¡Hola mundo!
me van a querer matar por aparecer recién después de mucho tiempo en esta historia... jeje, paso un año y recién vuelvo con algo que les debía... pasaron cosas y bueno, no he podido estar cerca de ustedes... este capi es de la ruta feliz n.n espero les guste, como ya paso tiempo me acuerdo mi verdadera trama por lo que me siento nerviosa... Recuerdo que una embarazada comento oxo perdón querida, si es que llegas a leer esto... ¿como esta tu bebé? n.n ¿te gusto este capi? bien, comencemos...
Capítulo Cinco
Dulce Retorno
Inuyasha estaba muy cabreado, ya habían pasado tres días desde que Kagome estaba muerta y no conseguían saber cómo hacerla regresar, ahora como era de esperarse estaba solo en busca de Naraku para conseguir parte de la perla y de paso matarlo…
—Apareces en un buen momento… desgraciado… —dijo al ver como Naraku aparecía de la nada con una sonrisa de satisfacción al ver el rostro lleno de odio del hanyou.
—¿Por qué tan enojado Inuyasha? ¿Ya no está más tu adorada miko? —se burló Naraku mientras miraba como el platinado solo gruñía en rabia.
—Maldito…. ¡ella volverá, pero tú no estarás para ver su retorno! —gritó el hanyou y sacando su espada empezó a atacarlo.
Era una batalla uno a uno, no había polisones o entrometidos, era una batalla que tanto esperaba el hanyou para así poder derrotar a ese maldito mal nacido engendrado a base de un cuerpo putrefacto….
Inuyasha ataco con su espada de forma física sin hacer uso de sus poderes demoniaco, Naraku lo contrarresto con su brazo que ahora tenía una especie de coraza de alguna demonio, la cual era lo bastante resistente como para contrarrestar la espada de Inu.
Naraku carcajeo en burla puesto que la rabia del platinado hacia que sus ataques fueran predecibles y cada vez lograra contrarrestar esos débiles ataques.
—¡Maldición! —dijo Inuyasha mientras tomaba su arma con ambas manos y miraba al hanyou azabache.
Inuyasha preparo sus garras en una mano y su espada en la otra, no había forma que dejara que ese desgraciado lo seguiría viendo con burla… Atacó con las garras de acero seguido con su espada y luego dándole una patada a Naraku.
Bien, al menos ya podía coordinar ataques…— Te matare… —dijo Inuyasha mientras salpicaba sus garras con su propia sangre y también la esparcía un poco en su espada de manera rápida…
Jaken estaba en shock desde que vio a su amo llegar hace unos días atrás, completamente muerto y ahora en un estado de congelamiento en el castillo… y todo esto por…— Y todo esto por esa tonta niña —dijo el sapo con rencor mirando a Rin que estaba a pocos metros de él mirando a Sesshomaru y a Kagome en aquellos cristales de hielo...
—Señorita Kagome… Señor Sesshomaru… —dijo con tristeza Rin mirando los cuerpos durmientes de ambos, se sentía un poco culpable por esto, sabía que enteramente no era su culpa pero aun así se sentía culpable.
Sesshomaru le había dicho que buscaría a la miko para que cuidara de ella por al menos una luna, ya que no era seguro para Rin quedarse rodeada de solo demonios…
—Rin ven un momento… —dijo Sango apareciendo en la puerta, la niña obedeció y se acercó— ¿Sabes dónde está la segunda biblioteca del castillo? —indago la mayor y la niña asintió.
—Sí, le mostrare el camino señorita Sango —dijo la niña y mirando atrás por última vez empezó a guiar a la mayor.
Miroku y Shippo estaba en la primera biblioteca buscando entre los libros quizás aquella técnica que estaban seguro utilizo Naraku, pero no tenían poco tiempo y era mejor cubrir todas las bibliotecas del gran castillo, que en total eran cinco, en tres de ellas se encontraban soldados buscando como locos una cura para su amo y quedaba una que sería atacada por Sango dentro de poco…
—El traspaso de almas… sé que lo leí antes en algún lugar… —empezó a decir Jaken mientras trataba de recordar…— ¡Ah, creo que estaban en algún lugar de los archivos del sótano! Espere un poco más amo bonito, dentro de poco lograra volver —dijo con devoción y salió corriendo al sótano.
