¡Hola mundo!
Quien quiera matarme por tardar milenios levantad las manos n.n/
(Todos levantan las manos)
OxO ok… creo que me lo merezco, pero bueno sin mentirles mi cabeza se vació tanto que no sabía que escribir… fueron unos meses largos sin inspiración que casi me vuelvo loca…
Bien aquí lo que más aman y sé que esperaron por un gran largo año n.n
Epilogo
500 años después (Ver. 2)
Una pareja se encontraba caminando por un gran parque en la ciudad de Tokyo; un hombre de porte estoico, cabellera ceniza y hermosos ojos marrones se encontraba atendiendo una llamada telefónico; la mujer de belleza sin igual, de cabellos negro ébano y ojos profundamente azules en contraste con un piel de porcelana se encontraba caminando tranquila con una ramillete de rosas en mano.
—Gracias Hantaru, mientras ve arreglando todo para la reunión —dijo el hombre de cabellos color ceniza mientras seguida hablando por teléfono.
—No hay por qué señor Taisho, lo veré en la reunión con los inversionista, hasta luego —fue lo que dijo la voz tras la línea, para luego colgar.
— Cuando será el día que te vea sin atender una llamada del trabajo… inclusive en el pasado era algo parecido —dijo con una sonrisa la joven, ella era la gran sacerdotisa Kagome Hiburashi, quien por azares del destino no había envejecido ni un apiste en estos 500 años… lo cual se debía que en el tiempo que se encontraba antes, ella ni siquiera existía, por lo que su cuerpo había detenido su crecimiento, pero estando ya cerca de la fecha donde se iba al pasado su cuerpo empezaría a envejecer.
—Que se le puede hacer, no importa en qué siglo estemos, para vivir hay que trabajar… —dijo el demonio mientras miraba a su alrededor…
500 años… muchas cosas habían pasado en esos 500 años, unos dos años después de su aventura en aquel futuro apocalíptico él se había casado con la joven sacerdotisa, también por esas fechas habían logrado derrotar a Naraku y purificar la gran perla de Shikon. Luego llegaron más batallas y tiempos de paz, muchas cosas que atesorarían siempre…
—Sesshomaru… mira… —dijo su esposa apuntando asombrada a una pareja de esposos con un bebé…
El nombrado no tardo en mirar lo que miraba ella, encontrándose a unas peculiares personas que conocían… sus ojos se ensancharon y una sonrisa apareció en los rostros de ambos.
Ahí a pocos metros de donde se encontraban ellos, en un banco blanco se encontraban sentadas dos personas muy bien recordadas por ambos, eran Kieren Devon y Aida Emrys y en brazos de la mujer se encontraba un pequeño bebé sonriente, el cual se encontraba mirando las hojas de los arboles caer.
—Nunca pensé lograr verlos otra vez —dijo Kagome mientras miraba todo aquello, una sonrisa apareció en su rostro nuevamente mientras detenían su caminar unos segundos…
Tanto Sesshomaru como Kagome se habían detenido a mirar aquella escena, justo después de un momento Marco Devon llegaba con unos helados en mano, era una hermosa escena familiar…
—Jareth… —susurro Sesshomaru como intentando llamarlo y pareciendo dar efecto en el bebé, pues el bebé los miró y soltó una risa de ternura y alegría, inundando de calidez a aquellos espectadores que alguna vez tuvieron la suerte de haber sido sus padres temporales.
Volviendo ambos a la realidad dejaron aquella escena y siguieron su camino, no podían quedarse aunque quisieran, pues tenían otro compromiso.
—Se feliz en esta vida Jareth —dijo Kagome mirando el cielo, su esposo la miro y acercándola un poco a él la beso.
— ¿Qué te parecería tener un bebé? Sería bueno uno más en la familia —dijo mientras mordisqueaba la oreja de la muchacha unos momentos.
