HOLAAAAA! Pues aquí estoy de nuevo, muchas gracias por sus comentarios, son geniales y con muchas ocurrencias, quiero felicitar a Itza por su bebé, es una excelente noticia, muy acorde con el tema de este fic, muchas felicidades. Espero que les guste el capitulo, recuerden que se aceptan todo tipo de comentarios.
Capítulo 47
Ellos tuvieron la consideración de ir diciendo todo lo que hacían y veían para que mi madre se fuera enterando y de cierta manera yo también. Ella solo hacía de vez en cuando algún comentario, hasta que Chris impidió que siguiéramos con una conversación, debido a que empezó a llorar.
-Ya, ya casi terminamos criatura, sé que quieres ir con tu madre – le decía el doctor Marck que intentaba ponerle un pañal.
-Si… si quiere démelo para que yo lo vista – si hubiera sido en la clínica seguramente Lis o Paul se hubiera encargado de eso.
-Creo que es lo mejor, ¿Cómo vas ahí Paul? –
-Todo bien, solo hubo un pequeño desgarre –
-¿Necesitara puntos? – mi madre estuvo muy atenta.
-Mmmm Dime Kat ¿cómo te sientes? – él no estaba seguro.
-Bien, cansada, creo que la adrenalina no me ha dejado sentir algo más, fue… doloroso, pero eran más mis nervios porque solo estábamos Peeta y yo –
-Creo que si te daré un punto no me quiero arriesgar, afortunadamente no hay hemorragia –
-Pues como no, esté bebé peso 3300kg. – dijo el doctor al momento que me lo pasaba nuevamente envuelto torpemente en una manta que había sacado Peeta.
Empecé a vestir a mi bebé mientras ellos aun trabajaban, Chris estaba muy inquieto, al parecer empezaba a tener frío o hambre o tal vez ambas.
-Ya casi bebé, ya casi – era un tanto incomodo hacerlo en mi posición pero no tenía más remedio, había sido una situación un tanto difícil - ¿Cómo es que llegaron aquí? – dije mientras todos trabajamos.
-cuando Paul perdió comunicación con ustedes intento comunicarse nuevamente, yo mientras tanto estaba hablando por el radio para que mandaran una de esas máquinas quita nieves por nosotros y traer todo, fue algo difícil, porque no había quien respondiera, hasta la de mil alguien se dio cuenta de la situación – explico el doctor Marck.
-No sabes los minutos de angustia que pasamos al no poder comunicarnos, cuando al fin volví enlazar la llamada el teléfono sonó ocupado, supongo que hablaban con tu madre –
-también perdimos comunicación con ella, fueron unos minutos de plena angustia para ambos –
-Bien pues todo está normal – Paul empezaba a guardar el equipo con el que me había atendido.
-¿y mi bebé? – yo también terminaba de vestirlo y arroparlo.
-Todo bien, debo decir que hicieron un buen trabajo, creo que el bebé les ayudo en mucho, está perfectamente, no hay signos de sufrimiento fetal –
-¿Qué pasa, como esta todo? – Peeta entraba con Tara de la mano, ella traía a Peluzo y su vaso entrenador en esta ocasión, mientras que Peeta traía la tetera con varias tazas haciendo malabares por no soltar a nuestra hija.
-Tranquilo, todo bien, solo tuvimos que poner un punto – Paul empezó ayudarle a servir el té.
-Felicidades señor Mellark tiene un bebe de 3300kg y mide 49 cm, está sano y su esposa está bien – le dijo el doctor Marck aceptando la taza que le pasaba Peeta.
-Ven Peeta mira – esta vez me sentía más tranquila, tenía a Chris en mis brazos comiendo – acerca a Tara – Paul retiraba la sabana manchada y me extendía el cobertor para taparme las piernas.
-¿mami? – dijo mi hija aun asustada.
-Mira cariño, aquí está tu hermanito, aquí esta Chris – le dije tratando de tapar con la cobija las manchas de sangre que aún había. Peeta la tomo en brazos y la cerco a nosotros.
-Oh Kat, es tan bello – Peeta se acercó a Chris y beso su pequeña cabeza, mientras que nuestro hijo siguió comiendo.
-¿Qué hace bebé? – Tara había cambiado su expresión de angustia a interés.
