Hola, creyeron que esta semana se libraban de mi, pues no, aquí esta, después de unos días complicados, logre terminar el capi, aquí se los dejo esperando que les guste. Muchas gracias por leer, por sus comentarios y por seguir la historia desde sus inicios.


Capítulo 48

Al siguiente día el teléfono no paro, al parecer Haymitch se había enterado de nuestra noche agitada y le informo a nuestros amigos la situación, todos querían pasar a vernos para conocer al nuevo integrante de la familia y ver que todo estuviera bien, pero la nieve hacia todo más difícil.

-No puedo creer que no podamos ir a verlos, como siempre dando de qué hablar – Decía Haymitch al otro lado del teléfono – no entiendo ¿por qué no me avisaron? –

-Haymitch como querías que te avisáramos, si con trabajos nos comunicamos con Paul y mi madre – le dije mientras le ponía a Tara sus zapatos.

-aparte ni que tú nos fueras a orientar como lo hizo la señora Everdeen – Peeta acunaba a Chris caminando de un lado a otro por la habitación.

-Pues al menos este niño ya dio de mucho que hablar, pobre criatura, llegando al mundo para ser recibido por un par de inexpertos que seguramente estarían muy alterados-

-Sabes que, mejor te llamamos más tarde tenemos cosas que hacer entre el bebé y Tara – Peeta se acercó al apartado para apagarlo.

-Amitch ven, ven a vel a Tis, ta tiquito – Tara pego un grito emocionada.

-Claro cariño, en cuanto la nieve baje, cuídalo mucho –

-Sí, mío bebé – respondió.

Pero la peor llamada fue la de Johanna, toda alterada, reclamando, haciendo miles de preguntas, nos puso de nervios a todos con su actitud, Fred decía que se había puesto ha quitar la nieve de la entrada, provocando que su casa se enfriara a horrores.

-Es que no es posible, ¿Por qué cuando estuvimos ahí no nos dijiste que te sentías mal? – decía la mujer con un tono más alto del habitual.

-No me sentía mal, solo estaba cansada, entre las contracciones prematuras y estas no hubo gran diferencia – dije indignada.

-Es que… no me creo que ustedes lo hayan traído sin problemas, espero que vayan a la clínica en cuanto se pueda –

-Paul y el doctor Marck dicen que todo está bien – agregue – solo mi madre me dijo que en cuanto llegara me daría un baño de hiervas muy caliente por lo… expuesta que estuve –

-Jo, tranquila todo está bien – la calmo Peeta al tiempo que me frotaba la espalda, él sabía muy bien lo mucho que me exasperaba nuestra amiga.

-Pero… necesito comprobar que todo esté bien, por qué no nos avisaron para ver en que podíamos ayudar, nosotros durmiendo acurrucados en nuestras camas mientras que ustedes traían a su hijo al mundo –

-te contestare lo que le dijimos a Haymitch… -

-Las estúpidas líneas no funcionaban – interrumpí a Peeta – como querían que les habláramos si estábamos que no podíamos de los nervios, el miedo, y peor justo cuando el bebé nace, Tara se levanta para ver qué pasa – yo despepitaba todo sin temor a despertar a nuestro bebé que dormía a mi lado.

-oh descerebrada cálmate, yo solo estoy impresionada – ella al fin le bajo a su tono.

-oigan Felicidades por Chris – se oyó a lo lejos a Fred.

-Cierto, felicidades me da gusto que todo haya salido bien, doble felicitación por su trabajo – esta vez Johanna se oía contenta.

-Gracias, estamos muy felices, esperamos que la nieve los deje venir pronto para que lo conozcan – Peeta arropaba a Tara que también dormía, era de suponerse después de semejante noche.

-sí, esta hermoso – dije ya más tranquila.

-Me imagino, hinchado y rojo – nuestra amiga río – pero la verdad es que si, ya queremos conocerlo, más, después de semejante hazaña de haber nacido en medio de una tormenta de nieve y sin ayuda médica –

-son geniales – Fred y Daniel gritaron.

-oye Jo, dile a Fred que si mañana se puede salir a la calle solo abran un rato la panadería, bueno ojala puedan ya sea él o Alex venir para que nos pongamos de acuerdo –

-Si jefe, no te estreses, suficiente tienes con ese trío en casa – comento Johanna – los dejamos para que descansen, cualquier cosa nos hablan, tal vez vuelva marcar más tarde –

-Sí, cuídense y no se expongan con la nieve – dije mientras me acomodaba al lado de mis hijos.