No le diría nada a nadie por el momento, no era necesario en verdad, por lo que simplemente se apuró para poder revisar solo el sótano…
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Jaken se encontraba muy entretenido buscando que ni cuenta se dio que Rin había ingresado por las puertas al escuchar tanto alboroto en el sótano— ¿Señor Jaken? —dijo la niña con curiosidad al verlo estar rebuscando entre papeles desgastados…
—¡Niña no me molestes ahora! Estoy buscando algo importante para traer de regreso a mi amo bonito… —dijo Jaken mirándola para luego volver a rebuscar entre pergaminos y pergaminos.
—¿Para salvar al señor Sesshomaru y a la señorita Kagome? ¿Señor Jaken puedo ayudarle? —indago ansiosa Rin mientras miraba a la rana verde.
Este levanto la mirada y vio los ojos brillosos de anhelo de la niña, suspiro un poco y bajo un momento la cabeza— Está bien… busca en ese estante un pergamino de color lila amarrado con un lazo azul… —le dijo mientras seguía buscando, no recordaba muy bien donde lo había guardado pero rogaba que pudiera encontrarlo rápido…
Rin asintió y empezó a buscar con esmero, esto era por el bien de la señorita Kagome y el del señor Sesshomaru… Su corazón estaba latiendo eufórico mientras rebuscaba entre esos viejos pergaminos de aquellos estantes, se sentía inquieta y un poco nerviosa, quería encontrar cuando antes ese pergamino para así ser de ayuda…
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Una hora, dos horas… tres horas y seguían buscando por cada rincón del sótano, Rin empezaba a creer que nunca encontrarían ese pergamino hasta que vio un rollo de pergamino de color lila estar detrás de una estantería tirado en el suelo…
Con rapidez lo tomo en mano y vio que este tenía un lazo azul, sus ojos se iluminaron y con una sonrisa corrió a donde estaba Jaken— ¡Señor Jaken lo encontré! —dijo la niña con alegría.
Jaken miró a la niña asombrado y vio en las manos de ella que ahí estaba el tan buscado pergamino— ¡Al fin haces algo bien niña! —le dijo sonriente y luego ambos empezaron a caminar rápidamente a donde estaban los cuerpos dormidos…
Justo en la entrada de la habitación se encontraban el monje y el zorrito, con caras de tristeza, al parecer no habían encontrado nada en la primera biblioteca— Ustedes, avisar a los demás que dejen de buscar en las bibliotecas —le dijo Jaken a unos diez guardias que estaban cerca de la puerta donde se encontraba su Lord, estos confundidos asintieron y rápidamente se dividieron para ir a todas las bibliotecas.
—¿Qué ocurre Jaken? —indago Miroku curioso al escuchar esa orden que dio la rana.
Jaken lo miro y le hizo señas a la niña para que entregara el pergamino al monje—Ahí dentro esta la forma de regresar sin no mal recuerdo… era un asunto que solo un monje podía hacer y por eso nunca lo acabe de leer pero recuerdo que ahí estaba escrito sobre esta técnica —dijo el youkai mientras se cruzaba de brazos.
Miroku no se hizo de esperar y como condenado a punto de ser liberado abrió el pergamino y empezó a leer…— Pero esto… —dijo el monje abriendo los ojos…
—¿Qué pasa? —indago Rin asustada.
