Eh tenido un día difícil, ¿Cuál es tu excusa?-dijo Guren con voz cansada.

-¿La mía? Bueno, quizá lo tuyo sea una enfermedad y este contagiado.

-Ya quisieras-Guren retiro los guantes de sus manos, dejo caer agua en ellas, y se remojo la cara.

La expresión de Shinya cambio al ver más de cerca el estado en la que se encontraba su amigo. Solo una vez había visto a su amigo en un estado deplorable, aunque siendo honesto, se veía nueve veces peor de como está ahora. De todos modos, Shinya no podía evitar preocuparse.

-¿Cómo esta Shinoa-chan?

Guren dejo de enjuagarse la cara al escuchar ese nombre, tomo una toalla, y secó su rostro.

-Está bien, solo fue un susto, nada de qué preocuparse-lanzó la toalla con rabia tras ese comentario.

-El ataque de tres vampiros no es solo un susto Guren, lo sabes.

-Sí, pero también sé que las cucarachas no mueren tan fácilmente, por lo que sabía que esa mocosa sobreviviría.

-Tu cara no dice lo mismo.

Guren comenzaba a irritarse, no se sentía lo suficientemente bien como para empezar una discusión en ese momento.

-Lo importante es que sigue con vida, ¿No? No hay porque preocuparse por lo de antes.

-Eso mismo quiero decirte yo Guren. Últimamente estas muy distraído, y no me refiero desde el incidente de los vampiros, sino desde antes, ¿Te ha pasado algo en especial?

-¿Qué quieres decir con eso?-respondiendo a la defensiva, mala idea.

-Tanto tú como yo sabemos que las relaciones personales son un problema cuando estas en el ejército militar contra vampiros, más aun siendo un comandante, ¿No Guren?

-No entiendo a dónde quieres llegar con eso.

-Quiero decir,-Shinya se acercó a paso lento hacía Guren, colocando una mano en su hombro izquierdo, acercando su boca al oído para susurrar-sería normal el que uno se preocupara más por la vida de un amante que la del resto de su escuadrón, ¿No te parece?

Shinya salió disparado hacía la puerta de un cubículo de baño, gracias al empujón que le proporciono Guren. Se compuso de inmediato para no perder el equilibrio y darse un golpe aun peor, aunque al ver la mirada de Guren, se preguntaba si al menos pudiera salir vivo del lugar. Con una simple palabra se describiría perfectamente dicha mirada: fría, una mirada tan fría que podía congelar un volcán en lava viva, o al menos la cortaría a la mitad como si Dios mismo la hubiera partido con una espada. La ira que sentía Guren en ese momento no tenía comparación, sentía que Shinya había mencionado una serie de tabús terribles como si de un cantar se tratara: lo había acusado de ser un mal comandante, capitán, de no tomar su trabajo como se debe, y el hecho de tener amante, de traicionar a Mahiru, con nadie más que su hermana. Lo peor de todo, es que todo eso era verdad, lo cual lo hacía perder más la cabeza.

-Esta conversación no va a ningún lado Shinya-dijo Guren con voz calmada y seria-me iré a casa, no es bueno que este en el centro en estas condiciones.

Tras esto, Guren dejo las instalaciones del centro militar para poder meditar en su hogar.


El amanecer caía, dando fin al eterno día del escuadrón de Shinoa. Yuu y Mitsuba se encontraban caminando a la casa de la chica, le había prometido a Yuu que le entregaría un par de libros sobre el estudio de los vampiros. Desde su encuentro con Mika, este no desistía de aprender más y más sobre los chupasangres, con la esperanza de encontrar alguna cura para su querido hermano. Sin embargo, el ambiente entre ellos se mostraba tenso, cortante, incluso incómodo. No eran los que más tiempo pasaban juntos del equipo, pero eso no quería decir que no podían establecer una conversación como amigos, algo andaba mal.

-Hey Mitsuba, ¿Falta mucho?-fue lo primero que se le ocurrió decir al pelinegro para cortar el silencio.

-Si se te hace pesado puedes irte, no es urgente que te entregue el libro hoy.

-No, está bien, sigamos.

Era lo mejor que podía decir, pero aun así Yuu no estaba conforme, no quería andar todo el camino con una Mitsuba tan... depresiva, era bastante habladora cuando se lo proponía como para estar callada por tanto tiempo.

-¿Acaso… es Shinoa?

El cuerpo de Mitsuba se tensó, más solo bajo la cabeza y continúo caminando.