Mi madre nos había hablado para avisarnos que no le habían permitido el vuelo debido a la nieve, que no había como aterrizar el aerodeslizador hasta nuevo aviso, ella estuvo angustiada por eso, pero se tranquilizó mucho cuando pusimos la video llamada para que conociera a su nieto.

-Es hermoso – puede ver como se le empezaban a llenar los ojos de lágrimas – deseo tanto estar con ustedes –

-Tranquila, seguramente mañana lo harás, ya tiene rato que dejo de nevar – le comento Peeta – aún están sepultadas las puertas y hemos subido la calefacción pero yo creo que ya mañana podrán poner las maquinas en movimiento y así podrán aterrizar –

-Si quedaron que me avisaban en cuanto estuviera listo el vuelo –

-Que bueno mamá, no debes preocuparte –

-¿y Tara? ¿Qué ha dicho o hecho? –

-Uff, está emocionada, quería cargar al bebé pero al menos entendió que sus brazos aun no lo pueden abarcar del todo – La ilusión en el rostro de Peeta era tan gratificante, hablaba con mucho orgullo de sus bebés.

-Aún sigue impactada por lo de anoche, no fue muy bonito para ella, sigue preguntando que por qué había sangre – le dije acomodando a Chris en mis brazos.

-pobre, la verdad también a mí me asusto mucho cuando la escuche, pensé que había hemorragia o ya saben, uno de repente se plantea lo peor –

-Le hemos explicado un poco de porque estaba la situación así, pero creo que es muy pequeña para entender eso, tratamos de enfocarla más a la dicha de que su hermano ya nació – explico Peeta.

-Mila abelaa, qui ta mi bujo – nuestra niña regresaba con el dibujo que había hecho esta mañana de su hermanito.

-Oh mira esta con su cobija – mi madre sonrió mucho.

-Sí, Tis ta tiquito, papá no deja calgalo –

-Claro amor, es que hay que tener cuidado con él, esta chiquito pero tus brazos no pueden con tanta cobija –

-Mi mamí da comel – ella señalo al bebé.

-Que bueno, Tara pronto estaré ahí para conocer al bebé –

-Si abela ven – Mi hija y mi madre estuvieron hablando por largo rato, hasta que ella nos dijo que Annie y Finnick habían llegado, así que fue el turno de ellos para conocer al bebé.

-está muy pequeño – dijo Finnick que ya estaba más grande que su mamá.

-es hermoso, ¿de qué color tiene los ojos? – pregunto Annie.

-Bueno, se le ve como… -

-Como los de Kat, grises – agrego Peeta antes de que yo pudiera terminar de hablar.

-oh que emoción, cada uno tiene algo característico de ustedes, se ve que va ser rubio como Peeta – señalo Annie.

-Tara, ¿te emociona tener a tu hermanito ahí? – dijo Finnick

-Sí, mi hemanito, llola, mami da comel y papa lo calga, yo no pudo – todos rieron al escuchar la explicación de Tara.

-pues cuídalo mucho, dale besos de nuestra parte – Annie se veía igual de emocionada que mi madre.

-los dejamos descansar, se ve que han tenido un día largo – Finnick hablo como un adulto, era impresionante verlo tan grande y adoptando el papel como el protector de la familia.

-no tienes idea, Chris despierta cada dos horas para comer y que le cambien el pañal, con trabajos dejo que Kat se metiera a bañar, fue algo caótico porque Tara estaba despierta en ese momento –

-bien entonces duerman mientras él duerme – Finnick rio.

-Sí, pero hazle entender eso a Tara – reía al ver a nuestra hija besar por enésima vez a su hermano, estaba igual de embelesada que nosotros.

Al día siguiente la nieve dio tregua y el distrito empezó a tener actividad, lo mejor fue que mi madre pudo aterrizar ya entrada la tarde, nuestros amigos nos hacían visitas de doctor, evitando llegar todos al mismo tiempo, solo Haymitch y Paul estuvieron más tiempo, incluso Lis me reviso y también lo hizo con el bebé, decía que estaba asombrada por todo, nos felicitó varias veces por lograr que no hubiera complicaciones mayores.

