Lo sé, soy una mala persona, deje el capitulo en una parte muy interesante y además tarde en subir este, pero mas vale tarde que nunca, este capitulo me emociono demasiado escribirlo, al grado que termine de escribirlo a las 2 de la mañana, sin percatarme que ya era tan tarde, pero espero que lo disfruten tanto como yo. Saludos y nos estamos leyendo.


Capítulo 46

Peeta me tomo de las mejillas para que lo viera directamente al rostro – a ver Kat, él bebé se está moviendo, dime que es lo que estas sintiendo exactamente –

-Peeta, rompí fuente- no sé de donde encontré el valor para decir eso, pero lo que estaba pasándome no era normal, menos al sentir nuevamente otra contracción – Peeta no puede pasar esto, no, aún falta tiempo, oh –

-porque… porque no te vuelves acostar, voy hablarle a Paul –

-necesito… necesito quitarme el pijama –

-bien te pasare otro – él empezó a caminar por la habitación como si no la conociera y no supiera donde estaban las cosas.

-Peeta – no me respondió – Peeta – dije más enérgica – mejor ve hablar por ayuda, las contracciones están siendo muy seguidas y… y cada vez más fuertes, no sé…- no pude terminar la frase porque otra nueva contracción se sintió.

-Oh cielos, oh cielos no – dijo él mientras salía corriendo.

Yo como pude me volví a recostar en la cama, más bien a sentarme dejando mi espalda recargada sobre todas las almohadas, mientras empezaba hacer ejercicios de respiración y repetirme que todo iría bien, que no debía entrar en pánico, aunque eso último era demasiado tarde, el miedo estaba instalado en mi ser.

Cuando Peeta regreso ya había pasado yo por dos contracciones más, era algo tan extraño, porque se me hizo eterno que él no apareciera pero también al mismo tiempo se me hicieron muy seguidas las contracciones - ¿Por qué tardaste tanto? –

-Me costó mucho comunicarme, las líneas estaban como… muertas – no distinguí muy bien pero al parecer traía algo en las manos.

-¿y…qué te dijo? – yo seguía intentando respirar a un buen ritmo, recordando mi experiencia con Tara.

-Dice… - Peeta trago saliva visiblemente – Kat… sigue nevando, por eso me costó mucho trabajo comunicarme con él, nadie puede salir de la clínica, están varados ahí desde hace horas –

-¿Qué? – Mi "qué" termino más en un pujido por la contracción y el miedo que sentí en ese momento, Peeta volvía a retomar su caminar por la habitación, para mover el tocador a un lado -¿qué, qué estás haciendo?-

-busco donde poder instalar el teléfono, me dijo Paul que debíamos tener aquí la línea de instalación-

-¿eso para qué?- no entendía nada de lo que estaba pasando, estaba aterrorizada por la situación, primero el bebé se estaba adelantando, incluso mucho antes de lo que mi madre me había dicho, antes de que ella estuviera aquí para ayudarnos, el teléfono no servía bien y lo peor de todo era que no había como llegar a la clínica o que alguien viniera ayudarnos.

-bien, voy a probar nuevamente – cuando me di cuenta Peeta ya estaba encendiendo el teléfono para marcar a quien sabe dónde.

-¿eso para qué?- volví a preguntar.

-para estar en contacto con Paul, mínimo hasta que alguien pueda venir ayudarnos –

-nooo, Peeta otra – dije ya con el llano en puerta, sabía que angustiarme no iba ayudar en nada, pero esto estaba fuera de control.

-Hola, ¿Peeta? – se escuchó en el alta voz.

-Paul, Kat está teniendo muy seguidas las contracciones, en verdad necesitamos que alguien venga urgentemente-

-Lo sé, cada cuanto están las contracciones – nos preguntó, pero con el ajetreo y el miedo ni siquiera recordaba cada cuanto tenia contracciones.

-Muy seguidas – contesto Peeta viéndome con la cara llena de angustia.

-Estoy… estoy mojada – alcance a decir – creo que rompí fuente –

-Rayos – alcanzamos a oír- estamos tratando de comunicarnos al palacio de justicia para que manden maquinaria y nos saquen de aquí y abran paso para su casa, pero no tenemos suerte, creo que no hay nadie y no ha parado de nevar en horas –

-No estás ayudando – dije

-Bien, Peeta vas a tener que revisar si hay dilatación y cuanto, para saber cuánto tiempo tenemos…- de repente la conversación se entrecorto.

-¿Paul? – Peeta estaba a mi lado frotando mi brazo.

-…necesitas toallas limpias, agua desinfectada tibia, alcohol, unas tijeras desinfectadas y también un par de sabanas limpias.