—Nada… no es nada malo… —dijo Miroku luego de unos momentos mientras le sonreía para luego mirar a Jaken— ¿Puedes conseguir todo esto? —le pregunto a la rana mostrándole lo que decía el pergamino…
—Sí… me tomara un día pero sí…
—Pues bien… búscalo cuando antes Jaken, esta puede ser la mejor manera de regresarlos antes que se cumpla la semana…
Un día más y ya eran cuatro días los que estaban ahí, era increíble como en esos míseros cuatro días Kagome había cambiado como también Sesshomaru, tal vez la actuación se les subió a la cabeza o tanto matar zombie les afecto o puede que el pensamiento de dejar a Jareth los tenía locos ya que no querían…
Fuera lo que fuera ya no eran como antes… Y en estas últimas 24 horas hasta empezaban a olvidarse de su mundo de origen, los recuerdos eran borrosos, como si alguien apropósito quisiera que no recordaran…
El comportamiento de Kagome llego a ser como el de una madre y como el de una luchadora experta en menos de un día que hasta daría miedo pues no parecía ella misma…
Sesshomaru aunque no dejaba su elegancia de Lord ya dejaba de actuar como uno casi la mayor parte del día, era protector y actuaba más a instinto que a lógica, eso él nunca lo haría pero lo hace…
—Una cabaña… una gran cabaña… Kieren, Marco entremos —dijo Aida mirando con sigilo a ambos hombre, ellos asintieron, empezaron a rodear la cabaña mientras que Kagome ingresaba al interior, Jareth se quedó a la entrada sentado en el pasto, esperando paciente a que volvieran ahí, aun podía ver a su madre ya que donde estaba sentado daba justo a la puerta.
Sesshomaru se encontraba en la posterior y Marco había ingresado al sótano de la cabaña buscando provisiones…
Unos ruidos silenciosos y a la vez extraños se empezaron a escuchar… Jareth no le dio importancia al principio y siguió viendo a su madre estar ingresando a una habitación con suma atención… pero pronto vio cómo su madre volteaba su mirada a donde estaba él…
—¡Jareth corre! —grito Aida y el pequeño confundido la miro estar corriendo a su dirección y entonces volteo su mirada y vio a ahí cerca de él a unos zombie.
Asustado se paró y rápidamente corrió a ocultarse detrás de su madre con horror… puede que un poco más y… y podía haber sido comida de esos seres…
Kagome apunto con su arma a la cabeza de uno de los zombie, vio entonces que detrás de esos zombies había una gran horda de caminantes, se encontraban yendo en dirección al este de su actual posición…— Jareth no grites y corre a la cabaña… ahora —dijo Kagome a lo que el niño temeroso asintió y obedeciendo a su madre empezó a correr dentro de la cabaña…
Kagome disparo a uno de los zombies que se dirigían a la cabaña para luego ingresar en ella y cerrar la puerta trancándola con lo que encontraba…
—¿M-M-Ma…má? —logro formular el pequeño al verla entrar y corrió a agrazarse de ella…
—Shh…shh… tranquilo pequeño, mamá está aquí… —dijo acariciando la cabeza del pequeño para luego mirarlo a los ojos— Jareth, tenemos que salir de aquí sin hacer el más mínimo ruido, tenemos que llegar a la parte trasera de la cabaña cuando antes y encontrar a tu tío y a tu papá y luego irnos en silencio… ¿me prometes ser un niño fuerte y no hacer ruido? —le dijo con voz suave mientras veía como la puerta empezaba a ser golpeada, Kagome solo rogaba que la horda siguiera su curso y no se hubiera dado por venir también contra la cabaña y que esos pocos zombies no más estuvieran en la puerta…
—Chi… Yo ser fuete mamá —dijo el pequeño mientras se secaba las lágrimas.
Kagome le sonrió y dándole un beso en la frente lo empezó a guiar hasta ver una puerta que daba a la parte trasera de la cabaña, al salir afuera vio como Marco había estado llegando a donde Kieren con un rostro serio…
—Hay zombies en la entrada y una horda cercana, debemos buscar a Aida y a Jareth e irnos rápido —le dijo Marco a Kieren sin ser conscientes de la presencias de los mencionados.
—No es necesario buscarnos, estamos aquí… —dijo Kagome mirando a Marco quien se sorprendido de su repentina aparición pero se alegró de verlos.
—Bien movámonos —dijo Sesshomaru cargando a Jareth en su espalda, era más rápido de esta manera.
Los tres mayores empezaron a moverse con sigilo, siempre estando atentos de cualquier muerto que estuviera cerca… al poco tiempo ya se encontraban lejos de la cabaña…
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Ya habían pasado unas buenas cinco horas desde estar deambulando sin rumbo por el bosque y ahora se encontraban descansando cerca de un arroyo…
Kagome se encontraba recolectando leña para hacer una fogata ya que faltaban unas pocas horas para que anocheciera y había decidido quedarse en ese pequeño claro, esto le hizo sentir nostalgia a sus antiguos viajes con sus amigos en la época feudal…
—Miko… —la voz de Sesshomaru logro asustar a Kagome que había dejado caer toda la leña al suelo.