El tener a mi madre fue un alivio, nos ayudó mucho con Tara, nos acomodamos mucho mejor en los tiempos y Peeta no se sentía tan dividido para estar haciendo las cosas, sobre todo porque estaba muy atento a todos mis movimientos, incluso Johanna y Fred llegaron para ayudarle armar la cuna mientras mi madre le daba de comer a Tara y Daniel, mientras yo atendía a Chris.

-Descerebrada me… me permites – Johanna estaba inusualmente tranquila al pedirme que la dejara cargar a nuestro bebé.

-Claro, toma – él dormía plácidamente.

-es tan pequeño, dan miedo – dijo ella mientras lo acomodaba en sus brazos.

-Lo sé – dije recordando la primera vez que cargue a Tara, las cosas con Chris estaban siendo diferentes, muy diferentes, primero no me aterro tanto el llevarlo en mi vientre como cuando paso con Tara, nos pegó un susto de muerte al nacer antes y en condiciones no muy apropiadas y ahora teníamos un poco de experiencia de cómo tratar a un bebé. Lo único que si era igual, era el hecho que ambos me reconfortaban como no tenían idea, me enseñaban que las cosas podrían estar muy difíciles, pero siempre había un motor como ellos para seguir.

-Aún sigo sin creer que pasaras por esto y no terminaras más loca – dijo Jo besando tiernamente a mi bebé.

-no creo que se pueda, la verdad fue aterrador, pero al final valió la pena –

-verdad que nos quedó hermoso – Peeta estaba detrás de Jo viendo fijamente a nuestro hijo.

-Sí, debo admitir que les quedan bonitos, aunque siempre dan de que hablar –

-Peeta hombre déjame felicitarte – Fred regreso de lavarse las manos – yo no hubiera podido, ver salir a ese bebé y luego la impresión de la sangre y todo eso –

-¡Fred! – dije negando con la cabeza.

-Digo, sé que conoces muy bien a Katniss, pero no es lo mismo esperar a tu hijo y… -

-Ya cállate- esta vez fue Peeta quien intervino.

-ok- alzo las manos - y Tara súper emocionada, le brillan los ojos como a ustedes, cualquiera hubiera creído que estaría celosa –

-no, está más ilusionada –

-no creo que Daniel se ilusionaría así – susurro Johanna.

-Oye eso no lo sabemos… -

-oh mamá a ver – Daniel se sorprendió al ver a Jo con Chris y corrió a ver al bebé.

-¿Qué opinas? – dijo ella al enseñárselo.

-mmm, está muy… rojo y chiquito, apoco Tara era tan pequeña –

-fue un centímetro más pequeña – comente mientras la aludida llego a toda prisa brincando hacia la cama.

-Hey amor, con cuidado mami está cansada – le dijo Peeta.

-pues cuando él crezca yo ya estaré más grande y no nos van interesar los mismo juegos, pero yo lo cuidare en la escuela, al igual que Tara ahora que ya vaya a entrar –

-gracias Daniel – su comentario me hizo sonreír.

-¿no quieres que nos lo llevemos a casa?- dijo Fred supongo que midiendo a su hijo.

-No, Tis es mi hemanito, no mami que no se lo lleve tío Fed – protesto mi hija.

-Claro que no amor, solo es una broma – Peeta abrazo a mi hija para reconfortarla.

-Pues… podría ser, entre todos lo cuidaríamos – Daniel volteo a ver a Tara para ver su reacción.

-Cada niño en su casa, así debe de ser – Jo suspiro con nostalgia – él ahora depende mucho de su mamá, así que se queda con su mamá –

-aparte yo no quiero cambiar su pañal - Daniel estaba por salir de la habitación – fuchi, mejor nos lo llevamos cuando ya no use, vamos Tara sigamos con el rompecabezas –

-No, tú no llevas – dijo ella al bajar de la cama.

-creo que sí, nos quedamos como estamos – Johanna tenia fija la vista por donde habían salido los chicos.

-no te cierres, dijimos que lo platicaríamos – Fred estaba a su lado muy atento a los movimientos de mi bebé, a leguas se les veía a ambos con ganas de otro hijo.

Mi recuperación fue un poco más lenta al comparar de cuando Tara nació, pero al final todo estaba bien, Christopher tenía muy buen apetito y crecía sin ningún problema, durmiendo y comiendo, al grado que Tara decía que no debería dormir tanto para que jugara con ella aunque fuera un rato.