-¿de qué estás hablando? – dije entre que entendía y no lo que nos decía.

-Peeta revisa a Kat, necesito saber cuánto hay de dilatación – él se escuchó exasperado.

Peeta al escucharlo empezó a deshacerse de mi pantalón del pijama – lo sé, pero yo… yo ¡como rayos voy a saber eso! –

-Peeta tengo miedo – le dije al ayudarlo a quitarme el pantalón.

-si bonita, pero… - él no pudo decir mucho.

-Escúchenme chicos – Paul llamo nuevamente nuestra atención – a como me cuentan la situación, no creo que Kat pueda llegar a la clínica, creo… creo que el bebé llegara antes de eso y ustedes se van a encargar de eso, el último ultrasonido marco que ya estaba en posición, esperemos que siga así y todo salga bien –

No sé cómo fue, pero al escucharlo sentí como el color y las fuerzas se me iban, la adrenalina que sentí fue impresionante al escuchar esas palabras.

-estás loco – le dijo Peeta – tiene que venir alguien –

-lo vamos a intentar pero…- y fue lo último que escuchamos, Peeta corrió al aparto para tratar de enlazar la llamada, pero no fue posible, solo se escuchaba ruido aleatorio.

-No puede estar pasando esto – Peeta golpeo el tocador, cuando se dio media vuelta me vio, supongo que con todo el pánico, terror, miedo o lo que fuera, porque de inmediato se acercó a mí y me beso.

-Te prometo que todo saldrá bien, solo… solo ayúdame, tienes que estar tranquila, empieza a tomar tiempo de las contracciones yo mientras traeré todo lo que menciono Paul, por favor bonita, sé que no estamos en cualquier situación pero tienes que estar tranquila, debemos hacer esto, por nuestro bebé y por ti, te lo suplico, respira profundo y toma tiempo ¿de acuerdo? – yo solo asentí.

Cuando Peeta reunió todo lo que Paul le dijo, yo ya tenía un número, y ese era contracciones cada 8 minutos, así que eran muy pegadas, como también su intensidad iba en aumento.

-Peeta… yo de verdad tengo miedo –

-Lo sé Kat, porque yo también tengo miedo, pero si… si tenemos que hacerlo nosotros, vamos a tratar de recordar todo lo que pasó con Tara, por favor respira –

-Intente comunicarte por favor – mis lágrimas corrían ya sin mesura.

-Nada, no se oye nada – dijo frustrado después de varios intentos.

-Mi…mi madre, llama a mi madre – le dije en medio de una contracción.

-No se bonita no creo que… bueno nada pierdo-

En esa ocasión al menos nos empezó a dar línea, era tan frustrante que mejor nos diera línea con un número que se encontraba a miles de kilómetros en vez de un número que estaba a unos metros.

-si diga – la voz de mi madre se escuchó muy baja, no sé si por la mala señal o por el hecho de que la despertamos, pero afortunadamente fue ella quien contesto.

-Mamá – dije con la angustia.

-¿Kat? ¿Diga? – mi mamá se escuchó confundida.

-él bebé viene en camino – Peeta hablo demasiado fuerte tomando del cajón ropitas y cobijas para el bebé.

-¿Peeta? ¿Qué estás diciendo? Me están espantando-

-Y nosotros también estamos asustados – dije

-Estamos varados en casa, nadie entra nadie sale, estamos en plena tormenta, Paul no puede venir a la casa, se nos cortó la comunicación con él y solo… solo pudimos comunicarnos con usted – le explico Peeta.

-oh pero… como que varados, no puede ser esto porque… – mi madre se escuchó muy acelerada.

-mamá rompí fuente, solo sentía algunas contracciones, pero… - no pude seguir.

-ok, necesitas respirar, Peeta trae… - él la interrumpió y le dijo las cosas que ya teníamos ahí, las cosas que Paul le dijo que íbamos a necesitar.

-¿necesito traer otra cosa más? – Peeta me estaba impresionando por lo… activo y movido que estaba, tomando las cosas de cierta manera con urgencia que era pero poniendo lo mejor de él y no dejándose llevar por los nervios.

-bien, necesitas desinfectarte perfectamente bien las manos Peeta junto con las tijeras que vas a cortar el cordón - rápidamente él hizo lo que mi madre dijo. Mientras que yo aún no podía creer que nuestro bebé estaba a punto de nacer en medio de una nevada monumental en nuestra casa, en nuestra habitación.

-Listo –

- coloca la sabana debajo de Kat y con otro paño limpio desinfecta las piernas de mi hija y su zona pélvica –

-otra…- dije, debido a que mi madre me dijo que le avisara cuando venían contracciones.