-Así que es eso-Yuu adquirió un tono más serio en su voz-No te mentiré, yo también estoy preocupado, digo, aun cuando ella está bien, lo que ella paso no es nada que se pueda olvidar fácilmente-apretó los puños con rabia, aunque el mismo no se dio cuenta, Mitsuba si-Shinoa fue atacada por esos malditos vampiros, todo por mi culpa.

-Eso no es-

-¡Es la verdad!-grito Yuu, sin darle oportunidad a Mitsuba de replicar-Mitsuba no tuvo la culpa en lo absoluto, si yo no hubiera roto la formación en primer lugar, no hubiera sucedido nada de esto.

-Es el deber de cada uno acatar las reglas que se les da, la formación es una regla general, mientras que a mí se me asigno personalmente ser equipo de Shinoa, ¡lo sucedido es mi responsabilidad!

-¡No digas ridiculeces Mitsuba!, si algo tienes tu es que sigues las reglas al pie de la letra, no debes culparte por un error que yo cometí, soy el único que debe sentirse culpable por lo que le paso a Shinoa.

-¡Claro que no!-el grito salió de su garganta casi rasgándola, casi asustando a Yuu. Mitsuba aún no levantaba la cabeza, y Yuu solo se sentía peor por hacerla decir todas esas cosas.

Estaba temblando, Mitsuba se encontraba temblando al lado de Yuu. En parte, le hacía feliz verla así, cuando la conoció, no pensó que podría tener una amistad sincera con ella, pero al final, tanto ella como todo su escuadrón se volvieron personas importantes para él.

-Eres una excelente amiga Mitsuba.-Una sonrisa sincera se había formado en los labios de Yuu-A pesar de lo ocurrido, dices todo eso cuando sabes que no es verdad, solo para no hacerme tener culpa ¿No es así?-la chica apretó los dientes ante el comentario, era verdad, pero no por las razones que él creía-Gracias, pero no quiero que te lastimes a ti misma por mí, yo quiero protegerlos a todos, la próxima vez, sin duda protegeré a Shinoa, así que no tienes de que-

¡Paf!, un fuerte ardor acompañado de un tono rojizo en su piel fue dejado en la mejilla de Yuichiro, tras la bofetada de su compañera Mitsuba. Estaba harta, ya no podía resistir escuchar más de esto.

-Ella… ¡ella no necesita de tu protección!-dijo al fin con su cabeza en alto, con los ojos húmedos por las lágrimas de rabia.

-¿Mitsuba que estás diciendo?

-¡¿Para que necesitaría de la protección de un simple soldado, cuando tiene a un teniente rendido a sus pies?!

La expresión de asombro de Yuichiro no tenía comparación, incluso a la rubia le causo un par de carcajadas, aunque en ese momento ella misma no sentía gracia.

-Así es, ¿Alguna vez has visto a Guren tan enojado como aquella vez? Nuestras vidas han estado en juego un centenar de veces, sin embargo, esa vez se mostró como un demonio, todo porque fue directamente a Shinoa que le sucedió algo, ¿Raro no?

-¡Oye espera un minuto!, no entiendo que tiene que ver una cosa con la otra, digo, ¿No es normal que un capitán se preocupe por sus subordinados?, ¿Qué importa si es una se muestra más molesta que en otras?

-Entonces, dime algo Yuu, ¿Un capitán, nuestro capitán, es alguien que abrazaría tiernamente a alguno de nosotros, le diría que no le importa la misión, nuestros compañeros, o incluso su propia vida, si fuera acosta de la de nosotros? Porque fue justo eso lo que le dijo a Shinoa cuando nos ordenó que nos retiráramos, eh incluso-un leve sonrojo resalto en su rostro, espantando un poco a Yuu por lo que podría decir-tocar su cabello, de una manera tan suave y delicada; no como tocas a un amigo, un familiar, o una mascota, sino como un amante.

El chico soltó un suspiro, pues por la expresión de su amiga esperaba algo peor, aunque no sabía que decir ante tales declaraciones. Ciertamente ese no era el Guren que conocía, había estado también en una situación crítica, más de una vez, y Guren se había mostrado a él como un amigo, un capitán, un hermano, o un padre, pero para nada parecido a lo que había contado Mitsuba, lo que le llevaba a hacerse miles de preguntas, pero la principal de estas era; ¿Por qué Mitsuba le contaba todo esto?

-Mitsuba, tu… ¿Estas celosa de Shinoa?

Mitsuba quedó estupefacta.