—¿S-Sí? —fue la respuesta de la mujer mientras volvía a recoger la madera.
—¿Qué le pasara cuando nos vayamos? —la pregunta hizo que Kagome dejara de moverse unos segundos, sabia a que se refería Sesshomaru, volteando su mirada la mujer miro los ojos marrones de su esposo… parecían tan confusos y dolidos…
Las palabras se atragantaron en la garganta de la mujer… no sabía que responder…— No lo sé… seguro llorará, ya que perderá a sus padres de la nada… yo no quisiera que eso pase… no quiero dejarlo… —dijo la mujer bajando la cabeza y recogiendo el resto de la madera del suelo.
Sesshomaru desvió su mirada de la mujer a donde estaban su "hermano" y su hijo, ellos se encontraban pescando en el arroyo, ambos sonriendo— Tiene a Marco… —dijo tratando de alivianar el pesar de ambos de dejar al niño que en tan pocos días se había ganado sus corazón como si fuera en verdad su hijo, aunque no había ningún sentimiento entre él y la miko… ¿verdad?
—Pero aun así perderá a su madre… y a su padre… —dijo Kagome y de repente recordó lo que tanto buscaba recordar y trago saliva…— No puede ser… —dijo ella mientras se llevaba una mano a la boca.
—¿Qué ocurre? —pregunto Kieren acercándose a ella y tomándola de los hombros al verla tambalearse…
—Acabo… acabo de recordar como volver pero… pero nunca sería capaz… —dijo la mujer incompletamente mientras negaba con la cabeza, la forma era lógica si recordaba que esta técnica era para infiltrarse en los bandos enemigos…
—¿Qué se debe hacer? —indago Sesshomaru mirando a la miko…
—Matar… Dos almas para enviar a una, cuatro para enviar a dos… Es fácil abandonar el cuerpo porque solo es un sello temporal pero para regresar se debe matar personas vivas, en verdad esto estaba diseñado para cuando se infiltrara en el bando enemigo en el cuerpo de uno de sus enemigos y matar al resto, de esta manera podían conseguir las almas que querían cuando quisieran… y volver sin problema… —dijo Kagome mientras recordaba lo que había leído en un pergamino que tenía Totosai… uno lila con un lazo azul…
Sesshomaru en verdad no le encontraba el problema en matar personas pero… ¿a quiénes matarían? O mejor aún ¿a quienes tenía que matar? Era obvio que la miko sería incapaz de matar a una persona por voluntad y si lo pensaba bien… no habían visto a personas vivas desde su llegada y el tiempo era limitado… solo estaban Jareth y Marco… pero a ellos nunca serían capaces de hacerle daño…
—¿No existe otra manera de regresar? —dijo mientras buscaba los ojos de la mujer al tomarla por la barbilla para que ella le respondiera.
—Hay otra forma… pero nunca llegue a leerla por completo… recuerdo que era un ritual que se debía hacer a nuestros verdaderos cuerpos… —dijo Kagome mientras suspiraba y con lentitud apartaba la cálida mano del hombre de su rostro.
Sesshomaru suspiro, al menos había otra manera… pero ahora que lo pensaba… ¿Quién haría el ritual en su tiempo si no sabían que en verdad no estaban muertos?
"Kagome… ¿Kagome puedes escucharme? Soy yo Miroku" como señal caída del cielo aquella voz llego a la cabeza de la miko, quien se exalto al escucharla…
"¿Miroku? ¿Cómo pudiste contactarme de esta forma?" pensó la mujer cerrando los ojos y llevándose una mano al pecho… Esto fue visto con una ceja encarada en confusión por un oji marrón.
"¡ah! Gracias a Dios logre conectarme a tu mente… Kagome, sé que debe de estar en otro cuerpo pero ¿en dónde específicamente?"
"En el futuro, mas allá de mi propio tiempo… Dime ¿sabes cómo llevarnos a mí y a Sesshomaru de vuelta?"