-Peeta ¿no ves la cabeza del bebé?, para empezar chicos ¿el bebé estaba ya acomodado en su última revisión o aún estaba sentado? – la angustia que escuche en mi madre no me gusto para nada.

-si, el bebé estaba en posición, Lis nos dijo que ella esperaba que ya no se moviera, sobre todo porque ya el espacio era muy reducido –

-¿el cordón tenía alguna vuelta en su cuello o alguna otra parte de su cuerpo? – Peeta y yo nos volteamos a ver para tratar de recordar algo, pero yo no recordaba en ese momento, solo sentía que el miedo me dominaba, no era posible que Peeta se fuera a encargar de la llegada de mi hijo, aunque mi madre lo había hecho innumerables veces en casa, él solo había estado en el parto de Tara, observando mientras mi madre, Paul y Lis se hacían cargo.

-no, no que yo recuerde – contesto Peeta.

-bien, entonces dime si no lo ves, necesitas tocar para saber si está dilatando –

-oh rayos – dijo Peeta mientras me besaba la frente sin tocarme con sus manos desinfectadas para después agacharse y esculcarme.

-otra fuerteeeee- dije al sentir como me empezaba a partir en dos, estas contracciones era muchísimo más intensa que cuando Tara, pero era obvio, no tenían ningún analgésico.

-Kat, recuerda que tienes que respirar, tranquila hija – se oía a lo lejos mi madre – respira por favor –

-Bonita, el bebé… el bebé ya viene – la voz de Peeta estaba entrecortada, asombrado o asustada, no sabía muy bien, pero al oírlo sentí otra contracción más fuerte y supe que Chris estaba saliendo.

-Hija sabes que en cuanto sientas la contracción es que tienes que pujar, tienes que ayudar al bebé, sé que va ser doloroso, pero sabes que el dolor pasara en cuanto lo tengas en tus brazos – mi mamá se oía algo desesperada, supongo que por no poder estar en este momento tan difícil, ya que si ella estuviera aquí la situación hubiera sido muy diferente aunque no hubiéramos podido salir de casa. Ahora entre Peeta yo teníamos que traer al bebé, en medio de una de las noches más congelantes de nuestra historia.

-yo sé que lo puedes hacer, respira, veme a los ojos, vamos hacer esto, lo vamos a lograr amor, todo estará bien, solo…-

-otraaaaa – esta vez puje con fuerza, necesitaba tener a mi bebé en brazos, necesitaba saber que él iba estar bien.

-lo están haciendo bien chicos, todo saldrá bien, solo…- de repente dejamos de oír a mi madre, un zumbido se instaló en la habitación, dejándonos solos en esto.

-pero qué…- Peeta iba a ir otra vez hacia el aparto, pero lo tome de brazo impidiendo que se alejara.

-no, ya no hay tiempo, dame… dame alcohol para desinfectarme las manos – él me hizo caso y me paso el desinfectante, para también volverse a desinfectar sus manos.

Empecé a pujar nuevamente, tenía que canalizar el dolor en fuerza para poder sacar a nuestro bebé, para que él sufriera lo menos posible, ya había pasado yo por esto, así que necesitaba hacerlo bien.

-Si amor, vamos ya veo más de él, estás haciéndolo muy bien, oh Kat, te amo, vamos bonita lo estas logrando –

-Peeeetaaaaa – puje nuevamente mientras sentía como nuestro hijo se abría paso – ¿Qué ves? – dije cuando deje de pujar.

-su… su cabeza ya esta gran parte afuera – Peeta subía y bajaba las manos como si esperara algo, es decir, dudaba entre tocarnos o solo tener la manos al aire para evitar contaminarlas.

-aaaahhhh – puje nuevamente, definitivamente este bebé era más grande, a pesar de que le habían faltado casi tres semana de gestación era más grande que Tara, o al menos así lo sentía yo.

-oh, oh – Peeta hacia los ejercicios de respiración.

-Necesitas… necesitas ayudarlo Peeta, en cuanto esté la cabeza más afuera, tienes que ayudarlo, él está haciendo lo más difícil, después es cuestión mía y tuya – no sé cómo pude hablarle y decirle esto, pero creo que el instinto era el que nos guiaba en este momento.

-sí, yo, yo les ayudo, puja bonita tu puja y yo aquí lo recibo –

-ahora – volvía empujar para terminar de ayudar a nuestro hijo a salir.

-sí, ya, lo tengo, tengo su cabeza, vamos Kat un esfuerzo más, yo sé que tú puedes, lo estás haciendo muy bien -

-Peeetaaa – ya no podía decir más, solo era ayudar a Chris a llegar a este mundo.