Las nevadas evitaron que la casa fuera un caos, con gente entrando y saliendo, la panadería se abría de vez en cuando, así que Peeta podía estar con nosotros la mayoría del tiempo, solo dando una que otra instrucción a los chicos, aunque claro, nadie hacia el pan como él, pero los clientes no se quejaban; fue uno de los inviernos más duros, pero estando en casa fue todo muy tranquilo, solo teniendo la chimenea prendida junto con los calentadores para evitar que se enfriara, más estando el bebé tan pequeño.

Tara empezó a mostrar uno que otro signo de celos debido a que no siempre podíamos hacer lo que ella quería, estaba algo enfadada por no poder salir y aparte de que cada que nos visitaban, muchos querían cargar a Christopher. Afortunadamente mi madre y Haymitch hacían la diferencia, porque él con su reticencia de cargar a los bebés, buscaba estar más tiempo con mi hija, la distraía y jugaba con ella, pero lo interesante empezó cuando mi madre se tuvo que ir y nos quedamos los dos solos con nuestros hijos, entrando un poco en caos mientras nos volvíamos a acomodar a la rutina, aunque yo aún no regresara a trabajar.

-Ma ven, juga con migo – Tara tenia montado todo un lio en la sala, que era uno de sus lugares preferidos, más cuando teníamos la chimenea prendida. Incluso había logrado que un día mi madre y ella durmieran ahí.

-pero… mmm espera necesitamos traer el bambineto para dormir ahí a Chris y poder jugar –

-Si, el meme, tu jugas – sabía que si Peeta me veía ahí en el piso se alteraría un poco, en los últimos días no quería que hiciera nada, él simplemente quería que cuidara a Chris, que lo alimentara. De hecho habíamos tenido una leve discusión al decirle que ya podía hacer varias cosas, entre esas, jugar con mi hija que también se estaba adaptando a su hermanito.

-solo un ratito, amor, después tenemos que bañarnos – quería dejar a Tara lista para demostrarle a Peeta que podía tanto cuidar de mi hijo como de mi hija y no pasaría nada.

-Si, pelo ven, cuetate conmigo, ahola tu bebe – era muy gracioso ver como Tara intentaba cuidar de nosotros como nosotros lo hacíamos con ellos, al grado que días pasados dijo que ella era doctora y que cuidaba a Haymitch poniéndole una cinta adhesiva en el codo, según porque tenía una herida, a Peeta lo tapo con muchas cobijas y le dio te de sus tasitas de juguete, suponemos simulando un resfriado.

Estuvimos un rato jugando, hasta que Chris despertó hambriento, llorando para exigir esta vez la atención de su madre, así que mientras yo alimentaba a mi hijo Tara empezaba a guardar parte de sus cosas, aunque un poco molesta porque fue poco el tiempo que estuvimos jugando, pero era necesario para después bañarla y ponerle el pijama, sobre todo si quería que todo eso fuera antes de que Peeta regresara, ya que esta era su primer ausencia larga después de que había nacido nuestro hijo.

Para Tara fue novedad que yo nuevamente la bañara, porque tenía varios meses que no los hacía por todo lo que implicaba meterme con ella a la regadera, su único inconveniente fue que metí a su hermanito y ella decía que lo dejáramos afuera, pero yo no quería perderlo de vista por si despertaba.

-Hey Hola ¿Dónde están familia? – escuchamos a Peeta desde la planta baja, justo cuando terminaba de vestir a nuestra niña.

-¡Papi! – grito ella, provocando que Chris diera un brinco por el sonido.

-Sh Sh, Tara, tranquila, ahora sube papá, es más ponte tus pantuflas y baja a verlo para tomar tu leche – yo levantaba a Chris para seguir a mi hija.

-Hola bonitas ¿Qué están….? – Peeta se le quedo viendo a Tara que corrió a abrazarlo.

-¿Cómo está todo por la panadería? – Pregunte antes de que empezara hablar - ¿sigue haciendo mucho frío? –

-Papi, mamá me bano, Tis estaba adento de bano –

-Kat ¿Por qué no me esperaste? Sabes que yo…-

-Calma, ahí está la prueba de que puedo cuidar bien a mis hijos – camine hacia las escaleras – todo salió bien y ahora tenemos tiempo para los cuatro en lo que esa pequeña se duerme, vamos trae la carriola para dejar ahí a Chris mientras cenamos –

-Bonita sé que eres capaz, pero deja que te consienta –

-Siempre nos consientes, aparte extrañaba bañar a mi hija –

-Papi, mamá jugo conmigo, ella ela bebé – Esta vez Peeta tomo dela mano a Tara para bajar las escaleras junto con la carriola del bebé.