Claro que estaba celosa, pero Yuu aún no lo entendía.

-¡O-oye!

Yuichiro se mostró de repente un poco espantado. Ella misma no se habría dado cuenta de no ser por el aquel gesto; estaba llorando, se había rendido a sus emociones. Sus lágrimas fueron acompañadas de llanto, y sus rodillas le fallaron y cayó sentada en el piso.

-No importa lo mucho que me esfuerce, no importa todo lo que haga, ¡Shinoa siempre estará delante de mí!-las lágrimas se hacían más frecuentes con cada palabra-Soy más fuerte que ella, soy mejor líder que ella, pero eso no importa, ella igual es mejor que yo. Nunca eh ganado nada por mí misma, ni un reconcomiendo, ni una felicitación, ni alguien que me ame-sus manos estaban tocando el asfalto de la calle, mientras que este se humedecía con las lágrimas que caían-Y lo peor de todo, es que aun así no puedo odiarla. No puedo odiar a alguien que me anima, que me brinda su amistad, que cuida de mí, incluso en ser una buena amiga, ¡no soy más que un desastre!

Su garganta se quedó sin palabras, siendo remplazadas con gritos de tristeza. Claro que estaba celosa, pero también asustada. Esos celos no eran más que una simple excusa para desahogarse, pues aunque se sintió molesta por la amabilidad de Yuichiro hacía su compañera, sabía que ella se merecía eso y mucho más, pues había sido atacada por culpa de la incompetencia de su compañera que la abandono. Aquellos días en que Shinoa no despertaba, Mitsuba se pasaba las noches en su habitación preocupada, incluso de vez en cuando lloraba por la desesperación, por la culpa que le carcomía, no aceptaba el haber sido la causante del (casi) asesinato de su amiga. Cuando despertó, no pudo contener su alegría, pero aun así se sentía culpable y triste por lo sucedido, pues aun cuando Shinoa estaba sana y salva, estaba pálida y algo alejada, incluso asustada, todo por su culpa. El haber observado su encuentro con Guren fue un accidente, todo porque sin querer dejo su bolso dentro de la habitación de la susodicha y al volver a buscarlo estaban en medio de una discusión. Su idea era esperar a que terminara para buscar su bolso y animar a su compañera por las brutas palabras de Guren, pero no esperaba aquel giro de los acontecimientos, solo se le ocurrió salir corriendo, aunque para su desgracia, se encontró con Shinya en el camino. Obvio no le dijo nada, bueno, al menos nada concreto, pues cuando este le pregunto por Guren, solo pudo contestar irregularidades: "¡Eh!, bueno el, esta con Shinoa, ¡quiero decir en su habitación!, ella está bien, así que no tiene por qué ir a verla, ¡no se preocupe en lo absoluto!"

Bueno, pudo haber disimulado mejor, pero tenía demasiadas ideas locas en la cabeza como para pensar en una coartada en ese momento.

-Vamos, levántate.

Yuu mostro su mano frente a Mitsuba, está por su parte, solo quería morirse en aquel momento después de tal espectáculo.

-¡Vamos Mitsuba! Se está haciendo de noche y no será bueno que llegues a casa tan tarde.

¿A qué venia esa actitud? Ni el mismo lo sabía, pero por alguna razón, sabía que todo aquello que había dicho Mitsuba era para desahogarse, no estaba molesto con ella, solo, sorprendido. Tomo la mano de Yuichiro y se levantó con cuidado.

-Sabes-Yuu entrelazo sus dedos con los de Mitsuba-si hubieras sido tu quien hubiera resultado herida, definitivamente no me lo perdonaría.

Las mejillas de la rubia se encendieron en rojo vivo, estaba segura que lo había dicho para animarla, pero aun así, no podía detener la alegría que sentía por dentro.

-Eres un tonto.

Con sus dedos entrelazados, caminaron al compás de los latidos del corazón de Mitsuba.


"Hey Guren, mírame", aquel dulce susurro amenazaba con arrebatarle la cordura a Guren. En el techo de un viejo edificio, separados por un tanque de agua, Guren pensaba en la idea de saltar al vacío con tal de no oír su voz, pero no podía, porque ese era el único momento en que podía escucharla. Vaya, que masoquista resultaba el capitán.

-¿Cuánto tiempo pretendes ignorarme Guren?

Mahiru era insistente, de vez en cuando Guren la veía en sueños, no sabía si era el demonio en su espada o la verdadera Mahiru, de todas formas, aquellos sueños eran felices, otras veces eran pesadillas, pero ahora, no le importaba cuál de las dos fuera, no podía verle a la cara.