-Oh cielos, oh cielos esta… es… - Peeta no ataba ni desataba, me estaba poniendo más nerviosa de lo que ya estaba.

-Vamooooos – termine por empujar y me levante para poder hacer más presión a mi vientre.

-Kat ya está fuera – el anuncio de Peeta se confirmó con el llanto de nuestro hijo, un fuerte llanto que hizo que sus pulmones se llenaran de aire.

-oh bebé, bebé – lo primero que hice fue estirar mis brazos al ver como mi esposo levantaba al bebé en brazos, llenos ambos de lágrimas por la situación.

-Mira Kat, nuestro bebé, nuestro Christopher –

-Hola bebé – le dije en cuanto lo tuve en mis brazos – soy mamá – fue un efecto parecido al de Tara, cuando me lo acerque dejo de llorar, pero él era más inquieto y movía mucho sus extremidades – es hermoso Peeta, mira es hermoso – dije con la lagrimas correspondientes.

-Lo sé bonita, mira es tan pequeño como nuestra Tara, estuve tan asustado, no sé cómo logramos esto, pero todo ha valido tanto la pena, es… de lo mejor del mundo, mi familia, mi niña, mi bebé, tu, gracias otra vez Katniss, gracias por llenarme de esta dicha, aunque… este bebé ya nos ha pegado muchos sustos –

-Sí, es algo… - sin saber muy bien, empecé a llorar con desesperación con una llanto incontenido, mientras acomodaba bien a mi hijo en mis brazos y hacia lo mismo que hice con nuestra bebé, siguiendo las indicaciones de mi madre cuando ella ilumino nuestros días. Me lo pegue al pecho directamente, aunque él no pareciera que tuviera hambre, más bien estaba desconcertado por esta nueva sensación de estar en un lugar nuevo.

-Tranquila bonita, tranquila ya está aquí, los amo mucho- Peeta besaba mi cabeza y acariciaba a nuestro hijo, para después cortar el cordón del mismo modo que lo hizo con Tara.

-mami, ¿Qué pasa? – Tara nos sacó de la burbuja en la que nos habíamos metido - ¿qué es eso? – era muy raro que ella se saliera de la cama a mitad de la madrugada, pero supongo que el ajetreo en el que estuvimos la despertó, al grado de salirse de la cama, seguramente nos habló pero al no tener respuesta decidió bajarse ella de la cama.

-Oh Tara – dije aun llorando.

-¿papi qué pasa? – dijo algo espantada nuestra hija al vernos.

-o mi niña ven aquí, mira tú hermanito ya está aquí – Peeta le estiro la mano para que se acercara a nosotros, ella camino con sus reservas sin entender bien que pasaba.

-Po que hay sangue – la angustia en su cara me partió el corazón.

-ay amor, todo está…- no pude terminar la frase, no estábamos seguro de eso, solo sabíamos que Chris estaba en mis brazos pero no sabíamos más. Peeta ya había cortado el cordón pero no sabíamos que más teníamos que hacer.

-Ven Tara tranquila, es que el bebé acaba de nacer, salió de mami, ¿no quieres conocerlo?-

-pelo ¿po qué hay sangue? Bebé lastimo mami –

-oh mi amor no – dije – Peeta no creo que sea una bonita escena para ella –

Él no me contesto porque el teléfono empezó a pitar, así que corrió inmediatamente a contestar.

-¿Peeta? ¿Qué paso? – mi madre se escuchaba más que angustiada.

-Abelaaaaa- Tara corrió hacia el teléfono –abela hay sangue –

-¿Tara? ¿Qué paso? Me están asustando –

-¿Qué paso? ¿Ya nació? – se alcanzó a oír la voz de Annie.

-Chris ya está aquí, ya nació, Tara se despertó por el ajetreo, ya corte el cordón – respondió Peeta atropelladamente.

-Oh que barbaridad, ¿siguen solos? – dijo mi madre

-Sí, mamá y no sabemos que hacer – me distraje al ver a mi bebé que quería empezar a llorar nuevamente – oh pequeño no llores –

-Necesitan limpiarlo, ver que no tenga residuos de nada en sus fosas, utilicen el agua, no puedo creer que esto esté pasando que ustedes hayan tendió que traer a ese bebé al mundo ¿la temperatura de la habitación está bien? Puede que empiece a tener frío-

-Papi mami tene mucha sangue, papi – Tara se escuchó angustiada, así que todo esto se estaba volviendo un caos, no sabíamos si Chris estaba bien, aparentemente sí, pero no me fiaba, Tara no sabía ni que pasaba, estaba completamente asustada.