"¿Estas con Sesshomaru allá? ¡Es una verdadera suerte entonces! Sí, encontré la manera de traerte desde aquí, es mediante un ritual de dos horas, Jaken logro encontrar todo lo que necesito y estaba por comenzar pero quise contactarte primero, es la primera vez que lo intento y me alegro que lo lograra… Pero ahora que sé que estas en un futuro será un poco difícil… pero tratare de hacer mi mejor esfuerzo para traerlos de vuelta…"
"¿En serio? ¡Muchas gracias! Sí… muchas… gracias…" pensó la mujer con alegría para luego sentir una tristeza…. Luego no escucho la voz de Miroku y eso la hizo suspirar en mayor tristeza…
—¿Qué ocurre Kagome? —pregunto Sesshomaru ocupando su nombre por primera vez desde que conoció a esta mujer…
La nombrada miro a su "esposo" y luego miro abajo— Pronto… dentro de dos horas… volveremos a nuestros cuerpos… Nos iremos… Sesshomaru, regresaremos… Dentro de dos horas… ya no volveremos a ver a Jareth… —dijo la mujer con una lágrima surcar su rostro, a pesar de que estuvo tan poco tiempo en este tiempo, a pesar de estar tan poco tiempo con Jareth… no quería irse… no quería pero debía hacerlo… pero todo esto era demasiado rápido…
—¿Qué? ¿Cómo lograremos irnos en dos horas? —indago Sesshomaru confundido pero un ruido detrás de ellos hizo que la mujer no lograra responder y ambos miraran a esa dirección.
—¿Mamá? ¿Papá? Po que… ¿po que dicen… que se van…? —dijo Jareth con las cejas fruncidas en tristeza y detrás de él se encontraba Marco mirando a ambos en confusión…
Kagome y Sesshomaru se sorprendieron de encontrarlos ahí escuchando… no hubieran querido que supieran de esto… Kagome sintió un gran dolor al ver el rostro del pequeño estar a punto de llorar.
—Jareth… —dijo Kagome intentando acercarse al pequeño, pero este retrocedió.
—Po que… ¡Po que mamá y papá quieren deja a mí! —dijo el niño intentando hablar con claridad con su vocecita quebrada mientras empezaba a llorar.
—Hermano… ¿Qué significa esto? —indago Marco mientras miraba a Kieren al mismo tiempo que Aida se acercaba al pequeño y lo abrazaba.
—Jareth, no quiero dejarte, no queremos dejarte pero… pero tampoco podemos llevarte… —dijo Kagome también llorando mientras abrazaba a su hijo, quien lloraba con más fuerza contra la ropa de su madre, ahogando ahí esos dolorosos sollozos…
Marco no entendía para nada las palabras de su cuñada y miro a su hermano con una bendita confusión que por una vez en la vida fue razón de incomodidad en Sesshomaru… ¿Cómo decirle que en verdad ellos no eran ellos? ¿Cómo decir que en verdad solo estaban usando esos cuerpos por un mero truco de su enemigo? ¿Cómo decirles si quiera que en verdad vienen del pasado y no pertenecen a este futuro apocalíptico?
—Marco… yo… en realidad ella y yo —dijo mirando a Kagome que en esos momentos había logrado tranquilizar un poco el llanto del niño—… No somos quien piensas… nunca fuimos Kieren Devon y Aida Emrys, esas personas ya se encontraban muertas cuando llegamos aquí… —dijo logrando dejar en una confusión total a Marco…
—¿Qué? ¿Qué estás diciendo hermano? ¿Cómo que muerto…? ¡Tú y ella son mi hermano y mi cuñada! Nunca los confundiría… Jareth nunca se apegaría de esa forma si no fueran en realidad ustedes —Dijo Marco sin comprender bien todo aquello, era ilógico lo que escuchaba…
—Es verdad… yo no soy Aida Emrys… mi nombre es Kagome Hiburashi… él es Sesshomaru Taisho… nosotros… bueno, prácticamente por un ataque de nuestro enemigo fuimos expulsados de nuestros cuerpos y enviados a algún cuerpo recientemente muerto para poseerlo… si no hallamos la forma de regresar en una semana desde el despertar en el nuevo cuerpo moriremos… parecerá irreal lo que digo, pero no somos de este tiempo siquiera, él es casi como del siglo V y yo de un pasado un poco más anterior a este, nuestros cuerpos están en el pasado en el oriente… —dijo Kagome mirando a Marco y acariciando la cabeza del pequeño niño confundido, quien al escucharla solo logro comprender dos cosas… Que sus padres en verdad estaban muertos y que estos nuevos padres también se irían… unas ganas de llorar lo volvió a invadir y volvió a soltar en llanto.