-Vamos Peeta es hora de ir a dormir – yo abrazaba a mi diente de león desde atrás mientras él seguía absorbido por acomodar los horarios de su negocio.

-Voy, lo sé, es que no me cuadra esto –

-¿Por qué? – me incline hablando sobre su oído.

-Porque… se supone que yo no debía darte esta noticia, Casie era quien quería hablar contigo, pero no ha podido ir a trabajar, ha estado un poco… indispuesta –

-¿Qué? ¿Por qué? – me alarme un poco, era muy raro que Casie dejara el trabajo –¿sus hijos están bien? –

-si, todo bien, es solo que no ha ido porque está esperando bebé Kat – Peeta se fijaba en mi reacción – y está batallando un poco con los síntomas, más que en sus otros embarazos según me dijo Alex –

-oh vaya, no esperaba esa noticia, más porque bueno ellos no comentaron nada –

-pues para ellos también fue toda una novedad no esperaban eso, no estaba planeado, pero ahora están asimilando la noticia y los chicos están felices, por eso también quería ella contarte pero –

-me gusta esa idea, así Chris tendrá un compañero de juegos de la edad, porque si de por si Tara tiene puros amigos grandes imagínate para nuestro niño –

-Tienes razón, Tara solo tiene a Thomas y a Chris, así que no lo había visto desde ese punto, le diremos a Casie y Alex en cuanto se pueda –

-Vamos a descansar, yo puedo ir cubriendo en ratos a Casie, en las siestas de los niños –

-Ya veremos, vamos, mañana termino de acomodarlo –

-Por cierto bonita yo… - Peeta recostaba a Chris en su cuna, eran las 2 de la mañana, nos había costado trabajo que volviera a dormir después de su comida – pensando en la situación de Alex y Casie –

-mañana voy a ir a verla para ver cómo se siente –

-Bien, solo me avisas para que te ayude con nuestros pequeños, pero te decía, yo platique con Paul –

-¿Cómo? No entiendo –

-Sí, yo… pensando en todo lo que sucedió el día que llego Chris, la angustia que sentimos ambos, también viendo a Casie y Alex que ya no esperaban a este bebé después de tanto tiempo, y lo que ella está sintiendo, creo que lo mejor es que me opere para ya no tener más hijos, Paul dice que es algo muy sencillo, la verdad es que estoy muy feliz por tener a nuestros hijos, sabes muy bien que me hiciste el hombre más feliz del mundo, no solo una vez si no dos, bueno tres, desde aquella vez que me dijiste que me amabas, pero bueno volviendo al asunto de los bebés, yo pienso que lo mejor sería que ya me opere, sería lo más justo ¿Qué opinas? –

-Pero… es una operación, yo no sé – el solo oír la palabra operación me asustaba.

-Tal vez podría decirle a Paul que pase a explicarte el procedimiento, es muy sencillo, no hay riesgos bonita, todo estará bien –

-Si es tu decisión – susurre – no me gustan las operaciones pero si…-

-No Kat, por eso te lo estoy diciendo, es una decisión de pareja, yo la verdad me siento muy bien con nuestros hijos, creo que lo mejor es que cerremos la fábrica – Peeta me abrazaba, enroscando sus piernas con las mías.

-si, en eso estoy de acuerdo, así les podremos dar lo que se merecen y pues… no volver a pasar por el miedo que tuvimos con Chris, de solo pensarlo me aterra nuevamente –

-Y lo más justo es que yo sea el que se someta a la operación, tú los tuviste, tú pasaste por dos embarazos, así que ahora yo debo de ser quien se opere –

-Bien, solo que me da miedo que entres a quirófano –

-No te preocupes bonita, todo será muy sencillos, si quieres mañana platicamos con tu mamá del asunto, para que te explique cómo es el procedimiento, es tan sencillo que Paul lo puede hacer aquí y poder salir ese mismo día de la clínica, no hay porque temer nada –

-Ok, está bien, demos el siguiente paso – me abrace a él – lo único es… Johanna va molestar mucho con esta decisión – por alguna extraña razón me sonroje, supongo que al imaginarme todos los comentarios y carrilla, no solo de Jo, sino también de Haymitch.


n/a: Oh sorpresas, espero que les haya gustado el capi. Vuelvo a repetir mil gracias por sus comentarios, me fascinan, son los mejores. Les deseo un excelente fin de semana.