-ven amor, mira al bebé o porque no vas a traer uno de tus muñecos – dije para tratar de tranquilizarla.

-Peeta, necesitas ver que Katniss ya no este sangrando, hija ¿Cómo te sientes? – en cuanto mi madre dijo eso el poco color que tenía Peeta desapareció y se quedó a medio camino con el agua tibia.

-yo me siento cansada pero bien – respondí.

-oh cielo, necesito estar ahí, han sido los momentos más angustiantes después de… - mi madre no termino.

-¿Qué hago primero? ¿Reviso a Kat o al bebé? – Tara seguía ahí parada viendo de su padre a mí y viceversa.

-Dame eso, yo empiezo con el bebé mientras tú ves que yo no este sangrando de mas – estire el brazo libre que tenía.

-Pero como voy a saber, también hay que sacar los residuos de… de lo que sea que haya ahí –

-Peeta primero que nada vuelve a desinfectarte, o saca a Tara de ahí, no creo que sea una escena muy agradable para ella o Tara amor ven, porque no intentas poner la video llamada cariño, acércate al teléfono – mi hija obedeció a mi madre.

Justo cuando Peeta empezaba a desinfectarse el timbre y unos fuertes aporreos se escucharon en la puerta, al parecer alguien había llegado a nuestra ayuda, yo esperaba de todo corazón que fuera Paul quien había llegado.

-Debe de ser Paul o alguien de la clínica, ven Tara hermosa vamos abajo hija necesitamos abrir la puerta –

-Oh por fin, no corten por nada la comunicación – dijo mi madre mientras yo empezaba a limpiar a mi hijo, aunque no sabía muy bien que era lo que tenía que hacer mi instinto me fue ayudando a irlo revisando. Yo le narraba a mi madre lo que iba haciendo mientras ella preguntaba si veía algo anormal o también me decía que ir haciendo.

-Vamos Peeta ve con Tara por algo caliente, morimos de frío, no sabes el impacto que puede causar en ella – decía Paul mientras entraba apresurado seguido del doctor Marck.

-De todos los días, en medio de la peor helada este bebé decidió nacer – decía él mientras empezaban a sacar varias cosas que traían, incluso Peeta le ayudo a dejar algunos artilugios.

-Oh Paul al fin – dijo mi madre soltando el aire sonoramente.

-Señora Everdeen buenas noches – dijeron al mismo tiempo.

-Esto es absurdo, nosotros sin poder comunicarnos por culpa de la nevada y ustedes hablando a miles de kilómetros – se quejaba el doctor Marck.

-Papi, ¿hemanito ta con mami? – esta vez mi hija estaba en los brazos de mi esposo.

-Peeta saca a Tara de aquí, ve por algo caliente incluso para ella, tu casa esta helada – Paul estaba acomodando todo lo que traía.

-Yo… - se veía dudoso si hacer lo que Paul le había dicho.

-Cariño ve por favor, todos vamos a necesitar algo – lo alenté para que bajara hacer Té.

-bien señora necesito que me pase al bebé mientras Paul la revisa – el doctor Marck se había puesto unos guantes y estiraba los brazos para que le diera a mi Chris. Mientras que Paul empezaba a revisarme.

Yo no quería desprenderme de mi bebé, pero sabía que ellos eran los expertos en esto y debía dejar que trabajaran, tanto por mi bien como el de mis hijos.


N/A: Ufff, que miedo, no sé si estuve bien en el relato pero recuerden que es un fanfiction jajaja y aparte nunca he tenido un hijo, espero les haya gustado. Les platico algo, este capitulo estuvo en mi cabeza desde que termine una nueva vida, prácticamente la Todos tenemos derecho empezó por este capitulo, claro la primera vez me lo imagine con su niña, pero era demasiado fuerte para nuestra alterada y dañada Katniss, así que decidí que era mas para su hijo, ya con la experiencia de su niña. No olviden dejar comentarios y quiero darle un agradecimiento a los 5 review que recibí en el capitulo anterior por estar siempre al pendiente, ya le respondía a tres a través de los PM, pero como a Itza y uno anónimo no puedo se me hizo importante agradecerles aunque sea por aquí, a Itza que me encantaría platicar mas a fondo contigo pero no tengo otro medio y ese guest que lleva escribiendo desde hace mucho, principalmente me doy cuenta por los saludos que envía desde Toluca, muchas gracias por comentar, ahora envío yo saludos desde Pachuca.

Que tengan una excelente semana, recuerden que siempre leo los comentarios y son fan de ellos, así que no olviden dejarme su opinión al respecto. n.n