-Está comiendo, tu hermanito sigue dependiendo mucho de mami – le explico Peeta – es muy pequeño – las lágrimas empezaban asomarse en Peeta, supongo que después de todo ese caos al fin empezaba a notar la magnitud de todo lo que habíamos pasado y ver a nuestro bebé ahí en mis brazos hacia que nuestro esfuerzo y amor fuera palpable.
-Kat, Peeta no quiero interrumpir – dijo mi madre – pero voy a ver si puedo cambiar el boleto del viaje, ya avise en el trabajo y me dijeron que si regresaba antes no había problema, verían quien me cubriría en las cirugías, sé que ya pasaron lo más difícil, pero no voy estar tranquila hasta verlos, así que les avisare en cuanto salga para el distritito, los dejo por ahora, estamos en contacto –
-si mamá está bien –
-gracias por todo, avísenos cuando salga para aquí -
-si lo hare –
-¿Paul qué estas…? – nuestro amigo vertía alcohol en unos recipientes.
-Necesitamos calentar esta habitación, no sé porque esta tan helado, supongo que la calefacción no la manejan muy alta pero para el bebé está muy debajo de los grados que está acostumbrado, me hubiera gustado llevarlos a la clínica para tenerlos en observación a ambos, pero lo mejor es no moverlos –
-veníamos preparados hasta con una incubadora – señalo el doctor Marck – está en el camión de abajo, pero no fue necesario, el bebé está en perfectas condiciones, felicidades, ambos hicieron un buen trabajo –
-mami quiedo ver bien a bebé, que deje de hacel eso- Tara ya estaba hincada a mi lado, estirando su cuello para ver mejor a su hermanito.
-Tranquila amor, el bebé siempre estará aquí – Peeta acaricio mi mejilla – todos lo vamos a cuidar –
-Dejo estos medicamentos por si tienes dolor Kat, estas vitaminas y pues por nuestra parte es todo, necesitas dieta blanda, toma muchos líquidos y pues el resto ya lo sabes, cualquier cosa me avisan, terminare yo el turno en la clínica, de hecho necesito volver porque no se quedó nadie, arregle que el quita nieves se quede ahí para cualquier cosa, espero que deje de nevar, pero por cualquier cosa pueden ver si Thom les presta su radio, él tiene uno en casa, será más fácil comunicarnos así – Mientas Paul hablaba Tara se movía inquieta en la cama, tratando de ver mejor a su hermano.
-gracias, espero que no sea necesario – contesto Peeta – ¿quieren más té? –
-No gracias, es mejor que nos vayamos, no vayamos a quedarnos varados aquí –
Peeta acompaño a los doctores mientras que yo cambiaba de posición a nuestro hijo y lo arropaba mejor, debido a que a pesar de estar en mis brazos comiendo, él empezaba a verse inquieto.
-hey ¿tienes frío? –
-Mami ¿po qué bebé tenia sangue? ¿Y tú? –
-Oh mi niña – bese su pequeña cabeza, a sabiendas que esa imagen le había impactado mucho – lo que pasa es que Chris salido de mi barriga, pero no debes preocuparte, todo está bien amor, solo nos asustamos porque no estaban los doctores, pero ya viste que ellos vinieron y todo está bien amor – nuevamente bese su cabeza.
-tu tenes sangue – me señalo parte de mi playera.
-lo sé, ahora que venga papá y cargue a Chris me cambio –
Mi hijo se había quedado dormido así que cuando Peeta regreso con más té caliente no pude evitar llorar, dejar que todo fluyera al verlo ahí parada con la tetera.
-Bonita ¿Qué pasa? –él como pudo nos abrazó.
-¿mami? Te dule –
-No, no, todo está bien, estoy llorando de felicidad, Peeta tuve tanto miedo – deje que las lágrimas fluyeran, sabía que frente a Tara no era conveniente, más con la imagen que tenía del nacimiento de su hermano.
-Yo también lo tuve Kat, fue impresionante, me dio tanto miedo por nuestro bebé, pero también por ti, aun no puedo creer que hayamos hecho esto nosotros, pero verlo ahí dormido en tus brazos me tranquiliza – Peeta también derramaba lágrimas.
-¿Papi? –
-Hay que calmarnos, Tara aún está muy impresionada – le dije a Peeta mientras limpiaba su mejilla – ayúdame por favor, necesito terminar de quitarme todo esto, ponerme ropa limpia –
-claro amor, deja te traigo la ropa – él se movió mientras que Tara solo veía de mi a él, esperando entender que era lo que pasaba.