Marco la miro como si fuera una loca, no podía siquiera creer eso ¿Cómo carajos podía decir todo eso con tanta seriedad? Parecía una broma de muy mal gusto, en especial por Jareth, el pobre no debía si quiera escuchar este tipo de estupideces que estaban diciendo en esos momentos sus padres.
—Encontramos la forma de regresar a nuestros cuerpos… en dos horas estos cuerpos volverán a su estado real antes que nuestras almas le dieran vida… Serán solo cadáveres… —dijo Sesshomaru mirando a Marco, este en ese momento vio un brillo muy diferente al de su hermano en esos ojos… ese no era su hermano…
Entonces… lo que ellos decían… ¿era verdad?— Quieres decir que… mi hermano… y mi cuñada… ¿en verdad están muertos? ¿Qué quieres que haga ahora? Si es verdad lo que dices… Jareth sufrirá mucho… perder a sus padres de esta forma… así de la nada —dijo al vacío mientras miraba a su sobrino estar llorando en el hombro de su madre… No, esa mujer no era su madre, sería el cuerpo pero no el alma, esa mujer solo era una impostora envuelta en la piel de Aida…
—A pesar de haber estado aquí poco tiempo…. Ambos amamos a este niño con el corazón, es como si en verdad fuera nuestro… nos duele mucho no poder quedarnos como sus nuevos padres aquí, ya que no tenemos otra opción que volver a nuestra realidad, si nos quedamos dos días más definitivamente moriremos… vea como lo vea es triste, yo no quiero que sufra, pero creo que es lo único que le causaremos si optamos por cualquier opción… Además… aun si lográramos quedarnos nunca nos vería como sus padres ahora que sabe la verdad… y tú tampoco nos verías igual Marco —dijo Sesshomaru cerrando los ojos y suspirando.
Marco solo lo miro, era verdad lo que decía, nunca lo volverían a ver igual si es que se quedaban… soltó una pequeña risa al percatarse que desde que los encontró habían claros indicios de que no eran ni su hermano, ni su cuñada… "Supongo que ya no es raro el por qué actuaban distintos cuando los encontré nuevamente" pensó con tristeza y resignación.
Jareth era muy pequeño aun para comprender la complejidad de todo esto, miro a ambos que creía que eran sus padres, tenían caras de tristeza, lo miraban como no deseando separarse de él— ¿Enserio... se van? —indago el pequeño con tristeza, no entendía mucho pero el hecho de que ellos dijeron que se irían lo ponía triste… eran su papá y su mamá después de todo… ¿verdad?
Kagome miro a Jareth y empezó a soltar unas lagrimillas, abrazo al niño y con un gran dolor en pecho, como una herida siendo nuevamente abierta, intento explicarle al pequeño lo que sucedería— Jareth… nosotros… nosotros en verdad no somos tus verdaderos padres, pero te amábamos tanto como pudieron amarte ellos. No queremos alejarnos de ti, queremos estar siempre contigo pero… —se detuvo un momento separándose un poco del niño y tomando la cara del menor entre sus manos— dentro de unas horas nos tendremos que ir a donde pertenecemos… Es muy cruel de nuestra parte dejarte, pero no lo hacemos porque queremos, si no que si no lo hacemos también moriremos… Jareth, mi amor, prométeme que serás un niño valiente, tienes a tu tío a tu lado, con él todo estará bien, sobrevivirán a todo esto y seguirán adelante —dijo llorando silenciosamente mientras le regalaba una sonrisa al niño que tenía el ceño fruncido en tristeza.