Kagome se sonrojo y se apartó un poco de su esposo— Aun tengo que cuidar de Hikari… —dijo ella, era verdad, un dato se nos había pasado por alto, la pareja ya tenía una hija, una hanyou muy hermosa, quien se encontraba en clases en esos momentos.
—Hikari ya tiene 150 años (15años Inu) Kagome… no pongas escusas, yo sé que tú quieres también tener uno… "amas" como hacer uno ¿o no? —dijo con picardía mientras sonreía al haber puesto como un tomate vivo a su esposa.
— ¡Sesshomaru! —Dijo Kagome toda avergonzada—…No es tiempo para eso ahorita… más bien apurémonos a visitar la tumbas de todos en el mausoleo de la mansión… tienes asuntos que atender y yo debo de ir al hospital —dijo ella aun roja intentando evadir el tema, aunque era verdad que le gustaría tener otro bebé…
Sesshomaru solo soltó una carcajada y continuo su camino junto con su esposa, su mansión se encontraba en frente del parque por lo que no faltaba casi nada para llegar… "Digas lo que digas yo obtendré ese bebé" pensó el daiyoukai sonriente…
Kagome pronto sedería al deseo de su esposo…
Ha pasado ya diez años desde entonces, demasiadas cosas pasaron en la familia Taisho, Sesshomaru casi se vuelve loco cuando su hija empezaba a salir con chicos pero como siempre su esposa lo tranquilizaba cuando solo quería atravesar los pechos de los chicos que se quieran llevar a su retoño.
En esos años lograron toparse sin ser visto con la Kagome de ese tiempo, quien pasado unos meses ya no volvió a aparecer en ese tiempo, fue entonces que Kagome se acercó a su familia y les comento todo lo ocurrido, desde entonces siempre mantenían comunicación con ellos y todo era paz y tranquilidad y amor.
—Sesshomaru Taisho—llamo una enfermera y Sesshomaru se acercó. Se encontraba en un hospital por ciertos inconvenientes que paso estando a su cargo…
—Sí —dijo con serenidad esperando buenas noticias de la enfermera.
—Déjeme informarle que su hijo se encuentra bien, puede llevárselo a casa —le dijo la mujer con una sonrisa dejándolo ingresar a la habitación donde estaba un pequeño colocándose una playerita amarilla y un overol de jardinero jeans.
— ¡Papá! —dijo el pequeño niño de cinco años, era un pequeño de piel blanquilla con toques de rosado en las mejillas, ojos azules como el cielo y cabello color ceniza claro muy parecido a su padre en su forma adquirida actualmente, él niño salto a los brazos de su padre ni bien lo vio.
—Qué bueno que no pasó nada grave Jareth, para la próxima no hagas eso ¿ok? —le dijo Sesshomaru a su hijo con una serenidad absoluta, este era su segundo hijo, nombrado de esa forma pues le recordaba mucho al niño que una vez cuido hace ya mucho tiempo.
Sesshomaru tomo al pequeño en brazos quien asentía a lo dicho por su padre y cargándolo se lo llevo de la habitación del hospital, al cual había llegado el día anterior por que misteriosamente Jareth se había tragado detergente… aun desconocía como es que logro encontrar la llave de la vitrina…
— ¡Papá quiero helado! —dijo el niño de repente y el mayor asintió con una diminuta sonrisa mientras llegaba al estacionamiento y sentaba a su hijo en el asiento del copiloto y le ponía el cinturón.
—Está bien, el príncipe de la Luna obtendrá todo lo que desea, pero con la condición que mamá no se entere de lo que paso ¿te parece?—dijo Sesshomaru mientras ingresaba en el auto… se miró en el retrovisor unos momentos, sus palabras le recordaron su vida youkai, él seguía siendo uno y su hijo era un hanyou, aunque carece de orejas o algo que lo delate salvo una línea morada que recorre su costado izquierdo, lo cual pasaba lo mismo con su hija, pero esto era cubierto con un campo de energía para que ningún humano la viera a igual que sus propias líneas y orejas de él mismo…
—Está bien papá ¿es por eso que no fuimos al hospital de mamá? —indago el pequeño mirando al mayor quien con calma y cautela asintió, como no queriendo admitirlo.