-Tara vez ese gorrito de ahí – le señale la prenda que estaba sobre el cambiador que había utilizado el doctor Marck para revisar a mi bebé, que afortunadamente habíamos sacado para empezar a poner las cosas del bebé en algún lugar –puedes pasármelo para ponérselo a tu hermanito –
-si- al parecer eso la distrajo porque se fue directo para regresar justo cuando yo le pasaba a Peeta a nuestro bebé.
-Hola bebé – Peeta beso su cabeza. –bienvenido -
-A vel papá – era enternecedor ver a Peeta cargado a Chris y a Tara estirándose para poder alcanzar a ver algo, dejando el gorro sobre la cama y olvidándose de mi ropa manchada, la cual aproveche para empezar a cambiarme mientras Peeta se sentaba y le enseñaba a Tara como dormía nuestro pequeño.
-Quisiera ayudarte, ¿quieres que deje a Chris en la cama y te ayude a cambiarte? – susurro Peeta sin quitar la vista del bebé.
-No, yo puedo, solo distráela – le señale con la cabeza a Tara y luego le enseñe mi ropa manchada.
-Mira Tara, es muy pequeño verdad, quieres darle un beso en su cabeza –
-Siii – dijo de inmediato, así que Peeta se lo acerco aún más, para que ella le diera un delicado beso – eta tiquito – y volvió a besarlo tiernamente.
-sí, pero él está bien, por eso va dormir mucho – esta vez fue Peeta quien lo besaba.
-Ponle el gorrito Peeta, no sé si son mis nervios o qué pero no quiero que tenga frío, siento que hace mucho frío –
-Claro, pero tú ¿Cómo te sientes? –
-cansada, adolorida y con ganas de dormir – susurre, al parecer el peso de toda la presión que vivimos estaba cayendo sobre mí.
-Yo… yo quelo vel a Tis – nuestra hija hablaba entre bostezos, y era de esperarse, puesto que eran las 5 de la mañana y había dormido muy poco.
-Ven amor acuéstate junto de mi mientras papá te vuelve a calentar esa leche –
-No, yo voy con bebé –
-Lo se cariño, papá me lo va pasar ahorita – me acomode en la cama para poder recibir a nuestro hijo y que Peeta hiciera lo que le había dicho, necesitábamos que Tara se durmiera para poder terminar de atender la llegada de nuestro hijo.
Afortunadamente Tara se quedó dormida en cuanto Peeta le paso la leche tibia, recostada de mi brazo para poder seguir viendo a Chris que nos había hipnotizado a todos, durmiendo tranquilo entre mis brazos, llegando de una manera alarmante al mundo, pero en ese momento era como si no pasara nada, con mis dos hijos ahí, pegados diciéndome que había tomado la mejor decisión, diciéndome que el amor podía más que la desolación y desesperación.
-Esta escena la voy a congelar por siempre – dijo Peeta mientras nos observaba al terminar de arreglar el desastre en el que se había convertido nuestra habitación – verte ahí con ese par me llena de regocijo, me satisface como no tienes idea, hace que todo el temor que hubo quede en el pasado, es la escena más hermosa que en algún momento dude en ver, gracias bonita, gracias Katniss Everdeen –
-Oh Peeta, te amo ven aquí – deje rodar un par de lágrimas al momento que él se sentaba a mi lado – gracias a ti, tú eres el verdadero motivo de todo esto, siempre tú, haciendo que mi vida merezca la pena y más ahora con nuestros hijos, gracias por ser tan fuerte, por ser mi pilar para seguir, ahora has hecho posible que mi mundo tenga otros dos pilares y no he de negar que mis miedos están ahí, que todos los días me tengo que repetir que todo estará bien, eso lo refuerzo en cuanto te veo, cuando veo tus ojos iluminados por ver a nuestros bebés –
-Te amo – susurro sobre mis labios, para besarme tranquilamente, para hacerme saber que él estaba feliz con esto, que él amaba nuestra familia y que las cosas estarían bien.
Nuestro contacto se rompió en cuanto Chris empezó a protestar, al parecer requería nuevamente de nuestra atención, exigiendo ser por el momento el centro de nuestro universo.