Sesshomaru apretó los puños en impotencia, como deseaba que en verdad estos cuerpos no estuvieran muertos para que cuando se vayan Jareth volviera a tener a sus padre, como deseaba también no apartarse del pequeño, estar siempre con él… pero era imposible…
Marco solo miro esto sin acabar de entender todo pero se resignó a creerlo, tomando aire mientras miraba a su sobrino y recordaba a su hermano y cuñada dijo: — Protegeré a Jareth no importa que, lo cuidare con mi vida, no lo dejare solo, no me dejare darme el lujo de morir sabiendo que se quedara solo… Les prometo que sobreviviremos cuando ya no estén aquí —todo aquello fue escuchado por Sesshomaru y Kagome como un gran alivio a la vez que les transmitía tristeza.
—Gracias… Jareth, prométeme que serás fuerte, que no importa que, levantaras la cabeza y cuando seas grande lucharas con tu tío, te quiero mucho mi niño y aun que yo ya no esté a tu lado siempre estarás en mis pensamientos y rogare por tu bienestar —dijo Sesshomaru mientras abrazaba al niño quien solo asentía entre sollozos…
"Y así las dos horas pasaron, se habló de mucho en ellas, se disfrutó al máximo ese pequeño tiempo entre ellos, olvidando que no pertenecían ahí… de pronto, al cabo de dos horas, Aida y Kieren sintieron un dolor en el pecho y cayeron al suelo, esto fue visto por Marco y Jareth en shock, al poco tiempo los cuerpos cayeron en un sueño…"
—Mamá… papá… —dijo Jareth mientras abrazaba los cuerpos inertes de sus padres que estaban en el suelo… "Bum….bum….bum-bum…"Jareth se separó del cuerpo de su madre al escuchar eso— Tío… el pecho de mamá hace un sonido de "bum" —dijo logrando llamar la atención de su tío, quien rápidamente empezó a revisar el latido de ambos cuerpos… lágrimas de felicidad empezaron a brotar cuando escucho el latir de corazón en ambos cuerpos, y como una tenue respiración volvía... Era en verdad un milagro…
—Jareth… mamá y papá… están vivos, ellos están vivos —le dijo con una sonrisa logrando confundir pero al mismo tiempo alegrar al niño, había perdido a sus padres sustitutos pero había logrado recuperar a su verdaderos padres….
Esto definitivamente era un milagro…
Tanto Kagome como Sesshomaru abrieron los ojos de a poco dentro de sus crisálidas de cristal, al ver a su alrededor pudieron confirmar que había regresado "Jareth… adiós…" pensaron ambos sintiendo un dolor en el pecho.
—¡Mi lord! —se escuchó decir a alguien, Sesshomaru vio entonces que alrededor de su cuerpo y el de la miko estaban todos como miradas de felicidad por su despertar de ambos, se encontraban en su palacio y se podía percibir en el ambiente una combinación de varios tipos de hierbas y otras sustancias.
Raito rápidamente deshizo las tumbas de cristales donde los había tenido por días, unos sirvientes prosiguieron a proporcionarles mantas para abrigar a ambos, pues sus cuerpos seguían fríos…
—Kagome, es bueno verte de regreso —dijo Sango abrazando a la chica entre llanto, a esta le siguió todo el grupo del Inutashi.
Después de unas horas donde tanto Sesshomaru y Kagome terminaron de recuperarse y volver a tener el habla, se miraron mutuamente recordando lo que vivieron— Hemos vuelto… —dijo Kagome al vacío.
—Es verdad… regresamos —prosiguió Sesshomaru sin mucho ánimo, pues por primera vez, no hubiera querido estar en su verdadero cuerpo, no hubiera querido ser en verdad el Lord Sesshomaru y le hubiera gustado ser en realidad Kieren Devon.
—Como estarán Jareth y Marco… jeje, no ha pasado ni un día y ya los extraños… —dijo Kagome mientras ponía expresión triste.
Ambos se encontraban cerca del pequeño pero hermoso lago que había dentro del palacio Inu, todos se encontraban festejando el retorno de su lord en el interior mientras ellos estaban afuera, inclusive el Inutashi estaba adentro, pero por el momento en las afueras solo se encontraba el Daiyoukai y la Miko.