—Así es, mamá se pondría como loca si se entera… será mejor no decir nada —dijo a lo que su hijo asintió sonriente.
Sesshomaru empezó a conducir mientras su hijo tarareaba una canción inventada sobre el helado, el mayor lo miro de reojo unos momentos, recordó cuando se enteró de la llegada de él, una sonrisa se posó en sus labios, también recordó cuando le dijo a su esposa "te dije que tendríamos otro" a lo que ella solo le dio un golpe en su brazo.
Parando en un semáforo el pequeño Jareth Taisho miro por la ventando encontrándose con dos rostros conocidos— ¡Papá mira, son mi hermana y mi mamá! —dijo el niño logrando captar la atención de su padre, quien al mirar por la ventana efectivamente logro ver a su hija mayor y a su esposa.
— ¿Te parece bajarnos para acompañarlos? —indago a lo que el pequeño asintió feliz, no tardo entonces en estacionar el auto en el estacionamiento del local donde estaban e ingresar adentro.
— ¡Mamá! —dijo contento el pequeño corriendo donde su madre y abrazándola en el proceso.
— ¿Papá? ¿No estabas en el trabajo, que haces por aquí con Jareth? —preguntó una hermosa joven de cabellera negra descendiendo a gris, ojos color oro y una tez no tan blanca ni morocha.
—Es cierto, ¿Sesshomaru que haces por aquí? y tú mi campeón ¿cómo has estado estos días en casa? Yo ya estaba de ida a verte mi príncipe —dijo apapachando a su hijo menor.
—Papá llego temprano a casa y me trajo de paseo —dijo el niño cubriendo ciertos sucesos de hace unos horas, Kagome no dijo nada al escucharlo, solo mostro una sonrisa de dulzura.
Sesshomaru miro entonces a su familia ahí reunida y feliz, su corazón se inundó de calidez y se sentó junto a ellos, muchas cosas pasaron por su cabeza mientras empezaban a compartir una repentina tarde familiar, su hija le empezaba a contar todos los proyectos que debía presentar en la universidad, mientras que su esposa se encontraba divertida hablando de las fantasías que su hijo le contaba…
—Sesshomaru…
— ¿Sí, Kagome?
—Gracias por esto —dijo dándole un beso en la boca aun con su hijo en brazos y su hija de espectadora— gracias por esta familia —termino de decir una vez terminado el beso.
Sesshomaru admiro una vez más a su familia… familia, una sonrisa apareció en sus labios— Gracias tú por otorgarme el placer de tenerte y hacer esto realidad —dijo mientras daba un beso en la cien a Kagome, la cual se sonrojo y después todo volvió a pláticas entre los cuatro.
Todo parecía tan efímero, tan irreal como una cicatriz sangrienta, pero dicha cicatriz ya estaba cerrada y en ella se encontraba el inicio de su amor, amor que siempre atesorarían, frutos que lo comprueban y un futuro más para seguir adelante.
Las aves cantaron y los corazones de ambos se conectaron ahora y para siempre…
Bueno no se me ocurrió que frase poner en el final, por lo que me salió medio cortado y feíto :/
¿Qué les pareció este epilogo?
¿Les gusto?
¿Lo odiaron?
¿Ya no me quieren matar?
¿Quién que siga con el plan de la versión extendida?
Ha sido un placer haber estado con esto y con esto me despido por el momento, recuerden que sus comentarios son muy valiosos para mí, no importan si no tienen cuenta en esta página aun así es posible comentar, porque esperare sus opiniones sobre lo de la versión extendida o mejor dejarlo ahí como una dulce corta historia y también sobre que les pareció este final n.n
Me despido de ustedes
Matta nee!
Sora Taka (1999-∞) XD