-Tal vez necesita que lo cambie, dámelo y en cuanto esté listo llevo a Tara a su cama, porque ni tú ni ella descansaran en esa posición –
-Gracias – bese a mi hijo y se lo di para acomodar mejor a Tara y también besar su cabeza – la sorpresa que se llevaran todos al despertar, claro si la nieve deja que salgan de casa –
-No bonita, mañana será único y exclusivo para nosotros, dudo mucho que salga alguien, de hecho no creo que tu madre pueda llegar, la ventisca no ha parado, pero no nos precipitemos, lo veremos en unas horas, ahora lo que necesitamos es descansar, recuperarnos de semejante susto –
-Sí, creo que Chris viene sumamente revolucionado, nació antes, peso más, midió más y de sobra fue traído al mundo por sus padres – sonreí cansada.
-Una historia bastante emocionante que contar para el futuro – Al parecer mi esposo no había olvidado cuando Tara era muy pequeña, porque rápido y sin dudar cambio el pañal de su hijo, envolviéndolo rápidamente en cobijas para abrigarlo y pasármelo.
-creo que esta noche dormiremos acompañados – susurre – mi niño no tiene su cuna aun –
-por mi mejor, así podemos verificar que este bien, debemos aprovechar que lo podemos apapachar y mimar sin que nadie nos regañe o diga algo al respecto – Peeta cargo a Tara que se removió inquieta.
-Tis, yo – dijo medio dormida.
Él solo me hizo señas para que no hiciera ruido mientras la llevaba a su habitación, solo le hice mímica de que la abrigara bien, él solo asintió despreocupado.
-hey, tienes hambre – susurre a mi bebé que quería empezar a llorar – vamos no llores vas a despertar a tu hermanita, ¿sabes? Creo que hoy la asustamos mucho, nos pegaste un susto de miedo a todos – me lo acomode para que empezara a comer, era una gran fortuna que mis pechos respondieran, porque este pequeño era exigente y al parecer nos iba a tomar la medida a todos – Christopher Mellark, sé que llegaste antes de lo previsto, pero me alegro que ya estés aquí, te amo pequeñín, te amo mucho – acaricie una y otra vez su rostro para ver una de las miradas más penetrantes en ese momento, él me veía atento a mis movimientos sin dejar de comer por supuesto, pero sus ojos me decían "hey hola, todo estará bien"
-Katniss, todo estará bien – dijo Peeta desde la puerta – nuestra niña duerme plácidamente en su habitación y nuestro niño… está comiendo, sano y tranquilo – Peeta se sentó para ver a nuestro hijo, para volver a repetir la escena de hace unos años cuando Tara llego al mundo – los amo a todos – susurro sobre mi cuello – aun no lo puedo creer, ya está aquí –
-sí, sano y salvo-
-gracias bonita, lo hiciste muy bien-
-los tres lo hicimos bien – dije viendo como nuestro pequeño se empezaba a quedar dormido.
-Si no hubiéramos tenido la experiencia de Tara, no sé qué hubiera sido de nosotros -
-ni lo pienses, vamos todos necesitamos descansar –saque el aire de Chris que ya estaba más dormido que nada, pero aun así no iba a estar batallando con cólicos y cosas de esas; lo acomode en la cama, entre nosotros para que ambos le diéramos calor.
-¿el doctor Marck lo habrá medido bien? Siento que es más pequeño que Tara – reí ante el comentario de Peeta.
-Es que a veces perdemos el sentido de la proporción, pero si, nuestra Tara ahora es muy grande, pero fue igual de pequeñita que él –
-Sabes, hacemos una excelente pareja, tenemos unos bebés hermosos –
-lo sé señor Mellark, lo sé – deje que el sueño me invadiera, tenía que descansar porque nos esperaría unos días bastantes agitados.
n/a: Ufff, estoy no solo enamorada de Peeta, si no también de sus hijos, quisiera que fueran los míos, claro que jamás podría pasar por semejante susto de encargarme del nacimiento de un niño, en fin, espero de verdad que les haya gustado, no olviden poner sus comentarios y alguna sugerencia, porque ya estoy empezando a trabajar en el capitulo final. También no se si quieran sugerir alguna otra historia para un futuro algo lejano jajaj pero que les llame la atención. Saludos y que tengan una buena semana.