—Yo también Kagome… nunca pensé que llegaría a sentir aprecio por unos humanos pero… —callo el lord con suavidad, se encontraba recostado en la orilla mirando el cielo estrellado, con Kagome no muy lejos de él, ella de a poco se fue acercando y apoyando su cabeza en el pecho del lord soltó un suspiro.
—Y yo nunca pensé que llegaría a tener un gran aprecio por usted, Lord Sesshomaru —dijo Kagome con una pequeña sonrisa mientras sentía el cálido calor que desprendía el cuerpo de Sesshomaru, ahora despojado de todo tipo de armadura. Las mejillas de Kagome estaban sonrojadas pues esas palabras eran en verdad embarazosas y su corazón no ayudaba en nada a calmarse,,, se sentía rara, pero aun así, quería estar ahí junto al pecho de Sesshomaru un poco más antes de que este la apartase.
Sesshomaru se sentido extraño, nunca permitiría este tipo de acercamiento, pero en estos momentos… y junto a ella… su corazón se tranquilizó, una de sus manos vago hacia Kagome y la abrazo estrechándola más junto a él, lo cual sorprendió a la Miko— Ni yo que una simple Miko llegara a robar mi corazón —dijo con suavidad mientras miraba los centellantes ojos azules de la azabache, quienes mostraban asombro y confusión.
El daiyoukai vio entonces esos labios entre abiertos de la niña y acercándose con ayuda de su otra mano que sostenía la barbilla de la chica le dio un beso, casto y dulce, cálido y tierno, corto pero intenso.
Kagome se dejó llevar por el momento aun con las mejillas sonrojadas y poso una de sus manos en el pecho del Lord.
Al finaliza el beso Kagome llevo uno de sus dedos a sus labios, sin creer aun en lo que había pasado— Sesshomaru… por qué… —la joven no pudo formular lo que iba a decir pues la mano que rodeaba ahora su cintura la acerco más al demonio llevándola a otro beso un poco más largo.
—Acaso no puedo besar a mi esposa —dijo el lord con una sonrisa muy sensual y ojos tan suaves como la seda… Kagome se volvió remolacha y al no soportar tanta sensualidad a la vista se desmayó en los brazos del daiyoukai, quien a su vez soltando una pequeña risa la alzo llevándola volando a sus aposentos para dejarla dormir en un futo.
Vaya que lo ocurrido en ese mundo logro cambiar la perspectiva del youkai y es más llegar a sentir algo por la miko… a la cual, sea como sea, la convertiría en su esposa aquí como lo fue allá… no importaba mucho ya todas las reglas del mundo youkai, ahora más o menos comprendía a su padre cuando se enamoró de una humana…
Cerca del lago se vio a una figura alejarse, aquella figura de orejas de perro había visto en shock lo sucedido en el lago… escucho todo y sin poder hacer nada ni salir del shock se retiró nuevamente con su grupo…
Mientras tanto Sesshomaru se disponía a pensar en todo lo que estaba haciendo e iba a hacer en el futuro ahora que quería a la miko junto a él… esto iba en contra de sus principios pero por primera vez decidió romper algunas reglas…
Recuerdos de todo lo sucedido asalto a ambas mentes, tanto a la durmiente Kagome como al despierto Sesshomaru… recuerdo que se atesorarían, sentimientos que nunca se irían y sobre todo gratitud el uno por el otro por todo lo vivido…
Todos se llevarían una gran sorpresa por las futuras acciones del lord, pero todos tendrían que estar a favor sea como sea…
La vida sigue
La cicatriz se volverá a cerrar
El futuro cambiara
Y las dos almas se unirán…
;A; que hermoso... creo...
¿que les pareció mis queridos? lo escribí mientras escuchaba música romántica de mi tierra jeje n.n
Actualmente estoy reescribiendo el epilogo de la ruta feliz, dentro de un rato o pasado mañana la subo ¿vale? y tranquilos, volveré a tomar riendas a todas mis historias n.n
espero les gustara, me costo un poquito pues no recuerdo que iba a poner pero creo que era algo así n.n
Nos vemos mis queridos, Pandita Sora Taka se retira \n-n