-Guren, de verdad quiero hablar contigo, ¿Ya no me quieres?

Con solo oír el tono de su voz sabía que lo decía para molestarlo, que no lo decía enserio, no había forma en que dejara de amarla. Aun así, el estar dándole la espalda, el no ver su rostro, era doloroso, pero Guren sabía que verlo en ese momento resultaría aun peor, así que la ignoro.

-Guren, sabía que este momento llegaría, pero siendo sincera, no imagine que fuera de esta forma.

Permaneció en silencio, pero la misma Mahiru sabía que él tenía aquella interrogante: "¿De qué estás hablando?", Supuso.

-Te has enamorado de otra persona, ¿Verdad?

Guren apretó sus puños. ¿Qué debía hacer?, ¿Permanecer callado no lo afirmaría?, ¿Pero de verdad podía negarlo?

-Pero Guren, es cruel sabes-la voz de Mahiru se volvió melancólica- Tu no estas amando a alguien nuevo, solo me estas remplazando.

Guren se levantó y se colocó frente a Mahiru, encontrándose a esta sentada contra el tanque.

-¡Eso no es verdad!-grito exasperado.

-¿Qué no es verdad?-Mahiru se levantó despacio, colocándose frente a frente con su antiguo amor-¿Qué no me quieres?, ¿Qué no amas a alguien más?, ¿O qué simplemente me estas remplazando?

Guren estaba de piedra, sin saber que responder o mejor dicho cual responder.

-Lo supuse-Mahiru mostro una suave sonrisa y suspiro-Sabes, no es justo para ninguno de los dos, tu solo estás viendo en ella lo que tenía yo, únicamente su apariencia, no su ser. Ninguno de los dos será feliz con eso, deberías saberlo.

Mahiru camino por delante de Guren, hasta llegar al borde del edificio, esta vez ella dándole la espalda.

-Deberías seguir adelante Guren, para mí no hay salvación.

Guren camino despacio en dirección a Mahiru, como si temiera lo que ella podría hacer si se precipitara y corriera hacia ella.

-Yo no quiero olvidarme de ti, no puedo-dijo Guren con voz seca, como si todo el líquido de su garganta hubiera desaparecido.

-No tienes que hacerlo-despacio, Mahiru se colocó sobre el borde del edificio-seguir no significa olvidar, solo vivir cada día con lo que has dejado atrás.

-Mahiru…-Guren estaba a un par de pasos de ella, extendió su mano para tomarla, alejarla del peligro, como no pudo hacerlo aquella vez hace años.

-Guren-Mahiru dio media vuelta, mostrando una sonrisa como aquellas que le regalaba cuando aún estaban juntos-no te perdonare si no vives el día a día solo porque no estoy allí.

-¡Mahiru!-a pasos desesperado, Guren corrió hacía ella.

Con esas últimas palabras, Mahiru salto.

La humedad en sus mejillas era lo que había despertado al capitán de su sueño. Se sentó en su cama, y seco con la manga de su camisa las torpes lágrimas que se había escapado de sus ojos. Había dormido desde la tarde del día anterior hasta la mañana del día siguiente.

-Demonios.

Ese mismo día, Shinoa fue dada de alta del hospital. Cuando Guren fue a verla, lo ignoro por completo, dejando al alto rango como estatua por su fría actitud. A las puertas del hospital, antes de cruzar la puerta, la peli purpura giro su cabeza un poco, para articulas en sus labios unas palabras que no salieron de su garganta, pero igual llegaron al comandante que la veía a la distancia.

"Adiós Guren."


Wow, primera vez que dejo una nota, pero supongo que merezco dar explicaciones.

Lo primero, es que me disculpo por haber abandonado por tanto tiempo este fic, pero siendo sincera, ¡No sabía como continuarlo!, por eso si ven el capitulo un poco, ehm, malo, es culpa de eso. El próximo sera el final, pues no quiero alargar esto demasiado sin tener un argumento conciso, les agradezco todos sus consejos y sus bellos comentarios, que aunque no respondo ninguno /la verdad, no se que decirles, pues no les puedo mandar mis lagrimas de felicidad por correo TuT), le aseguro que me los leo una y otra vez para animarme a escribir. Muchas gracias por todo su apoyo y les prometo que haré el último capitulo lo mejor que pueda (y se los daré entre la próxima semana y el inicio de la siguiente, prometido). En fin, gracias por leer! :D